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Acá vas a encontrar, básicamente, data sobre historieta cómica argentina clásica. Además, bastante de bande dessinée. Algunas reflexiones sobre el lenguaje historietístico, muchas polémicas y miles de imágenes, la mayoría de mis propios archivos. La forma más fácil de ubicar un material o autor es ir a "Etiquetas", revisar y hacer click en la pertinente. También podés escribir una palabra clave en "Buscar en este blog". Tenés mi contacto, encima. Suelo responder mails si la consulta es muy específica. Podés tomar lo que quieras, siempre que cites la procedencia. Si no citás, y te ubico, te escracho públicamente, como he hecho en varias oportunidades. Enjoy

martes, enero 30, 2007

II. INVENCIONES: PRIMERAS BATALLAS EN FERIA FRANCA (6)

Pero después me arrepiento de haber hecho caso a la sensiblería de SOADORA, que generó mi acto de conmisceración con el cretino de ALLIPAC, porque –en principio- en el comentario a su calificación negativa me trata de mala persona que se dedica a molestar a los que trabajan y no rinde el menor homenaje a mi ingenio, como sí lo haría después JUANJOS con ELCOVE. Y además, meses más tarde (tratando de satisfacer, justamente, un pedido de JUANJOS y gracias al dato que me pasa RICHARD, el coleccionista concitadino), localizo por fin el local perdido de La Gran Historieta, en el mismo lugar donde lo encontré la primera vez, una galería de Rivadavia. Ahí había vuelto el peregrinante Ramiro, al que le comento lo de los locales de ALLIPAC en la otra galería, y me dice que éste aprovechó su mudanza para sacarle los clientes del Indio, que venía a comprarle a él esas revistas que antes no trabajaba, y que le pedía descuentos para después revenderlas con un cincuenta por ciento arriba a los que preguntaban por él en Viamonte y también a través de FERIA FRANCA. No tiene que haber piedad para esta gente, pienso entonces, reivindicando todo lo actuado por SOADORA y ELCOVE.
Pero contemporáneamente a las compras truchas, estaba el remate de “Padrino paidófilo”, idea que aparece cuando veo en FERIA FRANCA una subasta de las tiras del Indio publicadas en un diario yanqui, donde el grito característico de Huija!!! es traducido por un disparatado Zerumba!!!, y entonces pienso que si hay alguien –un tal BATIMITO, en este caso- que pide fortunas por semejante material y hay quienes están dispuestos a pagarlas, es que ya los coleccionistas son capaces de comprar cualquier cosa. Junto con eso nace la historia de SOADORA, que es a ELCOVE lo que fue Curugua-Curiguagüigua (nick que también utilizó después ELCOVE, aunque aggiornado) al Indio, en una noche donde me pongo a retocar los diálogos y darle color en un programa de dibujo de la PC a un cuadrito original (robado de BATIMITO) donde el Padrino es arrojado a un chiquero de chanchos, adaptándolo así a la historia procaz que había inventado, para ilustrar la subasta que al otro día mando a la FERIA y enseguida publican y los visitantes empiezan a caer como moscas a ese anuncio, y a mí me cuesta creer que haya pasado por la censura de FERIA FRANCA, lo mismo que las barbaridades dichas en el foro que se arma en preguntas al vendedor y que yo incentivo con distintos nicks, creando así el clima para insertar la prueba de autenticidad, la compra a nieto en Brasil, lo cual tenía un viso de verdad ya que hacía poco tiempo había aparecido en un programa de televisión, tipo Punto Doc un hijo o nieto del Viejo que vivía, por elección o por necesidad, en una favela, lo que en el foro es reseñado, después de la revelación de SOADORA -cansada ya de las veladas acusaciones de fraude- de cómo llegó el material a sus manos, por otro usuario que, por supuesto, soy yo mismo, y es así que compruebo por primera vez la vulnerabilidad de FERIA FRANCA. Aunque tengo que confesar que al principio, las amenazas del CORSARIOKIOSKO me hacían alguna cosquilla, a pesar que él me aclarara en su primer mail: espero que sea desde un ciber por tu bien. Yo efectivamente hacía todo desde el ciber, pero imaginaba estúpidamente que quizá fuera cierto que pudieran llegar a través de los correos que continuamente abría y cerraba, al verdadero, descubriendo mi identidad, con la que a pesar de todo me animo a hacer una intervención en preguntas al vendedor de la subasta de SOADORA. Es con estas historias menores que empiezan las batallas contra FERIA FRANCA y la comunidad de usuarios y todo lo que vino después...
Matar al Indio, a su generosidad traducida en deleznable beneficencia, matar el recuerdo impoluto del Maestro, burlarse de él, aceptar su miseria, la de la xenofobia, la del nazionalismo, su feroz celebración de los golpes militares, como cuando Julián de Montepío, el antecesor del Padrino, en la tira de La Razón, del 12 de octubre del '30, apoya y festeja el golpe de Uriburu de setiembre, e incita a los argentinos con sangre de patriotismo en las venas a que concurran al desfile de los ínclitos militares que nos salvaron de la tiranía oficialista.
Matar la malsana semilla que ha comenzado a germinar en las nuevas generaciones de lectores del Indio, que se identifican con su patriotismo a ultranza, dudoso emblema de la argentinidad que ha aparecido estampado hasta en las bolsitas de plástico de pequeños almacenes, comprá en el negocio de tu barrio, comprá argentino, chei!, decía allí el símbolo autóctono, usado por el sanguinario Proceso de Reorganización Nacional, que lo mostraba domando un potro con la forma de la República, o sea que los feroces genocidas debían sentirse él.
¿Cómo no atacarlo, entonces, aunque se lo ame? ¿Cómo no burlarse de él, aunque se lo venere, porque ha dejado una marca indeleble, título de la ciento cincuenta y ocho de Andanzas, desde los remotos días de la infancia, cuando no existía la lectura crítica y la aventura primaba absolutamente sobre el desprecio a los chinos e hindúes, sobre la vejación a los judíos? Pero después, las burlas de ELCOVE no serán perdonadas por los coleccionistas, que jóvenes o adultos, siguen sin tener lectura crítica o en algunos casos, lo que es peor, parecen coincidir con los postulados del Maestro, y creen que ELCOVE es un setentista, nada más que un miserable zurdo, no entendiendo que él también se las está viendo con la propia miseria, la de la infancia, que más que paraíso perdido es infierno que se repite, y lo que quizá oscuramente pretendo es exorcizar los fantasmas que se meten dentro de las revistas, el de El y el de Ella, pequeñas historias sórdidas de búsquedas inútiles... ¿podrán entenderse así estos juegos incomprensibles de adulto? ¿Podrá acabarse con ellos la angustia? ¿Podrán hacer que acepte definitivamente el paso del tiempo? Pero tan importante como eso, ¿podrán llegar a entenderlos los demás coleccionistas, los que sienten ultrajados los valores de su héroe, la proverbial nobleza del Indio, su enorme fuerza al servicio de los débiles?
En su famoso decálogo instructivo, escribía el Maestro a sus guionistas y dibujantes, en la época en que empezaba a dejar en sus manos las creaciones: "El Tehuelche es el hombre perfecto, configura el ser ideal al que todos aspiramos... Su poder sobrehumano emana de una misteriosa fuente de energía que proviene de lo más recóndito de sus orígenes. Su condición de imbatible cifra un símbolo, esotérico y mítico. Es como si toda la enigmática fuerza de su raza, de sus antepasados, acudiera en su auxilio cuando necesita de esa arrolladora energía para hacer triunfar al Bien sobre el Mal. "
¿Podrán, entonces, entender a ELCOVE los demás coleccionistas, cuando ellos mismos, en íntima procuración con su héroe, se sienten ultrajados?.
Tendré que hablar de todos los que conocí a lo largo de mis expediciones reales, no tan extraordinarias como la de SOADORA, pero que, aún siendo menos aventureras que mi imaginación (que en definitiva, convengamos, no lo es tanto, llega apenas a una favela de Brasil, donde nunca estuve), tenían lo suyo, también. Ante todo, un sabor que difícilmente pueda ser transmitido. Un sabor solamente reconocible por alguien que las haya vivido. Eran tardes enteras de expedición. Pero tal vez no necesite contarlo ahora y surja de otras historias por sí mismo, en vez de buscarlo, como surgen tantas otras cosas en la vida.

(continuará)

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