SOBRE ESTE BLOG...

Acá vas a encontrar, básicamente, data sobre historieta cómica argentina clásica. Además, bastante de bande dessinée. Algunas reflexiones sobre el lenguaje historietístico, muchas polémicas y miles de imágenes, la mayoría de mis propios archivos. La forma más fácil de ubicar un material o autor es ir a "Etiquetas", revisar y hacer click en la pertinente. También podés escribir una palabra clave en "Buscar en este blog". Tenés mi contacto, encima. Suelo responder mails si la consulta es muy específica. Podés tomar lo que quieras, siempre que cites la procedencia. Si no citás, y te ubico, te escracho públicamente, como he hecho en varias oportunidades. Enjoy

viernes, febrero 16, 2007

IX. COMIENZO DE LAS SOSPECHAS (1)

La carta abierta es como el mensaje a García, que está escrito con limón y necesita acercarle el calor de una llama para ser descifrado. Pero la llama no aparece y el mensaje sigue invisible en su sentido profundo, porque si bien algunos contestan, sólo lo hacen sobre cuestiones laterales, que ELCOVE jamás hubiera imaginado o que ya creía suficientemente explicadas. Como el caso de RICHARD, un coleccionista de su misma ciudad, que no había respondido antes a ELCOVE, cuando lo invitó a integrar el Club, ni antes de eso a mí cuando le escribí con mi nick real. Cuando después de la carta abierta por fin contesta, ELCOVE sospecha que el otro sospecha quién es él en realidad, porque el Club lo había conectado diciendo que la dirección de correo había sido pasada por un miembro, que no soy otro que yo mismo, y ELCOVE no sabe si el otro no se dió cuenta, no ató todos los mails en uno. Aunque las preguntas de RICHARD no son directas. Pregunta, por ejemplo, cómo hacer si no tiene repetidas, y ELCOVE entiende que debe sobreexplicar lo obvio, y responde, pacientemente, didáctico, ejemplificando, incluso: Lo explicaba en el mail anterior: el coleccionista piensa exclusivamente en sus faltantes y va en pos de ellos. En ésa búsqueda a menudo se topa con revistas que ya tiene –a veces a un precio oportuno- y las descarta. Si en cambio, está en contacto con otros coleccionistas, ese número, para él repetido, puede ser el faltante de algún otro y la oportunidad de un canje. Ejemplo: estás buscando la 20 de Correrías y te topás en el Parque o en cualquier otro lugar con la 23 que ya tenés, a un precio conveniente, que estás dispuesto a pagar. Sabés que en el Club hay alguien que tiene la 20 que te falta y busca la 23. Proponés el canje, el otro acepta, volvés al lugar, la comprás, te encontrás con el otro coleccionista, hacen el canje y los dos quedan contentos. O sea, lo que propongo es un circuito de coleccionistas, donde no es necesario tener repetidas, en principio. Si todos sabemos qué andamos buscando, alguien lo puede encontrar, pasar la información al que lo necesita y ver cómo se puede canjear, con beneficio para las dos partes. Incluso, no todo pasa por comprar para tener repetidas: podés tener material que no sea de Correrías que a otro le pueda interesar y hacer también el canje de esa manera. Son muy buscadas las Larguirucho, Hijitus, Lúpin, Antifaz, Batman, Superman, La Zorra y el Cuervo, Lorenzo y Pepita, Periquita, Capicúa, El Conventillo de Don Nicola, etc... Te mando un formulario tipo. Si querés llenarlo, dejá en blanco el ítem de canje. Yo te envío, posteriormente, los números que se están buscando.Queda archivado y te comunico o me comunicás cualquier novedad, en el momento que se produzca.
Y termina haciendo mención al socio, yo mismo, que le mandó su dirección de correo: un querido amigo y fervoroso adherente del Club, escribe ELCOVE para despistar (y en realidad no miente), y pregunta si se conocen. A continuación, le envía el formulario, que es obsesivo, como lo es ELCOVE, destinando casilleros al tipo de revistas que se colecciona, su estado, los números que se buscan, el estado que se pretende, las que se poseen para canje –no en éste caso, para no confundir-. Sin embargo, ni RICHARD, ni los otros a los que se lo manda, lo devuelven lleno. Es como si no quisieran revelar lo que tienen, y ELCOVE supone que es porque su propia colección los intimida y tienen muy poco en relación a él. Pero quizá no, pienso yo. Quizá ése es un secreto que cada coleccionista guarda celosamente, así como otras personas no revelan jamás el monto exacto de dinero que guardan en el banco, o en la caja fuerte, o en el colchón. De este modo el tema se circunscribiría a la Posesión, que no sólo debe ser de uno y de nadie más, sino que también la información sobre ella debe restringirse, para no despertar la codicia ajena. Aunque la cuestión podría pasar –sigo especulando yo- por algo más simple, menos ideológico, si cada coleccionista creyera que la de él es la más grande, pero por las dudas, para no perder en la competencia, se oculta entre los separadores del mingitorio y sin mostrarse y evitando que le muestren, mira fijamente arriba, a un punto de la pared, sin decir nada, silbando bajito –los que se acuerden- la ranchera del Indio.
(continuará)

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