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Acá vas a encontrar, básicamente, data sobre historieta cómica argentina clásica. Además, bastante de bande dessinée. Algunas reflexiones sobre el lenguaje historietístico, muchas polémicas y miles de imágenes, la mayoría de mis propios archivos. La forma más fácil de ubicar un material o autor es ir a "Etiquetas", revisar y hacer click en la pertinente. También podés escribir una palabra clave en "Buscar en este blog". Tenés mi contacto, encima. Suelo responder mails si la consulta es muy específica. Podés tomar lo que quieras, siempre que cites la procedencia. Si no citás, y te ubico, te escracho públicamente, como he hecho en varias oportunidades. Enjoy

martes, febrero 20, 2007

X. EL REVISTERO (2)

ELCOVE no quiere reconocer que anduvo revisando las míseras reediciones y le describe a JUANJOS el argumento como un recuerdo lejano, que le parece –consulta a JUANJOS sobre esto- corresponder a la cincuenta y nueve, incluyendo también una descripción de auto deportivo y corredores descorchando champán en la tapa, que sí lejanamente recuerdo haber visto en el kiosco de Caram, cerca de la casa del centro, inundado de distintos números de las Andanzas. La extraña herencia, venganza en el circo, la cola del diablo, visita presidencial, rescate difícil, petróleo y champán, el fin del mundo, armas para el caribe y otros de fines del ’61, principios del ’62, puestos a precio de oferta. Ahora se me ocurre que es raro, porque justamente se trata del momento en que dejan de salir los versitos, entrando ya en una contemporaneidad que me incluye. La última con versitos es la cincuenta y cuatro, peligro amarillo, después empiezan a salir las que traían la leyenda ¡Inéditas! en la tapa, admitiendo así que esa condición era excepcional en la política editorial, ya que reeditaron antes y siguieron reeditando después. Extraña herencia es la primera sin versito ¡inédita!, aunque no lleve la leyenda en la tapa. Sí la siguiente el espía x-113, que agrega: serie completa en 170 episodios, para diferenciarlas de las otras, que generalmente traían dos o tres historias, si contamos las aventuras del Padrino, autoconclusivas en una única hoja, donde el Indio no aparece y la familia del tirifilo se reduce al Coronel, reeditadas de la semanal y preanunciando las Locuras, que a veces, en los primeros números, como en el siete, cheque volador, desarrollan extensamente el esquema argumental de alguna de esas hojas únicas, tiras cómicas en vez de historietas, desopilante y sano humor para toda la familia, como se anunciaba. Ahora pienso que es raro, decía, que esos primeros ejemplares sin versitos se agolpen en el revistero de Caram, a precio de oferta. Quizá los seguidores del Cacique Tehuelche fueron siempre tan conservadores como el Maestro, no les gustan los cambios y por eso las tiradas que antes se vendían completas en un mes ahora sobran, se acumulan cerca de mi casa del centro, en el revistero de Caram.
El kiosco tiene peluquería anexa. Yo no me corto el pelo ahí. El me lleva a lo de un correntino, que vive en una casilla detrás del tanque de agua que abastece la zona, y que siempre corta de la misma manera, a la romana. No me gusta como queda, pero El dice que corta bien y cobra barato. Entonces Caram, el otro peluquero, decide rebajar el precio, no del corte, sino de las Andanzas, argumento que yo esgrimo ante El para que me las compre todas, o por lo menos varias. Pero El, inflexible, me hace elegir sólo una. Enfrentado a ese terrible dilema, termino eligiendo aquélla en la que se trata al tata de impostor, la número sesenta y cinco. Posiblemente me atraiga el robot que aparece en la tapa estrangulando al Indio. Quizá las otras tapas, igualmente atractivas, me resulten más lejanas, más adultas. Como la de armas para el caribe, justamente la anterior, la número sesenta y cuatro, en la que el Padrino aparece pintado de negro y con el pelo enrulado, sin rastros de su tradicional peinado con jopo de tres pelos, casi irreconocible, algo sumamente intrigante. Pero gana el robot comandado por un sabio petizo, quizá porque en la otra, el Padrino sentado con una mulata en la mesa de un cabaret, concepto que seguramente saqué de alguna otra Andanzas, me haga intuir que se trata de una historia non sancta, no apta para mi edad. O es posible que yo elija primero la sesenta y cuatro y El me induce a otra o me la censura abiertamente. ¿Desopilante y sano humor para toda la familia?, puede haber pensado, o dicho: esto no es para vos. Pero no. Es demonizar demasiado a aquél hombre, al que sencillamente, como a Ella al principio –después no-, le resulta incomprensible mi pasión por esas historietas, tan lejanas a su mundo. Ahora termino perdonándolo, porque a pesar de su profunda incomprensión igual, aunque sea, me compra la sesenta y cinco, que ahora tengo. Pero no aquélla, sino otra que conseguí en el Parque o en algún otro lado, creo que la compré en Luján, no estoy seguro. Me siguen faltando la cola del diablo, petróleo y champán, el fin del mundo, armas para el caribe. Por eso ELCOVE le hace la pregunta a JUANJOS sobre el argumento y la tapa de misión secreta, que estaba en ese revistero del kiosco de Caram, entre todas las otras, a precio de oferta.
JUANJOS no tiene prejuicios en recurrir a las reediciones o Selección de las Mejores, eufemismo usado por la editorial en todas las de la familia, y contesta que la descripción del argumento corresponde a una de ésas de numeración bastarda, hijo impródigo: conozco esa revista del Jeque que envia al Indio a París a buscar a su hijo, yo tengo esa revista, pero no la original, ésta es reedición del año ´81, y se llama "El hijo impródigo". Pero JUANJOS no menciona la relación con la cincuenta y nueve y ELCOVE, un tanto fastidiado, reclama: No me queda claro lo que me explicás de la Andanzas... El argumento del hijo del jeque corresponde o no a la número cincuenta y nueve, que me dijiste que se llamaba “Misión Secreta”???... ”Hijo impródigo” es reedición de ésa???... Vos tenés la cincuenta y nueve??? Si no la tenés, de dónde sacaste el dato que aparecía ahí el Coronel??? Y añade: Otra pregunta: conocés una Correrías donde aparece una especie de yeti que aúlla en una montaña de la Patagonia y después lo intentan civilizar??? Ojo, que no es “El complejo de los Yetis”, ésa la tengo. Sé que se publicó en la semanal, incluso tengo algunos capítulos, pero me intriga en qué número de Correrías se reeditó originalmente (yo la ví alguna vez en “Selección de las Mejores”). Tiene que ser en un número superior al 200, porque hasta ahí las tengo prácticamente todas.
Pero la pregunta sobre la Correrías no es tan importante para mí, como la referida a la Andanzas. Esa zona de numeración incompleta, ese agujero en mi colección que sólo podía ser llenado por el kiosco cerca de la casa del centro, donde se encuentran la cincuenta y ocho, la cola del diablo, la cincuenta y nueve, misión secreta, la sesenta y dos, petróleo y champán, la sesenta y tres, el fin del mundo, la sesenta y cuatro, armas para el caribe, la sesenta y ocho, allá en el lejano oeste, números todos que me obsesionan particularmente, y me cuesta identificarlos en mi memoria, si es que alguna vez los leí en original, que creo que no, salvo el cuadrito vislumbrado de la cola del diablo, en la página que tenía abierta el amigo de Ellos, en la galería CADU y su tapa donde aparecían las pamelitas una vez en el Parque, y el borroso recuerdo de algunas portadas de las otras en el revistero del kiosco-peluquería de Caram. Tampoco puedo ubicarlos en las abominables reediciones, ni siquiera han sido publicados en FERIA FRANCA, porque aún si no los podía comprar, al menos tendría las tapas en jpg., y me podrían dar una pista de cuál de las reediciones se trata, aunque sólo las hojee por arriba. De modo que la obsesión persiste y al contrario de los demás coleccionistas, puedo llegar a canjear alguna muy baja, aunque no la tenga repetida, por éstos más altos, canjearía por tres o cuatro de ellos mi número cinco de Andanzas, que está impecable, me quedaría con una fotocopia, no importa, quiero tener todo ese revistero completo que hace más de cuarenta años El me negó, igual que se le niegan los pedidos a los hijos descarriados que terminan masturbándose con esas revistas, y oigo su voz desde el fondo del tiempo diciéndome te condeno por deforme y sietemesino y porque no gritaste Huijaaa!!! al nacer.

(continuará)

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