SOBRE ESTE BLOG...

Acá vas a encontrar, básicamente, data sobre historieta cómica argentina clásica. Además, bastante de bande dessinée. Algunas reflexiones sobre el lenguaje historietístico, muchas polémicas y miles de imágenes, la mayoría de mis propios archivos. La forma más fácil de ubicar un material o autor es ir a "Etiquetas", revisar y hacer click en la pertinente. También podés escribir una palabra clave en "Buscar en este blog". Tenés mi contacto, encima. Suelo responder mails si la consulta es muy específica. Podés tomar lo que quieras, siempre que cites la procedencia. Si no citás, y te ubico, te escracho públicamente, como he hecho en varias oportunidades. Enjoy

viernes, febrero 23, 2007

XI. EL URUGUAYO ERUDITO (3)

Son dos ya los que conocen la identidad de ELCOVE, a lo que habría que sumar la cercanía de RICHARD, el de su misma ciudad que tiene una historia sospechosa. Me envía un mail, mucho antes de las apariciones de ELCOVE, diciéndome que mi dirección se la había dado otro coleccionista de La Plata, al que efectivamente yo le había pasado mi correo. Pero cuando le contesto, jamás recibo respuesta. Al empezar a armar el Club, ELCOVE lo conecta diciendo que había sido recomendado por un socio (que no era otro que yo: ELCOVE guarda discresión con mi identidad) y ahí RICHARD tampoco contesta. Después vienen las batallas más encarnizadas en FERIA FRANCA y la bandera blanca de ELCOVE. Ahí sí RICHARD le contesta, pero diciéndole que no entiende nada de los asuntos de FERIA FRANCA, aunque sospechosamente usa para responder Estimado Elio, la clásica forma de ELCOVE. Además, luego de recibir la respuesta aclaratoria de ELCOVE sobre la guerra en FERIA FRANCA, me escribe a mí, diciendo que nunca me había escrito. Eso es muy extraño, porque me había escrito. Los dos teníamos el referente común de un comerciante de la ciudad que llena la vidriera de su local -donde se lee grande El Rey del Dulce- de antiguas tapas de Correrías. Paso por ahí una tarde con el auto y veo en la casa de tortas un Indiecito gigante, lo cual en sí mismo no es inusual, porque con el asunto del merchandising de la película, todos aprovechan la volada, y es una mierda la película y es también una mierda que lo de la dinastía egipcia, un secreto para iniciados, esté en boca de todos, incluso mis amigos, que la desconocen, vienen a comentarme el supuesto bolazo que se mandaron y entonces, con un dejo de asco, me veo obligado a explicar que no, que responde realmente a la prehistoria de la historieta, aclarando que eso no quiere decir que esté defendiendo la película. Así, no resultaría extraordinario que alguien publicitara tortas decoradas con la imagen del Indiecito. Pero lo raro, lo que me llamó la atención, era lo que parecían -pasando rápido con el auto no alcancé a divisarlas bien- las viejas tapas de sus aventuras. Cuando al otro día, intrigado, vuelvo caminando, corroboro que efectivamente lo son, en fotocopias color. Además, junto a ellas, un cartelito reza: compro Correrías, preguntar en el mostrador. Es lo que hago, acto seguido; sobre todo porque en la vidriera relucen las que me faltan: la dos, rescate en el Amazonas, la siete, trampas gitanas y la setenta y uno, del cielo cayó una tía. La chica que atiende suspende la atención de un cliente para ir a llamar al dueño, inmediatamente después que le digo que vengo por el cartelito. Mientras espero, pienso éste es otro caso serio, y recuerdo que yo también había pegado uno, más abarcativo, compro Correrías, Andanzas, Locuras, Semanales, en la vidriera del negocio que tenía en Campana, con mi segunda exmujer. Además, para esa época, donde empezaba a reiniciar mi colección, después del viaje a Mar del Plata, publico el mismo texto en la Segundamano, el antecedente en revista de FF, consignando allí el teléfono del local. No bien aparece, me avisan que hay un llamado a raíz del anuncio. Dejo todo lo que estoy haciendo para atender y es alguien que dice tener material del Indio. Le pido especificación, pero no lo sabe describir bien y queda en volver a comunicarse. Yo, igual que JUANJOS con ELCOVE, me ilusiono y espero. Al final resulta ser una broma urdida entre una empleada -que me hablaba desde el otro teléfono del local- y mi exmujer. No me respetaba esa yegüa. Aunque tengo que reconocerle algo a Cristina (ése era su nombre). Una noche, cerca de las fiestas, veo en sueños una Correrías que no existe, titulada el regalo de Cristina. Al otro día, ella vuelve de Buenos Aires con un paquete chiquito. Me lo da, sonriente, y yo imagino lo que contiene, porque poco antes le había comentado que me morí cuando ví en el Comic's Club los primeros números –impecables y a precios inalcanzables- de Correrías. Desenvuelvo el paquete y, en efecto, ahí están, con sus maravillosas tapas, la tres, los misterios de Bagdad, la cuatro, secuestradores a bordo, la seis, las siete piedras del templo. No puedo creer, aún cuando lo haya anticipado, que ella haya gastado tanta plata en mí. Y tengo que reconocer que, aunque la convivencia fuera un desastre, esa mujer me hizo el regalo más lindo de mi vida, repitiendo los que Ella me hacía. Seguramente, de ahí vendría el sueño. Porque en las parejas que tuve, ellas siempre fueron un poco Ella, como supongo le pasa a casi todo el mundo, no voy a descubrir nada nuevo ahora.
Entonces, la muchacha de la confitería resultó más respetuosa y obediente que mi antigua empleada. Me anuncia y enseguida me lleva hasta el fondo, al despacho del dueño, que tiene en su escritorio una encomienda abierta con números bajos que le acababan de llegar de una compra hecha en FERIA FRANCA (quizá eso haya sido una rápida puesta en escena, demasiada coincidencia). El rey del dulce se asombra de no ser el único que gasta fortunas en estas cosas, y repite la misma historia de todos nosotros, con alguna variante como la de que recuperó, aunque muy deterioradas, una parte de esas revistas de la infancia, que habían quedado olvidadas en la casa de un primo. No debían ser tantas, porque después, en los rastreos del rubro que hace ELCOVE en FERIA FRANCA, descubre en varias subastas a un importante comprador de Correrías, que agrega a su nick LOLO, el nombre de la ciudad en que viven ambos. ELCOVE deduce que se trata de él, del rey del dulce, lo que corrobora el tercer coleccionista concitadino cuando, volviendo a escribirme, me revela el origen del contacto, mencionando el nombre del comerciante. Salvo –ELCOVE no descarta ninguna sospecha- que sean el mismo y que hayamos estado dialogando a través de dobles. Virtualmente, ELCOVE con RICHARD, el tercer coleccionista; en la realidad, yo con LOLO, el repostero, el rey del dulce. Por eso le tiro a RICHARD, con el pretexto de la cercanía: Estaría bueno que algún día nos juntáramos los tres a tomar un café y charlar de esta afición en común... ELCOVE se queja por haberlo dejado afuera.

(continuará)

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