SOBRE ESTE BLOG...

Acá vas a encontrar, básicamente, data sobre historieta cómica argentina clásica. Además, bastante de bande dessinée. Algunas reflexiones sobre el lenguaje historietístico, muchas polémicas y miles de imágenes, la mayoría de mis propios archivos. La forma más fácil de ubicar un material o autor es ir a "Etiquetas", revisar y hacer click en la pertinente. También podés escribir una palabra clave en "Buscar en este blog". Tenés mi contacto, encima. Suelo responder mails si la consulta es muy específica. Podés tomar lo que quieras, siempre que cites la procedencia. Si no citás, y te ubico, te escracho públicamente, como he hecho en varias oportunidades. Enjoy

miércoles, junio 20, 2007

XXVII. SOY TU HIJO

Al final tanto me insistieron, tanto me insistieron, que terminé aceptando que fueran ellos los que invitaran. Pero no con medias lunas, no. Con torta. Estoy comiendo una rica torta, ahora. Pero desde la parte de adentro. Quiero decir, que tengo que terminar de comerme un buen pedazo de esta torta gigante desde la parte de adentro, desde sus paredes internas, para abrir un agujerito y así poder respirar. Me falta un poco el aire, porque me encerraron dentro de ella y se les ha escapado ese detalle. Estaba muy linda decorada la torta de afuera, con una imagen hecha en azúcar del Indiecito y todo.... Muy linda. Muy logrado el Indiecito. Se nota en la terminación que LOLO-RICHARD lo realizó con amor de coleccionista y que, aparte, domina muy bien su oficio. El me recibió con tanta amabilidad cuando llegué hace un rato acá a La Plata, mi ciudad. Al local del Rey del Dulce, a pocas cuadras de mi departamento... Estuvo tanto o más amable que la primera vez que nos vimos. También ElTony, que tuvo la gentileza de traerme en su Chevrolet rojo, porque mi auto no andaba. Vinimos con el CORSARIO y JUANJOS, charlando todo el camino... Todos muy gentiles conmigo... Y acá, oh sorpresa, me esperaba, además del dueño de la confitería y su hija, OQUEDA MENQUEZ, que se vino desde el Uruguay especialmente para verme. Es una persona de verdad erudita. Sabe muchísimo y no sólo del Indio. De muchas otras cosas. Me recibió con una broma: "Castigo tarda pero llega... ", me dijo. Y ahí nomás, rápido, yo le contesté: "El justiciero, Correrías, año diez, número ciento dieciséis". Chistes entre entendidos... Por ahí a otra gente esto no le divierte y prefieren ver los programas de Tinelli... Nosotros somos distintos. No digo que mejores o peores, eh... Distintos.
Hablando de entendidos: OQUEDA me hizo notar que el monje de el justiciero, que primero es sospechado de loco, y después resulta fundamental para dilucidar la intriga, responde al vivo retrato del cura Agustinis. Y otra cosa: se repite también en tapa de la cola del diablo, donde aparte de éste, el Indio y las pamelitas, en un tercer plano está, con alguien más, el Padrino, de sotana y capucha. Ha ingresado en una orden religiosa, como consecuencia del pacto con Mandinga, que lo regenera por un rato. Y a su lado, en la tapa, está el prior de la orden, que tiene el rostro de... "¿Adivina, quién?", me pregunta OKEDA con sonrisa pícara. Pienso en cuán lejos estuve de la profundidad de análisis de esta gente. Esa portada la fui registrando por etapas. Primero las pamelitas, después la vestimenta del diablo, y nunca reparé en el detalle, que recién me comentó el uruguayo.
Me acompañaron a recorrer las instalaciones del Rey del Dulce. Todo muy limpito. Ultima tecnología. Atrás del despacho de LOLO-RICHARD, donde habíamos tenido nuestra primer charla, hay un salón, con sillones confortables y un barcito con bebidas de todo tipo. Está medio oculto, con una puerta trampa, porque ellos quieren que nadie los moleste cuando se juntan a charlar de nuestro hobby. Ahora, me invitaron a mí a sumarme a esas reuniones. Bah... no sé si a mí o a ELCOVE, porque todavía nos siguen confundiendo, pero ya no me importa. Al fin y al cabo, es cierto que somos parecidos. Y ellos no tienen nada en contra de nosotros, al contrario. Se han divertido mucho con nuestras bromas, me contaron. El salón es inmenso y está íntegramente decorado con posters de tapas de las primeras Andanzas y Correrías, como los que tenía LOLO-RICHARD en la vidriera. Pero lo que se destaca es un cuadro con la imagen del Tata, en la pose clásica, imponente, con los brazos cruzados sobre el pecho. Las tres plumas de la vincha están resaltadas en el dibujo, porque el grupo de ellos, se llama justamente así: Las Tres Plumas. "Como el coñac", acoto yo cuando me lo dicen, y todos se ríen de la ocurrencia. También están modificadas las crucecitas del poncho, que acá son cruces gamadas, y lucen mejor que las originales. Lo de ellos es un club de coleccionistas, como el que se le ocurrió a ELCOVE. Y el creía que fue el primero que tuvo la idea... No, esta gente se reúne desde hace un montón de tiempo. Eso fue lo que me explicaron. Cuando venga Vélez se lo voy a decir, si es que puedo abrir un agujerito en las paredes de la torta, para que me escuche.
En este club, como en cualquier otro, existen las categorías. Me explicaron donde se ubicaba cada uno. La más baja es "Indígena", y ahí revisten JUANJOS y Federica. Después, pegadita, viene la de "Aborigen", y en ésa está el CORSARIO. Parece que antes pertenecía a la siguiente, pero lo degradaron, cuando perdió las medallitas en FERIA FRANCA, herramienta fundamental para sus rastreos. Como en todos lados, acá los errores se castigan. LOLO-RICHARD y ElTony son los que quedaron colocados en la que sigue, "Tehuelche". Y finalmente, en la principal, la que lleva el nombre del Tata, solito él, OKEDA MENKEZ, que se escribe, como yo pensaba, con dos ka. Porque parece que este muchacho proviene en línea directa de los extraterrestres-egipcios-Tehuelches. Me contó la historia con mucho detalle. Resulta que los Guaraníes eran hegemónicos en la mesopotamia grande. Más sedentarios –agricultores, ellos- que otras tribus, tenían una cultura de avanzada, que hacía que preservaran su identidad. Cada tanto, practicaban la eutanasia con todos los niños que nacían deformes. Pero a fines del 1700, la conquista cambia sus hábitos. Al español, en principio, lo consideraron emisario del bien, único concepto que manejaban. En cambio, a través de ellos, terminaron conociendo su antónimo y bajaron al Uruguay en busca de Iwy Mara' Ey, "La Tierra sin Mal". Mientras tanto los Tehuelches, con sus caballos hace tiempo descubiertos, avanzaban cada vez más hacia el norte. Unos bajaban, otros subían. Así que una noche, calcula OKEDA que en los límites de La Pampa, y hace unos ciento cincuenta años, las dos tribus se encuentran. Como prenda de paz, comparten una fumata de hierbas alucinógenas. Esa noche lejana, porrito va, porrito viene, se funden las razas. Y eso da como resultado que Okeda descienda, por línea paterna, de los Tehuelches. De ahí su interés por si en alguna Andanzas se contaba esa historia. De ahí también su nick en FF, SERTUFILIUS. Pero no hijo de ELCOVE, como yo imaginaba, por sus similares procederes. Hijo –o nieto, o bisnieto, o tataranieto- del mismísimo Cacique Olkelkkenk, en quien sin duda el Maestro, que lo conoció personalmente, se inspiró para crear al Tata. El uruguayo-Tehuelche me brinda una prueba incontrastable de su origen, al descalzarse y exhibir su descomunal dedo gordo.
También me explica OKEDA, pobre, que se tuvo que quemar las pestañas estudiando las adaptaciones de Selección de las Mejores, para llegar a descubrir la profecía de Agustinis. El no conocía la segunda edición del Terre Magellaniche. Yo de haberlo sabido antes, le presentaba al Chiquito Cabello... Igual ahora tiene mi volumen a su disposición. El cero cero dos, que me robó Obestein. Aparte le regalé el que le compré a Barboza. Me lo agradeció mucho. "Un lujo...", me dijo, "...con una dedicatoria al Maestro y todo". Pero es inteligente el muchacho, con las Selecciones él solito terminó desculando, hace ya un tiempo, el vaticinio. Me agradeció también que yo mismo le haya dado esa pista. Lo que son las cosas, yo ni enterado... Lo subestimé totalmente, creyéndolo un simple especialista en reediciones... En nuestro primer o segundo encuentro, cuando él me vendió la setenta y ocho de Andanzas, fuga en el aire, ejemplar al que le faltaban páginas (ahora estoy seguro que no se dio cuenta, es muy buena persona el uruguayo), ahí fue cuando yo le comenté lo de las adaptaciones, donde se sustituían textos en los que aparecían los números dos y tres. A él, que algún dato tenía del Huikka, el más oculto de los secretos, por el álbum de sus antepasados, le llamó poderosamente la atención lo que le dije y comenzó a investigar contrastando originales con Selecciones. Al tiempo llegó a la convicción que, justamente en los detalles faltantes, se cifraba un mensaje. La pista era la ausencia de textos y dibujos, que todos creyeron fundada en la reducción de páginas. El mensaje provenía del mismo Maestro y estaba dirigido a los seguidores más consecuentes con su pensamiento. OKEDA se interesó en mis originales, porque los sabía anotados de puño y letra del propio Maestro (tampoco llegué a reparar en la grafía). El uruguayo siempre prefirió remitirse a esos borradores, porque era posible que a los adaptadores, ignorantes del secreto que se estaba cifrando, se les escapara algún detalle. Por eso me pedía datos de los que yo tenía. Además, me confió, los Sabios de Sión también se ocuparon en confundir las pistas dejadas por el Maestro, contratando adaptadores e infiltrándolos en la editorial, de modo que no se conociera la profecía de Agustinis, que de eso se trataba el mensaje. De ahí la constante eliminación de los números dos y tres. Dicho de otra manera, los borradores donde el Maestro anotaba con lápiz las adaptaciones, reproducen exactamente, leídos en su totalidad y en su orden, la predicción. Para esa época, ya habían desaparecido de la editorial los tres ejemplares de el misterio de la gruta, con las crucecitas en la tapa. Con ellos, y con la número uno y tres (discípulo del diablo y el águila de oro), a más de otras posteriores, se podían develar las pistas que llevaban al secreto oculto en la caverna, el Huikka de los antiguos Tehuelches. El Maestro atesoraba en Lambaré 1012 esos tres ejemplares fundamentales de las crucecitas, que si bien correspondían a un mismo número, y tenían idéntica portada, diferían entre sí en detalles del interior. Más precisamente, en la secuencia en que se encuentra al Gurí. Uniendo las diferentes versiones de los dibujos de la caverna, se conformaba el mapa total de los laberínticos corredores. Por los '30, cuando Olkelkkenk, por consejo del cura explorador, le confió al Maestro el prodigio encerrado allí y le mostró, en un papiro, el original del plano, no existía aún tecnología suficiente para adentrarse en esas kilométricas profundidades, que sólo fueron accesibles a los remotos Tehuelches, gigantes dotados de una descomunal fortaleza. Por eso el creador del Indio, decidió legar el secreto a la posteridad, a través de múltiples indicios en las primeras Andanzas y de la reproducción del papiro, en los tres ejemplares de la número dos. Pero le fueron arrebatados por la sinarquía judeo-masónica-marxista. Entraron una fatídica noche en la editorial, posiblemente en complicidad con un sereno de apellido dudoso, y se los llevaron. Se cumplía así una primera parte del vaticinio que, a su vez, daba las pautas para recuperarlos. Conciente el Maestro de que la segunda edición del Terre (limitada por decisión de Agustinis, no era cuestión de que estuviera al alcance de todo el mundo), no siempre iba a caer en manos de quiénes estuviesen capacitados para interpretar la profecía del cura visionario, incluyó ésta a lo largo de las Selecciones -por supresión, por ausencia- para que aquéllos que, confrontando con los originales, llegaran a descifrar el código, pudieran internarse directamente en los arcanos de las tres dos de Andanzas, una vez recuperadas de las garras de los infieles, a cuya desobediencia, además de la del Indio al rescatar al Gurí, hace alusión la profecía.
Es increíble todas las cosas que fue descubriendo este muchacho por sí mismo, prácticamente sin ayuda de nadie. Y sin siquiera contar con el Terre Magellaniche, en su segunda versión, sin siquiera conocerla... Yo lo tuve en mis manos, y no me di cuenta de nada. Y él, solito su alma, no sólo reconstruyó la profecía del final, sino que la descifró correctamente y pudo, ahí ya con la colaboración de Las Tres Plumas, reunir los tres ejemplares perdidos... Y pronto será el poseedor del más oculto de los secretos. Pensar que creyó que yo estaba al tanto de todo y que no quería largar prenda. Otras veces sospechaba que le estaba tirando pistas cifradas, y entonces él buscaba dilucidarlas... Lo más curioso es que acertaba. Sin que yo me hubiera propuesto nada, claro. Lo que pasa es que el universo del Maestro resulta tan amplio... Parece extenderse hasta el infinito. Allí donde se escrute inteligentemente, se encuentra algo. Esto, por supuesto, no le resta mérito a OKEDA que, no cabe duda, es un estudioso de raza. Lo lleva en la sangre. Se merece el lugar que ocupa en este grupo. Se ve que todos sienten admiración por él. Hasta me pareció que Federica lo miraba un poco embobada, mientras él exhibía su enorme dedo gordo. La entiendo, yo también lo admiro. Pero el uruguayo no se queda quieto, ahora ya está abocado a la investigación de otro trascendental tema, y me hizo el honor de pedirme mi colaboración. Por supuesto que se la estoy prestando... Un poco por interés, porque si bien todavía no me informaron cuál será mi categoría en el Club, calculo que con esto, me van a otorgar un rango importante. Encima, mi aporte a este nuevo asunto ya venía de antes. De cuando le envié a OKEDA el argumento de la cincuenta y cuatro de Correrías. El, en ese momento, todavía andaba sobre el rastro de las Selecciones de Andanzas y no había tenido tiempo de indagar a fondo en las del Indiecito, donde suponía también se cifraban secretos. Esa tarea la estaba dejando en manos de LOLO-RICHARD, que no había encontrado nada significativo hasta el momento. No todos tenemos la capacidad de OKEDA. Entonces, éste le pidió un listado de los primeros cientos de títulos de Correrías. LOLO-RICHARD le mandó nada más que hasta el cien, por ponerle un número redondo, y aparte, porque estaba ocupado haciendo tortas de cumpleaños, y así se lo escribió, sin conciencia de que ese párrafo iba a cobrar importancia más tarde. OKEDA revisó la lista y de inmediato le llamó la atención el de la cincuenta y cuatro, el santo del pueblo. ¿Santo?, se preguntó... Respuesta: el cura Agustinis. ¿Pueblo?... Los Tehuelches. Como ninguno tenía la revista, acudió a mí. Cuando le envié la descripción del argumento, confirmó que estaba en lo cierto: un nuevo arcano se escondía allí. Y yo que pensaba que era un desagradecido... Virtió ante los otros una cantidad impresionante de elogios sobre mi persona, por haber contribuido de manera brillante con su tarea. Me puso como ejemplo. Porque el hallazgo se centra en un detalle de la historia, que yo consigné en mi reseña... Pude haberlo omitido porque, a primera vista, de no tener aguzado el olfato, parecería menor. Pero aún sin poseer las tehuelches condiciones de nuestro líder, y de desconocer, en aquél momento, la tremenda implicancia de ese detalle, no lo pasé por alto.
Ahora, ya con la revista, la de mi colección, en la mano, OKEDA expuso ante nosotros, por primera vez, su teoría. Si bien todavía está por demostrarse, el enunciado ya es brillante de por sí: La materia resultaría transmutable en aquello con que, en cantidad o calidad superior, se la cubra. Parece difícil, pero OKEDA lo ejemplificó en forma magistral: Si los alquimistas, en vez de empeñarse en descubrir la piedra filosofal, hubieran puesto encima de cualquier metal innoble un solo lingote de oro, y lo hubieran dejado reposar, en absoluta quietud, unos cuantos días... Por el contrario, si Hitler, que rodeó de alambres de púas y altas murallas los campos de concentración, hubiera arrojado simplemente, encima de los cinco millones de judíos, unas pocas toneladas de panes de jabón... Así el Tercer Reich se hubiera ahorrado tiempo y recursos.
Este impresionante descubrimiento del Maestro, rescatado por OKEDA, cambiaría el destino de la humanidad y explicaría también el milagro de la multiplicación del vino y los peces. Pero el uruguayo sospecha, por las conjeturas que hizo, que el creador del Indio lo consideraba, en realidad, un procedimiento peligroso, que podría llegar a contaminar la pureza racial, ya que si, por ejemplo, a una persona normal se lo rodeara de miles de judíos, es posible que en ese caso triunfara la cantidad, y el pobre infeliz terminara convirtiéndose en uno de ellos. Sin embargo, el genial aporte de OKEDA consiste en invertir esta hipótesis. Se le ocurrió que si, siendo él un Tehuelche, se encerrara por un tiempo en una habitación, en absoluta inmovilidad, con otra persona, la sangre superior se impondría y el otro asimilaría sus características. Una suerte de clonación, sin los costosos procedimientos de laboratorio. Y con la ventaja de no tener que depender después, de los tiempos que la naturaleza impone para el desarrollo. Así, el Club se convertiría en un grupo de superhombres y su poder alcanzaría para enfrentar el desafío de explorar las profundidades de la caverna de los antepasados, y llegar hasta el Huikka, el más oculto de los secretos.
Pensar que el Maestro cifró –y OKEDA decodificó y amplió- su revolucionaria teoría biológica, en unas cortas tiras de la historieta. El uruguayo, mientras la desarrollaba, iba señalándonos, uno a uno, los cuadritos fundamentales: El goloso amiguito porteño, en una fábrica de golosinas, devorando dulce, directamente de la máquina que los fabrica. En ese momento, un hampón entra al lugar. Al ser descubierto por el Porteñito, lo arroja dentro del enorme tacho de jalea. Cuando lo rescatan, ya se ha convertido en un caramelo gigante. Un grupo de chicos que viene a visitar la fábrica, se abalanza sobre él y comienza a lamerlo con fruición. "Genial", concluyó OKEDA y todos asentimos, admirados.
La elegida para la primer experiencia es Federica, en función de su juventud. Después el uruguayo irá realizándola paulatinamente con los demás miembros de Las Tres Plumas. Claro que todo dependerá del resultado de la prueba piloto que están efectuando conmigo. Me ha tocado ese alto honor. Como los primeros astronautas, encerrados en la cápsula espacial, bancándose un destino incierto, yo estoy en el corazón de la torta. Idea ésta sugerida por lo que escribió el Rey del Dulce. LOLO-RICHARD la preparó con mucha dedicación. Cocinó, y luego apiló, unidas por dulce de leche, innumerables capas de bizcochuelo, para que la materia inferior termine imponiéndose, por cantidad, sobre la mía. Dejando, claro, un pequeño hueco, en la base, para que yo pudiera ingresar una vez terminada la labor de repostería. Cuando culminó la decoración con la imagen del Indiecito en honor a la procedencia del experimento, me acomodé en el interior. Eso sí, le había pedido antes que me permitiera pasar al baño, a lavarme un poco. No iba a entrar embarrado como estaba. La despedida fue muy emotiva, todos me aplaudían. Noté que a Federica le brillaban los ojitos, los tenía húmedos. JUANJOS, directamente, lloraba. OKEDA se agachó y me susurró: "Hasta la victoria siempre, kamarada". Mi última imagen fue la de su mano, agitándose para saludarme. Después LOLO-RICHARD tapó la entrada, y todo es oscuridad desde entonces. Igual, supongo, nos volveremos a ver. OKEDA se conforma, para corroborar la teoría, con que, en unos pocos días, un dedo o una oreja mía se llegue a fundir con la masa de la torta. El riesgo son las proporciones. Si el buen repostero se equivocó en el cálculo, las excesivas capas de bizcochuelo acelerarían el proceso y puedo terminar siendo ingerido, en una fiesta de cumpleaños, por un grupo de párvulos que quizá hayan visto la película del Indiecito, pero seguramente ignoran la genialidad del Maestro. No me preocuparía tanto ese final. Siento que sería un pequeño aporte mío al conocimiento universal. Puse mi propio cuerpo a disposición de la ciencia, y me hago cargo de los peligros que implica. Más me inquieta el tema del aire. Ni a ellos ni a mí se nos ocurrió. Apenas llegué a horadar con los dientes unos pocos centímetros de masa y no puedo seguir mordisqueando, porque estoy prácticamente inmovilizado y mi boca no tiene más alcance. Aparte, aunque la torta es exquisita, me está empezando a doler el estómago.
Calculo que apenas pasó un par de horas desde que estoy acá adentro y ya se está sintiendo el enrarecimiento del aire. Voy a esperar sin moverme, acurrucado en la oscuridad, para que dure más el oxígeno. Dicen que es lo mejor en estos casos. Confío en que pronto se van a dar cuenta y abrirán un orificio para que pueda respirar. Kóoch no me va a dejar en la estacada. Menos aún Ella, que desde el cielo me estará observando y va a acudir en mi auxilio, a agarrarme de la mano y sacarme del pozo negro de la galería CADU.
Además, lo del agujerito va a venir bien para hablar con ELCOVE, si es que llegara a caer por acá. Quiero pedirle que, de terminar yo siendo comido en la fiesta de cumpleaños, sea él quien deje testimonio de nuestra historia.


FIN DE LA NOVELA

3 comentarios:

  1. parece este un blog abandonado....
    soy elenio, el coleccionista, el que no vende nada de su patrimonio, ya no estoy en la avenida santa fe desde hace mucho tiempo...
    me puedes encontrar en eleniop@hotmail.com

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  2. che, qué reverenda cagada, tu novela, seguí leyendo Patoruzito, dale, que es lo tuyo.

    un abrazo

    el padrino

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  3. lei dos lineas y me aburrí. que "cagada de novela"! todo junto se lee... como la usanza...

    dedicate a cortarte las uñas pescado. el unico pesado con uñas jaja

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