SOBRE ESTE BLOG...

Acá vas a encontrar, básicamente, data sobre historieta cómica argentina clásica. Además, bastante de bande dessinée. Algunas reflexiones sobre el lenguaje historietístico, muchas polémicas y miles de imágenes, la mayoría de mis propios archivos. La forma más fácil de ubicar un material o autor es ir a "Etiquetas", revisar y hacer click en la pertinente. También podés escribir una palabra clave en "Buscar en este blog". Tenés mi contacto, encima. Suelo responder mails si la consulta es muy específica. Podés tomar lo que quieras, siempre que cites la procedencia. Si no citás, y te ubico, te escracho públicamente, como he hecho en varias oportunidades. Enjoy

miércoles, enero 31, 2007

NI UN VOTO PARA MAZZONE???

Este es un país bipolar.
Peronistas - Radicales
Boca - River
Borges - Sábato...
Lejos de mí el querer influir en la encuesta.
Pero en este blog se ha hecho abundante campaña por Quinterno o Torino...
Quizá no se ha difundido en la misma medida a Mazzone.
De allí este post...
Para recordar de quien estamos hablando:
LA ENCUESTA CIERRA EL
SABADO 4!!!
(...ver a la derecha abajo)

III. EL MONAGUILLO Y EL DIABLO (1)

"(Continuación)... El Indio – notoriamente envejecido, decía - montado en el legendario caballo con nombre de viento, también arruinado, famélico, con las costillas salientes como cuando algún villano lo debilitaba con un truco maquiavélico, una pichicata por ejemplo, a veces en sociedad con el Padrino, para ganar una carrera, pero después revivía, pero ahora pareciera que no va a recuperarse jamás, tal la crueldad breugheliana del dibujo. El Indio y su caballo, entonces, atraviesan la desolada e infinita extensión patagónica, escenario de tantas de sus pasadas Andanzas. Va en búsqueda de la montaña de los antepasados. Abrumado por las peripecias que viene de sufrir en Buenos Aires, quiere consultar al espíritu del Tata, como cada vez que en su vida se sintió confundido, pero ahora la confusión es absoluta y por primera vez duda si tendrá respuesta. El inmenso horizonte se puebla de negros nubarrones. Al llegar, la tormenta de nieve se desata. El Indio deja a su caballo a resguardo en una caverna al pie de la montaña y se dispone a emprender el ascenso. Pero sus fuerzas distan de ser las de antaño, la elevación es escarpada y el Patagón jadea, se agota rápidamente. Mientras la tormenta arrecia y la ascensión se torna cada vez más penosa, por su mente se suceden como relámpagos las escenas de su antigua fortaleza. Los cuadritos de bordes redondeados que denotan el recuerdo del Indio, lo muestran deteniendo una locomotora tan sólo con los dientes, peleando con el gitano de la primera historia y elevándolo de una trompada a la estratosfera, sobreviviendo ileso al embate de una aplanadora... tantas hazañas. La realidad es otra, ahora: la cumbre aparece muy lejana, inalcanzable. Trastabilla, corre peligro de caer. Decide llamar al Tata desde donde está, supone que él no lo va a dejar en la estacada... El eco le devuelve débilmente su propia voz otrora estentórea y que la grafía vacilante del globito revela cascada en su origen. Luego, el silencio impresionante de la montaña. Lo intenta de nuevo. No resulta. La desesperación le hace sacar de algún lugar recóndito las fuerzas que le faltan. La legendaria uña del dedo gordo del pié, característica de todos los de la dinastía, a más de la enorme nariz, taladra la roca. Se estabiliza. Reanuda el ascenso. Se alienta con un “¡Juerza, Indio sotreta!” y ahora sí empieza a parecerse al que yo conocía. Llega por fin a la cima, con un estruendoso “¡Huija!” coronando la ascensión. El terrible espectro del último descendiente de la dinastía egipcia y el primer antepasado de los tehuelches, con los brazos cruzados y mirada severa, con su cuerpo esfumándose fantasmagóricamente, con su vincha de tres plumas, está esperando a su hijo... (continuará)."

(continuará)

martes, enero 30, 2007

LAS CLAVES DEL INDIO: FIN DEL 2DO. CAPITULO

Ansina es nomás, canejo!
Mañana empieza el tercer capítulo, po, y ya estamos en plena trama, ahijuna!
Se ha presentado ELCOVE, y se empieza a perfilar la sombra de sus acérrimos enemigos: CORSARIOKIOSKO y JUANJOS (...paciencia, botarate).

El escenario de la batalla: FERIAFRANCA.
Esto se pone peliagudo, chei!
No dejes de visitar: http://lasclavesdelindio-migueldao57.blogspot.com/
HUIJAAAAAAA!!!

II. INVENCIONES: PRIMERAS BATALLAS EN FERIA FRANCA (6)

Pero después me arrepiento de haber hecho caso a la sensiblería de SOADORA, que generó mi acto de conmisceración con el cretino de ALLIPAC, porque –en principio- en el comentario a su calificación negativa me trata de mala persona que se dedica a molestar a los que trabajan y no rinde el menor homenaje a mi ingenio, como sí lo haría después JUANJOS con ELCOVE. Y además, meses más tarde (tratando de satisfacer, justamente, un pedido de JUANJOS y gracias al dato que me pasa RICHARD, el coleccionista concitadino), localizo por fin el local perdido de La Gran Historieta, en el mismo lugar donde lo encontré la primera vez, una galería de Rivadavia. Ahí había vuelto el peregrinante Ramiro, al que le comento lo de los locales de ALLIPAC en la otra galería, y me dice que éste aprovechó su mudanza para sacarle los clientes del Indio, que venía a comprarle a él esas revistas que antes no trabajaba, y que le pedía descuentos para después revenderlas con un cincuenta por ciento arriba a los que preguntaban por él en Viamonte y también a través de FERIA FRANCA. No tiene que haber piedad para esta gente, pienso entonces, reivindicando todo lo actuado por SOADORA y ELCOVE.
Pero contemporáneamente a las compras truchas, estaba el remate de “Padrino paidófilo”, idea que aparece cuando veo en FERIA FRANCA una subasta de las tiras del Indio publicadas en un diario yanqui, donde el grito característico de Huija!!! es traducido por un disparatado Zerumba!!!, y entonces pienso que si hay alguien –un tal BATIMITO, en este caso- que pide fortunas por semejante material y hay quienes están dispuestos a pagarlas, es que ya los coleccionistas son capaces de comprar cualquier cosa. Junto con eso nace la historia de SOADORA, que es a ELCOVE lo que fue Curugua-Curiguagüigua (nick que también utilizó después ELCOVE, aunque aggiornado) al Indio, en una noche donde me pongo a retocar los diálogos y darle color en un programa de dibujo de la PC a un cuadrito original (robado de BATIMITO) donde el Padrino es arrojado a un chiquero de chanchos, adaptándolo así a la historia procaz que había inventado, para ilustrar la subasta que al otro día mando a la FERIA y enseguida publican y los visitantes empiezan a caer como moscas a ese anuncio, y a mí me cuesta creer que haya pasado por la censura de FERIA FRANCA, lo mismo que las barbaridades dichas en el foro que se arma en preguntas al vendedor y que yo incentivo con distintos nicks, creando así el clima para insertar la prueba de autenticidad, la compra a nieto en Brasil, lo cual tenía un viso de verdad ya que hacía poco tiempo había aparecido en un programa de televisión, tipo Punto Doc un hijo o nieto del Viejo que vivía, por elección o por necesidad, en una favela, lo que en el foro es reseñado, después de la revelación de SOADORA -cansada ya de las veladas acusaciones de fraude- de cómo llegó el material a sus manos, por otro usuario que, por supuesto, soy yo mismo, y es así que compruebo por primera vez la vulnerabilidad de FERIA FRANCA. Aunque tengo que confesar que al principio, las amenazas del CORSARIOKIOSKO me hacían alguna cosquilla, a pesar que él me aclarara en su primer mail: espero que sea desde un ciber por tu bien. Yo efectivamente hacía todo desde el ciber, pero imaginaba estúpidamente que quizá fuera cierto que pudieran llegar a través de los correos que continuamente abría y cerraba, al verdadero, descubriendo mi identidad, con la que a pesar de todo me animo a hacer una intervención en preguntas al vendedor de la subasta de SOADORA. Es con estas historias menores que empiezan las batallas contra FERIA FRANCA y la comunidad de usuarios y todo lo que vino después...
Matar al Indio, a su generosidad traducida en deleznable beneficencia, matar el recuerdo impoluto del Maestro, burlarse de él, aceptar su miseria, la de la xenofobia, la del nazionalismo, su feroz celebración de los golpes militares, como cuando Julián de Montepío, el antecesor del Padrino, en la tira de La Razón, del 12 de octubre del '30, apoya y festeja el golpe de Uriburu de setiembre, e incita a los argentinos con sangre de patriotismo en las venas a que concurran al desfile de los ínclitos militares que nos salvaron de la tiranía oficialista.
Matar la malsana semilla que ha comenzado a germinar en las nuevas generaciones de lectores del Indio, que se identifican con su patriotismo a ultranza, dudoso emblema de la argentinidad que ha aparecido estampado hasta en las bolsitas de plástico de pequeños almacenes, comprá en el negocio de tu barrio, comprá argentino, chei!, decía allí el símbolo autóctono, usado por el sanguinario Proceso de Reorganización Nacional, que lo mostraba domando un potro con la forma de la República, o sea que los feroces genocidas debían sentirse él.
¿Cómo no atacarlo, entonces, aunque se lo ame? ¿Cómo no burlarse de él, aunque se lo venere, porque ha dejado una marca indeleble, título de la ciento cincuenta y ocho de Andanzas, desde los remotos días de la infancia, cuando no existía la lectura crítica y la aventura primaba absolutamente sobre el desprecio a los chinos e hindúes, sobre la vejación a los judíos? Pero después, las burlas de ELCOVE no serán perdonadas por los coleccionistas, que jóvenes o adultos, siguen sin tener lectura crítica o en algunos casos, lo que es peor, parecen coincidir con los postulados del Maestro, y creen que ELCOVE es un setentista, nada más que un miserable zurdo, no entendiendo que él también se las está viendo con la propia miseria, la de la infancia, que más que paraíso perdido es infierno que se repite, y lo que quizá oscuramente pretendo es exorcizar los fantasmas que se meten dentro de las revistas, el de El y el de Ella, pequeñas historias sórdidas de búsquedas inútiles... ¿podrán entenderse así estos juegos incomprensibles de adulto? ¿Podrá acabarse con ellos la angustia? ¿Podrán hacer que acepte definitivamente el paso del tiempo? Pero tan importante como eso, ¿podrán llegar a entenderlos los demás coleccionistas, los que sienten ultrajados los valores de su héroe, la proverbial nobleza del Indio, su enorme fuerza al servicio de los débiles?
En su famoso decálogo instructivo, escribía el Maestro a sus guionistas y dibujantes, en la época en que empezaba a dejar en sus manos las creaciones: "El Tehuelche es el hombre perfecto, configura el ser ideal al que todos aspiramos... Su poder sobrehumano emana de una misteriosa fuente de energía que proviene de lo más recóndito de sus orígenes. Su condición de imbatible cifra un símbolo, esotérico y mítico. Es como si toda la enigmática fuerza de su raza, de sus antepasados, acudiera en su auxilio cuando necesita de esa arrolladora energía para hacer triunfar al Bien sobre el Mal. "
¿Podrán, entonces, entender a ELCOVE los demás coleccionistas, cuando ellos mismos, en íntima procuración con su héroe, se sienten ultrajados?.
Tendré que hablar de todos los que conocí a lo largo de mis expediciones reales, no tan extraordinarias como la de SOADORA, pero que, aún siendo menos aventureras que mi imaginación (que en definitiva, convengamos, no lo es tanto, llega apenas a una favela de Brasil, donde nunca estuve), tenían lo suyo, también. Ante todo, un sabor que difícilmente pueda ser transmitido. Un sabor solamente reconocible por alguien que las haya vivido. Eran tardes enteras de expedición. Pero tal vez no necesite contarlo ahora y surja de otras historias por sí mismo, en vez de buscarlo, como surgen tantas otras cosas en la vida.

(continuará)

CABEZA A CABEZA!!!


RESULTADOS PARCIALES:
50 % DE VOTOS PARA TORINO
50 % DE VOTOS PARA QUINTERNO
(LA ENCUESTA CIERRA EL SABADO 4
...QUE ESPERAS PARA VOTAR?
TU VOTO VALE!)
...ver a la derecha abajo

lunes, enero 29, 2007

NUEVA BIBLIOTECA CLARIN DE LA HISTORIETA 10: CLASICOS

De todas las Pato Donald (El Pato Donaldo) que tenía de la época clásica, sólo me ha quedado esta ajada tapa y contratapa del año '51.

Las negocié hace un tiempo, y ahúra me arrepiento (...báh, un coleccionista siempre se arrepiente y termina pagando el doble por aquello que vendió o canjeó a la mitad!).
Eran muy buenas revistas.
Aclaro que las que yo leía de pibe, eran ya las de edición mexicana (no me den mas años que los que tengo, que son bastantes).
Sin embargo, en ésas de los '60, creo recordar que el dibujo tenía la misma calidad que en las de Editorial Abril.
El libro de Clarín, rescata en este volumen dedicado a Disney (atrasado respecto al plan original, por material gráfico que no llegaba, parece), lo mejor de aquellas épocas, salvo un episodio del 2000, que a primera vista no está mal.
Ahora, lo que realmente no tiene desperdicio, es uno de los primeros de Mickey, del año '30.
Con Gottfredson hay que sacarse el sombrero (...traduzco: es una maza!).

WALTER CIOCCA: OTRO OLVIDADO

En este blog, una cosa va a llevando a otra.

Y muchas veces, eso es gracias a los aportes de los lectores.

A raíz del post sobre Rapela, el amigo Carballo me trajo a la memoria a Walter Ciocca y a su "Lindor Covas, el cimarrón".

A decir verdad, nunca lo seguí demasiado en las décadas que duró en La Razón, y no tengo noticias de que se haya recopilado en ningún lado.

Pero ahora lo gugleé y, para mi sorpresa, apareció un sitio web del gaucho (ver).

De allí extraje esta primera tira del 9 de noviembre de 1954.

Mirénla con detenimiento que vale la pena, canejo!

II. INVENCIONES: PRIMERAS BATALLAS EN FERIA FRANCA (5)

ALLIPAC: Hola Sonia. Es éste mi segundo mensaje, respondéme por favor para concretar. Saludos. Oscar.
SOADORA: Todo ok. Paso... Decíme cuando???? Tenés otros??? Besos. Sonia.
ALLIPAC: Hola Sonia. Pensé que no existías. Estoy en la galería de Viamonte 1249 local 87 y 88 hasta las 18 hs. Tengo más material en estado impecable (raro en estos números). Podés llamarme al 4388-9735. Saludos. Oscar.
(NOTA: Acá SOADORA se da cuenta que yo lo conozco, porque estuve en esa galería, buscando a Ramiro, el de La Gran Historieta, que tenía el local allí, y al que le había comprado mucho, pero ya no estaba más, lo cual era típico en él, lo venía siguiendo por varios locales y siempre se mudaba, pero yo lo volvía a encontrar, y eso creí que sucedería cuando vi el local 87, que estaba escondido arriba, con la vidriera llena de revistas antiguas –aunque ninguna del Indio-, se mudó dentro de la misma galería, pensé, pero como el local estaba cerrado, pregunté al lado, en el 88, que parecía una oficina, para saber a qué hora abrían, y el tipo resultó ser el del 87, al que tenía de depósito, pero no Ramiro, el de La Gran Historieta, y sí éste con quien ahora se escribe SOADORA)
SOADORA: Dále, decíme que tenés de los primeros números y arreglamos en paquete!!!!
ALLIPAC: No sé cuáles buscás vos, pero tengo algunos números más como por ejemplo el 11 - Chacho el terrible ($ 130.- en excelente estado), el nº 14 - Un sabio loco ($ 130.- en excelente estado) - Nº 31 - Malas compañías ($ 85.- en excelente estado). También tengo el nº 2 (cuando el Indio conoce al hermano, que fuera encerrado por el Tata en una caverna), también en excelente estado pero ésa no la vendo por menos de $ 500. Eso es todo. Si hacés un paquete podría hacerte un muy pequeño descuento. Este material es buscado por muchos argentinos radicados en el exterior y cada día que pasa se valoriza más y más. Espero tu respuesta. Saludos. Oscar
SOADORA: Todos me interesan!!! (NOTA: Acá dudo quién lo escribe) Yo recién estoy empezando la colección, pero estoy ansiosa por terminarla... Hacéme un total y que el descuento no sea tan pequeño, cheeeee!!!!. Un beso. Sonia.
ALLIPAC: Estimada Sonia. Necesito saber dónde vivís. ¿Pasarías a buscar personalmente las revistas? ¿Te las tengo que llevar o enviar?. Necesito cierta información para ofrecerte un descuento. Contestáme eso y luego vemos. Saludos. Oscar.
(NOTA: Conciente de que éste guarda las distancias y no se engancha fácilmente, SOADORA recurre a la táctica que ya le había dado resultados con el BAHIENSE)
SOADORA: Loco no lees mis mails??? Te dije que paso!!! Si no te interesa vender, está todo bien.
(NOTA: ALLIPAC, seguramente en la duda, pero temiendo perder un negoción, afloja un poco, aunque no demasiado)
ALLIPAC: El total de las revistas incluida Jonás y la ballena suma $ 939.- Te dejo todo a $ 850.- y no puedo bajar más. Si no estás de acuerdo, hay dos alternativas, sacamos la nº 2 y te llevás el resto por $ 400.- o de última concretamos solo la que compraste por $ 94.- (nº 19 - Jonás y la ballena). Estoy en Viamonte 1249 local 88 el lunes de 9.30 a 18 hs. Me podés llamar el mismo lunes al 4388-9735 y combinamos el horario. Si querés comunicarme algo durante el fin de semana, usá este medio. El lunes por las dudas te llevo al local la nº 2 que tengo guardada en mi casa, en la caja fuerte. Quedo a la espera de tu decisión. Saludos. Oscar.
SOADORA: Ok!!! Quedamos en el lote de 850, pero no el lunes, podria viajar el miércoles... ¡sí? reservámelas, eh!!! ¿en el mismo horario???? Un beso. Sonia.
ALLIPAC: Muy bien, te espero el miércoles de 9 a 18 hs. Saludos. Oscar.
SOADORA: Ok!!! Voy cerca de las 17 hs.
ALLIPAC: Hola Sonia. Son las 18.40 hs. y no viniste aún. ¿Qué te pasó? Esperaré unos minutos más y me iré. Oscar.
SOADORA: Te pido mil disculpas. Tenía una reunión que se alargó inesperadamente. El lunes vuelvo a Baires y voy sin falta. Aguantáme, sí???
(NOTA: Pero ALLIPAC, carcomido por la duda de si va a hacer negocio o es víctima de un fraude, acude al teléfono de larga distancia de SOADORA –al que no llamó antes por una cuestión de costos- que le proporcionó FERIA FRANCA y al corroborar que es falso, escribe sin leer el mail anterior)
ALLIPAC: ¿Qué edad tenés Sonia?. Seguramente sos una pendeja inmadura que no tiene nada que hacer y se dedica a fastidiar a la gente que trabaja. He llamado al teléfono que indicas en FERIA FRANCA y no existe ninguna Sonia. O no vivís ahí o te cambiaste el nombre. ¡Qué piola que sos! Resultaste vivísima. Tu inteligencia me abruma ¿Estás contenta? ¡Qué logro importante el tuyo, eh! ¿Y qué lograste? ¿Te van a entregar un diploma por ser una tipa piolísima? ¿O te nombrarán la mejor del barrio? Pero así se conoce a la gente. ¿Sabés por qué? Porque la persona hace al nombre y no el nombre a la persona.
(NOTA: A SOADORA le venía resultando aburrida la mano con ALLIPAC, pero a partir de acá piensa que se puede divertir y se manda a fondo con –literalmente- la mano)
SOADORA: Como vos hablás de mí, yo voy a hablar de vos... Sabés la impresión que me dás? Vos debés ser un pajero. Pero pajero mal, de siempre, de hacerse la paja todo el día, sin descanso... Primero te pajeabas con revistitas, después con algún video, y ahora, te quedás después de hora en tu sucio localcito y bajás pornografía de internet, cuidando que tu débil chorrito no salpique tus ya de por sí amarillentas y mohosas colecciones. Qué vida más triste tenés!!! Yo en tu lugar me pegaría un tiro!!! Con todo afecto. Sonia.
(NOTA: La recurrencia de SOADORA al tema de la masturbación proviene de yo saber que el noventa por ciento de los hombres adultos la siguen practicando, y que de ese porcentaje, por lo menos a la mitad le genera conflicto, pero sorprendentemente ALLIPAC, habiendo leído ya el mail omitido, contesta así)
ALLIPAC: Ahora yo te pido disculpas. Si no las aceptás, está todo bien igual. Lamento haber enviado ese mensaje. ¿Por qué lo hice? Porque estaba recaliente (NOTA: que el lector saque sus propias conclusiones), muchos proceden así y te hacen perder el tiempo y como me pasó tantas veces, imaginé que eras como ésos. Gasté dos llamados telefónicos larga distancia. Uno me atendió el contestador y otro la persona que me atendió dice que no vive ninguna Sonia. Y como ya me lo han hecho, pensé que eras otro caso. Si vos no sos de ésas personas que quieren joder al prójimo, te pido mil disculpas. Si querés venir el martes a concretar (porque el lunes es feriado), te espero sin problemas ni rencores. Pero por favor confirmáme por sí o por no. Sería lindo vernos las caras después de tantos insultos, te animás?. Un besito. Oscar.
(NOTA: SOADORA no sabe a esta altura si el juego lo sigue haciendo ella, o ya está entrando en la trampa del otro. Se pregunta: ¿Y si voy, y éste ALLIPAC me está esperando para violarme, ahí en su mismo local?. Finalmente decide creer que el otro le sigue creyendo, y tratar de reforzar –contra toda verosimilitud- esa creencia)
SOADORA: La verdad parecés un buen tipo, porque después de las barbaridades que te dije te la bancaste... !!! Si te contestaron que no vivía ninguna Sonia es porque tengo una pésima relacion con mi vieja y el macho de ella. Soy joven, sí, pero me volví fanática del Indio y tengo la guita para hacerlo porque mi viejo, que está laburando en el exterior, me banca... Como ves, todo se puede explicar. Es cierto lo del lunes. Si seguís estando de acuerdo y me asegurás que no me vas a estar esperando con un bufo por lo que te dije, vuelvo el miércoles... Espero tu respuesta... Besos. Sonia.
ALLIPAC: Hola Sonia. Borré todos los mail irritantes, no me acuerdo nada de lo que escribiste, espero que vos también hagas lo mismo. Vení tranquila que no pasa nada, es más te invito un café. Pero eso sí confirmáme el día anterior martes a qué hora aproximada del miércoles venís por acá. Te mando un saludo atento a la distancia. Oscar.
SOADORA termina convenciéndose tanto de la buena fe de ALLIPAC, se conmueve hasta tal punto, que me lo transmite y escribo: Bueno, flaco... no me esperes hoy. Sonia no existe. Decidí -con vos- cortarla acá. No pienso calificarte mal en FERIA FRANCA, porque realmente -de todos los que cayeron en estos pequeños actos de venganza- vos parecés el más serio, y andá a saber si un día no te termino comprando realmente con mi verdadera identidad. Obviamente, califica como quieras, que a mí no me interesa. Un saludo cordial (y no me guardes mucho rencor)... El Coleccionista Vengador.

(continuará)

domingo, enero 28, 2007

II. INVENCIONES: PRIMERAS BATALLAS EN FERIA FRANCA (4)

Y así termina el primer round con el CORSARIO. Pero simultáneamente hay otros, a los que SOADORA “compra” en su afán justiciero. Como un pibe de Bahía Blanca, que intenta vender semanales de los ’70 a $ 40, lo cual no era tan grave si después se considera que ELPESCADO pretende $ 70 por unas parecidas; encima éste pibe bahiense, para nada empieza con el tono agresivo de CORSARIOKIOSKO (aunque sí con peor ortografía, lo que parecía impensable) y es presa fácil. Un inocente que se engancha con las dilaciones, idas y vueltas, e incluso histeriqueadas de SOADORA. Junto con esas idas y vueltas, también –asombrosamente- cambia el lenguaje, el tono y la personalidad de Guillermo, el BAHIENSE.
BAHIENSE: Estimada amiga: no se si recivistes hoy un e-mail que te enbié en la tarde. Te preguntava si mañana te despacho la revista semanal del Indio. A la espera de tu respuesta. Atte Guillermo.
SOADORA: Contame lo del despacho???
BAHIENSE: Hola, lo de el despacho es cimple, te lo envío por correo certificado contrareemvolso y una ves que el cartero te lo lleba, se lo avonás a el, calculale otros 10 pesos mas, el total con la revista incluida seria mas o menos 50 pesos. Quedo a la espera de tu respuesta. Atte Guillermo.
SOADORA: Bárbaro!!! Antes de mandármelo, decime si tenés otras cosas, podemos armar un paquete, sí????
BAHIENSE: Hola!!, bueno, te comento que en base a tu pedido, podés ver si te gustan otros 2 libros de oro que tengo publicados, si te sirbe te los dejo los 2 al precio base, tratá de responderme hoy o mañana porque el lunes tengo que ir al correo para haser otros despacho y ya te mandaría lo tuyo. Quedo a la espera de tu respuesta. Atte Guillermo.
SOADORA: Decíme el precio base y los años??? Un beso. Sonia.
BAHIENSE: Hola Sonia: los dos libros de oro que quedan son uno de 1979 y el otro de 1980. El precio base por cada uno es de 30 pesos, de pareserte bien te dejo todo el lote o sea las 3 en 90 pesos, más vajo no porque ya es un regalo. Quedo a la espera. Otro beso para vos. Guillermo. Pd, tratá de contestarme entre hoy y mañana asi les doy de baja y el lunes te despacho todo.
SOADORA: Bueno, dale, manda todo... Cuánto tardará, más o menos???? (para tener preparada la guita)...
BAHIENSE: Yega rápido, en dos o tres días. Mandame tus datos, dirección, código postal etc a sí armo el paquete. Guille.
(NOTA: Sonia no contesta este pedido del Bahiense que, yegado el lunes, insiste:)
BAHIENSE: Soniaaaaaaaaa, dónde te metistes, mandame bien todos tus datos, dirección, código postal etc, a sí te enbío todo. Un beso. Guille.
SOADORA: Uy... me recolgué... disculpáme!!! Resulta que viajé el fin de semana a Santa Fe. Estoy en la casa de una amiga por unos días... No me mandes nada ahora, porque mi vieja me tira todo a la mierda!!! me aguantás que vuelva, sí??? te aviso!!! Un beso. Sonia
BAHIENSE: Así no es la cosa, tratá de no tardar mucho, te hise caso y retiré de subasta las otras dos revistas, eso no está bien. Desime en berdad que es lo que querés haser. Saludos.
SOADORA: Eh, loco!!!! Qué te pasa??? Tenías muchas ofertas??? Perdonáme, ponélas a la venta ya...
(NOTA: Inmediatamente, en la bandeja de entrada de SOADORA, aparece la respuesta)
BAHIENSE: Hola Sonia: te explico, la otra ves te contesté a sí, porque justo 10 segundos antes otro comprador me havía clabado, yo sé que las comparaciones son odiosas, también lamento, aunque no quieras los artículos, todo está bien. Ya te lo expliqué, pero tal ves es tarde para lamentarse, de todos modos no te pierdas y tal ves en otra oportunidad podamos haser algun negocio. Quedo a la espera de tu respuesta. Atte Guille.
SOADORA: Flaco!!! Nos estamos cruzando los mails??? Estás ahí???
BAHIENSE: Hola, desime entonses, nos calificamos sin bardos y todos contentos? Quedo a la espera. Pd, en unos días tengo que ir para capital, me gustaría conoserte, devés tener un carácter muy flash, sin agreción quedo a la espera por el tema de calificarnos bien. Guille.
SOADORA: Viste flaquito que cuando bajás un cambio y dejás de bardear podemos pegar onda??? Me encantó tu propuesta!!! Me recopa conocer gente, tengo amigos por todos lados!!! Dale que nos encontramos y aparte de arreglar lo de las revis nos tomamos una birrita y parloteamos un rato??? Eso sí, la birra la pagás vos, que vas a cobrar buena moneda... Decíme cuando vas a Baires, capaz que de Santa Fe me voy derecho. Mi viejo tiene un dpto en Canning (Scalabrini, bah). Tengo ganas de quedarme unos días ahí porque a mi vieja ya no la soporto!!! Eso de la calificación, cómo es??? Vos tenías otro nombre en FERIA FRANCA, no??? Un beso grande. Sonia. Ah!!!... cuántos años tenés???
BAHIENSE: Hola campeona. Tenés razón, estaba un poco trastornado, pero veo que podemos tener onda, lo de la birra todo bien, si hay onda berde mejor, un cuetito de capital, eso me gustaría, mi edad 27 años, más tarde te mando una foto mía, a capital estimo estaré el lunes martes que viene. Seguimos en contacto... aaa, dejame ver para añadirte al msn. Besos a full. Guille.
(NOTA: Ahora que él embaló, a SOADORA le corresponde frenar, y no contesta)
BAHIENSE: Hola Sonia: te molestó algo de lo que dije? Bueno negri, tratá de calificarme, ya te califiqué yo a vos pocitivo. Espero tu respuesta. Guille.
SOADORA: No, no es que me haya molestado... Por ahí yo te dí una imagen no muy clara de mí... No sé, onda que me pareció que en tu último mail me tratabas como si yo estuviera en el reviente... Por la calificación, no sé muy bien como es que hay que hacerlo, decíme y no hay drama, te califico bien.
BAHIENSE: No, Sonia, ningún reviente, creo en estos años, o nuestra época todo eso está bien, de pronto la generasión de tus viejos, todo era amor libre y esas cosas, pero las generasiones y su conjunto de gente, tienden a vivir lo de ese momento y su cultura, yo me vaso en " cultura", no bardo feo y de viejitas. Para calificarme, te metés en tu FERIA FRANCA y te vas donde dice calificar usuarios, pinchás ahi y solo te yeba. Un beso grande. Guille.
(NOTA: Pero cuando se entera que SOADORA lo califica negativo y encima agrega en el comentario que se la había querido levantar, el BAHIENSE abandona Sociología y, desaforado, se pasa a la Universidad de la Yeca)
BAHIENSE: Vos estás reloca, nena, me comprás un artículo que tengo, me hasés vajar otros dos, me venís con una isteriqueada, de viaje a santa fe, porque mi vieja no me soporta, y yo que mierda tengo que ver con tus mambos de familia, sos una mala persona, y que dios te ayude, ensima te das el lujo de llamarme tranza, y vos orrible, que haseme un paquete, andaaa chamullo anoresico, istérica.
(NOTA: Como se verá, SOADORA transita rápidamente de la obesidad a la anorexia, quizá producto de la bulimia)
SOADORA: Flaco, vos sos un boludo importante. Primero y principal, porque pensás que podés afanar $ 40, por revistas que se pueden conseguir hasta por $1,50. Después, porque caés en cualquiera. Y finalmente, porque ni siquiera te avivaste que Sonia no existe. El que sí existe es El Coleccionista Vengador.
(NOTA: Y a pesar de que SOADORA, cruel, le asesta al final el mismo golpe bajo que al CORSARIO, revelándole mi masculinidad, empezando así a prefigurar a Elio Coradino Vélez, el BAHIENSE prefiere no acusar recibo de eso en su último mail, abocándose, en cambio, a dar cátedra nuevamente, pero esta vez sobre el mercado del coleccionismo)
BAHIENSE: Seguramente devés ser una reprimida total, tené presente que a las antiguedades los valores se los pone uno, pero como ebidentemente no savés un carajo, volcás, porqué no te la agarrás con tu mamá, o el chabón que seguramente te dejó, me imajino si uvieras visto hase 1 mes atrás, se rremató una del Indio, en 670 mangos, jaja y ojo que ya estoy filtrando todo lo relasionado con datos asi que que tu venganza no me yega, ponéte las pilas y andá a laburar o estudiar ya que por tu chamullo devés tener 19 años, no te gastés en enviar más nada, todo irá a mi correo no deceado, conosco a toda la gente con la que laburo, y desde ya te digo que enbié un e-mail a FERIA FRANCA, para que actúen en el asunto. Chau.
SOADORA justifica la bronca del flaco, dado que el comentario de que se la había querido levantar, si bien, de alguna manera, era cierto, consistió –me recrimino ahora- en una hijoputez. Si el pobre infeliz tenía una mujer, podía llegar a leerlo, exhibido en su reputación de FERIA FRANCA para todo el mundo.
Por esta consideración, no lo sigue gastando. Aparte hubiera sido inútil, si era cierto lo del correo no deseado. Además, tenía a otros vendedores más importantes para seguir entreteniéndose, como el que usa al revés su apellido, es muy correcto y no tiene faltas de ortografía.

(continuará)

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sábado, enero 27, 2007

II. INVENCIONES: PRIMERAS BATALLAS EN FERIA FRANCA (3)

Ya instalado en La Plata, mi última ciudad, con Graciela, mi última mujer, debo haber entrado por primera vez –no lo recuerdo con precisión- a www.feriafranca.com.ar, llevado por un buscador donde puse como palabra clave el nombre del Indio. No debe haberme interesado mucho, en principio, porque los precios que se manejaban eran disparatados en relación a los suficientemente altos que pedían en los lugares que conocía en Buenos Aires. Pero al mismo tiempo no eran uniformes, no guardaban lógica, de tanto en tanto aparecía alguna ganga, y fue por eso que me inscribí y me puse a esperar, visitando de tanto en tanto el rubro. No bien intenté comprar, tuve un problema. Se trataba de trampas gitanas, la número siete de Correrías, que estaba a un precio que consideraba lógico en una subasta y oferté. Inmediatamente FERIA FRANCA me informa que mi oferta había sido superada por otro usuario; desconocedor de las idas y vueltas de este tipo de operaciones, me despreocupé del tema, ya que no tenía en mente pagar más de lo que había ofertado. Pero cerrada la subasta, FERIA FRANCA me informa que el ganador era yo, en la suma que antes había sido supuestamente superada, y entonces el vendedor me escribe para concretar la operación y yo le contesto que me disculpe, que el tema no era con él sino con FERIA FRANCA, que dónde estaba el otro interesado, que era la misma FERIA la que levantaba las ofertas, tirándose el lance que uno se enganchara con la maniobra, y que esta forma de operar no me parecía correcta y que por lo tanto no quería la revista, lo que el vendedor resume en el comentario a la calificación neutral que me adjudica: se enojó con FERIA FRANCA y no quiere el material, pero FERIA FRANCA no pone FERIA FRANCA, sino solamente FF, cuidadosa de su prestigio. Así debuto con calificación neutral, cero reputación, que más tarde levanto con las tres o cuatro operaciones que hice con mi nick real.
A cambio de lectores avezados que puedan descifrar códigos ocultos, existen en FERIA FRANCA personas como el CORSARIOKIOSKO (así, con dos ka), que vende a precios astronómicos. En realidad la mayoría de las veces no vende, sino que se queda en la oferta, porque habría que ser muy estúpido para pagar lo que pide y encima con errores de ortografía en lo que anuncia (sus revistas se hallan en eselente estado), cosa que SOADORA tendría que haber imitado, con éste y con otros, en tren de ser coherente, pero a mí me repugnan las faltas. En cambio, en un nuevo fallido de mi parte, que también pasa desapercibido, SOADORA lo gasta por eso en las preguntas al vendedor, e incluso le compra truchamente para seguir divirtiéndose. Cerrada la operación FERIA FRANCA, manda tanto a comprador como vendedor los datos reales de cada usuario para que se comuniquen, ya que durante el período de publicación sólo se puede hacerlo a través de nicks. FERIA FRANCA es muy celosa –expresamente lo prohíbe- de que no se filtre ningún dato de identidad antes de efectivizar la compra, puesto que si esto pasara su mediación devendría innecesaria. Así cuando algún trasgresor pretende puentearlo, contrabandeando información vedada, aparece sin tardanza un cartel de censura sobre la leyenda. SOADORA tiene ahora, junto con los demás datos, la real identidad del CORSARIOKIOSKO, enviado por FERIA FRANCA: Joaquín Carlos Madanés, en cambio el CORSARIOKIOSKO debe haber recibido nombres, dirección y teléfono falsos con que SOADORA se inscribió, de modo que sólo puedan conectarse con ella a través del ciberespacio... Ella no le escribe, espera, hasta que por fin aparece JoAQUín –así firma, alternando mayúsculas y minúsculas, coherente con sus fluctuaciones, como se comprobará después- en su bandeja de entrada. El CORSARIOKIOSKO arranca mal, dándole pié a SOADORA para todas las barbaridades imaginables, en lo que será la primera de las batallas por mail...
CORSARIOKIOSKO: Estoy esperando respuestas, si tan sólo comprás para molestar pronto lo sabré ya que FERIA FRANCA si denunsiás (sic) puede rastrear de donde fue echo (sic) el nick de usuario, espero que sea desde un ciber por tu bien.
SOADORA: Me hacés el favor de chuparme un poquito la concha, pelotudito????
CORSARIOKIOSKO: Ojito. Podés tener grandes problemas serios.
SOADORA: M... i... i... i... r... a... a... á... c... o... o... o... m... o... o... o... t... i... i... i... e... e... e... m... b... l... o... o... o...
CORSARIOKIOSKO: Dame unos días y vas a ver que no te vas a burlar mas de nadie.
SOADORA: Te doy todos los días que quieras!!! Sabés la impresión que me dás? Vos debés ser un pajero. Pero pajero mal, de siempre, de hacerse la paja todo el día, sin descanso...
CORSARIOKIOSKO: Pajero? Qué es eso? Vos aparentemente sos una mujer, va (sic, como todos los que seguirán, no voy a fatigar con esto) una mujer entre muchas comillas ya que la educasión que tenés seguro es de madama. Vos debés ser una gordita fracasada en la vida por eso molestás a personas triunfadoras. Chau gordi.
SOADORA: Como!!! "Vos aparentemente sos una mujer"... "vos debés ser una gordita fracasada en la vida"... cuantos potenciales!!! Todavía no te pudiste enterar quien soy??? Tus servicios secretos todavía no te dieron certeza de todo eso??? Cuanto que tardan, che!!! Anda, botón!!! Chupaculos de FERIA FRANCA!!! Hacéte una paja mirando el logo de la página, idiota!!!
CORSARIOKIOSKO: Mirá la paja me hice hoy porque tu ermana faltó, puta mal parida. Fracasada gordaaaaaaaa muuuuuuuuuuuuuuuuuuu muuuuuuuuu vacaa
SOADORA: Uy... !!! Que enojado que estás!!! Como te pega que yo esté a años luz de distancia de tu pobre cerebrito!!! Pero no te preocupes, te empecé a tener lástima y me propuse no humillarte más... Te mando un beso grande. Sonia
CORSARIOKIOSKO: Che me podés desir una cosita... tenés 13 añitos? Dicen que las que se creen superiores es porque tienen complejos de retrasos pero no te culpo sé que es una enfermedad incurable. Desíme tu edad para saber que tan pelotuda podes ser. JoAQUín.
(NOTA: A esta altura el CORSARIO califica a SOADORA, negativamente por supuesto, y en el comentario se queja amargamente que FERIA FRANCA no haga nada para impedir estas situaciones).
SOADORA: Che, leí tu calificacion... Así que estás muy enojado con tus amos de FERIA FRANCA??? Cómo??? No era que ellos te iban a llevar hasta mí??? Menos mal que no pasó!!! Me aterroricé cuando me dijiste que podía tener "grandes problemas serios"... estaba desconcertada: no sabía si "grande" era más grande que "serio" o "serio" era más serio que "grande"... De la que me salvé, puff (respiro)!!! Chau, ganador!!!
CORSARIOKIOSKO: Vos gordita fracasada te va vien en FERIA FRANCA ya que tenés grandes puntos, porque mejor vas a limpiar pisos en mi casa a lo mejor recojés alguna de mis migajas. Espero que no me respondas más. Chau serda. JoAQUín
SOADORA: Uy... ! Realmente sos un tarado importante!!! Todavía no te diste cuenta que me importa un carajo FERIA FRANCA, y que ni siquiera soy una mina??? Cuanta estupidez existe en este mundo!!!

(continuará)

viernes, enero 26, 2007

ENRIQUE RAPELA: UN OLVIDO INJUSTO

Enrique Rapela fue ante todo un gran dibujante.
Como historietista, sus creaciones más importantes -en realidad desconozco otras de él-, Fabián Leyes y El Huinca, que datan de los '50, se han publicado extensamente en numerosos diarios, en forma de tiras continuadas.
Esos trabajos, aparte de ser joyitas del género, tienen hoy un enorme valor documental, en cuanto a usos y costumbres del gauchaje.
A pesar de que Quinterno le desconfiaba -según relata Mirco Repetto-, por nacionalista y peronista, lo publicó en Patoruzito.
A fines de los '60, Cielosur editó, de forma bastante cuidada, las dos series, en sendas revistas que llevaban los nombres de los personajes.
Después, no volví a encontrar referencias ni del autor, ni de sus creaciones.

Los responsables de la Biblioteca Clarín, demasiado ocupados con El Hombre Araña, El Increíble Hulk o los X-Men, no lo tuvieron en cuenta.
Era una buena oportunidad.
Lástima...

II. INVENCIONES: PRIMERAS BATALLAS EN FERIA FRANCA (2)

Una muchacha, la niña que alguna vez fue que alguna vez también fui, contuve como contengo a tantos el ella, pero más actual, más de esta posmodernidad, viaja a Brasil. Espíritu aventurero, lo hace a dedo, con mochila. Se interna en las favelas e inesperadamente encuentra ahí... Pero antes: es lo que se llamaba una inconformista y ahora se llamaría una transgresora. Sin el marco de los ‘70 lo contestatario es en ella un lenguaje, una forma de vestir, unos aritos incrustados en la nariz, un pelo hirsuto. Nada más. Sin embargo tiene un nombre con pretensión poética y que suena a portugués, SOADORA, producto de que la eñe no es posible en el ciberespacio, cuando creó su nick lo advirtió y decidió que quedara así. Encuentra nada más ni nada menos que al nieto del Viejo, que vive en la miseria y se dedica a buscar argentinos interesados en el personaje que los brasileros por supuesto desconocen, y aún cuando lo conocieran no llegaría a interesarles en lo más mínimo porque baila chacarera en vez de samba. A SOADORA le gusta el Indio, tiene algo de trasgresor como ella, al menos de las formas sociales, con esa plumita y ese poncho y esos modales rústicos, aunque tenga un costado careta y no trance con el alcohol y la droga, pero no es careta con otras cosas, el tipo va de frente y lo ha leído hasta hace poco en las bastardas Selección de las Mejores. Por eso escucha atentamente al nieto del Viejo cuando le cuenta: Abuelo (conserva esa antigua modalidad de la clase alta de nombrar a la familia sin adjetivos posesivos, quizá porque para ellos la posesión es un hecho, no necesitan proclamarla), Abuelo –dice- era un tipo raro. No sólo porque se ocultara, tenía otras rarezas. Mirá esto, es muy raro. Nadie lo tiene, es un original, estaba oculto en sus papeles, lo encontraron después que murió... Anotado a lápiz en el primer cartón, un paquete de cincuenta y dos cartones, dibujados a tinta de los dos lados y coloreados, dos episodios –así se llamaba a las tiras- por página, en total ciento cuatro páginas, en total doscientos ocho episodios, bastante más que la extensión habitual de las antiguas que andaban por los ciento setenta y cinco como “La muerte del Indio”, escrito en lápiz decía -desenvuelto el paquete por ella se lee- “Padrino paidófilo”. Extraña aventura donde una y otra vez el Padrino, presa de una lubricia que en las historias convencionales se sugiere –y sólo en dirección a mujeres- pero jamás se explicita, intenta aquí someter al menor deforme. Cuando es descubierto por el Indio, lo arrojan a un chiquero de chanchos, con la recomendación de la Nodriza que sacie sus anormales instintos con ellos, aunque esto es dicho sin ningún eufemismo: ahí tenés, cogételos, po. Estentóreos ¡Jua, Jua, Jua! en los globitos del Cacique, el Capataz, el Gurí y la Nodriza, coronan el cuadro final. Raro, muy raro, repite nieto. SOADORA se lo canjea ventajosamente por unas artesanías –collares, cadenitas- que ella hace, y por las que nieto podrá llegar a sacar unos pocos cruceiros, en el país de las artesanías.
Vuelta a su país y necesitada, a su vez, de efectivo para porritos y birra, porque los giros de su padre en el exterior tardan en llegar y porque con su madre y la nueva pareja de ella se lleva pésimo y ninguna moneda puede esperar de ahí, necesitada, entonces, decía, decide lucrar con su hallazgo, y se le ocurre rematarlo en una página de la Web llamada FERIA FRANCA, en la que se comercian todo tipo de cosas y entre ellas hay un rubro dedicado a revistas coleccionables, donde abundan ofertas de las del Indio, claro que ninguna tan excepcional como la que ella posee. Trabajosamente elabora una descripción de la historia, escanea el cuadrito final y envía el material bajo el título “Una inédita del Indio... ¡Joya para coleccionistas!”, frase esta última que copió de otras publicaciones que sin duda no la merecían.
"Es una aventura del Indio de 208 episodios, encontrada entre los papeles del Maestro después de su muerte y jamás publicada en ninguna de las revistas de la editorial. El argumento versa sobre los intentos de abuso del Padrino hacia el gurí. La acción se inicia en la gruta donde fue encontrado el menor. El Padrino bebe el agua mágica de un manantial interno de la caverna, que le produce alucinaciones. Se le aparece, entonces, el espíritu del Tata, que le ordena vengar la afrenta que le hiciera su otro hijo, al liberar al hermano deforme. De ahí en más, el Padrino se dedica a perseguir al Gurí para sodomizarlo. La perversa historia explica que no se haya editado, ya que revela una faceta oscura del Maestro. Son originales coloreados en acuarela. Joya para coleccionistas."
Comienzan a llover visitantes, pero el carácter irascible de SOADORA no la ayuda, porque los que se comunican con ella a través de “Preguntas al vendedor”, intrigados por la índole del material, por la verosimilitud del mismo, por la forma en que lo consiguió, reciben respuestas de este tenor: leé la descripción, loco; ofertá y dejáte de joder; andá a hacer bardo a otra parte. Los visitantes no lo llegan a advertir, pero yo me doy cuenta después que la grafía perfecta, no adjudicable a este tipo de personaje que seguramente escribiría: anda a ser bardo a otra parte, me hubiera, de existir un lector avezado entre los interesados, cretinos coleccionistas como yo, coleccionista cretino, pero no tanto, me hubiera, retomo, traicionado.


(continuará)

jueves, enero 25, 2007

LA BAÑADERA DEL COMIC Y OESTERHERLD

En varias oportunidades me referí en este blog a la gente de La Bañadera del Cómic. Y en distintos tonos. Yo chicaneo muchas veces porque me divierte, pero un lector me hizo notar que eso se interpreta como agresividad, así que últimamente estoy tratando de cuidarme, porque no es mi intención ser agresivo. Así, volviendo a los de la Bañadera, he rescatado que si bien tengo diferencias con el libro de Patoruzú, respeto la labor de difusión que realizan, y -agrego ahora- la pasión que ponen en sus publicaciones.
Ese respeto me llevó a comprar OESTERHELD EN PRIMERA PERSONA.
Una rápida ojeada me indicó que el trabajo es serio y muy completo.
Anoche empecé a leerlo. Al terminar el reportaje a HGO, que le hicieran en el ’75 Trillo y Saccomano, me detuve (pág. 33). Y no fue por cansancio de la vista.
Nuevamente -y lo lamento- aparecieron mis diferencias con estos muchachos.

El libro se inicia con un prólogo de los mismos Trillo y Sacommano, confeccionado -según se aclara- para la 5ta. Bienal Argentina y la Historieta, “El Humor hacia la Democracia 1976 1984”, en ese último año. O sea, no para este volumen, aunque Ferreiro, Formosa, García, Ostuni, y Rodríguez Van Rousselt lo hagan suyo.
Primer equívoco, ya que -también lo aclaran- el texto “contiene leves adecuaciones temporales”. No se que opinarán Trillo y Saccommano de esas “adecuaciones”. Supuestamente, han dado el visto bueno para la publicación del reportaje, o sea que deben acordar.
Yo creo que es un error.
Evitar meterse con la faz política de Oesterheld y con las circunstancias de su secuestro y asesinato, para no caer en esa “fascinación del horror” (Trillo y Saccommano dixit), de la que súbitamente estaba imbuida la sociedad argentina, era en 1984 una loable actitud ética.
Hoy resulta un sinsentido.
Porque aquello es historia. Reciente, pero historia al fin.
Y las nuevas generaciones siguen recibiendo información confusa al respecto, que -sospecho- tampoco les interesa aclarar demasiado.
Entonces, la publicación de todo el reportaje a HGO, sacado del contexto de como se conformaba el pensamiento de un militante popular en los ’70, resulta en un empobrecimiento de su figura.
Si el propósito de los de la Bañadera era solamente reseñar su fecunda trayectoria como guionista, hubieran debido extractar o elaborar del reportaje los aspectos pertinentes.
Ese afán por publicarlo por primera vez completo, de lo que se ufanan, los traiciona.
Afirmaciones -en boca del entrevistado- como que la historieta es un género mayor, por tener mayor cantidad de lectores, y en consecuencia, tener mayores lectores que Borges significa superarlo, suenan hoy, descontextualizadas, al menos chirriantes y posibles de interpretar en función de las leyes de la sociedad de consumo.
Tampoco se puede entender muy bien, sin remitirse al contexto de los ’70, qué significó la decisión de Oesterheld de aceptar trabajar para la industria historietística de Columba (evito citar, en pos de la seriedad prometida, los jugosos párrafos referidos a la editorial), y negarse a hacerlo para la yankee. La distinción aparece como caprichosa.
Sin la significación profunda -sólo perceptible, para los no avisados, por contexto, repito - de éstos y otros párrafos, HGO parece quedar fijado como un guionista demasiado preocupado por sus internas con los dibujantes. Por sus rencores hacia Pratt o Breccia.
Repito que no es responsabilidad de Trillo y Saccommano (salvo la del asentimiento que el reportaje se publicara así) este reduccionismo de la dimensión del autor de El Eternauta.
Como bien señara Borges, en el Corán no se mencionan los camellos. Quiero decir que en el ’75, lo que hoy es historia se estaba viviendo, no se necesitaba reseñar contexto.
Lo que se vive hoy en día en el plano del pensamiento -si algún pensamiento existe- es diametralmente distinto.
En el medio ocurrió un genocidio. Y la década menemista, además.
En este mismo blog, para mi sorpresa, apareció en un comentario -a raíz de un mención mía a la ideología de Quinterno- Rodríguez Van Rousselt (VER) explicando que en general, en La Bañadera, trataban de no meterse con la ideología de los autores que se trataban. Y parece sugerir que una de las causas de esa postura, proviene de las diferentes formas de pensar de los integrantes del grupo.
Con todo respeto, opino que en el caso de HGO, era insoslayable hacerlo.

No es posible la neutralidad, a riesgo de -como creo que sucede- empobrecer su figura.

II. INVENCIONES: PRIMERAS BATALLAS EN FERIA FRANCA (1)

Pero cuando todavía esas transformaciones ni siquiera se avizoraban, mando una carta, sin saber como se mandan las cartas, seguramente ayudado por Ella, a Lambaré 1012 pidiéndoles que me regalen la número uno de las otras dos de la familia, que entonces era sólo de dos si no contamos las Semanales, que yo no conocía. Nunca me contestan. Pienso ahora que si El o Ella hubieran podido entender la importancia que esas revistas tenían para mí, por esos años tempranos, V de las Andanzas, IV de las Correrías, con apenas medio centenar de números publicados, podrían habérmelas conseguido todas, con poca plata y algo de esfuerzo. Simplemente visitando de tanto en tanto el viejo local de Juan Bautista Alberdi, que en ese tiempo sería algo así como el paraíso de las Correrías y las Andanzas, a precio de usadas en los estantes atiborrados. O en el Parque, cuando el padre del CORSARIO las tenía todas sobre una sábana en el piso. O yendo a la misma editorial, donde se vendían números atrasados a precio de tapa. Pero Ellos no sólo eran cortos para entenderme sino también para andar por Buenos Aires, a la que sólo visitaban por las enfermedades de El. Incluso si, por vía de hipótesis, los dos condicionamientos anteriores hubieran podido ser superados, quedaban las enfermedades, que les consumían la poca plata con que contaban. Y en tren de seguir disculpándolos, debo considerar que si las hubiera tenido por decisión de Ellos y no por mi propia revelación, con la noventa y cinco monaguillo del diablo, la historia sería distinta, y que aún cuando la primera colección hubiera estado completa, eso no cambiaría, de todos modos, que la terminase regalando al cumplir los catorce.
Muchos años más tarde, entro por primera vez a la editorial (¿otra carta que había mandado y que ahora sí me contestaron porque soy adulto, tengo letra de adulto?), ya en la calle Santa Fe, ya en franca decadencia editorial, ya no ese mítico nombre de calle desconocida Lambaré 1012. Me regalan algunos pósters, souvenirs, calcomanías, que no desprecio, pero no colman en nada mi aspiración. Después sé que otros coleccionistas, como RICHARD, el concitadino, han tenido mejor suerte. Lo esencial ni siquiera me es mostrado, apenas atisbos, que parecen puestos en escena para gozar con mi deseo. El Viejo, el Maestro, vivía entonces, ¿estaría ahí, en alguna oficina, a unos pocos metros míos ese mismo día?.
En el viaje de vuelta imagino que me recibe, que quiere hablar conmigo, premiar mi constancia de toda la vida hacia sus creaciones y entonces me regala, bajo la mirada atónita de los mediocres dibujantes de esa época mediocre, que antes me negaban la entrada y ahora sienten por mí envidia y respeto, me regala –digo- un original inédito. Actual. ¿Cuánto hace que el Viejo no dibuja las Andanzas, más allá de algunas tapas, que en nada se parecen a las de la época de oro?.
Me regala nada más ni nada menos que “La muerte del Indio”, algo así como la muerte del colega del Norte, después desmentida porque estos yanquis no tienen seriedad. El patagón, en cambio, moría de verdad en esta historieta. Deposita el Maestro en mis manos su obra póstuma, me la confía sólo a mí, ya que nunca la publicará, permanecerá inédita para todos menos para mí. También me confía que si la dibujó es porque quiere que el Indio lo acompañe en el más allá, aunque todos -menos yo- crean que sigue estando acá, mientras que en realidad continúa dialogando sólo con él, como lo hacía en aquélla lejanísima foto, donde aparece en el aire, sólo apoyado en su hombro, revoleando contento las boleadoras como un perro que mueve la cola ante la presencia de su amo, y un joven Maestro le pide, hablando en globitos como él, que le avise cuando esté listo para empezar sus nuevas andanzas y el Indio le contesta: ¡Metéle, canejo! Estoy que me salgo ‘e la vaina por largarme a trotiar por “El Mundo”. Y es posible que sea justamente el tiempo transcurrido desde aquella memorable foto, que se sacaron juntos por diciembre del ’35, lo que ha hecho pensar al Maestro en la cercanía de la muerte, que sin embargo se produce bastantes años después, llegando a los noventa y tres, longevo el misterioso Viejo, que comete el error de quebrar la leyenda de su mutismo de décadas –desde el ’31 sólo se sabía de él por sus creaciones- con el olvidable reportaje que en el ’96, cuatro años antes de morir, concede a la revista de un diario, contestando por escrito apenas seis preguntas insulsas formuladas por un profano, contestando sin mucho entusiasmo, repitiendo lo que había escrito una y otra vez sobre el Cacique Tehuelche, guardándose para sí lo esencial. Lo único verdaderamente rescatable entre las trece páginas a color rellenas de archiconocidos datos y algunos testimonios de dibujantes es la foto: el Maestro, esta vez no en el tablero de dibujo ni con el Indio, sino callado junto a su mujer, rodeado de fastuosidad, todavía entero, conservando un aspecto señorial, distinguido. Su hijo, en cambio, luce avejentado en su postrer aventura, que el Maestro me regala a mí y sólo yo tengo, puesto que jamás fue publicada, y todos los otros coleccionistas me envidiarían por ello, ofreciéndome fortunas o urdiendo mil intrigas para arrebatármela si supieran que la poseo, cosa que jamás revelé hasta ahora, respetando el pedido del Maestro, que me pidió reserva hasta pasado un tiempo de su muerte.
El dibujo es único, no observable en ninguna etapa anterior: casi no quedan rastros de la impronta caricaturesca. El Maestro utiliza un trazo seco, sombrío, plagado de contraluces, que recuerda la última etapa de Breccia. La atmósfera visual es densa, ominosa, casi expresionista. Sin embargo, el esquema de los seis cuadritos por página, de formato apaisado, se mantiene, casi sin variantes. La historia es extensa, ocupa los antiguos ciento setenta y cinco episodios y su tramo final es el más duro, el más trágico podría decirse... (continuará).

(continuará)

EL LARGO ADIOS A QUINTERNO

Las claves del Indio (VER), ya arranca su segundo capítulo.
Si bien 200 visitas en pocos días no es desdeñable, los escasos comentarios no me han sido favorables (...diga que uno está acostumbraú).
Se me reclama que vuelva a Patoruzú bajo la Lupa, por ejemplo.
Lamento no poder hacerlo.
Los posts de esa serie que subí a este blog, habían sido escritos tiempo atrás, para la web del Pirata, cuando todavía me quedaba algún entusiasmo por Quinterno.
Los que hayan seguido de cerca lo aquí publicado, sabrán que a poco andar ya empecé a tirarme contra el Viejo.
Hace un par de semanas, en el Club del Cómic, estaba seleccionando unos cuantos ejemplares de arriba del 200 de Andanzas, intentando encarar así la postergada tarea de completar mi colección -incluídas las fotocopias, aclaro pa’ los chicaneros de siempre-.
De pronto me dí cuenta que ya no me interesaban en absoluto (sobre todo las de esa franja numérica) y las volví a la pila
Ahí creo que puse punto final a una obsesión de décadas.
Eso no quiere decir, claro, que liquide mi colección, ni que de tanto en tanto, no relea algún ejemplar de la época de oro.
Pero la obsesión acabó.
El exorcismo se empezó a gestar con Elcove (Elio Coradino Vélez -El Coleccionista Vengador) y alcanzó su ritual más eficaz con la novela.
Lo del blog para difundirla, tuvo sus antecedentes en la presentación al concurso Clarín, la venta por Te Bajo el Martillo y finalmente la subida a la mula.
No tengo empacho en decir que me interesa que se lea, aunque ni se me cruza por la cabeza trajinar inútilmente editoriales, y menos aún gastar un mísero sope en autoedición.
Aviso que el título del blog (Quinterno Patoruzú Patoruzito Isidoro Isidorito) respondió a la estrategia de atraer gente del palo.
No se si fue buena idea.
No van a encontrar ahí lo que creen buscar.
Pero si se tomaran el trabajo de leer, creo que -mas allá de los méritos que pueda tener la novela- hallarán otra cosa: una historia común.
Y lo del trabajo de leer va también para el que, en comentarios, me recomendó un sitio donde se explican las leyes de la escritura, en lo que respecta a unidades de discurso.
Si este amigo leyera detenidamente lo que se explica en dicho sitio, encontraría que la narrativa tiene sus licencias.
Podrán gustarle o no las que me tomo, pero eso no implica necesariamente que yo no sepa escribir.
A pesar de estos inicios no muy auspiciosos seguiré posteando diariamente una o dos páginas de mi novela.
Cuando llegue a la palabra FIN, habré terminado de despedirme de ese viejo a quien, muchas veces a un tiempo, amé y odié con igual intensidad.

miércoles, enero 24, 2007

OTRO "CLASICO ILUSTRADO": QUEDENSE DE PIE, SEÑORES!!!

LLa Isla del Tesoro mucho antes de conocer a Pratt.
No. Me corrijo, porque el gringo ya me atraía -sin saber muy bien quien era- del Billiken, que publicaba Ann y Dan.
O sea que la formulación correcta es que en mis lecturas, el original precedió bastante a la adaptación.
En este caso, si el orden hubiera sido inverso, no me cabe duda que hubiera ido volando al encuentro de Stevenson.
La Isla del Tesoro, de Pratt, data de 1965.
Once años después Récord la editó en su Serie de Oro, de tapa dura (qué flor de editorial!). La habré comprado mas o menos en la fecha que salió.
Calculo que para el ' 76, haría unos diez que yo había leído las aventuras del grumete Jim y el pirata John Silver. Fue en el librito de tapas rojas de la Biblioteca Billiken. Aquella canción que decía "quince hombres sobre el cofre del muerto, jo jo jo, y una botella de ron...", aunque sin música, se me había pegado para toda la vida.
Cuando abordé la lectura de Pratt, fue como si volviese a los nueve años.
El tomo de Récord se perdió en alguna mudanza.
A raíz de estos últimos posts, fijé mi atención en él, en la cueva de R. Peña y Corrientes.
Pregunté el precio y el flaco me disparó treinta mangos. No discutí (raro en mí).
Debe haber otras ediciones más modernas y mejores por poco mas de ese precio. Pero yo quería el tomo de Récord.
Con esta relectura de Pratt, volví a los 19.
En cualquier momento me topo con el librito de tapas rojas de la Biblioteca Billiken, y me lo compro.
Aclaro que no espero volver a los 9, porque en realidad ahora, volviendo a leer a Pratt, crecí un poco.

PARACUELLOS DEL JARAMA: SEÑORES, DE PIE!!!

Hace poco mencioné mi descubrimiento, años ha, en la Superhumor, de Carlos Giménez y su Paracuellos.
La serie tiene como escenario exclusivo los asilos de huérfanos de la España franquista; en uno de ellos el autor estuvo internado de chico.
Me pareció que valía la pena subir algún capítulo, para los que no la conozcan.
Este es uno de mis favoritos.
Espero que lo disfruten (o lo sufran, depende de que hablemos)...

PRIMERA PARTE: I. PREHISTORIA DE OTRA VIDA (8)

En otro después, bastante después de ese antes de que yo me diera cuenta del sentido total de una expresión fallida del chico que pedía en una plaza de Zárate. Bastante después de que iniciara la colección con la noventa y cinco, monaguillo del diablo, y con la ciento siete, platos voladores, del Indio. Bastante después de mudarme al barrio del hospital, a la casa en que mi cuarto terminó siendo un baño por construir. Uno o dos meses antes de que, ahí mismo donde la colección empezaba a deteriorarse, aquél pibe intentara profanarla con un robo. En julio del ’68 para ser más precisos, cuando las Grandes Andanzas del Indio junto a su Padrino andaba por la número ciento cincuenta, la fórmula secreta, y la Correrías del Pequeño Gran Cacique por la ciento treinta y ocho, la gran revelación, y comenzaban a cambiar los diseños de las tapas, y comenzaban a abreviarse las leyendas que las identificaban, para que cada una terminara teniendo una identidad contundente y diferenciada (sólo Andanzas, sólo Correrías) en función de la nueva que se añade a la familia, a mi colección que ya lleva en total ochenta y seis ejemplares, es recién entonces que voy a presenciar, voy a ser protagonista, voy a ser contemporáneo al acontecimiento. Se largan a la calle las Locuras del Rey de los Play-Boys y yo voy a tener la número uno, vivan los novios, desde la número uno.
Pero semejante suceso histórico me enfrenta a un problema asquerosamente prosaico. Dejaron de salir mensualmente, para tener una frecuencia de veintiún días. Esta alegría por la nueva y por tener en el kiosco prácticamente una de ellas cada semana, se ve empañada, porque eso implica pedir plata con mucha más frecuencia para comprarlas. Ella protesta, pero me propone un canje: limpiar los muebles, mi primer trabajo. Quizá, si me esmero, puedo sacar lo suficiente para comprar otras que me interesan y no son de la familia. Ella siempre accede, más ahora que trabaja y maneja su propio dinero. Empiezan las transformaciones, que culminarán pocos años después para Ella.
No leía diarios en el ’65, y seguía sin leerlos en diciembre del ’68. Sí, en cambio, empezaba a hojear las Semanales del Indio, más dirigida a los adultos, en la casa del centro, la casa familiar, la de los abuelos, muertos ellos y habitada entonces por los tíos solterones, que también, alternativamente, me cuidaban, cuando Ella lo cuidaba a El. Mi cuarto era el del tío mayor, que se llevaba a la cama la botella de tres cuartos de Toro Viejo, comenzada en la cena, para agotarla y así conciliar el sueño, mientras leía una Semanal. Terminar –la revista, no la botella- le llevaba varias noches. Su sección preferida, Jovito Barrera, un barrilete sin cola, la dejaba para lo último. Ahí podía acceder yo al ejemplar. Pero la entrega conllevaba una ceremonia, en la que mi tío, que sería padrino –como el del Indio- de mi primera comunión, ensayaba conmigo, en latín, la señal de la cruz, culminando, luego del amén, con un blasfemo pedorreo.
Entonces, Correrías, Andanzas, Locuras y los episodios unitarios de Indio y Padrino, en las Semanales, era lo que leía por diciembre del ’68, cuando pusieron una bomba en Lambaré 1012, la editorial. No leía diarios y por lo tanto no me enteré de eso. No sabía entonces quién era el Che, ni llegaba a comprender muy bien el significado de la barba del Padrino en la tapa de la número seis de Locuras. Recién unos años más tarde empezaría a entender todo eso con alguna claridad. Recién cuando las transformaciones culminaban para Ella, con su muerte, y se gestaba otra terrible realidad. Y la primera colección ya no existía, porque yo había empezado a leer diarios, y había dejado de leer historietas.

(continuará)

martes, enero 23, 2007

LA BALLENA BLANCA (3)

Aunque aparentemente nadie le da pelota, yo igual sigo jodiendo con Moby Dick...
En la búsqueda de la ballena, me topé con algo curioso: un ejemplar de Classics Illustrated Nº 5, sin fecha, pero que por el precio debe datar de mediados de los ' 60, calculo.
Este tipo de revistas, editadas en castellano por editorial La Prensa, y posteriormente por Novaro, se dedicaba a la adaptación de novelas famosas a la historieta (aún cuando el título de la publicación reduzca al género a la ilustración de aquéllas).
Hace un tiempo, un columbiano para nada lúcido, se defendía de mis ataques argumentando que Miráme la Palomita había publicado muchas adaptaciones de grandes textos (citaba al fascista Hugo Wast, entre otros!).
Yo repliqué -inusualmente moderado- que tenía la duda de si esas versiones fomentaban o no la lectura del original.
En Clásicos Ilustrados, el propósito didáctico era explícito.
La leyenda con que termina la historieta, reza: "Ahora que ha leído la edición de los Clásicos Ilustrados, no se pierda el disfrute de leer el original, que puede obtener en su escuela o en la biblioteca pública" (mi inglés es deficiente, se aceptan correcciones).
Después de semejante experiencia, no creo que nadie haya acudido a Melville, aún cuando en la última página se agregaba una reseña sobre el autor.

Se dice que de buenas intenciones está empedrado el camino del infierno.
Subyace en ese propósito didáctico el prejuicio de que el camino a la cultura debe ser progresivo.
También implica una sobrevaloración de lo que se piensa como "cultura" (la historieta forma parte de ella, aunque no siempre sea arte), pero además, contradictoriamente, la idea que esa "cultura" puede resultar un plato indigesto, si se lo come de golpe.
Sinceramente, no creo en lo del acceso escalonado.
En algún momento comenté mi propia experiencia, cuando de chico descubrí una novelita del oeste de mi hermano, y eso me abrió una nueva perspectiva de la narrativa, además de la historieta.
A primera vista, esto parecería darse de patadas con lo que afirmo.
Sin embargo, y perdón por la inmodestia, creo que en mi caso había una predisposición a la lectura, y si en mi casa hubieran estado Verne, London, Stevenson o Melville, me los hubiera devorado de entrada, sin tener que pasar previamente por Patoruzito o por M.L. Stefanía, y sin daño para mi aparato digestivo.
Todos los días compruebo en los grupos de historietas, que en cuanto algún iluso quiere elevar un poco el nivel de debate, asociando -como se hace aquí- con otros géneros, saltan varios pelotudos con la endeble ironía de: "No era éste un grupo donde se hablaba de cómics?".
Aunque aclaro que no esto no implica que la estupidez sea patrimonio de los lectores de historieta. Puebla las casas, las calles, los baldíos...
Para finalizar, y en lo que respecta a la creación...
En el primer post sobre el tema decía que cuando un grande se mete con otro grande, la historieta sale agradecida.
No es el caso del dibujante de Classics Illustrated, claro (...se lo perdió Columba!).

PRIMERA PARTE: I. PREHISTORIA DE OTRA VIDA (7)

Sentado.
Más o menos contemporáneamente al dibujo del Coronel, que muestro orgulloso al doctor, y que podría haber sido copiado de la tapa de el desertor, número noventa y tres de las Correrías, y si así fuera hablamos de dos meses antes.
En la puerta de la casa vieja, la del centro.
A la que siempre volvía, aunque ya no viviera allí, y volver me ayudaba a creer que mi casa seguía siendo ésa y no la del barrio apartado de calles de tierra.
En el umbral de la puerta, mirando el asfalto.
Pasando el tiempo de una tarde que ahora puedo ubicar en el preludio de un verano, justamente por la fecha del número noventa y cinco, monaguillo del diablo (pero entonces, si el Coronel había sido copiado de la noventa y tres, dos meses antes, el resfrío no pudo haber venido de la mojadura de carnaval, ni tampoco del rigor invernal en la palangana escarchada, debe haber sido un resfrío porque sí, nomás). La noventa y cinco, monaguillo del diablo, cuya tapa me deslumbra cuando alguien que cruza la calle asfaltada y sube a la vereda y pasa por delante mío sin mirarme, sin advertir siquiera mi presencia, lleva abierta en la mano –sin doblarla en dos, como después haría Ella, aunque yo se lo objetara-.
La va leyendo y desde la perspectiva que me da el estar sentado en el umbral y ser chico veo la maravillosa tapa, y por esa persona desconocida sé que salió la nueva, que ya estará en el kiosco, esperándome.
Corro a pedir la plata para comprarla y llego al kiosco de Caram, que está a dos cuadras, y efectivamente la descubro en el revistero. Esa tapa, que con sólo verla fugazmente alcanzó para cambiar el ritmo de una siesta, exhibida ahora en el kiosco de Caram, no sólo confirma mi deslumbramiento anterior, sino que me provoca una trascendental revelación.
Mientras la saco del revistero y me asomo a la ventanita para pagarla, decido que ya no será solamente leerlas sino también coleccionarlas, aunque todavía no manejo ese concepto, juntarlas diría, posiblemente, quizá ni siquiera eso. Conservarlas, tenerlas –ésa era la palabra-, a partir de la noventa y cinco, monaguillo del diablo, y también desde su contemporánea de Andanzas, la ciento siete, platos voladores. Tenerlas todas. Las anteriores no importan, pasaron, me las prestaron, las presté, las canjeé, desaparecieron, no sé. Pertenecen a una época de preparación. A partir de ahora, no. Que no se escurran, no se usen para anotar, no se pierdan, que no se las lleve nadie.
Es posible que, además de la tapa deslumbrante, esa persona –seguramente un adulto-, cruzando de la calle asfaltada a la vereda sin mirarme, con el ejemplar en la mano, leyendo de una manera tan particular, con una abstracción tan profunda –que lo lleva incluso al extremo de obviar mi presencia-, me haga comprender, a través de la modalidad de sus acciones, que merecen el rescate de un destino efímero, que aún no dimensiono como tal porque ahora las tardes de verano pasan con una imperturbable lentitud, sólo alterada por mi deseo irrefrenable de correr al kiosco, al ver ese ejemplar cuidadosamente llevado por otro, que cruza de la calle asfaltada a la vereda y también, sin él saberlo, cruza por mi vida.
La tapa de monaguillo del diablo, la forma en que ese hombre la leía, no me alcanzan como explicación... ¿Fue realmente la lectura abstraída, la manera cuidadosa con que la llevaba en la mano el tipo que cruzó del asfalto a la vereda de la casa del centro, sin saber nunca, sin enterarse que su gesto me marcó para siempre? ¿Fue realmente ese gesto adulto -tan diferente al del pibe que pasaba desaprensivamente las hojas de la número dos en el patio de la escuela del barrio de calles de tierra-, el que legitimó mi mirada de coleccionista hacia aquellas revistas? ¿Recién ahí aparece la intuición de que esas revistas iban a marcar mi historia? ¿Por qué recién ahí, si desde mucho antes las venía leyendo y me interesaban? ¿Existe algún estudio, científicamente frío, que explique a qué edad se empieza a querer preservar lo que se tiene? ¿O una precoz obsesión, particularmente mía, me impedía iniciar antes la colección, por la falta de algún número que presté, o canjeé o se perdió?
Quizá lo que intuía era que, de ahora en más, esas revistas iban a dialogar con la realidad. Porque las geografías exóticas fueron después verificables y los robots que tanto obsesionaban a los historietistas finalmente aparecieron en todos lados y los viajes espaciales ocuparon la primera plana de los diarios. Aunque en noviembre del ’65, fecha de monaguillo del diablo, todavía no leía diarios.
También es posible que intuyera que esas revistas dialogarían con otras ficciones, a través de referencias a películas o libros que no conocía entonces, y por ende no podía entender los guiños que encerraban títulos como la luna y seis patacones, mundo jue perra, eran diez finaditos. Y cuando me encuentro con Bioy, descubro que quien hubiere escrito el guión de la ciento uno de Correrías el hombre de nieve, me había, de alguna manera, preparado el camino para ese encuentro.
Y sobre todo, posiblemente estuviera intuyendo que esas queridas revistas comenzaban a dialogar - fue lo que más tardó en serme revelado - con mi realidad particular. El teatro maldito, pero sobre todo monaguillo del diablo, con la que inicio la primera colección y con la que también reinicio la segunda, me hablaban específicamente a mí.

(continuará)

lunes, enero 22, 2007

LA BALLENA BLANCA (2)

A raíz del post anterior, quise comprobar si existía un Moby Dick íntegro de Eisner. La puse a la mula a trabajar, y apareció.
Más allá de los estilos, la grandeza del autor de The Spirit resulta, a mi criterio, insuperable.
Pero -y creo que este juicio tiene mas objetividad- el maestro de maestros acierta también en la versión.
En Durañona - Breccia (con la colaboración de Saccomanno, a quien omití en el otro post) está presente el propósito de respetar en lo posible a Melville.
Esto se advierte fácilmente por la mayor extensión y los abundantes textos.
Analizando mas finamente, se percibe la intención de trasladar el clima de la novela, la larga vigilia en el mar, a la espera de la ballena blanca.
En cambio, Eisner sólo toma el esqueleto del relato.
Es decir, lo convierte en otro género: la historieta.
Los elementos predominantes son la aventura, y la terrible obsesión del capitán Ahab, que luce con toda su fuerza, en la acción y en la gráfica, sin necesidad de mayores descripciones.
Eisner tiene claro que la narrativa es la narrativa y la historieta, historieta.
Pasa a menudo con adaptaciones de novelas al cine. Terminan siendo mas fieles quienes mas traicionan el original.

PRIMERA PARTE: I. PREHISTORIA DE OTRA VIDA (6)

Hacía tiempo que las Correrías, más que las Andanzas, habían empezado a ser importantes para mí. Sin embargo, el ñandú gigante, las siete esmeraldas de Isis, el ojo de gato, el tercer ojo de Kali, la mujer más gorda del mundo o el complejo de los yetis, pertenecían a un tiempo que no era el mío. Me atraían pero me eran ajenas, lo mismo que las otras del Indio grande, con versitos. ¿Qué era eso de los versitos? No lo entendía. Alguien una vez me lo explicó o me mostró alguna de esa época, y así me enteré que hubo un momento en que dejaron de salir con versitos –desde julio del ‘61, la número cincuenta y cinco la extraña herencia, eso lo sé ahora- y empezó la modernidad en la que decidí incluirme y que después fue el pasado en que olvidé la explicación sobre las rimas que comentaban la acción y que supongo eran un remanente de las primeras épocas del género, donde no existían los globitos para que los personajes dialogaran y los dibujos sólo eran ilustración de un texto.
Salvo el ojo de gato, que un compañero de colegio del centro -al que vuelvo después del largo año de exilio- tenía y me la regaló o se la cambié por otra, todas aquéllas Correrías prehistóricas las había encontrado en el barrio de calles de tierra. Circulaban por ahí, polvorientas, como en algún momento circuló la número dos, y hasta quizá, inclusive, la uno. En ese lugar las revistas no se dejaban tiradas, ni las compraban todos. Tenían un valor importante, pero que no se traducía en el atesoramiento, ni el cuidado siquiera. Era un valor de lectura. Iban pasando de mano en mano, y no importaba si lo que se leía eran números muy atrasados, casi deshechos por el trajín, bastaba con no haberlos leído y poder así entretenerse durante unos tres cuartos de hora, tiempo de lectura que podían insumir las cien páginas de entonces.
Mi interés creció con la montaña del trueno, la prefabricada, el islote del diablo, el milagro, suspenso en el ring, carnaval maléfico, juguetes diabólicos, las islas felices, millonario en peligro, la risa de la momia, ¿quién es quien?. A todas ésas las leo -o miro los dibujos, no sé si para entonces ya sé leer- en la panadería de Boedo y San Juan, donde los primos grandes, de Buenos Aires, las compran, y las guardan en un arcón, que es al primer lugar donde acudo cada vez que Ella me deja en esa casa, para ir a cuidarlo a El, en alguna de las tantas operaciones. Las leo –o miro los dibujos-, mientras la espero a Ella, mientras Ella lo cuida a El, siempre lo cuida.
Un mensaje a García y el sombrero de Napoleón, la sesenta y nueve y la setenta –estos números y otros me siguen ubicando en los tiempos de mi historia, tengo ahora seis años y medio-, lucen resplandecientes y siempre misteriosas en el kiosco de enfrente de la plaza, que no es el de la plaza, el que está enfrente de la iglesia. Este se ubica a un costado, al lado del colegio nacional (al que iría muchos años después) y es también agencia de lotería. Junto a los billetes, exhibidas en la vidriera, no en revistero, se encuentran colgadas, con broches de ropa, a las tiras de soga fina que la atraviesan de lado a lado. La cortina metálica levantada muestra el fuego peligroso que amenaza a ese García del mensaje (escrito con limón para que sea invisible, prueba que inmediatamente después de leerla me pongo a hacer y, orgulloso, exhibo a Ella el resultado, cuando siguiendo mis instrucciones acerca el papel a la llama) y al valeroso Indiecito cargando el tronco para derribar la puerta. En la otra, el momento recortado en la tapa, es más pintoresco que aventurero, casi en el estilo de las Semanales: la Nodriza, se prueba frente a un espejo –inhabitual rasgo de coquetería en ella- el supuesto sombrero de Napoleón. El recuadro blanco ovalado en ambas, encerrando la larga leyenda Correrías de un Pequeño Gran Cacique que culmina con el nombre del héroe en su infancia y en la mía. Ya en la casa de los primos de Buenos Aires, se había despertado mi interés, y empezaba a ser irrefrenable, por lo que Ella no tiene más remedio que comprarme una, o las dos. Quizá ésa haya sido la primera vez que Ella me compra las Correrías.
Cruzamos a un banco de la plaza principal del pueblo, enfrente del kiosco - agencia de lotería. Nos sentamos en el banco y las hojeo, vislumbrando su interior, pero apenas, conteniendo la ansiedad, a fin de que no me quite placer después, que no me anticipe ninguna revelación de lo que será la historia, que me permita la fruición de la relectura de cada página una y otra vez para demorar el final, solamente deteniéndome en el anuncio del título del próximo número, reteniendo desde ahora ese futuro misterio a descubrir, descubierto finalmente, pero que hoy vuelve a ser futuro, vuelve a revestirse de la calidad del misterio, porque falta la setenta y uno, del cielo cayó una tía. No termina de caer esa tía en mi colección actual. Seguramente la leí pero no recuerdo su historia, de modo que no sé si vale esa interrupción de descubrimiento, es como si no hubiera existido nunca, aunque sepa que existió. Mientras hojeo un mensaje a García, o el sombrero de Napoleón, un nenito que pide pasa por delante del banco, por delante de Ella y mío. Se detiene, se pone molesto, insistente. Es posible que yo tema que toque con sus manos sucias mis revistas recién compradas y me queje. Entonces, Ella lo echa con un gesto seguramente afectado –Ella lo era a veces, tengo que reconocerlo-, que hace que el chico se burle, despechado, diciendo: ay, la señora fifa. Frase que yo encuentro ridícula por su fallida acepción de fina, y me causa gracia cada vez que Ella repite la anécdota, consciente de su otro sentido, que recién mucho después yo supe y me causó gracia pero no tanto, estando de por medio Ella.
Después vendrían salto mortal, puente al otro mundo, el elefante volador, el autómata, el signo de Escorpio, el extraño profesor, club de mentirosos, parque de diversiones, el violín mágico, el valle de los fantasmas, cura milagrosa, el gran vengador, la lámpara de Ladino, jíbaros football club, el pueblo perdido, peligro en la ruta, guerra al tabaco, el hijo del mandarín, el gran duque, el auto rojo, un postre increíble, el desertor, el espantapájaros. A todas las leí y a todas las tuve, pero sólo sirvieron para preludiar a la noventa y cinco monaguillo del diablo, con la que decido iniciar la primera colección.

(continuará)

domingo, enero 21, 2007

LA BALLENA BLANCA

Hace poco me encontré con un trabajo en conjunto sobre la novela de Melville, de Leopoldo Durañona y Enrique Breccia, dos dibujantes de estilos muy diferentes, pero grandes cada uno en los suyo.

Bah, en realidad no se si fue en conjunto, o por fuerza mayor uno realizó la primer parte (Durañona) y el otro la segunda, ya que la edición de Récord que poseo no lo aclara.


El caso es que parece que MOBY DICK no sólo obsesionaba al Capitán Ahab.


Cuando me topé con el referido álbum, inmediatamente me vino a la memoria un trabajo de Will Eisner.


Lo califica como "una introducción gráfica a la novela", e ignoro también si el maestro de maestros lo concluyó, ya que las pocas páginas que poseo están en un libro teórico, y es posible que las usara solamente con un fin didáctico.


O sea que -aclaro- la siguiente idea que voy a formular está condicionada por los datos que me faltan.


Pareciera que, aún para un monstruo como Eisner, MOBY DICK resultara demasiado para un solo dibujante.


Sin embargo, está claro que a los tres los seduce enormemente.


No es para menos, ya que detrás de todo gran relato de aventuras, puede haber una gran historieta.


Lamentablemente, el aserto inverso pocas veces es comprobable.


Resulta un lugar común decir que hay muchos buenos dibujantes y pocos guionistas.


Quizá los haya, y estén relegados, porque los dibujantes no los buscan demasiado.


En el teatro pasó, durante una época con los actores y directores en relación al dramaturgo.


Se creyeron autosuficientes. Pensaron que el lenguaje teatral era básicamente imagen.


Hasta que se volvió a oír a Shakespeare, a Brecht, a Ibsen...


Había una necesidad de la palabra, de las historias.


En el caso de los tres grandes dibujantes que menciono, uno (Eisner) es un brillante contador de historias; en cambio, E. Breccia lo es cuando tiene ganas, y a Durañona lo ubico más en el dibujo que en el guión (nuevamente aclaro que es posible que existan datos en contrario).


Independientemente de estas diferencias, los tres, con la ballena blanca, sintieron la necesidad de meterse con algo muy grande.


Y más allá de que no lo realizaran en su integridad, los resultados son magistrales.


No casualmente, también los tres dramaturgos que menciono (teatristas integrales los dos primeros), incursionaron en otros textos, en otros autores.


Cuál sería la moraleja?


Que cuando se es realmente grande, aparece la necesidad de abrevar en lo grande.


Se necesita de otros.


Ojalá entonces, que la nueva camada de muy buenos dibujantes de historieta, y que parece usar el género sólo para exhibir sus dibujos, tome nota del ejemplo.


Y si desdeñan a los guionistas, que recurran al menos a los grandes narradores.


La historieta, agradecida.