SOBRE ESTE BLOG...

Acá vas a encontrar, básicamente, data sobre historieta cómica argentina clásica. Además, bastante de bande dessinée. Algunas reflexiones sobre el lenguaje historietístico, muchas polémicas y miles de imágenes, la mayoría de mis propios archivos. La forma más fácil de ubicar un material o autor es ir a "Etiquetas", revisar y hacer click en la pertinente. También podés escribir una palabra clave en "Buscar en este blog". Tenés mi contacto, encima. Suelo responder mails si la consulta es muy específica. Podés tomar lo que quieras, siempre que cites la procedencia. Si no citás, y te ubico, te escracho públicamente, como he hecho en varias oportunidades. Enjoy

miércoles, febrero 28, 2007

XII. DOS ARGUMENTOS (2)

Querido amigo: te resumo acá los argumentos de las dos Correrías sobre las que me preguntaste.
La ciento diecisés, el justiciero: en los primeros episodios, como era habitual en aquella época, los gags del porteñito contienen en germen los elementos que jugarán después en la historia, a manera de prólogo. Esta estructura introductoria de relato, sabia y clásica, ha sido, por supuesto, ignorada por los adaptadores de las reediciones, quienes sólo vieron en aquellos prólogos la oportunidad de cercenar unas cuantas páginas. Y hasta es posible que los despreciaran, creyendo que los autores originales demoraban así el conflicto, al que estos feroces mutiladores iban de entrada, brutalmente. Pero claro, qué se puede esperar de tales carniceros si hasta se metieron con el dibujo, cambiando el clásico traje de pantalón corto y con moñito del compañero del Caciquito, por jeans y campera, en un ridículo intento de actualizarlo, como si estas creaciones tuvieran que responder a la época en que se editan... Disculpáme la disgresión, producto de mi purismo de coleccionista, que seguramente compartirás (atajáte ésta, OQUEDA MENQUEZ). Retomo: la acción transcurre en la estancia, donde el Porteñito se aburre, fuma a escondidas y sólo se motiva por la próxima llegada del tren de la correspondencia (fundamental apunte introductorio del conflicto), que también trae revistas de historietas de la Capital, desdeñando como siempre el estudio y el trabajo, que es tema desde el primer cuadro, ya que los peones de un campo vecino vienen a solicitárselo al joven Cacique. Ironizando sobre el género, el Capataz, a su vez, desprecia la afición del Porteñito a la lectura de historietas. Ya el Indiecito en la estación de tren, adonde ha ido por las cartas, se encuentra con el encargado de la estancia vecina, que aguarda el arribo de su patrón, don Nipomucedes. El pequeño gran Cacique lo interroga acerca de los peones que le han solicitado trabajo y el otro lo explica en que su patrón está loco y todos lo están abandonando, incluído él, que sólo lo espera para entregarle la chacra e inmediatamente renunciar a su puesto. Entonces arriba el tren con don Nipomucedes, y con él empieza a explicarse el primer enigma, de los tantos que seguirán: el patrón llega para la cosecha, imaginando encontrar sus campos inundados de altas y doradas espigas. Pero el empleado, que ya no entiende nada, le exhibe un telegrama que ha recibido, donde el otro le ordenaba sembrar rabanitos, lo cual desencadena la furia de don Nipomucedes, ya que él afirma que nunca dispuso tal disparate. Parte de inmediato para constatar el desastre in situ, con el interrogante de quién pudo hacerle esa terrible broma. Su apuro es tal que el Caciquito tiene que alcanzarle hasta el campo una carta destinada a él, que había venido en el tren. Desolado ante los rabanitos, la abre, esperando una buena noticia, pero el texto reza (página 15, último cuadro del episodio 22): "Pago Largo. Abril de 1925. Escuela Nº 9 – 6º grado- Turno mañana. Alumno Juan Nipomucedes se comió una planta de rabanitos que su maestra trajo para la clase de botánica. Castigo tarda pero llega. El Justiciero". Así, en veintidós episodios, sesenta y seis cuadritos, de los cuales no sobra ni falta ninguno, queda magistralmente expuesto el conflicto. Elementos secuenciales: el tren de la correspondencia, un telegrama con una orden absurda, una carta que convierte la broma en venganza. De aquí en más todo girará en torno a ese 6º grado. A lo largo de un sistema de postas seguidas detectivescamente por el Indiecito, caerán víctimas del Justiciero, la maestra, sus exalumnos y hasta el viejo portero de la escuela. Cada uno ha recibido una carta que le arruina la vida, y en la que invariablemente se reitera la frase final: "Castigo tarda pero llega". El origen de la venganza está siempre en sucesos ocurridos en aquellas lejanas clases de la infancia. Y la modalidad adoptada, ingeniosamente vinculada con ellos. Las principales sospechas recaen sobre uno de los antiguos alumnos, que ahora es monje y ha desaparecido del claustro donde hacía votos de retiro. Así el Caciquito recurre a la ayuda de otro de la promoción, juez en la actualidad, pero resulta ser éste, finalmente, el Justiciero, mientras que el sospechado monje (que aparece en la tapa junto a los héroes analizando la lejana foto de clase, en una escena que no existe en la historia, pero que la simboliza), es quien contribuye a desenmascararlo. Motivo de la venganza: el juez Falletti había sido el único de aquella camada que repitió el 6º grado. Traspié del Justiciero: abrumado por la culpa, termina confesando su identidad con el monje, antiguo condiscípulo.
(continuará)

martes, febrero 27, 2007

XII. DOS ARGUMENTOS (1)

Estoy en el escritorio. Voy al estante correspondiente, el quinto contando desde el piso. Sus medidas son: 0,65 cms. de largo, 0,40 de profundidad, 0,35 de altura. En la parte derecha, a lo largo, se alinean tres pilas (similar altura, tocando casi el estante siguiente) de Andanzas. Son alrededor de sesenta ejemplares –0,23 por 0,14- en cada pila. En el centro derecha, a lo largo, se alinean tres pilas (también similar altura, también tocando casi el estante siguiente) de Correrías. Casi setenta ejemplares –0,20 por 0,14- en cada una. Hallándose más completa esta colección, se explica la similitud de altura con las pilas de Andanzas, en que las fotocopiadas del Indio ocupan más del doble de un ejemplar original, ya que fueron hechas a una hoja por página y la hoja es más gruesa que las originales. Finalmente, a lo ancho, en el fondo derecha se alinea una pila de Locuras. Cuarenta y nueve ejemplares de la dos a la cincuenta –0,22 por 0,14-.
La numeración empieza, en los tres casos, desde abajo y atrás, hacia arriba y adelante, de modo que las revistas más antiguas estén más protegidas. También, para alejarlas de la curiosidad de algún posible visitante, no sea cosa que se repita el episodio de aquél compañero de colegio al que dejé solo para ir al baño.
Todas, por supuesto, están enfundadas en sus respectivas bolsitas de celofán transparente y son movidas y examinadas periódicamente, para constatar su estado y plumerearlas. Me aseguré que no las dañe la humedad, eligiendo una pared de la casa que no linda ni con el exterior ni con cañerías. En cuanto a los insectos, cada treinta días, rocío de lejos con antipolillas y cucarachicida.
La disposición general fue minuciosamente ensayada hasta llegar a ésta, que es la más adecuada posible al tamaño de las revistas y del estante, pero no resulta óptima, ya que como el lector sagaz habrá advertido, la última pila de Andanzas y Correrías (o la primera si lo vemos desde el frente), excede –a lo largo- en dos centímetros a la base. En principio temí que esta diferencia dejara marcas en el ejemplar de abajo, pero constaté debidamente que al estar apoyada la mayor parte de su superficie, el peso se distribuye uniformemente y por suerte lo temido no sucede.
Ahora tomo la primer pila de Correrías, la deposito entera, cuidadosamente, sobre el sofá. Repito la operación con la segunda pila y extraigo una de allí. La dejo aparte. Con la tercer pila opero sobre el estante mismo, levanto unas diez y retiro la otra que busco. Devuelvo las pilas a su ubicación original y me dedico a examinar los dos ejemplares escogidos, retirándolos con delicadeza de sus bolsitas y habiendo constatado antes que mis manos no estén transpiradas.
Por orden de antigüedad, ejemplar uno (el de la última pila, sacado en segundo término): Correrías, año V, número cincuenta y cuatro, $ 14 en todo el país, junio de 1962.
Título: el santo del pueblo.

Estado de conservación: excelente, de kiosco (para adoptar la terminología de los mercaderes de la FERIA, casi siempre mentirosa, en sus casos).
Detalles: desprendimiento del gancho central entre la última página y la contratapa; páginas ligeramente amarillentas.
Tapa: plano general; izquierda, un perro san bernardo, acurrucado, en posición de sometimiento, con barril al cuello del que salen billetes con el signo pesos; centro, personaje de cuerpo entero, pelado, con jardinero y camisa arremangada, que esgrime látigo en mano derecha y revólver en izquierda; derecha, cuerpo entero del Caciquito, abalanzándose valientemente desde una escalera que se insinúa hacia el otro personaje, sujetando el látigo con su mano derecha y con la izquierda el brazo del revólver. Los dos rostros están casi juntos y se miran con fiereza.
Ejemplar dos (el de la pila del medio, sacado en primer término): Correrías, año X, número ciento dieciséis, Argentina: $ 50, Uruguay: o/u 15, Paraguay: G. 50, dieciocho de abril de 1967.
Título: el justiciero.
Estado de conservación: regular.
Detalles: lomo ajado; faltante de un trozo de tapa en derecha centro; rotura de tapa en borde superior derecho; sello de Librería Alberdi, en rectángulo ovalado sobre el nombre del Caciquito y extendiéndose en espacio en blanco antes de año y número; idéntico sello en página de sumario y en interiores ( 15 y 23, en borde inferior, sin afectar dibujos ni textos); corrector en borde inferior izquierdo de tapa, tapando un precio colocado con fibra; mancha afectando cinco hojas interiores, con epicentro en la 60 y desvaneciéndose en las anteriores y posteriores; dibujo de bigotes y barba con marcador sobre el rostro del amiguito porteño en página 14, que se transparenta sobre la anterior; escritura en birome sobre cupón de anuncio de escuela de detectives en página 31 (no se transparenta ni marca la siguiente hoja); faltante de un trozo en ángulo superior derecho de última hoja, afectando –en último cuadro de episodio 143- el texto del amiguito porteño, que resulta comprensible, de todos modos; faltante de contratapa.
Tapa: Primer plano; los héroes a izquierda y derecha, señalan, intrigados, una antigua foto de grupo escolar en blanco y negro, que ocupa gran parte del centro izquierda; a la derecha, detrás del Caciquito, aparece además –también observando la foto- un personaje de barba, encapuchado, presumiblemente un monje.
Creo –no estoy seguro- que el ejemplar de el justiciero de la primer colección lo compré en el kiosco del hospital. Si fuera así, su aparición en Zárate y en el barrio tiene que haber coincidido con la fecha para la que estaba anunciado, lo cual es una rareza. El correspondiente a la segunda colección lo encontré en el depósito de Flores de Obestein, un día en que lo llamé antes, porque era raro que lo tuviera abierto, y entonces había que convenir una cita. El me había dado su teléfono en el local de la Bond Street, que estaba dedicado a cómics extranjeros y donde tenía poco material antiguo, el verdaderamente importante lo guardaba en Flores. Era duro para negociarle precios, pero a este ejemplar tuvo que rebajármelo bastante, debido a su estado.
El santo del pueblo, obviamente, nunca formó parte de la primer colección y tampoco lo había leído antes de comprarlo, dentro de un lote y a un precio irrisorio, en aquél viaje a Luján, del que volví llorando. Después de la angustia, constituyó una revelación y, afortunadamente, ninguna humedad es constatable hoy en día en el ejemplar.
Pero todos estas particularidades no le incumben en lo más mínimo a OQUEDA MENQUEZ, el uruguayo, al que le envío por mail sólo lo que me había pedido. Pero en forma detallada, exacta, con apuntes analíticos, para que se dé cuenta de las diferencias entre él y yo. Arranco liviano, dirigiendo algunos dardos a su supuesta erudición, basada en Selección de las Mejores.

(continuará)

lunes, febrero 26, 2007

XI. EL URUGUAYO ERUDITO (6)

La cuestión es que algo avancé sobre misión secreta, la cola del diablo y petróleo y champán, me faltan las otras la sesenta y tres, el fin del mundo, la sesenta y cuatro, armas para el caribe la sesenta y ocho allá en el lejano oeste. Vergonzantemente, encerrado bajo llave, por si ELCOVE llegara a aparecer en forma imprevista, ahora sí, me pongo a leerlas de cabo a rabo en Selección de las Mejores y hasta pienso guardarlas aparte –en un lugar que ELCOVE no las encuentre- y tachar en las tapas espionaje industrial, diablos paralelos, regreso con gloria y restituírles los nombres originales.
En la cola del diablo (o diablos paralelos), éste –cuyo jacquet con capa, histórica indumentaria en las Andanzas, fue reemplazada en la versión por un traje con gabán- hace un pacto con el Indio, donde se obliga a liberar diez mil almas por cada mala acción que el otro cometa. Finalmente Mandinga no cumple, pero el Patagón fiel a su palabra sí, recogiendo el repudio unánime de todos los que admiraban su condición de ideal inalcanzable del hombre. Y cuando, minado su ánimo por la repulsa popular, decide ir al espacio exterior, a cambio de un perro, para experimentar el efecto de las radiaciones, aparece una especie de paje con traje de cruzado medieval, que se adivina enviado del Cielo, y provoca una lluvia que tiene el don de borrar en la gente el recuerdo de todas las fechorías del Cacique.
A pesar de la adaptación, cuyo rastro se evidencia a lo largo de toda la historia, por los cambios del trazo en el dibujo y por algunas incoherencias en la secuencia argumental, ahí están las pamelitas, tal como las recordaba, y también una caja fuerte, pero no es empujada por Satanás desde arriba de un techo, para que caiga en la cabeza del Indio. Postergo la duda sobre mi imagen infantil, hasta el momento en que me tope con el original, con la casi convicción de que allí voy a encontrar ese cuadrito. Lo que seguramente no encontraré en ese ejemplar es la antigua galería CADU, ni su enorme pozo, ni tampoco la mano de Ellos, que me intentaban proteger de las acechanzas del Diablo.
Quizá una lluvia celestial pueda ahora borrar de la memoria de los coleccionistas las fechorías de ELCOVE. Quizá la creación de un sitio en la Web –un proyecto que empieza a imaginar como continuidad del Club, donde se pueda acceder a información inédita, al canje de material, a la obtención de tapas o páginas faltantes-, pueda redimirlo y liberarlo de culpas. Quiza así recupere credibilidad, espante las sospechas que sobre él se ciernen y las que él proyecta hacia los otros. Quiza así –con este acto de expiación- recupere yo la inocencia perdida, la que tenía en la lectura original de aquéllas revistas, la que pude recuperar al principio de la segunda etapa.
Yo me aburría bastante con Cristina, mi segunda exmujer, y con el negocio que ambos habíamos montado (y que, por supuesto, quedó para ella). A la vuelta había un kiosco, al que usaba para escaparme varias veces en el día, con el pretexto de la compra de facturas, cigarrillos, gaseosas, golosinas o, cuando ya no quedaba nada por comprar, de pedir cambio. Entonces, merced a la bonhomía de su dueño, el gordo Aloy, que me permitía leer revistas allí mismo, haciendo tiempo para no volver al negocio, redescubrí las maravillosas historias de la infancia a través de las bastardas Selección de las Mejores.
Sin embargo, esa lectura me producía una sensación angustiosa, ya que no lograba ubicar del todo los originales en mi memoria. Sabía sí que a la mayoría los había conocido antes, y que esas aventuras se encontraban ahora adaptadas y mutiladas, lo cual era fácil de advertir por algunos saltos narrativos y cambios en el dibujo, hechos con criterio de "modernización" y para que quepan en las pocas páginas actuales. Pero me costaba encontrar las correspondencias con los antiguos títulos, tapas, argumentos. Había otras en cambio, que no recordaba en absoluto, que no había conocido nunca. De a poco, pasé de leerlas de ojito a comprarlas y guardarlas, de modo que terminé con más de un centenar de esas revistas publicadas a lo largo de los '90. Después, fui recolectando muchas más de los '80, que pululaban por todos lados. Y finalmente, vino la decisión de ir por los originales, adentrándome en las vicisitudes de las extensas búsquedas que continúan hasta hoy, inclusive.
Al principio, con cada antiguo ejemplar conseguido, hacía el ejercicio de confrontación con la correspondiente versión actual y así empecé a explicarme la dificultad de ubicarlas en mi memoria, porque la carnicería era mayor de la que suponía. Los adaptadores, impunemente, recortaban secuencias enteras, cambiaban personajes, alteraban los diálogos. En una época, por ejemplo, se había decidido eliminar al Padrino de al lado del Indio, confinándolo a las Locuras. Pero cuando su presencia se hacía imprescindible para el desarrollo de la acción, se lo redibujaba, disfrazándolo de algún inverosímil personaje. Después, advirtiendo seguramente que esta tarea era prácticamente imposible y generadora de absurdos, se optó por iniciar la aventura con leyendas como "Una vez más, el Padrino, acosado por los acreedores, se refugia en el departamento de su ahijado". Se pretendía así conciliar la vida paralela que llevaba con su tío en las Locuras. Lo curioso es que esta supuesta coherencia no era demandada por nadie. Más bien parecía una preocupación personal de los hijos del Viejo, que recién llegados a la editorial, pretendían "ordenar" las creaciones de su padre desde una lógica que no habían tenido ni siquiera en su origen, ya que la disociación entre las dos circunstancias del Padrino provenía de las antiguas Semanales. Una vez que, por el '39, hiciera allí su primera aparición el irascible Coronel (reeditada en el '58, en la trece de Andanzas y adaptada para la uno de Locuras, ¡vivan los novios!, en el '68), comienzan a publicarse las tiras cómicas donde convive con su sobrino, que a su vez continúa conviviendo con su ahijado. El Maestro nunca había creído necesario explicar esta dicotomía, dado que si bien el Indio fue ganando protagonismo casi de inmediato, Julián de Montepío, y antes Don Gil Contento, ambos tutores suyos, lo preexistieron con vidas independientes. Pero siguiendo la línea de razonamiento de los advenedizos, habría que incluír por ejemplo, en alguna Selección, el dato que el Indio y el Padrino tuvieron sendos ataques de amnesia en su juventud, justificando, de esta manera, que se hayan reencontrado de adultos sin reconocerse. Claro que, como aquello había quedado en la prehistoria de los personajes, y era mejor dedicarse a eliminar todo rastro de ésta, los herederos, más pragmáticamente, ordenaban hacer desaparecer de un plumazo al Gurí, al Capataz, a la Nodriza, al villano francés, y también a la inusual aparición del Coronel en Andanzas, ya que su sitio de privilegio eran las Correrías y luego las Locuras. Me refiero, claro, a lo afirmado por OQUEDA MENQUEZ –suponiendo sea correcto-, respecto a misión secreta. Pero también a otro dato curioso y revelador de la poca preocupación por la coherencia que existía entonces: apenas cuatro números antes de aquélla, en la cincuenta y cinco, la extraña herencia (la primera sin versitos), muere un tío abuelo del Padrino; en el castillo escocés que lega, está colgado un retrato, cuya imagen se corresponde exactamente a la del Coronel. Por supuesto que en la reedición de esta aventura, el susodicho cuadro se encuentra totalmente modificado. La otra aparición del Coronel en Andanzas, nunca se repitió allí, ya que el relato, como se ha dicho, sirvió de base a la Locuras inaugural.
En algunos de los originales conseguidos, aparecían sobre los cuadritos, anotados con lápiz, los borradores de la mutilación. Lo cual me hacía sospechar que esos ejemplares provenían de la mismísima editorial, puesto que resultaría absurdo imaginar que un anterior coleccionista poseedor de ellos, realizando el mismo ejercicio de constatación que yo hacía, se atreviera a mancillar esas reliquias.
Algunos detalles de esas anotaciones resultaban francamente incomprensibles. Por ejemplo, me llamaba la atención que eran sustituídos los textos donde aparecían los números dos y tres. En los casos en que trataban de actualizar sumas de dinero, no tenía sentido, ya que si aparecía cambiado un dos por un cinco, después se encontraba que un tres había sido sustituído por un uno. O sea que no se observaba ningún criterio constante y así cualquier correlato posible quedaba anulado. Pero, además, la eliminación de esos dos números era total. No quedaba rastros de ellos. Quizá se tratara de un adaptador supersticioso, al que esas cifras no le habian traído suerte en la vida.
Recuerdo haberle comentado genéricamente esta circunstancia a OQUEDA MENQUEZ en nuestro primer o segundo encuentro, y él se mostró muy interesado, e incluso me pidió que le enviara los números y los detalles que se suprimían o cambiaban. En ese momento no me llamó la atención, pero ahora me cierra todo: su análisis se centra, justamente, en esas asquerosas adaptaciones. Pero retomo: este saqueo de los depósitos de Santa Fe al 1400 (sede definitiva de la editorial, luego de haber deambulado por las calles Maipú y Sarmiento), corroboraba mi sospecha sobre los hijos del Viejo: estaban empeñados en liquidar el pasado, mientras que yo me esforzaba por reconstruírlo.
Paulatinamente, a medida que la segunda colección fue creciendo, dejé de hacer comparaciones entre las viejas historias y sus adaptaciones, y si bien no tiré la caja donde guardo las Selección de las Mejores, rara vez volví a frecuentarlas, hasta que OQUEDA MENQUEZ hace que me remita a ellas.
Como quien se abstiene por mucho tiempo de caer en la tentación pero, una vez transgredido el límite, se lanza compulsivamente a reincidir, vuelvo a las Selección de las Mejores, para ver si encuentro entre ellas el fin del mundo, armas para el caribe, allá en el lejano oeste. La inspección es larga, exhaustiva y, esta vez, aún a riesgo de que ELCOVE me sorprenda, sin recaudos... Y da sus frutos.
De entrada, lo primero que me llama la atención es una tapa del '97, que creo, muy vagamente, recordar de antaño. Las portadas son otro tema. En las de la mayoría de Selección se reproducen episodios absolutamente banales del interior. Estos no traducen en lo más mínimo lo esencial de la historia, seguramente para que el lector no advierta si ya la ha leído en una de las periódicas reediciones y la compre igual, enterándose del chasco sólo después de haber desembolsado las monedas correspondientes. Otras veces –y con idéntico objetivo- se realiza un dibujo original, alejado años luz de la creatividad de los artistas de la vieja guardia. Pero ésta que veo ahora, por su calidad, parece corresponder a otra época. El juego de perspectiva entre la enorme figura del cow-boy, de medio cuerpo, que en el extremo derecho amenaza con un revólver al Indio, quien se abalanza, desde la izquierda y de cuerpo entero, hacia el otro, unidos ambos por una plataforma de madera, planteada en diagonal que termina en el borde inferior de la tapa, en la que está instalado el primero y sobre la cual empieza a apoyar un pié el patagón, justificándose así el juego de planos, a más de los caballos que asoman por detrás, revelan a un lápiz sumamente inspirado. No necesito ir al interior para completar la revelación. Es la tapa vista hace más de cuarenta años en el revistero del peluquero Caram, pero con el título de allá en el lejano oeste, en vez del ¡amenaza neutrónica!, que figura acá. El hallazgo me embala, y continúo la búsqueda fijándome solamente en las portadas. Pero el milagro no se repite, y debo retomar revisando los interiores. Ahora es un cuadrito el que me hace detener la hojeada de un ejemplar. Allí el Padrino aparece con el rostro pintado de negro. Y si bien el pelo no está enrulado, como creía recordarlo de la tapa del kiosco de Caram, no cabe duda que me encuentro frente a armas para el caribe, reeditada en diciembre del '94, como ¿paloma o buitre?, título estúpido –esa manía de los signos de exclamación o interrogación, para otorgar énfasis- que inmediatamente tacho con corrector, para sobreimprimirle con marcador el épico original. Sólo falta una, y me cuesta llegar a ella, pero finalmente encuentro en la reedición del año '90, con el título de ¡sálvese quien pueda! (de nuevo la exclamación), al monje que preconiza el fin del mundo.
En las tres el Padrino está en su lugar, incluso el Gurí. No se advierten grandes saltos en la narración ni alteraciones en el dibujo. Seguramente han caído en manos de un adaptador respetuoso que se limitó a suprimir algunos episodios que no influían demasiado en la historia. Una excepción. Las guardo aparte, junto a misión secreta, la cola del diablo y petróleo y champán. Todos los nombres originales fueron restituídos y ELCOVE, por suerte, no apareció.
(continuará)

domingo, febrero 25, 2007

XI. EL URUGUAYO ERUDITO (5)

OQUEDA MENQUEZ sospechosamente, casi como una burla, encabeza Hola Elio, dado que, aunque le escribo desde el correo del Club con la firma prediseñada de ELCOVE, él conoce mi verdadera identidad. A continuación intenta aclararme las cuestiones que antes le planteara a JUANJOS: en misión secreta tiene apariciones el Coronel al principio y al final, después se reedita, pero la original de la 349 hijo impródigo es petróleo y champán...
¡Pero claro! ¿Cómo no me dí cuenta antes? Tenía todos los elementos para deducirlo. El recuerdo de la tapa con auto deportivo y corredores descorchando champán, tapa que había visto en el kiosco de Caram, el argumento del jeque petrolero hojeado en el ejemplar de las bastardas. Estaba cantado: petróleo y champán. ¿Qué me generó tal confusión?. Me maldigo por haber hecho una pregunta tan estúpida, por revelar mi ignorancia ante otro coleccionista que encima se burla de mí encabezando Hola Elio.
De todos modos, me quedo sin saber cuál es la historia de misión secreta, porque el ladino de OQUEDA MENQUEZ no me dice dónde se reedita, posiblemente ni siquiera lo sepa, elude el tema para mantener ese aire de superioridad, de autoridad en temas del Indio (el chabón la tiene re-clara, dice JUANJOS, cuya admiración es indiscriminada). Tampoco me manda nunca su cacareada y prometida lista de reediciones en Selección de las Mejores, información que, según él, recopila como servicio a los coleccionistas que no quieran comprar revistas que ya leyeron. Qué clase de coleccionistas son ésos me pregunto yo, que se dedican a la bastarda Selección de las Mejores, dando por sabidas historias que sólo conocen adaptadas, desfiguradas, transformadas en su esencia. Qué clase de coleccionistas son los que buscan entre las originales, sólo las no reeditadas. OQUEDA MENQUEZ, atrás de sus aires de erudito, debe ser en definitiva uno de ellos y lo oculta, vergonzante. Encima me dice: la cola del diablo estoy casi seguro que es reeditada y que apareció en una repeticion temprana, la andanzas 256 en 74 páginas, aunque no tengo el original.
Entonces, me fijo en la tapa de la doscincuentiséis, que tengo en jpg., bajada de FERIA FRANCA, y leo como título la madre marieta y veo al Indio enamorado abalanzándose sobre una típica rubia de los ’70 que ceba mate, y atrás un grupo de personajes también enamorados, tomando mate, entre los que se destaca un oriental con turbante, y nada de eso, ni el estilo del dibujo, parece condecirse con la importancia de una historia donde aparece Satanás –Mandinga- en un techo, empujando una caja fuerte para que caiga en la cabeza del Indio, tal como lo recuerdo de un cuadrito, en esa hoja doblada para siempre, de aquel ejemplar que ví en la galería CADU de Zárate, ni tampoco se condice con la tapa del encontrado en el Parque, donde creo aparecían las pamelitas, y que no compré porque estaba un poco deteriorado y el precio no se condecía con su estado y ahora me arrepiento, porque nunca más me la volví a topar. Así que resulta claro que OQUEDA MENQUEZ versea, infeliz que se despide con un: cualquier consulta a la orden. Encima, con respecto a la pregunta sobre la del Indiecito, informa: la historia del yeti es de las más largas de correrías –se equivoca, el muy ignorante, tendría que decir de las Semanales - superando las 150 páginas y por eso se reeditó pero muy mutilada en el número 294.
Con los antecedentes de misión secreta y la cola del diablo, pongo también en duda esta información. Además, porque la dosnoventicuatro me parece un número muy tardío para que se reedite por primera vez material de una semanal, para ese entonces calculo que ya tendrían todos los archivos agotados, y aunque así fuera no voy a hacer llegar mi colección hasta ahí por una historia tan mutilada como la que se puede conseguir actualmente en Selección de las Mejores. OQUETI: andá hacéte garchar por el oyeti, diría SOADORA.
Claro que no se la voy a dejar pasar y le comento que la tapa de la doscincuentiséis no me parece que correspondiera a la cola del diablo, y le pregunto si sabe cuál era el argumento original. Le tiro que para mí aparecían ahí las pamelitas, aparte le confieso –una debilidad, haberlo hecho- mi particular interés por esa historia, y por la cincuenta y nueve, misión secreta, y por todas las que me faltan del revistero de Caram. Insisto sobre misión secreta, por si sabe o recuerda algo más de su argumento y me contesta encabezando de nuevo con: Hola Elio, fue un error mío, es la 261 (pacto diabólico) no la 256. No recuerdo exactamente el argumento de misión secreta pero le piden al Padrino que se infiltre como espía en una fábrica con resultados imaginables. Se desarrolla la búsqueda de un plano que está en un tatuaje. Me parece que su primer reedición es en las selección de las mejores (469 puede ser y se llamó espionaje industrial), y ni bien termino de leer esto voy a la caja donde guardo, sin bolsitas y sin los cuidados que le brindo a las otras, la colección bastarda y encuentro la cuatrosesentinueve, espionaje industrial, y es cierto, ahí hay un personaje redibujado, seguramente el Coronel en el original, que le encarga al Padrino la misión secreta de infiltrarse en la fábrica y hay un plano de un auto que termina siendo grabado en la espalda de un fenómeno de circo, y no tengo la dosesentiuno, pero voy a los archivos jpg. que bajo de FERIA FRANCA y ahí está la tapa de pacto diabólico con el Indio dando la mano a Mandinga ante una Nodriza azorada, y entonces recuerdo una tapa similar de Selección de las Mejores y busco y encuentro de nuevo a los tres personajes, pero en posiciones diferentes, en la tapa de la seiscuarenta, diablos paralelos de enero del ‘97 y me pregunto cuántas veces habrá sido publicada con variantes de tapa, títulos y una que otra actualización desde la original de octubre del ’61, hasta ahora, información que seguramente posee OQUEDA MENQUEZ, el coleccionista uruguayo experto en Selección de las Mejores, ya que por lo visto no tiene un puto original y no me caben dudas ahora que su trabajo sobre las reediciones ha sido de adelante para atrás, es decir averiguó de algún auténtico coleccionista como yo a qué originales correspondían las reediciones que él tiene, y encima por lo que se ve, de forma incompleta. Bravo por el erudito que ahora viene al pié y me consulta sobre los títulos y los argumentos de dos originales de Correrías: la cincuenta y cuatro y la ciento dieciséis. Y al revés, me da un título (¿quién es quién?), que tiene reeditada, pero quiere saber el número original.
Yo, a diferencia de él, puedo responder con certeza, porque sí tengo el santo del pueblo y el justiciero, las dos por las que me pregunta y de las cuales no sabe nada, porque nunca deben haber aparecido en sus idolatradas Selección de las Mejores, que andá a saber, hasta debe guardar en bolsitas como si fueran un tesoro. También tengo el original de la sesenta y ocho, ¿quién es quién?.
(continuará)

sábado, febrero 24, 2007

XI. EL URUGUAYO ERUDITO (4)

En la charla en el local del Rey del Dulce, le propongo a LOLO las tapas u hojas que le falten (la copia de revistas enteras no le interesa, no es de los nuestros), a cambio de que me fotocopie la dos, la siete y la setenta y uno. Porque si bien ya se ha mencionado elípticamente, llegó el momento de confesarlo con todas las letras: ELCOVE y yo tenemos varios números fotocopiados en nuestra colección, del uno al cinco de las Andanzas, la uno de Correrías, que nos las vendieron por muy poca plata, en relación a las fortunas que valen los originales, imposibles de comprar; también algunas compradas en original pero devueltas y cambiadas por otras, por algún defecto, falta de hojas, generalmente, que antes de devolverlas fotocopiábamos, tapa color, por supuesto. Además, hemos comprado ejemplares sin tapa a precio de oferta, para después agregárselas fotocopiadas, conseguidas de algún otro coleccionista o bajadas de las imágenes con que los mercaderes de FERIA FRANCA acompañan sus ofertas; tapas que son rescatadas de su allí efímera vida, por nosotros en los cibers y pasadas a archivos de imagen en nuestra PC, con la idea de completar un día todas las de la familia en jpg., e incluso fantaseando con que sirvan para un futuro sitio del Club.
Pero esta confesión es vergonzante, sobre todo para ELCOVE, porque él quisiera ser el coleccionista exquisito que le mentía al CORSARIOKIOSKO, el poseedor de ejemplares perfectos que parecen recién salidos del kiosco, sin que todavía hayan sido siquiera hojeados, que ELCOVE los tiene, pero son los menos en relación a los escritos en la tapa, con sellos, con corrector, rotos, desgastados, encuadernados con la tapa recortada pegada encima (varios ejemplares de Correrías los consiguió baratos por presentar esa particularidad), con hojas fotocopiadas, sin contratapas, con agujeros del gusanito come-revistas, de todo, bah... Sin embargo, a mí esto no me importa mucho confesarlo. Después de todo, los coleccionistas como el del Parque, el que buscaba el ejemplar sin dobleces de la trece de Andanzas, son los menos, incluso ése me confesó que su obsesión estaba circunscripta a las Andanzas y que Correrías era la hija boba (así se expresó literalmente) de su colección -que se parece a la mía-, y que algún día, cuando la completara, se iba a dedicar a los reemplazos. También JUANJOS, que al principio se negó a la propuesta de ELCOVE de intercambiar fotocopias -sería una afrenta a aquellos maestros de la pluma y el lápiz, escribió-, termina pidiéndole que le envíe escaneadas dos tapas de Andanzas, la cuarenta y uno, los fanáticos de Siva -con la reaparición del Chino y el Hindú-, y la cincuenta y cuatro peligro amarillo, que consiguió baratas (en las cuales la xenofobia del Maestro toca sus picos más altos, con argumentos donde los orientales son perversos y descerebrados idólatras o traficantes de cocaína). ELCOVE se pasa la mañana en un ciber para escaneárselas y enviarlas, porque tiene culpa con ese chico, siente que debe reparar la desilusión que le causó.
LOLO, el rey del dulce, tiene algunos ejemplares, de los que rescató de la casa del primo, a los que les faltan hojas. Por eso termina aceptando, aunque sin mucha convición, la posibilidad del canje de fotocopias. Si bien le dejo mail y teléfono, jamás se comunica. En cambio, le pasa los datos al otro, a RICHARD –no descartando que se trate de la misma persona-, que sí me escribe, y al que le comento que me parece raro que me diga ahora, después de la comunicación con ELCOVE, que nunca me escribió, si antes de que ELCOVE lo contactara me mandó un mail y yo se lo contesté y él no me respondió. Suponía, le comento, que te había ofendido con la propuesta de canjear fotocopias. Se la reitero, porque él, si bien le faltan muchas, tiene –se lo pregunto y me lo confirma- las que yo busco, la dos, la siete y la setenta y uno, lo que alimenta las sospechas de ELCOVE, porque es el mismo caso de LOLO, el rey del dulce, que muy bien podría estar atrás de ELCOVE, El Coleccionista Vengador, ya que en una subasta de FERIA FRANCA en que LOLO, con su nick que adosa el nombre de la ciudad común, estaba ofertando, ELCOVE empecinado en su campaña de promocionar el Club, escribe: vos también LOLO, sumáte a nosotros. Seguramente LOLO, el rey del dulce, leyó esto y, llevado por la curiosidad, puede haber atado cabos. Pero lo que no encaja –opino yo- es el primer mail de RICHARD, el supuesto tercer coleccionista de la ciudad. ¿Cómo se explica que haya sido enviado mucho antes de las apariciones de ELCOVE?. Sin embargo, Vélez no se arredra y argumenta que RICHARD escribe desde un mail que pertenece a una mujer, lo que agrega otro motivo de sospecha, ¿no tiene un correo propio y utiliza el de su pareja?, es raro... Por eso trato de mantener la ofensiva y lo invito a juntarnos con LOLO. También hago una referencia muy genérica a mi amistad con ELCOVE, al que ubico en Buenos Aires, para tantear al otro, y le digo que de no interesarle lo de las fotocopias, no es obstáculo para que sigamos en contacto y termino con: Me olvidaba... hace poco ví en el Comic's Club un ejemplar sin tapa de la 1 de Correrías, un poco deteriorado, pero completo. No pregunté el precio, porque no estaban ni Joseph ni ElTony, los dueños, pero supongo que por su estado estaría muy barato. Disculpáme el comentario por si no te interesan las revistas en esas condiciones... Soy muy cauto con estas cosas, porque respeto a los coleccionistas rigurosos que ni siquiera admiten un sello en la tapa, aunque yo no lo sea tanto, por una cuestión de presupuesto, tengo de todo, desde ejemplares que parecen salidos del kiosco y que nadie los tocó, hasta, como te dije, fotocopias...
Si él estuviera enterado, por ejemplo, de la larga carta de ELCOVE al CORSARIOKIOSKO, donde se hace pasar por juez en la verdadera ciudad en que vive, estas aclaraciones nos diferenciarían bastante, en tanto calidad de coleccionistas. Ahora ELCOVE se propone revisar las compras que LOLO, con su nick que adosa el nombre de la ciudad común, hizo en FERIA FRANCA, para ver si le hizo alguna al CORSARIOKIOSKO, lo que de ser así, corroboraría todas las sospechas, y es más, las aumentaría, porque de CORSARIOKIOSKO a JUANJOS sólo hay un paso y, quién sabe no estará involucrado también OQUEDA MENQUEZ, el uruguayo, u otros que le escriben, todos juntos o por separado, de a dos o tres, en alianzas complejas, circunstanciales, elásticas. Por lo que en definitiva ELCOVE y yo podemos estar siendo enredados en una tela de araña con una trama muchísimo más exquisita e invisible que la que nosotros urdimos.

(continuará)

viernes, febrero 23, 2007

INCREIBLE!!! RESUCITO QUINTERNO!!!

Esta foto, publicada hoy en Página 12, da cuenta de un hecho realmente extraordinario: la resurrección de Dante Quinterno.
Y por si fuera poco, se muestra acompañando a Lilita Carrió, en su campaña electoral.
Aparecen además en la foto, entre otros, Patoruzú e Isidoro.
O sea, que el Viejo volvió progre de la muerte.
Claro que cabe también la posibilidad que Lilita siempre haya sido de derecha...


XI. EL URUGUAYO ERUDITO (3)

Son dos ya los que conocen la identidad de ELCOVE, a lo que habría que sumar la cercanía de RICHARD, el de su misma ciudad que tiene una historia sospechosa. Me envía un mail, mucho antes de las apariciones de ELCOVE, diciéndome que mi dirección se la había dado otro coleccionista de La Plata, al que efectivamente yo le había pasado mi correo. Pero cuando le contesto, jamás recibo respuesta. Al empezar a armar el Club, ELCOVE lo conecta diciendo que había sido recomendado por un socio (que no era otro que yo: ELCOVE guarda discresión con mi identidad) y ahí RICHARD tampoco contesta. Después vienen las batallas más encarnizadas en FERIA FRANCA y la bandera blanca de ELCOVE. Ahí sí RICHARD le contesta, pero diciéndole que no entiende nada de los asuntos de FERIA FRANCA, aunque sospechosamente usa para responder Estimado Elio, la clásica forma de ELCOVE. Además, luego de recibir la respuesta aclaratoria de ELCOVE sobre la guerra en FERIA FRANCA, me escribe a mí, diciendo que nunca me había escrito. Eso es muy extraño, porque me había escrito. Los dos teníamos el referente común de un comerciante de la ciudad que llena la vidriera de su local -donde se lee grande El Rey del Dulce- de antiguas tapas de Correrías. Paso por ahí una tarde con el auto y veo en la casa de tortas un Indiecito gigante, lo cual en sí mismo no es inusual, porque con el asunto del merchandising de la película, todos aprovechan la volada, y es una mierda la película y es también una mierda que lo de la dinastía egipcia, un secreto para iniciados, esté en boca de todos, incluso mis amigos, que la desconocen, vienen a comentarme el supuesto bolazo que se mandaron y entonces, con un dejo de asco, me veo obligado a explicar que no, que responde realmente a la prehistoria de la historieta, aclarando que eso no quiere decir que esté defendiendo la película. Así, no resultaría extraordinario que alguien publicitara tortas decoradas con la imagen del Indiecito. Pero lo raro, lo que me llamó la atención, era lo que parecían -pasando rápido con el auto no alcancé a divisarlas bien- las viejas tapas de sus aventuras. Cuando al otro día, intrigado, vuelvo caminando, corroboro que efectivamente lo son, en fotocopias color. Además, junto a ellas, un cartelito reza: compro Correrías, preguntar en el mostrador. Es lo que hago, acto seguido; sobre todo porque en la vidriera relucen las que me faltan: la dos, rescate en el Amazonas, la siete, trampas gitanas y la setenta y uno, del cielo cayó una tía. La chica que atiende suspende la atención de un cliente para ir a llamar al dueño, inmediatamente después que le digo que vengo por el cartelito. Mientras espero, pienso éste es otro caso serio, y recuerdo que yo también había pegado uno, más abarcativo, compro Correrías, Andanzas, Locuras, Semanales, en la vidriera del negocio que tenía en Campana, con mi segunda exmujer. Además, para esa época, donde empezaba a reiniciar mi colección, después del viaje a Mar del Plata, publico el mismo texto en la Segundamano, el antecedente en revista de FF, consignando allí el teléfono del local. No bien aparece, me avisan que hay un llamado a raíz del anuncio. Dejo todo lo que estoy haciendo para atender y es alguien que dice tener material del Indio. Le pido especificación, pero no lo sabe describir bien y queda en volver a comunicarse. Yo, igual que JUANJOS con ELCOVE, me ilusiono y espero. Al final resulta ser una broma urdida entre una empleada -que me hablaba desde el otro teléfono del local- y mi exmujer. No me respetaba esa yegüa. Aunque tengo que reconocerle algo a Cristina (ése era su nombre). Una noche, cerca de las fiestas, veo en sueños una Correrías que no existe, titulada el regalo de Cristina. Al otro día, ella vuelve de Buenos Aires con un paquete chiquito. Me lo da, sonriente, y yo imagino lo que contiene, porque poco antes le había comentado que me morí cuando ví en el Comic's Club los primeros números –impecables y a precios inalcanzables- de Correrías. Desenvuelvo el paquete y, en efecto, ahí están, con sus maravillosas tapas, la tres, los misterios de Bagdad, la cuatro, secuestradores a bordo, la seis, las siete piedras del templo. No puedo creer, aún cuando lo haya anticipado, que ella haya gastado tanta plata en mí. Y tengo que reconocer que, aunque la convivencia fuera un desastre, esa mujer me hizo el regalo más lindo de mi vida, repitiendo los que Ella me hacía. Seguramente, de ahí vendría el sueño. Porque en las parejas que tuve, ellas siempre fueron un poco Ella, como supongo le pasa a casi todo el mundo, no voy a descubrir nada nuevo ahora.
Entonces, la muchacha de la confitería resultó más respetuosa y obediente que mi antigua empleada. Me anuncia y enseguida me lleva hasta el fondo, al despacho del dueño, que tiene en su escritorio una encomienda abierta con números bajos que le acababan de llegar de una compra hecha en FERIA FRANCA (quizá eso haya sido una rápida puesta en escena, demasiada coincidencia). El rey del dulce se asombra de no ser el único que gasta fortunas en estas cosas, y repite la misma historia de todos nosotros, con alguna variante como la de que recuperó, aunque muy deterioradas, una parte de esas revistas de la infancia, que habían quedado olvidadas en la casa de un primo. No debían ser tantas, porque después, en los rastreos del rubro que hace ELCOVE en FERIA FRANCA, descubre en varias subastas a un importante comprador de Correrías, que agrega a su nick LOLO, el nombre de la ciudad en que viven ambos. ELCOVE deduce que se trata de él, del rey del dulce, lo que corrobora el tercer coleccionista concitadino cuando, volviendo a escribirme, me revela el origen del contacto, mencionando el nombre del comerciante. Salvo –ELCOVE no descarta ninguna sospecha- que sean el mismo y que hayamos estado dialogando a través de dobles. Virtualmente, ELCOVE con RICHARD, el tercer coleccionista; en la realidad, yo con LOLO, el repostero, el rey del dulce. Por eso le tiro a RICHARD, con el pretexto de la cercanía: Estaría bueno que algún día nos juntáramos los tres a tomar un café y charlar de esta afición en común... ELCOVE se queja por haberlo dejado afuera.

(continuará)

jueves, febrero 22, 2007

XI. EL URUGUAYO ERUDITO (2)

Con los últimos cuestionamientos, JUANJOS se da por vencido, y remite a ELCOVE a otro coleccionista, quien fue en realidad el que le dio los datos del título de la cincuenta y nueve y lo de la aparición del Coronel. Al principio JUANJOS no lo dijo para darse importancia, pero cuando yo lo acorralo con preguntas tira la toalla y me remite OQUEDA MENQUEZ, el uruguayo.
Yo lo conocía personalmente. Le había comprado y canjeado algunas revistas, mucho antes de lo del Club. Era un pibe con el que me conecté a través de Internet, por alguna página pre-FERIA. Al principio, lo imaginaba ignorante del valor de las revistas, por su condición de ser del paisito. Cuando me dijo que bajaba a Buenos Aires me fui corriendo a verlo, disfrutando por anticipando el negoción que iba a hacer. Empecé a frenar el embale cuando advierto que OQUEDA MENQUEZ paraba justo en el hotel que está al lado del Comic's Club. Hice bien en frenar, porque el muchacho se las sabía todas, con decir que me encaja la setenta y ocho de Andanzas, fuga en el aire, con el faltante del segundo episodio, la vampiresa, completo. Me pareció muy finita e incluso me fijé en la última hoja, pero me conformé con que apareciera allí la palabra fin, que en realidad correspondía al primer episodio, sin recordar que a esa altura de numeración no podía tener nada más que 60 páginas, como las actuales. El achique vino mucho después y ni siquiera bajó a 60, primero fueron 98, después 82 (época de fuga en el aire, junio del ’63). Subieron por poco tiempo a noventa, hasta la decadencia de Selección de las Mejores, con miserables sesenta y seis páginas, lo que explica –en parte- las terribles mutilaciones.
La cuestión es que no me dí cuenta de las hojas faltantes, caí como un principiante, posiblemente por la charla interesante de OQUEDA MENQUEZ , especialista en reediciones y datos curiosos, que tenía fotocopias de episodios inéditos que yo no conocía, y eso que para entonces yo tenía varios. Por ejemplo, el primero del Indio, nunca publicado completo, porque aparece en diarios con el (continuará) y se republica en el número uno de la Semanal, pero sólo la mitad, no sigue en el dos, y ahí se encuentran nada más ni nada menos con el Padrino, encuentro definitivo hasta que aparece la versión infantil y están, además, los gitanos, que haría famosos la primera película, la del hermanito en apuros, la única que merece ser considerada. También tenía yo –siempre en fotocopias- el segundo episodio completo, el loco del caserón y la primera aparición del pingo indómito, todas tiras del diario El Mundo. Y aparte, los episodios publicados en la Semanal, nunca reeditados en Andanzas: la del franchute pirata, el Gurí y la bruja, la mosca requete tsé-tsé o el tesoro de los antepasados, todas dibujadas por una pluma que no era la del Maestro, con un trazo más infantil, humorístico, posiblemente la de Lovato, eficaz en las Correrías, pero no tanto en las del Indio.
Pero OQUEDA MENQUEZ tenía más que yo: el comienzo de payada diabólica, según la Semanal, donde el cuerno del bien era una quena regalada por indígenas de otra tribu y las variantes de desafío gaucho; como asimismo secuestro de bebés, dos caballos en uno (o burro por crack, en su versión original), el cantor de la bañadera. Por si esto fuera poco, tenía también aventuras inéditas en Correrías: las de la cigüeña justiciera, el amiguito grumete y el escultor loco (con la continuidad como personaje, en las últimas dos, del marinero gordo).
Entonces, a pesar de que nunca creí que OQUEDA MENQUEZ no se hubiera dado cuenta del faltante de hojas del ejemplar de fuga en el aire, y creyendo más bien que utilizó la misma táctica distractiva que yo empleaba con el rengo del Parque, así y todo sigo haciendo negocios con él, previa compensación, lógico, en otras operaciones, por el faltante de hojas de la setenta y ocho. Su conocimiento y material me resultaban interesantes, y logré sacarle copias de las inéditas que yo desconocía.
Le dejo mi lista de faltantes y de las que tengo, por lo que pudiera aparecer, y él me pide que le pase mis contactos con coleccionistas. Se los mando con la advertencia de que hace mucho que no tengo noticias de ellos, pero en realidad son todos correos míos, con diferentes nicks, en venganza por lo de fuga en el aire. Me divierto mareándolo un rato, modalidad que bastante tiempo más tarde perfeccionaría ELCOVE. Después, por un par de años, dejo de tener contacto, hasta que ELCOVE lo invita al Club, diciendo que su mail se lo proporcionó un miembro. Pero el uruguayo, por la lista de revistas se da cuenta que soy yo. Entonces le pido disculpas por no haberme contactado con mi nombre, y me excuso en el tiempo que me lleva armar el Club. Le pido también que no revele la asociación con ELCOVE, porque eso me podría traer problemas.
(continuará)

miércoles, febrero 21, 2007

XI. EL URUGUAYO ERUDITO (1)

(Continuación)... El cuadro vuelve a la forma del recuerdo y ahora el trazo del Maestro, quizá contagiado por la ternura del Indio, se aliviana, tomando algo de la antigua forma caricaturesca, para dibujar al hermanito. Sin embargo, el Gurí también ha cambiado: su mitológica panza casi ha desaparecido, acentuando así su altura. Un ligero encorvamiento lo torna lánguido y desgarbado. En cambio, el rostro, el ponchito y el chiripá no presentan variantes, lo que remarca la patética desmesura del conjunto.
El Gurí está berreando y en su media lengua (arbitrariedades de la historieta, ya que ha sobrepasado largamente los sesenta años) dirige sus reclamos a un Indio que, impotente, le ofrece leche en tetra-brick.
EL GURI: ¡Nene no quere eso! ¡Nene quere lete! ¡Lete pura! No fotificada con hiedo ni fófodo ni ninguna de étas poquedías... ¡Lete sola, ca-ne-co!
En el siguiente cuadro el Indio corre, llevando a la rastra a su hermano, mientras el tetra-brick vuela por los aires.
EL INDIO: ¡Te has encaprichaú, sotreta! ¡Vamos pa' la estancia! ¡Ahí te vas a empachar de leche pura!
El gag parecería resolverse –como tantas otras veces- con el Gurí, en el casco de la estancia, rodeado de vacas esqueléticas. Pero la diferencia radica en que ahora, aún no satisfecho y pidiendo más, su hermano, desesperado, le explica:
EL INDIO: Ya no me quedan vacas, Gurí... Me has secaú a las últimas que tenía... (continuará).

(continuará)

martes, febrero 20, 2007

PRIMICIA MUNDIAL: PATORUZU CON CARLITOS!!!

Antes que en Comiqueando!!!
Antes que en el Blog del PyBe (me cedió el honor)!!!
La primera parte de la aventura de Carlitos con el Indio!!!
(eso sí, pa' verla con tuita su calidad gráfica, hay que esperar que la publique Comiqueando, po... cuestiones de peso, chei!)

X. EL REVISTERO (2)

ELCOVE no quiere reconocer que anduvo revisando las míseras reediciones y le describe a JUANJOS el argumento como un recuerdo lejano, que le parece –consulta a JUANJOS sobre esto- corresponder a la cincuenta y nueve, incluyendo también una descripción de auto deportivo y corredores descorchando champán en la tapa, que sí lejanamente recuerdo haber visto en el kiosco de Caram, cerca de la casa del centro, inundado de distintos números de las Andanzas. La extraña herencia, venganza en el circo, la cola del diablo, visita presidencial, rescate difícil, petróleo y champán, el fin del mundo, armas para el caribe y otros de fines del ’61, principios del ’62, puestos a precio de oferta. Ahora se me ocurre que es raro, porque justamente se trata del momento en que dejan de salir los versitos, entrando ya en una contemporaneidad que me incluye. La última con versitos es la cincuenta y cuatro, peligro amarillo, después empiezan a salir las que traían la leyenda ¡Inéditas! en la tapa, admitiendo así que esa condición era excepcional en la política editorial, ya que reeditaron antes y siguieron reeditando después. Extraña herencia es la primera sin versito ¡inédita!, aunque no lleve la leyenda en la tapa. Sí la siguiente el espía x-113, que agrega: serie completa en 170 episodios, para diferenciarlas de las otras, que generalmente traían dos o tres historias, si contamos las aventuras del Padrino, autoconclusivas en una única hoja, donde el Indio no aparece y la familia del tirifilo se reduce al Coronel, reeditadas de la semanal y preanunciando las Locuras, que a veces, en los primeros números, como en el siete, cheque volador, desarrollan extensamente el esquema argumental de alguna de esas hojas únicas, tiras cómicas en vez de historietas, desopilante y sano humor para toda la familia, como se anunciaba. Ahora pienso que es raro, decía, que esos primeros ejemplares sin versitos se agolpen en el revistero de Caram, a precio de oferta. Quizá los seguidores del Cacique Tehuelche fueron siempre tan conservadores como el Maestro, no les gustan los cambios y por eso las tiradas que antes se vendían completas en un mes ahora sobran, se acumulan cerca de mi casa del centro, en el revistero de Caram.
El kiosco tiene peluquería anexa. Yo no me corto el pelo ahí. El me lleva a lo de un correntino, que vive en una casilla detrás del tanque de agua que abastece la zona, y que siempre corta de la misma manera, a la romana. No me gusta como queda, pero El dice que corta bien y cobra barato. Entonces Caram, el otro peluquero, decide rebajar el precio, no del corte, sino de las Andanzas, argumento que yo esgrimo ante El para que me las compre todas, o por lo menos varias. Pero El, inflexible, me hace elegir sólo una. Enfrentado a ese terrible dilema, termino eligiendo aquélla en la que se trata al tata de impostor, la número sesenta y cinco. Posiblemente me atraiga el robot que aparece en la tapa estrangulando al Indio. Quizá las otras tapas, igualmente atractivas, me resulten más lejanas, más adultas. Como la de armas para el caribe, justamente la anterior, la número sesenta y cuatro, en la que el Padrino aparece pintado de negro y con el pelo enrulado, sin rastros de su tradicional peinado con jopo de tres pelos, casi irreconocible, algo sumamente intrigante. Pero gana el robot comandado por un sabio petizo, quizá porque en la otra, el Padrino sentado con una mulata en la mesa de un cabaret, concepto que seguramente saqué de alguna otra Andanzas, me haga intuir que se trata de una historia non sancta, no apta para mi edad. O es posible que yo elija primero la sesenta y cuatro y El me induce a otra o me la censura abiertamente. ¿Desopilante y sano humor para toda la familia?, puede haber pensado, o dicho: esto no es para vos. Pero no. Es demonizar demasiado a aquél hombre, al que sencillamente, como a Ella al principio –después no-, le resulta incomprensible mi pasión por esas historietas, tan lejanas a su mundo. Ahora termino perdonándolo, porque a pesar de su profunda incomprensión igual, aunque sea, me compra la sesenta y cinco, que ahora tengo. Pero no aquélla, sino otra que conseguí en el Parque o en algún otro lado, creo que la compré en Luján, no estoy seguro. Me siguen faltando la cola del diablo, petróleo y champán, el fin del mundo, armas para el caribe. Por eso ELCOVE le hace la pregunta a JUANJOS sobre el argumento y la tapa de misión secreta, que estaba en ese revistero del kiosco de Caram, entre todas las otras, a precio de oferta.
JUANJOS no tiene prejuicios en recurrir a las reediciones o Selección de las Mejores, eufemismo usado por la editorial en todas las de la familia, y contesta que la descripción del argumento corresponde a una de ésas de numeración bastarda, hijo impródigo: conozco esa revista del Jeque que envia al Indio a París a buscar a su hijo, yo tengo esa revista, pero no la original, ésta es reedición del año ´81, y se llama "El hijo impródigo". Pero JUANJOS no menciona la relación con la cincuenta y nueve y ELCOVE, un tanto fastidiado, reclama: No me queda claro lo que me explicás de la Andanzas... El argumento del hijo del jeque corresponde o no a la número cincuenta y nueve, que me dijiste que se llamaba “Misión Secreta”???... ”Hijo impródigo” es reedición de ésa???... Vos tenés la cincuenta y nueve??? Si no la tenés, de dónde sacaste el dato que aparecía ahí el Coronel??? Y añade: Otra pregunta: conocés una Correrías donde aparece una especie de yeti que aúlla en una montaña de la Patagonia y después lo intentan civilizar??? Ojo, que no es “El complejo de los Yetis”, ésa la tengo. Sé que se publicó en la semanal, incluso tengo algunos capítulos, pero me intriga en qué número de Correrías se reeditó originalmente (yo la ví alguna vez en “Selección de las Mejores”). Tiene que ser en un número superior al 200, porque hasta ahí las tengo prácticamente todas.
Pero la pregunta sobre la Correrías no es tan importante para mí, como la referida a la Andanzas. Esa zona de numeración incompleta, ese agujero en mi colección que sólo podía ser llenado por el kiosco cerca de la casa del centro, donde se encuentran la cincuenta y ocho, la cola del diablo, la cincuenta y nueve, misión secreta, la sesenta y dos, petróleo y champán, la sesenta y tres, el fin del mundo, la sesenta y cuatro, armas para el caribe, la sesenta y ocho, allá en el lejano oeste, números todos que me obsesionan particularmente, y me cuesta identificarlos en mi memoria, si es que alguna vez los leí en original, que creo que no, salvo el cuadrito vislumbrado de la cola del diablo, en la página que tenía abierta el amigo de Ellos, en la galería CADU y su tapa donde aparecían las pamelitas una vez en el Parque, y el borroso recuerdo de algunas portadas de las otras en el revistero del kiosco-peluquería de Caram. Tampoco puedo ubicarlos en las abominables reediciones, ni siquiera han sido publicados en FERIA FRANCA, porque aún si no los podía comprar, al menos tendría las tapas en jpg., y me podrían dar una pista de cuál de las reediciones se trata, aunque sólo las hojee por arriba. De modo que la obsesión persiste y al contrario de los demás coleccionistas, puedo llegar a canjear alguna muy baja, aunque no la tenga repetida, por éstos más altos, canjearía por tres o cuatro de ellos mi número cinco de Andanzas, que está impecable, me quedaría con una fotocopia, no importa, quiero tener todo ese revistero completo que hace más de cuarenta años El me negó, igual que se le niegan los pedidos a los hijos descarriados que terminan masturbándose con esas revistas, y oigo su voz desde el fondo del tiempo diciéndome te condeno por deforme y sietemesino y porque no gritaste Huijaaa!!! al nacer.

(continuará)

lunes, febrero 19, 2007

UPA CLAMA SU INOCENCIA!!!...


...eN lAs ClAvEs DeL iNdIo
AsI ArRaNcO eL cAp. X!!!

X. EL REVISTERO (1)

(Continuación)... Los cuadritos abandonan los bordes redondeados que sugieren el recuerdo del Indio, para volver al presente, donde el antepasado, siempre acusatorio, dice:
EL TATA: ¡Si no jué el Padrino, ha sido el gurí, entonces, el que te arruinó! Eso te pasa por haber desafiaú mi autoridá. Lo tendrías que haber dejaú encerrado en la caverna donde lo confiné por no haber gritado “¡Huija!” al nacer, a más de por deforme y sietemesino.
EL INDIO: (Con el rostro enternecido) No, Tata. Pobre gurí... Sigue tan inocente como aquél día que lo encontré en la gruta... (continuará).


(continuará)

domingo, febrero 18, 2007

IX. COMIENZO DE LAS SOSPECHAS (3)

Y ELCOVE no se explica bien la compulsión de los coleccionistas en las subastas y creyendo que existe algún detalle que él no domina, le pregunta a JUANJOS: Vos sabés que hay algo que no entiendo en lo de las subastas, en las que no tienen el contacto con los vendedores??? Por qué no esperan a último momento para ofertar??? De lo contrario hacen subir el precio al pedo y si la compran finalmente, la pagan más cara... Yo compré hace poco unas Don Nicola, a último momento, siendo el único ofertante, a un precio regalado, aún pagando envío. El chabón que me las vendió (de Bahía Blanca) es muy buena persona.
ELCOVE advierte que aquí lo traiciona su mala conciencia acerca de su discurso contra los vendedores y también advierte que al usar los signos de pregunta repetidos, y palabras como chabón, aparece un lenguaje mimético que no es de él, mejor dicho mío, que es el que tendría que usar, ya que JUANJOS es uno de los pocos que conoce mi verdadera identidad. Me pregunto si habré hecho bien revelándosela, como prueba de confianza, ya que el término “veleta” que JUANJOS le endilga al CORSARIOKIOSKO sería más bien atribuíble a él mismo, porque en uno de los tantos rastreos que ELCOVE realiza en FERIA FRANCA se encuentra con una pasada polémica respecto a una vendedora que advierte en el remate que no oferten usuarios nuevos o con puntaje negativo, debido a las repetidas experiencias con compradores truchos, quizá uno de ellos haya sido el propio ELCOVE, no se acuerda. En ese foro de preguntas al vendedor se mete JUANJOS, opinando a favor de la vendedora y defendiendo la “comunidad”, como llama FERIA FRANCA a la masa de usuarios, igual que si se tratara de una secta, término que ELCOVE y yo detestamos, se use para lo que se use.
Ahora, según infidencia que hace el CORSARIOKIOSKO a ELCOVE, JUANJOS resulta ser el seguidor número uno de las ideas de ELCOVE, incluso éste lo comprueba cuando JUANJOS le escribe, por ejemplo: Amigo, estamos en contacto y gracias por todo lo que decis, ya que me siento muy identificado en prácticamente todo lo que decís... fuerza Canejo!!!!!!!!.
Esto hace que ELCOVE piense que puede haber cambiado su opinión con respecto a la FERIA, aunque el cambio sólo sea resultante de la influencia de ELCOVE sobre JUANJOS, y que cansado ELCOVE de sostener todo esto, y disminuída por tanto su influencia, JUANJOS vuelva como la oveja descarriada a la FERIA. O también es posible que en ese juego permanente de enmascaramientos, JUANJOS oculte las mismas contradicciones de ELCOVE, coleccionistas al fin, tanto uno como otro. O peor aún que JUANJOS, de quien no se debe olvidar su condición de víctima de la primera subasta de ELCOVE, finja ante él con propósitos ocultos, no descartando incluso una alianza secreta entre CORSARIOKIOSKO y JUANJOS, fingiendo enfrentamientos entre sí, para que ELCOVE baje la guardia y atacar en el momento oportuno. ELCOVE estaría débil para enfrentar ese ataque, porque los dos terminaron conmoviéndolo, como cuando el CORSARIOKIOSKO le contó lo del robo o cuando le escribe: yo una vez tube el sueño de hacer una expocición de historietas antiguas y en primer lugar el Indio y el Indiecito, te gusta la idea?.
También lo conmueve JUANJOS, cuando al principio, en pleno desencanto, le escribe: te decía que me había dolido enserio el tema de esta parodia armada... fue enserio, además de sentirme como un pelotudo detrás de "la oportunidad del siglo", me sentí defraudado quizás no es tu culpa ni la mía... sino de todos, creo que en parte entiendo tu jugada y dudo que carezcas de principios y material del Indio. Yo te soy honesto, soy un pobre operador de radio que de ves en cuando hace alguna publicidad para ganarse algunos mangos y poder comprar alguna revista para sumar a mi escasa colección, lo poco que tengo lo adoro día a día, hace poco me compre la Nº 3 en un revoleo de esos que aparecen... esa noche no pude dormir de la alegria, te juro y sé que me vas a entender, solo tengo unas 50 revistas de Andanzas, pocas pero mías, quizás algun día pueda conseguir la Nº 2 ese es mi sueño, desde que ví la tapa en internet hubo un amor a primera vista. Te preguntarás porque te escribo y en realidad no lo sé, quizás dentro de toda esta mierda... en parte tengas razón. Bueno vengador, sé que es todo estraño, pero bueno, respetame por lo menos el impulso que me llevo a escribirte.
Lo cierto es que JUANJOS, que había escrito esto mucho antes, recién desencantado de conseguir los fabulosos números de la colección de ELCOVE, no contesta ahora sobre el mecanismo de las subastas, quizá porque ELCOVE había sido antes lapidario con su afirmación de que es muy dificíl sacar a la gente de este plano competitivo de mierda en que nos sumió el capitalismo reinante, ideologizando una vez más el tema. Como tampoco contesta claramente JUANJOS preguntas que ELCOVE le hace, intentando empezar a dar vida al foro propio, sobre algunas cuestiones relacionadas con el Indio. Como tampoco contesta el cuestionario, que tanto elogió, calificando su nivel como para auténticos entendidos. A ELCOVE le queda la duda si sabe o no las respuestas e incluso lo incita con una confesión ad-hoc: la última pregunta que hice (“¿A partir de qué números de Andanzas y Correrías se dejan definitivamente de publicar historias originales?”) yo no la sé, porque llego hasta el doscientos, y esperaba que alguno me la contestase... ¿vos la sabés?... Para terminar proponiéndole: lo demás que no sepas del cuestionario, preguntámelo si te interesa, que a vos te lo digo!!!.
Como JUANJOS ni siquiera menciona el tema, ELCOVE deduce que su puntaje podría ser ínfimo, pero una pregunta sobre el título de la cincuenta y nueve de Andanzas, el único título de todas las Andanzas de la uno a la doscientos que ELCOVE desconoce, sí la contesta certeramente, como después ELCOVE comprobará. Misión secreta, contesta JUANJOS. Incluso agrega eruditamente que allí aparece al principio el Coronel, y que después éste fue eliminado para la reedición. Entonces ELCOVE, que obviamente no posee el ejemplar original, se pone a revisar en el sector de su colección bastarda, o sea centenares de reediciones de los ’80 y los ’90, a ver si puede identificar cuál correspondería a la del número cincuenta y nueve. Encuentra una, la seiscientos cinco, regreso con gloria, con un argumento que no encajaría a primera vista, o a lejano recuerdo, o a correspondencia con reediciones, con la de otros números que a ELCOVE le faltan. Un jeque petrolero le encarga al Indio ir a París a tratar de encarrilar y convencer a su hijo para que vuelva, el hijo corre carreras automovilísticas y se da la gran vida, y ahí entra a terciar el Padrino. No alcanzo a convencerme de que a esa tarea del Indio se la pueda calificar de misión secreta y me queda la duda. Pero no paso de hojear muy por arriba esa revistita de tapas débiles, nada que ver con las duras de antaño. Tengo casi olvidado ese argumento y no quiero recordarlo, no quiero saber más, para no desalentarme en la compra del original el día que me la cruce, para que no aparezca la molesta duda de gastarme los $ 50 que estimo podría llegar a pagar -difícil poder encontrarla y menos a ese precio- por una historia que, aunque mutilada, tendría presente y eso también me impediría, aún resolviendo la duda a favor de comprarla, disfrutar ingenuamente su lectura, no sirviendo de paliativo para reavivar el interés y evadir la sensación de gasto inútil, el ejercicio comparativo entre ambos ejemplares, tantas veces hecho, para verificar aquello que ya sé desde hace mucho, que las adaptaciones son atroces.

(continuará)

sábado, febrero 17, 2007

IX. COMIENZO DE LAS SOSPECHAS (2)

Sí, en cambio, un coleccionista cuestiona: estoy de acuerdo con lo de la revista de los Beatles, a mi también me parece un abuso... pero porque ofertaste $150? Simplemente para arruinar el remate? También lo hiciste en otros remates... pero ahora me acuerdo de éste... Y ELCOVE aclara: mi propósito al ofertar pasaba por mostrar la vulnerabilidad y falta de confiabilidad de FERIA FRANCA. Creo que quedaba claro, a través de las preguntas al vendedor, que mis ofertas eran “truchas”. Esperaba que así los coleccionistas entendieran que hay mucho bluff en los remates, donde incluso los mismos vendedores, con nicks falsos, se auto-ofertan para elevar el precio, que los precios en que los remates terminan no son reales y que la operación no se concreta la mayoría de las veces. Y simultáneamente, publicitar que existen otros recursos que el de comprar en FERIA FRANCA. También “castigar” a los vendedores abusivos, burlándome de ellos.
Pero hay quien incluso utiliza su mismo tono amistoso o cortés –lo cual es sospechoso- y encabeza Estimado. El idéntico Estimado que ELCOVE utilizaba en la subasta de las diez primeras Andanzas, como forma de lograr credibilidad en el viejito jubilado con necesidades. ELCOVE piensa ahora que de ahí debe venir lo de Don Elio y lo del club de jubilados, y que seguramente, el que escribió Estimado, oculta a alguna de las víctimas desilusionadas de esa subasta. Porque, aún después de aclarar que está de acuerdo con la idea del Club, pregunta: por qué ElCoVe puso a la venta las 10 primeras revistas del Indio si no tenías intenciones de venderlas? Ahora pedís disculpas a todos, pero me parece que esa no es la forma de proceder...
Nuevamente ELCOVE, haciéndose cargo de la tercera persona, como Maradona o el Papa, responde: La venta de ELCOVE tenía tres propósitos: a) mi guerra particular con uno de los vendedores; b) ver cómo funcionaban las subastas y cómo se metían en ella los propios u otros vendedores, con sus nicks o con falsos, para hacerlas subir, en función de mantener los precios del mercado; c) detectar coleccionistas auténticos para empezar a sumarlos al proyecto. Sinceramente, no calculé el efecto de desilusión que causaría en éstos últimos el darse cuenta de la farsa. Sobre ese punto, pido sinceramente disculpas.
Y es verdad que ELCOVE no lo previno y lo lamenta y ahora piensa que puede pasar de victimario a víctima, enredado en un juego de ¿quién es quién?, título de la sesenta y ocho de Correrías, que trataba de dos gemelos, que habían sufrido un accidente de aviación, en el que uno había muerto y el otro perdido la memoria, de modo que no se sabía quien era quien, y ese título, a su vez reproducía el nombre de un ingenuo programa de la época, los ’60, que vagamente recuerdo, y donde tres participantes decían ser la misma persona y había que averiguar cuál era el verdadero. Pasar de victimario a víctima, decía, porque han sido muchas las víctimas y algunas de ellas ahora, pueden ser las que escriben a ELCOVE, sin que él pueda corroborar sus sospechas. Incluso las que surgen de casos en los que, a primera vista, cabría descartarlas de plano. Como sucede con RICHARD, el coleccionista de mi misma ciudad, que también encabeza Estimado Elio, pero que de aceptarse lo que dice, de no ser una mentira más en ese mar de mentiras, una trampa puesta sobre otra, el tipo no tiene idea de aquellos asuntos, ya que inmediatamente del Estimado Elio, sigue: acabo de leer tu carta, y debo decirte que más de la mitad de las cosas que decías no las entendí, por el simple hecho de que jamás operé (ni creo que lo haga) con FERIA FRANCA. Prefiero el viejo trato personal, cara a cara. Ver el material que me ofrecen, antes de comprar. Sí, en cambio, voy al Parque (supongo que Rivadavia) y no te creas que allí los precios son tan bajos. Yo colecciono Correrías, me faltan 35 números (obviamente del 50 para abajo) para tener la colección completa, y, como bien vos decís, se me escapa del presupuesto el poder comprarlos. Quisiera que me expliques un poco eso de "Bandera Blanca", a qué te referías con las jodas en FERIA FRANCA y demás. También me interesa el foro por mail, y algunas direcciones en Buenos Aires (o teléfonos) para ir (físicamente, digo) a ver si puedo conseguir alguna revista. Estoy de acuerdo con vos en cuanto a los precios, a la oferta y la demanda. Parecería ser que los que ofertan creen que tienen oro en polvo y los que demandamos tenemos que estar sometidos a ellos. En fin. Te pregunto también, para terminar, si tenés algun número de Correrías como para venderme, a qué precio y si se da, cómo haríamos para encontrarnos.
Y a RICHARD, sin dejar de lado las sospechas, ELCOVE le pide disculpas por haberlo dejado afuera de esa parte y le explica cansado, en pocas palabras, la interna. Aclara incluso, porque no sabe qué es exactamente lo que el otro no entiende o finge no entender, que bandera blanca equivale a un pedido de tregua. Corta y pega los argumentos sobre la no venta y el sí canje, le manda las direcciones que le pide, como una forma de lograr su confianza, vuelve a explicar lo que también creía suficientemente explicado antes: por ahí me expresé mal con respecto al Parque. Por supuesto que son tan ladrones como cualquiera. Lo que intentaba explicar es que algunos coleccionistas tomábamos como parámetro precios anteriores de los vendedores del Parque como valor simbólico para realizar nuestros canjes.
Lo cual no es cierto. ELCOVE inventa una mística que no existió nunca, o al menos de la cual él no participó, porque ése fue un comentario al pasar de un sólo coleccionista, entre los tantos que conocí, sobre una experiencia muy pretérita de un grupo sin duda minoritario, del que nunca podría haber formado parte, por ejemplo, aquél del Parque, con pinta de oficinista, el que buscaba el ejemplar perfecto de el irascible coronel, y que configuraba el ejemplar perfecto del coleccionista. Pero a ELCOVE le conviene como argumento de un pasado solidario que el individualismo capitalista ha sepultado y que él intenta recrear y por eso lo usa. La semimentira no le causa ningún tipo de conflicto, salvo una idea que le ronda lejana, algo así como que antes –en ese pretérito e ignoto grupo de elegidos- ni siquiera fue actor de reparto y ahora quiere convertirse en protagonista.
Lo que sí le causa conflicto es haber guardado las direcciones de vendedores que le mandaba FERIA FRANCA cuando se cerraban las ofertas truchas que hacía, en la culposa conciencia de que algún día terminaría recurriendo a ellos, mientras ahora los denuesta, incluso peleando en alguna subasta con otros coleccionistas. Y una vez más, tiene que coincidir con JUANJOS cuando, una vez más con mirada realista, le contesta la carta abierta diciendo: Bueno Bueno, más que interesante lo que dijiste, la verdad que no le pifiás en nada, pero creo que más de uno, luego de leer este testamento, aún sigue aferrado con garras y colmillos de lobo hambriento a sus viejas Andanzas del Indio, único recurso de subsistencia, esperando a la presa más débil para que caiga en su redil. Te soy honesto, admiro toda la pasión que le ponés a este proyecto, y también deseo unificar esta pasión... este sueño, lo que noto claramente, es que día a día la antropofagia es cada vez mas frecuente entre los compradores.
Y a continuación le cuenta una complicada interna con el CORSARIOKIOSKO, los dos en pugna por haber transgredido códigos en una subasta, interna en la que ELCOVE se mete en preguntas al vendedor ignorando los detalles, creyendo que se trataba de una joda, y después, cuando el CORSARIOKIOSKO le escribe contándole la historia desde su propio ángulo, ELCOVE se trata a sí mismo y ante los otros dos de pelotudo y se abre del asunto, aunque primero intenta mediar, como corresponde al presidente de un club, para que se reconcilien, lo que finalmente se produce, ignorando ELCOVE si es producto o no de su mediación, porque tal como se lo explica JUANJOS, esa interna fue peliaguda: ... como es el caso que tengo con Joaquín, un buen pibe, pero un rebelde veleta, que quiere solo su negocio y a su conveniencia. Me enojé, porque tengo con él casi un pacto... "Yo no oferto cuando vos vayas ganando la subasta, me corro"... capiche?... ese fue el motivo, logré correr a un tal Panda y cuando el campo estaba despejado, cae Joaquín, el resto ya lo conocés. La culpa de todo esto es de Batimito, cuando pone el articulo a subasta, me contacto con él via mail, mostrándole mi interés en la revista, acusando de que había otro usuario también interesado (Panda) que a las 14 hs pasaba por su domicilio a retirar la revista si es que la estaba ganando, previo cierre manual de la subasta... me vas entendiendo?... Batimito me dice: "ofertá y si para las 14, vos seguís ganando... es tuya"... te darás cuenta como es la cosa, no todos somos honestos y siempre nos jactamos que somos de palabra... bla bla bla. Espero que entiendas mi mal estar, yo ya me disculpe con Joaquín, pero de todas maneras no me conformo...
Y termina proponiendo: miremos esto como un club de amigos y no como un club de "divorciadas". A ELCOVE le llama la atención la analogía y cree entender que el otro miembro de la pareja rota sería el CORSARIOKIOSKO y que su rol sería algo así como el del juez que había mentido justamente al CORSARIOKIOSKO, que antes le había escrito, con su particular grafía, sobre el mismo asunto: lo que seguro te abrás enterado es que juanjos está un poco enojado conmigo, querés saber porqué? bueno el tema fue a sí, el ofertó en una revista y luego oferté yo y después otro usuario que no me acuerdo quien era, bueno FERIA FRANCA retiró la oferta del que iba ganando la subasta y quedé yo como ganador y como yo pensando que había perdido la subasta me gasté la plata confiado que ya estaba perdiendo, hablé con FERIA FRANCA para decirles que quiten mi oferta ya que no tenía la plata y no quería perjudicar al usuario, quitaron mi oferta y luego quedó como ganador juanjos, aparentemente ganó la subasta y se enojó conmigo... no lo entiendo gana y se enoja??? será que se arrepintió de la oferta?... puede ser pero debería hablar con FERIA FRANCA y explicarle y punto, no agredirme. juanjos muy buen chavón pero bastante impulsivo sin primero dialogar ya está amenazando. bueno cove te dejo te mando un saludo y vos portáte bien. ahhh conseguís lorenzo y pepita-periquita-pequeña lulú ??? avisáme! estoy por mirar detalladamente lo que esta en canje! "joaquín lugano"

(continuará)

TERCERA ENTREGA DE CARLITOS EN COMIQUEANDO


Esta gente sigue sin avivarse...

viernes, febrero 16, 2007

IX. COMIENZO DE LAS SOSPECHAS (1)

La carta abierta es como el mensaje a García, que está escrito con limón y necesita acercarle el calor de una llama para ser descifrado. Pero la llama no aparece y el mensaje sigue invisible en su sentido profundo, porque si bien algunos contestan, sólo lo hacen sobre cuestiones laterales, que ELCOVE jamás hubiera imaginado o que ya creía suficientemente explicadas. Como el caso de RICHARD, un coleccionista de su misma ciudad, que no había respondido antes a ELCOVE, cuando lo invitó a integrar el Club, ni antes de eso a mí cuando le escribí con mi nick real. Cuando después de la carta abierta por fin contesta, ELCOVE sospecha que el otro sospecha quién es él en realidad, porque el Club lo había conectado diciendo que la dirección de correo había sido pasada por un miembro, que no soy otro que yo mismo, y ELCOVE no sabe si el otro no se dió cuenta, no ató todos los mails en uno. Aunque las preguntas de RICHARD no son directas. Pregunta, por ejemplo, cómo hacer si no tiene repetidas, y ELCOVE entiende que debe sobreexplicar lo obvio, y responde, pacientemente, didáctico, ejemplificando, incluso: Lo explicaba en el mail anterior: el coleccionista piensa exclusivamente en sus faltantes y va en pos de ellos. En ésa búsqueda a menudo se topa con revistas que ya tiene –a veces a un precio oportuno- y las descarta. Si en cambio, está en contacto con otros coleccionistas, ese número, para él repetido, puede ser el faltante de algún otro y la oportunidad de un canje. Ejemplo: estás buscando la 20 de Correrías y te topás en el Parque o en cualquier otro lugar con la 23 que ya tenés, a un precio conveniente, que estás dispuesto a pagar. Sabés que en el Club hay alguien que tiene la 20 que te falta y busca la 23. Proponés el canje, el otro acepta, volvés al lugar, la comprás, te encontrás con el otro coleccionista, hacen el canje y los dos quedan contentos. O sea, lo que propongo es un circuito de coleccionistas, donde no es necesario tener repetidas, en principio. Si todos sabemos qué andamos buscando, alguien lo puede encontrar, pasar la información al que lo necesita y ver cómo se puede canjear, con beneficio para las dos partes. Incluso, no todo pasa por comprar para tener repetidas: podés tener material que no sea de Correrías que a otro le pueda interesar y hacer también el canje de esa manera. Son muy buscadas las Larguirucho, Hijitus, Lúpin, Antifaz, Batman, Superman, La Zorra y el Cuervo, Lorenzo y Pepita, Periquita, Capicúa, El Conventillo de Don Nicola, etc... Te mando un formulario tipo. Si querés llenarlo, dejá en blanco el ítem de canje. Yo te envío, posteriormente, los números que se están buscando.Queda archivado y te comunico o me comunicás cualquier novedad, en el momento que se produzca.
Y termina haciendo mención al socio, yo mismo, que le mandó su dirección de correo: un querido amigo y fervoroso adherente del Club, escribe ELCOVE para despistar (y en realidad no miente), y pregunta si se conocen. A continuación, le envía el formulario, que es obsesivo, como lo es ELCOVE, destinando casilleros al tipo de revistas que se colecciona, su estado, los números que se buscan, el estado que se pretende, las que se poseen para canje –no en éste caso, para no confundir-. Sin embargo, ni RICHARD, ni los otros a los que se lo manda, lo devuelven lleno. Es como si no quisieran revelar lo que tienen, y ELCOVE supone que es porque su propia colección los intimida y tienen muy poco en relación a él. Pero quizá no, pienso yo. Quizá ése es un secreto que cada coleccionista guarda celosamente, así como otras personas no revelan jamás el monto exacto de dinero que guardan en el banco, o en la caja fuerte, o en el colchón. De este modo el tema se circunscribiría a la Posesión, que no sólo debe ser de uno y de nadie más, sino que también la información sobre ella debe restringirse, para no despertar la codicia ajena. Aunque la cuestión podría pasar –sigo especulando yo- por algo más simple, menos ideológico, si cada coleccionista creyera que la de él es la más grande, pero por las dudas, para no perder en la competencia, se oculta entre los separadores del mingitorio y sin mostrarse y evitando que le muestren, mira fijamente arriba, a un punto de la pared, sin decir nada, silbando bajito –los que se acuerden- la ranchera del Indio.
(continuará)

jueves, febrero 15, 2007

VIII. FIN DE LA GUERRA

Algo se ha subvertido en FERIA FRANCA, y ELCOVE advierte que ha tirado la primera piedra de lo que puede terminar convitiéndose en un alud. Pero la piedra había sido tirada en otra dirección, en otra montaña, no la de los antepasados, pero quizá sí. Lo que pasa ahora en FERIA FRANCA genera en ELCOVE una extraña inquietud. Hay odio en las respuestas de los vendedores y lo que es más extraño, se han sumado otros usuarios, agrediendo o defendiendo y todos terminan creyendo que trata de ELCOVE, que sí es PASTADEORUZU y CURUGUACURUGUAGUIGUA (los únicos que no fueron echados aún), pero que no es los otros que se le atribuyen. Lo llaman Don Elio, lo creen un jubilado que no tiene nada que hacer, que está todo el día jodiendo frente a la computadora, que no se mueve de ahí y que por eso debe tener una panza tan monstruosa como la del Gurí. Lo mandan a un club de jubilados, quizá porque su nombre suena a nombre de otros tiempos.
ELCOVE sólo lo eligió en función de un mecanismo traslativo que consistía en cifrar el coleccionista vengador en un nick, y desde ahí sacar un nombre, que curiosamente, uno de ellos, el segundo, era el de su abuelo, pero de eso se da cuenta después, como de que utiliza el mismo mecanismo por el cual pastilla de orozuz, termina convirtiéndose en el nombre del Indio.
Pero estos juegos, con los que ELCOVE intentaba entrar en complicidad con los coleccionistas, no aportan al Club, ya sea porque los coleccionistas no responden o porque los que lo hacen cuestionan la metodología. Y es nuevamente CORSARIOKIOSKO quien llama a la reflexión a ELCOVE, escribiéndole: mis experiencias en FERIA FRANCA son que antes de conocerte te intentan dañar como sea. Hay gente como vos rara pero en el fondo con buena intenciones (club del Indio) exelente idea pero los métodos de buscar afiliados un poco violento. Lo que pasa que si ustedes invitan personas de mala forma no van a atraer nada.
Entonces ELCOVE decide anunciar oficialmente, en las preguntas al vendedor de FERIA FRANCA, su retiro definitivo. Y en privado, desde el correo del club, envía una...
CARTA ABIERTA A LOS COLECCIONISTAS: BANDERA BLANCA
Estimados coleccionistas:
Decidí no intervenir más en FERIA FRANCA, debido a que mis jodas han desencadenado una polémica bastante agresiva, en la que a menudo -mea culpa- me prendí, y además, advierto han ido en contra de mis propios objetivos. El propósito inicial era, a más de divertirme, que los coleccionistas nos pusiéramos en contacto, tratando de frenar el abuso de los precios de las revistas del Indio. Ahora esto se fue un poco de madre y, si se puede, intento reencauzarlo. Deduzco que muchos de los nicks que aparecen cuestionándome en las preguntas al vendedor, pertenecen a personas que escribieron acá, aunque –obvio- no pueda individualizarlos. No me interesan los agravios que nos hemos cruzado: privilegio la condición común de coleccionistas, y creo que desde ahí nos podemos llegar a entender, como ya me estoy entendiendo con algunos con los que antes me dije de todo. Pido disculpas y salvo lo de mi nick, que algunos saben ya a quién oculta y en la medida que podamos entendernos y tenernos confianza, va a terminar desapareciendo, les propongo que hablemos francamente. Borrón y cuenta nueva. Empiezo yo: Vendedores hay de todo tipo. Sigo creyendo que los que inventaron el curro de acaparar “El secuestro de los Beatles”, para venderlo a $200, con el cuento de que aparecen los ídem, y que ese ejemplar es rarísimo e inconseguible, merecen ser repudiados, aún cuando creo que ningún coleccionista va a caer en esa trampa. Yo tengo la revista desde mucho antes de la maniobra, pero si me faltara, jamás pagaría esa suma. El colmo de la caradurez es que intenten venderla a $ 100 COMO OFERTA!!! porque le faltan 3 páginas. También merecen repudio los que quieren vender semanales de los setenta en $ 70, como ELPESCADO, cuando en cualquier lugar de Bs. As. se pueden conseguir por dos mangos. Podría seguir con los ejemplos, pero creo que se entiende de qué hablo. Estos oportunistas, los que especulan o los que encontraron por casualidad algunos ejemplares y creen que con eso se van a hacer ricos, y a los cuales supongo nadie les compra, pueden parecer, por este motivo, inocuos. Pero como bien lo apuntó un vendedor, defendiéndose, en FF, existe la ley de la oferta y la demanda. El problema es que en FERIA FRANCA la demanda es virtual y algunos vendedores serios terminan trasladándola al plano de lo real, y esto da por resultado que aumenten sus precios, que aún cuando, en principio, los consideremos aceptables, ya son de por sí difíciles para la mayoría de nuestros presupuestos. Supongo que todos tenemos historias de cómo escondimos a nuestras familias los gastos que hacíamos en este rubro, que resultaban difíciles de explicar (como los que genera una amante), incluso para nosotros mismos. Mi teoría es que todos pretendemos rescatar –infructuosamente- el paraíso perdido de nuestra infancia. Y vivimos esta afición como una culpa vergonzante, como un placer solitario, que nos lleva a pagar lo que pagamos, como forma de expiación. Pero no les daré la lata con esto. Lo que quiero decirles es que, en la medida que socialicemos estos sentimientos, que entendamos que son comunes y no tan “anormales”, podremos espantar la culpa, unirnos y tener fuerza para que no nos esquilmen. Se ha dado la paradoja, con el “circo” que armé, que algunos coleccionistas se pusieron del lado contrario, el de los vendedores, protegiendo el sistema, y supongo que esto es porque -aparte del temor que genera perder un vehículo, para algunos exclusivo, de acceso a estas revistas- muchos creyeron encontrar en FERIA FRANCA una especie de aliado y se tragaron otro cuento: el de la responsabilidad e invulnerabilidad de un sistema que premia y castiga con justicia. Una especie de papá, parecido a aquél que nos compraba de chicos las del Indio si nos portábamos bien y nos las negaba cuando nos portábamos mal... Mentira!!! A la FERIA le interesa un comino qué y en qué forma se compra y se vende, sólo le interesa que se compre y se venda y ganar ellos. Les puedo asegurar que si quisiera, en poco tiempo más, yo sólo puedo destruir toda la confiabilidad de FERIA FRANCA en el tema del Indio. Pero, tengo que reconocerlo, posiblemente yo mismo tendré en el futuro que recurrir a la FERIA, como lo hice varias veces con mi verdadero nick, mal que me pese, porque no siempre tengo tiempo de andar recorriendo los lugares físicos que todos sabemos para buscar mis faltantes. Quizá, como hacen algunos coleccionistas, también en algún momento me dedique a vender –en serio- algunas cosas, para poder comprar otras que me interesan más. Claro que no quisiera hacerlo con los métodos y precios de los que son sólo vendedores. Entonces, ¿qué mejor que sanear esta situación, en conjunto?... No tengo estadísticas hechas, pero supongo que no somos tantos los demandantes ni el material es tan inconseguible, como para que la oferta sea tan cara. En un tiempo, con algunos coleccionistas que conocí en el Parque, habíamos armado un listado de precios que creíamos razonables –el parámetro era lo que se cobraba en el mismo Parque unos años antes- y que constituía un código inquebrantable en función de hacer canjes o compra-venta entre nosotros. También nos intercambiábamos con fluidez datos sobre el Indio, informaciones de lugares, material inédito en fotocopias, etc. Las cosas de la vida me llevaron a otros rumbos y perdí contacto con estos compañeros, que no sé si siguen. Pero se me ocurrió que podría reeditarse con la gente que compra en FERIA FRANCA. Bastaría romper la relación unidireccional que éste establece con cada usuario y crear un contacto permanente entre nosotros, pudiendo por supuesto recurrir a él, pero con clara conciencia de quién es quién. Esta sería la propuesta del Club. Está abierta. Con algunos compañeros ya hemos empezado a imaginar un sitio propio en la Web y hasta una exposición de revistas antiguas. Propongo que sigamos imaginando, en conjunto. No es necesario que tengamos revistas para canje en este momento. Como le escribía a uno de uds.: a menudo desdeñamos una oportunidad que aparece con alguna repetida, por el hecho de que vamos en pos exclusivamente de completar nuestra colección. Pero si sabemos que otro tiene la que necesitamos y ésta que vemos le puede servir al otro, y estamos todos en contacto, se abre una nueva perspectiva. Lo de la revista como comisión del Club por el contacto, con la aparición de nuevos socios, me parece una idea posible para socializar, en tanto utilidades. Multiplicando el Club, ganaríamos todos. La lista que les envié responde a mi propia colección, que está abierta al canje (hay ejemplares que me interesan más que otros, independientemente del número, siempre que compensemos diferencias, claro), sin comisión entre nosotros. Propongo también que nuestros correos estén en contacto entre sí, de modo que el diálogo sea abierto a todos, y armemos nuestro propio foro. En cuanto a lo del cuestionario, me pareció una idea divertida, que sin embargo ha generado resquemor, porque parece ser entendida como factor excluyente o sectario. Propongo esto: que no sea un requisito, sino un concurso que puede empezar entre nos. Ofrezco como premio una reproducción tipo poster de la tapa del número 1 de la Semanal o del dibujo de la partitura de la Ranchera en homenaje al Indio, a elección. Se la lleva el que logre mayor puntaje (0,50 por contestación correcta). Vaya esto como prenda de paz. En fin... Espero que podamos descomprimir la tensión generada, reitero las disculpas por lo anterior (y por si esto tampoco les interesa), a los que sí les interese les pido propuestas y sugerencias, y les mando a todos un sincero saludo de coleccionista, chei!!!... (Ah!!!, si lo del Club marchara, llamaríamos a elecciones para presidente, por ahora sigo como interino)...

(continuará)