SOBRE ESTE BLOG...

Acá vas a encontrar, básicamente, data sobre historieta cómica argentina clásica. Además, bastante de bande dessinée. Algunas reflexiones sobre el lenguaje historietístico, muchas polémicas y miles de imágenes, la mayoría de mis propios archivos. La forma más fácil de ubicar un material o autor es ir a "Etiquetas", revisar y hacer click en la pertinente. También podés escribir una palabra clave en "Buscar en este blog". Tenés mi contacto, encima. Suelo responder mails si la consulta es muy específica. Podés tomar lo que quieras, siempre que cites la procedencia. Si no citás, y te ubico, te escracho públicamente, como he hecho en varias oportunidades. Enjoy

lunes, agosto 25, 2008

Que la historieta vuelva a ser pa' pibes, así la podemos leer los adultos!

Curioseo de tanto en tanto las novedades en Stupid Comics, sitio que recomiendo calurosamente. Hoy, viendo Fantomah vs. the Weird Gorillas y Electro, the wonder robot, no pude menos que añorar esas grandes épocas de la historieta. Como se divertirían argumentistas, dibujantes y lectores con esos disparates! Claro que la misma diversión se observa en otros que cultivaron la aventura, pero en forma más coherente (piénsese en Breccia, Oesterheld, Pratt, para mencionar sólo los de estos pagos), y que también entretuvieron a su público.
Después vinieron los semiólogos y lo arruinaron todo.
Buéh, en realidad ellos no tuvieron la culpa...
Sucedió así: un lector de historietas ávido y vergonzante (universitario yankee, boludón grandote y rubio, con pornocos en la cara) se topó un día, por casualidad, con un libro de Eco. Le avisó a otros de su laya: “Che, pero si este tipo re-groso analiza Súperman, no se por qué nos escondemos pa’ que no se caguen de risa de nosotros?” Uno fue más allá: “Tené razón, tené! Salgamo’ a decir que la historieta es arte, que joder!” (*)
La iniciativa tuvo éxito, al punto que en la actualidad el aserto se repite todo el tiempo por internet. Es decir, se instaló. Y con ello, el aburrimiento. Claro que es un paradigma que vale sólo para los que lo sostienen, porque la historieta perdió la inmensa popularidad de consumo que tenía a pesar de su mala fama, y hoy en día no deja de ser considerado por la mayoría de los mortales -al menos los mortales vernáculos- como un entretenimiento menor. Vaya paradoja.
Una pequeña porción de la descendencia de aquellos nerds estadounidenses (los más vivos) son hoy, en la Argentina, editores o "especialistas" en el género. Otra porción, también reducida, historietistas. El resto, consumidores.
Sin embargo, tanto nerds editores -y/o "eruditos"-, como nerds creadores, como nerds lectores, se burlan de sus antecesores extranjeros y nativos creyendo que se tomaban en serio los Stupid Cómics. “La historieta (aunque ellos la denominan "Cómic", como sus padres) por fin se hizo adulta!”, proclaman, a voz en jarro. Cuál es el indicador de esa presunta adultez?, pregunto yo. Intentar un verosímil que conecte superhéroes con realidad, por ejemplo? Introducir en los Stupid Cómics elementos sociales y psicoanálisis? Eso es tan grotesco como el monstruo de dos cabezas que ilustra esta nota. Pero mucho menos divertido, por supuesto.
La historieta, en tanto género, es tan infantil o tan adulta como la televisión. Sirve pa’ entretener, no le pidamos más que eso. En contadas ocasiones, con recursos creativos; la más de las veces, burdamente.
La cuestión está en que los que se entretienen con Tinelli, no ponen excusas para ver culos o mal actuadas peleas del jurado. Muchos historietómanos, en cambio, sí. Y entonces inventan que Frank Miller o -peor aún- Stan Lee o Robin Wood, son genios merecedores de figurar en los anales de la literatura universal, y califican de ignorantes e infantiloides a los que no se tragan esas barbaridades, y prefieren a Torino, como en mi caso.
Yo no necesito prestigiar culturalmente la historieta, ni considerar que me es destinada como adulto. Fue cultura de masas (ojala algún día, cuando escape del monopolio friqui, vuelva a serlo), como tantas cosas que consumo y me gustan. Soy un adulto, muy seguro de mi solidez intelectual y psíquica, por lo tanto libre de leer lo que se me cante, hasta cuentos infantiles. No me causa ningún complejo merecedor de justificación, agarrar una historieta pa’ distraerme. Eso sí: casi siempre de las viejas y buenas épocas. Cuando las hacían pa' los pibes. Son justamente, tal como le pasó a Eco, las que me provocan, las que me incitan a la reflexión .
La mayoría de la historieta actual, en cambio, siendo “arte” y estando hecha para “adultos”, subestima mi inteligencia, mi madurez y mi bagaje cultural.
(* Traducción libre de un diálogo entre nerds, acaecido en la Universidad de Massachusetts, el 4 de septiembre de 1964, a las 15:00 hs. En conmemoración de esa fecha histórica, se ha instituído el Día de la Historieta)

domingo, agosto 24, 2008

LA HERENCIA DE LA CERRAZON DE QUINTERNO

El maestro Siulnas hace en su blog una muy interesante reseña de los comienzos de su vínculo con el Museo de la Caricatura Severo Vaccaro, cuya existencia ha sido asombrosamente negada en estos días por Carlos Garaycochea (quien ostenta nada más ni nada menos que el cargo de Presidente de la Asociación de Dibujantes de la Argentina). Vale la pena leer la nota completa ( ver ), pero me permito transcribir aquí un jugoso párrafo referido a Quinterno. Siulnas se hallaba en la tarea de reunir dibujantes para una importante muestra en la Galería Picasso, y narra el frustrado intento de convencer al Viejo para que expusiera:
Perla Siderman –hermana de Marcos–, por su parte, colaboró con nosotros para convencer a los más remisos.
Ella logró con su femineidad, persistencia y trato afable, lo que su hermano, Villanueva y yo, difícilmente hubiéramos logrado; por ejemplo, ser recibida por Dante Quinterno en persona, algo que era “tabú” para nosotros y para muchos humoristas. Sin embargo, ello no le valió para obtener la participación del para nosotros legendario creador de Patoruzú; su pretexto era irrebatible:
–Yo no podría dibujarle un Patoruzú para esa exposición, porque el Patoruzú que yo dibujaba en los primeros años ha sido modificado por mi equipo de dibujantes, y el público ya no reconocería al original. Podría hacerle dibujar un Patoruzú por ese equipo, pero entiendo que no es ésa la clase de representación que buscan ustedes en su exposición…
Por suerte, Quinterno fue una excepción (al igual que todos sus colaboradores de entonces, vaya uno a saber por qué extraño influjo).
Más allá de la cerrazón de Quinterno, sutil e irónicamente marcada por Siulnas en el último párrafo, es dable leer allí un concepto: Patoruzú era para él un producto comercial (al que cuidaba mucho), no una creación. Si bien en aquella época, los '50, la mayoría de los que hacían historieta no la pensaban como "arte", no renegaban en ningún momento de su condición de dibujantes. En Quinterno, en cambio, primaba su rol de editor. Desde allí es posible entender la mentalidad estrecha con que se viene manejando desde hace décadas la Editorial Universo, en manos de su hijo, con respecto a la obra del creador. Sin embargo, lo que en Quinterno padre -equivocado o no- resultaba entendible en función de las enormes tiradas que tenían sus publicaciones, hoy día resulta francamente absurdo.

viernes, agosto 22, 2008

La mujer sin cabeza (o La mujer con cabeza prestada)

El otro día fuí con mi mujer al cine a ver esa maravilla del veterano Sidney Lumet, titulada Antes que el Diablo sepa que estás muerto (última parte de un proverbio irlandés, que principia: “Podés estar media hora en el Paraíso,...”).
En otras épocas, los cines seleccionaban los avances de los próximos estrenos, más o menos de acuerdo a la índole de lo que estaban proyectando, y consecuentemente, del perfil de público que se suponía iba a verlo. Ahora no: te pasan todo. Desde películas estrenadas hace meses hasta otras que no se estrenarán nunca. Desde Wall-E a La mujer sin cabeza, como me sucedió en esta oportunidad. Lo cual es una afrenta para un espectador que se interese por Lumet. O al menos, para mí. A los diez segundos de un primer plano de un rostro absolutamente inexpresivo, con imágenes borrosas y sonidos confusos detrás, mi mujer y yo, exclamamos al unísono: “Uy, la Martel!”.
No se puede decir que su “estilo” sea confundible con el de otros realizadores cinematográficos, claro. Báh, habría que preguntarse en realidad si lo de la Martel es cine.
Los críticos argentinos, al menos, opinan que sí. Y la celebran calurosamente. Pero no dejan de dedicar algún que otro párrafo de advertencia para el espectador desprevenido, ignorante...

Dijo La Nación:
Se trata, claro, de una experiencia distinta. Sobre todo para plateas habituadas a productos cinematográficos listos para ser consumidos. "No hay historia", concluirán, y probablemente estén en lo cierto...
Dijo Página 12:
En términos de dramaturgia, de lo que habitualmente se conoce por “argumento”, poco y nada es lo que sucede en La mujer sin cabeza.

Dice Dao:
Ah, pero si no hay historia, la Martel es genial, destinada a quedar inscripta junto a los grandes del cine... logró hacer un argumental sin argumento, que al mismo tiempo no es documental!... Buéh. Los que gustan de este tipo de hazañas circenses, dignas de figurar en el Guinness, aplaudirán de pie. Yo me quedo sentado y con las manos en los bolsillos. Debo estar habituado a “productos cinematográficos listos para ser consumidos” como los de Welles, Fellini, Kurosawa, Bergman, Kubrick, Allen, Coppola, Ford.... Todos ellos cineastas mediocres que nunca pudieron escapar al lugar común de contar una historia.

Dijo La Nación:
El cine de Lucrecia Martel no pone el acento en narrar historias ni en explicarlas.
Dice Dao:
Pero... pone algún acento en alguna parte? Porque sin acentos la lectura se torna dificultosa...

Dijo Página 12:
La mujer sin cabeza se inscribe de manera neta en esa trayectoria previa, como si fuera el nuevo capítulo de una obra de una coherencia extraordinaria...
Dice Dao:
Eeeeeh! Yo ya tuve que tragarme los capítulos anteriores... tengo que seguir sufriendo?

Dijo Clarín:
Si el cine de Martel provoca en algunas personas rechazo o confusión, es por lo mismo que la película plantea, porque el espectador prefiere tener su sistema perceptivo organizado, preestablecido.
Dice Dao:
Mierda! Este crítico es como Freud y Lacan juntos!!! Me enfrenta a lo que no pudieron hacerme ver mis muchos años de diván: me empeño en tener mi sistema perceptivo organizado, preestablecido!!! Cómo puedo ser tan necio de resistir a que la Martel rompa mis esquemas???

Dijo Crítica de la Argentina:
La mujer sin cabeza se plantea como un paseo aparentemente difícil, donde la comprensión profunda de lo que sucede no cuaja del todo en la primera visión.
Dice Dao:
Pero... cuántas veces habría que verla, entonces? No, yo abandono...

Dijo también Crítica de la Argentina:
Todo mostrado en un plano ancho, aparentemente despojado pero donde siempre es posible que suceda, en segundo plano, algo terrible, una revelación o un ataque.
Dice Dao:
Ahora, eso... nunca sucede, uno se queda siempre esperando?

Dijo además Crítica de la Argentina:
El segundo mérito del film es que estas ideas no las pronuncia nadie sino que surgen solas, a medida que comprendemos, en escorzo, los acontecimientos que narra el film.
Dice Dao:
Ah, ya entiendo. No hay argumento, no hay ideas... O sea que se le hace campo orégano a la crítica cinematográfica, que puede lucirse diciendo cualquier cosa de la película! Le prestan a la mujer la cabeza que le falta! Un cuenco vacío, pasible de ser llenado por cualquier menjunje!

Así, Página12 ve “un film de fuertes implicancias políticas” y Clarín “una road movie sin mapa y sin ruta” (...) “una radiografía de cráneo”. Crítica se delira calificándolo de “un auténtico film de terror argentino”. Y La Nación amenaza con una nueva especie de virus: “Martel ofrece otra de esas radiografías humanas y sociales que perturban no tanto por lo que muestran, sino por la inquietud que contagian” (...gracias, yo paso, prefiero seguir sano).

Dios me libre de los críticos cinematográficos y de la Martel...
Sinceramente, lo lamento por Oesterheld. El Eternauta, en manos de la genial cineasta argentina, corre el riesgo de convertirse en una “sensación”.

lunes, agosto 18, 2008

CUANTA CURTURA EN LA PLATA, CHE!!!

¿Qué mejor lugar para presentar Autobiógrafo que una ciudad nacida de los delirios del positivismo?
En La Plata, entre diagonales y catedrales góticas plantadas en la llanura, todas las gentes de bien podrán disfrutar este viernes 22 de agosto a las 19:00 hs. de la presentación de Autobiógrafo, con la presencia estelar de sus autores Reggiani y López.
El acontecimiento ocurrirá en La Plata, calle 50 No. 710 (entre 9 y 10), en la sede de la Asociación Judicial Bonaerense.
Habrá vinillo, algo para picar, firma de ejemplares y un microrecital más o menos acústico de La Muda, algo que ocurre con la frecuencia con que nos visita el cometa Halley.
El que se lo pierde es porque no lo merece.

-*-*-*-
... y ya que estamos en el terreno del gacetilleo culturoso platense, cumplo en informar a la amable blogplatea que la artista plástica Mónica Giordano expone su impresionante serie Hacia la luz, en el Museo de Arte Contemporáneo Fra Angélico, calle 47, esq. 16 y diagonal 73, durante todo el presente mes.
La muestra puede visitarse de lunes a viernes, en horario de 17:00 a 22:00 hs.

sábado, agosto 16, 2008

NOTICIAS DE HISTORIETA EN LA Ñ

El número de hoy del suplemento de Clarín, trae dos referencias a la historieta.
La primera es respecto a "La Duendes", y da cuenta de la distribución en Capital de esta revista de dibujantes patagónicos (ver).
Me llamó la atención la siguiente frase del cronista: "llenan las páginas con obras de humor gráfico, tiras y algunas incursiones en historietas más largas". No se si el autor de la nota será versado en el género, pero la diferenciación que hace está muy bien y coincide con la terminología que vengo señalando es necesario utilizar. Si todo es historieta, cómo se debe llamar a las "historietas más largas"? He propuesto "historieta propiamente dicha" a la espera de un término más adecuado.
La otra referencia es una gacetilla (que no encuentro en la edición digital de la revista) donde se anuncia un nuevo título de la serie Aventuras Dibujadas.
Es bueno que las publicaciones de cultura (aún una deficitaria, como "Ñ") vuelvan a ocuparse de la historieta.

NO, MIRE... YO YA COLABORE...

Uno dice: “Y... total, doce mangos no son nada”. Peeeeero... Con doce mangos te comprás media docena de empanadas. O te vas al cine un día de descuento. O sea que, con veinticuatro mangos, tenés una noche completa. Te ves una flor de película y después te vas a tu casa con el paquetito de empanadas, y te las manducás acompañadas del medio troli de totín que quedó del mediodía. Quedás pipón.
Yo en cambio, como un boludo, aposté los veinticuatro mangos a la carta magna. Perdón. Quise decir a la causa Magma.
Lo cual me quitó el apetito...
Ya venía comprando el número especial y el uno de esta revista. No me gustaba mucho (o mejor dicho: me gustaba casi nada), pero persistí, en aras de darle una nueva oportunidad. Hace unos días adquirí el dos y de yapa, la Pandemonium # 1 que acaba de salir, con idéntico staff editorial, pero especializada en terror, a la manera de Vampirella o Dr. Mortis. A razón de $ 11,90 c/u, un total de $ 23,80 ($ 24, pa’ redondear).
Juro, eh, juro!... que pongo buena voluntad.
Pude terminar sólo una historieta (sí, una solita, dije bien) de las varias que suman entre las dos revistas. La de terror principia con una resurrección del Nekrodamus de Skorpio, vuelto a asesinar aquí por los hermanos Accorsi. El argumento, que parece remedar al de La Lola (por lo de las reencarnaciones que no discriminan sexo), es francamente ilegible. Pero no me voy a ensañar con el dúo dinámico, porque todo lo demás transcurre por parecidos andariveles. En el espacio de lectores de la Magma, Guillermo Grillo, muy sutilmente, sugiere que no andan muy bien en guiones. Le responde Alejandra Márquez amenazando con “historias largas, arcos argumentales de varios capítulos”. Yo ya los había abandonado en el primer número. Y ahora, pa’ pior, ni siquiera publican a Zanotto. Con lo cual no me quedan dudas que en el futuro optaré por el cine y las empanadas.
Y es una lástima, porque Magma pintaba como una opción a la falta de aventura en Fierro. El desafío era retomar la línea de Skorpio, actualizada. Pero la aventura no aparece o atrasa hasta Columba. Skorpio -si mal no recuerdo- estaba muy por encima de esto. Ni hablar de las de terror, editadas por Torino.
Encima, tanto en Magma como en Pandemonium, los dibujantes -exceptuando al director de las publicaciones- son buenos. Es más: yo me quejo de que los dibujantes de ahora se creen autosuficientes y arremeten solos con las historias, pero tengo que reconocer que el mejor guión pertenece a uno de ellos: Jok. Es una lástima perderme la continuación de Simón Luzmala y el retrato robot, aparecida en Pandemonium, que pinta como interesante. Pero ya lo dije... Es mi último aporte a la causa.
Después, que no me acusen de no haberlo intentado...

viernes, agosto 15, 2008

JUANCITO CAMINADOR EN AUTO

Ayer, cerca del mediodía, buscaba un lugar donde estacionar en el centro. Tenía que hacer un trámite rápido que se demoraba por la maldita superpoblación vehicular. Había dado varias vueltas y empezaba a impacientarme cuando desde la radio surgió la voz de Tuñón. Ya no fue un problema seguir en el auto. Es más, se imponía, para escuchar esa voz perdida en el tiempo, y ahora rescatada.
Relataba Tuñón su imaginario encuentro con un artista trashumante: Johnnie Walker (sí, igual que el whisky). “Qué quiere decir ese nombre?”, pregunta Tuñón. “Juancito Caminador”, se le contesta. “Sentí de inmediato una gran afinidad espiritual con aquel hombre”. No sé si era así, exactamente, la frase, pero estoy seguro que Tuñón usó la expresión “afinidad espiritual”.
Y siguió hablando un rato el poeta (medio en broma, medio en serio, como hablan los poetas), mientras yo daba vueltas, sin que me importara. Después, apareció la voz de la Negra Sosa. Y descubrí con sorpresa que en un cajón de mi memoria habían quedado guardadas las estrofas que cantaba. Las pude repetir con ella. Ahora las busco en internet, y están. Las transcribo, aunque no tengan nada que ver con la historieta, ni con el cine, ni con el teatro...

Juancito Caminador...
Murió en un lejano puerto
el prestidigitador.
Poca cosa deja el muerto.
Terminada su función
-canción, paloma y baraja-
todo cabe en una caja.
Todo, menos la canción.
Ponle luto a la pianola,
al conejito, a la estrella,
al barquito, a la botella,
al botellón, a la bola.
Música de barracón
-canción, baraja y paloma-
flor de campo sin aroma.
Todo, menos la canción.
Ponle luto a la veleta,
al gallo, al reloj de cuco,
al fonógrafo, al trabuco,
al vaso y a la carpeta.
Su prestidigitación
-canción, paloma y baraja-
el tiempo humilla y ultraja.
Todo, menos la canción.
Mucha muerte a poca vida,
¡que lo entierre de una vez
la Reina del Ajedrez
y un poeta lo despida!
Truco mágico, ilusión
-canción, baraja y paloma-
que todo en broma se toma.
Todo, menos la canción.
Ah... también lo seguí al Tata Cedrón con aquello de...
A pesar de la sala sucia y oscura
de gentes y de lámparas luminosas
si quiere ver la vida color de rosa
eche veinte centavos en la ranura.
Y no ponga los ojos en esa hermosa
que frunce de promesas la boca impura.
Eche veinte centavos en la ranura
si quiere ver la vida color de rosa.
El dolor mata, amigo, la vida es dura,
eche veinte centavos en la ranura
si quiere ver la vida color de rosa.
(...)
Y no se inmute, amigo, la vida es dura,
con la filosofía poco se goza.
Eche veinte centavos en la ranura
si quiere ver la vida color de rosa.
Ayer, a la hora de la siesta, se cumplieron 34 años de la partida del poeta. Por suerte, alguien lo recordó e hizo que yo lo recordara. Y que me olvidara de cuestiones ínfimas como los problemas de estacionamiento.

lunes, agosto 11, 2008

LA FRUSTRADA PELICULA DE ISIDORO

Extractado -con permiso de Norberto Rodríguez Van Rousselt- de "SONASTE MANECO" Nº 14 (Ver)
Locuras de Santiago. En los años '70, el actor Santiago Bal estuvo a punto de protagonizar un largometraje en imagen real de Isidoro Cañones, el playboy número uno de la Argentina. La información siempre estuvo ahí, dispersa en viejas revistas del espectáculo, hasta que la recogimos y sistematizamos en el ahora agotado primer tomo de la Biblioteca Temática de la Historieta Argentina (La Bañadera del Cómic, abril de 2001), dedicado al cacique Patoruzú. El más que bienvenido Libro de Oro de Isidoro (Grupo Editorial Norma, diciembre de 2007) sumó nuevos datos: El año de producción, 1976; el director a cargo, Hugo Moser; y las directrices generales del argumento, basadas en “El ejecutivo del año”, ejemplar Nº 103 de las Locuras de Isidoro, publicado en diciembre de 1976. Pero en realidad no era una, sino cuatro las películas de Isidoro que pensaban filmarse. Y quien lo dio a conocer fue el mismísimo Santiago Bal, durante una melancólica y divertida entrevista que Nicolás Pipo Mancera le realizara el pasado 26 de abril, en el remozado ciclo de los Sábados Circulares que emite la señal de cable Crónica TV. Bal comenzó relatando el por qué fue elegido para personificar al Rey de la noche porteña. “Cuando yo era joven -contó-, mi generación me veía como a Isidoro Cañones. Y cuando salía de noche, me decían '¿Qué haces, Isidorito?', '¿Cómo te va, Isidorito?' Así que la primera relación viene de ahí. Pero un día Hugo Moser me contrató para hacer cuatro películas de Isidoro, que iban a transcurrir una en Buenos Aires, otra en Mar del Plata, otra en Punta del Este y la última en Miami. Después de firmar el contrato, me llevó a conocer al creador de Isidoro, Dante Quinterno. Camino al almuerzo, Hugo me dijo: 'Mirá, Santiago, yo sé que vos sos un tipo educado, un tipo delicado; pero el Sr. Quinterno es extremadamente observador en ese tipo de cosas. Te pido que te comportes'. 'Pero Hugo, por favor', le contesté, 'qué me estás diciendo'. 'No, Santiago, lo que pasa es que no quisiera que se te escape un carajito ni nada por el estilo, sabés? Cuidate con lo que decís'. 'Quedate tranquilo, Hugo, que me voy a portar como una niña'. Y fuimos a comer con Quinterno, un almuerzo un sábado al mediodía. Me porté tan bien, tan delicado que era demasiado. Hasta se deben haber olvidado de que yo estaba en la mesa. Todo fenómeno”. No tanto. “El lunes siguiente -continuó Bal- yo tenía que hacer las pruebas de vestuario, porque ya íbamos a empezar a filmar, así que estaba esperando que Hugo me llamara por teléfono. No llamó. Me dije, 'bueno, no importa, es un atraso de producción'. El martes tampoco me llamaron; y ahí un poquito ya me inquieté. Empecé a llamar yo a la productora. 'Hugo Moser no está, no está, no está'. Con varios mensajes así, ya la cosa no me gustó nada y me fui hasta las oficinas. Al llegar vi las caras largas de la gente. 'Ay, Dios -pensé-, ¿qué pasó? ¿qué hice?'. Me recibió Hugo. Me dijo: 'Mirá, no te atendí porque no sabía cómo decírtelo?'. '¿Qué pasó?', le pregunté, '¿no le gusté a Quinterno?'. '¡¡¡¡No, al contrario!!!! Lo que pasa es que, jugando al golf, el sábado a la tarde, Quinterno le contó a un amigo que estaba por hacer las películas. Y el tipo le dijo: ¿No será que le restará tiraje a las revistas?. Y Quinterno le contestó: Puede ser. ¿Sabés que tenés razón? Mejor, no las hago'. Y decidió no hacerlas. Cuando ya tenía todo arreglado, Quinterno se arrepintió. Hugo igual me dijo que iba a respetar el contrato, pero yo no quise. Qué íbamos a hacer, ¿la vida mía? Eso no le interesa a nadie. Y así, lamentablemente, quedó todo sin efecto. Fue otra desilusión”.

domingo, agosto 10, 2008

UN COVER DE MUTT Y JEFF


En algún post de este blog no se trató muy bien a Rep. Sin embargo esta tira suya, merece mención. Mientras otros afanan descaradamente, él homenajea. Y con muy buen resultado.

miércoles, agosto 06, 2008

LA COLECCION DE DAO: DON NICOLA EN "VIAJE AL INTERIOR DEL CUERPO HUMANO"

de HECTOR. L. TORINO

-Historieta publicada por la revista ¡Aquí Está! entre el 8 de enero de 1945 y el 8 de febrero del mismo año, nros. 902 al 911 (10 páginas)

-1 página de Conventillo 1937

-Reportaje a Torino, publicado en el Nº 1422 de la citada revista, correspondiente al 2 de febrero de 1950 (3 páginas)

Total del archivo: 14 páginas



DESCARGAR

(Gentileza del coleccionista Luis del Pópolo. Para más información VER)

LA HISTORIETA COMICA ARGENTINA, ANTICIPANDO A HOLLYWOOD

Viaje alucinante (Microscopia / Strange Journey) es una película de ciencia ficción que cuenta la travesía de un grupo de científicos por un territorio nunca antes explorado: el cuerpo humano. La misión consiste en eliminar el tumor que pone en peligro la vida de otro importante científico, para lo cual los exploradores deben reducir su tamaño al de una partícula e introducirse en el interior del cuerpo de aquél. El film, dirigido por Richard Fleischer, ganó varios premios Oscar, en 1966. El guión estuvo basado en un cuento original de Otto Klement y Jerome Bixby, que databa de unos años antes.
Si bien la idea de explorar microuniversos, arranca con la novela corta de Henry Hasse, El hombre que encogió, publicada en 1937, en lo que hace específicamente a adentrarse en el cuerpo humano, se registra un extraordinario antecedente en una historieta cómica argentina. Fue publicada por la revista ¡Aquí Está! entre el 8 de enero de 1945 y el 8 de febrero del mismo año (nros. 902 a 911), en continuará y a razón de una página por edición. A esta altura, los asiduos del blog sabrán que se trata de Conventillo, la genial creación de Héctor L. Torino.
Sabía de la existencia de este mítico episodio, y anduve mucho tiempo rastreándolo infructuosamente. Ahora, gracias al coleccionista y amigo Luis del Pópolo, que lo escanneó íntegro, podemos disfrutarlo en La Colección de Dao. El archivo para descargar incluye una página de Conventillo 1937, donde se pueden apreciar los orígenes de Don Nicola, con un trazo muy elemental respecto al desarrollado poco después. Y de yapa, también enviado por Luis, un reportaje a Torino, publicado en el Nº 1422 de la citada revista, correspondiente al 2 de febrero de 1950. La nota es “de color” y vale para corroborar los múltiples y dispersos intereses del creador de Don Nicola. Sin embargo, hay un párrafo que merece destacarse: “Al mundo de “Conventillo” lo crea uno -reflexiona Torino- ; lo que engendra la fantasía tiene también su verdad”.
(Aportes como el de Luis, o el de Norberto Rodriguez Van Rousselt, que me acaba de prestar para que escannee, unos cuantos ejemplares de Billiken antiquísimos, hablan a las claras de esta necesidad común de rescatar y compartir una maravillosa etapa de la historieta cómica argentina, que parecía recluida definitivamente en los anaqueles de unos pocos coleccionistas. Queda mucho por hacer todavía. Respecto a mi propio trabajo, no bien termine con las Billiken, tengo en carpeta mis páginas de Aquí Está, Langostino, algún pedido como el nro. 1 de Godofredo... Me falta tiempo, pero no me olvido de nada. Síganme, no los voy a defraudar...)