SOBRE ESTE BLOG...

Acá vas a encontrar, básicamente, data sobre historieta cómica argentina clásica. Además, bastante de bande dessinée. Algunas reflexiones sobre el lenguaje historietístico, muchas polémicas y miles de imágenes, la mayoría de mis propios archivos. La forma más fácil de ubicar un material o autor es ir a "Etiquetas", revisar y hacer click en la pertinente. También podés escribir una palabra clave en "Buscar en este blog". Tenés mi contacto, encima. Suelo responder mails si la consulta es muy específica. Podés tomar lo que quieras, siempre que cites la procedencia. Si no citás, y te ubico, te escracho públicamente, como he hecho en varias oportunidades. Enjoy

jueves, enero 28, 2010

ENTREVISTA CON ARNOLDO FRANCHIONI -"FRANCHO"- (1era. Parte)

Yo era muy pibe en el ’62. Apenas si empezaba a transitar las Correrías de Patoruzito, leídas (o miradas) de prestado en la casa de unos primos mayores. De modo que llegar a Francho me llevó muchas décadas. Hace un par de años, mis rastreos de coleccionista me depararon un importante lote de primeros números de Piantadino. Gracias a eso descubro “Aventuras de los Tres Malditos -Mifty, Mufty, Lafty-”, que de inmediato me deslumbró. Durante poco más de un año, la revista de Mazzone había publicado esta historieta (nacida en realidad bastante antes, en Avivato). En el ’62, en coincidencia con el exilio de su autor a los EEUU, desaparece de sus páginas.
Enterado de que Arnoldo Franchioni (tal su verdadero nombre) estaba -desde el 2004- de vuelta por estos lares, lo rastreé y le pedí una entrevista que gentilmente me concedió. Mi interés no era sólo historietístico. El motivo del exilio había sido su militancia en la resistencia peronista, y su labor como dibujante había ido de la mano con su ideario. Fuera del caso paradigmático de Oesterheld, no es algo que se observe con frecuencia en la historieta argentina.
Invité –por afinidades estéticas e ideológicas- a Fabio Blanco a que me acompañara, de modo que los dos recalamos, en una calurosa tarde de este caluroso enero, en el departamento de Palermo, donde, a sus 81 años, vive Francho.
Fabio llevó su grabador de periodista, por lo cual podrá dar una versión más fiel de la charla que tuvimos. Yo desgranaré apuntes, impresiones, ideas.
Ya por las charlas telefónicas previas, había evaluado que Arnoldo era un hombre de una enorme capacidad reflexiva, intacta a pesar de los años. El encuentro lo confirmó. No sólo eso: también pude apreciar a un tipo cálido, afable, humilde, no obstante su enorme trayectoria.
Si bien la larga conversación que mantuvimos los tres transcurrió por muy distintos andariveles, propios de una vida muy rica en experiencias, hubo dos ejes permanentes, entrecruzándose: política e historieta.
Francho nació en Ascensión, un pequeño pueblo agrícola-ganadero situado en el centro de la Pampa Húmeda, y en un tiempo -1928- donde “los últimos gauchos se encontraban con los primeros gringos”. Su padre, inmigrante italiano demócrata, tenía un almacén de ramos generales donde se daban cita los coterráneos fascistas y los españoles libertarios. En el patio, sobre el piso de tierra de la cancha de bochas, se trazaba a menudo con una rama el mapa de Europa, y señalándolo discutían. Había un chico de testigo que escuchaba atento. Era el mismo pibe que había rescatado la mención de una maestra a “próceres olvidados” como Facundo Quiroga o el Chacho Peñaloza, y que esperaba con avidez que el tren trajese con atraso las publicaciones de Buenos Aires: El Gorrión, Tit-Bits, El Tony, Rataplán. Y por supuesto, el suplemento infantil en colores del diario Crítica.
En 1944, con dieciséis años parte para Dolores a estudiar Fruticultura. Poco tiempo le lleva fastidiarse de lo que no era su auténtica vocación, y en la primavera del ’46 recala en la Capital. Fue autodidacta en el dibujo, apenas llevaba a cuestas las escasas lecciones de un curso por correspondencia de la escuela del mítico animador Juan Oliva, en las que sólo aprendió -relata risueñamente- a hacer círculos. Y la influencia de Disney, claro, que marcó a todos los dibujantes de su generación. Eso no le impidió empezar a trabajar en el ’47 en el diario Democracia, ilustrando una página donde aparecían los versos de Iván Diez, un poeta popular de fama tan grande entonces como la de Gagliardi, aunque no del estilo lacrimógeno de aquél. “Siempre fui un audaz”, dice Francho, relativizando un talento innato que sin duda fue el factor que determinó que rápidamente ocupara lugares preponderantes. En el mismo diario, durante casi una década, hace la tira “Cándido”. Con un nombre que cifraba su personalidad -al estilo de los personajes de la época- el protagonista permanece inmune a las complejidades del mundo. El efecto cómico lo da justamente sus originales reacciones frente a las situaciones con las que se enfrenta. El dibujo es limpio, con trazos simples, pero cuidadoso de detalles y fondos, y con un soberbio manejo de los contrastes a través del negro.
“Siempre fui un curioso”, vuelve a definirse Francho, cuando lo interrogo por sus comienzos en la política. Y sospecho que nuevamente la modestia, hace que relativice su capacidad reflexiva y también su esencia de persona honesta. La dialéctica que había generado escuchando las discusiones en el almacén de su padre, lo llevó prontamente a adherir a los ideales de justicia social del peronismo, y a relacionarse con grupos que se ubicaban en el ala izquierda de este movimiento. Menciona entre ellos a los “entristas”, militantes del comunismo que, cansados de la ortodoxia imperante en ese partido, empezaban a vislumbrar la capacidad transformadora del justicialismo.
Lejos de disociar la ideología con la praxis, se compromete a fondo, ilustrando las portadas de Descamisada, una revista que acompaña el surgimiento del peronismo, pero que declina y desaparece con su consolidación. “La gente estaba podrida de eso”, resume Francho, en el sentido que la labor propagandística resultaba ya innecesaria, en tanto los logros como gobierno hablaban por sí mismos.
También hará humor político en Avivato, en una etapa en el que ya no se lo podría tildar de “oficialista”, mote con el que a menudo se intenta descalificar a los que sostienen convicciones, tratando de instalar sobre ellos la sospecha de oportunismo. Después de la caída de Perón, fallece Luis Alberto Reilly (“Billy Kerosene”), el coeditor de la revista, y su viuda alienta a Francho a que encare la vertiente política, con el objetivo de aumentar las ventas que decaían. Allí vuelca “toda la bronca, todo el resentimiento” que le produjo el 16 de junio de 1955 (“nuestro Guernica”, acota) y lo que vino después.
Pero antes, en Avivato -cuyo primer número salió a la calle con 30.000 ejemplares, y fue durante un tiempo digna competidora de Rico Tipo y Patoruzú- Francho había desarrollado series memorables como “Historias de Cinco Guitas” y “Album de Familia”. También la tira “Camotito”, proviniendo en este caso el nombre y la característica principal del personaje de la expresión “agarrarse un camote”, o sea alguien que se enamora perdidamente.
“Album de Familia” constaba de un cuadro único, parodia de una foto al estilo de la época, acompañado de una didascalia que la completaba.
Avivato solía enunciar un tema de tapa, al que se adecuaban la mayoría de las secciones. “Historias de Cinco Guitas” se atenía a ese esquema, y mostraba en una página vicisitudes de gente común, observaciones costumbristas, desavenencias amorosas de gente de barrio, al estilo de “Buenos Aires en Camiseta”, de Calé, al que nada tiene que envidiar.
En la primera que se reproduce (11/4/55), por ejemplo, la temática genérica del número pasaba por Marilyn. Obsérvese la curiosa nota humorística que aparece en el encabezado: "N. de R.: Comunicamos a los lectores de esta historia que habiéndose comprobado que el cuadro Nº 7 de este bodrio infame es similar al cuadro Nº 6 de la historia del 20 de diciembre de 1954, el autor ha sido multado en $ 1,75 con lo que se verá privado de sus vicios durante un buen tiempo". Consultado el maestro sobre si este tipo de acotaciones se trataba de chistes internos vinculados a la editorial, o hacían alguna alusión a situaciones de la época, responde: “Los lectores solían escribirme en referencia a las “Historias de Cinco Guitas” y esta sería la respuesta a alguna de ellas, y al leerla a tanta distancia me hizo reír, aunque hoy me intriga ese “$ 1,75” (probablemente sea el precio de un atado de cigarrillos Particulares Negro –lo cual sugeriría que no fumaba mucho-) y tenés razón, el ambiente de Avivato era jodón y solíamos hacer muchos chiste internos”.
Se nota con claridad en el segundo de los episodios que reproduzco, correspondiente a la etapa frondicista, como el humor se hace más ácido y se vuelca decididamente a lo político y social. “Era un material concientemente provocativo”, define Francho.
Vuelvo un poco atrás en el tiempo, y le recuerdo una portada de Avivato, del 21/11/55, firmada por Flax (Lino Palacio) en la que Perón aparece saludando desde un balcón a una solitaria paraguaya con su perro. Es una de las pocas veces en la entrevista que se indigna. Recita de memoria los versos que acompañaban el dibujo (“Para el país de adopción/ resulta Perón un lastre/ pero él tiene una obsesión/ y, desde el primer balcón,/ hace galas de su arrastre”) y concluye, categórico: “Fue una canallada. Lino Palacio se decía peronista y tenía una foto de Perón en su despacho”.
Ese sentimiento de amargura y frustración -no personal, sino social- lo contra efectuó, aparte del dibujo, con una activa militancia, que se tradujo en la creación de un periódico clandestino, 17 de Octubre, hecho de manera rudimentaria en el mismo departamento que hoy habita, y distribuido de mano en mano. Co editor del mismo, como “compañero Valdéz”, no dibujaba allí, si bien en principio se le pidió que lo hiciera. Su trazo resultaba muy identificable -lo que resultaba peligroso para la continuidad del proyecto y para sus participantes-, y todos los intentos por disimularlo fracasaron.
Los años que siguieron a la caída de Perón, fueron muy difíciles para Francho. Su principal empleo seguía siendo la tira de Democracia. Había incorporado como colaboradores en “Cándido” a Jorge Toro y Toni Saborido, ambos "muy discretos, de 'ver y callar' , sin cuya ayuda no hubiera sido posible mantener la doble tarea de dibujante profesional y militante de la Resistencia". Pero la traición de un compañero de trabajo provoca su despido. Lo hace opinar políticamente delante de un interventor del periódico, cargo que Francho ignoraba que detentaba. Recuerda que Pedro Flores, otro dibujante que tenia su mesa de trabajo en la misma oficina, le hacía señas desesperadas para que callase. Señas que, desafortunadamente, no interpretó.
También fue víctima del boicot intentado por un grupo de deliciosas monjitas, que le acercaron al director de Familia Cristiana, donde Francho hacía la tira “Carita Dulce”, un dossier con sus antecedentes políticos. Pese a ello, el director de la publicación lo sostiene, aunque es obvio que esa labor le representaba muy poco económicamente.
A esto se suma el cierre de Avivato, con lo que apenas le queda para vivir alguna colaboración para Chile con El Pingüino - a través de Fantasio- y otros trabajos menores y mal y trabajosamente pagos.
Cuenta que para una publicación que debutaba, Abuelo Barbudo -típica aventura editorial de la época, y que difícilmente pasara del primer número-, le encargaron la tapa. Una vez realizada, le pidió a su mujer que lo acompañara a entregarla, para que observara “la maravillosa vida de un dibujante”. Una vez que el director de la revista aprobara elogiosamente la portada, Francho la retuvo en una mano, mientras extendía la otra a la espera de la retribución acordada. El director, desconcertado, hurgó en sus bolsillos hasta las monedas y finalmente tuvo que pedir prestado a otros colaboradores para pagarle el ínfimo precio acordado.
Probó suerte en la editorial de Quinterno, pero duró muy poco. Ingresó gracias a Mariano Juliá, al que Arnoldo califica como a “un gran tipo”. Publicó algún trabajo en el Libro de Oro Patoruzú del ’59 o ’60 -no lo puede precisar- y a raíz de ello, Juliá opinó que estaba para cosas mayores, por lo que se le encarga una Correrías completa en argumento y dibujo. Una vez realizada, mereció una entusiasta acogida de Quinterno, quien sin hacer corrección alguna -lo cual no era para nada frecuente- sólo instruyó que se agregaran unas pocas páginas, ya que no llegaba a las cien que traía entonces la revista. Francho cumplió. Al poco tiempo, Mariano Juliá lo manda a llamar, y entregándole de vuelta el original, se disculpa, diciéndole, con bronca apenas contenida: “Que te puedo explicar... Este hijo de puta te la rebotó”. Resulta obvio que, en el medio, Quinterno se había enterado de la trayectoria política de Francho. Es otro de los momentos donde el entrevistado se indigna: “Si no le hice un juicio fue por Juliá”.
Le quedaban las ligas menores: Ediciones Torino, Editorial Mazzone. “Trabajar allí para un dibujante era caer mucho. Se trataba de editoriales con tiradas mínimas, no existían. Y lo que se pagaba era ínfimo”. Recuerda sin embargo con cariño tanto a Torino como a Mazzone. Aunque desliza alguna crítica hacia éste último: “Le gustaba mucho la guita. El hacía las tapas, se ocupaba de todo”. Contrastaba, claro, con el espíritu bohemio de don Héctor, que dejaba que sus colaboradores trabajaran con absoluta libertad: “Me recibía las tapas con bromas. Me decía: pero me hiciste medio maricón a Don Nicola!”, cuenta Francho riéndose.
La etapa pos peronista era considerada por los militantes como una transición de unos pocos años a lo sumo. Se la inscribía en los vaivenes típicos de la política argentina. Cuando se comienza a advertir que iba a durar mucho más que lo imaginado, ya se habían cerrado todas las puertas para Arnoldo Franchione. Estaba en las listas negras, y ese estigma implicaba entre otras cosas la asfixia económica.
Del enorme prestigio que había cosechado en menos de una década, da cuenta una nota de la revista Dibujantes, del ’56. Inmediatamente después de referirse a Quino, se lee allí: “Junto a él se consagraron meteórica y definitivamente otros dos valores de nuestro humorismo: Carlos Garaycochea y Arnoldo Franchione 'Francho' (...) Francho con sus célebres 'Historias de Cinco Guitas', nueva forma de humorismo fino y 'entrador', es uno de los dibujantes más solicitados en la actualidad”. A continuación, el artículo cita a Battaglia como otro de los consagrados.
Pero corriendo el ’62, de nada servían los laureles reconocidos por los propios colegas y para Francho llegaba la hora de pensar en irse del país.
El primer destino que imaginó era Europa. Más concretamente Italia, de donde provenía su padre. Pero un encuentro con otro dibujante, Alfredo Olivera, le hizo cambiar el rumbo. Este lo convenció que lo mejor era emigrar a los Estados Unidos, dada la crisis económica que atravesaba el viejo continente. Allí partieron, y le fue muy bien a ambos.
Lo consulto por el motivo de su regreso. Me contesta sin vacilar: “Kirchner!”. “Cuando vi, en la transmisión de la asunción presidencial, como jugaba con el bastón, la forma de empuñarlo, me hizo recordar un gesto de la época de la resistencia. Decíamos entonces, un poco en broma, un poco en serio: cuando volvamos a tener la manija...”.
Hasta el día de hoy, no se siente defraudado.
Intuyo que Francho, a pesar de sus logros en el exterior, no habría querido irse. Por eso se resistía a creer que el retorno del peronismo tardaría mucho. “Y tardó 17 años”, acoté en un momento de la entrevista. “No, fueron muchos más... 48”, me corrige acertadamente el compañero Valdez.

En la segunda parte, los logros en el exterior, y la actualidad de Francho.

Las imágenes que ilustran el post pertenecen a mi colección personal, a aportes del autor y al libro "La Argentina que Ríe", editado por el Fondo Nacional de las Artes, donde se le dedica un capítulo a Francho.

lunes, enero 25, 2010

EL ENERO HISTORIETISTICO DE DAO

Este enero viene siendo muy productivo en materia de historietas. Voy a hacer una breve reseña de noticias, encuentros, curiosidades, hallazgos.
- Ante todo, respecto a la periodicidad de Python, que no quedaba clara, me informa Vigide Agre, encargado de prensa: “los dos especiales están pensados como eso, unitarios, para probar el terreno para seguir editando mas adelante, pero siempre en formato unitario, y distintos personajes”. O sea que de la acogida que tengan estos dos números depende la continuidad de la revista. El primero está en los kioscos, ya dije que vale la pena, así que sería bueno que se agoten. Para más información visitar el blog de Python_regresa.
- Había empezado el año encontrándome con El PyBe en Mar del Plata (algo saldrá de las delirantes charlas que mantenemos), y esta semana que pasó, tuve otros tres encuentros en Capital de lo más interesantes. El primero con Francho (ver) . Concreté por fin la entrevista que le había solicitado el año pasado. La charla duró casi tres horas. El resultado es realmente imperdible y lo subiré en algunos días.
También me debía un café con el maestro Quique Alcatena (ver) . Quería conocerlo personalmente, y salí deslumbrado por su personalidad. Poseedor de una cultura vastísima y de una sensibilidad exquisita, alejado de cualquier vanidad -que sería legítima, dada su increíble trayectoria-, encontré muchos puntos de coincidencia en la forma de ver la historieta (claro, pertenecemos a la misma generación). Rescato un concepto suyo de extrema lucidez: “los dibujantes argentinos no entienden demasiado que el momento de pelear por recrear el mercado local es justamente cuando nos va bien en el exterior; si no, cuando las cosas anden mal afuera, no vamos a tener donde trabajar”. Me reprocho el haber hablado demasiado -otra de las virtudes de Quique es saber escuchar- y espero corregirlo en un próximo encuentro, si es que no lo aburrí.
Por último, fue a ver Illía Horacio del Prado, hijo del genial Calé. Nos llevó de regalo una joyita a Bonín y a mí: un DVD con el corto Buenos Aires en camiseta, dirigido por Martín Schor y estrenado por los ‘60. Es una muy aceptable transcripción de VHS, que si encuentro la forma de convertirlo y achicar el peso, subiré a este blog para compartirlo con los lectores.



- Quique me propuso reunirnos en El Coleccionista, el bar que está frente a Parque Rivadavia. Así que aproveché para hacer antes una recorrida. Años que, después de cada visita, saco la misma conclusión: el Parque ya no es lo que era. Apenas si del puesto de José rescaté -a precio irrisorio- una Capicúa y una Afanancio de los ’60. En esta última, aparece la reedición del famoso episodio (publicado originariamente en Rico Tipo) de El Detective Chapalupa, con el caso del robo de las joyas de Nélida Roca. Tanto la vedette, como Dringue Farías aparecen allí finamente caricaturizados por Mazzone.

- Salió el Nº 1 del Corto (críticas que se le están haciendo: que las hojas se arrugan, que el “vos” de Rasputín, que si La Balada estará versionada, que blablabla... compren la colección completa y déjense de joder, por una vez que Clarín saca algo bueno!) y el Nº 2 de Patoruzito (se empieza a ver lo que auguraba: dibujo elemental, guión que promete pero desbarranca a mitad de camino y encima ausencia de Isidorito: para colgar en Plaza de Mayo a los que hicieron la selección de títulos).
- Ayer, antes de la función, pasé por Parque Centenario. Cumplía años un compañero de elenco y quería regalarle algún tomo de la antigua colección Teatro del Mundo, de Losada. Encontré uno de Cocteau. Pero también, a doce mangos me traje Crímenes Imaginarios, de Patricia Highsmith... Ah, cierto que se trataba de historieta, perdón: el incunable que ven al costado y que compré en otro puesto, es una reedición a todo color de las tiras dominicales de los años ’30, del Mandrake de Lee Falk y Phil Davis. Hermosa edición española de 1973. Precio: $ 45, rebajado -después del consabido pichuleo- a $ 40.
- Hace tiempo que quiero tener las Gente donde se publicó originariamente El Eternauta de Breccia. Por supuesto que si uno paga los 30 mangos que cotiza cada número en Feria Franca es fácil, pero por mí que se las metan bien en el centro del orto. Hoy llevé con el auto a mi mujer a hacer un trámite. Quedaba en la misma cuadra de una librería de viejo que me había marcado hace un tiempo Reggiani. Como tenía que esperarla, me metí y me puse a revisar una pila de ejemplares de Gente, que estaban a un precio normalito. Encontré tres episodios -gracias, Fede!. De paso me traje otro ejemplar del ’74, que traía una curiosidad: tres tiras donde Lino Palacio junta, por única vez a Radragaz, Fernéndez y Rodolfo. Disfrútenlas.
Del mismo local: El Libro de la Sabiduría de Oski. Es una cuidada edición de Puntosur de 1986. Quince mangos (que fueron menos, porque saqué descuento por el lotecito de las Gente y este volumen, je).


- Estoy leyendo Clásicos del Terror, un librito de Planeta, comprado en el Club del Cómic ($ 42 mangos, precio un tanto excesivo), que recopila los primeros números de Crypt of Terror y Tales from the Crypt (1950). Con el cuento de que el colorista original tapaba a veces detalles que no le gustaban o le parecían muy escabrosos, los gallegos justifican que el tomo sea en ByN. Aún así vale sobradamente la pena. La estructura de relato de estos cómics, medio en broma, medio en serio, fuera de cualquier pretensión de “verosimilitud”, debería ser estudiada e imitada por muchos historietistas actuales.
- Finalmente, para ilustrar la ya anunciada entrevista a Francho, me compré, en otra librería de viejo de La Plata, algunos ejemplares de Familia Cristiana, donde el maestro publicaba Cara de Angel, tira que no conocía. Y ya que estaba me traje otras 3 Leoplán (ver), con Tóxico y Biberón, del gran Ianiro. Todo regalado.




- Termina el mes con un acontecimiento histórico: pasado mañana sube la entrega 62 de Cachito y Tito, donde finaliza la aventura. Junto con la tira, la recopilación del episodio completo, pa’ leer en pantalla. No se la pierdan!!!
http://las-tiras-de-dao.blogspot.com/
(Quique Alcatena me dijo que la sigue y le gusta!!! Me inflé!!!)




martes, enero 19, 2010

DON BELINDO Y TORIBIO

Hace poco, ojeando unas Avivato de mediados de los '50, me encontré con una curiosidad. Aparece allí una tira cómica de una página, realizada por Dobal, que tiene como protagonista a un comisario gaucho llamado Don Belindo, a quien acompaña un cabo, de apellido Cayoso.

Ahora bien: desde los primeros números de la revista Piantadino (comienzos de los '60), y durante años, se publicó allí una historieta firmada por Jorge Toro, Toribio, comisario del pueblo, cuyos personajes son idénticos a los de Dobal. Aparte del nombre del comisario, se cambia el apelativo del cabo por el de Chupachicha, pero nada más. Hasta se conserva el recurso de que el protagonista utilice refranes rimados. Las coincidencias son tan evidentes que se me ocurre que tiene que haber existido algún tipo de acuerdo entre Dobal y Toro.
Si Atilio Millán o algún otro lector de este blog tiene datos al respecto, me interesaría conocerlos.

lunes, enero 18, 2010

EL PATORUZITO DE PERFIL

Me adelanté a opinar que la selección de títulos de Correrías, hecha para la edición de Perfil, resultaba lamentable, por corresponder a una época decadente de la EDQ. Con el primer título en mis manos (“Ríos de Oro”, publicado originariamente en el nro. 257, de junio de 1975) debo hacer una aclaración.
Nunca me interesé demasiado en completar esa franja de numeración por la pobreza de guiones y dibujos. Las historias no sólo eran elementales, sino que además se empezaba a excluir a Isidorito del lado del pequeño gran cacique. Sin embargo, alguna excepción podía aparecer, como la adaptación de semanales (nro. 251, “Profecía Gitana”, por ejemplo) o la de este título ahora republicado, que no poseía. Me sorprendió, entonces, encontrar allí el trazo de Urtiaga, quien hacía ya un tiempo que se había marchado de la editorial y se encontraba trabajando para esa época en los Estados Unidos. O sea que por este dato, y por el contexto, opino que la realización del episodio no se condice con la fecha en que fue publicado. Puede haber quedado traspapelado o desechado por algún motivo y aprovechado en un momento en que la producción de originales en la editorial comenzaba a decaer, al punto que poco antes del nro. 300 termina definitivamente.
Otro elemento que aporta a este argumento es que se notan correcciones en los valores monetarios. Obsérvese que en el cuadro que reproduzco, el globo del paisano que hace la traslación a pesos moneda nacional (recientemente abolidos por la época) muestra una línea a la izquierda. Esto se repite en otros momentos similares, lo que da la pauta de un agregado.
Curiosamente, a la Editorial Perfil, que anunciaba “textos originales (actualizados sin modificar el argumento)”, se le pasó ese “pequeño” detalle.
Sí se ocuparon de cambiar “botica” y “boticario” por “farmacia” y “farmacéutico”. Noté una alteración en la tipografía de estas últimas palabras y le pedí a Sergio Maganás que consultara el original. No sólo lo hizo, sino que me envió una página escanneada, con lo que corroboré mi suposición. Que los correctores de Perfil no jodan y dejen todo como está, así no pasan papelones. Aparte, la palabra “boticario” formaba parte de ese mundo de la Patagonia que habitaba Patoruzito, y le era cara a su primer guionista, Mirco Repetto, que precisamente le adjudicó ese oficio a Nicodemo, en La Vaca Aurora. Pero que le vamos a pedir tal nivel de conocimiento historietístico a los adaptadores de Perfil...
Por otra parte, la edición es muy cuidada y este primer título no está tan mal en argumento, si bien se halla lejos de las épocas de oro. Desconcierta un poco ver a Patoruzito laudando entre dos grupos de codiciosos, y sospecho que eso puede haber provocado los consabidos reproches morales de Quinterno, quien en su momento pudo haber mandado el trabajo al freezer. Pero los dibujos del gran Urtiaga (aún cuando no se observe el detalle con que trabajaba al indiecito en los '60) valen la pena. Además, la incorporación del color, aunque sea digital, favorece. Si bien coincido con Maganás en que los sombreados han oscurecido algunos tramos. La paradoja es que aparecen los créditos de los digitalizadores, pero no así los de dibujantes y argumentistas originales.
Pero en fin... como dije en el post anterior, es bueno que la historieta crezca en los kioscos.
(Ahora el matutino de la señora Innoble anuncia junto con la Ñ, y a partir del sábado próximo, una colección del Corto, lo cual es bastante más valioso que la porquería del Hombre Araña que acaba de lanzar)
POST SCRIPTUM:
Me señala Atilio Millán que Urtiaga trabajó para los Estados Unidos, pero desde la Argentina, por lo que hago la pertinente aclaración.

CACHITO Y TITO (una historieta de los '60) -59


martes, enero 12, 2010

LA COLECCION DE DAO: ANDANZAS DE PATORUZU NRO. 66

“CORAZON DE INDIO”
JUNIO DE 1962
Revista completa de 100 PAGINAS

Gentileza: RICARDO MASCARO




LA HISTORIETA VUELVE AL KIOSCO?

Compré y leí Python nro. 1. Sólo hallé un leve tufillo columbero -más precisamente robinjudiano- en algunas didascalias un tanto pretenciosas del principio. Fuera de eso, la serie no denota su origen (fue publicada originalmente en los '90, en la revista El Tony), lo cual ya es todo un mérito. Y no hablo de gráfica, papel, ni calidad de impresión, que por supuesto aventajan enormemente a la editorial de la palomita. Aunque en la tapa hay cierto abigarramiento de leyendas que convendría limpiar. Y la estética es muy de cómic yankee, lo cual -lamentablemente- algunos historietistas e historietómanos asimilan a calidad.
El episodio principal me entretuvo, más allá de algunos saltos argumentales. La narración es bastante limpia, los personajes son ricos y las situaciones imaginativas. También se celebra el humor.
Quizá fuera innecesaria la corta historia que cierra el ejemplar. No se entiende bien si resulta ser un epílogo de la anterior o un episodio independiente.
La periodicidad y continuidad de la revista tampoco aparecen muy claras. Se anuncia en la contratapa: "... la segunda y última aventura de tu mutante amigo, saldrá en mayo de 2010" . Sea como sea, le abro un crédito a ese segundo número.
Otra novedad que anda circulando profusamente por ahí, es que la Editorial Perfil va a lanzar, a partir del sábado próximo, doce libros de Patoruzito, reeditando Correrías no incluídas en Selección de las Mejores, con el agregado del color. Una rápida ojeada a los títulos de la serie permite concluír que el criterio con que se las eligió es francamente estúpido. Todas pertenecen a la etapa decadente, en guiones y dibujos, de los '70. Una maravillosa oportunidad desaprovechada, y que quizá no se repita.
Así y todo, si sumamos a esto la Fierro, los emprendimientos de Meriggi -que no se si persisten-, y la Comic.ar, pareciera que la historieta, muy de a poco, está volviendo a los kioscos, de los que nunca debiera haberse ido.

CACHITO Y TITO (una historieta de los '60) -57


VUELVE "ILLIA" AL 25 DE MAYO


Illia (¿Quién va a pagar todo esto?), de Eduardo Rovner.
Teatro 25 de Mayo, Triunvirato 4444.
De miércoles a sábados 21 hs., domingos 20 hs.
Reestreno: Jueves 14 de enero 2010.

viernes, enero 08, 2010

PYTHON (gacetilla de prensa)

DESPUÉS DE 15 AÑOS, VUELVE PYTHON A LOS KIOSCOS CON SU PROPIO ESPECIAL

Ya se encuentra en los kioscos de Capital Federal y Gran Buenos Aires el especial “Python: la santa blanca”, una historia autoconclusiva con 32 páginas de historieta al precio de $14,90, editada por Mayday comics. Es el regreso de un personaje salido de la editorial Columba a mediados de los ’90, en la revista El Tony, reconocido por sus lectores como una historieta rebelde en el contexto de la veterana empresa.
Al comienzo de la historia, Python se encuentra solo y abandonado en un agujero olvidado de Latinoamérica. Splinter, su amigo a quien no ve desde hacía 15 años, aparece y le inventa (sin decirle le verdad) una misión para involucrarlo y rescatarlo de su estado de depresión y dejadez. Pero un error de cálculo derivará en un encuentro real, con narcos reales, asesinatos, secuestros y una entidad fantasmagórica que imparte justicia desde su propia maldad.
El especial representa un comienzo perfecto tanto para los lectores anteriores como para los que nunca leyeron al personaje. Sus creadores, el guionista Dave Silverberg y el dibujante Sergio Ibáñez, se suman a Blasón Studio en colores, para brindar una historia que se inscribe dentro del clásico género de aventuras con toques modernos y elementos de terror, acción y comedia.
La editorial ya se encuentra dando los últimos toques a un segundo especial, “Python: Biot” a publicarse en mayo del 2010. En 2011, se le agregaría una serie de libros autoconclusivos con distintos personajes y autores.

Sobre la historia de Python: Es el personaje de una historieta aparecida en los '90, en la revista El Tony. Fue una serie famosa dentro del mundillo historietístico vernáculo por aquellos días, por ser un producto rebelde dentro de una estructura muy pacata.La característica distintiva de la serie era que de un capítulo al otro podía girar desde lo dramático hasta lo absurdo, desde lo terrorífico y violento hasta la candidez de una comedieta de Abbot y Costello. ¿Quién es Python?Era un científico brillante con una vida perfecta, a punto de descubrir una vacuna contra el SIDA. Su mejor amigo, la CIA , la industria de los laboratorios y algunos intereses más, conspiran contra su vida y perpetran un atentado del que él sale vivo, pero quemado, destruido y mutado en un humano con ciertos rasgos ofidios.

sábado, enero 02, 2010

"CACHITO Y TITO" (...y las vacaciones de Dao)

Este año mis vacaciones serán cortas, ya que la segunda semana de enero empiezo a ensayar para la reposición de "Illía (quién va a pagar todo esto?)". Aún así, y previendo los reclamos de hordas enfurecidas por la abstinencia de "Cachito y Tito", estoy trabajando a toda máquina para dejar programada al menos una página cada tres días.
Entonces ya saben: no esperen novedades en este blog, pero sí dénse una vuelta por http://las-tiras-de-dao.blogspot.com/.
Que les garúe finito.
Programación de entradas:
Tira 54 - 03/01/10 - 1:00 hs.
Tira 55 - 06/01/10 - 1:00 hs.
Tira 56 - 09/01/10 - 1:00 hs.
Tira 57 - 12/01/10 - 1:00 hs.

UN BONITO LOGO DE "Le Coffre à BD" (...Y Cézard!!!)


Entre las novedades que se anuncian para este 2010 recién inaugurado, figura nada menos que Surplouf : Intégrale volume 1 !!!

No hay caso, tendré que hacer una gira por las Galias...