SOBRE ESTE BLOG...

Acá vas a encontrar, básicamente, data sobre historieta cómica argentina clásica. Además, bastante de bande dessinée. Algunas reflexiones sobre el lenguaje historietístico, muchas polémicas y miles de imágenes, la mayoría de mis propios archivos. La forma más fácil de ubicar un material o autor es ir a "Etiquetas", revisar y hacer click en la pertinente. También podés escribir una palabra clave en "Buscar en este blog". Tenés mi contacto, encima. Suelo responder mails si la consulta es muy específica. Podés tomar lo que quieras, siempre que cites la procedencia. Si no citás, y te ubico, te escracho públicamente, como he hecho en varias oportunidades. Enjoy

sábado, marzo 27, 2010

CACHITO Y TITO - 2DO. EPISODIO - 24


EXTRAÑARE LOS SABADOS

Seguramente, dentro de un mes, extrañaré recorrer kioscos, los sábados al mediodía, buscando el Patoruzito de Perfil y la Ñ con el Corto Maltés. Hoy anduve más que de costumbre, ya que en La Plata el Corto había desaparecido. En cambio de la otra había en todos lados. Habla del buen gusto de los lectores platenses, claro. Acabo de releer, después de muchísimo tiempo, la primera historia de la décima entrega de Clarín, Concierto en do menor para arpa y nitroglicerina. El cambio de roles entre el héroe instituido y el supuesto traidor, es una idea extraordinaria, digna de Oesterheld. Apenas la empaña esa obsesión historicista de Pratt, que lo lleva, por ejemplo, a cometer la gaffe de hacer decir a un personaje “la sublevación del 16 en Dublín”, cuando la acción transcurre apenas un año después de ese episodio. En cuanto a Patoruzito, hay que reconocer que este título, Autocine, y el anterior, Las Bodas de Ñancul, no están tan mal. Claro que ambos son cercanos a la numeración del 200, en la que los guiones y dibujos de EDQ no habían entrado aún en la absoluta decadencia. No tengo en mi colección el Nº 218, en el que originariamente se publicó Autocine, pero mucho me sospecho que ocurrió aquí una mutilación similar a la que comenté respecto a ¡Guardaespaldas! (ver). Entre la página 16 y 17 de la edición de hoy de Perfil hay un salto narrativo, que parece producto de haberse omitido un par de viñetas.
Por otra parte, le eché un vistazo a la nota de la Ñ referida a un libro de Laura Vázquez, sobre la historieta argentina a partir de los ’40, que habrá que leer, para ver de qué se trata, porque el cronista no esclarece mucho que digamos. No se termina de entender si algún que otro disparate le pertenece a él o a la autora del libro. Pero rescato un párrafo, con opiniones de Breccia y de Pratt: “Mientras Marta Minujin gene­raba escandaletes con sus happe­nings en la calle Florida, el semió­logo y psicoanalista Oscar Masotta logró convencer a Jorge Romero Brest, director del Di Tella, de la necesidad de realizar una Bienal Internacional de Historieta en la que se diera testimonio del alto valor "artístico" alcanzado por el lenguaje de los cómics. La bienal se realizó entre sep­tiembre y octubre de 1968, y fue la primera vez que las tiras de his­torietas fueron exhibidas como obras de arte, colgadas en paneles como si fueran cuadros, un gesto que graficaba cabalmente la inten­ción de los impulsores del evento. Aunque fue un éxito de público, la bienal recibió críticas lapidarias de parte de los propios autores, que veían en toda aquella "pompa artística" la desnaturalización de un género que tenía sus propias reglas de legitimación y consu­mo. "Cuando Masotta comenzó a analizar la historieta desde la se­miología se pudrió todo. Una vez fui a una charla de la bienal. ¡Se hablaron tantas boludeces! Todo verso", bramaba Alberto Breccia. Con su estilo directo, típicamen­te italiano, Hugo Pratt resolvió la cuestión con una frase mucho más tajante: "Ese Lichtenstein es un ladri "." Aplausos.
También hay un recuadro de opinión, firmado por Trillo. Celebro frases suyas como: “Cuando estas revistas decayeron dejé de leer historietas: las de Co­lumba nunca las soporté” o “...nunca fui colaborador de Columba, edito­rial que tenía la palabra "autor" como la más ofensiva del dic­cionario”. Pero me desconcierta lo que escribe al final: “...en la Argentina sigue pa­sando algo raro: la historieta no termina de desembarcar en las librerías, su lugar de pertenencia en estos tiempos, y se aferra al kiosco que, me parece, ya no la quiere esperando lectores en la vereda”. Por el contrario, pienso -y peleo desde este blog por eso- que el lugar de la Historieta debe seguir siendo el kiosco, donde nació, consolidó su destino popular, de cultura marginal, y donde tímidamente parece empezar a volver. Porque resulta indubitable que en la Argentina de los últimos tiempos, a la Historieta se la encontraba sólo en librerías, aunque no fueran las tradicionales. Qué otra cosa son las comiquerías, sino librerías especializadas? Trillo debe salir poco a la calle, supongo.

viernes, marzo 26, 2010

TORINO Y LOS MEDIOS

Hace un año, con el amigo Luis del Pópolo, un gran colaborador -cuya omisión en Etiquetas acabo de subsanar- en temas de Torino, especulábamos sobre la fecha de aparición del primer episodio de Don Nicola en Aquí Está! (ver).
Por mera casualidad, me encontré hace muy poco con la sección Efemérides del diario La Capital, de Rosario, firmada por Guillermo Zinni, donde se ubica dicho evento el 11 de julio de 1937. Resulta evidente que Zinni toma literalmente la fecha del artículo, que puede verse en el post referenciado, sobre el primer aniversario. Sin embargo - tal como aventura Luis y hasta que nadie demuestre lo contrario-, Conventillo salió a la luz un 1º de julio de 1937, en el número 117 de Aquí Está!.
Mientras me dedicaba a la tarea de etiquetar, revisé entre otras cosas el seguimiento que hice durante un tiempo de notas aparecidas en Clarín desacreditando los blogs y la información que en ellos se vuelca, en contraste con la seriedad de lo surgido de la excelsa pluma y la florida verba de los “verdaderos” escritores y periodistas, o sea, los que trabajan para el multimedio. En uno de esto libelos, aparecido en Ñ y firmado por Marcelo Birmajer (el picoteado por la posteridad), por ejemplo, se tilda a los bloggers de “resentidos” (ver). Pero el embate no sólo vino del Grupo Clarín y de la letra impresa. En sintonía con estos ataques también se expresó por Continental el “Chavo” Fucks (todo un intelectual, él), que llegó incluso a tratarnos de “estúpidos” (ver).
He arriesgado por ahí que la molestia real radica en la competencia de gente idónea que se expresa con la libertad que ellos, sirvientes de sus patrones, no poseen. Algunos han creído exagerado este enfoque.
Supongo que a esta altura, la mayoría de los argentinos se habrá dado cuenta que los empleados de los multimedios mienten a sabiendas. Pero además, a cada paso que dan demuestran su ignorancia. He reseñado en este blog algunas gaffes antológicas, como la de Fernando Bravo (ver) , que de alguna manera también se relacionó aquí con Torino. Al lado de eso, el error de Zinni parece absolutamente menor. Al menos Zinni se apoyaba en documentación concreta: la nota de aniversario de Aquí está!. De última, alguien podría alegar a favor de Bravo que lo traicionó la memoria, lo que si bien no es disculpa para quien se reputa un profesional de la radio, resulta un atenuante. Hay ejemplos peores, y están directamente vinculados con el querido Torino.
Siguen las coincidencias: el mes pasado recibo un mail con un nuevo aporte de Luis del Pópolo. Me escribe:
“Como verás, estoy apareciendo poco pero trato de acercarte algo de Torino cuando puedo. Ocurre que siempre he guardado artículos y recortes de diarios y revistas sobre los humoristas gráficos argentinos de antes y de ahora y como estoy arreglando algunas cosas en casa, decidí ordenar un poco este material. Por ejemplo, estoy armando carpetas individuales de Lino Palacio, el mismo Torino, Ferré, Quinterno, Quino, Fontanarrosa, Calé, etc, ya que entre el archivo que ya tenía más lo que imprimo de internet se me ha juntado bastante, además es una manera de ordenar la vida artística de esta gente, en muchos casos con datos dispersos, que hace difícil armar el rompecabezas. En este caso en particular, se trata de una pequeña nota sobre el fallecimiento de Torino, de manera que si no lo tenías, aquí encontrarás el día exacto de su muerte. Por otro lado es llamativo, al menos para mí, que hablen de Torino como el creador de Larguirucho. O es un gran hallazgo o es un error colosal, vos sabrás mejor.”
Era, claro, un error colosal. Especulé que el periodista habría encontrado por ahí que Torino colaboró con García Ferré respecto a Larguirucho, cazó una foto que tenía a mano y le mandó fruta. Pero no...
Un par de semanas después, Pablo Fernández, de Floresazuladas, desconocedor del aporte de Luis, me envía un reportaje a Torino en La Nación (sin fecha, pero nueve años anterior a la necrológica, por la edad que se consigna). Allí el cronista, Carlos Duelo Clavero (o quien se haya encargado de titular) toma para el encabezamiento, en su ignorancia absoluta de la magnitud y trayectoria del entrevistado, una referencia marginal a su labor en GF Producciones. Seguramente, este “periodista serio”, especuló que Don Nicola era un personaje menor, olvidado, perdido en el tiempo, y no tenía el gancho de Larguirucho, ése sí “genial” (siempre según el “periodista serio” que tituló) e inmensamente popular aún.
Ahora todo cierra: el encargado de la necrológica enviada por Luis, otro “periodista serio” que tampoco tenía idea de quien era Torino, revisa el archivo, encuentra la nota de su colega de La Nación, y no sólo repite la boutade, sino que la supera, adjudicándole los dibujos animados de Larguirucho, en abierta contradicción inclusive con lo que se lee al pie del recuadro. Es posible que las dos neuronas de este segundo “periodista serio” (o de un tercero al que le tocó titular) hayan entrado en cortocircuito cuando se le cruzó el nombre de García Ferré asociado con el del personaje. La magistral resolución del conflicto ha sido entonces la que observamos.
Desopilante, si no se tratara de lo último que se ha publicado en estos "serios" y “prestigiosos” medios sobre el creador de Conventillo.
Se podría rescatar al menos, como dice Luis, la fecha del deceso del gran Héctor L. Torino (17/11/92)... Pero otras fuentes la ubican un día antes, cuando cumplía exactamente 79 años. Me quedo con esas otras fuentes.
En resumen: una incontrastable muestra de que lo publicado por los grandes medios es infinitamente superior a las estupideces de los bloggers.
(Lateralmente, y en aras de la precisión a la que algunos bloggers aspiramos, quiero plantear esta cuestión: que Torino colaboró guionando a Larguirucho es un dato corroborado... mi pregunta es cuándo. Fue para las Desventuras, o para la revista de chistes tabloide, de los ’80? Sospecho que se trató de lo último, pero espero aportes al respecto...)

miércoles, marzo 24, 2010

ETIQUETAS

Terminé de etiquetar. Al menos lo mas grueso. Me venía resistiendo, dado que suelo hablar de muchas cosas al mismo tiempo en mis notas . Pero pasó que Fabio Blanco, en la Argenta, me pidió que lo hiciera con las de Francho, cosa que atendí. Aparte de la recomendación, venía comprobando que el buscador interno es bastante deficiente. Así que, obsesivo como soy, seguí con todo. En cuanto al criterio, le comentaba a Sergio Maganás que siempre resulta arbitrario. Decidí centrarme en creadores. Al principio pensé en destacar solamente a los autores nacionales, y mencionar lo extranjero como BeDé, Disney, o Súper Héroes. Pero dejaba afuera, por ejemplo, a Eisner, Al Capp, Raymond, Foster. Aunque si ponía a éstos, tenía que particularizar también a los de la BeDé, un tópico de lo más frecuente en este blog. Lo hice. En cuanto a los vernáculos, empecé por los que he desarrollado, pero luego me puse a hilar más fino. Siempre hablando de clásicos, claro. De las actuales generaciones, me quedé con los más destacados y con algunos amigos de la casa, como Esteban Sterle (El PyBe), Fernando Sosa, Tomás Violi, Federico Reggiani. O con César Da Col, Carlos Carballo y Atilio Millán, que tantos aportes han hecho aquí. Sin ser creador, incluí a Sergio Maganás, por el mismo motivo, y siéndolo -y debiéndole también valiosa data- no lo hice con el querido Norberto Van Rousselt, porque lo considero dentro de la Bañadera. Si hay mucho García Ferré se debe a que lo contemplo tanto en su faz de dibujante, como en la de editor. Usé el mismo criterio con Quinterno, Torino y Mazzone. Englobé las publicaciones e historietas de otras editoriales en: Billiken, Ediciones de la Urraca, Récord, Columba, Bañadera del Cómic, Fierro, etc. Un ítem, el de Coleccionismo, está referido generalmente a mis hallazgos, aunque a menudo se mezcla con Puterío. Revisar este rubro me ha hecho pensar en toda la energía malgastada. Pero ha habido aquí, además, discusiones importantes. Se las puede encontrar bajo la pregunta Qué es la Historieta?. Hay simples gacetillas, bajo el nombre de Recomendados (aparte de lo que realmente recomiendo), o Saludos, que no me decidí a eliminar, aunque sean circunstanciales y resulten intrascendentes hoy día. Temas laterales al coleccionismo o la Historieta tienen su apartado (Titanes en el Ring, Curiosidades). Cine y Teatro aparecen de forma genérica. Lo último está referido mayoritariamente a mi propia actividad. Esta faz mía, como la de argumentista o escritor, se la puede hallar bajo mi nombre (pensé en Autobombo, pero para qué me voy a pegar yo mismo, mientras hay una fila esperando para hacerlo?). Medios abarca tanto revistas, radios, diarios o la web. Muchas veces los contenidos no pasan por los temas del blog, al igual que la Política, pero cuando se me cantó postear al respecto lo hice, y lo seguiré haciendo, así que merecían su propia etiqueta. Hay otras menores, como Series, que podría haber subsumido en Medios, o la mención un tanto injustificada a algunos artistas, que en general, sin ser estrictamente historietistas, formaban parte del Staff de Satiricón. Pero especulé que quizá en el futuro me extienda a estos respectos. Disculpas de antemano por involuntarias omisiones de amigos, colaboradores y gente valiosa. Seguramente las habrá, y veré de subsanarlas. Si a alguien lo motiva la clasificación realizada, se pone a curiosear viejas notas, y encuentra algo que cree relevante y se me pasó, agradecería que me lo comunicara. En fin... Revisar, aunque someramente, la historia del blog, me dio una perspectiva de lo realizado en casi cuatro años. Fueron 675 posts de los que sólo borré uno que no tenía nada que ver con nada. Como acoté antes, muchos otros, en la actualidad, me parecen al pedo, aunque no los elimine. Pero encontré cosas realmente valiosas, no exclusivamente por mis méritos, sino también por los aportes de muchos visitantes. No es poco, señores.
(Ahora el problema es cómo etiquetar un post que habla precisamente de etiquetas...)

martes, marzo 23, 2010

NUEVA COLECCION DE FIGURITAS!

Comentaba, hace poco, sobre las debilidades que ostenta el álbum “Chapitas de Fierro”. Me acabo de enterar que existe otro proyecto de figuritas en la web, mucho más interesante. Se originó en el blog No te vayas, estúpida (ver) anunciándose como “¡"Mundo Garca", la colección con las efigies de los personajes imprescindibles de las fuerzas vivas argentinas!”. Inauguró la serie el inefable Biolcatti (el que se queja de lleno), y un amigo de este blog, el talentoso dibujante Bob Row (ver) aportó dos más: Reutemann (el eterno indeciso) y Patricia Bullrich (la que le erró a la demanda). Sería bueno que otros dibujantes contribuyeran a la serie, ya que el tema da para varios álbums.

domingo, marzo 21, 2010

LA COLECCION DE DAO: OCALITO Y TUMBITA

por Vidal Dávila

20 entregas dobles, aparecidas en Billiken, entre el 14 de setiembre de 1970 y el 1º de marzo de 1971, y portada de la primera.
Total: 41 páginas.
Gentileza de Jorge Machado Obaldía
(para más información ver)

OCALITO Y TUMBITA, EN LA COLECCION DE DAO

En un viejo post, el amigo uruguayo Jorge Machado Obaldía, me preguntaba recientemente donde se podían conseguir, en la Argentina, ejemplares de Billiken que trajesen "Ocalito y Tumbita" . Y me comentaba que tenía escanneados episodios aparecidos entre 1970 y 1971. Yo, ignorando esta circunstancia, ubicaba exclusivamente la publicación de la creación de José Vidal Dávila varias décadas atrás. Jorge me envió un archivo con 20 entregas dobles, fechadas, efectivamente, entre el 14 de setiembre de 1970 (donde se anuncia en tapa la reaparición) y el 1º de marzo de 1971. Ya está subido a La Colección de Dao. Los primeros episodios traen la novedad del color (antes eran monocromías en rojo), y se observa una pequeña tira adicional al pie, a la manera de las viejas historietas cómicas yankees.

No poseo datos biográficos de Vidal Dávila, pero supongo que en los '70 era un hombre mayor (debutó en Billiken a finales de los '30). Lo cierto es que todo su delirio creativo sigue intacto en estas páginas. Agradezcan a Jorge Machado Obaldía, descarguen y disfruten.
Post-Scriptum:
Norberto Rodríguez Van Rousselt me envió esta misiva, que corrige y amplía los datos sobre Vidal Dávila:
"J.V.Dávila vivió cerca de mi casa, en Lanús. Después "desapareció" del rrioba. (No lo conocí). OCALITO Y TUMBITA, desde el primer capítulo salió impreso en 4 colores (hasta el año 43/44, más o menos). Recibían de regalo un robot loco que los acompañó un tiempo. Después pasó a bicolor (año 45, seguro). El venía de dibujar RULITO, EL GATO ATORRANTE (El Tony), suplantado por Gutiérrez. Según datos que tengo, su primer trabajo fue KARÚ, EL HOMBRE MISTERIOSO (no recuerdo dónde) con guión de Wadel. Conozco una sola viñeta: un Policía Montado del Canadá (aventuras "serias"). Tal vez fue en POCHOLO, BARRILETE o alguna de esas revistas pioneras después del Tony (o Mustafá).
Fue un adelantado a su época en el "cómico" y siempre se mantuvo a la vanguardia".
Post-Post-Scriptum:
Fabio Blanco, en la Argenta, tiró otro dato muy interesante sobre Vidal Dávila: "En Anteojito salía una historieta sobre un gordo y un pibe que era medio genio o algo así y que estaba dibujada por el de Ocalito y Tumbita. A finales de los sesenta. Dos páginas en blanco y negro". A ver quién tiene material de ésto...

jueves, marzo 18, 2010

ENTREVISTA CON ARNOLDO FRANCHIONI -"FRANCHO"- (2da. Parte)

Si bien el eje principal de la entrevista con Francho pasó por su producción nacional y el vínculo con la política, hubo también espacio para apuntes de lo que significó su brillante y extensa carrera en el exterior. Da cuenta de ella la impresionante galería de imágenes que acompaña esta segunda parte de la nota y que su autor tuvo la gentileza de facilitarme.
Llegado a Nueva York, sólo conservó Carita Dulce, para Familia Cristiana, ya que su editor de Arte, Carlos Quiroga, lo seguía sosteniendo contra viento y marea. Pero al tiempo Francho la abandona ya que su verdadero esfuerzo en ese momento estaba concentrado en “hacer pie” en el nuevo medio. No fue fácil, claro. Cuenta que estudiaba en la entrada de los edificios la lista de oficinas, y allí donde figurara algo relacionado a la gráfica se presentaba.
En una de esas oportunidades conoció al Jefe de Arte de Countrywide, Carl Burgos (de El hombre antorcha o Torchman). Allí se desempeñaba como publisher Marion Fass, quien tenía la astucia de hacer el seguimiento de la caducidad de derechos de los personajes de historietas. Si alguno de sus propietarios se olvidaba de renovarlos, él inmediatamente los inscribía a su nombre. Tuvo la suerte que pasara con el Capitán Marvel y se abocó a editar sus aventuras. Así que Burgos plantaba rápidamente los sketches y Francho les daba forma, los enriquecía y entintaba, figurando con exclusividad en los créditos. Hoy sospecha que Burgos se los concedió sólo a él para distanciarse de los negocios de Fass. Fue una de las pocas oportunidades que incursionó en la historieta seria, aunque por poco tiempo (después de un libro y medio), dado que la empresa, como se habrá advertido, no tenía mucha seriedad.
El mismo Francho, en primera persona, aporta un relato plagado de interesantes detalles acerca de su trayectoria en EEUU:
Con respecto a mi carrera en NY, después del ruinoso primer negocio con una agencia de publicidad para el mercado hispano, por desmanejo de cálculos de uno de nuestros socios, "sacudí el polvo" y me compré un par de zapatos nuevos reforzados para dedicarme de ahí en mas a ser vendedor de dibujos de puerta en puerta. En las revistas me encontré con colegas, que caminaban también con sus dibujitos bajo el brazo, pero con costumbres bien reguladas, puesto que las revistas eran un gran mercado donde los dibujitos humorísticos eran tomados muy en serio. Todas, las grandes y las chicas, tenían un Cartoon Editor designado, quien nos recibía un día fijo de la semana. El primero en llegar era el primero en ser atendido, siempre había donde anotarse para establecer prioridades de llegada y salas de espera con una cafetera y bollitos esperándonos. Así comencé a relacionarme con mis colegas, todos muchachos muy macanudos y serviciales, y algunos veteranos, claro. Hablábamos de todo y por supuesto de temas profesionales. Muy casualmente me participaron de la idea de formar una organización profesional, y me preguntaron cual era mi opinión al respecto. Les cayó bien comprobar que yo compartía la iniciativa, pero con una inclinación más hacia lo sindical, para crear un factor de cierto "poder". Esa distinción, probablemente, estaba basada en la muy corta experiencia que había tenido en Bs. As. con la Asociación de Dibujantes, que se dedicaba solo a lo social, exhibiciones, etc., y rechazaban de plano toda propuesta que oliera a sindicalismo ("- No, aquí política no, che !"). Así, naturalmente fui uno de los socios fundadores de lo que se llamó " Magazines Cartoonists Guild " (MCG) y casi todos los períodos tenía un puesto en las Comisiones Directivas . En general me ubicaban en las áreas de Relaciones, Marketing, Organización, etc. Era en el período que va entre la lucha por los Derechos Civiles de las minorías (principalmente Afro-Americanas) y las primeras protestas contra la guerra de Vietnam, de lo cual se hablaba mucho. Participé en algunas manifestaciones, tanto en Washington como en NY. En cuanto al Guild, contrató un Secretario Ejecutivo profesional, Ron Wolin (quien en su vida particular era un activista de izquierda), que hizo un trabajo extraordinario en codificar e imponer con los publishers un prolijo Código de Ética, reglamentando tarifas por dibujos y la recepción y devolución de originales, tanto de los aceptados (y su pago), como de los originales rechazados , en afianzamiento de un verdadero mercado que por su volumen debía ser tratado con la debida seriedad. Por ese entonces, propuse asociar el MCG a un sindicato formal, cosa muy común en EEUU. Me aceptaron la idea y me designaron con otros dos miembros para negociar un acuerdo con el New York Newspaper Guild, al que la idea le resultó potable. Pero fallamos en el área de Relación de Dependencia, ya que en nuestro gremio éramos todos artistas free-lance. Aún así todo marcho muy bien por unos cuantos años, coincidentemente con el país. Las cosas comenzaron a cambiar para nosotros en los 80s. Con las distintas crisis que provocó el reaganismo, comenzó a decaer nuestro mercado y el MCG sufrió las consecuencias. Es bueno tener en cuenta, además, que la nueva tecnología estaba cambiando radicalmente el estilo de vida , especialmente en el área de entretenimiento de la gente joven. En ese periodo de mercado en caída constante perdimos muchos miembros y el MCG finalmente colapsó en 1986. Durante todos esos años se produjeron varias crisis económicas y cada una de ellas significaba un enorme mordisco al nivel de vida de la clase media, y como consecuencia su cambio de prioridades en cuanto a entretenimientos. Por fortuna, en mi caso, como en el de muchos otros colegas, que eran artistas muy dedicados y con capacidad para encarar una variedad de tareas, el "cartoon" se nos presentaba solo como una fase - probablemente la mas divertida- del trabajo. Estaban las revistas de sexo, generalmente bien impresas en papel de buena calidad, y donde se aprovechaba la chance de usar el color en los chistes; otros ramos del negocio, como tapas de disco, ilustraciones de libritos infantiles, tarjetas de Navidad , etc. Todo lo cual me afirmaba en la lista de los llamados "versátiles". Hablé sobre esto con uno de mis editores, Bernard Bailey (veterano dibujante, que había ilustrado Cisco Kid antes que nuestro José Luis Salinas) y ahí mismo me pidió que junto con cartoons le llevara ilustraciones, en especulación ("on speculation" ): él no me daba el texto a ilustrar, sino que me proponía usar una de las doce o mas variantes que -decía- hay en teatro sobre las relaciones hombre-mujer. Las ubicaría en su revista en algunos de los artículos, cuentos o relatos que estaban esperando su turno en el archivo (se proveía de material de agencias literarias). También me conecté con el nuevo director de arte de la sección editorial del New York Times. Se trataba de Jean Claude Suares, hombre adscripto a las ideas liberales de esos tiempos, quien empezó a utilizar a los cartoonists para alivianar la primera impresión de cierta "masiva pesadez" que podría recibir el lector desde el titulo de los editoriales. Nos daba la lista y algunos avances de los temas de la semana. Usaba los primeros sketches, sin ninguna corrección, y a veces me daba sorpresones como cuando un rapidísimo sketch / colllage sin terminar (papel ordinario en tamaño carta) entregado el sábado al mediodía -yo vivía a cuadra y media del NYT- salió publicado en la tapa de la edición extra del domingo, en la sección Week Review, a todo lo ancho del diario. En ese entonces la relación que yo tenia con Mad era como escritor, y la incluía en mi recorrido de los miércoles, vendiéndole ideas de tapas y algún material muy especial para artistas muy especiales: Don Martin, Jack Rickard, Norman Mingo, etc. Mi editor allí era Jerry de Fuccio, quien seguía con interés mis collages en el NYT. Me pidió entonces que les llevara también a ellos ideas de ese tipo, y así empezó mi carrera en Mad. Como consecuencia, vino el resto de los mercados grandes. La conexión con el mercado japonés se originó en una de las convenciones del Guild, donde Ron Wolin me presentó a Reie Uematsu, una botanicista y editora de esos temas en las revistas Quark y Terra, cuyos lectores principales eran jóvenes universitarios y activistas por la preservación del medio ambiente , y a su esposo, Jun Yamasaki, quienes me pidieron ilustraciones editoriales para dichas publicaciones. Naturalmente me pasaban por teléfono el contenido de los editoriales a ilustrar, muy tarde en la noche o tempranísimo en la madrugada. Mi trabajo se completaba con material de sexo para revistas tipo Playboy, cuyos lectores principales eran los viejos "voyeuristas" de siempre y la juventud fantasiosa, y publicaciones de todo tipo.”
Volviendo a Carlos Quiroga, cabe destacar que además de sostener a Francho en la tira, le había dado algunas cartas de presentación y mantuvieron continuo contacto hasta su fallecimiento. En los viajes que el dibujante hacía a Bs.As. le gestionaba notas en algunos medios como Crónica, Cambio y La Opinión. En ésta última, Aníbal Vinelli - a quien Quiroga le había presentado- le realizó una nota muy simpática en contratapa, incluyendo una tira de Cándido y un par de sus trabajos en Mad, obviamente antes de la incautación del periódico a manos de la dictadura militar.
La relación entre sus colaboraciones para Mad, las visitas de Francho al país, y el momento social y político, da lugar a otro interesante testimonio, que nuevamente transcribo tal como él lo relata:
“Cuando comencé en Mad, en vísperas de uno de mis viajes, me preguntaron si la revista se vendía en Argentina y me encargaron que sondeara la probabilidad de una edición local. Para mi sorpresa los canillitas que consulté en Bs. As. me dijeron que siendo antes muy pocos los que la compraban, últimamente la venta había aumentado. Honestamente lo atribuí a mis amigos, que sabían que publicaba allí muy a menudo. Consulté a Aníbal Vinelli, y éste organizo una reunión con gente que podría llegar a interesarse en el proyecto de edición local- entre ellos Sábat , a quien ya conocía y que sólo había ido para verme -. Estaba también un periodista de Clarín, de apellido Gallegos o algo así. Les dejé los datos de contacto, aclarándoles que para el caso que se concretara la publicación, contaran conmigo. Un par de meses después, en NY, me llamo Bill Gaines, el Publisher de Mad, para preguntarme si conocía a Jorge Ripol, quien los había contactado, y si era enviado mío. Y además -en todo caso-, si podía hacer de intérprete, pues no hablaba inglés. Yo no lo conocía pero accedí al pedido. Con Ripol nos llevamos muy bien. Lo invite a casa, donde le planteé mi propia propuesta, que teníamos elaborada desde antes con mi esposa Diana: además de los collages que publicaba regularmente en la edición USA, le agregaría temas argentinos y le adelanté a Ripol que yo arreglaría esto con Gaines, a quien la idea le pareció muy buena. Acordamos que seguiría en NY con Mad, y paralelamente enviaría mis trabajos especiales para la edición de acá. Esta era una oportunidad para dar, cuando llegara el momento oportuno, el salto de retorno a la Argentina. Al tiempo- era 1977-, recibí cartas de amigos y colegas, con recortes de un aviso que salió en diarios y revistas de Bs.As., donde se anunciaba la próxima aparición de la Mad argentina, figurando mi nombre y apellido, en orden alfabético, entre la lista de colaboradores. Allí, el staff original se alternaban con dibujantes nacionales de primera línea (en general artistas de Satiricón , Humor, etc). Pero ya transcurridos algunos números, mis amigos me empiezan a preguntar qué pasaba que mis dibujos no aparecían publicados. Meses después, Ripol reapareció de improviso en mi casa en NY. Había estado encanado por la dictadura durante tres meses. A boca de jarro me dijo: "Disculpáme, Francho, no pude publicar nada tuyo, si lo hago me matan". Le contesté, con toda honestidad que hizo bien. Había sido arrestado durante tres meses sin explicaciones. Me contó que tuvo suerte, pues lo pusieron a compartir celda con Timmerman, cuya liberación era demandada por grupos pro-derechos humanos VIP’s de Europa. Cuando éstos aparecieron para liberar a Timmerman, vieron que no lo habían tenido en cuenta a él, y encontraron que esa situación era absolutamente absurda e inhumana. Así que después de un forcejeo no muy diplomático, los milicos lo tuvieron que soltar también, para evitar un escándalo internacional. Con Ripol quedamos en buenas relaciones, lo visité en viajes posteriores, pero claro... las cosas no fueron lo mismo desde entonces. El único perdedor había sido yo, al quedarme sin chances de volver "enancado" en la edición argentina de Mad. En Bs. As. circulaban varias versiones sobre las causas de todo esto, pero yo nunca creí , ni creo, ninguna de ellas. Mis relaciones con Gaines comenzaron a deteriorarse a partir de ese episodio y, seguramente por miedo, me hacía preguntas acusatorias, mezclando referencias políticas absurdas. Le terminé haciendo juicio por guita que me debía -y que se llevó a la tumba, porque lo perdí-. Por suerte la mufa no se extendió a mis editores, colegas y amigos, aunque muy a mi pesar se había filtrado el dato de que en ese entonces yo estaba envuelto en cuestiones de Derechos Humanos en NY.”
Efectivamente, militó en SCAP (organización Pro- Derechos Humanos), en contra de la dictadura argentina, en tiempos de la presidencia de Jimmy Carter, quien le daba mucha importancia al tema, siendo la ejecutiva principal para estos asuntos Patricia Derian. Se ocupaban, entre otras cosas, de la reubicación de argentinos exilados. Uno de ellos fue Norman Briski, a quien Francho recuerda como “un artista indoblegable y austero que pacientemente dedicaba su tiempo a enseñar teatro a los chicos de los barrios pobres, especie de cinturón proletario de las minorías, del que los grandes medios nunca hablan”. Otros notorios exiliados, activistas de esa causa, eran Nacha Guevara, Mercedes Sosa (quien al ir a Miami a cumplir un contrato fue salvajemente saboteada por la comunidad anticastrista), Pérez Esquivel e Hipólito Solari Irigoyen. Claro que con tantas tendencias ideológicas, se hacía muy dificultoso, llevar adelante las iniciativas. Además, se trataba de un ambiente donde la única presencia peronista era la de Francho, por lo que el dibujante propuso aunar todas las tendencias alrededor de unos pocos principios básicos, con la base de lo Nacional y Popular. Así, se llegó a formar la “Agrupación Argentina 29 de Mayo”, de la cual fue nombrado Secretario General, asumiendo bajo el pseudónimo de " Carlos Pereda". Relata que por esa época, los grupos latinoamericanos eran muchos, se mantenían en contacto y colaboraban unos con otros en las protestas. De esta manera, una agrupación como la argentina, que escasamente sumaba una veintena de miembros activos, podía organizar protestas con centenares de participantes. Solo había que activar la libreta de teléfonos. Esta colaboración solidaria se expresó ampliamente una noche, ya tarde, cuando un militante hondureño que trabajaba en un consulado pasó el dato (secreto diplomático) que en la mañana del día siguiente, el mismísimo Videla, aparecería abordando una de las fragatas argentinas amarradas en el río Hudson, a solo dos cuadras de donde vivía el dibujante. Recuerda que la fue la protesta más numerosa y animada de las muchas que realizaron.
Durante la dictadura genocida se tildaba de “traidores a la patria” a quienes tenían activa militancia desde el exterior en el terreno de Derechos Humanos. De modo que, pese a recaudos como el del seudónimo, la filtración del dato, a la que antes se refería Francho, significó un nuevo estigma para él. Sin embargo continuó siempre fiel a su ideario, tanto en sus creaciones, de una mirada constantemente crítica hacia la realidad, como en su práctica social cotidiana.
El interés gremial que, como hemos visto, estuvo presente no bien llegó a NY, da lugar a una interesante anécdota. Enrolado en la asociación de dibujantes, Francho comenta que instó a otros compatriotas a imitarlo, y menciona el caso de Roberto Battaglia. La cita al autor de Don Pascual, inmediatamente despertó mi curiosidad, debido al mito que se creó en torno a su partida a los EEUU, con la consiguiente pérdida de su rastro, y se lo expreso. “Battaglia para mí no era un misterio, vivía en mi mismo edificio”, me contesta. Aunque acota que cierta dificultad que tenía con la pronunciación, agravada por el uso del idioma inglés, hizo que paulatinamente se enclaustrara, y delegara en su mujer el trato con editores y la representación en reuniones sindicales, a pesar del consejo en contrario de Francho.
Otra vez recurro a las palabras del entrevistado, para reseñar la relación que tuvo en EEUU con Battaglia, y que da cuenta del derrotero de éste:
“No lo conocí en Buenos Aires, sino recién en los primeros días en Nueva York, cuando con mi esposa Diana estábamos viviendo en el 1-2-3 , un hotel de la calle 44 Oeste donde paraban muchos argentinos. Cuando nos enteramos que Elba y Roberto se mudaban a Brooklyn, pasamos al mismo departamento que habían ocupado ellos, en el 426 Oeste de la 44, más cerca de donde estaba mi agencia de publicidad, en el 350 W de la 44 (como se ve, estaba señalado por ese número pues dos o tres años después nos mudábamos más al Oeste, en el 444 W de la misma 44... y ahí nos detuvimos porque ya estaba el río Hudson). En todo ese período nos veíamos muy a menudo con Roberto y Elba, que además eran muy amigos de los propietarios del 426 , una pareja piamontesa, de edad avanzada, que tenían familiares en Córdoba. Con Roberto y Elba seguimos en relaciones aún después que se mudaron a New Jersey, donde compraron una casa. Más tarde, nuestros distintos intereses y su alejamiento paulatino del dibujo humorístico fue poniendo una distancia natural, como pasa en todas las relaciones humanas”.
La firma de Arnoldo Franchioni, tanto haciendo humor como ilustrando notas y editoriales, apareció en prestigiosos medios de los EEUU. Algunos de ellos ya fueron mencionados. Otros son: Saturday Evening Post, Oui, Look, The New Yorker, Bostonia, Nickelodeon, Sick, Cracked, Bananas, Crazy, Yell y Laff, etc.
De retorno al país, se encuentra con la estrechez del mercado editorial en el rubro. Así y todo, publica en Caras y Caretas y en la desaparecida Jíbaro.
Cuando nos estamos despidiendo, le comento a Francho sobre la curiosidad del latiguillo que coronaba las Aventuras de los Tres Malditos (“-Ud. es un genio, jefe!” “-Todos los jefes son genios”). Me cuenta que proviene de su experiencia radial (sí, también hizo radio!), donde todos los gags debían rematar verbalmente. Y hace referencia a un proyecto de remozar la historieta, lo que obviamente despierta mi interés. En su momento se lo presentó a Andrés Cascioli, y todavía no ha encontrado cauce. Lo merecería, porque la trama argumental suena muy atractiva, con un mecanismo delirante de relato dentro del relato, que incluye referencias constantes a la actualidad.
Arnoldo Franchioni vive en Bs. As., está más joven que nunca, y conserva intacta su enorme capacidad como dibujante, su lucidez y su talento. Sería bueno que los editores locales se enteraran.
(Nota: Trato, generalmente, que las imágenes coincidan con el texto. Me fue imposible, en este caso, dada la gran cantidad de material gráfico, la extensión del post, y la endiablada diagramación de blogger, donde no queda otra que el método de ensayo y error. Si alguien conoce alguna forma efectiva de ir subiendo imágenes y texto, y que después, en la edición final, queden tal como uno los ve cuando está armando, por favor que me lo informe)