SOBRE ESTE BLOG...

Acá vas a encontrar, básicamente, data sobre historieta cómica argentina clásica. Además, bastante de bande dessinée. Algunas reflexiones sobre el lenguaje historietístico, muchas polémicas y miles de imágenes, la mayoría de mis propios archivos. La forma más fácil de ubicar un material o autor es ir a "Etiquetas", revisar y hacer click en la pertinente. También podés escribir una palabra clave en "Buscar en este blog". Tenés mi contacto, encima. Suelo responder mails si la consulta es muy específica. Podés tomar lo que quieras, siempre que cites la procedencia. Si no citás, y te ubico, te escracho públicamente, como he hecho en varias oportunidades. Enjoy

jueves, abril 28, 2011

miércoles, abril 27, 2011

LOS COMIENZOS DE NIK ERAN MUY PROMETEDORES...

Me refiero, claro, a Nikita Mandryka (ver), quien a principios de los '60 hacía sus primeras armas en Vaillant...

OBRAS MAESTRAS: STUUF XVII A TODO COLOR!

Entre los primeros posteos de este blog  (ver) figura el homenaje a una de las secuencias de El Fantasma Justiciero,  que más había queda fijada en mi retina infantil. Por el 2006, fecha del post, sólo contaba con lo recopilado en el volumen de Vents D'Ouest, que inexplicablemente alterna páginas color con ByN. Hoy, gracias al usuario "valy51", del foro rumano, que está subiendo impecables digitalizaciones de los números de Vaillant donde se publicó originalmente el episodio de Les homo-sapiens, podemos apreciar la escena del emperador cavernícola en toda su magnificencia. 
Mulţumiri, valy51!!!

lunes, abril 25, 2011

lunes, abril 18, 2011

PARA TERMINAR CON LA ARBITRARIEDAD DE MAGNETTO...

SUMATE!!!

EL OCASO DEL INDIO (un Patoruzú inédito), por DAO

Publicado en el Suplemento Cultura, del diario La Voz de Zárate, el 14/08/96
Es bien sabido por los se­guidores del indio que desde hace mucho tiempo no se edi­tan nuevas historias que den cuenta de sus andanzas. Lo que actualmente se publica es un refrito (aggiornado, mutilado) de algunas viejas aventuras.
Sin embargo este cronista (nostálgico frecuentador de lo que queda de la editorial de Quinterno), tuvo el privi­legio de conocer la última de las «Andanzas de Patoruzú», dibujada y guionada por el propio Maestro hace muy poco tiempo.
Escasísimas personas co­nocen este verdadero acon­tecimiento (hace ya muchas décadas que el legendario, misántropo, octogenario Dante Quinterno no se ocu­paba de su criatura), y es al­tamente improbable que el episodio de marras se difun­da alguna vez. Quienes ten­gan algún dato de la perso­nalidad del Maestro y de su política editorial entenderán el por qué. Entenderán tam­bién los gravísimos riesgos que corre quien esto escribe, al difundir un «secreto de es­tado» de tal magnitud. Pero me es imposible callar seme­jante noticia y estoy dispues­to a afrontar los costos de mi infidencia. Omitiré, eso sí, las circunstancias por las que puede acceder a ese material, para no involucrar a terceros.
Lo cierto es que en una noche febril leí y releí mil veces «El ocaso del indio», la genial aventura pergeñada por Quinterno en el ocaso de su propia vida. Antes de na­rrar el episodio, diré algo so­bre el estilo del dibujo: el Maestro abandona aquí la impronta caricaturesca y uti­liza un trazo seco, sombrío, plagado de contraluces, que recuerda a la última etapa de otro grande: Alberto Breccia. La atmósfera visual es densa, ominosa, casi expresionista. Tampoco se man­tiene el esquema de los seis cuadritos por página de formato apaisado, ya que los originales son tabloides, al igual que el boceto de tapa. La historia es extensa, por lo que me limitaré a narrar su tramo final, el más duro, el más trágico -me atrevería a decir. Aquí va ... y que los dioses de los tehuelches se apiaden de mí:
El indio -notoriamente envejecido-, montado en un famélico Pampero, atraviesa la desolada e infinita exten­sión patagónica. Va en bús­queda de la montaña de sus antepasados. Está abrumado por las peripecias que viene de sufrir en Buenos Aires y desea consultar al espíritu del Tata. El horizonte se puebla de negros nubarrones. Al lle­gar, la tormenta de nieve se desata. Patoruzú deja a Pampero a resguardo en una caverna al pié de la montaña y se dispone a emprender el ascenso. Sus fuerzas ya no son las mismas; la elevación es escarpada y el indio jadea, se agota rápidamente. Mien­tras la tormenta arrecia y la ascensión se torna cada vez más penosa, por su mente se suceden como relámpagos las escenas de su antigua for­taleza. Los cuadritos de bor­des redondeados que deno­tan el recuerdo, lo muestra deteniendo una locomotora tan solo con los dientes, pe­leando con el gitano Juaniyo y elevándolo de una trompada a la estratósfera, sobreviviendo ileso al emba­te de una aplanadora ... Tan­tas hazañas. La realidad aho­ra es otra: la cumbre aparece muy lejana, inalcanzable. Trastabilla, corre peligro de caer. Decide llamar al Tata desde donde está, supone que él no lo va a dejar en la estaca­da ... El eco le devuelve su propia voz cascada. Luego, el silencio. Lo intenta de nue­vo. No resulta. La desespera­ción le hace sacar de algún lugar recóndito las fuerzas que le faltan. Sus uñas tala­dran la roca. Se estabiliza. Reanuda el ascenso. Se alien­ta con un: «iJuerza, indio sotreta!». Ahora sí se parece al Patornzú que todos cono­cemos. Llega por fin a la cima. Un estruendoso «jHuija!» corona la ascensión. La Som­bra del Tata lo está esperan­do.
El terrible espectro de Patoruzek l°, de brazos cru­zados y mirada severa, con su cuerpo esfumándose fantasmagóricamente, increpa a su hijo:
-PATORUZEK: «¡Maula! ¿Dende cuándo no rispetás las tradiciones 'e tu tribu? Solo me podís llamar enllegando a esta cima».
     -PATORUZU: «Me flaquiaban las juerzas, Tata».
-PATORUZEK: «De tan­to andar con el mantequita ése del Isidoro, te me has ablandau».
-PATORUZU:«No es eso, Tata. Tu hijo está viejo»
-PATORUZEK: «¿Y pa' quejarte de los años has veni­do a molestarme?».
-PATORUZU: «El asunto es otro».
- PATORUZEK: «Andá al grano».
-PATORUZU: «Estoy en la ruina, Tata».
-PATORUZEK: «¿Y la fortuna que te he legau?» (Abarcando con su índice amenazador) «¿Y la inmensidá de estas tierras?».
-PATORUZU: «Tuito perdido. Empeñau ... »
-PATORUZEK: «¿Has visto? ¿Qué te he dicho del' padrino? Le has dejau la rien­da demasiau suelta».
-PATORUZU: «No es culpa de él, Tata. El padrino ha cambiau mucho ... »
Sobre el relato del indio, un largo racconto visual da cuenta de la actual situación de Isidoro Cañones, de su lamentable decadencia. Físicamente destruído por el alcohol, el cigarillo y las antiguas calavereadas, se ha converti­do en un ser hosco y resenti­do. Ha sido relegado de la «HIGH SOCIETY» por una nueva raza que privilegia la febril actividad a la holgan­za, que adora al «vil metáli­co» por sí mismo y no para hacerlo desaparecer en el «vértigo del torrente circula­torio», que ama el "poder por sobre todas las cosas: los «yuppies». Son ellos los que protagonizan ahora, además del mundillo político y finan­ciero, la vida nocturna. Son ellos los que ocupan las pri­meras planas de los diarios y los que monopolizan las fo­tos en las revistas de actuali­dad. En el último cuadro del racconto, un Isidoro arruga­do, con el cabello ralo -aun­que conservando el clásico jopo con tres pelos parados-, de mueca despectiva, arre­glando su deslucido moño, dice: «Ya no hay lugar para un play boy de la vieja escue­la, che».
     Los cuadritos abandonan los bordes redondos que su­gieren el recuerdo del indio, para volver al presente, donde un Patoruzek, siempre acusatorio, dice:
-PATORUZEK: «¡Si no jué el padrino, ha sido el gurí, entonces, el que te arruinó! Eso te pasa por haber desafiau mi autoridá ... sos un cabeza dura ... Lo tendrías que haber dejau encerrado en la cueva donde lo confié por no haber gritau «!huija!» al nacer, a más por deforme y sietemesino».
-PATORUZU: (Con el rostro enternecido) «No, Tata ... ¡Pobre Upa! Sigue tan inocente como aquel día que lo encontré en la gruta ... »
El cuadro vuelve a la for­ma del recuerdo y ahora el trazo de Quinterno no se aliviana, tomando algo de la antigua forma caricaturesca, para dibujar a Upa, quizá con­tagiado el Maestro por la mis­ma ternura del indio. Sin embargo, Upa también ha cambiado: su mitológica pan­za casi ha desaparecido, acen­tuando así su altura. Un lige­ro encorvamiento lo toma lánguido y desgarbado. Su rostro, el ponchito y el chiripá no presentan cambios, lo que remarca la patética desme­sura del conjunto.
Upa, ahora, está berrean­do y en su media lengua de bebé (arbitrariedades de la historieta, ya que ha sobre­pasado largamente los cin­cuenta años) dirige sus recla­mos a un Patoruzú que, im­potente, le ofrece leche en tetra-brick:
-UPA: «!Nene quere lete! ¡Letepura! No con Latobacilu Je-Je ni ninguna de estas poqueías ... ¡Lete sola, ca-ne­co!»
En el siguiente cuadro el indio corre, llevando a la ras­tra a su hermano, mientras el tetra-brick vuela por los ai­res.
-PATORUZU: «¡Te has encaprichau, sotreta!... ¡Va­mos pa' la estancia!. .. ¡ahí te vas a empachar de leche pura!».
El gag se resuelve -como tantas otras tantas veces- con Upa, rodeado de vacas esqueléticas en el casco de la estancia, berreando nuevamente, mientras un Patoruzú desesperado, explica:
-PATORUZU:«Ya no me quedan vacas, gurí ... Me las has secau a tuitas».
En el presente el Tata, siempre severo, dice:
-PATORUZEK: «¡Tengo razón, entonces ... ! Jué el gurí el que te arruinó.»
-PATORUZU: «¿Dende cuándo mi fortuna se ha visto afectada por unas cuantas vacas? No, Tata, no ha sido eso...»
-PATORUZEK: «Jué la pa' Chacha, entonces ... O Ñancul. Siempre dejaste la administración 'e la estancia do, en sus manos...»
-PATORUZU: «Si la pobre Chacha hasta ha intentau ayudarme...»
 Otro cuadro retrospectivo muestra una Chacha centenaria, cruzada de brazos y dormitando frente a la puerta de un modesto comercio, en cuya vidriera se lee: «Empanadas criollas y locro». A sus costados se levantan gigantescos locales, atestados de gente, cuyos carteles luminosos rezan: «Fast-Food», «Burger King», «Pumper Nick», «Dunkin Donuts», etc. Ahorar al .indio se le llenan los ojos de lágrimás.
-PATORUZU: «Y Ñancul ... Ahijuna, que es in justa la vida ... Parece que me ha entrau una basurita en el ojo ... Snif Snif ... ».
En otro único cuadro, el Maestro resuelve la situación de Ñancul: el gaucho octoge­nario corretea penosamente detrás de una chinita, mientras le exhibe sus partes pudendas -una audacia otrora impensable en Quinterno-. En primer plano Patoruzú, compungido, escucha la explicación del galeno:
-DOCTOR: «Tanto asado le comió en su vida ... La grasa le taponó las arterias cerebrales ... Es irreversible. Si puede pagar, le aconsejo le lo interne en un geriátrico». Volvemos a la desolada cumbre y es el hijo quien habla:
-PATORUZU: «¿Te das cuenta, Tata? ... Ansí andamos tuitos, como bola sin manija... »
-PATORUZEK: «Pero al final no me has contau como perdiste tu fortuna. ¡Desembuchá de una vez, canejo! ¿O te crees que los espíritus tenemos el tiempo pa' perderlo escuchando pavadas?».
-PATORUZU: (Demuda­do, intenta explicar) «Los pobres, Tata ... Fue por ellos que me he arruinau ... La beneficencia ... No doy abasto ... Siempre creiba que mi fortu­na iba a alcanzar pa' tuitos, pero cada vez hay más gurises en la calle, gente sin trabajo, viejitos pidiendo ... Antes con el asilo de las Pamelitas bastaba, pero ahura ... Así no hay fortuna que aguante. No entiendo, algo ha de estar marchando mal... ¿Cómo, con el páis que tenemos ... ? Pa' pior, mis an­tiguos enemigos pasan ahura por ser gente rispetable ... »
El cuadro siguiente muestra al terrible Gastón abrazándose con el Presiden­te de la Nación. Al Iado del francés, una enorme bolsa lle­va la leyenda «Blanca».
-PATORUZU (en off) ... y a otros no los veo desde hace tiempo ...
Sobre el off del indio apa­rece el infierno, con Mandinga mirando un mapa de la Argentina. El diablo piensa: “Ya no necesito ir por allá... ¡Ah... que satisfacción la del deber cumplido!»
Retorna la escena a la montaña, para instalarse allí hasta el inminente final:
-PATORUZU: «¿Te das cuenta ahura, Tata, por qué venido a consultarte? Me siento solo, derrotau, sin recursos ... sin saber con­tra quien ni contra que peliar ... Ayudáme, Tata ... Qué puedo hacer?».
La sombra del Tata reflexiona. Por fin dice:
-PATORUZEK: «Yo soy un espectro, m'hijo. No un mago ... Te las vas a tener que arreglar solo».
Y dicho esto, Patoruzek l° se esfuma en la nada.
Tres últimos cuadros mudos:
-Primer plano del rostro estupefacto de Patoruzú.
-Plano medio: se sienta en la cumbre desierta.
-Plano general: Montaña. Allá arriba, la silueta venci­da, apesadumbrada del in­dio. Sigue nevando. Un buit­re ronda las alturas. La pala­bra FIN.
Poco resta agregar después de la descripción -lo más detallada que mi memoria me ha permitido- de esta última y magistral historia de Quinterno.
Un solo temor me asalta: ¿No estará ideando el Maestro una continuación de esta aventura? ¿Un postrer episodio donde el indio ten­ga un final trágico, a seme­janza de su famoso colega del Norte? ¿No pretenderá el autor llevarse su máxima creación junto con él?... El tono apocalíptico de la aventura narrada parece su­gerirlo.
Ruego que no sea así...
Patoruzú es el último héroe nacional vivo que nos queda en este país. Si desapareciera, nuestro desamparo sería total.

sábado, abril 16, 2011

EL GALPON CIBERNETICO (10): TULIO LOVATO EN ANTEOJITO

Ferré se apunta otro poroto, cuando a principios de los '80 reedita en Anteojito "Rinkel, el ballenero", un clásico publicado originalmente en la Patoruzito semanal.
Y con esto doy por finalizados los elogios al viejo ñoño...

EL GALPON CIBERNETICO (9): ALCATENA EN ANTEOJITO ("Estrellazul")

Estas son todas las páginas de Quique en Anteojito que encontré. 
Si anda por acá, le pido que venza su natural modestia, y cuente cuántas series fueron, si hubo más de un episodio de cada una, que extensión tenían, y si se reeditaron (y dónde y cuando)...

EL GALPON CIBERNETICO (8): ALCATENA EN ANTEOJITO ("Arlekín")

Estos trabajos de Quique, si no han sido recopilados en álbum (que lo ignoro), merecerían serlo...

EL GALPON CIBERNETICO (7): ALCATENA EN ANTEOJITO ("Kassim y el genio")

Reconozco que no pongo el mismo interés para buscar en Anteojito que en Billiken. Sin embargo, Ferré de tanto en tanto, depara alguna sorpresa. Por mitad de los '80, como lo había hecho antes con Oswal, decide compensar tanta ñoñería y moralina barata con otro grande: Alcatena...

EL GALPON CIBERNETICO (6): ALBERTO BRECCIA EN BILLIKEN

He contado muchas veces que jamás desdeño revisar íntegramente un Billiken, por mutilado que parezca. Este tipo de hallazgos me da la razón. El maestro Breccia, en el '63 y en el '65, ilustrando textos escolares. El de Colón, es prácticamente una historieta.



EL GALPON CIBERNETICO (5): SE ARREGLA CON POXIPOL!

Retomo esta vieja sección, cuyo título fue sugerido por un lector del blog...
Dobal y Landrú haciendo sus versiones del clásico slogan publicitario en Billiken:


miércoles, abril 13, 2011

DOCUMENTO HISTORICO!!!

Increíble, pero real: Documental sobre el trabajo interno de los Estudios Disney, datado en 1943. En una de las escenas, aparece un viejo conocido. Me lo mandó Oscar Grillo, con el siguiente comentario, que no tiene desperdicio:
"Es curioso ver una figura de Patoruzú detrás de Freddy Moore. Art Babbit me dijo que él trabajó como consejero cuando hicieron “ Upa en puros” en la Argentina. También  me dijo que lo envió el Departamento de Estado en una misión exploratoria. Dante Quinterno me dijo en los años 60 que “el hombre que animó las setas en 'Fantasía' los había ayudado en el film."

lunes, abril 11, 2011

POR FIN UNA DE TERROR COMO LA GENTE!

Uno, que es fan del cine de terror, se ha tragado cada bodrio... En general me pasa que no le pongo ni el 10% de la exigencia que tengo para con otro tipo de películas. Así que no se si "Jennifer's Body", que acabo de ver por tevé, es tan buena como me pareció, o se trata de que vengo bastante cascoteado últimamente. Pero creo que sí, que logra ese delicado equilibrio entre la parodia de género (de la vertiente high school, en el caso), el humor negro con toques bizarros y el auténtico horror... Entonces, en virtud de lo antedicho, y con la aclaración adicional que mi última experiencia había sido ese fiasco de "El rito" (las décadas que pasaron sin que se pueda superar a "El exorcista"), le adjudico a "Jennifer's Body" 7 Daos.

sábado, abril 09, 2011

ASOMBROSAS REVELACIONES SOBRE LOS AVISOS MISTICOS DE PULOIL Y LA VERDADERA IDENTIDAD DE “ANA MESIAS” (dedicado al maestro Grillo)

El hallazgo de otra tanda de avisos de Puloil en Billiken me ha permitido seguir algunas pistas sobre “el huerto de Dios” y “Ana Mesías”.
Como vemos, se revelaba que el enclave geográfico del nuevo Edén eran “los cerros de Puloil, en San Luis”. Suena a metáfora, pero no lo es. El producto limpiador estaba compuesto por carbonato de calcio, que se extraía de canteras que estaban situadas en Juan Jorba, una pequeña localidad del Departamento General Pedernera, en la provincia puntana, conectada con la ruta 8, por la avenida “De la Cruz Iluminada”. Dichas calizas,  extremadamente puras y blancas, que refulgirían con el sol, generarían sin duda asociaciones místicas en el autor de los reclames... que no era otro que el mismísimo dueño de la empresa!.
Se observa que las publicidades, que conformaban un mensaje seriado (se anuncian los próximos, como en las historietas, instando a recortar y guardar), están firmados por  David Cauchaner y Mesías,  “Fundador de Puloil”, en uno, con el agregado de “Fundador de la Ingeniería Humana”, en otro.
El único dato en Internet sobre tan insólito personaje lo muestra como “un hombre desprendido”, aunque al parecer, de lo único que se desprendió es de un colectivo hecho pelota (ver).
De que sus alucinaciones místicas no le impedían cuidar el negocio, combatiendo la competencia, dan cuenta las alusiones al “Puloil verdadero” (ver) y la advertencia al consumidor acerca de no equivocarse de producto. O sea, era místico, pero no boludo.
Otro dato: Puloil experimentaba con técnicas publicitarias varias, entre las que se contaba la organización de concursos de cantantes de tango. Héctor Mauré, a los 18 años, participó y ganó en uno de ellos, con lo cual dio comienzo a su carrera artística.
En el tango, entonces, y en el segundo apellido (materno) de don David, hay que buscar la solución al enigma de “Ana Mesías”. Creo que no se trataba de un invento, como había supuesto, sino -nada más ni nada menos- que de la vieja. La sufrida madrecita de las letras tangueras, que de haber vivido en la era Puloil, habría podido llevar una vida mejor, sin tanto refregar y refregar. También podría tratarse de la abuela,  por las varias alusiones encontradas, sin que la interpretación varíe, salvo en que la anciana no habría sido ninguna santa, si tuvo una hija de soltera.
Además del factor edípico, y de las revelaciones iluminadas que generaban la blancura de los cerros, el otro componente del cóctel estaría dado por la adscripción del empresario a alguna vertiente del cristianismo. Las menciones al apocalipsis darían para pensar en mormones o adventistas (que practican el lavatorio de los pies... con Puloil?), pero curiosamente encontramos una cita del Papa. Por lo cual, me inclinaría por el Opus Dei, que en aquella época era ultra secreto y cooptaba laicos con poder económico o político para llevar adelante sus propósitos. 
Claro que David Cauchaner y Mesías, no sólo identifica a su madre con la pureza, el Edén, la salvación y la incluye en avisos publicitarios, sino que también crea una fundación que lleva su nombre... es como demasiado, no?
Para mí que el tipo había sufrido algún desengaño amoroso, que quieren que les diga. Y andaría buscando que la mina se arrepintiera y volviera al huerto bíblico para recoger juntos... la cosecha.
(PD: Encontré googleando, que PAPARAPEME, Producciones Teatrales, ya tiene una obra intitulada “Las Místicas Aventuras de Royalita y Puloil”. Por las dudas, los derechos sobre la vida y obra de David Cauchaner y Mesías, me los reservo en este mismo acto.)
Otros avisos de Puloil en este blog:

viernes, abril 08, 2011

LAS EMPANADAS NO SOLO SE RELACIONAN CON LA CHACHA

He mencionado, en oportunidad de ocuparme extensamente de Mazzone (VER), la afición del Piantadino recluso por las empanadas. Esta característica quedó olvidada con los cambios que sufrió el personaje. He aquí una tira de Rico Tipo (Nº 28, 24-05-45), donde aparece, superando incluso el afán de evasión.

OESTERHELD PUBLICABA BEDE!!!

Supongo que a los seguidores de Oesterheld no les llamará la atención, pero a mí sí. El viejo Nick (Vieux Nick), es una serie de Marcel Remacle que se publicaba en la revista Spirou (ver). Bajo el título de "Sangre y Fuego", me la encontré en una Hora Cero mensual...

sábado, abril 02, 2011

SUPERMAN CONTRA UN ORIGINAL VILLANO

De una mexicana del '58. Aporte de Dao para el análisis del vínculo entre los súper héroes y la "realidad"...je

viernes, abril 01, 2011