Y POR EL MISMO PRECIO...

jueves, abril 02, 2009

ENTRETELONES DE EDQ Y UNIVERSO (I): LA MECANICA DE LAS REEDICIONES -1era. parte-

"EL TATA NO SE BORRA"
(...pero sí se corrige)
Inauguro aquí una serie de notas que pienso realizar, y que reunirán una serie de datos que han surgido últimamente de un interesantísimo intercambio que he realizado con Atilio Millán, quien a su vez ha consultado y recogido material de gente que trabajó en la editorial, como el dibujante Rubén Hernández. En las primeras reediciones de Andanzas, Correrías y Locuras, Universo modificaba las planchas originales para adecuarlas al nuevo formato o reemplazar detalles que hubieran quedado desactualizados (teléfonos, autos, etc.). El método que se utilizaba -estamos hablando de la era pre-digital- era el artesanal collage, o sea recortando las viejas imágenes y pegándolas en planchas nuevas, donde se agregaba lo que hiciera falta. Pero resulta que las antiguas planchas comenzaban a cambiar de color y los bordes del dibujito recortado y agregado se notaban demasiado. Entonces se encargó a dibujantes que copiaran lo esencial, sin detalles, en cartones flamantes donde se irían incorporando también los cambios. Hace poco me enteré que, una vez que se incorporó la digitalización, un vivillo del que ya he hablado comenzó a vender esas copias como si fueran originales. Así, muchos coleccionistas incautos y poco informados las han pagado lo que no valían.
A raíz de que yo comenté ésto en la Argenta, Millán me hizo llegar un ejemplo de lo expuesto, aportado por Hérnandez. Se trata de una secuencia donde se reconstruyen dos cuadros de un original para la Andanzas Nº 306 (como se indica en la anotación) y que se publicó como “El Tata no se Borra”, en la primera tanda de reediciones, del año 1977.
Acá se observa ya el problema del pegado de imágenes y las diferencias de color de las que hablaba al principio.
La mayor parte de Selección de las Mejores proviene de la última y decadente etapa de producción de originales. No son, por lo tanto, ni de lejos las mejores, y la selección se debe al exclusivo criterio que por mediados de los ’70 las revistas se habían reducido a las sesenta y ocho páginas actuales, lo que ahorraba adaptarlas. Ya con anterioridad habían existido otros achiques: de cien a ochenta y cuatro, y de allí a setenta y seis. Estas últimas -también de una etapa poco feliz- se ubican en el segundo orden de reedición, con algunos recortes. Y si unas pocas provienen de antes, de las buenas épocas de cien u ochenta y cuatro páginas, se debe generalmente a que en una misma revista venían dos historias: una larga y una corta. Tomaban la principal, larga y, si excedía el nuevo formato, la acortaban, sacando secuencias, al igual que en las de setenta y seis. En cambio, si no alcanzaba para cumplir con el número de páginas, la estiraban. Si era mucho lo que faltaba para rellenar, el estiramiento se producía mediante el agregado de secuencias supuestamente cómicas, que nada aportaban a la trama, y donde se advertía de forma feroz el cambio de trazo. Si era poco, solían ampliar algunos cuadritos.
Es el caso que nos ocupa: la rebautizada "El Tata no se Borra", se trata en realidad de “Diábolo el Adivino”, el número 96 (1964) de Las Grandes Andanzas de Patoruzú e Isidoro, donde venían dos historias. Con la primera, la del título, no se llegaba por poco a llenar las páginas.

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