Y POR EL MISMO PRECIO...

sábado, junio 19, 2010

EL STAFF DE MAZZONE EN LUPIN - 1era Parte

Una triangulación curiosa
Tanto Divito como Mazzone fueron colaboradores de Quinterno y crearon posteriormente sus propias publicaciones. Dol y Guerrero, que durante años integraron el staff de Mazzone (Dol había tenido una mudanza previa, desde Ediciones Torino), terminaron bajo el ala de Divito, quien acogió el proyecto de Lúpin.
Junto con ellos partieron algunas firmas que se veían frecuentemente en Capicúa, Afanancio, Piantadino o Cariseca. Me refiero a Ianiro, Pedro Seguí, Alfredo Ferroni y Männken.
Los iré tratando por partes.

Dol y Guerrero
Los directores de Lúpin, trajeron cada uno a la flamante revista dos personajes conocidos y dos estrenos.
Sabido es que el piloto nace en el primer número de Capicúa (octubre 1959). En el 1 de la revistucha (febrero del 66), sin embargo, se le otorga una prosapia vinculada a la aeronavegación, que funciona a modo de presentación de la nueva etapa de la historieta, incluyendo personajes (abuelo, padre, Gafas, Tornillo) y modalidades de las futuras entregas (tanto las andanzas del protagonista, como los relatos de guerra de sus antecesores).

En cambio Dol, se limita a transformar el logo de Resorte (“el ayudante del Profe”, en Capicúa), anunciando sus “Nuevas aventuras”.

Las novedades vienen por parejas: Piedrito y Saurio (Guerrero) y Bicho y Gordi (Dol, firmando como “Sol”, con solcito incluido en la o).
En la historieta prehistórica, Guerrero hace gala como dibujante de virtudes superiores a las que exhibe en Lúpin o en Al Feñique, de líneas un tanto esquemáticas a mi gusto, quizá por una pretensión de acercarse a un estilo “serio”. Piedrito y Saurio se emparenta con el trazo más suelto de Mosca Kid o Moscato, Oporto y Anís. Todas las nombradas aparecían en Editorial Mazzone y terminan más tarde o más temprano recalando en la revista Lúpin.

Dol, con un nivel de osadía gráfica y argumental que superó siempre al de Guerrero, inaugura una gran historieta. La desfachatez del Bubi, personaje secundario de Bicho y Gordi, lo mismo que los cartelitos delirantes que pueblan las viñetas, constituyen hallazgos singulares que anticipan varias décadas, y que emparentan a Dol con Vidal Dávila e incluso con Battaglia.

En un post del 2008 (ver), en el que también remito a otro del 2006 (ver), me he referido a estos temas (incluyendo la procedencia del Bubi). Repasando lo escrito, registro que con el transcurso del tiempo valoro cada vez más el trabajo de Dol. Hoy día opino que Bicho y Gordi, junto a Saltapones (que provenía de las revistas de Torino, se publicó en Cariseca y llegará también a Lúpin) son dos de las tantas creaciones de la vertiente cómica, que merecerían reedición.

(El usuario de Taringa, “latabernademoe”, ha subido la colección completa de Lúpin en PDF, lo que me ha permitido reencontrarme con aquellos primeros números que compré en mi infancia, y de allí tomé las imágenes. Es de destacar que estos archivos fueron comercializados en un tiempo por la editorial, que tuvo la brillante idea de preservar de esta forma un material que estaba en manos de poquísimos coleccionistas. Universo podría seguir este ejemplo. Si pusieran a la venta tres CD’s con todo el Patoruzú dibujado por Quinterno, en buena definición, a 30 o 35 mangos cada uno, se los sacan de las manos. Y prácticamente la única inversión que tendrían que hacer sería publicitaria. Pero que se puede esperar de estos nabos...)

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