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sábado, julio 29, 2006

PATORUZU BAJO LA LUPA: TOMO I

"Discípulo del Diablo" se había publicado originariamente durante 1937 en las tiras diarias de "El Mundo", y reeditada en episodios continuados a partir del Nº 55 –octubre del '38- de Patoruzú Semanal. Habían pasado entonces dieciocho años para que, por primera vez, apareciera completa. En la Semanal Nº 989, del 8 de octubre de 1956, se anuncia el acontecimiento de esta manera: "La editorial Dante Quinterno S.A. ofrecerá periódicamente a sus lectores Las Grandes Andanzas del Indio Patoruzú ¡En aventuras completas! No se pierda la primera serie (..) ¡Por fin la colección tan esperada! " Con lo que queda claro –los subrayados me pertenecen- el manifiesto criterio compilatorio, no de revista, que abarcaba inclusive a la periodicidad. La primera intención editorial no era que las Andanzas aparecieran mensualmente, lo que recién sucede a partir del número 3, de marzo del '57. La discontinuidad de las publicaciones iniciales (un mes entre la 1 y la 2, y un salto de cuatro meses con la 3) dió pié a numerosos equívocos para situar la fecha del 1 (el ejemplar en sí no la consigna), como puede observarse en distintas reseñas. Lo dicho se reafirma en que la primer Andanzas no llevaba número, como es habitual en las revistas, sino que se la denominó "Tomo I", lo que la acercaba al moderno criterio de álbum, de los europeos o yankees. Y ya que menciono a éstos: es conocida la admiración de Quinterno por Walt Disney y su industria. Quien contraste el dibujo de "Discípulo del Diablo" con su tapa, diseñada –como surge de lo antes consignado- por un Quinterno dieciocho años mas grande, podrá comprobar como su trazo terminó tiñéndose de las técnicas de Disney, y perdiendo la impronta personalísima de sus comienzos. Y si esa tapa no bastara, podemos remitirnos a "Joseph, el honorable" (reeditada en Andanzas Nº 185) o a cualquiera de las historietas que estaba dibujando el Maestro por el '56, en Semanales. No hay duda de que los cuadros de este artista maduro de 47 años, superan en gracia y movilidad a los del joven de 28, pero –como ya lo apuntáramos- pierden en originalidad de trazo. Vayamos ahora a los contenidos... Si, como decía, hay un declarado propósito compilatorio para la nueva publicación, surge la pregunta de por qué no se remontaron a los orígenes, es decir al primer encuentro entre Patoruzú y su Padrino. Razones había: la aventura de Juaniyo y Lola sólo se había completado a través de las tiras diarias, ya que su republicación quedó trunca en la 1 Semanal, no continuándose en la 2. Una primera respuesta a por qué se descartó, la da el considerar que la historia del encuentro entre el Indio e Isidoro adultos, había sido reescrita (y desmentida) once años antes, con la aparición de Patoruzito Semanal. Pero esto no explica por qué no se eligió, por ejemplo, "El loco del caserón", la segunda aventura patoruzesca, jamás reeditada en Semanales. No obstaría su brevedad, ya que a partir del Nº 2 de Andanzas, comienza a publicarse mas de un episodio. Descartando que el criterio para el lanzamiento de un producto tan importante haya sido casual, hay que deducir entonces que la selección de Quinterno para las primeras Andanzas privilegió lo "mítico" a lo cronológico, lo que iremos desarrollando en el análisis de los siguientes números. Ahora, concretamente... ¿cuáles son los elementos "míticos" que se presentan en "Discípulo del Diablo"?
La doble página de presentación (nótese la similitud con la de Astérix), única en Andanzas, ya nos brinda un indicio. Obviamente, el objetivo de este "reparto" a la manera del teatro o el cine, consiste en introducir a las nuevas generaciones de lectores en el mundo del Indio. Pero, además, se caracteriza allí a Gastón y al Diablo, los sempiternos enemigos (los que junto al Chino y al Hindú revisten la categoría de principales) y cuya dimensión en el ejercicio del Mal, otorgan la dimensión del héroe, como abanderado del Bien. Aunque el apunte mítico mas importante (también en la gráfica de aquí y de la portada) aparece en el último "actor" de ese reparto: el hueso... Buey Apis, genealogía de los Patoruzek, origen de la fuerza de la dinastía... Nos metemos de lleno en la mitología del Indio... ¿Qué mejor comienzo para las Andanzas? Finalmente, unos breves apuntes con respecto a la historia en sí. Se sigue aquí la tradición de las Semanales con los versitos (inexistentes en el diario "El Mundo") precediendo a las tiras. Se me ocurre que estos curiosos comentarios rimados son un remanente de la prehistoria del género –asociado aún a la literatura-, cuando no se habían instalado los globos de diálogo y el dibujo se limitaba a ilustrar un extenso cuadro de texto (estilo que José Luis Salinas, por ejemplo, continuó en Billiken durante años, con sus adaptaciones literarias). El origen de tira diaria se revela de movida en las tres primeras secuencias, que son autoconclusivas, con típico remate en el último cuadro. La historia arranca recién en la cuarta tira (o sea, la 396, según la renumeración de Semanales para "Colección Patoruzú") y tiene un primer final, como acción continuada, en la 502, con la derrota de Gastón y la recuperación del hueso. A partir de allí hay un largo interregno de tiras cómicas, de débil hilván argumental en torno a los usos del hueso, donde parece que Quinterno no se resignara a dejar el tema y lo estirara. Si nos remitimos al origen de tiras diarias y las contamos, veremos que el autor pasó un mes entero dándole vueltas al asunto hasta encontrar la punta por donde retomar la historia...
Y cuando la encuentra, el ritmo se hace vertiginoso: en mitad de la tira 535, en marcado contraste con la luminosidad de los dos cuadros anteriores, todo se ensombrece para marcar el regreso de Gastón Guillotín. Y ya al final de la tira siguiente hace su entrada triunfal Lucifer, quien rápidamente suma al Químico y tienta a Isidoro para echar a rodar la segunda parte. Magistral pirueta de Quinterno, que haría sospechar, como hipótesis alternativa –tan grande es la diferencia del señalado interregno con el comienzo de esta segunda parte-, que durante ese mes de tiras cómicas, paralelamente, se dedicó a dibujar este epílogo y recién lo incorporó cuando lo tuvo terminado. Resta señalar solamente la particularidad –y vaya también como respuesta para el amigo que nos ha mencionado el tema- que, en "Discípulo del Diablo", Gastón y el hotelero (mas adelante "el franchute", como lo llamaría Isidoro) aparecen identificados como un mismo personaje, lo que después se desmentiría, como ya lo veremos en futuros ...

1 comentario:

  1. manuel marchesotti01 febrero, 2008 22:23

    como siempre dao muy buena informacion y de calidad seguí asi!!

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