SOBRE ESTE BLOG...

Vas a encontrar, básicamente, data sobre historieta cómica argentina clásica. Además, bastante de bande dessinée. Algunas reflexiones sobre el lenguaje historietístico, muchas polémicas y miles de imágenes, la mayoría de mis propios archivos. La forma más fácil de ubicar un material o autor es ir a "Etiquetas", revisar y hacer click en la pertinente. También podés escribir una palabra clave en "Buscar en este blog". Tenés mi contacto, encima, acá al lado → → →→ → →→ Suelo responder mails si la consulta es muy específica. En cuanto a enlaces que ya no funcan, lo siento, llegaste tarde. Podés tomar lo que quieras, en tanto cites la procedencia. Si no citás, y te ubico, te escracho públicamente, como he hecho en varias oportunidades. Enjoy
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miércoles, noviembre 19, 2008

CHARLA DE SUSANA MUZIO (última parte)

Asociando con la obsesión de Quinterno por construir un personaje representativo de lo nacional, Susana Muzio derivó la charla hacia una línea de historietistas que -en este sentido- fueron sus continuadores. Así rescató, entre otras, dos tiras del diario Clarín: Teodoro y Cía., de Viuti y El Loco Chávez, de Trillo y Altuna. Curiosamente, ambos personajes tenían una base de operaciones similar. Teodoro era cadete de una oficina, y el Loco comenzaba sus aventuras casi invariablemente desde la redacción del diario en que trabajaba como periodista. Podría emparentarse esto a dos creaciones que durante décadas aparecieron en la revista Patoruzú: Don Fierro, del propio Quinterno y Mordancio, Jefe y Mártir (o Motín a Bordo), de Battaglia. Así, la oficina, desde diferentes ópticas, surge como una constante, apuntando a un vasto sector de clase media que reconocía en esas historietas personajes y situaciones de su entorno. El mismo espectro social es reflejado, desde el punto de vista de la familia, por Mafalda. Y hoy en día, en una sociedad pauperizada, La Nelly viene a contar las peripecias de la clase media baja. Fuera de lo urbano, el gran exponente de historieta popular fue Inodoro Pereyra. La inicial sátira a la épica gauchesca podía haber tenido vuelo corto, si Fontanarrosa no hubiera conectado rápidamente con cuestiones que les eran cercanas a las gentes de provincia. Como se ve, poco importa para la llegada al público que el tratamiento sea de comedia con atisbos realistas o absolutamente disparatado, en tanto el planteo básico contenga elementos identificatorios con aquél. Por otra parte, el éxito de El Eternauta radica, a mi entender, no tanto en la potencia fantástica y alegórica de su fábula, sino en que la misma arranca y se desarrolla en un entorno y con personajes absolutamente reconocibles. Otro ejemplo de popularidad en la historieta es Clemente, que siendo un bicho inclasificable y habiendo a menudo transitado por los terrenos del absurdo poético, posee una idiosincrasia profundamente argentina.
No se me escapa que casi todos los personajes citados son de Clarín. Cabría entonces la pregunta si su popularidad no proviene del medio en que fueron publicados. Por supuesto que influye. Pero independientemente del juicio que merezca el diario de la viuda, no cabe duda que tiene por objetivo primario la llegada masiva. Ergo, la elección de todos sus componentes, incluidas las tiras cómicas, apunta a ello.
Llegados a esta instancia, y como reflexión final derivada de la charla de Muzio, cabría pensar que los lamentos por la pérdida de popularidad de la historieta, tienen algo de infundados. En los diarios, sigue incólume. En los kioscos, las revistas de Mazzone, Quinterno, o Torino, son suplantados por los libritos de
Gaturro,
Mafalda,
Clemente
o Macanudo. Son menos títulos, es cierto, y en la línea exclusiva de la tira cómica. Por otra parte, la continuidad de revistas humorísticas del tipo de Patoruzú, Rico Tipo, Satiricón, Humor, se ha quebrado. Quizá el único exponente actual sea Barcelona, pero muy lejana a la tirada de aquéllas. Y la historieta “seria” se limita a la Fierro, que también es para un público muy restringido. Por último, el camino para reflotar el consumo de la historieta de aventura no puede ser nunca el de Columba o Récord, que propone Magma. El tiempo no transcurre en vano. Dejo de lado el material historietístico nacional que se puede hallar en librerías o comiquerías porque -vale aclararlo para algún despistado- el tema de Muzio y de este post pasa por el consumo popular del género.
Entonces, la ecuación correctamente planteada sería: un tipo de historieta continúa teniendo enorme repercusión y otro ha perdido mucho terreno. Los que permanecen en el candelero son, sin duda, los que siguen usando la brújula que tenía Quinterno para dirigir sus creaciones. Dicho más claramente, los que todavía siguen apostando a comunicarse con su público, a buscar puntos de contacto con él. Tanto sea desde lenguajes bastardos y demagógicos, como los de Nik, o extrañados, como los que utiliza Liniers. Ahora, los que se han convencido de que la historieta es un arte y se miran el ombligo, los que creen que los modelos del género deben buscarse en el mongo o en los superhéroes, los que se quedaron en el tiempo... tienen todo el derecho a hacerlo. Pero no pueden quejarse de su falta de popularidad. Bánquensela, m’hijos. Calavera no chilla.

sábado, agosto 16, 2008

NO, MIRE... YO YA COLABORE...

Uno dice: “Y... total, doce mangos no son nada”. Peeeeero... Con doce mangos te comprás media docena de empanadas. O te vas al cine un día de descuento. O sea que, con veinticuatro mangos, tenés una noche completa. Te ves una flor de película y después te vas a tu casa con el paquetito de empanadas, y te las manducás acompañadas del medio troli de totín que quedó del mediodía. Quedás pipón.
Yo en cambio, como un boludo, aposté los veinticuatro mangos a la carta magna. Perdón. Quise decir a la causa Magma.
Lo cual me quitó el apetito...
Ya venía comprando el número especial y el uno de esta revista. No me gustaba mucho (o mejor dicho: me gustaba casi nada), pero persistí, en aras de darle una nueva oportunidad. Hace unos días adquirí el dos y de yapa, la Pandemonium # 1 que acaba de salir, con idéntico staff editorial, pero especializada en terror, a la manera de Vampirella o Dr. Mortis. A razón de $ 11,90 c/u, un total de $ 23,80 ($ 24, pa’ redondear).
Juro, eh, juro!... que pongo buena voluntad.
Pude terminar sólo una historieta (sí, una solita, dije bien) de las varias que suman entre las dos revistas. La de terror principia con una resurrección del Nekrodamus de Skorpio, vuelto a asesinar aquí por los hermanos Accorsi. El argumento, que parece remedar al de La Lola (por lo de las reencarnaciones que no discriminan sexo), es francamente ilegible. Pero no me voy a ensañar con el dúo dinámico, porque todo lo demás transcurre por parecidos andariveles. En el espacio de lectores de la Magma, Guillermo Grillo, muy sutilmente, sugiere que no andan muy bien en guiones. Le responde Alejandra Márquez amenazando con “historias largas, arcos argumentales de varios capítulos”. Yo ya los había abandonado en el primer número. Y ahora, pa’ pior, ni siquiera publican a Zanotto. Con lo cual no me quedan dudas que en el futuro optaré por el cine y las empanadas.
Y es una lástima, porque Magma pintaba como una opción a la falta de aventura en Fierro. El desafío era retomar la línea de Skorpio, actualizada. Pero la aventura no aparece o atrasa hasta Columba. Skorpio -si mal no recuerdo- estaba muy por encima de esto. Ni hablar de las de terror, editadas por Torino.
Encima, tanto en Magma como en Pandemonium, los dibujantes -exceptuando al director de las publicaciones- son buenos. Es más: yo me quejo de que los dibujantes de ahora se creen autosuficientes y arremeten solos con las historias, pero tengo que reconocer que el mejor guión pertenece a uno de ellos: Jok. Es una lástima perderme la continuación de Simón Luzmala y el retrato robot, aparecida en Pandemonium, que pinta como interesante. Pero ya lo dije... Es mi último aporte a la causa.
Después, que no me acusen de no haberlo intentado...

martes, febrero 19, 2008

APOSTILLAS (X): EL INFIERNO EVITADO Y LA LAVA ACEPTABLE

MA' MEDRANO
No siempre la mirada de los otros es el infierno, como sostenía un bizco más célebre y trascendente que Kichner. Hay veces que la mirada ajena afirma y resignifica la propia. Sobre todo, cuando se posa justamente en el mirar, y proviene de una autoridad, como el maestro Grillo (VER ).
El caso es que me ha hecho “ver” que estuve mezquino con Medrano. No sólo por subir una única imagen, sino también por carecer de otras cosas pa’ mostrar. Uno junta tanta pavada del género y tiene tan poco de algunos grandes... Trato de remediarlo de dos formas: acá, con estos dos dibujos adicionales; respecto a mi deuda interna, buscando pa’ comprar de aquí en más algo que se haya editado y haga honor a su trabajo.
(La fuente de imágenes es Hora Cero, Suplemento Risas Argentinas, y reproduce láminas de los almanaques de Alpargatas, que originariamente aparecían en color. En el sitio de Medrano, cuyo link encontrarán a la derecha, se puede ver más.)


AUGURI
Estuve leyendo “Magma”. No completa, en realidad. Hay dos historietas que se resistieron a que las lea, y cuando eso pasa, no doy batalla. No las voy a puntualizar, porque me parece que la publicación, en su totalidad, es valorable. Percibo, no se por qué, un cierto tufillo columbiano, peleándose con la herencia de Skorpio. Espero que prevalezca lo último.
Destaco, sí, el trabajo de Zanotto, editado en forma póstuma. Excelente guión, excelente dibujo dentro de una línea realista (no “hiper”, como se consigna en el prólogo... eso es otra cosa, muchachos). Zanotto narra muy bien gráficamente, no así en los textos, que sobreabundan. Me parece lícito separar guión de textos, no siempre van de la mano.
Otro clásico para destacar es Lalía. La dupla la vuelve a componer con Ricardo Ferrari, como guionista. Este último no me había gustado nada en su trabajo de adaptación de Welles (
VER). Aquí, inspirándose en un relato de Bram Stoker (aclaro pa’ los historietófilos: el autor de “Drácula”), no está tan mal, al menos por ahora. Lalía es un dibujante perfecto para esta línea, que continúa la de Nekrodamus. No me gusta demasiado cuando se mete con la ciencia ficción o lo erótico. Tampoco acierta en otras variantes del terror, como su adaptación de Lovecraft. Cometió allí el error de explicitar lo que Breccia, inteligentemente, apenas sugirió.
La cuestión con “Magma” es que ya no puedo disfrutar como antes, este tipo de historietas tan clásicas. Se dirá, y con razón, que nada termina de conformarme. Pero lo poco que aún rescato de la “Fierro” sigue interesándome más que la nueva revista.
Valoro, eso sí, el cuidado de la edición y la valentía de mandarse al mercado con un producto de estas características. Ojalá les vaya bien.