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sábado, abril 08, 2017
CUANDO LA HISTORIETA SE VUELVE PELIGROSA (13): PANDO C/ BARCELONA S/ DAÑO MORAL
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migueldao57
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Etiquetas: Barcelona, Qué es la Historieta?
miércoles, noviembre 19, 2008
CHARLA DE SUSANA MUZIO (última parte)
Asociando con la obsesión de Quinterno por construir un personaje representativo de lo nacional, Susana Muzio derivó la charla hacia una línea de historietistas que -en este sentido- fueron sus continuadores. Así rescató, entre otras, dos tiras del diario Clarín: Teodoro y Cía., de Viuti y El
Loco Chávez, de Trillo y Altuna. Curiosamente, ambos personajes tenían una base de operaciones similar. Teodoro era cadete de una oficina, y el Loco comenzaba sus aventuras casi invariablemente desde la redacción del diario en que trabajaba como periodista. Podría emparentarse esto a dos creaciones que durante décadas aparecieron en la revista Patoruzú: Don Fierro, del propio Quinterno y Mordancio, Jefe y Mártir (o Motín a Bordo), de Battaglia. Así, la oficina, desde diferentes ópticas, surge como una
constante, apuntando a un vasto sector de clase media que reconocía en esas historietas personajes y situaciones de su entorno. El mismo espectro social es reflejado, desde el punto de vista de la familia, por Mafalda. Y hoy en día, en una sociedad pauperizada, La Nelly viene a
contar las peripecias de la clase media baja. Fuera de lo urbano, el gran exponente de historieta popular fue Inodoro
Pereyra. La inicial sátira a la épica gauchesca podía haber tenido vuelo corto, si Fontanarrosa no hubiera conectado rápidamente con cuestiones que les eran cercanas a las gentes de provincia. Como se ve, poco importa para la llegada al público que el tratamiento sea de comedia con atisbos realistas o absolutamente disparatado, en tanto el planteo básico contenga elementos identificatorios con aquél. Por otra parte, el éxito de El Eternauta radica, a mi entender, no tanto en la potencia fantástica y alegórica de su fábula, sino en que la misma arranca y se desarrolla en un entorno y con personajes absolutamente reconocibles. Otro ejemplo de popularidad en la historieta es Clemente, que siendo un bicho inclasificable y habiendo a menudo transitado por los terrenos del absurdo poético, posee una idiosincrasia profundamente argentina.No se me escapa que casi todos los personajes citados son de Clarín. Cabría entonces la pregunta si su popularidad no proviene del medio en que fueron publicados. Por supuesto que influye. Pero independientemente del juicio que merezca el diario de la viuda, no cabe duda que tiene por objetivo primario la llegada masiva. Ergo, la elección de todos sus componentes, incluidas las tiras cómicas, apunta a ello.
Llegados a esta instancia, y como reflexión final derivada de la charla de Muzio, cabría pensar que los lamentos por la pérdida de popularidad de la historieta,
tienen algo de infundados. En los diarios, sigue incólume. En los kioscos, las revistas de Mazzone, Quinterno, o Torino, son suplantados por los libritos de
humorísticas del tipo de Patoruzú, Rico Tipo, Satiricón, Humor, se ha quebrado. Quizá el único exponente actual sea Barcelona, pero muy lejana a la tirada de aquéllas. Y la historieta “seria” se limita a la Fierro, que también es para un público muy restringido. Por último, el camino para reflotar el consumo de la historieta de aventura no puede ser nunca el de Columba o Récord, que propone Magma. El tiempo no transcurre en vano. Dejo de lado el material historietístico nacional que se puede hallar en librerías o comiquerías porque -vale aclararlo para algún despistado- el tema de Muzio y de este post pasa por el consumo popular del género.Entonces, la ecuación correctamente planteada sería: un tipo de historieta continúa teniendo enorme repercusión y otro ha perdido mucho terreno. Los que permanecen en el candelero son, sin duda, los que siguen usando la brújula que tenía Quinterno para dirigir sus creaciones. Dicho más claramente, los que todavía siguen apostando a comunicarse con su público, a buscar puntos de contacto con él. Tanto sea desde lenguajes bastardos y demagógicos, como los de Nik, o extrañados, como los que utiliza Liniers. Ahora, los que se han convencido de que la historieta es un arte y se miran el ombligo, los que creen que los modelos del género deben buscarse en el mongo o en los superhéroes, los que se quedaron en el tiempo... tienen todo el derecho a hacerlo. Pero no pueden quejarse de su falta de popularidad. Bánquensela, m’hijos. Calavera no chilla.
sábado, marzo 01, 2008
SI NO HAY ACCION NO ES HISTORIETA, LOCO...
Un comentario de Cinzcéu me ha llevado al terreno de analizar si la acción es un elemento indispensable de la historieta, otro tema que he debatido vivamente en grupos. Yo creo que sí. Por supuesto que van a surgir ejemplos en contrario, ya que toda regla tiene su excepción. Desde allí se dirá: “Y qué??? Entonces, esto no es historieta???”. Yo no contestaría ni sí, ni no, ni blanco, ni negro. Simplemente argumentaría que hasta que esas excepciones no alcancen un número considerable, se conviertan en una tendencia firme, habría que situarlas en el campo de las experimentaciones de lenguaje dentro del género.
Pero antes de entrar en el tema de la acción, debo hacer una aclaración que me ha ganado muchos enemigos. No creo que todo lo que se dibuja con un mínimo argumento quepa en la bolsa de la historieta. El término historieta lo reservo para aquello que contiene una acción. Muy rudimentariamente, y para tratar de hacerme entender, he propuesto hablar en ese caso de “historieta propiamente dicha” -o abreviando, "HPD" -, ya que el término historieta está instituido para todo y resulta por ahora insoslayable (habría que encontrar uno que globalizara el género conteniendo el concepto de narración mediante imágenes estáticas). Así, la historieta se dividiría en las especies de chiste, tira (cómica o seria) y “HPD” (o sea secuencia de acción mediante imágenes estáticas). Cada una de estas ramas presenta un lenguaje específico.
Hace poco menos de un año, escribí aquí sobre el tema VER, pero sin mucho ánimo de hacerme entender.
Más atrás en el tiempo, y en ocasión de haber encontrado un libro de Steimberg que había buscado por años, también abordé el tópico VER (creo que allí hizo Cinzcéu su primera aparición estelar en este blog).
No estoy seguro de poder suscribir hoy día todo lo escrito. Una rápida revisión me obliga a rectificarme, por ejemplo, sobre que el chiste presenta solamente cuadros únicos, ya que el ejemplo de Langer que aquí subo lo desmiente. Pero de todos modos, y para no abundar, me remito a esas dos notas para encuadrar lo que sigue.
Luego de responderle a Cinzcéu en el post de anoche, pasé por el kiosco y compré el último número de Barcelona, donde aparece el citado chiste.
Me sirve para diferenciarlo del concepto de acción que propongo, que proviene del teatro y que extraigo del Diccionario semiológico de Pavis (viste, Liniers, que yo también consulto diccionarios?). Allí se define a la acción, en principio, como: “Serie de acontecimientos esencialmente escénicos, producidos en función del comportamiento de los personajes, la acción es a la vez, concretamente, el conjunto de los procesos de transformaciones visibles en escena, y, en el plano de los personajes, lo que caracteriza sus modificaciones psicológicas o morales.”De aquí, a la noción de conflicto, hay un paso. El conflicto, entendido como fuerzas antagónicas, como confrontación entre dos o más personajes (o aún dentro de uno solo) es un elemento que no se puede escindir de la acción, dado que es lo que precisamente la motoriza.
Existe transformación en el chiste de Langer? Sí, claro que existe. Está ubicada en el plano histórico, aún cuando como sentido pareciera afirmarse que todo sigue siendo igual.
Hay conflicto? También. Conceptualmente, se puede leer el enfrentamiento de dos culturas. O más bien a la depredación que una ejerce y ha ejercido sobre la otra.
Hay acción? No, dado que la transformación y el conflicto no se producen en la escena (los cuadritos, para el caso), no fueron producto de fuerzas antagónicas que operaran de forma visible, que estuvieran presentes allí.
Entonces, a mi criterio y de acuerdo a las definiciones que adhiero, el chiste y hasta la tira se pueden permitir la descripción, pero no lo que llamo “HPD”.
Todo género y subgénero tiene su especificidad. Así es frecuente, por ejemplo, que en la novela aparezcan largos pasajes descriptivos y en el cuento no. Hemos “chateado” largamente tratando de identificar las particularidades de la historieta. No se los demás, pero yo al menos, me estuve refiriendo siempre a la "HPD". La acción, a mi humilde entender -nadie va a creer en esta expresión-, constituye una de las características de su lenguaje.
Te lo firma:
Miguel Dao
a las
1:35 p.m.
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Etiquetas: Barcelona, Langer, Qué es la Historieta?

