SOBRE ESTE BLOG...
Vas a encontrar, básicamente, data sobre historieta cómica argentina clásica. Además, bastante de bande dessinée. Algunas reflexiones sobre el lenguaje historietístico, muchas polémicas y miles de imágenes, la mayoría de mis propios archivos.
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Enjoy
A las 4 de la mañana, en título catástrofe, se leía en la página web de Clarín: "Militantes K impiden la salida de las ediciones de los diarios Clarín y La Nación".
Como de costumbre, todas mentiras del multimedio. Estaba a una cuadra del kiosco, y ya hedía a Clarín.
Lo tuve que comprar obligado, para que me cobraran $ 5,90 el tomito de Súperman. Ahora estoy en casa, meta desodorante de ambientes.
Así que - a ud. le hablo, señora Ernestina Herrera de Noble- cuando publique las estadísticas de ventas, aclare que yo fui coaccionado por violencia irresistible.
Y le aviso que para los siguientes tomos de Súperman, voy a esperar que aparezcan en mesas de saldo.
Otra porquería que compré, fue el Patoruzú de Perfil. No se para que mierda, si es la misma bosta de siempre: selección de las peores (encima mutiladas), color imposible, papel del orto. Lo único que vale la pena es el póster del cartón de lanzamiento. Y Fontevecchia será tanto o más hijo de puta que la vieja apropiadora, pero al menos acá, no te obliga a llevar el diario. Igual, nunca más, hasta que no reediten a Quinterno, y como se debe.
Hay que rescatar sí, que la Ñ largó una serie de 8 libros de Patricia Highsmith. Fuera de la saga de Ripley (debo ir por la cuarta relectura de cada una de las cinco novelas), poco es lo que había podido conseguir de esta enorme escritora, y en ediciones españolas que cuestan un güevo. Así que además del primero de la serie (“La máscara de Ripley”) que tenía repetido, pero venía gratis con la revista, y me hizo quedar bien con mi hija mayor, compraré cinco de los seis restantes, salteándome solamente “Ripley en peligro”.
De todos modos, Ernestina, no esperes que te de las gracias. Es lo menos que podías hacer, vieja conchuda.