SOBRE ESTE BLOG...

Vas a encontrar, básicamente, data sobre historieta cómica argentina clásica. Además, bastante de bande dessinée. Algunas reflexiones sobre el lenguaje historietístico, muchas polémicas y miles de imágenes, la mayoría de mis propios archivos. La forma más fácil de ubicar un material o autor es ir a "Etiquetas", revisar y hacer click en la pertinente. También podés escribir una palabra clave en "Buscar en este blog". Tenés mi contacto, encima, acá al lado → → →→ → →→ Suelo responder mails si la consulta es muy específica. En cuanto a enlaces que ya no funcan, lo siento, llegaste tarde. Podés tomar lo que quieras, en tanto cites la procedencia. Si no citás, y te ubico, te escracho públicamente, como he hecho en varias oportunidades. Enjoy
Mostrando las entradas con la etiqueta Battaglia. Mostrar todas las entradas
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sábado, diciembre 23, 2023

PARA COMPRAR EN EL ALMACEN DE DON PASCUAL

Debido a varias consultas recibidas vía mail acerca de cómo adquirir el Don Pascual (integral) de Roberto Battaglia, tiro acá la data que dispongo hasta el momento.

En el último posteo que realicé figuran los links para ver online o descargar el primero y segundo tomo. No obstante ello, entendiendo a los que aman el papel impreso, por ahora los tomos físicos sólo están en venta en la librería de la Biblioteca Nacional a un precio promocional de $ 16.000 c/u. (o sea $32.000, porque se venden juntos) Se prevé que a partir de enero se distribuyan en librerías y también puedan comprarse online a $ 40.000 el par. Pero en este momento catastrófico del país (y habiendo cambiado por supuesto las autoridades de la BN) nada es seguro.

Sugiero entonces que en la última semana del año se alleguen a la librería de la BN, una construcción pequeña y antigua que está sobre Avda. Las Heras al 2500, al lado de la Plazoleta del Lector, entre la entrada y salida de un estacionamiento.

Atienden de lunes a viernes en un horario amplio, pero para más seguridad, pueden comunicarse por el sitio web de la BN, la página de Face o Twitter o Instagram.

Los que viven lejos de CABA tienen la opción de enviar un comisionista. Para ese menester, es probable que les pidan medidas y peso. Aquí van: 24 x 34 x 5 (alto de los dos tomos apilados) y peso aproximado de dos kilos y medio.

De nada.



martes, diciembre 19, 2023

SALIO EL DON PASCUAL, SALIO

Hace exactamente un año, Lautaro Ortiz me sorprendió convocándome a participar de un proyecto monumental, histórico diría: el rescate integral de la obra cumbre de Battaglia, el Don Pascual.

La iniciativa era conjunta con Juan Sasturain, en su carácter de director de la Biblioteca Nacional.

No había tenido ningún trato anterior con Lautaro y le pregunté si estaba al tanto de mi controvertida reputación  en el ambiente historietístico. Me contestó que la conocía perfectamente, pero no obstante ello quería que escribiesen sobre  Battaglia los que realmente habían investigado el tema.

Fue un año de intensísima, apasionada y fructífera colaboración. Que derivó en camaradería primero y en amistad después.

Ayer me reuní con él y con los dos maravillosos tomos. En el segundo aparece, entre plumas prestigiosas, mi firma.

Por ahora están en venta únicamente en la Librería de la BN, pero se pueden ir pispeando on line ACA y ACA.

domingo, noviembre 26, 2023

EL ESLABÓN PERDIDO (III)

Completo esta serie de notas sobre la Primera Bienal Mundial de la Historieta de 1968 en el Di Tella, merced a un aporte totalmente inesperado.

Durante los diecisiete años que lleva este blog en la web, sus lectores me han dado muchas alegrías. La última fue hace un par de días, cuando un consecuente frecuentador de este sitio me obsequió un ejemplar de "La Historieta Mundial", el catálogo oficial de la referida muestra.


Un somero repaso de su contenido no hace más que confirmar las notas precedentes y todo lo que he venido desarrollando durante largo tiempo en cuanto a la bisagra que significó la Bienal en el terreno de la historieta vernácula, en su relación con la Cultura con mayúsculas.

La publicación intenta en su primera parte -con algunas imprecisiones y errrores propios de una historiografía aún en pañales- una reseña abarcativa del panorama argentino, ratificando lo apuntado anteriormente sobre el lugar que ocupaba para entonces la vertiente cómica, la que luego fuera subestimada por décadas.

En sus páginas aparece Quinterno en un lugar destacado, más allá que no haya participado de la muestra en sí. También los ya nombrados en el primer posteo, a los que se suman Calé, Dobal, Faruk y Ferro. Llama la atención el grado de importancia que se le otorga al Don Pascual, obra magna de Battaglia, muy próxima por fin a rescatarse (VER).

En cuanto a la rama seria, el espacio que se le dedica a Columba es reducido, valorizándose a los historietistas que hoy en día son considerados grandes maestros. Otra curiosidad: una viñeta de Mort Cinder ocupa toda una página, mientras que la correspondiente a El Eternauta apenas un cuarto. Si vamos a juzgar por el espacio gráfico concedido, podríamos deducir que la primera creación de Oesterheld se valoraba para ese entonces más que la segunda. Criterio que comparto hoy en día.

Con esto quiero decir que la iniciática aproximación semiólogica (a través de Masotta, claro) al mundo de la historieta local, era por demás atinada.

Sí tengo una perlita para apuntar.

Luego de un prólogo de corte insititucional de Romero Brest, director del Di Tella, aparece otro firmado por Lipzsyc (Escuela Panamericana de Arte) y el propio Masotta. Allí se lee: "En esta primera sección nosotros queríamos mostrar la existencia de ciertas propiedades de esas imágenes, señalar la presencia de valores que habian estado escondidos muy cerca de nuestras manos, en los objetos de consumo popular y cotidiano".

La frase da para extensos análisis. Un abordaje primario indicaría que Masotta descubre América cuando ya estaba descubierta. Pasa que él, al igual que los colonizadores, piensa que puede advertir riquezas que los nativos pasan por alto. 

Confirma el párrafo extractado de la nota de Primera Plana en el posteo inaugural de esta serie: "Sin duda la historieta no necesitaba de semejante reconocimiento para sobrevivir: si ninguna moda tardó tanto tiempo en ser aceptada conscientemente por sus usuarios, también es cierto que ninguna fue más independiente de esa aceptación".

Me viene a la mente Les Luthiers con aquello de "nos descubrieron, al fin nos descubrieron".

domingo, septiembre 10, 2023

DON PASCUAL INTEGRAL

"¡Se viene, se viene, se viene!", diría Palpitiño. Sí, señores, se viene la obra magna de Roberto Battaglia y una de las cumbres de la historieta cómica argentina. Me refiero, claro está, a Don Pascual. Y no algunos episodios, no... TODO DON PASCUAL. Dos volúmenes que recogen la integridad de lo publicado en el semanario Patoruzito y que además cuentan con reflexiones sobre el autor y su obra, a cargo de las más selectas plumas del ambiente. Entre las cuales (si no es que se avivan del error a último momento) se encuentra este servidor... Aplausos de pié, por favor.






viernes, junio 16, 2023

EL ESLABÓN PERDIDO

Hacía tiempo que andaba detrás de un número impreciso de Primera Plana, de fines del año 1968. Tenía la data que allí figuraba una nota acerca de la Primera Bienal Mundial de la Historieta celebrada en Argentina, en las salas del  Instituto Di Tella, sito por ese entonces en Florida al novecientos, y sede por excelencia de las vanguardias artísticas de su tiempo. 

Encontré el ejemplar hace unos días y valió la pena la búsqueda, dado que trae referencias varias a cómo se fue dando progresivamente, en Argentina y en el mundo, el ingreso de la historieta a los estamentos superiores de la Cultura con mayúsculas.

Ya desde el título, no exento de cierta ironía acorde con el tono general del artículo, se denota dicha transformación: "El triunfo de la Literatura Dibujada".  Esa denominación de lo que hasta entonces era lisa y llanamente historieta fue también la que identificó la publicación aparecida en paralelo a la Bienal, dirigida por su mismo organizador, el semiólogo Oscar Masotta.

Un intento de cronología de los peldaños ascendidos, en base a lo que reseña la nota en cruce con información recabada por mí aquí y allá,  arrancaría con Roy Lichtenstein y el pop-art.  Si bien el pintor y escultor ya  experimentaba con los cómics desde fines de la década del '50, es  a partir de 1961 que se aboca con exclusividad a las  imágenes comerciales de producción masiva. Para los no informados, su proceso consistía en ampliar viñetas con una técnica de puntos que imitaba la impresión industrial, así como los colores planos y brillantes de las publicaciones de la DC y demás editoriales. No se puede discernir en la obra si se trata de rescate o crítica de la cultura de masas; objeto de estudio además de Umberto Eco, que en 1965 publica "Apocalípticos e integrados", donde incluye su famoso ensayo sobre Súperman.

Sucede que un año antes los líderes del pop-art habían cruzado el océano y conmovido la Bienal de Venecia, nada menos. Intelectuales y artistas de vanguardia comenzaron a pronunciarse sobre el fenómeno. Federico Fellini, el gran director cinematográfico,  que para mitad de los '60 ya había producido al menos tres de sus grandes obras (La strada, La Dolce Vita y 8 ½), declara su amor por el fumetto. A más de los semiólogos, los psicólogos, sociólogos y analistas de distinto pelaje se lanzan de cabeza sobre el nuevo objeto de estudio.

Se crearon centros de investigación del lenguaje historietístico en distintos países de Europa: Francia, Italia, Suecia y España. En 1966 se celebraron dos congresos internacionales sobre el género; uno de ellos en Lucca, pequeña ciudad italiana amurallada que hasta la actualidad, una vez al año, sigue organizando un festival que incluye cómics, animación y juegos de rol, y al que acuden frikis de todo el mundo, lo que hace intransitables sus estrechas calles. 

En ese mismo año, en EEUU, Windsor McKay (creador de Little Nemo in Slumberland) y otros pioneros del género ingresan por primera vez al Metropolitan Museum de Nueva York.

Y en 1967 es el Louvre el que abre generosamente sus puertas a la muestra "Bande Dessinées et Figuration Narrative".

Es así como llegamos a nuestra propia Bienal, en octubre de 1968. La Argentina no podía ser menos. No sólo poseía figuras autóctonas instaladas internacionalmente (José Luis Salinas, Arturo del Castillo, Alberto Breccia) sino que además albergó al gran Hugo Pratt, entre otros italianos emigrados.

Me causó sorpresa un dato que ignoraba. En el aspecto humorístico podía a llegar a imaginar a un Oski dentro de la muestra del Di Tella, pero no a los próceres que también se mencionan como parte de la exposición: Lino Palacio, Divito, Blotta, Quino, Sagrera, García Ferré, Mazzone, Battaglia y Torino. Supongo que si Quinterno no estuvo es porque no aceptó la invitación. O no lo invitaron porque nunca aceptaba, una de dos.

Hay un párrafo de la nota de Primera Plana que merece ser transcripto literalmente: "Sin duda la historieta no necesitaba de semejante reconocimiento para sobrevivir: si ninguna moda tardó tanto tiempo en ser aceptada conscientemente por sus usuarios, también es cierto que ninguna fue más independiente de esa aceptación".

Antaño  desarrollé extensamente en este blog el tema de la inserción de la historieta en el campo cultural. Puedo remitir a notas como UNA MIRADA "PREMODERNA" SOBRE LA HISTORIETA  o  EL MEJOR SASTURAIN, entre muchísimas otras.

A esta altura del partido creo que cualquier batalla en pos de recuperar la historieta para el consumo popular, de regresarla a los arrabales de la Cultura de donde nunca debió haber salido, está perdida de antemano, de modo que no abundaré en el tema.

Prefiero referirme, por puro divertimento, a dos viñetas que no se encuentran integradas a la nota de Primera Plana, pero que se reproducen inmediatamente después del cierre de ésta. Pertenecen a Sempé, el genial ilustrador de El Pequeño Nicolás, de Goscinny, entre otras maravillas.



No hay data acerca de dónde ni cuándo se publicaron, sólo los dos dibujos mudos como epílogo tácito de la nota.

A primera vista parecería "El juego de las 7 diferencias".  Algunas son reconocibles de inmediato, como el solitario auto antiguo contrastado con la calle atestada de "modernas" cupés. Apuntemos, por las dudas, el paso del tiempo.

El otro cambio ostensible es el del letrero  del bazar, que refiere una sustitución de firma comercial. En el resto, no hay diferencias notorias. Cuando aplicamos la lupa para buscarlas, caemos en la cuenta que no se trata del famoso entretenimiento, ni siquiera de dos épocas sutilmente esbozadas. Que sí están, pero para aludir a otra cosa.

El anclaje temporal se da a través del cambio de carteles en la columna. 

Veamos la primera viñeta. Mistinguett , vedette, cantante y actriz, graba la canción "Ça C'est Paris", que es un éxito, en  1926. Mientras que "Knock ou le Triomphe de la médecine", obra teatral de Jules Romains, fue estrenada en el Teatro de los Campos-Elíseos en 1923. La carrera de actor de  Sacha Guitry había arrancado a principios del siglo XX,  siendo ya  ampliamente conocido en los  '20. No me cabe duda entonces que la primera viñeta se ancla en esa década.

En la columna de la segunda viñeta aparecen tres dramaturgos:  Jean Paul Sartre ("Le Diable et le bon Dieu", 1951), Arrabal ("Le Cimetière des voitures", 1958) y Eugène Ionesco, con una obra poco legible; se puede identificar "FA" y el único título del autor que contiene esas letras es "La Soif et la Faim", que es representada por  la Comédie-Française en febrero de 1966, si bien registra el estreno en Alemania dos años antes. Me inclinaría a pensar que nos situamos en la década del '60.

Las vidrieras son otro detalle que muta entre viñetas. La de la redundante "L'elite", que aclara ser la librería de la elite. y la del bazar vecino.

En la década del '20, en la librería se ofrecen volúmenes de Giraudoux, Breton, Gide, Colette, todos ellos importantes escritores. En el bazar se encuentra la bande dessinée clásica: Tarzán, Zig et Puce, les Pieds Nickelés, Bicot, Guy L'eclair (o sea Flash Gordon).

Treinta años más tarde, en la década de las muestras, convenciones y bienales descriptas,  la historieta pasa a desplazar a los grandes autores en "L'elite".

Y particularidad apenas perceptible: en el nuevo bazar, en exhibidores giratorios de metal, aparecen en formato poche, es decir bolsillo, Gide, Breton, Colette.

Esas dos imágenes sin palabras resumen las seis páginas de "El triunfo de la Literatura Dibujada", la nota que las precede (firmada por Alberto Cousté). No cabe duda que Primera Plana se dirigía a un lector inteligente. Y que si Sempé fue elegido para el broche de oro es porque tenía la misma mirada irónica que el cronista acerca de la entronización de la historieta en el reino de la Cultura con mayúsculas. 

Mirada que por supuesto comparto.


miércoles, julio 31, 2019

ROBERTO BATTAGLIA: EL MISTERIO QUE NO ES TAL

Hace poco, un periodista afín a la historieta -y también a la Dictadura Militar-, publicó un artículo sobre Roberto Battaglia, el genial creador de Don Pascual y de Motín a Bordo, que tuvo bastante difusión. Ya desde el título alude al "misterio" del destino del dibujante, luego de su partida a EEUU.
No hay tal misterio.
En el 2010, en una entrevista que le realizara a Francho -quien  tuvo que exiliarse en ese país en los albores de los '60, debido a quedar sin trabajo por su militancia peronista- se brindan detalles de la falta de adaptación de Battaglia al medio yankee.
Si bien la charla con Francho está íntegramente publicada en este blog (en dos partes), reproduzco los párrafos pertinentes:
El interés gremial que, como hemos visto, estuvo presente no bien llegó a NY, da lugar a una interesante anécdota. Enrolado en la asociación de dibujantes, Francho comenta que instó a otros compatriotas a imitarlo, y menciona el caso de Roberto Battaglia. La cita al autor de Don Pascual, inmediatamente despertó mi curiosidad, debido al mito que se creó en torno a su partida a los EEUU, con la consiguiente pérdida de su rastro, y se lo expreso. “Battaglia para mí no era un misterio, vivía en mi mismo edificio”, me contesta. Aunque acota que cierta dificultad que tenía con la pronunciación, agravada por el uso del idioma inglés, hizo que paulatinamente se enclaustrara, y delegara en su mujer el trato con editores y la representación en reuniones sindicales, a pesar del consejo en contrario de Francho.
Otra vez recurro a las palabras del entrevistado, para reseñar la relación que tuvo en EEUU con Battaglia, y que da cuenta del derrotero de éste:
“No lo conocí en Buenos Aires, sino recién en los primeros días en Nueva York, cuando con mi esposa Diana estábamos viviendo en el 1-2-3 , un hotel de la calle 44 Oeste donde paraban muchos argentinos. Cuando nos enteramos que Elba y Roberto se mudaban a Brooklyn, pasamos al mismo departamento que habían ocupado ellos, en el 426 Oeste de la 44, más cerca de donde estaba mi agencia de publicidad, en el 350 W de la 44 (como se ve, estaba señalado por ese número pues dos o tres años después nos mudábamos más al Oeste, en el 444 W de la misma 44... y ahí nos detuvimos porque ya estaba el río Hudson). En todo ese período nos veíamos muy a menudo con Roberto y Elba, que además eran muy amigos de los propietarios del 426 , una pareja piamontesa, de edad avanzada, que tenían familiares en Córdoba. Con Roberto y Elba seguimos en relaciones aún después que se mudaron a New Jersey, donde compraron una casa. Más tarde, nuestros distintos intereses y su alejamiento paulatino del dibujo humorístico fue poniendo una distancia natural, como pasa en todas las relaciones humanas”.
Por delicadeza hacia Francho y hacia la memoria de Battaglia no explicité -lo hago ahora, porque me cansa que los mismos de siempre repitan las mismas estupideces- que el problema de Battaglia consistía en un fuerte complejo originado en su tartamudez, que se agravaba con un idioma ajeno y que hacía que mandase a su esposa a intentar colocar sus trabajos en el mercado de los sindicatos. 
Por otra parte, pude constatar la existencia de varias tapas del Patoruzú semanal muy posteriores a su partida del país. Este dato me fue corroborado por creativos de la editorial que recibían personalmente -por la década del '70- la correspondencia con sus colaboraciones. Hay que decir que fue perdiendo su habilidad para el dibujo, y que esa etapa suya resulta olvidable. Solo me permito subir una imagen -en original- de las varias que registro de dicha época, por el hecho que algún otro colega suyo ha puesto públicamente en duda su autoría. Seguida de la firma, se puede constatar la fecha, muy cercana al cierre definitivo de la publicación.


Entiendo que lo del "misterio" es más atractivo que la realidad, un tanto patética en el caso. Y sería preferible obviarla para quedarse con lo mejor de Battaglia, que son sus grandes creaciones de los '50 y los '60. Pero por elección, no por ignorancia como en el caso del periodista que decía que los argentinos éramos derechos y humanos...

miércoles, febrero 01, 2017

CASCABEL (2)

Le venía, desde hace tiempo, dándole vueltas a unas Cascabel. Dudaba comprarlas porque no estaban en las mejores condiciones. Ya había ido dos veces a lo del cuevero amigo que las tenía, sin decidirme. Hoy finalmente negocié precio y me las traje. Son pre-peronismo, de la época de Flax haciendo chistes sobre la Guerra. No se puede comprobar por tanto hasta qué punto la revista era hostil al gobierno del Pocho, lo que provocó su estrangulamiento y posterior cierre. Ya con problemas de distribución, hacia fines del ’46 la Dirección de Correos le quitó la tarifa reducida por dejar de considerarla “de interés general”, lo cual marcó su destino. Fue una publicación humorística de avanzada para la época. Desde la tapa misma evidenciaba originalidad: el chiste era completado en la contratapa, de modo que no había forma de entenderlo, si no se sacaba el ejemplar del revistero; y de ahí a comprarlo, sólo había un paso. Además de Lino Palacio, figuraban en el plantel los jóvenes Ianiro y Liotta, y debutaba Oski, nada menos. También hay algunos conocidos de Caras y Caretas, como Caballé, o de Patoruzú, como Gubellini, Battaglia, Rober-Tito (Alvaro Roberto Ortiz) o Molas. Mucho de Atilio De Angeli, a quien Siulnas –que todavía no había entrado en Cascabel- solía mencionar como su mentor. Y un indisimulable Mazzone, que firmaba con el seudónimo de “Cheque”.








sábado, enero 17, 2015

EL FIN DE UNA ERA

Pareciera que Universo empezó a hacer limpieza.
Que pasó un cartonero y levantó lo que habían tirado.
Que un comerciante de poca monta (graciaDió!) le compró el lote por monedas y ahora lo vende fraccionado por unos pocos billetes.
Eso explica los originales que anduvieron circulando en estos días.
No se cuanto hará que el lote está a la venta, qué habría al principio, y si los que compraron pasaron o no el dato.
A mí no me lo pasó nadie, encontré solito el lugar, revolví, y encontré estas joyitas que han dejado de lado los que se fueron de cabeza a tiras de Patoruzú -todavía quedan varias- que a mí francamente no me interesan (si fueran de Quinterno o Lovato, entuavía, pero de eso nada...).
Si bien de Ferro había una tira completa de Pandora, me pareció más interesante Jovito y el chiste suelto que muestro.
De Battaglia había montones de viñetas de distintas tiras. Yo elegí éstas. Dos pertenecen a la misma y las demás no. Pienso enmarcarlas en un sólo cuadrito con la disposición que ven.
Todo esto a 70 pé. Sumaba 75 y pedí rebaja... no soy miserable, me divierte el regateo, aún cuando te estén regalando caviar en lata.




miércoles, abril 02, 2014

Battaglia, por Wadel

Si te dicen que en una misma nota alguien habla del nacimiento del peronismo, de Patoruzito y de Don Pascual, y de que Battaglia era un genio, pero que no le caía demasiado bien como persona, vos contestás: "Naaaaa, es demasiado!".
Pero si te dicen que el autor de la nota es Wadel, por ahí empezás a creer...
(Skorpio Nº 140 - octubre 1987)





domingo, febrero 05, 2012

EL PUNTO DE CONEXION ENTRE ROBERTO BATTAGLIA Y MARIANO GRONDONA

Como de costumbre y a falta de algo nuevo que me interese, estoy revisando antiguas historietas. En el caso, uno de los grandes clásicos nacionales, el Don Pascual, del genial Battaglia. En su última época, al almacenero solían atormentarlo dos delirantes personajes que concurrían a su local: Geografiola (que estando en la "Majatan" cruzaba el Riachuelo por un túnel con el subterráneo Lacroze) y un enigmático señor que sugería catástrofes con las frases "Se viene, se viene" o "Se va, se va". Se me ocurrió asociar a este último al editorial de Mariano Grondona de hoy en La Nación, que en un tramo profetiza perogrullescamente: "Si la Presidenta lograra prolongar sin término esta extraordinaria suma de poder, rozaría el ideal de la "Cristina eterna" que planteó Diana Conti. Pero toda condición humana, aun la más exaltada, admite tarde o temprano la curvatura del tiempo. Incluso la palabra "apogeo" encierra en sí misma una referencia cíclica. El Diccionario define el apogeo, en efecto, como "el punto de una órbita en torno a la Tierra más separado del centro de ésta". La trayectoria de los astros y de los hombres, es por definición, "orbital". El origen etimológico de "apogeo" es la voz indoeuropea ap , que da una idea de "alejamiento", del máximo alejamiento de un astro de la Tierra antes de acercarse nuevamente a ella. Todo lo que sube, por ello, tarde o temprano bajará. Incluso el poder". En la jerga popular, suele asimilarse el término historieta a caricatura. Grondona ya se ha transformado a sí mismo, definitivamente, en una caricatura.

miércoles, septiembre 22, 2010

MAZZONE, QUINTERNO, TORINO: SINGULARIDADES DE TRES MAESTROS DE LA HISTORIETA COMICA (prólogo)

PEQUEÑO PROLOGO: LOS OCUPANTES DEL PODIO
Un podio vacío. Arriba, en un gran letrero se lee: Los Grandes Clásicos de la Historieta Cómica Argentina. Quiénes deben subir a ocuparlo?
Cada historietómano llamará a distintos creadores. Yo llamo a Torino, Quinterno, Battaglia, Mazzone y Ferro.
Y si dejo afuera a Oski, Quino, Divito, Lino Palacio, Medrano, entre muchos otros, no es precisamente porque no los admire, sino porque los encuadro en una categoría más amplia -lo que no implica ningún otro juicio de valor-: la del Humor Gráfico.
Mi seleccionado también, como ellos, ha hecho chistes sueltos y tiras cómicas. Pero además incursionó brillantemente en lo que llamo Historieta Propiamente Dicha, a falta de un término (y si no falta, disculpen mi ignorancia) que designe específicamente la historieta de más extensión que una tira, o una o dos páginas, si se quiere, para no entrar en discusiones bizantinas.
Dicho esto, habrá que establecer diferencias entre los ocupantes del podio. Armaría dos grupos. Los invito a correrse, por favor. Mazzone, Quinterno y Torino de este lado y Ferro y Battaglia del otro. Gracias.
Hay una primera razón para diferenciarlos, que radica en el carácter de editores de los tres primeros. Si bien Ferro llegó a tener junto con Blotta padre su propia revista, “Dos Campeones”, que recopilaba episodios de Langostino y de El Gnomo Pimentón publicados originariamente en la “Patoruzito” semanal, fue un experimento de corta duración que no se puede equiparar a la magnitud de Editorial Dante Quinterno, Adolfo Mazzone Editor o Ediciones Torino. Consecuentemente, la popularidad que alcanzaron en su momento fue mayor que la de Ferro y Battaglia (1). Y entiendo que si llegaron a tener sus propias editoriales fue porque el favor del público los había acompañado desde antes, aparte de sus aptitudes empresariales, que también son distintas, y a las que me referiré más adelante.
Pero esta distinción es secundaria, y no implica juicio de valor ya que -se sabe- el gusto del lector medio no siempre resulta índice de calidad.
Lo esencial radica en que el planteo metafórico del Langostino de Ferro y el delirio surrealista del Don Pascual de Battaglia generan distancias mayores con las creaciones de Torino, Quinterno y Mazzone, que las que estos tres poseen entre sí.
Por lo dicho, y por razones de extensión, el presente análisis se centrará en este trío que, desde la década del ’30 a la del ’70, entretuvo a millones de argentinos con sus creaciones. En la actualidad, sólo el nombre de Quinterno es rescatado de tanto en tanto, y merecido su obra alguna reedición.
Por la razón antedicha, obviaré en su caso algunos aspectos conocidos de la trayectoria, dedicándome a lo que creo esencial en su trabajo como historietista. Con Mazzone y Torino, en cambio, además de rescatar sus singularidades creativas, reseñaré los hitos fundamentales de sus carreras, en tanto los escasos datos que obran se encuentran dispersos o son contradictorios.
(1) Paradójicamente, en la actualidad, Battaglia y Ferro gozan de mayor reconocimiento que Torino o Mazzone. Aunque en lo referente a la ausencia de reediciones de sus obras, hasta el momento en que esto escribo, están todos equiparados.
El copyright de "MAZZONE, QUINTERNO, TORINO: SINGULARIDADES DE TRES MAESTROS DE LA HISTORIETA COMICA" pertenece a Miguel Dao, y se encuentra registrado. Cualquier reproducción -total o parcial- que omita mencionar la fuente será pasible de acciones judiciales.   

martes, junio 29, 2010

Un desliz de Steimberg

En La Historia de los Cómics, de Toutain, el capítulo dedicado a "La historieta argentina desde 1960" (fascículo 43) fue encargado a Oscar Steimberg. Acertadamente, sin duda. Más de una vez he referido en este blog el respeto que me merecen sus trabajos.
Sin embargo, en éste se le desliza un pequeño error, producto de alguna traición de la memoria. En efecto, en dos oportunidades (páginas 1177 y 1183), se refiere a la genial creación de Battaglia como “La Barra de Don Pascual”, título que nunca tuvo, ya que como bien lo consigna Saccomano en el fascículo 23, se inició como “Mangucho y Meneca” y terminó llamándose “Don Pascual”, a secas (durante cortos intermedios fue también “Mangucho” y “Mangucho con todo!”).
Consulté -por las dudas- en el índice general, la sección "Fe de erratas": curiosamente el párrafo aparece, pero al sólo efecto de corregir un paréntesis de más.
Aventuro que el desliz de memoria que atribuyo a Steimberg tuvo su origen en la asociación del nombre del almacenero con el de Pascualín, personaje de Torino, cuyas aventuras sí se titulaban “La Barra de...”.
Es una lástima que, a lo largo de los cuatro tomos de la enciclopedia, sea ésta la única -tangencial- mención al maestro Héctor Torino.

sábado, junio 19, 2010

EL STAFF DE MAZZONE EN LUPIN - 1era Parte

Una triangulación curiosa
Tanto Divito como Mazzone fueron colaboradores de Quinterno y crearon posteriormente sus propias publicaciones. Dol y Guerrero, que durante años integraron el staff de Mazzone (Dol había tenido una mudanza previa, desde Ediciones Torino), terminaron bajo el ala de Divito, quien acogió el proyecto de Lúpin.
Junto con ellos partieron algunas firmas que se veían frecuentemente en Capicúa, Afanancio, Piantadino o Cariseca. Me refiero a Ianiro, Pedro Seguí, Alfredo Ferroni y Männken.
Los iré tratando por partes.

Dol y Guerrero
Los directores de Lúpin, trajeron cada uno a la flamante revista dos personajes conocidos y dos estrenos.
Sabido es que el piloto nace en el primer número de Capicúa (octubre 1959). En el 1 de la revistucha (febrero del 66), sin embargo, se le otorga una prosapia vinculada a la aeronavegación, que funciona a modo de presentación de la nueva etapa de la historieta, incluyendo personajes (abuelo, padre, Gafas, Tornillo) y modalidades de las futuras entregas (tanto las andanzas del protagonista, como los relatos de guerra de sus antecesores).

En cambio Dol, se limita a transformar el logo de Resorte (“el ayudante del Profe”, en Capicúa), anunciando sus “Nuevas aventuras”.

Las novedades vienen por parejas: Piedrito y Saurio (Guerrero) y Bicho y Gordi (Dol, firmando como “Sol”, con solcito incluido en la o).
En la historieta prehistórica, Guerrero hace gala como dibujante de virtudes superiores a las que exhibe en Lúpin o en Al Feñique, de líneas un tanto esquemáticas a mi gusto, quizá por una pretensión de acercarse a un estilo “serio”. Piedrito y Saurio se emparenta con el trazo más suelto de Mosca Kid o Moscato, Oporto y Anís. Todas las nombradas aparecían en Editorial Mazzone y terminan más tarde o más temprano recalando en la revista Lúpin.

Dol, con un nivel de osadía gráfica y argumental que superó siempre al de Guerrero, inaugura una gran historieta. La desfachatez del Bubi, personaje secundario de Bicho y Gordi, lo mismo que los cartelitos delirantes que pueblan las viñetas, constituyen hallazgos singulares que anticipan varias décadas, y que emparentan a Dol con Vidal Dávila e incluso con Battaglia.

En un post del 2008 (ver), en el que también remito a otro del 2006 (ver), me he referido a estos temas (incluyendo la procedencia del Bubi). Repasando lo escrito, registro que con el transcurso del tiempo valoro cada vez más el trabajo de Dol. Hoy día opino que Bicho y Gordi, junto a Saltapones (que provenía de las revistas de Torino, se publicó en Cariseca y llegará también a Lúpin) son dos de las tantas creaciones de la vertiente cómica, que merecerían reedición.

(El usuario de Taringa, “latabernademoe”, ha subido la colección completa de Lúpin en PDF, lo que me ha permitido reencontrarme con aquellos primeros números que compré en mi infancia, y de allí tomé las imágenes. Es de destacar que estos archivos fueron comercializados en un tiempo por la editorial, que tuvo la brillante idea de preservar de esta forma un material que estaba en manos de poquísimos coleccionistas. Universo podría seguir este ejemplo. Si pusieran a la venta tres CD’s con todo el Patoruzú dibujado por Quinterno, en buena definición, a 30 o 35 mangos cada uno, se los sacan de las manos. Y prácticamente la única inversión que tendrían que hacer sería publicitaria. Pero que se puede esperar de estos nabos...)

jueves, marzo 18, 2010

ENTREVISTA CON ARNOLDO FRANCHIONI -"FRANCHO"- (2da. Parte)

Si bien el eje principal de la entrevista con Francho pasó por su producción nacional y el vínculo con la política, hubo también espacio para apuntes de lo que significó su brillante y extensa carrera en el exterior. Da cuenta de ella la impresionante galería de imágenes que acompaña esta segunda parte de la nota y que su autor tuvo la gentileza de facilitarme.
Llegado a Nueva York, sólo conservó Carita Dulce, para Familia Cristiana, ya que su editor de Arte, Carlos Quiroga, lo seguía sosteniendo contra viento y marea. Pero al tiempo Francho la abandona ya que su verdadero esfuerzo en ese momento estaba concentrado en “hacer pie” en el nuevo medio. No fue fácil, claro. Cuenta que estudiaba en la entrada de los edificios la lista de oficinas, y allí donde figurara algo relacionado a la gráfica se presentaba.
En una de esas oportunidades conoció al Jefe de Arte de Countrywide, Carl Burgos (de El hombre antorcha o Torchman). Allí se desempeñaba como publisher Marion Fass, quien tenía la astucia de hacer el seguimiento de la caducidad de derechos de los personajes de historietas. Si alguno de sus propietarios se olvidaba de renovarlos, él inmediatamente los inscribía a su nombre. Tuvo la suerte que pasara con el Capitán Marvel y se abocó a editar sus aventuras. Así que Burgos plantaba rápidamente los sketches y Francho les daba forma, los enriquecía y entintaba, figurando con exclusividad en los créditos. Hoy sospecha que Burgos se los concedió sólo a él para distanciarse de los negocios de Fass. Fue una de las pocas oportunidades que incursionó en la historieta seria, aunque por poco tiempo (después de un libro y medio), dado que la empresa, como se habrá advertido, no tenía mucha seriedad.
El mismo Francho, en primera persona, aporta un relato plagado de interesantes detalles acerca de su trayectoria en EEUU:
Con respecto a mi carrera en NY, después del ruinoso primer negocio con una agencia de publicidad para el mercado hispano, por desmanejo de cálculos de uno de nuestros socios, "sacudí el polvo" y me compré un par de zapatos nuevos reforzados para dedicarme de ahí en mas a ser vendedor de dibujos de puerta en puerta. En las revistas me encontré con colegas, que caminaban también con sus dibujitos bajo el brazo, pero con costumbres bien reguladas, puesto que las revistas eran un gran mercado donde los dibujitos humorísticos eran tomados muy en serio. Todas, las grandes y las chicas, tenían un Cartoon Editor designado, quien nos recibía un día fijo de la semana. El primero en llegar era el primero en ser atendido, siempre había donde anotarse para establecer prioridades de llegada y salas de espera con una cafetera y bollitos esperándonos. Así comencé a relacionarme con mis colegas, todos muchachos muy macanudos y serviciales, y algunos veteranos, claro. Hablábamos de todo y por supuesto de temas profesionales. Muy casualmente me participaron de la idea de formar una organización profesional, y me preguntaron cual era mi opinión al respecto. Les cayó bien comprobar que yo compartía la iniciativa, pero con una inclinación más hacia lo sindical, para crear un factor de cierto "poder". Esa distinción, probablemente, estaba basada en la muy corta experiencia que había tenido en Bs. As. con la Asociación de Dibujantes, que se dedicaba solo a lo social, exhibiciones, etc., y rechazaban de plano toda propuesta que oliera a sindicalismo ("- No, aquí política no, che !"). Así, naturalmente fui uno de los socios fundadores de lo que se llamó " Magazines Cartoonists Guild " (MCG) y casi todos los períodos tenía un puesto en las Comisiones Directivas . En general me ubicaban en las áreas de Relaciones, Marketing, Organización, etc. Era en el período que va entre la lucha por los Derechos Civiles de las minorías (principalmente Afro-Americanas) y las primeras protestas contra la guerra de Vietnam, de lo cual se hablaba mucho. Participé en algunas manifestaciones, tanto en Washington como en NY. En cuanto al Guild, contrató un Secretario Ejecutivo profesional, Ron Wolin (quien en su vida particular era un activista de izquierda), que hizo un trabajo extraordinario en codificar e imponer con los publishers un prolijo Código de Ética, reglamentando tarifas por dibujos y la recepción y devolución de originales, tanto de los aceptados (y su pago), como de los originales rechazados , en afianzamiento de un verdadero mercado que por su volumen debía ser tratado con la debida seriedad. Por ese entonces, propuse asociar el MCG a un sindicato formal, cosa muy común en EEUU. Me aceptaron la idea y me designaron con otros dos miembros para negociar un acuerdo con el New York Newspaper Guild, al que la idea le resultó potable. Pero fallamos en el área de Relación de Dependencia, ya que en nuestro gremio éramos todos artistas free-lance. Aún así todo marcho muy bien por unos cuantos años, coincidentemente con el país. Las cosas comenzaron a cambiar para nosotros en los 80s. Con las distintas crisis que provocó el reaganismo, comenzó a decaer nuestro mercado y el MCG sufrió las consecuencias. Es bueno tener en cuenta, además, que la nueva tecnología estaba cambiando radicalmente el estilo de vida , especialmente en el área de entretenimiento de la gente joven. En ese periodo de mercado en caída constante perdimos muchos miembros y el MCG finalmente colapsó en 1986. Durante todos esos años se produjeron varias crisis económicas y cada una de ellas significaba un enorme mordisco al nivel de vida de la clase media, y como consecuencia su cambio de prioridades en cuanto a entretenimientos. Por fortuna, en mi caso, como en el de muchos otros colegas, que eran artistas muy dedicados y con capacidad para encarar una variedad de tareas, el "cartoon" se nos presentaba solo como una fase - probablemente la mas divertida- del trabajo. Estaban las revistas de sexo, generalmente bien impresas en papel de buena calidad, y donde se aprovechaba la chance de usar el color en los chistes; otros ramos del negocio, como tapas de disco, ilustraciones de libritos infantiles, tarjetas de Navidad , etc. Todo lo cual me afirmaba en la lista de los llamados "versátiles". Hablé sobre esto con uno de mis editores, Bernard Bailey (veterano dibujante, que había ilustrado Cisco Kid antes que nuestro José Luis Salinas) y ahí mismo me pidió que junto con cartoons le llevara ilustraciones, en especulación ("on speculation" ): él no me daba el texto a ilustrar, sino que me proponía usar una de las doce o mas variantes que -decía- hay en teatro sobre las relaciones hombre-mujer. Las ubicaría en su revista en algunos de los artículos, cuentos o relatos que estaban esperando su turno en el archivo (se proveía de material de agencias literarias). También me conecté con el nuevo director de arte de la sección editorial del New York Times. Se trataba de Jean Claude Suares, hombre adscripto a las ideas liberales de esos tiempos, quien empezó a utilizar a los cartoonists para alivianar la primera impresión de cierta "masiva pesadez" que podría recibir el lector desde el titulo de los editoriales. Nos daba la lista y algunos avances de los temas de la semana. Usaba los primeros sketches, sin ninguna corrección, y a veces me daba sorpresones como cuando un rapidísimo sketch / colllage sin terminar (papel ordinario en tamaño carta) entregado el sábado al mediodía -yo vivía a cuadra y media del NYT- salió publicado en la tapa de la edición extra del domingo, en la sección Week Review, a todo lo ancho del diario. En ese entonces la relación que yo tenia con Mad era como escritor, y la incluía en mi recorrido de los miércoles, vendiéndole ideas de tapas y algún material muy especial para artistas muy especiales: Don Martin, Jack Rickard, Norman Mingo, etc. Mi editor allí era Jerry de Fuccio, quien seguía con interés mis collages en el NYT. Me pidió entonces que les llevara también a ellos ideas de ese tipo, y así empezó mi carrera en Mad. Como consecuencia, vino el resto de los mercados grandes. La conexión con el mercado japonés se originó en una de las convenciones del Guild, donde Ron Wolin me presentó a Reie Uematsu, una botanicista y editora de esos temas en las revistas Quark y Terra, cuyos lectores principales eran jóvenes universitarios y activistas por la preservación del medio ambiente , y a su esposo, Jun Yamasaki, quienes me pidieron ilustraciones editoriales para dichas publicaciones. Naturalmente me pasaban por teléfono el contenido de los editoriales a ilustrar, muy tarde en la noche o tempranísimo en la madrugada. Mi trabajo se completaba con material de sexo para revistas tipo Playboy, cuyos lectores principales eran los viejos "voyeuristas" de siempre y la juventud fantasiosa, y publicaciones de todo tipo.”
Volviendo a Carlos Quiroga, cabe destacar que además de sostener a Francho en la tira, le había dado algunas cartas de presentación y mantuvieron continuo contacto hasta su fallecimiento. En los viajes que el dibujante hacía a Bs.As. le gestionaba notas en algunos medios como Crónica, Cambio y La Opinión. En ésta última, Aníbal Vinelli - a quien Quiroga le había presentado- le realizó una nota muy simpática en contratapa, incluyendo una tira de Cándido y un par de sus trabajos en Mad, obviamente antes de la incautación del periódico a manos de la dictadura militar.
La relación entre sus colaboraciones para Mad, las visitas de Francho al país, y el momento social y político, da lugar a otro interesante testimonio, que nuevamente transcribo tal como él lo relata:
“Cuando comencé en Mad, en vísperas de uno de mis viajes, me preguntaron si la revista se vendía en Argentina y me encargaron que sondeara la probabilidad de una edición local. Para mi sorpresa los canillitas que consulté en Bs. As. me dijeron que siendo antes muy pocos los que la compraban, últimamente la venta había aumentado. Honestamente lo atribuí a mis amigos, que sabían que publicaba allí muy a menudo. Consulté a Aníbal Vinelli, y éste organizo una reunión con gente que podría llegar a interesarse en el proyecto de edición local- entre ellos Sábat , a quien ya conocía y que sólo había ido para verme -. Estaba también un periodista de Clarín, de apellido Gallegos o algo así. Les dejé los datos de contacto, aclarándoles que para el caso que se concretara la publicación, contaran conmigo. Un par de meses después, en NY, me llamo Bill Gaines, el Publisher de Mad, para preguntarme si conocía a Jorge Ripol, quien los había contactado, y si era enviado mío. Y además -en todo caso-, si podía hacer de intérprete, pues no hablaba inglés. Yo no lo conocía pero accedí al pedido. Con Ripol nos llevamos muy bien. Lo invite a casa, donde le planteé mi propia propuesta, que teníamos elaborada desde antes con mi esposa Diana: además de los collages que publicaba regularmente en la edición USA, le agregaría temas argentinos y le adelanté a Ripol que yo arreglaría esto con Gaines, a quien la idea le pareció muy buena. Acordamos que seguiría en NY con Mad, y paralelamente enviaría mis trabajos especiales para la edición de acá. Esta era una oportunidad para dar, cuando llegara el momento oportuno, el salto de retorno a la Argentina. Al tiempo- era 1977-, recibí cartas de amigos y colegas, con recortes de un aviso que salió en diarios y revistas de Bs.As., donde se anunciaba la próxima aparición de la Mad argentina, figurando mi nombre y apellido, en orden alfabético, entre la lista de colaboradores. Allí, el staff original se alternaban con dibujantes nacionales de primera línea (en general artistas de Satiricón , Humor, etc). Pero ya transcurridos algunos números, mis amigos me empiezan a preguntar qué pasaba que mis dibujos no aparecían publicados. Meses después, Ripol reapareció de improviso en mi casa en NY. Había estado encanado por la dictadura durante tres meses. A boca de jarro me dijo: "Disculpáme, Francho, no pude publicar nada tuyo, si lo hago me matan". Le contesté, con toda honestidad que hizo bien. Había sido arrestado durante tres meses sin explicaciones. Me contó que tuvo suerte, pues lo pusieron a compartir celda con Timmerman, cuya liberación era demandada por grupos pro-derechos humanos VIP’s de Europa. Cuando éstos aparecieron para liberar a Timmerman, vieron que no lo habían tenido en cuenta a él, y encontraron que esa situación era absolutamente absurda e inhumana. Así que después de un forcejeo no muy diplomático, los milicos lo tuvieron que soltar también, para evitar un escándalo internacional. Con Ripol quedamos en buenas relaciones, lo visité en viajes posteriores, pero claro... las cosas no fueron lo mismo desde entonces. El único perdedor había sido yo, al quedarme sin chances de volver "enancado" en la edición argentina de Mad. En Bs. As. circulaban varias versiones sobre las causas de todo esto, pero yo nunca creí , ni creo, ninguna de ellas. Mis relaciones con Gaines comenzaron a deteriorarse a partir de ese episodio y, seguramente por miedo, me hacía preguntas acusatorias, mezclando referencias políticas absurdas. Le terminé haciendo juicio por guita que me debía -y que se llevó a la tumba, porque lo perdí-. Por suerte la mufa no se extendió a mis editores, colegas y amigos, aunque muy a mi pesar se había filtrado el dato de que en ese entonces yo estaba envuelto en cuestiones de Derechos Humanos en NY.”
Efectivamente, militó en SCAP (organización Pro- Derechos Humanos), en contra de la dictadura argentina, en tiempos de la presidencia de Jimmy Carter, quien le daba mucha importancia al tema, siendo la ejecutiva principal para estos asuntos Patricia Derian. Se ocupaban, entre otras cosas, de la reubicación de argentinos exilados. Uno de ellos fue Norman Briski, a quien Francho recuerda como “un artista indoblegable y austero que pacientemente dedicaba su tiempo a enseñar teatro a los chicos de los barrios pobres, especie de cinturón proletario de las minorías, del que los grandes medios nunca hablan”. Otros notorios exiliados, activistas de esa causa, eran Nacha Guevara, Mercedes Sosa (quien al ir a Miami a cumplir un contrato fue salvajemente saboteada por la comunidad anticastrista), Pérez Esquivel e Hipólito Solari Irigoyen. Claro que con tantas tendencias ideológicas, se hacía muy dificultoso, llevar adelante las iniciativas. Además, se trataba de un ambiente donde la única presencia peronista era la de Francho, por lo que el dibujante propuso aunar todas las tendencias alrededor de unos pocos principios básicos, con la base de lo Nacional y Popular. Así, se llegó a formar la “Agrupación Argentina 29 de Mayo”, de la cual fue nombrado Secretario General, asumiendo bajo el pseudónimo de " Carlos Pereda". Relata que por esa época, los grupos latinoamericanos eran muchos, se mantenían en contacto y colaboraban unos con otros en las protestas. De esta manera, una agrupación como la argentina, que escasamente sumaba una veintena de miembros activos, podía organizar protestas con centenares de participantes. Solo había que activar la libreta de teléfonos. Esta colaboración solidaria se expresó ampliamente una noche, ya tarde, cuando un militante hondureño que trabajaba en un consulado pasó el dato (secreto diplomático) que en la mañana del día siguiente, el mismísimo Videla, aparecería abordando una de las fragatas argentinas amarradas en el río Hudson, a solo dos cuadras de donde vivía el dibujante. Recuerda que la fue la protesta más numerosa y animada de las muchas que realizaron.
Durante la dictadura genocida se tildaba de “traidores a la patria” a quienes tenían activa militancia desde el exterior en el terreno de Derechos Humanos. De modo que, pese a recaudos como el del seudónimo, la filtración del dato, a la que antes se refería Francho, significó un nuevo estigma para él. Sin embargo continuó siempre fiel a su ideario, tanto en sus creaciones, de una mirada constantemente crítica hacia la realidad, como en su práctica social cotidiana.
El interés gremial que, como hemos visto, estuvo presente no bien llegó a NY, da lugar a una interesante anécdota. Enrolado en la asociación de dibujantes, Francho comenta que instó a otros compatriotas a imitarlo, y menciona el caso de Roberto Battaglia. La cita al autor de Don Pascual, inmediatamente despertó mi curiosidad, debido al mito que se creó en torno a su partida a los EEUU, con la consiguiente pérdida de su rastro, y se lo expreso. “Battaglia para mí no era un misterio, vivía en mi mismo edificio”, me contesta. Aunque acota que cierta dificultad que tenía con la pronunciación, agravada por el uso del idioma inglés, hizo que paulatinamente se enclaustrara, y delegara en su mujer el trato con editores y la representación en reuniones sindicales, a pesar del consejo en contrario de Francho.
Otra vez recurro a las palabras del entrevistado, para reseñar la relación que tuvo en EEUU con Battaglia, y que da cuenta del derrotero de éste:
“No lo conocí en Buenos Aires, sino recién en los primeros días en Nueva York, cuando con mi esposa Diana estábamos viviendo en el 1-2-3 , un hotel de la calle 44 Oeste donde paraban muchos argentinos. Cuando nos enteramos que Elba y Roberto se mudaban a Brooklyn, pasamos al mismo departamento que habían ocupado ellos, en el 426 Oeste de la 44, más cerca de donde estaba mi agencia de publicidad, en el 350 W de la 44 (como se ve, estaba señalado por ese número pues dos o tres años después nos mudábamos más al Oeste, en el 444 W de la misma 44... y ahí nos detuvimos porque ya estaba el río Hudson). En todo ese período nos veíamos muy a menudo con Roberto y Elba, que además eran muy amigos de los propietarios del 426 , una pareja piamontesa, de edad avanzada, que tenían familiares en Córdoba. Con Roberto y Elba seguimos en relaciones aún después que se mudaron a New Jersey, donde compraron una casa. Más tarde, nuestros distintos intereses y su alejamiento paulatino del dibujo humorístico fue poniendo una distancia natural, como pasa en todas las relaciones humanas”.
La firma de Arnoldo Franchioni, tanto haciendo humor como ilustrando notas y editoriales, apareció en prestigiosos medios de los EEUU. Algunos de ellos ya fueron mencionados. Otros son: Saturday Evening Post, Oui, Look, The New Yorker, Bostonia, Nickelodeon, Sick, Cracked, Bananas, Crazy, Yell y Laff, etc.
De retorno al país, se encuentra con la estrechez del mercado editorial en el rubro. Así y todo, publica en Caras y Caretas y en la desaparecida Jíbaro.
Cuando nos estamos despidiendo, le comento a Francho sobre la curiosidad del latiguillo que coronaba las Aventuras de los Tres Malditos (“-Ud. es un genio, jefe!” “-Todos los jefes son genios”). Me cuenta que proviene de su experiencia radial (sí, también hizo radio!), donde todos los gags debían rematar verbalmente. Y hace referencia a un proyecto de remozar la historieta, lo que obviamente despierta mi interés. En su momento se lo presentó a Andrés Cascioli, y todavía no ha encontrado cauce. Lo merecería, porque la trama argumental suena muy atractiva, con un mecanismo delirante de relato dentro del relato, que incluye referencias constantes a la actualidad.
Arnoldo Franchioni vive en Bs. As., está más joven que nunca, y conserva intacta su enorme capacidad como dibujante, su lucidez y su talento. Sería bueno que los editores locales se enteraran.
(Nota: Trato, generalmente, que las imágenes coincidan con el texto. Me fue imposible, en este caso, dada la gran cantidad de material gráfico, la extensión del post, y la endiablada diagramación de blogger, donde no queda otra que el método de ensayo y error. Si alguien conoce alguna forma efectiva de ir subiendo imágenes y texto, y que después, en la edición final, queden tal como uno los ve cuando está armando, por favor que me lo informe)