SOBRE ESTE BLOG...

Vas a encontrar, básicamente, data sobre historieta cómica argentina clásica. Además, bastante de bande dessinée. Algunas reflexiones sobre el lenguaje historietístico, muchas polémicas y miles de imágenes, la mayoría de mis propios archivos. La forma más fácil de ubicar un material o autor es ir a "Etiquetas", revisar y hacer click en la pertinente. También podés escribir una palabra clave en "Buscar en este blog". Tenés mi contacto, encima, acá al lado → → →→ → →→ Suelo responder mails si la consulta es muy específica. En cuanto a enlaces que ya no funcan, lo siento, llegaste tarde. Podés tomar lo que quieras, en tanto cites la procedencia. Si no citás, y te ubico, te escracho públicamente, como he hecho en varias oportunidades. Enjoy
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miércoles, junio 10, 2026

EL HUINCA, UNA GRAN HISTORIETA CRIOLLA

En enero de 1968 Enrique Rapela, desvinculado desde años antes de la Editorial Dante Quinterno, decide llevar adelante un emprendimiento editorial propio, CIELOSUR.

Lo hace con dos títulos de su autoría, Fabián Leyes y El Huinca. El primero provenía de tiras diarias en el matutino La Prensa. El segundo de entregas seriadas en el semanario Patoruzito.

Por alguna razón, El Huinca fue una de las pocas historietas serias que frecuenté de pibe. Lo compré desde su primer número y no podía dejar de coleccionarlo de adulto.

Acabo de completar desde el 1 al 40 (más adelante cambia a formato tabloide y baja la calidad) con el nro. 32.  Lo buscaba desde hacía años y lo conseguí una semana atrás en Extraño Mundo. La lectura de la aventura  principal no me decepcionó para nada. Otros contenidos no están a su nivel. 

El Huinca es una creación excepcional tanto desde los guiones como desde el dibujo. Creo haber contado la anécdota de cómo relegaba Quinterno a Rapela, por ser peronista, en Patoruzito. Y cómo cuando cayó en la cuenta que poniéndolo en tapa las ventas en el interior crecían, dejó de lado sus pruritos ideológicos y primó el aspecto comercial.



martes, abril 14, 2009

COLABORACIONES EN LA COLECCION DE DAO

Ha pasado ya un mes desde que cambié La Colección de Dao al sistema de acceso mediante invitación, con el manifiesto propósito que se multiplicaran las colaboraciones. Algún fruto ha empezado a dar, aunque por falta de tiempo o conocimientos informáticos, a la gente se le complica el escanneo y envío de archivos. De todos modos he decidido subir los recibidos, aún cuando algunos todavía no estén completos, para que la iniciativa no decaiga. Y a los aportes de Fernando Sosa, Ed y Ricardo Mascaró he sumado alguna cosita mía que he venido recopilando en los últimos tiempos. Espero que el mes entrante no sólo se completen los archivos con faltantes, sino que también haya nuevos. Hay 80 invitaciones disponibles, de modo que el que tenga algún material y quiera compartirlo, basta con que me envíe un mail a migueldao57@gmail.com solicitando el acceso al blog. Y por supuesto, puede pedírmelo también -reitero- cualquier amigo al que haya omitido por no tener su correo, o por simple olvido.
Los nuevos archivos subidos son:
1) Andanzas de Patoruzú Nº 173 “Embargo Internacional” (primera parte). Aporte de Fernando Sosa. Una interesante historia, con un dibujo que si bien no es el de las épocas de oro, resulta más que aceptable. Fernando, falto de tiempo para escannear, ha querido estar presente aunque sea con unas veinte páginas, y prometió que no bien pueda mandará el resto.
2) La Barra de Pascualín Nº 99 (selección). Total: 27 páginas. Aporte de ED, quien ha hecho una muy buena recopilación de historietas dibujadas por Mazza, Bossio y otros.
3) Anuario Rico Tipo 1957: portada y tiras de Divito, páginas de Oski, Ian y otros. Total: 9 imágenes. Aporte de Ricardo Mascaró. Un número excepcional, con una particularidad: desarrolla temáticas ubicadas generalmente en la prehistoria o el imperio romano. Los personajes de las tiras (Purapinta, Bómbolo, Pochita Morfoni) también protagonizan episodios ambientados en dichas épocas. Hay además una tira muy poco conocida de Divito: Malagamba. Esperemos que el amigo Ricardo pueda superar las dificultades técnicas y mandarnos más páginas.
4) Pi-Pío en Billiken. Total: 38 páginas publicadas entre el año 1952 y 1960, de archivos propios y otros tomados de http://sombreritus.blogspot.com/ , de Carlos Carella. Bienvenida sea la “Pi-Píomanía”. En poco tiempo han empezado a aparecer publicados en distintos blogs episodios del genial trabajo de García Ferré. Los hay tanto de Anteojito ( http://omar-cito.blogspot.com/ y http://omarcitus-omar-citus.blogspot.com/) como de la española Petete (http://aventurasdepipio.blogspot.com/). Yo me sumo -con la colaboración forzada de Carlos- aportando páginas del original de Billiken que nunca se publicaron en las demás revistas, y otras que servirán a los curiosos para el ejercicio de comparación de argumentos y dibujos.
5) 10 portadas de El Huinca y Fabián Leyes, por Rapela, Spadari y D’Adderio. Recopilé estas tapas para un amigo dibujante que necesitaba material gauchesco, pero me parece que son altamente disfrutables por cualquier amante de las buenas ilustraciones.
Por último, invito a visitar los sitios de los colaboradores:
http://www.sapienstoonz.netfirms.com/
http://www.sapienstoonz.blogspot.com/
http://www.zhumonegro.blogspot.com/
http://www.himnodelmercosur.com.ar/

LA COLECCION DE DAO: PRIMEROS APORTES Y NUEVOS ESCANNEOS

1) Andanzas de Patoruzú Nº 173 “Embargo Internacional” (primera parte). Aporte de Fernando Sosa
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2) La Barra de Pascualín Nº 99, selección de historietas. Total: 27 páginas. Aporte de ED
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3) Anuario Rico Tipo 1957: portada y tiras de Divito, páginas de Oski, Ian y otros. Total: 9 imágenes. Aporte de Ricardo Mascaró.
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4) Pi-Pío en Billiken. Total: 38 páginas -divididas en 2 archivos- publicadas entre el año 1952 y 1960.Capítulos de mi colección y otros tomados de http://sombreritus.blogspot.com/ , de Carlos Carella.
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5) 10 portadas de El Huinca y Fabián Leyes, por Rapela, Spadari y D’Adderio.
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lunes, febrero 12, 2007

RECORD: EL MUNDO DE LA GRAN HISTORIETA

Se dan, en ocasiones, raras coincidencias.
Mencioné varias veces que estoy completando la colección de la antigua Fierro.
En una de mis últimas expediciones, conseguí unos cuantos números.
También en esa oportunidad, compré tres “El Huinca”, revista que, a raíz del rescate que hice de Rapela en un post, decidí empezar a coleccionar (tenía muy pocos ejemplares), ya que me hizo recordar lo buenas que eran.
Leí con verdadero interés estas tres historias.
En cambio, a las Fierro las hojeaba y, ocasionalmente, me detenía en algo.
Hasta que de repente, en el nro. 85, llamó mi atención una nota sobre Wadel.
Conocía a este excelente (e injustamente olvidado) guionista por el Vito Nervio, dibujado por Breccia.
Pero en la nota que menciono, me entero que, además, había sido el autor de los guiones que acababa de leer.
He comprobado, a través del tiempo, las constantes de mis gustos.
Tanto sea en literatura, teatro, plástica, música... o historieta.
Y todos arrancan en una matriz temprana que, mas allá de que evolucione, se mantiene como línea.
Calculo que habré conocido el Vito Nervio completo a los doce o trece años, cuando me lo prestaron en una recopilación en tomos.
Me lo devoré, y quien me prestó esos tomos tuvo que insistir mucho para que se los devolviera.
También, hace pocos días, me devoré “El Huinca”, sin saber quien lo guionaba.
Me pasó además con Pratt, cuyo “Ann y Dan” había leído mucho antes en el Billiken, sin todavía la menor idea de quien era Pratt.
Me pasó con HGO, me pasó con Breccia...
Y con no tantos mas.
Cuál sería entonces la línea?
Dibujantes y guionistas que sepan contar aventuras.
Los que me leen, conocen de memoria que mi primer deslumbramiento en la historieta pasó por Patoruzú y Patoruzito.
Me he encontrado con mucha gente que rescata el humor en ellos.
A mí nunca me hicieron reír. Lo que me fascinaba eran esos repentinos viajes a exóticos países, o a las desoladas tierras de la Patagonia. Me atrapaban esas extrañas intrigas que iban de posta en posta develándose de a poco, con estrafalarios personajes, con situaciones de tensión permanente (ojo, me tocó una época -nros. 70 hasta apenas iniciados los cien-, tanto en Andanzas como en Correrías, de excepcionales argumentistas).
O sea que, yendo más atrás aún, también estaba la aventura.
Comencé a comprar Skorpio, desde los primeros números. Es decir que tendría diecisiete años. Ya había abandonado definitivamente (ja!), y hacía bastante tiempo, las revistas de Quinterno y toda la gama de la historieta cómica. También, desde hacía mucho, consumía la gran literatura. Aún así, Skorpio me interesaba.
Estaba allí la constante que menciono, estaba la semilla que había sembrado Oesterheld, desde “Hora Cero”, a la que conocí después.
Mas tarde vinieron “Chaupinela”, “Super Humor”, la otra “Hora Cero”, “Cóctel”...que se yo, tantas. Y por supuesto, Fierro.
Sin embargo, ninguna me interesó tanto como Skorpio.

Aclaro que, los otros títulos de Récord, que empezaron con grandes reediciones, prontamente se desdibujaron, perdieron calidad y se aproximaron a los de Columba (aunque sin su asqueante sesgo ideológico, por fortuna).
En cambio, en las de La Urraca el nivel era mas parejo y había algunas buenas historietas, sí, pero también se notaba -muchachos progre, al fin- mucho de pretenciosidad.
Yo de buena literatura, entendía. También de plástica. No necesitaba a la historieta para eso.
La experimentación en el género, mas allá de algunos escasísimos grandes talentos, ni me iba ni me venía, cansado de ver supuestas audacias en el campo del arte.
Yo sólo quería entretenerme leyendo buenas historietas, es decir, buenas aventuras.
Bien guionadas y mejor dibujadas. No pedía mas.
Y en todo caso, si habría que remitirse a algún modelo, que fuera literario y del tipo Verne, o Salgari, o Stevenson, o London, o Poe.
Hoy me pasa exactamente lo mismo.
Lamentablemente, encuentro cada vez menos ese tipo de historietas.
La revalorización del género producida a través de la atención puesta sobre él por prestigiosos semiólogos (Eco, Massota, Steimberg), desde hace ya varias décadas, ha generado un efecto paradójico.
Hay una situación análoga que he observado en distintas oportunidades, y que creo que es útil para entender esto.
Una persona, elemental en muchos aspectos, pero rica e interesante en otros, es objeto de atención de alguien de mucha más preparación. Inmediatamente, el observado, imbuido de una repentina importancia, quiere ponerse a la “altura” del otro, reproducir su lenguaje, sus formas, su manera de ver el mundo, perdiendo así toda espontaneidad, todo aquello que tenía de rico e interesante y convirtiéndose, en definitiva, en un pobre remedo de una cultura que no le pertenece.
Esto es lo que siento que pasa a menudo con la gente que hace historieta.
Los buenos dibujantes y guionistas de otras generaciones, tenían clara su misión de entretener, de narrar buenas historias, de encender la imaginación para partir a la aventura.
Hoy en día, ya nacen “artistas” y se solazan en una seudo-experimentación que empalidece (mas bien se borra), no bien se la contrasta con sus predecesores, que solo se consideraban a sí mismos, laburantes que dominaban un oficio.
Eso, en el mejor de los casos. Porque la mayoría de estos “artistas” de cuna, adhiere a los estandarizados modelos narrativos de la industria yankee o la japonesa.

Y resulta curioso que aquellos que son verdaderos artistas, los que realmente pudieron trascender la historieta -como Saccomanno o Fati, por citar a un escritor y a un plástico-, la han hecho sin mezclar una cosa con la otra.
Ojo, hablo siempre desde mis gustos y mis predilecciones.
Puede que haya una nueva generación de lectores a los que estas formas le interesen, como afirma Sasturain. El mismo reconoce que publica cosas que no le llegan a convencer, pero lo justifica con el argumento de que hay públicos para todo. Y también, claro, reivindica lo experimental.
Sin embargo, y ya centrándonos en Fierro, pongo el ejemplo de Tati. Encontró el curro de los monos geométricos (que a mí me parecen francamente feos e inexpresivos) hace casi dos décadas, y sigue -en esta reaparición de la revista- inmutable con eso.
Podemos hablar de una “nueva expresión”, de un “innovador”, en este caso?
Yo diría, más bien, que se trata de alguien que, en algún momento de su carrera, fue solamente original (y eso, merced a que en este país, pocos se acuerdan de Faruk, o mas atrás y universal, de "El reyecito", de Soglow).
Y la originalidad -real o inventada- es un valor muy superficial en el arte. Se agota pronto.
Creador, innovador, son palabras atribuibles a quienes buscaron durante mucho tiempo, y no se conformaron con lo que encontraban, y siguieron buscando... Un Breccia, por ejemplo.
Breccia podría tranquilamente haber armado su quiosquito de artista del género, en la mitad de su carrera. Era aplaudido, tenía éxito.
Siguió buscando sin embargo, aún a riesgo que los aplausos no sonaran tan fuerte y el éxito empezara a esquivarlo.
Después, claro, hay humoristas, como Fontanarrosa, o Caloi, o Quino que encontraron tempranamente una forma, que les sirvió de vehículo para contar cosas que les interesaban quizá mas que el dibujo. Pero nunca se pretendieron innovadores de nada.
Tati no es ni Breccia, ni Fontanarrosa, pero sigue estando en la nueva Fierro, como si fuera un exponente de la nueva historieta, y narrando naderías.
Y no es que me ensañe con Tati, pobre, que tan malo no es (el Marinero Turco o Liniers son mucho peores, si vamos al caso). Pasa que -justamente por no ser tan malo- me sirve como ejemplo de como terminan estos “audaces experimentadores de las formas”.

Pero cuando uno dice estas cosas, nunca falta algún tonto, que sale a cacarear su supuesto prestigio, ganado en al parecer importantes convenciones de "cómics", o ignotos premios internacionales.
Esto me hace acordar a un dramaturgo amigo, que ironizaba sobre los premios literarios de esta manera: "Un vaso de agua, un cigarrillo, y una franja de honor de la SADE, no se les niega a nadie".
En fin...
Por todas estas cosas es que extraño una revista como Skorpio...
Aún celebrando la reaparición de Fierro, debido a creaciones como “Trillo y Grillo”, por ejemplo.
Y por eso, también, hago mías las palabras conque Wadel cierra el reportaje que le hicieron en el Nº 85 de la antigua Fierro:
“Creo que últimamente a los historietistas se les han subido los humos a la cabeza. A toda costa pretenden considerar a la historieta un arte. No sé si lo es. Puede serlo por el dibujo o por el guión. Para mí se trata de un simple entretenimiento.”
Lástima que los que hacían la Fierro en aquél momento (1991), no le hayan dado pelota. A lo mejor así, podían haber seguido más allá del número cien.
Lástima que hoy en día, un tipo como Wadel, haya caído definitivamente en el olvido.
Y parecería que, los que rescatan a HGO, salvo honrosas excepciones, lo hacen solamente porque queda bien.

viernes, enero 26, 2007

ENRIQUE RAPELA: UN OLVIDO INJUSTO

Enrique Rapela fue ante todo un gran dibujante.

Como historietista, sus creaciones más importantes -en realidad desconozco otras de él-, Fabián Leyes y El Huinca, que datan de los '50, se han publicado extensamente en numerosos diarios, en forma de tiras continuadas. 

Esos trabajos, aparte de ser joyitas del género, tienen hoy un enorme valor documental, en cuanto a usos y costumbres del gauchaje.

El Huinca también  salió en Patoruzito Semanal. Cuenta Mirco Repetto,  director de la revista, que le había propuesto varias veces a Quinterno publicarlo allí. Quinterno no lo quería a Rapela porque, más allá de su calidad innegable de dibujante, era peronista y eso se reflejaba en las aventuras, a través de su mirada de la historia. Rechazó una y otra vez El Huinca, hasta que Repetto, en ocasión que Quinterno se va a EEUU por siete meses, la publica sin autorización y hasta la manda a tapa. Fue un suceso, cuenta Repetto. Cuando vuelve Quinterno, nota que las ventas en el interior habían crecido en su ausencia, y como si nunca la hubiese rechazado le ordena a Repetto poner más frecuentemente en tapa la historieta de Rapela. En este caso, el olfato empresarial de Quinterno primó sobre su ideología reaccionaria, y permitió que se difundiese una gran obra.



A fines de los '60, Cielosur reeditó, de forma bastante cuidada, Fabián Leyes y El Huinca, en sendas revistas que llevaban los nombres de los personajes.

Después, no volví a encontrar referencias ni del autor, ni de sus creaciones.

Los responsables de la Biblioteca Clarín, demasiado ocupados con El Hombre Araña, El Increíble Hulk o los X-Men, no lo tuvieron en cuenta.

Era una buena oportunidad.

Lástima.