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jueves, febrero 02, 2017
CUANDO LA HISTORIETA SE VUELVE PELIGROSA (12): FLAX Y SABAT
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migueldao57
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Etiquetas: Lino Palacio, Política, Sábat
martes, abril 01, 2008
CARICATURA Y POLITICA
La Presidenta de la Nación, Cristina Fernández de Kirchner, haciendo referencia a las actitudes golpistas que se observan detrás del conflicto del campo, por parte de algunos sectores, dijo hoy en Plaza de Mayo: “Esta vez han sido acompañados no por los tanques, sino por generales de los medios, que han cambiado y tergiversado la información. Son los mismos que hoy pude ver en un diario, donde colocan mi caricatura —que no me molesta—, donde tenía una venda cruzada en la boca, en un mensaje cuasimafioso. ¿Qué es lo que no puedo decir, qué es lo que no puedo hablar al pueblo argentino?”
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Miguel Dao
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lunes, marzo 24, 2008
APOSTILLAS (XV): VISTO Y LEIDO EN SEMANA SANTA
III.- DE NUEVO CLARIN Y LOS BLOGS

Ahora le echan la culpa de la basura que escribe el periodismo "real" a los bloggers... No tienen verguenza!!! (ver toda la nota)
jueves, marzo 20, 2008
ALGUNAS CUESTIONES SOBRE LA "ARTISTICIDAD"...
Ya estamos en Semana Santa. Recojámonos (en el sentido menos divertido de la palabra) y meditemos...
Yo me rajo unos días por ahi (...no digo dónde, a ver si me persiguen) y voy a habilitar la moderación de comentarios, mientras tanto. No me queda otro remedio.
Me gustaría comprobar a mi vuelta que si se llegara a generar alguna opinión sobre este post, verse respecto al mismo y se formule en términos no agresivos, aún en el disenso. Si la/s hubiere, la/s publicaré el martes. Si en cambio dejaren de otro tipo de mensajes, va a ser al pedo, porque lo primero que haré será borrarlos.
La provocación para lo que voy a desarrollar partió del querido Federico y tiene que ver con la nota sobre los resultados de la encuesta. Pero lo haré dejando de lado ya los ejemplos puntuales a los que me he venido refiriendo. En todo caso, mencionaré otros, o -con perdón de la inmodestia- hablaré de mí.
Dice Fede: ‘habría mucho para pensar sobre estas cuestiones de la "artisticidad"’ y también ‘¡Siga con el tema, eh!’.
Creo interpretar a que se refiere, y si no, él tendrá como siempre el espacio abierto para enderezar la cuestión hacia donde le interese.
Yo no tengo muchas certezas sobre lo que sigue y aclaro que apenas tiro apuntes, disparadores para reflexionar conjuntamente, que es lo que en general intento.
Es difícil la situación del creador en nuestros tiempos. No pretendo historiar nada en forma rigurosa, pero parto del supuesto que hoy en día los mecanismos de producción cultural son muchísimo más complejos que en épocas pasadas.
En mi gremio, el teatro, somos muchos, y pocos los que subsisten solo con su propio oficio. La mayoría, como yo, tiene que dedicarse paralelamente a otra cosa para sobrevivir. O a ramificaciones del métier, como la docencia, aún cuando no se tenga mucha vocación ni preparación para ello. Pero ese rubro también está saturado, a esta altura del partido.
Hace poco, un amigo actor, integrante de un grupo muy conocido y exitoso, me decía que después de años de vivir exclusivamente del teatro, tenía que volver a aceptar otro tipo de laburo que nada que ver con lo artístico.
Yo soy básicamente un teatrero independiente. Lejos del circuito comercial. A lo sumo he participado de proyectos que contaban con apoyo oficial o he sido contratado directamente por algún organismo estatal, provincial, municipal. Hice muy poco en publicidad, o en trabajos financiados por empresas de cualquier tipo. Nunca intenté el cine ni la televisión, en la que si a uno le va bien, puede hacer buena guita. No lo busco, pero si algún día se diera, no digo que me disgustaría hacerlo. Depende de qué, de cómo y de cuánto. Vivo relativamente bien con lo que me deja el teatro y mis otros laburos, que me gustan y estoy muy cómodo con ellos. No tiraría todo por la borda por poner la jeta y ser “conocido”.
O sea que, hasta ahora, el diablo no ha venido a tentarme.
Hablando de Satanás... De adolescente, frecuentaba la Acción Católica y ya hacía teatro. Un cura tercermundista, que lideraba el grupo juvenil, me planteó este dilema: “Si tuvieras que optar por darle de comer a tu familia, a costa de ofrecerle mierda al público... qué elegirías?”.
Precisamente, porque me dedico a otras cosas para ganar el sustento diario, todavía no he podido dar respuesta a esa pregunta. Obvio que podría hacerlo desde lo teórico. Pero uno es lo que elige desde la práctica social cotidiana. Pepe Soriano empezaba “El loro calabrés” con esta frase que le había escrito un amigo y que me quedó grabada: “Caro Pepe: uno es lo que uno hace y uno hace lo que uno es”.
Por el momento, todo lo que hice en el teatro obedece -en poco más o en poco menos- a lo que deseaba hacer, más allá de los resultados. Aún cuando se me marcaran pautas he tenido la suficiente libertad creativa como para sentirme cómodo. No se qué me podría pasar en otros circuitos.
Quizá el darle respuesta a aquella pregunta, formulada treinta y siete años atrás por un tipo que ya debe haber muerto, sea lo que hace que sienta aún alguna curiosidad por conocer el “éxito”, en el sentido que le da al término esta sociedad. Lo digo con absoluta honestidad.
Claro que el dilema es extremo. No necesariamente, la lucha por la subsistencia implica tener que hacer basura. Pero paradójicamente, cuanto más se asciende en esta carrera, más esfuerzos cuesta mantenerse y menos posibilidades de elección se tienen. Hay excepciones, por supuesto. Alcón es un dignísimo ejemplo. Se ganó su lugar a fuerza de talento y elige libremente lo que quiere hacer. Aunque creo que no se lo puede encuadrar exactamente en la clase de carrera y de éxito que hablo.
El “éxito” entendido en términos del imaginario social, en esta profesión, pasa fundamentalmente por la televisión, en menor medida por el cine, y de última, por el teatro. En los dos últimos, sin la primera, se puede conseguir “prestigio”, que es otra cosa. “Exito” para la mayoría de la gente, equivale a popularidad.
Tampoco la tentación del diablo cobra formas obvias. Hanna Arendt describió magistralmente “la banalidad del mal”. Muy lejos de Eichmann, lo menciono acá en el sentido de pequeñas razones, autoengaños, ínfimas concesiones a la tentación, que suelen conducir a un camino sin retorno al creador que sostiene algunos principios. El que de entrada aspira al “éxito” por el “éxito” mismo, no se plantea dilemas morales en la tarea de alcanzarlo, y menos aún en la de sostenerlo una vez conseguido.
Hay muy buenos actores, surgidos del teatro, que terminaron arruinados por la maquinaria televisiva. Es posible que al principio se hayan propuesto usar el medio como un vehículo para sustentar proyectos mucho más importantes en lo creativo. Pocos son los que lo logran. En general terminan haciendo en teatro -si vuelven a él- un producto destinado al mismo público del último suceso televisivo, con idénticas herramientas.
Cuando rescato la frase de Biondi, en el post anterior, no se me escapa que pertenece a un tiempo donde la tevé no era aún el fabuloso negocio que es ahora.
Pero refirámonos, incluso, a “éxitos” más modestos, como pueden ser los del campo de la historieta. No por subestimar el género, sino porque cae de maduro que la industria que mueve tiene mucho menos alcance masivo.
Podría, con esta salvedad, asimilarse el “éxito” televisivo con el publicar en diarios, para el caso de los historietistas?
Revistas de historietas, que yo sepa, hay solo una en la Argentina, financiada precisamente por Página 12, y otra que recién empieza. Después, existen algunas editoriales que -saludablemente- empiezan a publicar en formato libro. Y finalmente fanzines. Ninguno de estos vehículos tiene la capacidad de llegada de una tira en cualquier diario.
Las descriptas son -creo- las únicas otras posibilidades de inserción en el mercado o de hacer conocer sus trabajos (aparte de la web, donde no hay dinero de por medio) para los historietistas. Estoy hablando específicamente del género y de estos pagos, claro.
Entonces se me ocurre que la hipótesis que arriesgo puede ser usada por un rato, hasta que algún argumento, de gente que conoce más este métier, la desmienta.
Hay un perfil de lector para cada periódico. Obviamente que no podemos caer en el clisé de decir que todos los que leen La Nación son gorilas ni que todos los que leen Página o el nuevo diario de Lanata sean “progres”. Pero existe una tendencia más o menos objetiva, me parece.
Sea cual fuere la característica de ese lector promedio en cada publicación, ejerce de algún modo una presión sobre los dibujantes, los periodistas, el diario todo. Es un ida y vuelta. La empresa editorial se dirige hacia un segmento de mercado, simbolizado por un tipo de lector, contrata a la gente que puede complacer sus gustos y tira líneas hacia allí. Pero el lector concreto, a su vez, influye sobre la orientación general del diario. Se me ocurre que todos los grandes matutinos harán frecuentes estudios de marketing e irán orientando sus rumbos de acuerdo a la recepción que encuentren. Quizá esto no alcance a la última página, la de los “chistes”. Pero el diario es un todo.
Hay un viejo aserto que dice que en la Argentina, los medios gráficos de derecha tienen a gente de izquierda ocupándose de la cultura. Uno podría ponerse en tremendista ideológico y vociferar que esos intelectuales y/o creadores son funcionales al medio en que publican. Sería injusto. De una manera u otra, todos somos funcionales al sistema, aún a nuestro pesar y aún cuando busquemos denodadamente las fisuras para ofrecer resistencia.
Hablo de influencias, de cambios más sutiles. De un diálogo mudo, a menudo inconciente, entre el contexto del diario, el creador y sus lectores. Aunque éstos últimos, cuando de humor se trata, suelen reírse una vez y después poner el aplauso en piloto automático.
Federico ha señalado aquí el envejecimiento de la última página del Clarín, que fue -acoté yo- revolucionaria en su momento respecto al género. Hay evidencias generacionales, incluso. Primero se nos fue Bróccoli, hace poco Fontanarrosa, acaba de morir Guinzburg. Circunstancias que parecieran no tener que ver con lo desarrollado hasta ahora, pero que también influyen. Es cierto que la mayor parte de las veces observamos chistes escritos con un dibujo ilustrativo que no agrega. Creadores que han demostrado sobradamente su valía, como Caloi, parecen adormecerse de a ratos. El soplo nuevo de “La Nelly” no alcanza para contrarrestar y el maestro Sábat, siempre brillante, anda por otras páginas, bastante lejos. Sin embargo, estas cosas las percibe Federico. A regañadientes las admito yo. Pasará con unos cuantos más. Ese no demasiado definido lector promedio no reclama nada, sigue conforme.
Voy a lo siguiente... Alguien que se pretenda creador, “artista” (no en el sentido del resultado, ni de proclamarlo, sino como actitud) y no meramente artesano con más o menos habilidad, tendría que estar alerta sobre todos estos peligros. El único reloj despertador en que se puede confiar, a veces, es el del propio juicio.
Tampoco lo que se reclama tiene una dimensión tremendista. No se trata de llamarse a retiro para reflexionar largamente sobre los rumbos creativos. Eso lo pueden hacer pocos, habiendo alcanzado sobradamente los medios para el sustento, lo cual no quita de todos modos la valentía de hacerlo. Se trataría de no acostumbrarse. De no repetir una fórmula que puede haber sido válida en el momento que se generó pero que termina convirtiéndose en clisé. Se trataría también de no perder una mirada crítica al contexto en que se trabaja, de estar alerta a las posibles modificaciones que se van generando, y que pueden ser poco perceptibles. De no complacerse con el aplauso fácil. De proponerse desafíos permanentes, en definitiva. Eso se puede hacer todavía desde la última página de un diario, aunque no desde la televisión, donde por más que uno quiera probar algo distinto, lo que manda es el minuto a minuto del rating.
Peldaños más abajo en la escalera del “éxito” es todavía más fácil permitirse las búsquedas. Sin embargo, hay otro tipo de mirada sobre el “éxito”, de índole más subjetiva. La reivindico cuando los parámetros son absolutamente propios. Qué quiero decir? Yo no me creo un tipo exitoso, porque no me planteo la cuestión en esos términos. Pero sí estoy seguro de ser una persona afortunada, por muchos logros personales que no tienen que ver con el sistema de valoración de los demás. En cambio, hay gente que cree haber alcanzado el “éxito” (otro tipo de éxito), porque publica en “Fierro”, por ejemplo. Y para no andar con eufemismos, me refiero concretamente al lamentable caso de Quattordio, que ya provoca vergüenza ajena. Este muchacho (no tanto, según me han dicho) cree ser el rey de la trasgresión y haberse convertido en el Crumb del subdesarrollo, sólo porque tiene el caprichoso respaldo de Sasturain. Hace un papel lamentable, realmente. Lo suyo no tiene nada de creación, ni de originalidad. Es lisa y llanamente burdo.
Pero ya me fui por las ramas y es tarde para volver al tronco...
Reitero que la cuestión es ardua, que estos son apenas apuntes, y pido disculpas si en algún tramo me ganó mi inclinación a pontificar. En todo caso, si notan el dedo en alto, reparen también en el gesto que lo acompaña.
Felices Pascuas. La casa queda en orden... al menos hasta que vuelva.
Te lo firma:
Miguel Dao
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Etiquetas: Bróccoli, Caloi, Fontanarrosa, Guinzburg, Medios, Qué es la Historieta?, Sábat, Teatro
domingo, marzo 02, 2008
GIRRI Y SABAT "MIRANDO" A BOSCH Y A BREUGHEL
A mediados de los ’70, Sudamericana publicó un extraño libro que, por suerte, aún conservo. Se trata de “Galería Personal”, poemas de Girri inspirados en grandes pintores, e ilustrados por Sábat. Me lo trajo a la memoria algunos comentarios dejados aquí últimamente. Para los autores de esos comentarios (y los que quieran apreciarlo), van dos...
EPISTOLA A HIERONYMUS BOSCH
Qué bien supiste
cuanto nosotros, hijos de Ira,
no comprendimos,
el principio del mal
deformador de nuestra materia,
mal inmaterial que examinaste
como quien apila cuerpos
y con frías incisiones
extrae de sus cabezas la locura,
y de sus organismos
la confusión de los tres reinos:
árboles con rostros,
piedras que también son plantas,
metales animados, venenosos,
el insecto cabalgando al pájaro,
el pájaro afilando su cuchillo.
Pues de eso hablaste y gritaste.
y bajo formas de visión
establecías que juntos propiamente
componemos un solo cuerpo, 
privados del gran beneficio,
sustraídos al amor de la semilla
que cayó en el suelo y murió
para no perderse, perdemos.
Mas siempre el hombre,
yo, cualquiera, tú mismo,
el hombre y su desnudez
correteando atontado
por jardines de delicias
y planicies infernales
y detrás y arriba
del carro de heno del mundo
en el que cada cual arrebata lo que puede;
su desnudez, no el sexo,
añorando la totalidad de la desnudez,
la primitiva unidad hermafrodita,
el completo ser adán-eva.
Vagabundo de lo extraño,
mano que aspiró a ser conciencia,
que la oración de tu oficio
haya subido derecha
como un perfume.
I
Contrapuntoentre lo que muestran las figuras
y una pasión moral
a la que jamás se le ocurriría
condenar un acto por sí,
sea el del mendigo tras su limosna,
el del soldado
la multitud que escucha al Bautista
y se pregunta por qué
ella es quien escucha
y el Bautista es el que habla;
sea el ciego guiado por ciegos,
sea el triunfo de la muerte
en el famélico perro que la canta
junto a la sequedad de las bocas,
las temblorosas manos, la densa
e intensa música del postrer segundo
con los que sin hablar
palpan en el que agoniza
su personal, idéntica sentencia.
De hecho,
la visionaria caridad
de enseñarnos con desastres
a comprender lo que somos,
a librarnos
de parecer lo que no somos.
II
Ninguna separaciónde inocentes y culpables,
nadie
se atribuye aquí el buen o mal ejemplo,
nadie
concibe actuar separado
y exterior crimen que es el mendigo,
por ser mendigo,
el del ciego, por ser ciego,
crimen de la nieve,
por cubrir carros y pastos,
del soldado,
por cargar con las armas,
y común descaro
de la muerte.
III
En nada la vida
modificó el sino de estas gentes,
ir y venir
del que ve caer a Icaro
y sigue arando,de los sometidos a consignas,
soldados
hasta su postrer minuto,
de los que se dejan conducir,
ciegos, maniatados
Impasibles,
aguardando su fin
(en los justos
la muerte es simulacro,
derrota física),
como ocasión, privilegio
de arañar en lo incógnito
rectificada, corregida
la fe en lo externo,
aplastada
la imperiosa duda de Nicodemo:
ya que morir
¿cómo puede uno morir
y renacer?, ¿cómo puede esto hacerse?
Te lo firma:
Miguel Dao
a las
4:45 p.m.
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