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Vas a encontrar, básicamente, data sobre historieta cómica argentina clásica. Además, bastante de bande dessinée. Algunas reflexiones sobre el lenguaje historietístico, muchas polémicas y miles de imágenes, la mayoría de mis propios archivos. La forma más fácil de ubicar un material o autor es ir a "Etiquetas", revisar y hacer click en la pertinente. También podés escribir una palabra clave en "Buscar en este blog". Tenés mi contacto, encima, acá al lado → → →→ → →→ Suelo responder mails si la consulta es muy específica. En cuanto a enlaces que ya no funcan, lo siento, llegaste tarde. Podés tomar lo que quieras, en tanto cites la procedencia. Si no citás, y te ubico, te escracho públicamente, como he hecho en varias oportunidades. Enjoy
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sábado, marzo 09, 2019

ORIGINALES SERIOS (3): JULIO ALVAREZ CAO -y cómico: Della Porta-

A Julio Álvarez Cao, de la dinastía historietística de los Álvarez Cao, los columberos lo tienen registrado principalmente como guionista. Pero antes de eso fue dibujante y no de los malos, aún cuando se nota la influencia de Casalla, que era su amigo.
El enorme original que muestro (48 x 34,5) fue publicado en Selección Puño Fuerte nro. 18 o 19, en fecha agosto de 1959 (ver sello tachado) y aparentemente refritado cuando la Editorial Manuel Láinez se convierte en EDMAL S.R.L. (según el otro sello).



"Don Otto" (o "Coloso Oto", que creo se tituló en un principio, puesto que así era la frase de remate, al estilo "¡Sonaste, Maneco!"), era una tira cómica firmada por Della Porta -no tengo claro si se llamaba Silvio o Ricardo o ambos eran una misma persona- que aparecía en las de Columba. En este caso, por el sello al dorso, en El Tony nro. 1056, página 16. No figura fecha, pero tomando en cuenta la numeración, calculo que es de fines de 1948. 


jueves, diciembre 27, 2018

CABO SAVINO, UNA MARAVILLA (2)

Este posteo se relaciona con este otro...
Seis meses después de la compra del lote, terminé de leer las revistas.
Bueno... completas, no. 
Las historietas del Cabo Savino, sí. A las otras apenas les pegué una mirada.
La experiencia viene a corroborar una vez más mi opinión sobre Columba.
Casalla, claro, queda intacto. Da la sensación que agarrase el lápiz como quien empuña un cuchillo, para producir ese trazo vigoroso y expresivo que sólo tienen los grandes.
Y los guiones de Julio Alvarez Cao son buenos, hay que reconocerlo. Se nota mucho la diferencia cuando la serie pasa -circunstancialmente- a otro autor.
Claro que se advierte cierta mala consciencia en Alvarez Cao por estar siempre del lado de los soldados, peones en la Conquista del Desierto. Así que algún apunte crítico tira, de tanto en tanto, a las autoridades. Pero muy suavecito, no vaya a ser que lo tilden de subversivo por meterse con próceres. También aparece -muy lavada- la idea de matanza entre hermanos, respecto a la Guerra del Paraguay.  Y hasta llega a extender esa categoría -la de hermano- al indio, aunque muy perdida en el sempiterno desprecio hacia su figura, clásico en el género gauchesco. (1)
Así y todo, esos pequeños detalles, hacen medianamente soportable aquí la ideología reaccionaria que destila cualquier producto de Miráme la Palomita.
Lo que no resulta disimulable es la grosera factoría editorial. 
Es tan de cuarta todo, tan de máquina de hacer chorizos, que hasta se equivocan con las tapas, mandan una que corresponde al episodio de otro número.
Ni hablar del clásico color berreta y la letra de máquina de escribir, que son un sello de fábrica.
Otro elemento muy divertido es el criterio de edición, que supongo iría cambiando de acuerdo a la respuesta del público.
La "Colección Todo Color" de Columba, se caracterizaba por traer aventuras de dos distintos personajes.
Durante los nueve primeros números al Cabo Savino lo acompaña Jackaroe, una adocenada serie del oeste, escrita por el paraguayo innombrable (que firma Robert O'Neill para darse dique) y correctamente dibujada por Dalfiume.
O sea, una de gauchos, acompañada por una de cow-boys.
Paralelamente se anuncia, en otra revista de la serie, Alamo Jim junto a Martín Toro. Es decir, al revés: protagoniza el cow-boy, secunda el gaucho.
Los ingredientes de la receta, hasta ahí, están balanceados.
Pero resulta que en el número diez de Cabo Savino, exportan a Jackaroe para Alamo Jim, e importan a Martín Toro para acá.
Así queda  cow-boy con  cow-boy y gaucho con gaucho.
No sé qué pasaría con el lector de Columba o con la estrategia editorial, la cuestión que para mí gaucho con gaucho es comida de zonzo.
A Jackaroe algún vistazo le pegaba, aunque sea por la línea elegante de Dalfiume.
Reler, en cambio, el dibujante de Martín Toro, es un pésimo copista de Casalla. Se ve que lo admira, se esfuerza en imitarlo, transpira la camiseta, pero es malo con ganas, el pobre. Ni siquiera sabe narrar en imagen.
Y aparte del dibujo, el Cabo Savino, es un personaje bien delineado, con una conducta coherente y distintiva.
En cambio, Martín Toro es amorfo, no tiene fuerza ni personalidad, un estereotipo del milico de fortín.  Los guiones -confusos, pretenciosos y pobres- pertenecían mayormente a Sergio Almendro. Pero a veces le tocaba a otro que estuviese de turno (Albiac, por ejemplo) y el resultado era afortunado. De inmediato uno piensa que ese argumento hubiese lucido mucho más protagonizado por el Cabo Savino. 
En fin... la primera mitad de cada una de estas revistitas, vale la pena.
El resto de las páginas, si uno no fuese coleccionista, podría arrancarlas y tirarlas tranquilamente al tacho de basura (para el baño no sirven, si se tiene el culo delicado, porque el papel es áspero).



(1) A raíz de la lectura de este posteo, un amigo dibujante me informa que la fuente principal de Alvarez Cao era "La Guerra al Malón", del Comandante Prado; pero que además filtraba algunas referencias de "La Pampa Habla", de Luis Franco, un seguidor de Trotsky. Este dato termina por confirmar mis observaciones y mejora mi concepto acerca del mencionado guionista.

miércoles, noviembre 11, 2009

Jacinto Piesfelices, por Cao

Me topé hace unos días con una pila de ejemplares de Leoplán, y gracias a la referencia que hiciera Hugo (ver) pude ubicar por fecha cuatro que traían Tóxico y Biberón, de Ianiro.
Revisándolas, me llamó la atención la tira Jacinto Piesfelices, firmada por Cao. No me cabe duda que se trata de Julio Álvarez Cao, hijo del célebre caricaturista de Caras y Caretas, conocido por su labor posterior en Columba.
Si bien en las tiras de la época era común la elección de un ángulo insólito para narrar, en el caso de Cao es de destacar la originalidad.