SOBRE ESTE BLOG...

Vas a encontrar, básicamente, data sobre historieta cómica argentina clásica. Además, bastante de bande dessinée. Algunas reflexiones sobre el lenguaje historietístico, muchas polémicas y miles de imágenes, la mayoría de mis propios archivos. La forma más fácil de ubicar un material o autor es ir a "Etiquetas", revisar y hacer click en la pertinente. También podés escribir una palabra clave en "Buscar en este blog". Tenés mi contacto, encima, acá al lado → → →→ → →→ Suelo responder mails si la consulta es muy específica. En cuanto a enlaces que ya no funcan, lo siento, llegaste tarde. Podés tomar lo que quieras, en tanto cites la procedencia. Si no citás, y te ubico, te escracho públicamente, como he hecho en varias oportunidades. Enjoy
Mostrando las entradas con la etiqueta Calé. Mostrar todas las entradas
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domingo, noviembre 26, 2023

EL ESLABÓN PERDIDO (III)

Completo esta serie de notas sobre la Primera Bienal Mundial de la Historieta de 1968 en el Di Tella, merced a un aporte totalmente inesperado.

Durante los diecisiete años que lleva este blog en la web, sus lectores me han dado muchas alegrías. La última fue hace un par de días, cuando un consecuente frecuentador de este sitio me obsequió un ejemplar de "La Historieta Mundial", el catálogo oficial de la referida muestra.


Un somero repaso de su contenido no hace más que confirmar las notas precedentes y todo lo que he venido desarrollando durante largo tiempo en cuanto a la bisagra que significó la Bienal en el terreno de la historieta vernácula, en su relación con la Cultura con mayúsculas.

La publicación intenta en su primera parte -con algunas imprecisiones y errrores propios de una historiografía aún en pañales- una reseña abarcativa del panorama argentino, ratificando lo apuntado anteriormente sobre el lugar que ocupaba para entonces la vertiente cómica, la que luego fuera subestimada por décadas.

En sus páginas aparece Quinterno en un lugar destacado, más allá que no haya participado de la muestra en sí. También los ya nombrados en el primer posteo, a los que se suman Calé, Dobal, Faruk y Ferro. Llama la atención el grado de importancia que se le otorga al Don Pascual, obra magna de Battaglia, muy próxima por fin a rescatarse (VER).

En cuanto a la rama seria, el espacio que se le dedica a Columba es reducido, valorizándose a los historietistas que hoy en día son considerados grandes maestros. Otra curiosidad: una viñeta de Mort Cinder ocupa toda una página, mientras que la correspondiente a El Eternauta apenas un cuarto. Si vamos a juzgar por el espacio gráfico concedido, podríamos deducir que la primera creación de Oesterheld se valoraba para ese entonces más que la segunda. Criterio que comparto hoy en día.

Con esto quiero decir que la iniciática aproximación semiólogica (a través de Masotta, claro) al mundo de la historieta local, era por demás atinada.

Sí tengo una perlita para apuntar.

Luego de un prólogo de corte insititucional de Romero Brest, director del Di Tella, aparece otro firmado por Lipzsyc (Escuela Panamericana de Arte) y el propio Masotta. Allí se lee: "En esta primera sección nosotros queríamos mostrar la existencia de ciertas propiedades de esas imágenes, señalar la presencia de valores que habian estado escondidos muy cerca de nuestras manos, en los objetos de consumo popular y cotidiano".

La frase da para extensos análisis. Un abordaje primario indicaría que Masotta descubre América cuando ya estaba descubierta. Pasa que él, al igual que los colonizadores, piensa que puede advertir riquezas que los nativos pasan por alto. 

Confirma el párrafo extractado de la nota de Primera Plana en el posteo inaugural de esta serie: "Sin duda la historieta no necesitaba de semejante reconocimiento para sobrevivir: si ninguna moda tardó tanto tiempo en ser aceptada conscientemente por sus usuarios, también es cierto que ninguna fue más independiente de esa aceptación".

Me viene a la mente Les Luthiers con aquello de "nos descubrieron, al fin nos descubrieron".

lunes, enero 11, 2016

DESCAMISADA

En Descamisada, la revista de humor político creada por Germinal Lubrano durante el primer peronismo, la mayoría de los colaboradores firmaba con seudónimo. El ejemplar que conseguí es el Nro. 12, del 10 de abril de 1946. O sea, si la revista era semanal, que creo que lo era, se trata del segundo que apareció después del primer triunfo electoral del peronismo. Las elecciones habían sido el  24 de febrero y teniendo en cuenta la lentitud del escrutinio acabaría de confirmarse la victoria del Partido Laborista por sobre la Unión Democrática. Al principio parecía que iba a ser al revés, hasta que empezaron a caer los votos del interior El cocinero no es otro que el candidato derrotado, el radical José Tamborini, que dice: "Y ahora qué comerán los muchachos? Se me quemó la tortilla", en alusión a los representantes de los otros partidos, que lo acompañaron. La ilustración de esta tapa no tiene autoría, pero en el contenido interno hay otra del mismo estilo atribuido a "Silver", lo cual no aporta demasiado. 
Consultado al respecto, Osvaldo Laino me confirma que en la publicación "colaboraron una pila de dibujantes que usaban seudónimos precisamente por el contenido de la misma... allí dibujaron Arístides Rechain, Calé, González Fossat, Clermont, Jorge Palacio y Francho entre otros y en distintos años... en estos momentos no puedo definir con precisión quién hizo qué porque cualquiera de ellos podía hacer el trabajo... en esos años se hacían trabajos de equipo y todos colaboraban".
En efecto, son observables aquí y allá en las páginas de la revista trazos conocidos, pero pocos dibujos pueden atribuirse indubitablemente a un único autor.
La tira que reproduzco da una idea del tipo de humor que se practicaba en la publicación.


lunes, junio 29, 2015

BUENOS AIRES EN CAMISETA

CONSEGUIDA HOY, JUNTO CON LA DE TOÑO GALLO DEL POSTEO ANTERIOR

jueves, octubre 30, 2014

Histórico: los inicios de Calé

Descamisada N° 25 (1946)

viernes, enero 14, 2011

¿BLOTTA Y CALE?







S
igo tratando de identificar dibujantes en las publicidades de Billiken. En estas dos joyitas historietizadas de los '50, por ejemplo, me parece ver la mano de Blotta (padre) y Calé, respectivamente...

miércoles, febrero 03, 2010

BUENOS AIRES EN CAMISETA

Como lo había adelantado, el hijo de Calé me regaló una copia del corto Buenos Aires en Camiseta, dirigido por Martín Schor en los ‘60.
Gracias al amigo Gato, uno de los asistentes de Illía, que me lo pasó a un formato admisible para un hosting, ahora se encuentra disponible para descargar:
http://rapidshare.com/files/345310314/Cale_-_Buenos_Aires_En_Camiseta.mp4


(Un consejo: si son Free User y el RapidShare les marca error, insistan hasta que se abra la descarga; es pa' que garpen una cuenta Premiun, nomás)

jueves, enero 28, 2010

ENTREVISTA CON ARNOLDO FRANCHIONI -"FRANCHO"- (1era. Parte)

Yo era muy pibe en el ’62. Apenas si empezaba a transitar las Correrías de Patoruzito, leídas (o miradas) de prestado en la casa de unos primos mayores. De modo que llegar a Francho me llevó muchas décadas. Hace un par de años, mis rastreos de coleccionista me depararon un importante lote de primeros números de Piantadino. Gracias a eso descubro “Aventuras de los Tres Malditos -Mifty, Mufty, Lafty-”, que de inmediato me deslumbró. Durante poco más de un año, la revista de Mazzone había publicado esta historieta (nacida en realidad bastante antes, en Avivato). En el ’62, en coincidencia con el exilio de su autor a los EEUU, desaparece de sus páginas.
Enterado de que Arnoldo Franchioni (tal su verdadero nombre) estaba -desde el 2004- de vuelta por estos lares, lo rastreé y le pedí una entrevista que gentilmente me concedió. Mi interés no era sólo historietístico. El motivo del exilio había sido su militancia en la resistencia peronista, y su labor como dibujante había ido de la mano con su ideario. Fuera del caso paradigmático de Oesterheld, no es algo que se observe con frecuencia en la historieta argentina.
Invité –por afinidades estéticas e ideológicas- a Fabio Blanco a que me acompañara, de modo que los dos recalamos, en una calurosa tarde de este caluroso enero, en el departamento de Palermo, donde, a sus 81 años, vive Francho.
Fabio llevó su grabador de periodista, por lo cual podrá dar una versión más fiel de la charla que tuvimos. Yo desgranaré apuntes, impresiones, ideas.
Ya por las charlas telefónicas previas, había evaluado que Arnoldo era un hombre de una enorme capacidad reflexiva, intacta a pesar de los años. El encuentro lo confirmó. No sólo eso: también pude apreciar a un tipo cálido, afable, humilde, no obstante su enorme trayectoria.
Si bien la larga conversación que mantuvimos los tres transcurrió por muy distintos andariveles, propios de una vida muy rica en experiencias, hubo dos ejes permanentes, entrecruzándose: política e historieta.
Francho nació en Ascensión, un pequeño pueblo agrícola-ganadero situado en el centro de la Pampa Húmeda, y en un tiempo -1928- donde “los últimos gauchos se encontraban con los primeros gringos”. Su padre, inmigrante italiano demócrata, tenía un almacén de ramos generales donde se daban cita los coterráneos fascistas y los españoles libertarios. En el patio, sobre el piso de tierra de la cancha de bochas, se trazaba a menudo con una rama el mapa de Europa, y señalándolo discutían. Había un chico de testigo que escuchaba atento. Era el mismo pibe que había rescatado la mención de una maestra a “próceres olvidados” como Facundo Quiroga o el Chacho Peñaloza, y que esperaba con avidez que el tren trajese con atraso las publicaciones de Buenos Aires: El Gorrión, Tit-Bits, El Tony, Rataplán. Y por supuesto, el suplemento infantil en colores del diario Crítica.
En 1944, con dieciséis años parte para Dolores a estudiar Fruticultura. Poco tiempo le lleva fastidiarse de lo que no era su auténtica vocación, y en la primavera del ’46 recala en la Capital. Fue autodidacta en el dibujo, apenas llevaba a cuestas las escasas lecciones de un curso por correspondencia de la escuela del mítico animador Juan Oliva, en las que sólo aprendió -relata risueñamente- a hacer círculos. Y la influencia de Disney, claro, que marcó a todos los dibujantes de su generación. Eso no le impidió empezar a trabajar en el ’47 en el diario Democracia, ilustrando una página donde aparecían los versos de Iván Diez, un poeta popular de fama tan grande entonces como la de Gagliardi, aunque no del estilo lacrimógeno de aquél. “Siempre fui un audaz”, dice Francho, relativizando un talento innato que sin duda fue el factor que determinó que rápidamente ocupara lugares preponderantes. En el mismo diario, durante casi una década, hace la tira “Cándido”. Con un nombre que cifraba su personalidad -al estilo de los personajes de la época- el protagonista permanece inmune a las complejidades del mundo. El efecto cómico lo da justamente sus originales reacciones frente a las situaciones con las que se enfrenta. El dibujo es limpio, con trazos simples, pero cuidadoso de detalles y fondos, y con un soberbio manejo de los contrastes a través del negro.
“Siempre fui un curioso”, vuelve a definirse Francho, cuando lo interrogo por sus comienzos en la política. Y sospecho que nuevamente la modestia, hace que relativice su capacidad reflexiva y también su esencia de persona honesta. La dialéctica que había generado escuchando las discusiones en el almacén de su padre, lo llevó prontamente a adherir a los ideales de justicia social del peronismo, y a relacionarse con grupos que se ubicaban en el ala izquierda de este movimiento. Menciona entre ellos a los “entristas”, militantes del comunismo que, cansados de la ortodoxia imperante en ese partido, empezaban a vislumbrar la capacidad transformadora del justicialismo.
Lejos de disociar la ideología con la praxis, se compromete a fondo, ilustrando las portadas de Descamisada, una revista que acompaña el surgimiento del peronismo, pero que declina y desaparece con su consolidación. “La gente estaba podrida de eso”, resume Francho, en el sentido que la labor propagandística resultaba ya innecesaria, en tanto los logros como gobierno hablaban por sí mismos.
También hará humor político en Avivato, en una etapa en el que ya no se lo podría tildar de “oficialista”, mote con el que a menudo se intenta descalificar a los que sostienen convicciones, tratando de instalar sobre ellos la sospecha de oportunismo. Después de la caída de Perón, fallece Luis Alberto Reilly (“Billy Kerosene”), el coeditor de la revista, y su viuda alienta a Francho a que encare la vertiente política, con el objetivo de aumentar las ventas que decaían. Allí vuelca “toda la bronca, todo el resentimiento” que le produjo el 16 de junio de 1955 (“nuestro Guernica”, acota) y lo que vino después.
Pero antes, en Avivato -cuyo primer número salió a la calle con 30.000 ejemplares, y fue durante un tiempo digna competidora de Rico Tipo y Patoruzú- Francho había desarrollado series memorables como “Historias de Cinco Guitas” y “Album de Familia”. También la tira “Camotito”, proviniendo en este caso el nombre y la característica principal del personaje de la expresión “agarrarse un camote”, o sea alguien que se enamora perdidamente.
“Album de Familia” constaba de un cuadro único, parodia de una foto al estilo de la época, acompañado de una didascalia que la completaba.
Avivato solía enunciar un tema de tapa, al que se adecuaban la mayoría de las secciones. “Historias de Cinco Guitas” se atenía a ese esquema, y mostraba en una página vicisitudes de gente común, observaciones costumbristas, desavenencias amorosas de gente de barrio, al estilo de “Buenos Aires en Camiseta”, de Calé, al que nada tiene que envidiar.
En la primera que se reproduce (11/4/55), por ejemplo, la temática genérica del número pasaba por Marilyn. Obsérvese la curiosa nota humorística que aparece en el encabezado: "N. de R.: Comunicamos a los lectores de esta historia que habiéndose comprobado que el cuadro Nº 7 de este bodrio infame es similar al cuadro Nº 6 de la historia del 20 de diciembre de 1954, el autor ha sido multado en $ 1,75 con lo que se verá privado de sus vicios durante un buen tiempo". Consultado el maestro sobre si este tipo de acotaciones se trataba de chistes internos vinculados a la editorial, o hacían alguna alusión a situaciones de la época, responde: “Los lectores solían escribirme en referencia a las “Historias de Cinco Guitas” y esta sería la respuesta a alguna de ellas, y al leerla a tanta distancia me hizo reír, aunque hoy me intriga ese “$ 1,75” (probablemente sea el precio de un atado de cigarrillos Particulares Negro –lo cual sugeriría que no fumaba mucho-) y tenés razón, el ambiente de Avivato era jodón y solíamos hacer muchos chiste internos”.
Se nota con claridad en el segundo de los episodios que reproduzco, correspondiente a la etapa frondicista, como el humor se hace más ácido y se vuelca decididamente a lo político y social. “Era un material concientemente provocativo”, define Francho.
Vuelvo un poco atrás en el tiempo, y le recuerdo una portada de Avivato, del 21/11/55, firmada por Flax (Lino Palacio) en la que Perón aparece saludando desde un balcón a una solitaria paraguaya con su perro. Es una de las pocas veces en la entrevista que se indigna. Recita de memoria los versos que acompañaban el dibujo (“Para el país de adopción/ resulta Perón un lastre/ pero él tiene una obsesión/ y, desde el primer balcón,/ hace galas de su arrastre”) y concluye, categórico: “Fue una canallada. Lino Palacio se decía peronista y tenía una foto de Perón en su despacho”.
Ese sentimiento de amargura y frustración -no personal, sino social- lo contra efectuó, aparte del dibujo, con una activa militancia, que se tradujo en la creación de un periódico clandestino, 17 de Octubre, hecho de manera rudimentaria en el mismo departamento que hoy habita, y distribuido de mano en mano. Co editor del mismo, como “compañero Valdéz”, no dibujaba allí, si bien en principio se le pidió que lo hiciera. Su trazo resultaba muy identificable -lo que resultaba peligroso para la continuidad del proyecto y para sus participantes-, y todos los intentos por disimularlo fracasaron.
Los años que siguieron a la caída de Perón, fueron muy difíciles para Francho. Su principal empleo seguía siendo la tira de Democracia. Había incorporado como colaboradores en “Cándido” a Jorge Toro y Toni Saborido, ambos "muy discretos, de 'ver y callar' , sin cuya ayuda no hubiera sido posible mantener la doble tarea de dibujante profesional y militante de la Resistencia". Pero la traición de un compañero de trabajo provoca su despido. Lo hace opinar políticamente delante de un interventor del periódico, cargo que Francho ignoraba que detentaba. Recuerda que Pedro Flores, otro dibujante que tenia su mesa de trabajo en la misma oficina, le hacía señas desesperadas para que callase. Señas que, desafortunadamente, no interpretó.
También fue víctima del boicot intentado por un grupo de deliciosas monjitas, que le acercaron al director de Familia Cristiana, donde Francho hacía la tira “Carita Dulce”, un dossier con sus antecedentes políticos. Pese a ello, el director de la publicación lo sostiene, aunque es obvio que esa labor le representaba muy poco económicamente.
A esto se suma el cierre de Avivato, con lo que apenas le queda para vivir alguna colaboración para Chile con El Pingüino - a través de Fantasio- y otros trabajos menores y mal y trabajosamente pagos.
Cuenta que para una publicación que debutaba, Abuelo Barbudo -típica aventura editorial de la época, y que difícilmente pasara del primer número-, le encargaron la tapa. Una vez realizada, le pidió a su mujer que lo acompañara a entregarla, para que observara “la maravillosa vida de un dibujante”. Una vez que el director de la revista aprobara elogiosamente la portada, Francho la retuvo en una mano, mientras extendía la otra a la espera de la retribución acordada. El director, desconcertado, hurgó en sus bolsillos hasta las monedas y finalmente tuvo que pedir prestado a otros colaboradores para pagarle el ínfimo precio acordado.
Probó suerte en la editorial de Quinterno, pero duró muy poco. Ingresó gracias a Mariano Juliá, al que Arnoldo califica como a “un gran tipo”. Publicó algún trabajo en el Libro de Oro Patoruzú del ’59 o ’60 -no lo puede precisar- y a raíz de ello, Juliá opinó que estaba para cosas mayores, por lo que se le encarga una Correrías completa en argumento y dibujo. Una vez realizada, mereció una entusiasta acogida de Quinterno, quien sin hacer corrección alguna -lo cual no era para nada frecuente- sólo instruyó que se agregaran unas pocas páginas, ya que no llegaba a las cien que traía entonces la revista. Francho cumplió. Al poco tiempo, Mariano Juliá lo manda a llamar, y entregándole de vuelta el original, se disculpa, diciéndole, con bronca apenas contenida: “Que te puedo explicar... Este hijo de puta te la rebotó”. Resulta obvio que, en el medio, Quinterno se había enterado de la trayectoria política de Francho. Es otro de los momentos donde el entrevistado se indigna: “Si no le hice un juicio fue por Juliá”.
Le quedaban las ligas menores: Ediciones Torino, Editorial Mazzone. “Trabajar allí para un dibujante era caer mucho. Se trataba de editoriales con tiradas mínimas, no existían. Y lo que se pagaba era ínfimo”. Recuerda sin embargo con cariño tanto a Torino como a Mazzone. Aunque desliza alguna crítica hacia éste último: “Le gustaba mucho la guita. El hacía las tapas, se ocupaba de todo”. Contrastaba, claro, con el espíritu bohemio de don Héctor, que dejaba que sus colaboradores trabajaran con absoluta libertad: “Me recibía las tapas con bromas. Me decía: pero me hiciste medio maricón a Don Nicola!”, cuenta Francho riéndose.
La etapa pos peronista era considerada por los militantes como una transición de unos pocos años a lo sumo. Se la inscribía en los vaivenes típicos de la política argentina. Cuando se comienza a advertir que iba a durar mucho más que lo imaginado, ya se habían cerrado todas las puertas para Arnoldo Franchione. Estaba en las listas negras, y ese estigma implicaba entre otras cosas la asfixia económica.
Del enorme prestigio que había cosechado en menos de una década, da cuenta una nota de la revista Dibujantes, del ’56. Inmediatamente después de referirse a Quino, se lee allí: “Junto a él se consagraron meteórica y definitivamente otros dos valores de nuestro humorismo: Carlos Garaycochea y Arnoldo Franchione 'Francho' (...) Francho con sus célebres 'Historias de Cinco Guitas', nueva forma de humorismo fino y 'entrador', es uno de los dibujantes más solicitados en la actualidad”. A continuación, el artículo cita a Battaglia como otro de los consagrados.
Pero corriendo el ’62, de nada servían los laureles reconocidos por los propios colegas y para Francho llegaba la hora de pensar en irse del país.
El primer destino que imaginó era Europa. Más concretamente Italia, de donde provenía su padre. Pero un encuentro con otro dibujante, Alfredo Olivera, le hizo cambiar el rumbo. Este lo convenció que lo mejor era emigrar a los Estados Unidos, dada la crisis económica que atravesaba el viejo continente. Allí partieron, y le fue muy bien a ambos.
Lo consulto por el motivo de su regreso. Me contesta sin vacilar: “Kirchner!”. “Cuando vi, en la transmisión de la asunción presidencial, como jugaba con el bastón, la forma de empuñarlo, me hizo recordar un gesto de la época de la resistencia. Decíamos entonces, un poco en broma, un poco en serio: cuando volvamos a tener la manija...”.
Hasta el día de hoy, no se siente defraudado.
Intuyo que Francho, a pesar de sus logros en el exterior, no habría querido irse. Por eso se resistía a creer que el retorno del peronismo tardaría mucho. “Y tardó 17 años”, acoté en un momento de la entrevista. “No, fueron muchos más... 48”, me corrige acertadamente el compañero Valdez.

En la segunda parte, los logros en el exterior, y la actualidad de Francho.

Las imágenes que ilustran el post pertenecen a mi colección personal, a aportes del autor y al libro "La Argentina que Ríe", editado por el Fondo Nacional de las Artes, donde se le dedica un capítulo a Francho.

lunes, enero 25, 2010

EL ENERO HISTORIETISTICO DE DAO

Este enero viene siendo muy productivo en materia de historietas. Voy a hacer una breve reseña de noticias, encuentros, curiosidades, hallazgos.
- Ante todo, respecto a la periodicidad de Python, que no quedaba clara, me informa Vigide Agre, encargado de prensa: “los dos especiales están pensados como eso, unitarios, para probar el terreno para seguir editando mas adelante, pero siempre en formato unitario, y distintos personajes”. O sea que de la acogida que tengan estos dos números depende la continuidad de la revista. El primero está en los kioscos, ya dije que vale la pena, así que sería bueno que se agoten. Para más información visitar el blog de Python_regresa.
- Había empezado el año encontrándome con El PyBe en Mar del Plata (algo saldrá de las delirantes charlas que mantenemos), y esta semana que pasó, tuve otros tres encuentros en Capital de lo más interesantes. El primero con Francho (ver) . Concreté por fin la entrevista que le había solicitado el año pasado. La charla duró casi tres horas. El resultado es realmente imperdible y lo subiré en algunos días.
También me debía un café con el maestro Quique Alcatena (ver) . Quería conocerlo personalmente, y salí deslumbrado por su personalidad. Poseedor de una cultura vastísima y de una sensibilidad exquisita, alejado de cualquier vanidad -que sería legítima, dada su increíble trayectoria-, encontré muchos puntos de coincidencia en la forma de ver la historieta (claro, pertenecemos a la misma generación). Rescato un concepto suyo de extrema lucidez: “los dibujantes argentinos no entienden demasiado que el momento de pelear por recrear el mercado local es justamente cuando nos va bien en el exterior; si no, cuando las cosas anden mal afuera, no vamos a tener donde trabajar”. Me reprocho el haber hablado demasiado -otra de las virtudes de Quique es saber escuchar- y espero corregirlo en un próximo encuentro, si es que no lo aburrí.
Por último, fue a ver Illía Horacio del Prado, hijo del genial Calé. Nos llevó de regalo una joyita a Bonín y a mí: un DVD con el corto Buenos Aires en camiseta, dirigido por Martín Schor y estrenado por los ‘60. Es una muy aceptable transcripción de VHS, que si encuentro la forma de convertirlo y achicar el peso, subiré a este blog para compartirlo con los lectores.



- Quique me propuso reunirnos en El Coleccionista, el bar que está frente a Parque Rivadavia. Así que aproveché para hacer antes una recorrida. Años que, después de cada visita, saco la misma conclusión: el Parque ya no es lo que era. Apenas si del puesto de José rescaté -a precio irrisorio- una Capicúa y una Afanancio de los ’60. En esta última, aparece la reedición del famoso episodio (publicado originariamente en Rico Tipo) de El Detective Chapalupa, con el caso del robo de las joyas de Nélida Roca. Tanto la vedette, como Dringue Farías aparecen allí finamente caricaturizados por Mazzone.

- Salió el Nº 1 del Corto (críticas que se le están haciendo: que las hojas se arrugan, que el “vos” de Rasputín, que si La Balada estará versionada, que blablabla... compren la colección completa y déjense de joder, por una vez que Clarín saca algo bueno!) y el Nº 2 de Patoruzito (se empieza a ver lo que auguraba: dibujo elemental, guión que promete pero desbarranca a mitad de camino y encima ausencia de Isidorito: para colgar en Plaza de Mayo a los que hicieron la selección de títulos).
- Ayer, antes de la función, pasé por Parque Centenario. Cumplía años un compañero de elenco y quería regalarle algún tomo de la antigua colección Teatro del Mundo, de Losada. Encontré uno de Cocteau. Pero también, a doce mangos me traje Crímenes Imaginarios, de Patricia Highsmith... Ah, cierto que se trataba de historieta, perdón: el incunable que ven al costado y que compré en otro puesto, es una reedición a todo color de las tiras dominicales de los años ’30, del Mandrake de Lee Falk y Phil Davis. Hermosa edición española de 1973. Precio: $ 45, rebajado -después del consabido pichuleo- a $ 40.
- Hace tiempo que quiero tener las Gente donde se publicó originariamente El Eternauta de Breccia. Por supuesto que si uno paga los 30 mangos que cotiza cada número en Feria Franca es fácil, pero por mí que se las metan bien en el centro del orto. Hoy llevé con el auto a mi mujer a hacer un trámite. Quedaba en la misma cuadra de una librería de viejo que me había marcado hace un tiempo Reggiani. Como tenía que esperarla, me metí y me puse a revisar una pila de ejemplares de Gente, que estaban a un precio normalito. Encontré tres episodios -gracias, Fede!. De paso me traje otro ejemplar del ’74, que traía una curiosidad: tres tiras donde Lino Palacio junta, por única vez a Radragaz, Fernéndez y Rodolfo. Disfrútenlas.
Del mismo local: El Libro de la Sabiduría de Oski. Es una cuidada edición de Puntosur de 1986. Quince mangos (que fueron menos, porque saqué descuento por el lotecito de las Gente y este volumen, je).


- Estoy leyendo Clásicos del Terror, un librito de Planeta, comprado en el Club del Cómic ($ 42 mangos, precio un tanto excesivo), que recopila los primeros números de Crypt of Terror y Tales from the Crypt (1950). Con el cuento de que el colorista original tapaba a veces detalles que no le gustaban o le parecían muy escabrosos, los gallegos justifican que el tomo sea en ByN. Aún así vale sobradamente la pena. La estructura de relato de estos cómics, medio en broma, medio en serio, fuera de cualquier pretensión de “verosimilitud”, debería ser estudiada e imitada por muchos historietistas actuales.
- Finalmente, para ilustrar la ya anunciada entrevista a Francho, me compré, en otra librería de viejo de La Plata, algunos ejemplares de Familia Cristiana, donde el maestro publicaba Cara de Angel, tira que no conocía. Y ya que estaba me traje otras 3 Leoplán (ver), con Tóxico y Biberón, del gran Ianiro. Todo regalado.




- Termina el mes con un acontecimiento histórico: pasado mañana sube la entrega 62 de Cachito y Tito, donde finaliza la aventura. Junto con la tira, la recopilación del episodio completo, pa’ leer en pantalla. No se la pierdan!!!
http://las-tiras-de-dao.blogspot.com/
(Quique Alcatena me dijo que la sigue y le gusta!!! Me inflé!!!)




miércoles, julio 01, 2009

TRES CHISTES, TRES MAESTROS

Estuve repasando algunos libros de humor que compré últimamente y rescato tres chistes. Encuentro en ellos un denominador común: lo que está fuera del cuadro, lo que el lector debe completar.
El más clásico es de Lino Palacio, y data de los ’40. En este caso, el referente externo está en el título, sin el cual la secuencia sería difícilmente comprensible. El humor transcurre por dos vertientes. La primera es asimilar el comportamiento de “una” fantasma al de cualquier ama de casa. La segunda, más osada, resulta menos “visible”: “la” fantasma, tanto en su casa como en la calle, anda desnuda. Y enlazándolo con lo anterior, podría concluirse que es porque “no tiene nada para ponerse”.
Este pertenece a la maravillosa sección Buenos Aires en Camiseta, que Calé publicaba en Rico Tipo. Aquí el título funciona como guía, pero no resulta indispensable para entender. El afuera lo constituye el presupuesto de complicidad con el lector sobre las dificultades económicas que acarrea el matrimonio, y el consecuente abandono de toda bohemia cuando se ingresa a ese estado. Hay otro elemento externo, además: el cambio de situación se cuenta a través de tarjetas.
Ferro estaba atado en Patoruzú a la rígida moral de Quinterno, de modo que no creo que este chiste, tomado del libro Lo_que_el_viento_devolvió
, provenga de la revista donde publicó durante tantos años. El factor externo, la complicidad, de este atrás de escena se apoya en la popularidad que tuvo el símbolo del horario de protección al menor, que durante años se utilizó en televisión. También, para entender la ironía, se debe contar con el dato de la poca eficacia de dicha medida. Desde el vamos se la infringió, parece decir Ferrito. Y por supuesto, que los pibes siempre estuvieron más “avivados” de lo que los mayores creen.
Sigo añorando aquel estilo de humor, donde todavía se apostaba a contar algo, apelando a la inteligencia del lector. En la actualidad, en el caso de algunos humoristas, todo el trabajo tienen que hacerlo los que los siguen.

(Che, en serio: para hablar de la interna trulalera, de política, o de cualquier cosa que se les cante y que no tenga que ver con el tema del post, están todos los restantes. No se preocupen porque los destinatarios no los vean: aparecen al costado ----->)

martes, mayo 05, 2009

Y YA LO VE... UN SARRASQUETA Y UN CALE!!!

Hace un año me enteré de la aparición de unas ediciones de bolsillo, que se expendían -poniendo una moneda de 1 peso- en máquinas de cigarrillos en la Feria del Libro, y entre cuyos títulos figuraba el Sarrasqueta, de Manuel Redondo. Como a la Feria no iba desde la primera edición, ya que no entiendo la gracia de pagar entrada y andar esquivando gente para ver lo mismo que en las librerías de Corrientes, esperé encontrarlo por ahí. No sucedió. De modo que, habiendo corroborado que este año todavía se podía conseguir, ayer -que terminé temprano de ensayar- me corrí hasta Palermo. Efectivamente, en el stand de la Biblioteca Nacional, los libritos estaban en exhibición en la máquina, aunque ésta no funcionaba y había que pedirlos en el mostrador. El precio era el mismo. Ojo, que algunos títulos ya están agotados...
Como no era negocio pagar diez de entrada, para salir con un librito de uno, aproveché para buscar un Turner, que hace tiempo me encargó mi mujer.
El único Turner que encontré en toda la Feria -increíble, pero real- era un tomo europeo de 400 mangos, que dejé pasar.
Pero en medio de la extenuante búsqueda hice un hallazgo notable: una edición del '94 de Buenos Aires en Camiseta, de Calé, que creía definitivamente agotada, y en treinta y pico de mangos.
Eso amortizó no sólo la entrada, sino también el pancho y la coca (otros diez, un afano!) que tuve que consumir, ya al borde de mis fuerzas.
Ah... además conseguí -gratis- el ejemplar Nº 7 de La Revistería, donde se rescata la segunda parte de la nota de César Da Col (ver) y el anuncio para junio de un nuevo volumen de El Loco Chávez. Lo demás es bosta (...leáse mongo).

jueves, septiembre 28, 2006

NUEVA BIBLIOTECA CLARIN DE LA HISTORIETA 1: MAITENA ME DA PENA...


El humor de costumbres en la Historieta tiene una larga tradición. CALÉ (1925-1963) y MEDRANO (1915-1974) son notables antecedentes argentinos. Revistas como Patoruzú, Rico Tipo, Tía Vicenta dedicaban muchas páginas al género. Mas adelante, Satiricón y en los '80 Ediciones de la Urraca (Humor, Superhumor, Fierro), tomaron la posta. Justamente fue esta editorial la que comienza a publicar en la Argentina a la francesa CLAIRE BRETECHER, quien ostenta en su vasto curriculum como dibujante y guionista el haber trabajado nada menos que junto a GOSCINNY, y haber publicado en las revistas Tintin y Spirou. BRETECHER termina volcándose a una sub-especie del humor de costumbres, que es el que aborda el universo femenino, desde una mirada femenina (feminista, a veces).

Clarín inaugura su segunda Biblioteca de la Historieta con una exponente infinitamente menor de esta sub-especie, tratando de igualar el impacto inicial de la serie anterior, con Mafalda.
Es posible que lo logre, no sé... La estupidez humana da pa' todo.
MAITENA no solo ha afanado descaradamente a BRETECHER, sino a la mayoría de sus colegas de La Urraca. La retrospectiva de Clarín lo demuestra claramente. También a algún otro extranjero como TARDI o MANARA. Ha intentado parecerse a todos ellos en distintas épocas, pero nunca alcanzó a equiparar el talento de ninguno.
Su biografía también es reveladora. Una burguesita tilinga que jugó un tiempo a la rebeldía (se habla de su "espíritu punk"!!!) y que ahora vuelve a sus orígenes.
Bah... Lo de ahora es un decir. Publicó en Para Tí.
Eso sí, el libro tiene dos perlitas.
La primera es el prólogo lésbico de ROSA MONTERO.
La segunda, este párrafo de la propia autora, refiriéndose a su éxito: "Al principio tuve el síndrome del impostor; pensé que se trataba de un error, que había un malentendido y que en cualquier momento alguien se iba a dar cuenta..."
No sé otros... yo me dí cuenta hace rato, MAITENA.