SOBRE ESTE BLOG...

Vas a encontrar, básicamente, data sobre historieta cómica argentina clásica. Además, bastante de bande dessinée. Algunas reflexiones sobre el lenguaje historietístico, muchas polémicas y miles de imágenes, la mayoría de mis propios archivos. La forma más fácil de ubicar un material o autor es ir a "Etiquetas", revisar y hacer click en la pertinente. También podés escribir una palabra clave en "Buscar en este blog". Tenés mi contacto, encima, acá al lado → → →→ → →→ Suelo responder mails si la consulta es muy específica. En cuanto a enlaces que ya no funcan, lo siento, llegaste tarde. Podés tomar lo que quieras, en tanto cites la procedencia. Si no citás, y te ubico, te escracho públicamente, como he hecho en varias oportunidades. Enjoy
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viernes, junio 16, 2023

EL ESLABÓN PERDIDO

Hacía tiempo que andaba detrás de un número impreciso de Primera Plana, de fines del año 1968. Tenía la data que allí figuraba una nota acerca de la Primera Bienal Mundial de la Historieta celebrada en Argentina, en las salas del  Instituto Di Tella, sito por ese entonces en Florida al novecientos, y sede por excelencia de las vanguardias artísticas de su tiempo. 

Encontré el ejemplar hace unos días y valió la pena la búsqueda, dado que trae referencias varias a cómo se fue dando progresivamente, en Argentina y en el mundo, el ingreso de la historieta a los estamentos superiores de la Cultura con mayúsculas.

Ya desde el título, no exento de cierta ironía acorde con el tono general del artículo, se denota dicha transformación: "El triunfo de la Literatura Dibujada".  Esa denominación de lo que hasta entonces era lisa y llanamente historieta fue también la que identificó la publicación aparecida en paralelo a la Bienal, dirigida por su mismo organizador, el semiólogo Oscar Masotta.

Un intento de cronología de los peldaños ascendidos, en base a lo que reseña la nota en cruce con información recabada por mí aquí y allá,  arrancaría con Roy Lichtenstein y el pop-art.  Si bien el pintor y escultor ya  experimentaba con los cómics desde fines de la década del '50, es  a partir de 1961 que se aboca con exclusividad a las  imágenes comerciales de producción masiva. Para los no informados, su proceso consistía en ampliar viñetas con una técnica de puntos que imitaba la impresión industrial, así como los colores planos y brillantes de las publicaciones de la DC y demás editoriales. No se puede discernir en la obra si se trata de rescate o crítica de la cultura de masas; objeto de estudio además de Umberto Eco, que en 1965 publica "Apocalípticos e integrados", donde incluye su famoso ensayo sobre Súperman.

Sucede que un año antes los líderes del pop-art habían cruzado el océano y conmovido la Bienal de Venecia, nada menos. Intelectuales y artistas de vanguardia comenzaron a pronunciarse sobre el fenómeno. Federico Fellini, el gran director cinematográfico,  que para mitad de los '60 ya había producido al menos tres de sus grandes obras (La strada, La Dolce Vita y 8 ½), declara su amor por el fumetto. A más de los semiólogos, los psicólogos, sociólogos y analistas de distinto pelaje se lanzan de cabeza sobre el nuevo objeto de estudio.

Se crearon centros de investigación del lenguaje historietístico en distintos países de Europa: Francia, Italia, Suecia y España. En 1966 se celebraron dos congresos internacionales sobre el género; uno de ellos en Lucca, pequeña ciudad italiana amurallada que hasta la actualidad, una vez al año, sigue organizando un festival que incluye cómics, animación y juegos de rol, y al que acuden frikis de todo el mundo, lo que hace intransitables sus estrechas calles. 

En ese mismo año, en EEUU, Windsor McKay (creador de Little Nemo in Slumberland) y otros pioneros del género ingresan por primera vez al Metropolitan Museum de Nueva York.

Y en 1967 es el Louvre el que abre generosamente sus puertas a la muestra "Bande Dessinées et Figuration Narrative".

Es así como llegamos a nuestra propia Bienal, en octubre de 1968. La Argentina no podía ser menos. No sólo poseía figuras autóctonas instaladas internacionalmente (José Luis Salinas, Arturo del Castillo, Alberto Breccia) sino que además albergó al gran Hugo Pratt, entre otros italianos emigrados.

Me causó sorpresa un dato que ignoraba. En el aspecto humorístico podía a llegar a imaginar a un Oski dentro de la muestra del Di Tella, pero no a los próceres que también se mencionan como parte de la exposición: Lino Palacio, Divito, Blotta, Quino, Sagrera, García Ferré, Mazzone, Battaglia y Torino. Supongo que si Quinterno no estuvo es porque no aceptó la invitación. O no lo invitaron porque nunca aceptaba, una de dos.

Hay un párrafo de la nota de Primera Plana que merece ser transcripto literalmente: "Sin duda la historieta no necesitaba de semejante reconocimiento para sobrevivir: si ninguna moda tardó tanto tiempo en ser aceptada conscientemente por sus usuarios, también es cierto que ninguna fue más independiente de esa aceptación".

Antaño  desarrollé extensamente en este blog el tema de la inserción de la historieta en el campo cultural. Puedo remitir a notas como UNA MIRADA "PREMODERNA" SOBRE LA HISTORIETA  o  EL MEJOR SASTURAIN, entre muchísimas otras.

A esta altura del partido creo que cualquier batalla en pos de recuperar la historieta para el consumo popular, de regresarla a los arrabales de la Cultura de donde nunca debió haber salido, está perdida de antemano, de modo que no abundaré en el tema.

Prefiero referirme, por puro divertimento, a dos viñetas que no se encuentran integradas a la nota de Primera Plana, pero que se reproducen inmediatamente después del cierre de ésta. Pertenecen a Sempé, el genial ilustrador de El Pequeño Nicolás, de Goscinny, entre otras maravillas.



No hay data acerca de dónde ni cuándo se publicaron, sólo los dos dibujos mudos como epílogo tácito de la nota.

A primera vista parecería "El juego de las 7 diferencias".  Algunas son reconocibles de inmediato, como el solitario auto antiguo contrastado con la calle atestada de "modernas" cupés. Apuntemos, por las dudas, el paso del tiempo.

El otro cambio ostensible es el del letrero  del bazar, que refiere una sustitución de firma comercial. En el resto, no hay diferencias notorias. Cuando aplicamos la lupa para buscarlas, caemos en la cuenta que no se trata del famoso entretenimiento, ni siquiera de dos épocas sutilmente esbozadas. Que sí están, pero para aludir a otra cosa.

El anclaje temporal se da a través del cambio de carteles en la columna. 

Veamos la primera viñeta. Mistinguett , vedette, cantante y actriz, graba la canción "Ça C'est Paris", que es un éxito, en  1926. Mientras que "Knock ou le Triomphe de la médecine", obra teatral de Jules Romains, fue estrenada en el Teatro de los Campos-Elíseos en 1923. La carrera de actor de  Sacha Guitry había arrancado a principios del siglo XX,  siendo ya  ampliamente conocido en los  '20. No me cabe duda entonces que la primera viñeta se ancla en esa década.

En la columna de la segunda viñeta aparecen tres dramaturgos:  Jean Paul Sartre ("Le Diable et le bon Dieu", 1951), Arrabal ("Le Cimetière des voitures", 1958) y Eugène Ionesco, con una obra poco legible; se puede identificar "FA" y el único título del autor que contiene esas letras es "La Soif et la Faim", que es representada por  la Comédie-Française en febrero de 1966, si bien registra el estreno en Alemania dos años antes. Me inclinaría a pensar que nos situamos en la década del '60.

Las vidrieras son otro detalle que muta entre viñetas. La de la redundante "L'elite", que aclara ser la librería de la elite. y la del bazar vecino.

En la década del '20, en la librería se ofrecen volúmenes de Giraudoux, Breton, Gide, Colette, todos ellos importantes escritores. En el bazar se encuentra la bande dessinée clásica: Tarzán, Zig et Puce, les Pieds Nickelés, Bicot, Guy L'eclair (o sea Flash Gordon).

Treinta años más tarde, en la década de las muestras, convenciones y bienales descriptas,  la historieta pasa a desplazar a los grandes autores en "L'elite".

Y particularidad apenas perceptible: en el nuevo bazar, en exhibidores giratorios de metal, aparecen en formato poche, es decir bolsillo, Gide, Breton, Colette.

Esas dos imágenes sin palabras resumen las seis páginas de "El triunfo de la Literatura Dibujada", la nota que las precede (firmada por Alberto Cousté). No cabe duda que Primera Plana se dirigía a un lector inteligente. Y que si Sempé fue elegido para el broche de oro es porque tenía la misma mirada irónica que el cronista acerca de la entronización de la historieta en el reino de la Cultura con mayúsculas. 

Mirada que por supuesto comparto.


lunes, octubre 16, 2017

POR LA RUTA DEL FUMETTO

No pensaba traerme nada historietístico de mi viaje a Italia. De Pratt tengo, de Jacovitti tengo, de Manara tengo… y dentro de lo que conocía del fumetto, con eso me alcanzaba. Tampoco tenía esperanzas de encontrar BeDé allá, pero…


Hurgando  en una librería de viejo del Trastevere apareció una edición del 75, en francés, de Quick et Flupke, que en los buquinistas del Sena puede llegar a costar 15 euros, y ahí estaba sólo a cinco… encima pedí un "piccolo desconto" y lo saqué por 4.



En la librería de la estación de trenes de Florencia me encandiló este primer tomo del Little Nemo, con profusa documentación y análisis del historiador de arte Alexander Braun. Una edición de lujo de Taschen, a  un precio irrisorio en relación a lo que puede costar en Argentina. Dude bastante, por el tamaño y el peso, pero finalmente me decidí. Lo volví a ver en la última etapa del viaje, pero si no lo hubiese comprado en Florencia, lo hubiese dejado de lado por otras cosas.



Si bien no es estrictamente historietístico, también en Florencia encontré un libro troquelado, muy bonito, de Pinocho, que traje de regalo para mi nieta.


Tampoco es historieta, pero se emparenta. En una librería chiquita de Lucca había una muestra de un tal Daniloff, un ilustrador ruso que ha andado por toda Italia. Son laburos preciosos. Me regalé esta reproducción, que ya luce enmarcada en mi escritorio.





En una librería de viejo, en Génova, le saqué fotos a ejemplares encuadernados de Il Vittorioso, una revista de fumetto de la época de la guerra. Vi ahí una historieta que me impactó y que gugleando aparece recopilada en libro: Giraffone mangia la foglia, de Sebastiano Craveri. El estilo de dibujo me resulta muy personal, aun cuando denote influencias del cartoon. El tomo era grande, pesado, deteriorado y caro. Lo dejé en la estantería,  pero …  (continuará)



Hace un tiempo descubrí un corto animado maravilloso, The Fantastic Flying Books of Mr. Morris Lessmore. Ya yéndome  de Génova, vi en una librería esta versión ilustrada, la ojeé y la compré. El origen es yankee y el libro está en italiano, pero las ilustraciones son hermosas.








Se me había metido en la cabeza, desde que descubrí en Génova a Sebastiano Craveri, llevarme algo de él. Me costó bastante encontrar  en Milán La Borsa del Fumetto, que está dividida en dos locales, uno con ediciones nuevas y otro que tiene material antiguo. En el segundo, me puse a revolver un lote sin catalogar, y ahí aparecieron varios tomos de encuadernaciones del semanario Il Vittorioso, en el que dibujaba Craveri, en un estado muy superior al que vi en Génova, y a un precio sensiblemente inferior.  Me traje el que más episodios completos de sus series recopilaba. El descuento que pedí (no iba a dejar de pichulear) me lo propusieron en especies. Cacé un Cino e Franco de los '70, que era el único que venía en bolsita y tenía un precio borroneado de ocho euros, para mí de antigua data. Me tiré el lance, la vendedora no lo encontró en catálogo y pasó. Después rastreé en E-Bay y no bajan de 12.  La historieta central es yankee (Tim Tyler's Luck, de Lyman Young), pero trae también algún material italiano curioso como "Il Giustiziere Mascherato", de Roberto Lemmi, un afano descarado de El Fantasma.


Finalmente, si tenía Lucky Luke en francés y portugués, por qué no en italiano?

EPILOGO:



Enormes, pesados, difíciles de trasladar primero y de ubicar, después... como un menhir... pero bueno, ahí están, valió la pena...




miércoles, agosto 11, 2010

REVISITANDO CLASICOS

Los clásicos, en la historieta, tienden a ser fosilizados. Es el caso de Little Nemo in Slumberland, en el que se repite con pocas variantes la apreciación estética, y escasea la alusión a contenidos. Sin embargo, se puede advertir que ambos aspectos van de la mano, inclusive antes de entrar en lo argumental. Ya generan sentido las sofocantes arquitecturas del País de los Sueños, si se las contrasta con el último cuadro de cada episodio. Allí, en la habitación de Nemo, reina la sencillez, pero el peso de las edificaciones y del diseño de página, presiona sobre ella, al tiempo que los efectos del sueño se hacen sentir en el protagonista, provocando que a menudo caiga de la cama. Puede leerse perfectamente como la invasión de la sociedad en la intimidad del individuo, ínfimo ante aquella. No obstante, la prueba de que la inspiración de McCay en el art nouveau no agota el análisis, se halla en episodios como el de la visita a Marte. En la plancha del 24 de abril de 1910, los viajeros llegan al planeta y se encuentran conque tiene un único dueño. Pero no sólo de tierras y construcciones, sino de todo lo existente, incluido el aire, por el que se debe pagar. Nemo despierta asfixiado. Una semana más tarde, nos enteramos de que también las palabras están privatizadas, de modo que pueden hablar sólo quienes tengan dinero para comprarlas. Así, “los ricos hacen discursos y los pobres tienen que callarse”. Más que metáfora del capitalismo, absoluta literalidad.
(...pensar que todavía hoy, cien años después, hay quienes sostienen que historieta y política resultan incongruentes, joder!)

martes, febrero 05, 2008

APOSTILLAS (I): "CINE PORTATIL" JUUUUAAAAAA!!!

Ya no hay tiempo para elaborar larguísimos posts diarios. Apenas llegaré a escribir uno o dos por semana, al ritmo que se viene el 2008. Lo que sí puedo hacer dendemientra', pa’ distraer a la muchachada que anda por acá, son breves apostillas sobre temas que van apareciendo. O sea, “sin tanto palabrerío”, como dice uno al que le escasean las palabras (...y las ideas, también).

BIG HOMER IN SLUMBERLAND
Comentaba hace muy poco los guiños de Los Simpsons hacia la historieta (ver) . Casualmente ayer, haciendo zapping, me topo con un capítulo que sirve como perfecto ejemplo. Se trata de aquel en que Homero le compra un pony a Liza, y después, para mantenerlo, tiene que buscar otro trabajo, aparte de la planta nuclear. Lo encuentra en el mini-mercado de Apu, pero con la doble jornada laboral, apenas le quedan unos minutos para el sueño. Así, se duerme manejando, y en esa secuencia aparecen los paisajes oníricos de Little Nemo, el gran clásico de Winsor McCay. Rastreando en la web, encontré la imagen justa del capítulo, titulado El Pony de Lisa.
ALAIN DELON: “NO ESTAMOS CONTENTOS DE VOS”
Escuchando radio en el auto, me entero que ya se ha estrenado en Francia Astérix en los Juegos Olímpicos, de nuevo con Depardieu como Obélix, pero con Clovis Cornillac, en vez de Clavier, en el rol del héroe galo. Ahora, lo que más se destaca en todas partes es la participación de Alain Delon encarnando a Julio César. "Y la nariz???", me pregunto yo. Calculo que ésta debe ser la tercera versión con actores, y apenas vi fragmentos de las anteriores. Para mí, la creación de Goscinny sólo se lleva bien con los dibujos de Uderzo. Y estáticos, en historieta, porque tampoco me interesaron demasiado las versiones de animación.
PERDIDO CON PERDIDOS
Mi hija la filósofa me recomendó la serie Lost. Parece que todo el mundo la está alquilando, porque cuesta un huevo conseguir los capítulos en los videos. Se trata, como sabrán, de un grupo de sobrevivientes de una catástrofe aérea, que recalan en una isla desierta (no tanto), y se ven obligados a armar allí una especie de sociedad tecno/primitiva. Pa'l guión han afanado descaradamente a Defoe, Golding (sobre todo a éste, con El Señor de las Moscas, de la que Lost es versión adulta), Bradbury y hasta el Morel de Bioy, sin desdeñar, por supuesto, “obras maestras” del cine catástrofe como Aeropuerto. Por el capítulo 8º ya quedan perfilados claramente los modelos ideológicos: el del médico ("socialista") y el de Soyer ("capitalista"). Mientras el segundo se revela en el fondo como buen tipo, el primero consiente la tortura -ejecutada, encima, por un iraquí-. Pese a la ensalada de choreos y a la mierda ideológica que se filtra inevitablemente en todo producto yankee, tengo que confesar que la serie me atrapó y hasta el momento no puedo dejar de verla. En el cuarto disco hay un capítulo titulado Especial. Refiere al único chico sobreviviente, que al parecer tiene poderes psíquicos. En una escena el pibe está leyendo un cómic de Flash/Linterna Verde, donde por los dibujos que se alcanzan a ver (un extraterrestre, una extraña construcción en medio de un paisaje árido, un oso polar) parecieran indicarse claves para el misterio de la isla. Por supuesto, la revista termina siendo quemada por el padre, no sea cosa de que anticipen demasiado y el suspenso se vaya al carajo... aunque puede también que sean falsas pistas. La función argumental de los cuadritos mostrados termina quedando en el oso, que aparece en la escena siguiente. No he pasado mucho más de ahí y tampoco quiero enterarme de lo que sigue. Por eso rastree el comic-book (Los amigos más rápidos-Parte I) para subirlo aquí y no bien lo hallé, evité cualquier lectura que me arruinara el placer de descubrir las cosas solo. Y que no venga ningún vivo a contar algo más, eh!

miércoles, julio 04, 2007

PELOTUDECES CIENTIFICAS

Hoy, en "Clarín", apareció este artículo, que ha tenido -lo comprobé- mucho eco en diferentes medios...

"Según un estudio realizado por el neurólogo español Alex Iranzo, los guionistas de Walt Disney describieron en sus películas alteraciones del sueño cuando todavía no habían sido detalladas por la medicina. El informe, que será publicado este mes en la revista Sleep Medicine, demuestra que algunos de los personajes que aparecen en películas como "La Cenicienta" (1950) y "La dama y el vagabundo" (1955) sufren una clase de trastorno de la conducta del sueño que fue descrito en perros en 1965 y en humanos en 1986. Este trastorno se
caracteriza por una disfunción cerebral que impide dormir plácidamente durante la fase REM, momento en el que hay una ausencia total de actividad muscular y se sueña, se grita, se dan golpes e incluso la persona que lo sufre puede caer de la cama mientras duerme. El impulsor del estudio detectó que en una escena de "La
Cenicienta", el perro protagonista, Bruno, reflejaba totalmente este trastorno, ya que mientras tenía una pesadilla, ladraba, aullaba y movía las patas violentamente como si persiguiera a alguien. El estudio, realizado con la colaboración del neurólogo del Centro Regional de Trastornos del sueño de Minesota, Carlos H. Schenck, y del autor de varios libros sobre la biografía y filmografía de Walt Disney, Jorge Fonte, se basó en 46 clásicos de la productora estadounidense y en más de quinientos cortos desde 1937 hasta 2005."
Parece realmente un chiste de gallegos.
No me cabe duda que si el neurólogo español Alex Iranzo se vió toda esa sarta de películas es porque le gusta, y no por el interés científico que usó de pretexto.
Si realmente lo hubiera guiado el afán de la investigación, en vez de darse la gran-panzada-de-Disney-sin-culpa, se hubiera remitido a los orígenes del género y allí se hubiera topado con el Little Nemo, que es la primera historieta que desarrolla las consecuencias oníricas en la realidad.
Además, hubiera descubierto que el recurso del sonambulismo es más que frecuente en el dibujo humorístico, estático o animado.
O hubiera pensado que es más divertido hacer que un personaje, mientras sueña, ejecute los actos del sueño, que simplemente mostrarlo durmiendo.
Elemental cuestión de lenguaje.
Ahora sí es innegable que la ficción resulta muchas veces anticipatoria.
Pero de ahí a afirmar, como lo hizo el científico gallego (lo escuché por radio), que los guionistas de Disney eran grandes observadores de la realidad...
Andaaaaaaaaá, Alex!