SOBRE ESTE BLOG...

Vas a encontrar, básicamente, data sobre historieta cómica argentina clásica. Además, bastante de bande dessinée. Algunas reflexiones sobre el lenguaje historietístico, muchas polémicas y miles de imágenes, la mayoría de mis propios archivos. La forma más fácil de ubicar un material o autor es ir a "Etiquetas", revisar y hacer click en la pertinente. También podés escribir una palabra clave en "Buscar en este blog". Tenés mi contacto, encima, acá al lado → → →→ → →→ Suelo responder mails si la consulta es muy específica. En cuanto a enlaces que ya no funcan, lo siento, llegaste tarde. Podés tomar lo que quieras, en tanto cites la procedencia. Si no citás, y te ubico, te escracho públicamente, como he hecho en varias oportunidades. Enjoy
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jueves, diciembre 09, 2010

LA BARRA DE PASCUALIN

Aprovechando que Luis del Pópolo acaba de subir y comentar en Sonrisas Argentinas, un episodio de Pascualín, vengo a saldar una vieja deuda con este gran personaje de Torino. Si bien en mis preferencias se ubica inmediatamente después de Don Nicola, nunca me hice el tiempo para dedicarle el espacio que merece.
La Barra de Pascualín nace en la revista Avivato, en entregas de una página en (continuará), para recalar luego en revista propia.
Desde el mismo título -al igual que Conventillo- se define el contexto de la historieta, y el ámbito de pertenencia del personaje. La “barra”, palabra hoy en desuso, provenía del mostrador de los bares, donde se acodaban los parroquianos a tomar una caña rápida, y derivó en la denominación del grupo de amigos de un barrio, término éste con el que guarda similitud.
La otra inscripción que emparenta a Pascualín con Don Nicola es, entonces, la del costumbrismo, y desde la misma óptica delirante. La diferencia radica en que mientras Torino, con el gringo y sus inquilinos retrata el mundo de la inmigración, en La Barra..., abreva en la mitología porteña.
Heredero de los guapos de principios del siglo pasado, Pascualín, un flaco de enorme nariz patorucezca, posee una fuerza descomunal, que sólo pone al servicio de causas nobles, otro rasgo de semejanza con el indio. Pero las comparaciones con Quinterno terminan ahí, puesto que el personaje de Torino, además de su humilde condición económica, suele hacer gala de gran astucia.
De perfil muy bajo, aunque protagonista en su ámbito, como el típico muchacho de barrio que pintará luego Dolina, pasa sus ratos de ocio en charlas de café y jugando al billar. El fútbol (se ve en "Amistoso Rioplatense", subido por Luis, y en “Fútbol, Trompadas y Goles”, que se puede descargar de este blog ), el box, los líos del barrio -sin que falte la viejecita abnegada- son los tópicos habituales por los que transcurren sus aventuras.
Claro que, como adelanté, la audacia de su creador lo desinstala a menudo del contexto natural, y lo traslada a exóticos e imaginarios territorios, como se observa en esta página, publicada en Avivato, en el año1955. A raíz de la búsqueda del tesoro de un barco, Pascualín termina en el fondo del mar, enfrentándose, para rescatar a la “pebeta” que lo acompañaba, a un estrafalario reinado de peces.
Otro ejemplo de episodio fantástico (que se puede encontrar aquí) es el que vive,  también junto a un “budinazo”, en el “Castillo Verde”, aunque termine explicándose convencionalmente como producto de un sueño.
En julio de 1958, inaugurando Ediciones Torino, aparece el primer número de La Barra de Pascualín, revista de formato tabloide, de 33 páginas, donde además del protagonista, aparecían, en historias breves, otros personajes del autor: Don Nicola, Barrabás, Globito y su magia en contra, Whashington García, Los dos Profesores, El Mago Fun-Yi-To, con sus características habituales.
Pascualín, en cambio, aunque siempre acompañado por su amigo Yulbri (cuyo antecedente gráfico puede hallarse en Barquinazo, un punto alto, que Torino hacía en el suplemento en colores del diario Crítica), cambia curiosamente de ámbito. Sus aventuras desmienten el título de la publicación, y pasan a denominarse Pascualín en el Far-West.
Siempre me llamaron la atención dos circunstancias relacionadas con esto.
La primera es que Torino, en los dos emprendimientos editoriales propios (el primero había sido Bichofeo, por mitad de la década del ’40), no se haya lanzado con su creación más celebrada. Es posible en este caso que el fracaso, pocos años antes, de Las Aventuras de Don Nicola (editor responsable: Vicente Mamut, mediados de los ’50, ver ), que duró sólo 7 números -según testimonio coincidente de Toni Torres y Carlos Carballo-, lo haya disuadido de que no convenía arrancar con el gringo.
La otra curiosidad es el cambio de idiosincrasia de Pascualín, que de muchacho de barrio argentino, pasa a cow-boy. Ese giro, que resultaba admisible para una de sus aventuras, se convierte en permanente y empobrece al personaje. Aquí, supongo, deben haber jugado las dudas que generaban en Torino los “consejos” de los editores, quienes criticaban un supuesto abuso del costumbrismo. Y que derivaron finalmente en la absurda transmutación que sufrió Don Nicola, en la etapa de Cielosur.
Ya en formato apaisado, la revista pierde aún más interés, dado que -como sucedió en sus otras publicaciones- Torino incluso deja en manos de otros dibujantes a Pascualín.
No dejo de lamentar que no haya confiado lo suficiente en la potencia de sus creaciones, y las considerara prematuramente pasadas de época.
Es posible que recién en los ’70, algo de eso pudiera suceder. Pero estos personajes que parecieron, al igual que los muebles,  fuera de moda y descartables, con el correr de las décadas terminaron convirtiéndose en clásicos.

viernes, diciembre 03, 2010

LOS CURSOS DE DIBUJO DE TORINO

Hoy anduve por Parque Patricios, tomando un café con el amigo Carlos Carballo (ver). Obviamente que el tema central de la charla fue aquel que nos apasiona a ambos: Torino. Entre todas las anécdotas que surgieron (algunas se pueden contar, otras no), reapareció, inclusive, el viejo proyecto de remozar las historietas de Don Nicola (ver), con dibujos suyos y guiones míos, que espero algún día lleguemos a concretar.
Pero además, Carlos me hizo un valiosísimo obsequio: un pilón de Aquí Está!, que viene a sumarse a los ejemplares que ya tenía.
Como Hernán Schneider -poseedor de una colección de dicha revista mucho más vasta que la mía- ha tomado la posta de la publicación de Conventillo (y espero lo siga haciendo por largo tiempo -1- ), me limito a reproducir estos anuncios que encontré entre las Aquí Está! que hoy me regaló Carlos, y que aparecieron durante los años 1941, 1942 y 1943 (éste último, maravilloso), respectivamente.
Dan cuenta que las lecciones de dibujo de don Héctor datan de antes de lo que supuse, cuando trataba de ubicar temporalmente el hallazgo del cuaderno de uno de sus alumnos (ver).
Nótese, como curiosidad, que en la más antigua se promete a los alumnos la publicación de sus trabajos en Aquí Está! y en una revista “editada por los Estudios, que se distribuirá gratuitamente”. Si se llegó a cumplir o no... chi lo sa? De lo primero, quizá pueda informar Hernán, revisando su material. Lo segundo es más improbable. Quizá sí, alguno que otro agraciado, haya llegado a participar en Bicho Feo (que no era gratuita). Por lo pronto, en los ejemplares que poseo de este título se encuentran, junto a grandes firmas, autores desconocidos, de trazos primerizos.
Para finalizar, a las infinitas gracias a Carlos por los ejemplares, añado las correspondientes a estos datos adicionales.
Un lujo haber conocido gente como él, a través de este blog.
-1- ...de paso: me siento liberado de la vieja promesa de subir la segunda tanda de mis episodios de Conventillo, porque seguramente Hernán lo va hacer, y en forma más completa de lo que yo podía ofrecer, dado que mi material es discontinuo.

lunes, enero 29, 2007

WALTER CIOCCA: OTRO OLVIDADO

En este blog, una cosa va a llevando a otra.

Y muchas veces, eso es gracias a los aportes de los lectores.

A raíz del post sobre Rapela, el amigo Carballo me trajo a la memoria a Walter Ciocca y a su "Lindor Covas, el cimarrón".

A decir verdad, nunca lo seguí demasiado en las décadas que duró en La Razón, y no tengo noticias de que se haya recopilado en ningún lado.

Pero ahora lo gugleé y, para mi sorpresa, apareció un sitio web del gaucho (ver).

De allí extraje esta primera tira del 9 de noviembre de 1954.

Mirénla con detenimiento que vale la pena, canejo!

martes, noviembre 21, 2006

RESURGE DON NICOLA???


El amigo Carlos Carballo homenajea a Torino, y se hace esta pregunta, que quizá, en un tiempo, tenga respuesta en este blog...

martes, noviembre 07, 2006

SEGUIMOS CON TORINO: LA TRANSFORMACION DE DON NICOLA

Con el amigo Carlos Carballo seguimos, por línea privada, ocupándonos casi diariamente de Torino.
Fue a raíz de sus consejos, que me decidí a gastar unos pesitos (todo el mundo sabe que no me es fácil este tipo de decisión) en el Suplemento Nº 2, del año ’68, de “El Conventillo de Don Nicola”.

Si bien incluye historietas que ya tenía de otras reediciones, lo que definitivamente me tentó, fue la que inicia el tomo: “Como conocí al Maestro”, que nunca había leído.
Pertenece a la época de “Aquí está” y en ella se cuenta el primer encuentro entre el Maestro Esculapio y Don Nicola. Para mi sorpresa, el compañero de aventuras del gringo, aparece caracterizado allí, junto a su secuaz Agustín, como un ladrón de guante blanco, que termina regenerándose y viviendo en el conventillo.

Agustín suele aparecer en alguna que otra historieta más de la época, pero creo que duró poco. No así, claro, Esculapio, que siguió acompañando a Don Nicola, incluso en su pasaje a “play-boy”.
De esto veníamos hablando con Carlos, y tratando de precisar el número en que el tano se sacó el prode.
Yo tengo un salto en mi colección desde el 120, en que todavía es “El conventillo…”, de Ediciones Torino, al 130 (“Grandes aventuras…”, de Cielosur).
Esta última es "El caserón de las sombras", del Torino de ésa época, muchas veces reeditada. En los primeros cuadros de la historia, Don Nicola, que regresa de vacaciones con su novia, el Maestro, Pascualín y Yulbri, manifiesta su deseo de descansar en el conventillo. El Maestro contesta: "Ya es hora que se deshaga de esa pocilga". Don Nicola defiende el conventillo y a la gente humilde que lo habita. Sin embargo, ya se empezaba a abonar la semilla de la transformación. Paradójicamente, ahora es Esculapio el que induce al gringo a un cambio de vida; claro que con valores invertidos...

La siguiente que tengo, la 139, ya no pertenece a la pluma de Torino ("creación de Héctor L. Torino") y Don Nicola y el Maestro viven en un hotel. Estos cuadritos iniciales, dan cuenta de la enorme transculturización...


Nótese que el don Nicola ángel y diablo es calcado de las Locuras de Isidoro, abonando lo que afirmaba en un post anterior, sobre la fuente de inspiración de esta mutación absurda.
El amigo Carlos ubica el pasaje de Ediciones Torino a Cielosur (consecuentemente, de "El conventillo..." a "Grandes aventuras...") , a partir del número125 o 126, y posteriormente la historia del prode. De ella, recuerda que el final era trágico: Don Nicola volvía y encontraba el conventillo bajo la piqueta y casi destruído. Terminaba llorando desconsoladamente.
Si bien entre ambos vamos de a poco circunscribiendo el tema, hay algo que todavía no me termina de cerrar.
En la 130, Don Nicola ya tiene novia y vida de millonario, pero sin embargo el conventillo subsiste.
Sospecho que Carlos junta dos recuerdos y que la historia del prode no cierra como él dice. Para mí, la destrucción del conventillo que menciona, debe darse luego, entre el 130 y el 139.
Quizá algún lector de este blog, pueda aportar algún dato mas preciso.
Obviamente, que por mi parte, saldré a la inmediata cacería de ese ejemplar donde el gringo de Cattanzaro lloraba.
No me cabe duda que todavía debe estar impregnado por las lágrimas del propio Torino.

jueves, septiembre 28, 2006

CARLOS CARBALLO Y EL QUERIDO HECTOR L. TORINO

EL AMIGO CARLOS CARBALLO HA CUMPLIDO LO PROMETIDO Y ME ENVIO UNA PAGINA DE "EL CONSORCIO", DE SU AUTORIA, PUBLICADA EN EL SUPLEMENTO DE DON NICOLA Nº 3, DE ENERO DE 1979. EN ESA EPOCA, EDICIONES TORINO RECOPILABA ANTIGUAS HISTORIETAS DE LA EPOCA DEL CONVENTILLO, LA BARRA DE PASCUALIN Y BARRABAS, SIENDO SU TIRA UNA DE LAS POCAS COSAS NUEVAS DE LA PUBLICACION.
SU ADMIRACION POR TORINO SE EQUIPARA A LA MIA, CON LA VENTAJA QUE EL LO CONOCIO PERSONALMENTE. ASI, ME HA CONTADO VARIAS ANECDOTAS. ENTRE ELLAS, LA DE LA AFICION MUSICAL DE DON HECTOR, UN TIPO MUY CULTO, QUE EMPEZO TOCANDO EL PIANO EN CINES DE BARRIO, DONDE LAS PELICULAS MUDAS SE ACOMPAÑABAN CON MUSICA EN VIVO. LUEGO HIZO DUO CON EL VIOLIN DE OSCAR BLOTTA PADRE (EL AUTOR DEL GNOMO PIMENTON).
CARBALLO TAMBIEN REMARCA LAS DIFERENCIAS CON QUINTERNO QUE, EN SUS RATOS LIBRES, SE DEDICABA AL BOXEO Y AL REMO.
OTRO DATO INTERESANTE, APORTADO POR EL AMIGO CARLOS: TORINO EMPEZO A PUBLICAR LOS 27 AÑOS. PRIMERO EN LA REVISTA SUPLEMENTO,DESPUES EN CRITICA. SU PERSONAJE "BARQUINAZO, UN PUNTO ALTO", ERA IGUAL A YULBRI, EL PELADO DE PASCUALIN.
Y FINALMENTE, EL APUNTE QUE EL CREADOR DE DON NICOLA FUE MUY MUJERIEGO (SE NOTA, POR LOS MINONES QUE DIBUJABA), LO CUAL ACRECIENTA AUN MAS MI ADMIRACION POR EL.

sábado, septiembre 23, 2006

QUERIDO TORINO (2)

Me ha escrito el dibujante Carlos Carballo, a raíz de la anterior nota sobre Torino. Me cuenta que lo conoció en 1975, y que en el ‘78 le brindó una página para que publicara su historieta “El Consorcio”, homenaje al Conventillo de Don Nicola. Entre los interesantes conceptos del amigo Carballo, destaco una mención a que Torino dibujaba a los pobres, mientras que Quinterno a los ricos.
Es tan verdad… al punto que el último convierte a un indio tehuelche en un terrateniente. Y los pobres que aparecen en Patoruzú, son sólo una excusa para que el patagón ejerza la caridad. Una vez hecho esto, se sugiere que sus problemas se terminaron.
Torino y el sainete de Vacarezza son uno sólo. Quinterno, en cambio, se parece mas a Laferrére, la variante "culta" (y oligárquica) de la escena nacional.
Pero hay otros aspectos, además; quizá no tan evidentes, pero posiblemente mas interesantes…

Yo me quedo mucho tiempo mirando los fondos de los cuadritos de Torino. Aparte del conventillo en sí, que es magistral, cuando sale al exterior (no sólo a La Boca) pinta un paisaje urbano de casas pobres, fábricas, baldíos, tapiales, montículos de tierra...
Un país en construcción.

En cambio, en Patoruzú, la ciudad, e incluso la Patagonia, no tienen relevancia como trasfondos. Apenas son una sugerencia para que los personajes no se muevan en el aire. No existe la consubstanciación de éstos con el paisaje.
Y no se trata de que Quinterno no supiera o no le gustara dibujar fondos. Las pocas veces que lo hace, el resultado es excelente. Aparece como llamativo que uno de los capo laboro de Quinterno al respecto, sea “El Gran Duque de La Mancha”, cuya acción transcurre fuera de Argentina, en un imaginario país europeo, de características casi medievales. Allí se regodea con paisajes, pintorescas posadas y castillos.

Puede ser forzado como metáfora, pero me aparece como inevitable el contraste entre el país que viene de Europa y se asimila a lo criollo (El Conventillo / Torino), y el país que -aunque aparentemente se hable de las raíces- sigue mirando hacia afuera (Patoruzú / Quinterno).
Quinterno nunca hubiera tomado a un tano inmigrante como personaje protagónico. Los tanos (como los judíos, los chinos, los hindúes…) son el objeto de escarnio en sus historietas, enfrentados casi siempre al indio, símbolo máximo de una argentinidad tan exacerbada, como falsa.