SOBRE ESTE BLOG...

Vas a encontrar, básicamente, data sobre historieta cómica argentina clásica. Además, bastante de bande dessinée. Algunas reflexiones sobre el lenguaje historietístico, muchas polémicas y miles de imágenes, la mayoría de mis propios archivos. La forma más fácil de ubicar un material o autor es ir a "Etiquetas", revisar y hacer click en la pertinente. También podés escribir una palabra clave en "Buscar en este blog". Tenés mi contacto, encima, acá al lado → → →→ → →→ Suelo responder mails si la consulta es muy específica. En cuanto a enlaces que ya no funcan, lo siento, llegaste tarde. Podés tomar lo que quieras, en tanto cites la procedencia. Si no citás, y te ubico, te escracho públicamente, como he hecho en varias oportunidades. Enjoy
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viernes, julio 19, 2024

AHORA SÍ, EL LIBRO DE TORINO QUE ESTABAS ESPERANDO

Desde este blog se denunció en su momento el plagio descarado que significó la aparición de un mamotreto sobre Héctor Locurátolo Torino perpetrado por un personaje patético que a esta altura ni siquiera vale la pena nombrar.  Remito a  los curiosos a lo ya publicado (VER).

Esa guía telefónica, compendio de ñonería, impericia e ignorancia, no tenía que ver con el homenaje al autor de Don Nicola, sino más bien con la avidez de reconocimiento del supuesto autor. Tal grado de vanidad lo llevó a erogar para la publicación importantes sumas de su propio pecunio (aprovechadas por un imprentero bruto y codicioso) y otro tanto en la promoción (que fue disfrutado por quienes iban a comer sanguichitos a las múltiples presentaciones que promovió). En pos de la venta y de la "fama" chupó rastreramente cuanta media se pusiera a su alcance. Lo único que llegó a lograr fueron fotos -que dan verguenza ajena- junto a quienes él llama "grandes" del medio historietístico.

Más allá de los ejemplares que regaló, el grueso de la edición junta moho en la sórdida cueva que habita. Triste.

No sucede lo mismo con El conventillo de Don Nicola, editado por Deux, que apenas a diez días de salir a la venta está desapareciendo velozmente de las bateas de librerías y comiquerías, en una tirada excepcional, que triplica la del mamotreto aludido.


Y si esta edición tiene éxito es porque aquellos que siguen a Torino entienden que los realizadores de la misma no son meros oportunistas, sino personas conocedoras de su obra -que por otra parte luce en todo su esplendor en el volumen de Deux-.

Gente verdaderamente interesada en sacar del olvido a un historietista magistral, y no aprovechadora del trabajo ajeno en beneficio propio.

Hagamos un poco de historia y veamos en qué se basan estas afirmaciones...

Aproximadamente seis años atrás todo estaba listo para que Editorial Assisi lanzara a la venta el Don Nicola. Quien esto escribe había desmontado previamente los resquemores que generaban los dichos de otro impostor (V.L. son sus iniciales) que se decía poseedor de los derechos de Torino, cosa que muchos creyeron.

Mi amistad de larguísima data con Gustavo Middelhoff, sobrino nieto del genial dibujante a quien acerqué a la gente de Assisi, habilitó el proyecto que llegó incluso a anunciarse en una Feria del Libro.

Pero sucedió que Assisi dejó de editar historieta,

El frustrado proyecto de publicación de El Conventillo de Don Nicola parecía haber clausurado definitivamente la posibilidad que la obra magna de Torino llegase al gran público.

Fue en este punto en que el aprovechador al que me vengo refiriendo rapiñó todo lo que pudo del equipo que hasta entonces conformaba y se cortó solo.

En cambio Gustavo, Berni Torre -fundador del grupo Ediciones Torino, diagramador gráfico y apasionado de la historieta cómica- y yo, no nos resignamos.

Mientras buscábamos quien se lanzase a la aventura de la edición, revisamos y reformulamos el libro. Extirpamos cualquier vestigio del desertor, repensamos y mejoramos la selección de episodios, pudimos completar los comentarios a cada uno de ellos e incluir extras. 

Gustavo Middelhoff
Berni Torre

Cuando por fin logramos interesar a Pablo Muñoz en la patriada de publicar, pusimos un cuidado extremo junto con él en la calidad de la edición.
Es por todo eso que hoy, sin temor a equivocarme, puedo afirmar que el producto de Deux es muy superior al que iba a sacar Assisi.

En Margot, pleno corazón de Boedo, el barrio de siempre de Torino

Estamos ante un acontecimiento largamente esperado: Torino, finalmente, vuelve a ocupar el lugar -que nunca debió haber perdido- en el podio de los grandes de nuestra historieta.

Un libro para atesorar

viernes, junio 16, 2023

EL ESLABÓN PERDIDO

Hacía tiempo que andaba detrás de un número impreciso de Primera Plana, de fines del año 1968. Tenía la data que allí figuraba una nota acerca de la Primera Bienal Mundial de la Historieta celebrada en Argentina, en las salas del  Instituto Di Tella, sito por ese entonces en Florida al novecientos, y sede por excelencia de las vanguardias artísticas de su tiempo. 

Encontré el ejemplar hace unos días y valió la pena la búsqueda, dado que trae referencias varias a cómo se fue dando progresivamente, en Argentina y en el mundo, el ingreso de la historieta a los estamentos superiores de la Cultura con mayúsculas.

Ya desde el título, no exento de cierta ironía acorde con el tono general del artículo, se denota dicha transformación: "El triunfo de la Literatura Dibujada".  Esa denominación de lo que hasta entonces era lisa y llanamente historieta fue también la que identificó la publicación aparecida en paralelo a la Bienal, dirigida por su mismo organizador, el semiólogo Oscar Masotta.

Un intento de cronología de los peldaños ascendidos, en base a lo que reseña la nota en cruce con información recabada por mí aquí y allá,  arrancaría con Roy Lichtenstein y el pop-art.  Si bien el pintor y escultor ya  experimentaba con los cómics desde fines de la década del '50, es  a partir de 1961 que se aboca con exclusividad a las  imágenes comerciales de producción masiva. Para los no informados, su proceso consistía en ampliar viñetas con una técnica de puntos que imitaba la impresión industrial, así como los colores planos y brillantes de las publicaciones de la DC y demás editoriales. No se puede discernir en la obra si se trata de rescate o crítica de la cultura de masas; objeto de estudio además de Umberto Eco, que en 1965 publica "Apocalípticos e integrados", donde incluye su famoso ensayo sobre Súperman.

Sucede que un año antes los líderes del pop-art habían cruzado el océano y conmovido la Bienal de Venecia, nada menos. Intelectuales y artistas de vanguardia comenzaron a pronunciarse sobre el fenómeno. Federico Fellini, el gran director cinematográfico,  que para mitad de los '60 ya había producido al menos tres de sus grandes obras (La strada, La Dolce Vita y 8 ½), declara su amor por el fumetto. A más de los semiólogos, los psicólogos, sociólogos y analistas de distinto pelaje se lanzan de cabeza sobre el nuevo objeto de estudio.

Se crearon centros de investigación del lenguaje historietístico en distintos países de Europa: Francia, Italia, Suecia y España. En 1966 se celebraron dos congresos internacionales sobre el género; uno de ellos en Lucca, pequeña ciudad italiana amurallada que hasta la actualidad, una vez al año, sigue organizando un festival que incluye cómics, animación y juegos de rol, y al que acuden frikis de todo el mundo, lo que hace intransitables sus estrechas calles. 

En ese mismo año, en EEUU, Windsor McKay (creador de Little Nemo in Slumberland) y otros pioneros del género ingresan por primera vez al Metropolitan Museum de Nueva York.

Y en 1967 es el Louvre el que abre generosamente sus puertas a la muestra "Bande Dessinées et Figuration Narrative".

Es así como llegamos a nuestra propia Bienal, en octubre de 1968. La Argentina no podía ser menos. No sólo poseía figuras autóctonas instaladas internacionalmente (José Luis Salinas, Arturo del Castillo, Alberto Breccia) sino que además albergó al gran Hugo Pratt, entre otros italianos emigrados.

Me causó sorpresa un dato que ignoraba. En el aspecto humorístico podía a llegar a imaginar a un Oski dentro de la muestra del Di Tella, pero no a los próceres que también se mencionan como parte de la exposición: Lino Palacio, Divito, Blotta, Quino, Sagrera, García Ferré, Mazzone, Battaglia y Torino. Supongo que si Quinterno no estuvo es porque no aceptó la invitación. O no lo invitaron porque nunca aceptaba, una de dos.

Hay un párrafo de la nota de Primera Plana que merece ser transcripto literalmente: "Sin duda la historieta no necesitaba de semejante reconocimiento para sobrevivir: si ninguna moda tardó tanto tiempo en ser aceptada conscientemente por sus usuarios, también es cierto que ninguna fue más independiente de esa aceptación".

Antaño  desarrollé extensamente en este blog el tema de la inserción de la historieta en el campo cultural. Puedo remitir a notas como UNA MIRADA "PREMODERNA" SOBRE LA HISTORIETA  o  EL MEJOR SASTURAIN, entre muchísimas otras.

A esta altura del partido creo que cualquier batalla en pos de recuperar la historieta para el consumo popular, de regresarla a los arrabales de la Cultura de donde nunca debió haber salido, está perdida de antemano, de modo que no abundaré en el tema.

Prefiero referirme, por puro divertimento, a dos viñetas que no se encuentran integradas a la nota de Primera Plana, pero que se reproducen inmediatamente después del cierre de ésta. Pertenecen a Sempé, el genial ilustrador de El Pequeño Nicolás, de Goscinny, entre otras maravillas.



No hay data acerca de dónde ni cuándo se publicaron, sólo los dos dibujos mudos como epílogo tácito de la nota.

A primera vista parecería "El juego de las 7 diferencias".  Algunas son reconocibles de inmediato, como el solitario auto antiguo contrastado con la calle atestada de "modernas" cupés. Apuntemos, por las dudas, el paso del tiempo.

El otro cambio ostensible es el del letrero  del bazar, que refiere una sustitución de firma comercial. En el resto, no hay diferencias notorias. Cuando aplicamos la lupa para buscarlas, caemos en la cuenta que no se trata del famoso entretenimiento, ni siquiera de dos épocas sutilmente esbozadas. Que sí están, pero para aludir a otra cosa.

El anclaje temporal se da a través del cambio de carteles en la columna. 

Veamos la primera viñeta. Mistinguett , vedette, cantante y actriz, graba la canción "Ça C'est Paris", que es un éxito, en  1926. Mientras que "Knock ou le Triomphe de la médecine", obra teatral de Jules Romains, fue estrenada en el Teatro de los Campos-Elíseos en 1923. La carrera de actor de  Sacha Guitry había arrancado a principios del siglo XX,  siendo ya  ampliamente conocido en los  '20. No me cabe duda entonces que la primera viñeta se ancla en esa década.

En la columna de la segunda viñeta aparecen tres dramaturgos:  Jean Paul Sartre ("Le Diable et le bon Dieu", 1951), Arrabal ("Le Cimetière des voitures", 1958) y Eugène Ionesco, con una obra poco legible; se puede identificar "FA" y el único título del autor que contiene esas letras es "La Soif et la Faim", que es representada por  la Comédie-Française en febrero de 1966, si bien registra el estreno en Alemania dos años antes. Me inclinaría a pensar que nos situamos en la década del '60.

Las vidrieras son otro detalle que muta entre viñetas. La de la redundante "L'elite", que aclara ser la librería de la elite. y la del bazar vecino.

En la década del '20, en la librería se ofrecen volúmenes de Giraudoux, Breton, Gide, Colette, todos ellos importantes escritores. En el bazar se encuentra la bande dessinée clásica: Tarzán, Zig et Puce, les Pieds Nickelés, Bicot, Guy L'eclair (o sea Flash Gordon).

Treinta años más tarde, en la década de las muestras, convenciones y bienales descriptas,  la historieta pasa a desplazar a los grandes autores en "L'elite".

Y particularidad apenas perceptible: en el nuevo bazar, en exhibidores giratorios de metal, aparecen en formato poche, es decir bolsillo, Gide, Breton, Colette.

Esas dos imágenes sin palabras resumen las seis páginas de "El triunfo de la Literatura Dibujada", la nota que las precede (firmada por Alberto Cousté). No cabe duda que Primera Plana se dirigía a un lector inteligente. Y que si Sempé fue elegido para el broche de oro es porque tenía la misma mirada irónica que el cronista acerca de la entronización de la historieta en el reino de la Cultura con mayúsculas. 

Mirada que por supuesto comparto.


miércoles, mayo 10, 2023

LUIS ALBERTO DEL PÓPOLO (PLAGIARIO)

Disculpen que insista con el tema, pero me resulta realmente escandaloso.
Me refiero a las dos resmas A4 sin diagramar que editó Luis Alberto del Pópolo (ver) (ver).
Los defensores de la guía telefónica de Torino alegaron que allí se me cita y eso exculpa al compilador (que ni siquiera se asume como tal, se reivindica "autor" el caradura). Respondí que por lo que se advertía a primera vista lo suyo estaba bastante más cercano al choreo descarado e inconsulto que a la cita.
Ahora, un amigo me prestó el mamotreto. Fue a pedido mío ya que decidí escribir mi libro sobre Torino y necesito saber exactamente qué me robó este patético personaje para contextuar y mejorar mis propios textos, de modo que quede en evidencia la pobreza de su accionar.
Ahora bien... compruebo que más allá de las citas existen plagios descarados.
En una ojeada distraída ya encontré dos.


El primero es la reproducción de una tira de Conventillo que destaqué en este blog en posteo del lunes 6 de agosto de 2007 (ver).
Allí comento: "En el medio hay algunas páginas de gags independientes, como el del "yettatore", que aquí reproduzco. En el remate se puede advertir la modernidad del recurso metahistorietístico."
Podrán corroborar que del Pópolo toma la misma imagen. Es dueño de hacerlo, por supuesto.
Pero junto con ello extiende y disfraza la cita, lo que lo lleva a utilizar torpemente el último término, que nunca fue propio de él (es incapaz de reconocer dónde y cómo se produce un recurso metahistorietístico) y que yo suelo utilizar con frecuencia.


Lo mismo pasa con el Dante del Viaje al Infierno, en el que descubrí una irónica alusión gráfica a Dante Quinterno. La difundí en la página de Torino (promoví incluso un concurso donde pedía a del Pópolo, entre otros, que se abstuviese de participar, porque ya se lo había adelantado en privado) y también figura en un proyecto de edición en que del Pópolo se hallaba incluido.


Ahora se lo apropia sin cita alguna. Y en su ñoñería e incapacidad crítica, transforma la burla en "homenaje".


Repito: dos PLAGIOS en un repaso distraído apenas.
Una hipótesis que me tiró un amigo: las constantes citas reverenciales a mi persona intentaron, en realidad, hacer que pasen desapercibidos los robos desvergonzados...

(Continuará)

sábado, abril 01, 2023

Luis Alberto Del Pópolo (compilador) + Luis Alberto Del Pópolo (compilador)

Acabo de descubrir en el blog de Luis Alberto del Pópolo, un posteo (ver) que pretende dar respuesta al homónimo "Luis Alberto del Pópolo (compilador)", que subí aquí. Invito a que lo visiten, porque revela una faceta nueva de Luis Alberto del Pópolo, la de médium. En efecto, se arroga el conocimiento de "lo que Torino hubiera deseado".  

Dejé en la referida nota el siguiente comentario, el cual apuesto nunca verá la luz, porque el dueño del blog ejerce censura previa:

"Hola, Luis. No sé si sabés que muchas de las personas que te celebran en público, se ríen de vos y te sacan el cuero a más no poder en privado. En realidad, yo te trato con bastante benevolencia si de comparar se trata. Te lo comento por las dudas, para que no te tomes demasiado en serio lo de "investigador/autor/biógrafo". Un afectuoso saludo" 

Ya que estamos...


La visita de Luis Alberto del Pópolo, en su carrera a la fama, a la Biblioteca Nacional, difundida por él mismo -aunque la foto no revela demasiado entusiasmo por las "generosas" donaciones-, me inspiró algunas reflexiones ilustradas para amigos del Face, que ahora comparto con los lectores de este blog...


martes, febrero 28, 2023

Luis Alberto Del Pópolo (compilador)

En diciembre del año pasado  salió a la venta un libraco de 920 páginas titulado “El navegante de la imaginación. Vida y trayectoria de Héctor Locurátolo Torino”, por el personaje del título. 


Obviamente no me sorprendió. Del Pópolo venía amenazando desde hacía años con publicarlo y había realizado para ello numerosas entrevistas (alguna paga, me enteré) a dibujantes que conocieron tangencialmente a Torino. Quién sabe por qué razón él los tenía como fuentes autorizadas. 

Incluso más... me pidió cita a mí y un día se apareció por casa con una bolsa de revistas "El Conventillo de Don Nicola" en una mano y con un paquete de masitas secas en la otra, tal si fuese una invitación entre señoras para la hora del té. 

Pretendía que le identificase –él tiene una grave dificultad para reconocer trazos- a los autores de las portadas, la mayoría de ellos mancos de las dos manos. A poco andar, fastidiado, alegué que flaco favor le iba a hacer a quien se proponía homenajear mostrando en su libro esas tapas. Es bien sabido que Torino, genio como historietista, resultaba un tiro al aire como editor. Así que lo mandé de vuelta con sus masitas y sus revistas.

No obstante estos antecedentes, a más del reciente enojo de Del Pópolo conmigo por los "Grafodaos" y de tratarse de una edición de autor (es decir sin supervisión editorial ni comercial alguna)  que desde su precio mismo -$ 15.000- renunciaba  a cualquier pretensión de masividad, la aparición del libro me pareció digna de ser saludada en mi muro de Face. En definitiva uno ha peleado mucho para que se revalorice a Torino. 

Le di la bienvenida con imagen y todo, sin hacer mención alguna al collage con estrellitas de fondo  que tampoco invita a comprarlo, ni que el tomo se muestra  inmanejable (dos resmas A4 con tapa blanda), tipo guía telefónica, ni  algún que otro cotilleo desfavorable que me llegaba sobre la edición. Me porté como un duque.


En días posteriores veía aparecer a Del Pópolo en fotos con distintos especímenes de la fauna historietística a los que les regalaba el libro a cambio de esa publicidad un tanto inocente y de dudosa eficacia.  Calculé que si seguía así, en tren de despilfarro,  los ejemplares que le quedasen, ni aun vendiéndolos en su totalidad (algo bastante improbable dado el precio), le iban a alcanzar para cubrir la inversión en la módica -aunque millonaria- tirada. Tirada, sí... la plata y la oportunidad de homenajear a Torino. 

Porque de pronto entendí que en realidad el objetivo de Del Pópolo consistía en homenajearse a sí mismo. 

Aun así estaba en su derecho. Era su plata y con ella se daba el gusto de comprar fotos con aquellos que él suele llamar "grandes" (adjetivo que le endilga a cualquiera, hay que decirlo), para tener su minuto de fama y sumarse al panteón de la "grandeza" de la historieta argenta.

Hasta ahí me causaba un poco de gracia. Sobre todo conociendo a Del Pópolo, que siempre se mostró humildito y que de pronto estallaba de fatuidad en las redes posando como escritor consagrado.  


También me daba un poco de lástima que haya sido víctima de la codicia de un imprentero bruto... pero bueno, rehusó asesoramientos, me consta.

Luego, empezaron a llegarme noticias de lo mucho que había tomado de este blog, que visitó varios años, hasta crear el suyo propio.

Además parecía haber extractado otro tanto del sitio de Facebook dedicado a Torino, un trabajo de elaboración colectiva, con  Berni Torre a la cabeza, en el que participé activamente junto a otros coleccionistas. Allí se pudo rescatar y editar todo "Conventillo" en "¡Aquí Está!", gracias al consentimiento  otorgado por Gustavo Middelhoff, sobrino nieto (y ahijado) del creador de Don Nicola y gran amigo mío desde hace más de una década.

Largué unas pullas privadas en Facebook, que sirvieron para que inmediatamente Del Pópolo se victimizara buscando adhesiones. 

Ante mis chicanas en la red social, le brotaron defensores alegando que en el libro se me cita, reiterada y respetuosamente.

Repliqué con una pregunta: habiendo tantas referencias a mi blog -incluidas imágenes, hasta una mía que no es pública-, y además material del grupo torinense, ¿dónde se ubicaría la elaboración propia? ¿En la consulta a una "fuente autorizada" que después de leer el libro me confesó que le hubiera gustado conocer más a Torino, ya que lo frecuentó breve y ocasionalmente en su vejez? ¿O a otra que cuenta, como valioso retrato del dibujante, que saludaba imitando a Mussolini? ¿O el rescate, en una charla casual que tuvo con mi amigo Gustavo, del detalle que a su tío abuelo le encantaba tomar sopa de verduras? Si incluso delega la atribución de autoría de todo un capítulo al mismo Gustavo  (literal en el índice: "por Gustavo Middelhoff"), a partir de la desgrabación de otra conversación informal.


Todo indicaba un fenomenal desconocimiento de cómo se maneja el material de investigación en cualquier campo, cómo se lo presenta, cuál es el lugar que ocupan las fuentes a las que se recurre y cuál –fundamentalmente- es la mirada personal del autor sobre el asunto a tratar.

Seguía divirtiéndome y sin hacer pública ninguna crítica. Esperé a que algún contacto –del grupo de los obsequiados- me mostrase un ejemplar para corroborar los rumores y ver si ameritaba o no algo más que un poco de puterío.

Ahora, una vez ojeado el bodoque, ya no me divierte. Y sí amerita este posteo público.

Porque la cuestión no pasa solamente porque Del Pópolo es más un compilador de trabajos ajenos que el autor que se pretende. Lo que enoja es que destroza esos trabajos sin criterio alguno, tomando frases descontextuadas, a veces solo adjetivos.

Cita, claro. Pero cita mal.



Si de citas hablamos, cabría aquí citar a Shakespeare con aquello de "un cuento contado por un idiota, lleno de ruido y de furia, que no tiene ningún sentido".

Ni de lejos resulta honorífico para mí que me cite Del Pópolo, que a lo sumo puede tener habilidad de bibliotecario para la cronología y el orden del material (más de una vez le he reconocido esa virtud de la que carezco), pero ningún criterio para distinguir lo accesorio de lo fundamental; lo anecdótico, en tanto cifra de algo más profundo, de la liviandad del chisme retro;  lo medular de un creador, de sus barquinazos para ganarse la vida; la Biblia del calefón y varios etcéteras.

A más, este es un blog que se nutre de hallazgos que producen hipótesis temporarias, las que luego son engrosadas o desmentidas a través de nuevos hallazgos, un work in progress permanente. No se puede extractar de acá y de allá como si tratase de asertos pensados para un libro. Y de forma abusiva e inconsulta como lo hace Del Pópolo en "El Navegante de la imaginación" (yo hablé de Torino como "El cronista delirante", de Quinterno como "El urdidor de vínculos" y de Mazzone como "El creador de tipos"  y él tuvo que exprimirse la sesera para emularme... le salió algo más afín a Colón que al creador de Don Nicola).

El colmo es que no le alcanza con tomar mi blog como fuente, también recurre a comentarios hechos por mí en el grupo de Facebook de Torino. O sea, al equivalente a una charla de bar, donde uno opina desde la inmediatez, despreocupado de redacción, estilo, correcciones. Desde un lugar relajado que no me permito nunca en otro tipo de publicaciones. Y Del Pópolo recopila mis dichos y los reproduce, tal si ostentasen rango de disertaciones en un claustro universitario.

¿A alguien le cabe alguna duda que si yo hubiera querido escribir un libro sobre historieta cómica argentina lo hubiese hecho? ¿Y mejorándome a mí mismo en calidad de escritura y profundidad de investigación?

¿Por qué tendría entonces que soportar que otro venga a ponerme en letra impresa?  ¿Y de una forma tan arbitraria, tan torpe, tan burda? Y abusiva e inconsulta, repito.

El trabajo de décadas, tanto mío como de otras personas, convertido en una enciclopedia boba, un Libro Gordo de Petete, un Reader´s Digest de Navidad.

Por supuesto que si se tratara de algunas imágenes con la pertinente cita o de unas cuantas frases aisladas tomadas de aquí y allá, no hubiese expresado el más mínimo reparo. Pero ojeando el libro me tropezaba a cada paso conmigo mismo. O lo que es peor: conmigo según Del Pópolo. 

Lo perpetrado por este sujeto ameritaría inclusive una acción legal. 

"Lo que se suele tener en cuenta es que la cita no exceda los mil caracteres y que se incluya en el texto solamente para explicar o desarrollar alguna cuestión puntual en relación al tema del texto. De otro modo, si bien el fragmento puede mencionar la fuente y no constituir plagio, lo que se está haciendo es darle a leer a un lector el trabajo de otro, de alguien que previamente trabajó para que ese texto o idea o razonamiento exista, sin pagarle por el trabajo que desempeñó". Este texto es del Dr. Pablo Slonimsqui, abogado especialista en derechos de autor. Explica exactamente lo que ha hecho Del Pópolo en el mamotreto de referencia y me habilitaría a presentarme ante la Justicia demandándolo.

Lo pensaré... no sé si da para gastar tiempo y energía. Aparte, no creo que en el fondo haya existido mala fe. Solo el ansia de protagonismo de un hombrecito gris. Y una ignorancia supina para discernir entre las facultades de autor y las de un mero compilador, que eso es Del Pópolo. Un pésimo compilador, de paso sea dicho.

Tampoco es que me proponga desalentar  la compra del libro. Ni siquiera me voy a meter con la diagramación, la calidad de impresión y varios otros tópicos criticables. Es más, les informo el lugar donde lo venden: la comiquería de Tony Alfil. Lo da en tres cuotas sin interés y hace envíos a todo el país.  

Son dueños, si se quieren solazar con un mamotreto lleno de citas sin contexto, anécdotas fútiles redactadas como para nenes de jardín de infantes y montones de dibujitos que ya figuraban en la web (están las tapas de los mancos de las dos manos; no me hizo caso, por supuesto,  la tozudez es otra de sus características). Seguramente habrá muchas personas a las que eso les gusta. Lo único original son las fotos familiares de Torino, que le confió mi amigo Gustavo.



Lo que sí pido encarecidamente es que si deciden invertir quince lucas en las dos resmas A4, pasen de largo cuando me encuentren citado.

Ahora los que de verdad quieran conocer mis reflexiones sobre Torino, cliqueen en este blog a la derecha en la etiqueta con su nombre, y vayan recorriendo los posteos desde los más antiguos a los más nuevos.  No necesitan leer todo. Con una simple mirada a vuelo de pájaro entenderán de qué se trata el work in progress del que hablo y la razón de mi queja. También pueden repasar en YouTube los capítulos de "El Altillo Recargado", aquellos en los cuales Torino confluye con Mazzone. Allí verán por ejemplo que lo de "Torinín" es algo más que el rumor de un préstamo impago, como interpreta el remero de lo prosaico.

Y por último... ruego que a nadie se le ocurra nunca hacerme figurar en el podio de los "grandes"

Dejémosle ese lugar a gente como Luisito, que tanto lo anhela.

sábado, octubre 15, 2022

COSITAS QUE ADQUIRÍ RECIENTEMENTE

Los queridos Torino y Francho, un Pedro Flores, dos Skorpio que me faltaban a precio de ocasión, y un PBT donde publicaban entre otros Flax (Lino Palacio) y Mazzone. En la tapa, el Tío, en sus épocas de presidente de la Cámara de Diputados.








domingo, septiembre 13, 2020

viernes, julio 03, 2020

BATATO BAREA Y DON NICOLA

Batato Barea, en su faz historietística (collages, en el caso, de fines de los '80), abrevaba en Torino...




domingo, mayo 24, 2020

DOS DÉCADAS DE SILENCIO

En una interesante charla virtual que mantuvimos en el grupo de Ediciones Torino,  Berni Torre (creador de la página) mencionó que las "nuevas" revistas de humor que aparecieron a principios de los '70, a partir de la irrupción de Satiricón, no querían dibujantes "viejos" (léase provenientes de Patoruzú, Rico Tipo o Avivato, aunque sí abrevaran en el espíritu de la rupturista Tía Vicenta).. 
No es casual que comenzara en esa misma época la lenta agonía de la EDQ, al tiempo que cierra Ediciones Torino y Mazzone sobrevive como puede con trabajos unipersonales (ayudado por su hija), mezclado con reciclaje de material suyo antiguo.
Las primeras revalorizaciones de los maestros del dibujo humorístico del pasado comenzaron por los '90.
Fueron dos décadas, donde si bien sus creaciones seguían con dispar suerte en los kioscos, las nuevas generaciones de dibujantes los habían pasado por encima.
Un hito en el rescate -que hoy día seguimos intentando- fue el suplemento Risas Argentinas, que aparecía en Hora Cero (segunda época). Aquí dejo el dedicado a Torino, que quizá ya haya subido al blog, aunque seguramente no en este contexto.

(Hora Cero, Año I, Nro. 4, septiembre 1990, Ediciones de la Urraca, Responsable de Redacción Pablo de Santis -autor de la nota-)






lunes, marzo 25, 2019

PASCUALIN EN BROLI!

Para coleccionistas (consultar acá)


domingo, enero 27, 2019

UN INCREIBLE LOTE DE ML (que está cada vez peor) Y EL LUCKY LUKE FALTANTE (que dispara cada vez mejor)

Modestia aparte, hay que saber rastrear para encontrar un lote tan disímil como éste en Mercado Libre.
-Popeye de 1963 (véanse las adaptaciones desde la portada misma)
-Canal Infantil con Las aventuras de Karadagián (tapa de Toño Gallo)
-Tric y Trake (El Gordito Extra) de 1965
-El Mago Fun-yi-to N° 5 (pasando por alto la tapa de Borello enseguida nos encontramos con episodios dibujados por Torino)
- El Conventillo de Don Nicola N° 24 (cada vez está más difícil conseguir número bajos)
- Correrías N° 86 ("El pueblo perdido", uno de los argumentos más maravillosos de esa franja gloriosa de numeración que va entre los años '62 y '68, aproximadamente... lo tenía por supuesto, pero ya está colocado)
Lo realmente fastidioso es la modalidad de venta del sitio. Sugiero que lean con atención lo que sigue antes de comprar algo ahí.
Mercado Libre ha acaparado absolutamente todos los pasos de la operación, incluyendo la elección sin intervención del usuario de una empresa de correo que supuestamente  deja el paquete en puerta rapidísimo... ahora resulta que el horario en el que pueden llegar a pasar es de 9 a 18 hs. Un lapso de nueve horas, sí.
Y si uno espera todo el día, pendiente del timbre, porque en el seguimiento de envío por la web de la empresa figura esa fecha y esa franja horaria, puede suceder que a último momento (17:59) aparezca informado en dicha página que no encontraron a nadie, como me pasó a mí. 
Lo cual, por supuesto, es mendaz de toda mendacidad.
Yo lo sabía, claro. Pero puede que haya quien se ausente cinco minutos, para ir al chino de la otra cuadra y después piense que pasaron justo en ese momento.
Con esa estrategia se ahorran una visita, ya que si en "la segunda" no encuentran realmente al comprador, éste debe retirarlo personalmente por la sucursal más próxima.
Merced a reiteradas llamadas telefónicas a la empresa de correo -con Mercado Libre no hay manera de comunicarse si no es con opciones pre formateadas- logré que me dijesen con anticipación cuándo iba a ser el día de la entrega (la página informa que "la segunda visita se hará dentro de las 72 horas hábiles"... si no te quejás, tres días esperando durante nueve horas, sí). 
Porque en mi caso, que estoy en La Plata, si no me encontraban,  debía ir a buscar las revistas a Capital, dado que la empresa cerró  acá su sucursal. O sea, pagás costo de envío más costo de viaje. 
Y ojo, que tiene que ser dentro de los cinco días, de lo contrario lo devuelven a ML, que te anula la compra, pero el envío te lo cobra igual. 
Quejarse de esto, cuando las empresas de electricidad, luz y agua hacen lo que se les da la gana, parece banal. Pero por lo menos, con Mercado Libre tenés la opción de no comprar.
Después, no digas que no te avisaron.







Pasemos a cuestiones más gratas...
La Lucky Luke que muestro es la única que me faltaba de la dupla Goscinny-Morris. Un amigo  tuvo la enorme gentileza de facilitármela. 
Es un álbum que no se suele incluir en las periódicas re ediciones.
Morris, en su etapa de guionista y dibujante a la vez, había introducido a los hermanos Dalton (que en verdad existieron) , pero cometió la torpeza de liquidarlos al final de la  aventura . Goscinny que ve ahí una veta de oro riquísima, los trae de vuelta en este episodio publicado por primera vez en 1957, con el recurso de los primos -iguales a ellos- que buscan venganza.
Al principio, como se ve en este tomo, al ser el personaje una creación de Morris, Goscinny no figuraba en los créditos.



domingo, enero 06, 2019

COMPLETANDO INFORME DEL LOTE DE REYES

Junto con las Canal TV que posteé ayer, me regalé este lotecito de Reyes.
Hace mucho tiempo que no compro sin revisar el material. Pero los fans de Torino, los de paladar negro, que saben reconocerlo y no les interesan las revistas sólo por provenir de la editorial, y que viven en lugares donde no hay cuevas, ni parques, ni comiquerías donde encontrar revistas, tienen que caer fatalmente en Mercado Libre y comprar a ciegas, sólo por la tapa, o por alguna imagen del interior, si es que el vendedor se dignó ponerla.
Para coleccionistas de Patoruzú o Patoruzito, Capicúa o Piantadino o Afanancio o cualquiera de las de Mazzone, Rico Tipo, Lúpin, etc., es más fácil porque son publicaciones que durante décadas se mantuvieron con una calidad pareja. Y se sabe, aparte, que cuanto más viejas, mejor vienen.
En cambio, Ediciones Torino es una lotería. Te podés encontrar un número bajo de Conventillo repleto de bazofia o un número alto, incluso de la etapa Cielosur, con auténticas joyitas. Ni hablar de Barrabás, Tric y Trake y otras. En la mayoría ni rastros del trazo de Torino.
Para peor, las tapas son engañosas. Muchas de ellas han sido reproducidas en los tacos de los '90, con un contenido totalmente distinto, y uno puede llegar a creer por eso  que las tiene.
Y encima, para terminar, una tapa de Torino no es garantía de encontrarlo en el interior y viceversa.
Acá por ejemplo hay algunas portadas de Mazza y otros, y  dentro historietas de Torino.
La aclaración va para los torinenses que no poseen estos ejemplares y tampoco pueden corroborar su contenido en el caso que aparezcan. Cómprenlos con confianza es mi consejo.
De nada...










Solitario en el lote, luce uno de los pocos números que salieron de Godofredo –creación del notable Juan Angel Sagrera- que se suma a los que ya tengo. Si éste, el N° 5, es el último como creo, sólo me faltarían el 3 y el 4.  
Como siempre, todo baratito, gracias al amigo que me los vendió, un mercader de lujo.