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Vas a encontrar, básicamente, data sobre historieta cómica argentina clásica. Además, bastante de bande dessinée. Algunas reflexiones sobre el lenguaje historietístico, muchas polémicas y miles de imágenes, la mayoría de mis propios archivos. La forma más fácil de ubicar un material o autor es ir a "Etiquetas", revisar y hacer click en la pertinente. También podés escribir una palabra clave en "Buscar en este blog". Tenés mi contacto, encima, acá al lado → → →→ → →→ Suelo responder mails si la consulta es muy específica. En cuanto a enlaces que ya no funcan, lo siento, llegaste tarde. Podés tomar lo que quieras, en tanto cites la procedencia. Si no citás, y te ubico, te escracho públicamente, como he hecho en varias oportunidades. Enjoy
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jueves, mayo 20, 2021

BANDE DESSINÉE EN PANDEMIA (III): PRIMER TOMO DEL INTEGRAL DE JOHAN Y PIRLUIT

Johan et Pirlouit fue a la vez para Peyó el inicio, la cumbre y la muerte de su creatividad.

Una serie que si bien registraba antecedentes, alcanzó todo su esplendor en la revista Spirou -merced a los buenos oficios de Franquín-, y de la cual surgieron esos detestables enanitos azules, que independizados, le otorgaron al dibujante éxito, fama y dinero, pero que lo capturaron en una fórmula torpe para niñitos algo tontos. Y que encima, cargan negras leyendas urbanas. En las que creo firmemente, debo aclarar.

Traje de mis viajes algunos títulos de la serie, pero no los inaugurales.

Este primer tomo del integral, editado en España, recoge los inicios en Spirou: "El castigo de Basehau", "El amo de Roucybeuf" y "El duende del Bosque de las Rocas". Junto a los siguientes volúmenes, en cuidada edición española de Dolmen, se puede conseguir en locales de La Revistería, a precios no tan descabellados respecto al euro.


BANDE DESSINÉE EN PANDEMIA (II): SEGUIMOS CON FRANQUÍN

El Integral de Modesto y Pompón era una vieja aspiración mía. Sabía que subsistía un ejemplar de Dolmen, a precio más que conveniente, en un único local de La Revistería -el de Flores-, que siempre me quedaba a trasmano y más en pandemia. A raíz que durante un mes debí grabar radioteatro por la zona de Almagro, me hice una escapada y finalmente lo conseguí.

Modesto y Pompón fue producto de un chanchullo que los Dupuis le hicieron a Franquín, lo que motivó que éste amenazara pasarse de Spirou a Tintin, la revista de la competencia.

El entuerto se arregló, pero por unos años Franquín tuvo que trabajar para las dos publicaciones. Ya había empezado tratativas con Leblanc, de Lombard; y si bien no se había formalizado aún el contrato, el empeño de la palabra, para Franquín, resultaba tan válido como un documento.

Raymond Leblanc, fundador de  Éditions du Lombard, resultó  tan negrero como Dupuis. Franquín, supuestamente, iba a estar en mejores condiciones económicas que en Spirou y le terminaron pagando la página lo mismo que ganaba Tibet en sus comienzos en Tintín (donde hacía, recordemos, Chick Bill). Franquín no era bueno para los negocios, lo engrupían fácil y se quedó.

Charles Dupuis no acababa de digerir que su dibujante estrella estuviese firmando en la publicación rival y contraatacó, apelando al sentido de la lealtad de éste y con la promesa de enmendar las tropelías económicas que le habían hecho. Hasta le lloraba, dicen.

Tampoco es que Franquín, a más del peso de duplicar sus horas de trabajo, se sintiese demasiado cómodo en Tintin, donde Hergé, de un estilo en sus antípodas, reinaba. Y más allá de los elogios públicos que el último hacía del primero, en privado rumiaba despectivamente sobre el trabajo de su colega. La redacción de Spirou, más rea -como el público al que se dirigía- era el ámbito natural de Franquín.

Finalmente, logró acortar un año el plazo del contrato (que era de cinco) y se fue de Tintín en el '59, no sin antes obligarse a entrenar a Attanasio para que siguiese con Modesto y Pompón. Cedió los derechos en otro mal negocio, como era su costumbre.


Destaco la alusión a Fangio en esta tira. Sabido es que los franceses son fanáticos de la F1, y para probarlo en la bande dessinée, tenemos a Michel Vaillant (que salía en Billiken, cuándo no...).

BANDE DESSINÉE EN PANDEMIA (I): SPIROU x 2: "LES VOLEURS DU MARSUPILAMI" Y "LA PEUR AU BOUT DU FIL"

La obligada abstinencia de viajes, y en consecuencia de tours de compras por cuevas europeas, hizo que acudiese a otros recursos.

El primero, el más vulgar, fué la compra en Mercado Libre. Por setiembre del año pasado, en una librería de Capital, apareció flamante el último de los tomos de Spirou, etapa Franquín, que me faltaba.  Lo podía haber traído de Francia, en mi viaje del 2019, al filo de la pandemia, pero por una distracción no lo tenía anotado en la lista que siempre llevo encima. De todas maneras, el precio del librero capitalino era más que razonable.


Dije que era el último de los tomos por conseguir, pero quedaba algo más en el tintero...

"La peur au bout du fil" es un episodio corto de Spirou, aparecido originariamente en la revista homónima, en modalidad "à suivre" (o sea nuestro "continuará")  durante siete números de principios de 1959.

Anteojito, para fines de los '60, lo publicó en Argentina como "El miedo al final del hilo". Traducción literal que resulta más feliz que la española "El pánico llegó por teléfono", ya que en ella se pierde la ambigüedad entre el  conector  de este aparato y el de un detonador. Para mí, estaría perfecto "El miedo al final del cable".

Ferré injertó  un espantoso crossover en la viñeta final. Así y todo agradezco el haberme permitido asomar por primera vez al talento deslumbrante de Franquín.

Claro que para dicha época andaba rondando la adolescencia y ya no estaba para Anteojito, que por otra parte compraba mucho menos que Billiken. Recuerdo apenas alguna entrega aislada.

Ferré acometió también con "Zorglub ataca" (o sea, "Z como Zorglub") y logró grabarme en  la retina la triunfal entrada del villano a Champignac. Recién pude reencontrarla varias décadas después, en la edición de Grijalbo, que tuvo distribución en la Argentina.

Pero bastante antes, cuando en  las bateas de las librerías de calle Corrientes se encontraban tesoros a precios irrisorios, di con un álbum de Jaimes (Madrid, 1965) que aún conservo: "El turista del mesozoico".

Todo esto viene a cuento que en las ediciones francesas  posteriores de "Le voyageur du mésozoïque", junto a este último título se incluyó como segunda historia "La peur au bout du fil".

Luego ya se impusieron los integrales, de modo que me quedó colgada esa corta aventura -con guión de Greg, nada menos-  para completar en papel todo el ciclo Franquín. 

Hace muy poco me enteré que los franceses, que ya no saben que inventar con la bande dessinée clásica, sacaron "La peur au bout du fil" en lujosa versión restaurada, con dibujos inéditos y comentada por dos sabelotodos, más la hija de Franquín, a un costo de 24,95 €.

Bajé el tomo: las 14 páginas originales de la historieta la estiraron con pavadas a 72. Encima, la reproducción del episodio en sí, deja en blanco la zona donde iba el logo de portada de cada entrega en Le journal de Spirou (se publicaba desde la primera página) por una supuesta  fidelidad al original. Si algo faltaba para disuadirme de la peregrina  idea de comprarla por internet, era justamente eso.


Se me ocurrió entonces armarme mi propio tomito con la versión anterior, la que acompañaba a "Le voyageur du mésozoïque", que tenía guardada en digital. 

Elegí como tapa la de los antiguos álbumes recopilatorios de la revista (el 70, en el caso), como portada el número de la primera entrega en el hebdomanario francés, a continuación la página presentación de segunda historia con título incluido, y finalmente la historieta en sí.

Podrán apreciar lo bonito que quedó. 







jueves, octubre 03, 2019

DE SHOPPING POR ESPAÑA Y FRANCIA (5)

QUINTA -Y ÚLTIMA- ESTACIÓN: VUELTA A BARCELONA


Ya saciado mi apetito con lo recolectado en Francia, hice dos tranquilas visitas a lugares en los que había estado hace unos años.
El primero fue Norma, la comiquería premiada con el Eisner como la mejor del planeta.  Muy bonita, muy bien decorada, todas las novedades. Nada que me interese. Recuerdo haber comprado algo allí otrora. Ahora solo me traje el catálogo, que es gratis. Tomé algunas fotos, eso sí, para que se apreciara la dimensión de las ediciones actuales. Pareciera que al no quedar mucho para decir ni hacer, agotadas las recopilaciones en volúmenes, el ByN, los inéditos, empieza a importar el tamaño...





La otra comiquería es Continuará -muy parecida al Club del Cómic-  que solía tener material interesante en sus estanterías de saldos (ejemplares con pequeños defectos, dicen ellos). Ahora encontré pura chatarra.
De nuevo los Gastón gigantes a precios imposibles. Reconforta, eso sí, ver el lugar que ocupa nuestra historieta...





De Continuará solo traje el encargo de un dibujante amigo, el facsímil de un número 1 de la Marvel, de 1939, que definitivamente no es lo mío.  Ojeándolo en el avión me anoticié que un original en buen estado cotiza en USD 350.000. El mundo está perdido...



El último día, sin buscarlo, andando por el Paseo de Gràcia, coincidí con la feria de libreros de viejo. El libro de Uderzo estaba bonito y el precio no era desmesurado. Pero reproducía demasiado Astérix, y mi cuota del guerrero galo ya la tengo de sobra cubierta.



Compré el Spirou pos Franquín solo porque estaba a 5 euros. De esa etapa tengo muy poco, no me interesa demasiado. Me gustó que no se alejase del estilo y que transcurriese en Champiñac, aunque sin el Conde. Lo leí en el avión, está bastante bien.




EPÍLOGO 
Ya fuera del circuito comiqueril y de cuevas: 
a) en una librería de saldos, de la que en el 2015 me traje un autito de Tintin, apareció otro modelo (muy lejos ambos en precio de las fortunas que cuestan estas chucherías en Francia), perteneciente al País del Oro Negro... 


b) encontrado de casualidad, solitario y pequeño -tan pequeño que casi tiro el envoltorio cuando deshice la valija, creyéndolo vacío-, un bonito llavero...


DE SHOPPING POR ESPAÑA Y FRANCIA (4)

CUARTA ESTACIÓN: AVIÑÓN


Alejarme un poco del mar significó el reencuentro con las cuevas. Ya el primer día, aunque cerrada y a oscuras, intuí maravillas en una. Con luz resplandecía. No bien se entra, aparecen gemas, como las Gastón poche, que no están nada caras, pero en fin... todo no se puede.
He aquí unas fotos para la banda de la bande dessinée, y especialmente para los fanáticos de Vaillant y Pif Gadget , que se van a deleitar con la tapa de Pif le chien.










Después de conseguir en Lyon L'Élixir du Docteur Doxey y Phil Defer, de la etapa de Morris en soledad, sumé aquí Sous le ciel de l'Ouest. Y Lucky Luke contre Joss Jamon, uno de los primeros en colaboración con Goscinny, que no aparece en la lista de Dargaud, que se replicó en Argentina.



Pregunté -siempre pregunto- por algún material de Cézard. El librero me sorprendió con el primer tomo de Billy Bonbon. Hubiese pagado el doble de lo que costaba. Así y todo, por el lotecito de 3, le pichuleé el 10.



En la vidriera también había un libro que yo conocía por circuito de coleccionistas, donde se reseña la historia de Vaillant,  le journal le plus captivant, donde hizo su aparición Arturo, el Fantasma Justiciero. Lo estuve ojeando, dudé por el peso y no lo llevé. Después, arrepentido, volví por él. No me arrepiento. Empecé a leerlo en el último viaje en tren. Un plus: dedicatoria del prologuista, quien trabajó muchos años en la redacción de la revista.




En Aviñón es facilísimo perderse, lo cual constituye mi deporte preferido. Así llegué a una cueva impensada, donde por pocos euros me traje la primera aparición de los Dalton (los auténticos, no los primos) y unos Morris pos Goscinny.
Pedí descuento. Me ofrecieron la opción de dos euros menos, o un álbum más. Elegí el Iznogud que estaba marcado 8. O sea, un 20 menos por el lote.


También anduve por Arlés, un pueblito cercano, donde me crucé con antiguas historietas made in Argentina...



Se trata de ediciones de los Humanoides, que cotizan mucho en Francia (éstas  estaban marcadas cada una 120 €). Son de la época en que Pratt salió a vender su material en Europa, dejando de lado a Oesterheld, que no figura en los créditos.
Encontré también una comiquería moderna y una librería de viejo con algunas perlitas (Pif me perseguía)... todo muy caro. No compré nada, pero saqué fotos...