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Vas a encontrar, básicamente, data sobre historieta cómica argentina clásica. Además, bastante de bande dessinée. Algunas reflexiones sobre el lenguaje historietístico, muchas polémicas y miles de imágenes, la mayoría de mis propios archivos. La forma más fácil de ubicar un material o autor es ir a "Etiquetas", revisar y hacer click en la pertinente. También podés escribir una palabra clave en "Buscar en este blog". Tenés mi contacto, encima, acá al lado → → →→ → →→ Suelo responder mails si la consulta es muy específica. En cuanto a enlaces que ya no funcan, lo siento, llegaste tarde. Podés tomar lo que quieras, en tanto cites la procedencia. Si no citás, y te ubico, te escracho públicamente, como he hecho en varias oportunidades. Enjoy
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domingo, abril 05, 2009

DE QUE HABLO CUANDO HABLO DE HISTORIETA (II)

El otro día conseguí la Fierro Nº 38 (1era. época), con lo que completé los números que mi hija la filósofa me pidió prestados hace años y nunca me devolvió (ahora sólo me faltan para terminar la colección, el 71, el 92 y el 93, franja de numeración que no llegué a tener nunca). Dado que en el Nº 38 apareció la tercera entrega de Parque Chas, se me dio por releer la serie completa. Tenía de ella un recuerdo contradictorio. Algunas cosas me gustaron mucho en su momento y otras me parecieron obvias. Al revisarla primó la segunda impresión. Sigue fascinándome el dibujo de Risso, pero el guión desbarranca cuando se convierte en secuela de los cuentos de Dolina, al que incluso se rinde tributo poniéndolo como personaje en uno de los capítulos. También cuando se explican los misterios, o su intención alegórica se torna demasiado obvia (caso del auto asesino).
Coincidentemente, a principios del mes pasado, había releído Ministerio, en el librito editado por la Colección Continuará. Allí la influencia que se percibe es de raíz oesterheldiana. Y tampoco el relato termina de cuajar. Si bien tiene momentos interesantes, resulta demasiado explícito, cosa que Ohesterheld siempre evitaba. Ambas historietas, Parque Chas y Ministerio, pertenecen a Barreiro, quien además dejó inconclusa una saga de El Eternauta, por su repentino fallecimiento. En oportunidad de comentar brevemente Odio Cósmico (ver) apunté críticas similares a las que aquí expongo.
Aclaro para lo que se escandalizan fácil, que no es mi intención meterme con el Panteón de la Historieta Argentina. Creo, sinceramente, que Barreiro tenía talento y podría haber llegado con el tiempo -murió muy joven- a despegarse de influencias demasiado notorias, y a construir un estilo propio. Y desarrollar, además, una sutileza que estaba en germen, pero que quedaba empañada por su apego a distintos referentes.
De lo que quiero hablar es -una vez más- de los caminos que debería seguir la historieta argentina. Tener en cuenta modelos del pasado, parámetros desde los cuales reivindicar la popularidad del género, no quiere decir quedarse con recetas que, inevitablemente, terminan en la más prosaica obviedad. Como en todo proceso creativo hay que pelear por dejar atrás las influencias y resignificarlas desde los aportes personales y desde la actualidad. Sin duda que el modelo de Oesterheld es -o debería ser- pregnante para las nuevas generaciones de guionistas. Lo fue para Trillo, que sin embargo logró recorrer desde allí un camino absolutamente propio. Otros ejemplos extra-historietísticos, y en los que bien se podría abrevar, son Arlt, Denevi o Soriano y hasta Bioy, Cortázar o Borges, por qué no? Esto no quiere decir, insisto, que se los imite desde un lugar superficial. Federico Reggiani opina, y yo concuerdo, que la historieta atrasa respecto a otros lenguajes. Entonces, si en literatura, retomar el estilo de Soriano hoy en día sería visto como anacrónico, puede que no suceda así en la historieta. Incluso creo que muchos que leen sólo que lo que tenga globitos y dibujitos, aplaudirían la “innovación”. Pero se trata de otra cosa. Se trata de buscar los nexos profundos que establecieron esos escritores con su socio-histórico. Y de preguntarse, claro, que es lo que se tiene para contar al actual, en el que se está inmerso. No me cabe duda que gente como Reggiani o Agrimbau andan por esos rumbos. Otros se quedan en la nostalgia y la repetición de Columba y Skorpio. Los más, lamentablemente, miran para otro lado.