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miércoles, marzo 15, 2017
ULTIMO REQUIEM PARA LA FIERRO
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sábado, diciembre 10, 2011
LA FIERRO ATRASA (...y no se les cae una idea, loco)
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jueves, octubre 13, 2011
Milagro!!!
Mención aparte merecen los rostros. Dos de ellos, al menos, parecen tener como modelos personas reales. Creo ver en Bob a Sean Connery. Y está claro que el mago manco referencia a René Lavand.
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domingo, enero 09, 2011
NICOLA SHOW 71 (tiras 21 al 40, de 118)

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lunes, septiembre 13, 2010
APOSTILLAS (XXII -calculo-): BUENAS NOTICIAS
Quizá hayan influído en este cambio de rumbo las dos páginas de Podetti, publicadas en la edición anterior, bajo el título de "Basta!!!", proclama a la que adhiero fervorosamente.martes, agosto 24, 2010
LE PETIT CHAPERON ROUGE (...o Caperucita y el gato)
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Miguel Dao
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domingo, junio 13, 2010
DIBUJANTES QUE SE CREEN AUTOSUFICIENTES
De lo que publica Fierro ya no me dan ganas de opinar, a no ser en particular. En este último número aparece una historieta que es ejemplo cabal de las estupideces que suelen poblar la revista, tenuemente compensadas por algún que otro material interesante.“Tragedia en el té de las 5”, con guión y dibujos de A. Alvarez, es el relato que hace una cuchara, y que a su vez es transcripto por algo/alguien -no queda claro-, del suicidio de dos terrones de azúcar dentro del brebaje del título.
O sea, una reverenda pelotudez. Una idea que a uno se le podría ocurrir en la duermevela o mientras está cagando y que rápidamente descartaría.
Pero ése no es el problema, porque siempre hay gente que disfruta de este tipo de engendros como si fueran hallazgos, vaya uno a meterse con los gustos de los demás (si hay coprófagos y necrófilos...).
Supongo que a este muchacho Alvarez su maestro le ha elogiado la mano para dibujar vajilla, y entonces se largó a armar algo que incluyera esos enseres, total el guión es lo de menos.
En principio, a nuestro genio le resultó divertido que la cuchara y el saquito de té coquetearan un poco. Pero como su concepción de lo activo y lo pasivo respecto al sexo pareciera ser un tanto machista, decidió tratar a la cuchara en masculino, mientras que al saquito de té en femenino. Así se lee, por ejemplo: “y viste lo obsesivo que es la cuchara cuando se trata de trabajo”. A más de los/las citados/as intervienen galletitas y azucarera, que no fueron travestidos.
Por otra parte, en el intento que los dibujos no se conviertan en mera ilustración de las didascalias, la narrativa se vuelve confusa. Si la intención era volver una y otra vez al suceso traumático, se requerían secuencias mucho más obsesivas. Sospecho, sin embargo, que las intenciones estuvieron ausentes, y que fue más bien la brújula caprichosa de la ocurrencia la que guió el trabajo.
Aunque éstos son detalles bastante menores si consideramos el suceso basal de la historia. En tanto todos los personajes tienen perfecta conciencia de la ceremonia del té, no se entiende por qué resulta un acontecimiento extraordinario que los terrones de azúcar terminen disolviéndose (suicidándose) en la taza. Tal como las galletitas y el saquito mismo están para ser consumidos.
Mientras pasaba los cuadros, especulaba que en algún momento aparecerían los merendantes, y se aclararía el asunto. Podía ser que en esa casa siempre se consumiera edulcorante, y que llegara un invitado que usara por primera vez los terrones. Pero no... en la última página se ve a dos señoras dispuestas a beber el té, y una le ofrece a la otra más azúcar, lo que ésta acepta. O sea que la viñeta fue puesta al mero y exclusivo efecto de introducir el segundo “suicidio”.
De nuevo: ocurrencia pura y tonta.
Pero en definitiva, A. Alvarez tiene todo el derecho de armar torpes historias transformando naturalezas muertas en vivas y publicarlas en algún blog, lo que seguramente merecerá comentarios entusiastas de su profesor, condiscípulos, familiares y amigos.
También -por qué no?- es legítimo que le muestre su trabajo a algún conocido que tenga en la Fierro.
Lo que resulta imperdonable es que la revista -o mejor dicho el actor cómico Sasturain, que figura como director- lo publique.
Cuando los dibujantes se cagan en los guiones abiertamente -pongamos por caso las idioteces de Max Cachimba-, lo atribuyo a una concepción de la historieta, de la que me hallo en las antípodas, pero concepción al fin. Y si bien esto hace tanto mal al lenguaje de los globitos como la autosuficiencia de A. Alvarez, aquí se verifica un intento de “contar”, y el hecho de que merezca aparecer en Fierro, podría hacer suponer que se cuenta bien.
No es así, de ningún modo.
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martes, mayo 04, 2010
"El oficio de las viñetas" (2)
Por otra parte, me rompe soberanamente las pelotas una estupidez instituída y naturalizada que por supuesto no es atribuíble a la Vázquez, salvo en que se hace eco: que la época de oro de la historieta argentina fueron los '50 y que para finales de los '60, ya estaba muerta. Esa es una visión sesgadísima que parte del preconcepto que la historieta "prestigiosa", aquella que vale la pena considerar, la que tiene "jerarquía artística", es la historieta "seria". Doy fe -y no de mentas como la Vázquez, que da por válidos los dichos del payaso de Sasturain- que desde principios de los '60 hasta prácticamente mediados de los '70, los kioscos rebosaban de historietas cómicas. Esta vertiente subsiste durante todo el período que va desde el final de los emprendimientos de Oesterheld hasta la aparición de Récord. Y después, al toque, viene La Urraca. Leído así no hay huecos temporales, hasta el fin de Fierro, a principios de los '90. Eso, sin contar la permanencia de Columba. Que las tiradas se habían reducido mucho? De acuerdo. Pero eso no implica que la historieta estuviera muerta en el '68, como explícitamente afirma el popular actor cómico, y la Vázquez le cree. Que Breccia u Oesterheld no tuvieran laburo por esa época no es indicador de otra cosa que de los parámetros con que se mueve Sasturain, que además lee muy mal al segundo. En el párrafo que destaco del libro de Vázquez, Oesterheld habla desde un punto de vista creativo.
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Miguel Dao
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"El oficio de las viñetas", las barbaridades de la Ñ y un reportaje a ENRIQUE Breccia
Mi hija mayor me regaló “El oficio de las viñetas”, el libro de Laura Vázquez cuya reseña, publicada en la revista Ñ, mencioné hace poco en este blog (ver).
Voy apenas por el centenar de páginas, y creo que es insuficiente para emitir opinión. Acotaré solamente que el proclamado propósito de reconstruir analíticamente el período 1968-1984 en la historieta argentina, no parece cumplirse del todo. Hay demasiados saltos, omisiones y cambios de enfoque, como si se tratara de fragmentos sueltos y de distintas épocas con los que se intentó forzar, bajo la forma de ensayo, una unidad conceptual. Lo cual no quita que algunos de esos fragmentos resulten sumamente interesantes. Por ejemplo: un hallazgo del primer capítulo es el análisis de los métodos de aprendizaje del dibujo de historieta en los '50 y ’60, en relación con las necesidades del mercado de entonces.
Pero si menciono el libro, aún faltándome bastante para concluirlo, es porque lo ya transitado me basta para afirmar que el periodista de la Ñ no le hace la menor justicia. El artículo de Diego Marinelli revela, como sospechaba, una lectura elemental y descuidada. Al punto que nos hizo trenzar a Reggiani y a mí (ver comentarios del post de referencia), en una mini polémica sobre un objeto equivocado. La opinión
acerca de Massotta y la semiología no pertenece a Alberto Breccia, sino a su hijo Enrique. Tampoco la anécdota que relata está referida a la Bienal del ’68 en el Di Tella. La exacta cita de Laura Vázquez, me llevó al original que reproduzco: un reportaje publicado en el Nº 11 de Fierro (1era. época- Julio del ’85), con la firma de Martín García, y bajo el título “Descalificación del verso”. El contrapunto entre Enrique Breccia y su interlocutor, genera una
necesaria dialéctica respecto a las distintas miradas posibles sobre la historieta. Al costado, en un recuadro, Sasturain comenzaba su exitosa carrera de actor cómico. Vale la pena leer íntegras las tres páginas.
(...disculpas por no pasar el reportaje a texto, pero ando bastante ocupado últimamente; además, agrandando las imágenes se lee muy bien)
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Miguel Dao
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miércoles, abril 14, 2010
TOMAS VIOLI Y EL REGRESO DEL INDIO
Hace tres años, andaba enredado en discusiones acerca de la especificidad del lenguaje historietístico, el cual, a mi entender, es pensado con demasiada ligereza por muchos dibujantes, y a veces ni siquiera es pensado.
Uno de los subtemas que surgían era el de las diferencias de formato, y el condicionamiento temático y estético que tenía cada uno de ellos. En particular, siempre me interesó el de la tira periódica, con continuidad de personajes y situaciones. Una de sus exigencias es la consecuencia con el hilo narrativo, pero utilizando remates parciales, que a la vez que redondean cada tira, generan un gancho para que el lector se interese en el seguimiento. Algo muy difícil de resolver en pocos cuadritos, como los de la tira de un diario.
Téngase en cuenta que, en la actualidad, en las historietas seriadas de varias páginas que publica Fierro, ni siquiera se plantea la problemática. Se cortan los episodios de cualquier forma, de modo que cuando uno retoma la historia -si es que la retoma- ni siquiera recuerda de qué se trataba. Mi generación leyó la primera versión de El Eternauta en versión compilada, y la segunda, seriada en Skorpio. Así pudimos apreciar la maestría de Oesterheld en los cortes, tanto en una como en la otra. Lo que en la versión completa puede llegar a molestar, por detenimiento o reiteración de la acción, se entiende plenamente al seguir los episodios mes a mes. Lo mismo pasó con Trillo y El Loco Chávez, por ejemplo, en las tiras diarias de Clarín. Un argumento que se esgrime en defensa de los historietistas de Fierro, es que hoy día esas creaciones son pensadas originariamente para álbum integral. No me parece válido. Si es así, que defiendan ese formato de publicación. De lo contrario, tienen -a más de los guionistas clásicos- el referente de la novela o el teatro, en los que se usan capítulos, actos, cuadros y escenas, como separadores, dentro de una narrativa extensa.
Pero volviendo al 2007... se me ocurrió ponerme a prueba en el dominio de la técnica de construcción de una larga historieta, contada a través de cortos episodios. Fue así que comencé con El Regreso del Indio, en Las Tiras de Dao (ver). Aparte de ese propósito, jugué allí con una temática que me es cara: la relación de Dante Quinterno con sus criaturas. El argumento plantea la existencia de un Patoruzú real, en que el dibujante se inspira y decide ocultarlo. Hice presente toda la mitología del patagón, desde la aliteración del encierro de Upa en la cueva, hasta el incidente fundacional del Aguila de Oro. También planteé el primer crossover no paródico de la historieta cómica argentina: aparecen allí tanto personajes de Torino como de Mazzone. Obviamente, que la propuesta es esencialmente guionística, ya que en lo gráfico la técnica predominante es el afano, a más del collage y unos pocos mamarrachos propios. Comparada con lo que hago actualmente en Cachito y Tito, parece que en el medio hubiera tomado el curso de los 12 famosos dibujantes.
Fueron en total 93 entregas discontinuas, entre marzo del 2007 y abril del 2008, en la que quedó interrumpida, a la espera de algún dibujante que se interesase. Tomás Violi, con el que hicimos Otra Historia, para el último Día H (ver), quedó enganchado con la temática y prometió retomarla. Tranquilo con eso, usé el blog de Las Tiras de Dao, para Cachito y Tito (cuyo propósito -que parece estar encaminándose- es también el que la rehaga un dibujante en serio).
Finalmente hoy, Violi me envió la tira número 94 de El Regreso del Indio, que acabo de subir a Las_Tiras_de_Dao y que merecía este introito. Esperamos tener continuidad para finalizar la historia y complacer así a aquellos fieles seguidores que supo tener.
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Miguel Dao
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domingo, abril 11, 2010
Art Spiegelman la tiene reclara!!!
Me aficioné a escribir sobre los sábados y éste no hay mucho para contar. Me levanté un poco más temprano, por lo que no tuve problemas en conseguir el Corto.
Salió Fierro que trae Shasha Despierta, una nueva historieta por entregas de Trillo, que siempre es sinónimo de calidad, y algunas cositas más que se dejan leer: Nicola Wender, Barrio Gris, Ramírez, Vitamina Potencia y la columna de Podetti. El resto, como de costumbre, es descartable.
La Ñoña no cumplió! No hay página de historieta esta semana! Andá a creerle a Clarín...
Lo que sí trae es una entrevista a Art Spiegelman, que no está en la web, pero unos párrafos imperdibles hacen que venza la fiaca de transcribirlos:
“Con Maus, dice Spiegelman, quiso hacer "un largo cómic que necesitara señalador y tuviera la densidad que relaciono con las novelas", pero nunca usó el término novela gráfica. "Me gustan las raíces del género", dice.
"No quiero verlo vestido de etiqueta para poder estar en público. Los cómics son los enanos jorobados del arte y deberían estar orgullosos de serlo." Hace poco iba leyendo Posy Simmonds en un avión y un hombre le dijo: "Oí hablar de la novela gráfica. ¿Es buena?" Spiegelman hace una mueca. "Hace diez años la gente habría pensado: 'ese tipo es un retardado. Es un adulto y está leyendo cómics.' Por ese tipo de cosas me doy cuenta de que las cosas cambiaron. Ahora se les dice novelas gráficas y está bien leerlas."
APLAUSOS PARA SPIEGELMAN!!!
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Miguel Dao
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martes, marzo 23, 2010
NUEVA COLECCION DE FIGURITAS!
Comentaba, hace poco, sobre las debilidades que ostenta el álbum “Chapitas de Fierro”. Me acabo de enterar que existe otro proyecto de figuritas en la web, mucho más interesante. Se originó en el blog No te vayas, estúpida (ver) anunciándose como “¡"Mundo
Garca", la colección con las efigies de los personajes imprescindibles de las fuerzas vivas argentinas!”. Inauguró la serie el inefable Biolcatti (el que se queja de lleno), y un amigo de este blog, el talentoso dibujante Bob Row (ver)
aportó dos más: Reutemann (el eterno indeciso) y Patricia Bullrich (la que le erró a la demanda). Sería bueno que otros dibujantes contribuyeran a la serie, ya que el tema da para varios álbums.
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Miguel Dao
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lunes, marzo 15, 2010
LOS DIARIOS Y LA HISTORIETA
Dentro de lo que hay, están también las ediciones de historietas en otros dos diarios, Perfil con Patoruzito y Clarín con el Corto.
Muy a mi pesar, tengo que reconocer la preeminencia de Clarín, en seriedad y calidad. Revisar el Corto, en una edición que invita a ello, es un muy buen ejercicio. Me sirve para aclarar que es lo que me gusta y no me gusta de esa gran creación del tano Pratt. No me gusta, por ejemplo, que atiborre de datos y personajes históricos los episodios breves. Termina cansándome y pierdo el hilo argumental, sobre todo cuando aborda el tema bélico, lo cual hace con demasiada frecuencia. Está bien para un relato extenso, como La Balada..., donde logra amalgamar el contexto histórico con la acción y los personajes, pero no para una treintena de páginas. Es magistral, en cambio, cuando en episodios breves, lo histórico es apenas el telón de fondo de caracteres interesantes, como es el caso del último volumen, que reúne “La laguna de los hermosos sueños” y “En el tinglado de la antigua farsa”. La primera confirma esa primera impresión que tuve de Pratt, cuando en un Billiken de los ’60, me encontré con el magistral tramo de Ann y Dan que narra el enfrentamiento del Teniente Tenton con un gorila, y su posterior alucinación. Nadie como el tano para manejar esa cuerda del delirio entremezclado con la realidad. Y en la segunda, el recurso del relato dentro del relato, alcanza la exquisitez.

Sigo comprando los tomos de Patoruzito a color, a pesar de la pésima selección de títulos, y de poseer algunos originales, como es el caso de “¡Guardaespaldas!”. Los releo con un poco más de interés que en su momento, ya que el color, aunque no es óptimo, ayuda a soportar los endebles guiones y el dibujo adocenado. Me llamó la atención en este número un salto narrativo, y fui a consultar el ejemplar de mi colección. Compruebo que han omitido dos tiras, una de ellas importante para la continuidad. O sea que del cacareado respeto a los originales, nada. Seguramente se encontraron en la edición de los ’70 con una publicidad menos, ergo, con una página más, y como no les entraba en el formato mutilaron al voleo, imitando las mañas que Editorial Universo viene teniendo desde hace décadas. Siendo así, casi que es mejor que hayan tomado esta etapa decadente, y no los grandes títulos de los ’60. Los hubieran arruinado.
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Miguel Dao
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lunes, noviembre 16, 2009
PERMITASEME PUTEAR UN RATO
Tenía demorada la lectura de Comic.ar y ayer me dediqué a los últimos tres números. También leí la Fierro. Me quedo toda la vida con la primera. La Fierro huele a viejo. La vanguardia atrasa, ya lo he dicho. La historieta como lenguaje reclama la vuelta a la narración limpia, los dibujos claros y los argumentos sólidos. La "experimentación" vacía pour épater les bourgeois se murió y larga ese tufo.
De éste número sólo rescato Taxi Libre. Con esfuerzo -y por cariño a Reggiani- agrego Vitamina Potencia.
Y ya que estoy... que los de Comic.ar se dejen de joder con ese formato pedorro. Los puteo de arriba abajo cuando tengo que revisar los ejemplares anteriores para acordarme de como venían los episodios. Parece que estuviera desplegando mapas, carajo. Todo bien, ya hicieron la gracia, ahora publiquenla normalita, muchachos.
Y reitero: el espacio de los chistes y tiras cómicas -sobre todo, cuando son bastante mediocres- lo podrían ocupar las historietas (que son muy buenas). Se puede permitir incluir chistes y tiras una revista de sesenta páginas, no la Comic.ar. Tampoco pueden meter un reportaje a G.F.!!! A quién se le ocurre??? Han salido notas del viejo hasta en la Gente!!!
Fuera de eso, la disfruto mucho.
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migueldao57
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viernes, junio 05, 2009
EL MEJOR SASTURAIN (II)
La mención de Fernando Sosa, en el banner, a la historieta como “9no. arte”, me retrotrajo a las extensas discusiones que mantuve en este blog y en otros lares, respecto del origen de esa denominación, su lógica, su sustentabilidad y utilidad. No fatigaré con los argumentos que se esgrimieron. Al que le interese puede rastrearlos aquí. Baste decir que mi opinión se resume en que la operación de prestigio que se hizo con la historieta al intentar incluirla en ese ámbito tan dudoso y escurridizo del arte, contribuyó a alejarla de la cultura -y el consumo- popular, que es el ámbito donde nació y al que pertenece. En contrario, los argumentos van desde el tautológico “la historieta es arte porque involucra la plástica y la literatura, que son artes”, hasta algunos de personas valiosas como Federico Reggiani, quien cree que el prestigio alcanzado permitiría que jóvenes creadores lleguen a realizar obras maestras, por fuera de los condicionamientos de mercado y el logro de subvenciones de organismos de cultura oficiales o privados. Si esto de verdad sucediera sería, a mi modesto entender, poca ganancia para tan alto costo.Hace poco, y a raíz del post anterior sobre Sasturain (ver) se me ocurrió rastrear las notas recopiladas en “El Domicilio de la Aventura”.
Me encontré con una de mayo de 1979, titulada Alternativas, que refleja con la lucidez que caracterizaba a aquél lejano Sastu, el dilema al que se enfrentaba la Historieta Argentina de entonces, y que se graficaba justamente en reivindicar su origen, al margen de la “Cultura con Mayúsculas”, o en el intento de integrarse a ella, perdiendo así su inserción popular. Pero en el epílogo de la nota, Sasturain lo expresa con mucha más claridad que yo:
"La marginalidad se resuelve en dos alternativas: la asunción de un territorio tangente por asimilación -en este caso la literatura, acaso el cine por similitud de origen y modalidad de consumo-; o la reivindicación de la marginalidad, como identidad primero, como posibilidad de individualidad absoluta después. Por ahí anda NUESTRA HISTORIETA. En el mundo -léase Europa- corre la moda del noveno arte y el experimentalismo, la historieta erótica o intelectual refinada para un público no masivo. Mientras, el lector habitual sigue consumiendo tontería. Aquí, la escisión es sólo cuestión de tiempo: no tardará en llegar la revista sofisticada para un público que la compre sin vergüenza de leer historietas. Es el peligro esnob, el despegue del piso, la pérdida de una tradición de cultura popular que hizo la grandeza y el sentido último de la creación, la tentación de la vanguardia.
Dos tareas, entonces: RECUPERAR LA LEGALIDAD DE UN ESPACIO PROPIO a partir de un planteo no euro céntrico, que supere las limitaciones de la mera vanguardia o la fantasía de que lo ideal es convertirse en una de las ARTES a través de la negación de las raíces; ENCUADRAR ESE ADEMAN DE IDENTIDAD JUNTO AL DESTINO DE LOS DEMAS SECTORES DE LA MARGINALIDAD, comunes residuos en el reparto de la gran torta cultural. Porque acaso el equívoco resida en no tener claro si lo que se quiere es definirse ante La Cultura o incorporarse a ella. Empecemos por ahí."
El problema, claro, es que el mismo Sasturain fue quien editó, cinco años después de escribir esta nota, “la revista sofisticada para un público que la compre sin vergüenza de leer historietas”. Fierro terminó siendo la profecía que se cumple a sí misma.
Y el problema es también que la distribución de los pocos álbumes de historieta nacional que se editan, pasan por las comiquerías y no por los kioscos.
Y que la mayoría de los historietófilos se han vuelto cultores del mongo y de los superhéroes. Un ghetto.
Hay un espacio de resistencia, que son los blogs, donde los dibujantes se autoeditan, a la manera de los fanzines pre-informáticos.
Pero la web, por más que los que la frecuentan crean que es el más popular de los espacios, no llega a todo el mundo.
Y de cualquier forma no sirve para el tipo que se compraba las de Quinterno, Mazzone o Torino, o las "serias" Misterix, Hora Cero, Patoruzito Semanal o Skorpio, inclusive -depende de las épocas-, para leer en el subte o en el tren.
Hace muy poco, observé a un cuarentón, leyendo de parado en el bondi, una Selección de las Mejores Correrías.
Ya dije que no me interesan las revistas de Meriggi. Pero estaría bueno que Magma o Pandemonium o Manuela poblaran los kioscos del país. Y que los muchachos de Banda Dibujada, también pelearan su lugar en las estanterías. Y que aparecieran nuevos productos, no necesariamente de edición tan cuidada, de historieta cómica y seria, para poblar el revistero.
La consigna es recuperar el kiosco para la historieta. Me han hablado de problemas de distribución y otras yerbas. No creo que sean insalvables. No hay que regalar fácilmente ese espacio a Editorial Universo y a los libritos de Gaturro. Que se animen los editores. No van a vender, claro, como en las épocas de oro de los ’40, ’50 o ’60, pero igual van a ganar plata.
Hay que recuperar al lector histórico de historietas, aquel que consumía esos productos marginales, que se vendían a dos mangos en los kioscos. Y los historietistas tienen que empezar a laburar para él, darle calidad, sí, pero junto a entretenimiento y aventura, y no seguir “la moda del noveno arte y el experimentalismo, la historieta erótica o intelectual refinada para un público no masivo”, como bien decía aquel Sastu que, desgraciadamente, ya no es el que era.
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Miguel Dao
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domingo, abril 05, 2009
DE QUE HABLO CUANDO HABLO DE HISTORIETA (II)
El otro día conseguí la Fierro Nº 38 (1era. época), con lo que completé los números que mi hija la filósofa me pidió prestados hace años y nunca me devolvió (ahora sólo me faltan para terminar la colección, el 71, el 92 y el 93, franja de
numeración que no llegué a tener nunca). Dado que en el Nº 38 apareció la tercera entrega de Parque Chas, se me dio por releer la serie completa. Tenía de ella un recuerdo contradictorio. Algunas cosas me gustaron mucho en su momento y otras me parecieron obvias. Al revisarla primó la segunda impresión. Sigue fascinándome el dibujo de Risso, pero el guión desbarranca cuando se
convierte en secuela de los cuentos de Dolina, al que incluso se rinde tributo poniéndolo como personaje en uno de los capítulos. También cuando se explican los misterios, o su intención alegórica se torna demasiado obvia (caso del auto asesino).
Coincidentemente, a principios del mes pasado, había releído Ministerio, en el librito editado por la Colección Continuará. Allí la influencia que se percibe es de raíz oesterheldiana. Y tampoco el relato termina de cuajar. Si bien tiene momentos interesantes, resulta demasiado explícito, cosa que Ohesterheld siempre evitaba. Ambas historietas, Parque Chas y Ministerio, pertenecen a Barreiro, quien además dejó inconclusa una saga de El Eternauta, por su repentino fallecimiento. En oportunidad de comentar brevemente Odio Cósmico (ver) apunté críticas similares a las que aquí expongo.Aclaro para lo que se escandalizan fácil, que no es mi intención meterme con el Panteón de la Historieta Argentina. Creo, sinceramente, que Barreiro tenía talento y podría haber llegado con el tiempo -murió muy joven- a despegarse de influencias demasiado notorias, y a construir un estilo propio. Y desarrollar, además, una sutileza que estaba en germen, pero que quedaba empañada por su apego a distintos referentes.
De lo que quiero hablar es -una vez más- de los caminos que debería seguir la historieta argentina. Tener en cuenta modelos del pasado, parámetros desde los cuales reivindicar la popularidad del género, no quiere decir quedarse con recetas que, inevitablemente, terminan en la más prosaica obviedad. Como en todo proceso creativo hay que pelear por dejar atrás las influencias y resignificarlas desde los aportes personales y desde la actualidad. Sin duda que el modelo de Oesterheld es -o debería ser- pregnante para las nuevas generaciones de guionistas. Lo fue para Trillo, que sin embargo logró recorrer desde allí un camino absolutamente propio. Otros ejemplos extra-historietísticos, y en los que bien se podría abrevar, son Arlt, Denevi o Soriano y hasta Bioy, Cortázar o Borges, por qué no? Esto no quiere decir, insisto, que se los imite desde un lugar superficial. Federico Reggiani opina, y yo concuerdo, que la historieta atrasa respecto a otros lenguajes. Entonces, si en literatura, retomar el estilo de Soriano hoy en día sería visto como anacrónico, puede que no suceda así en la historieta. Incluso creo que muchos que leen sólo que lo que tenga globitos y dibujitos, aplaudirían la “innovación”. Pero se trata de otra cosa. Se trata de buscar los nexos profundos que establecieron esos escritores con su socio-histórico. Y de preguntarse, claro, que es lo que se tiene para contar al actual, en el que se está inmerso. No me cabe duda que gente como Reggiani o Agrimbau andan por esos rumbos. Otros se quedan en la nostalgia y la repetición de Columba y Skorpio. Los más, lamentablemente, miran para otro lado.
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Miguel Dao
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sábado, mayo 10, 2008
BOLUDO EL QUE LEE: CONCLUSION
Hoy, a raíz de un post de Cinzcéu (VER), me preguntaba si se le podía exigir inteligencia a la historieta en una sociedad donde la estupidez es reina y señora.
Aún cuando el sistema permita algunos resquicios, según lo desarrollado en las notas anteriores, es difícil que sean aprovechados si el panorama está como parece estar.
Entonces, no habría más remedio que aceptar que un género bastante estúpido por excelencia se torne más estúpido aún. Y que los que lo hacen y lo leen sean boludos.
En todo caso, la diferenciación se limitaría a los que siguen el manga que edita Ivrea o a algunos lectores inteligentes que todavía le queden a la Fierro.
Coincidentemente, hoy salió el número 19 de esta revista y, de lo que a mí me interesa, no hay prácticamente nada. Sin embargo, una joyita refulge allí.
Por otra parte, ayer me enteré, gracias al posteo de Durán (gracias, Durán!) en un grupo, de un comentario (VER) donde se le pegaba a Liniers en términos no demasiado diferentes a los que he expuesto aquí hace un tiempo. Lo curioso del caso es que la crítica parte de un trabajo suyo actual, “Abajópolis”, que no conocía y que me parece excelente. No sé si Liniers lo sabrá, pero uno de los pocos que recogió para el género la tradición literaria de la narrativa y el teatro en verso fue mi admirado Cézard, en “Arthur, le Fantôme Justicier”. Y en sentido paródico, como en el caso. El formalismo del verso, se lo use como se lo use, da un efecto de extrañamiento fascinante. Leo además en “Abajópolis” un posiblemente deliberado homenaje a las extrañas geografías que solía frecuentar Langostino. O sea que, si como dice el autor de la nota, Liniers está cambiando, yo creo que es para mejor.
Pero a raíz de esto me puse a rastrear trabajos anteriores suyos y descubro que lo de los cuentitos no es nuevo. Hace un año, publicó en La Nación (1 al 13 de abril de 2007 - VER), también como tiras en continuará, y denominándolo “cuento”, “El inquilino”, que me deslumbró con sus reminiscencias cortazarianas.
Más allá que el autor encuadre estos trabajos como narrativa ilustrada, se trata de auténtica historieta. Los dibujos no son mero adorno del texto. El tránsito del gris al color, los inquietantes paisajes, las fisonomías de los personajes de “Abajópolis”, narrran de forma totalmente independiente. Y “El inquilino” no tendría sentido sin la maravillosa plasmación gráfica del “Algo”. No me atrevería, a partir de esto, a afirmar que el mejor Liniers es el de las historietas y el peor el de las tiras cómicas... pero la verdá, estoy tentado. Y desde ya compruebo que lo que gusta mayoritariamente del dibujante, no es lo que me agrada a mí, y viceversa.
En resumen, a pesar de la mirada pesimista que comparto con Cinzcéu, hoy -y solo por hoy- me encuentro con alguna esperanza que la historieta me siga interesando sin tener que sentirme un boludo por eso.
De la sociedad, en general, ni hablemos...
Te lo firma:
Miguel Dao
a las
4:16 p.m.
4
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Etiquetas: Fierro, Liniers, Qué es la Historieta?, Reggiani
domingo, enero 27, 2008
FIERRO 1 - FIERRO 100: CRONICA DE UNA MUERTE ANUNCIADA
Eso de poner etiquetas a las notas en los blogs, siempre me pareció muy esquemático. Por lo menos a mí no me sirve, ya que mi forma de desarrollar los temas hace que inevitablemente vaya de una cosa a otra, dentro de un mismo post. Claro que cuando tengo que ubicarlos, me resulta bastante complicado. Andaba buscando dos notas en las que me refería a la vieja y a la nueva Fierro, a raíz de que la cuestión ha vuelto a cobrar vigencia aquí. La primera (ver) me resultó fácil de hallar, la segunda (ver) no, dado que estaba en el contexto del triunfo de Récord, en la encuesta por mí lanzada. Ambas datan de aproximadamente un año.
Releyéndolas descubro que la molestia por la irregularidad de la revista y por la arbitrariedad conque Sasturain elige sus colaboradores y contenidos, han ido creciendo en mí con el correr de los números. Lo que antes fue un voto de confianza, se ha transformado en decepción. No creo que el director llegue en esta nueva etapa siquiera a los 47 números de la anterior.
Ambos números, 1 y 100, llevan tapas de Chichoni, quien junto con El Tomi, han sido los mejores ilustradores de portadas de la revista. Uno las veía y daban ganas de comprarla, más allá del contenido. No puedo dejar de reiterar que la de Liniers, en el ejemplar de este mes, produce el efecto exactamente contrario.
La Nº 1 anunciaba a Moebius, "La batalla de las Malvinas", Altuna, poster de Salinas, Fontanarrosa, Albiac/Saborido, Piglia/Breccia (h), un Oesterheld inédito, Muñoz/Sampayo, Nine/Dalmiro Saénz, Peiró.
La herencia de la primera etapa de SuperHumor, en la que Sasturain había sido jefe de redacción, era evidente. Pero la uno de Fierro superaba a aquella publicación. Es una acabada muestra de como puede hacerse una revista de historietas de calidad, que respete el intelecto de los lectores, combinando consagrados con recién llegados. Que no faltan en ese número y resultan buenos (Chichoni es justamente uno de ellos), pero que -desgraciadamente- fueron más adelante eclipsados por otros, deplorables, o que involucionaron, como el caso de Max Cachimba.
Una de las pautas del buen criterio de selección de Sastu en ese entonces, está dada por el rescate de “El otro Dr. Fogg”, una extraordinaria serie que había quedado inconclusa en la Bang de Blotta, y que ya me había llamado poderosamente la atención en su momento.
Por lo demás, la enunciación de creadores, exime de cualquier otro comentario.
Ahora bien...en el Editorial, el director marca las diferencias generacionales, las de formas y contenidos en la historieta, y afirma que todo eso suma. Grave error, a mi entender. El huevo de la serpiente. Aunque sus primeros números resultan inobjetables, Fierro terminó siendo una revista que no conformaba a nadie. Ni a los de gustos clásicos, ni a los amantes de lo experimental. Ni a los de izquierda ni a los de derecha. En la actualidad la mezcolanza sigue, aunque con un decidido vuelco hacia formas seudo-vanguardistas y contenidos nulos. No tengo nada en contra de que hagan una publicación para pendejos descerebrados. Pero eso sí, que abandonen definitivamente aquello que tiene que ver con otro perfil de público, de modo que uno sepa a qué atenerse. Yo, si compro (si cometiera la estupidez de comprar, aclaro) Gente o Caras, se exactamente lo que voy a recibir a cambio.
Pero no nos vayamos de tema.
Pasemos a como terminó la vieja Fierro, ya con Sasturain lejos de la dirección desde hacía tiempo.
No se puede obviar el dato de que habían pasado ocho años. Y en la Argentina. Y en aquella Argentina. Porque el período que va desde el retorno de la democracia a los comienzos del menemato, significó no sólo una profunda transformación económica, sino también cultural. No se pueden disparar, entonces, todos los dardos contra la agonizante Fierro. Sí contra Cascioli, que miente en forma descarada desde el Editorial del 100, diciendo que la noticia del cierre de la publicación llegó en forma abrupta, siendo él mismo su director para ese entonces. Por otra parte, en el número 99 finalizaron todas las series y en la portada del 100 se anuncia, por primera vez, “Historietas completas”. El fin se sabía de antemano. Cascioli siempre hizo lo que quiso con sus publicaciones, cagándose en los lectores. El giro brutal de SuperHumor es prueba acabada de ello. Lo que relato en la nota de hace un año sobre Caín es otra.
El contenido de la revista no está mal. Se nota que en la últisima etapa, han tratado de elevar la puntería. Pero desordenadamente, como manotazo de ahogado. “Alice in Timeland”, de Forcadell (dónde anda ahora esta mina?), por ejemplo, es excelente. Y no se puede decir que se trate de una historieta clásica. Lo mismo, por supuesto, que El Tomi, que todavía hacía poesía ilustrada en “Polenta con pajaritos”. “El patito Saubón”, de Nine siempre me atrajo por el dibujo magistral, pero su narrativa, que pretende jugar con el absurdo y con la sátira de géneros, características constantes en el autor, nunca pasó de la trivialidad más absoluta. Ya he dicho que rescato a Max Cachimba de entre la pobreza general de su generación, al menos en aquella etapa. Las dos páginas a color de Noé, soberbias (en otra historieta no convencional, aclaro). Y hay dos narraciones extensas y bastante clásicas, que bien podrían haberse publicado en Skorpio -lo que marca el rumbo errático-, con buenos dibujos de Taborda y Lalía, pero ambas con guiones menores de Albiac. Un autor irregular, Albiac. Capaz de joyitas como "...Fogg", pero que a menudo caía en argumentos tanto previsibles como rebuscados. Tati hacía exactamente lo mismo que ahora, pero con muchas menos páginas y en blanco y negro. Así pasaba desapercibido, al menos. Resulta llamativo que de Muñoz aparezcan sólo dibujos sueltos, pertenecientes a una larga historieta en elaboración, a modo de homenaje. Se dice que es porque "Sudor Sudoca" estuvo desde el principio en Fierro y no podía faltar en el 100. Pero intuyo que la verdadera razón radicaba en que se sabía muy bien que la revista llegaba a su fin, y que si se comenzaba la publicación de la serie, nunca iba a completarse.
Una nota distintiva la da otro final, el del concurso de fanzines. Allí aparece como ganador Pablo Sapia, de apenas 22 años por entonces. He tenido la oportunidad de conocerlo personalmente, aparte de admirar su trabajo. Es un tipo verdaderamente formado en la historieta. Sabe de qué va el género. No se ocupa solamente de hacer dibujitos. Qué lástima que haya llegado tarde a Fierro. Supongo que Sastu no compró el número 100. Quiero creer que de haberse enterado de la existencia de Sapia lo hubiese convocado ahora.
Finalmente, lo que denota la desorientación general en que había caído la publicación (y que en parte atribuyo al cambio cultural en ciernes, como apunté), es un reportaje, un debate coordinado por Eduardo Orestein. También conozco a Orestein por haber sido cliente suyo en la Bond Street y el local de Almagro. Es otro tipo formado, y las preguntas que hace aquí son inteligentes. El problema son algunas respuestas.
El tema pasaba por los límites de la experimentación, el pasaje a la profesionalidad, qué significa ésta, la extinción de los guionistas, etc. Como se advertirá, una problemática muy amplia y que -viendo lo que se publica actualmente en Fierro- sigue teniendo vigencia. Y lo que expresan ahí algunos de los que continúan en la revista corrobora, por lo que hacen hoy día, que no han avanzado nada en su confusión.
En fin, para qué vamos a seguir... La confusión a la que hago referencia incluye a Sasturain, que no es ningún pendejo... o para no cargar las tintas sobre él, a la publicación. Alguien que dice pertenecer a ella afirma, en un comentario en este blog, que es el diario el que marca el ritmo. A pesar de la dudosa procedencia de dicho anónimo, es posible que así sea y que el director no decida tanto. Los seudo-progres de Página, por ejemplo, han sostenido y entronizado a Rep, lo que de por sí es indicador de un lamentable criterio. Creo que cuando quieran corregir el rumbo de Fierro, ya va a ser tarde, y no en el número 100, sino mucho antes. Por eso, sería bueno que decidan ahora.
La cuestión pasa por elegir, por un lado, a Liniers, El Marinero Turco, Tati, El Niño Rodríguez, Gustavo Sala, Quattordio (cada vez más insufrible, ya da verguenza ajena), Maitena, Rep, el hijo de Nine imitando (y mal) las intrascendencias del padre, las pajerías a las que ahora se dedica El Tomi, las incoherencias de Crist, el arte de ser un pelotudo como el actual Max Cachimba, etc. Uniformidad absoluta en la vacuidad... Hay pendejos descerebrados que aplaudirían a rabiar esta elección!
O, por el otro, quedarse con los tres últimos nombrados, pero haciendo lo que mejor saben hacer, más Trillo, Grillo, Sáenz Valiente, Mandrafina, Birmajer, Flores, Lucas Varela, Giménez, Copi (deberían reeditarlo todo), Maicas, Sanz, Jok, Túnica, De Santis, Altuna, los hermanos Breccia (Enrique, siempre y cuando no se desbarranque en lo ideológico), incluso Alcobre, incluso Minaverry... Y de paso ver en qué anda gente como Sapia o Forcadell, hacerles un llamadito. Es una interesante mezcla, me parece, de nuevos y consagrados, de clasicismo y experimentación...
Son dos revistas distintas. Para dos públicos distintos. El agua y el aceite no se juntan, no suman.
Te lo firma:
Miguel Dao
a las
3:31 a.m.
0
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Etiquetas: E. Breccia, Fierro, Maicas, Qué es la Historieta?, Sapia, Sasturain






















