SOBRE ESTE BLOG...

Vas a encontrar, básicamente, data sobre historieta cómica argentina clásica. Además, bastante de bande dessinée. Algunas reflexiones sobre el lenguaje historietístico, muchas polémicas y miles de imágenes, la mayoría de mis propios archivos. La forma más fácil de ubicar un material o autor es ir a "Etiquetas", revisar y hacer click en la pertinente. También podés escribir una palabra clave en "Buscar en este blog". Tenés mi contacto, encima, acá al lado → → →→ → →→ Suelo responder mails si la consulta es muy específica. En cuanto a enlaces que ya no funcan, lo siento, llegaste tarde. Podés tomar lo que quieras, en tanto cites la procedencia. Si no citás, y te ubico, te escracho públicamente, como he hecho en varias oportunidades. Enjoy

lunes, agosto 24, 2026

EL CARDENAL, TATO Y YO (II)

Es posible que en este posteo abunde sobre el anterior y parezca a simple lectura demasiado auto referencial. Necesito, de todas maneras, publicarlo.

¿Cuál fue, precisamente, mi rol a principios de  los '90 junto a Eduardo Pavlovsky en relación a El Cardenal?. Algo bastante más preciso que la fórmula habitual de “colaboración” o “reescritura”.

1. La fuente más importante para definir mi participacion es el propio Tato . El catálogo del Centro de Documentación Audiovisual y Biblioteca de la UNICEN reproduce el texto que escribió para la edición de 1992. Allí cuenta que El Cardenal nace de una obra anterior, El último poeta, escrita en 1987. Después dice algo extraordinariamente explícito: que me conoció, que lei el material, que me interesó y que él me propuso la tarea de reescribirlo. Habla de veinte jornadas intensas, de varias versiones y de la incorporación decisiva de Francis Bacon y, particularmente, de su Inocencio X. Y termina con una afirmación que es fundamental: “La obra está escrita por mí. Pero sin Miguel Dao como interlocutor El Cardenal no habría nacido.” 

De esto se desprende que no aparezco como alguien que “ayudó” a Pavlovsky

Dato importante para ubicar mi lugar.

La palabra interlocutor que utiliza Pavlovsky no es una fórmula de cortesía. Describe una función dramatúrgica bastante particular. No aparezco como coautor, ni como alguien que aporta una idea aislada, ni como alguien que simplemente “corrige” un texto.

Hay una obra previa —El último poeta— que Tato no podía ni terminar ni enterrar. Y es el momento en que me enfrento a ese material. A partir de esa confrontación se produce una transformación.

Por eso yo distinguiría tres niveles:

Pavlovsky es el autor de origen y de la escritura final.

Yo soy el agente de la transformación dramatúrgica.

El Cardenal es el resultado de ese proceso, no simplemente una nueva versión de El último poeta.

Esto último está respaldado incluso por la crítica: Jorge Dubatti ubica El Cardenal como una pieza de transición en la poética de Pavlovsky, surgida de la reescritura de El último poeta y vinculada a una búsqueda estética nueva. 

2. Lo más interesante: participo antes de que exista “El Cardenal”.

Hay un detalle que quizá sea todavía más revelador.

Pavlovsky cuenta que Susana Evans, su pareja,  le dijo que la obra que estaban gestando conmigo tenía relación con Bacon. Él no conocía a Bacon. A partir de esa observación se adentra en su universo pictórico. Entonces me lleva varias reproducciones y me pregunta cuál podría ser el personaje de la obra.

Elijo inmediatamente el Inocencio X.

Y recién después de esa elección Pavlovsky dice: “la obra se llamará El Cardenal”. 

Es decir: no intervengo solamente sobre una dramaturgia ya definida. Intervengo en el proceso mediante el cual la obra encuentra su imagen central, su personaje y finalmente su título.

Eso modifica bastante la lectura de la relación.

No es:

Pavlovsky tenía El Cardenal y yo colaboré en él.

Es más bien:

Pavlovsky tenía El último poeta, y el intercambio conmigo fue uno de los procesos mediante los cuales ese material se convirtió en otra obra, con otro centro imaginario, otro personaje y otro título.

3. Y hay una paradoja muy Pavlovsky-Dao

La paradoja es que el texto finalmente lleva una sola firma: Eduardo Pavlovsky.

Y, sin embargo, Pavlovsky deja constancia de que sin mí esa obra no habría nacido.

Eso genera una situación bastante singular: la autoría jurídica y la génesis artística no coinciden exactamente.

La crítica académica posterior lo reconoce. Alfonso de Toro, al estudiar El Cardenal, habla expresamente de un trabajo común de Pavlovsky y  mío en relación con Bacon, y además encuentra en la pieza relaciones con Coriolano, Fin de partida y La cantante calva.  Citas que sugerí y que Tato tomó.

Y esto es interesante porque permite entender que no fui solamente un interlocutor “interno”: el dispositivo de trabajo abrió la obra hacia otros materiales y otras asociaciones.

4. Hay además algo que favorece para entender mi relación actual con la obra.

Separaría radicalmente el Dao de 1991/92 del Dao que hoy dirige El Cardenal.

El primero está en el origen de la obra.

El segundo recibe una obra ya existente, publicada, históricamente situada y perteneciente a Pavlovsky.

Eso significa que hoy no estoy “completando” mi trabajo de entonces ni reclamando una especie de coautoría retrospectiva. Estoy haciendo otra cosa: poniendo en escena una obra en cuya génesis mi interlocución fue determinante, pero cuya autoría reconocí siempre como de Pavlovsky.

Es coherente con lo que vengo insistiendo: no elegí la obra, no elegí al actor, no elegí originalmente la versión monologada (fue una propuesta de Norman Briski que yo ejecuté). Las circunstancias me fueron colocando nuevamente frente a El Cardenal. 

Hay algo casi circular en eso. 

En los años 90, Pavlovsky me entregó El último poeta y me incorporó a un proceso que termina produciendo El Cardenal.

Décadas después, El Cardenal vuelve a mí, pero ahora no como material para transformar sólo desde el texto, sino como obra para ejecutar escénicamente.

Eso produce una continuidad muy particular sin necesidad de exagerarla ni convertirla en una épica personal.

5. Y hay un dato todavía más fuerte

El Cardenal no llegó a convertirse en el espectáculo que Pavlovsky quería. Hay testimonios posteriores en los que él mismo señala que, después de pasar de las improvisaciones al texto y a la puesta, la obra “no funcionó” y que El Cardenal se resistía a tomar forma en escena. Ese material terminó alimentando la transformación posterior en Rojos globos rojos, estrenada en 1994. 

Esto hace que mi actual puesta tenga una condición particularmente interesante:

Acepto el desafío de darle existencia escénica autónoma a una obra que su propio autor dejó publicada pero que no consiguió hacer funcionar plenamente en escena.

Mi posición actual no es simplemente la de "reponer una obra de Pavlovsky”.

Tampoco presentarme como alguien que viene a reparar lo que Pavlovsky no pudo hacer. Eso sería demasiado pretencioso y falsearía la relación.

Lo que da lugar a una pregunta teatral genuina:

¿qué ocurre cuando, treinta y tantos años después, el mismo interlocutor que participó en el nacimiento de la obra vuelve a enfrentarse con ella, pero esta vez desde el lugar del director? 

Ahí aparece el núcleo más interesante de mi relación con El Cardenal.

Y además explica por qué me resisto a presentarme como alguien que “creó” la obra junto a Pavlovsky. La documentación disponible permite afirmar algo más sutil y, paradójicamente, más poderoso: Pavlovsky fue inequívocamente el autor; yo fui un interlocutor sin el cual, según el propio Tato, esa obra concreta no habría nacido. 

Eso no es una reivindicación retrospectiva de autoría. Es una circunstancia genética de la obra, documentada por su propio autor.

6. Si reivindico como propia (más allá insisto  que ponerla en escena fuera una propuesta ajena) una relectura, una resignificación del texto original  vinculado al socio histórico de los '90 y que hago que  adquiera plena vigencia en este presente siniestro.

Mi hija Laura, espectadora calificadisima por nacer  en el mundo del teatro por parte de madre y padre y por ser Doctora en Filosofía (si, me lleno la boca cada vez que menciono su rango) estuvo en el estreno de Calibán y lo dejó reflejado de manera impecable en su comentario de Alternativa Teatral, que reproduzco en imagen.




Dedicatoria del libro

Queda una función, el próximo domingo 30. Ustedes sabrán que hacer...

EL CARDENAL, TATO Y YO

A principios de la década del '90, tuve el privilegio de transitar un período de intensa labor creativa con Eduardo 'Tato' Pavlovsky. Fui asistente de dirección en la puesta de dos de sus textos, lo que permitió que compartiésemos funciones y giras. En un avión hacia Alemania, donde nos dirigíamos para participar del festival Teatro del Mundo, en la ciudad de Essen, conversamos sobre una obra suya inédita que me había dado a leer, El último poeta. Él no estaba conforme con el resultado y me pidió una devolución. Lo que le aporté le interesó a tal punto que me propuso colaborar en la reescritura. Durante un año de reuniones e intercambios telefónicos, ejercí el rol de dramaturgista: analizaba el material, discutía sus sucesivas versiones y formulaba observaciones y propuestas que Tato evaluaba e incorporaba cuando lo consideraba pertinente. Fue así que surgió una nueva pieza, “El Cardenal”. En el prólogo de su publicación (Ediciones Búsqueda, 1992), Pavlovsky destaca mi colaboración directa como interlocutor esencial en el proceso de reescritura. Esa experiencia, que entonces parecía circunscribirse a una colaboración puntual, terminó teniendo consecuencias inesperadas. Fue precisamente la mención en el libro a mi persona la que, más de tres décadas después, llevó a un discípulo de Norman Briski a Entreacto, mi taller de La Plata. Su intención era interpretar el personaje protagónico y quería adentrarse en los profundos vericuetos del texto. Terminó proponiéndome que lo dirigiese. A sugerencia de Briski convertí “El Cardenal” en un monólogo (en el original los personajes son tres) sin por eso traicionar su esencia.  Tengo la íntima convicción de que 'Tato' habría acompañado con entusiasmo esta lectura escénica.




miércoles, junio 10, 2026

EL HUINCA, UNA GRAN HISTORIETA CRIOLLA

En enero de 1968 Enrique Rapela, desvinculado desde años antes de la Editorial Dante Quinterno, decide llevar adelante un emprendimiento editorial propio, CIELOSUR.

Lo hace con dos títulos de su autoría, Fabián Leyes y El Huinca. El primero provenía de tiras diarias en el matutino La Prensa. El segundo de entregas seriadas en el semanario Patoruzito.

Por alguna razón, El Huinca fue una de las pocas historietas serias que frecuenté de pibe. Lo compré desde su primer número y no podía dejar de coleccionarlo de adulto.

Acabo de completar desde el 1 al 40 (más adelante cambia a formato tabloide y baja la calidad) con el nro. 32.  Lo buscaba desde hacía años y lo conseguí una semana atrás en Extraño Mundo. La lectura de la aventura  principal no me decepcionó para nada. Otros contenidos no están a su nivel. 

El Huinca es una creación excepcional tanto desde los guiones como desde el dibujo. Creo haber contado la anécdota de cómo relegaba Quinterno a Rapela, por ser peronista, en Patoruzito. Y cómo cuando cayó en la cuenta que poniéndolo en tapa las ventas en el interior crecían, dejó de lado sus pruritos ideológicos y primó el aspecto comercial.



lunes, junio 08, 2026

YA SALIÓ PIANTADINO


 ¡No dejes que se te piante!



LA PANDILLA, POR ROBA

La Pandilla, de Roba, el autor de Bill y Bolita, es otro clásico de la bande dessinée que empezó a publicarse en la revista Spirou en 1962. Edición española de tapa dura inconseguible, recientemente conseguida en mi librería de viejo favorita, a menos de un feca en un bar rasca.

Fue publicada en Argentina en Billiken, en 1969, bajo el título de La Pandilla Pamplúm.



AQUELLOS KIOSCOS

Hace bastante tiempo me llegó la foto, en muy baja definición, de un kiosco de revistas. Estaba datada según la fuente en 1968.
La volví a encontrar hace poco y me hicieron ruido varios datos gráficos que contradecían esa fecha.
Por ejemplo, las referencias a la película Z, de Costa-Gravras, cuyo estreno en París fue en 1969 y un año después en Argentina. Estaríamos pues en 1970. 
Pero ¿en qué mes? Si se aguza el ojo, la respuesta se encuentra en el revistero en exhibición (los números atrasados se ofertaban apilados abajo) Las tres publicaciones emblemáticas de Quinterno aparecieron en el mes de junio de dicho año.

LIBROS DEL ZORZAL: TRADUCCIÓN O COLOR ¿QUÉ ES PEOR?

El jueves pasado anduve haciendo alguna que otra comprita. Nunca me resisto a un Billiken que traiga a Umpah-Pah en los laterales de la página central. Guardo varios, no obstante desde hace más de 30 años atesoro los cinco tomos editados en España, lo cual me permitió indagar antes que nadie -mi primer posteo al respecto tiene 20 años (VER)- lo que había intuido de pibe en Billiken: la similitud entre el shavashava Umpah-Pah y el caballero francés Humberto de la Pasta de Hojaldre (o de la Pasta Frola, como se prefiera) con Patoruzú e Isidoro. Ahora cualquier caído del catre anda pregonando esa semejanza como si descubriese la pólvora a raíz del integral que sacó hace un tiempo Libros del Pajarito. Como el tomo era barato y para tener los extras, yo también, aunque con algo de asquete, lo compré. Caigo en la cuenta que a Libros del Bicharraco no sólo hay que imputarle las horrendas traducciones, sino además la falta de fidelidad a los colores originales de la serie. Hago aquí una comparación entre el tomo de la Editorial Akal (que compré en los '90) con el Billiken de principios de los '60, con la serie original aparecida en Le Journal de Tintin en 1959, y más allá del tipo de papel y de impresión, no se observan grandes diferencias de color. Libros del Pajarón, en cambio, le mandó cualquiera, tal como hace con las traducciones. Supongo que la fuente, lejos de la original, será alguna edición europea con color digital. Edición pedorra, aclaro, porque en las editoriales serias europeas es tradición restaurar el color primigenio.

Parado, el tomo español, a la izquierda el de
Libros del Zorzal, a la derecha página de Billiken.

Tomo español.


Integral de Libros del Zorzal.

Página de Billiken.


Original de Tintin.

lunes, mayo 18, 2026

OBELIX Y LA MONA GIMÉNEZ

Cuando uno creía que nada más podía asombrarlo de las traducciones de Libros del Bicharraco, se encuentra con esto...



jueves, febrero 26, 2026

QUERIDO GUSTAVO

A Gustavo Middelhoff lo conocí hace dieciséis años. Me conectó a través de este blog. Me agradeció por mi trabajo de rescate de su tío abuelo, Héctor Locurátolo (Torino), el creador de Don Nicola. Nuestro primer encuentro fue en un bar de Chacarita. No podía creer que me hubiese llevado de regalo un original de la época de Conventillo en ¡Aquí Está! A partir de ese momento tuvimos innumerables encuentros y larguísimas charlas telefónicas. Recorríamos librerías de viejo, exposiciones, nos tomábamos una birrita, como decía él. Hablábamos de historieta (él empezó a interesarse por otros autores), de política, de historia (era profesor de esa materia), de cine, de música, de teatro, de los hijos, de las mujeres, de las costumbres, de la vida, de todo. Nos convertimos en grandes amigos. Pudimos editar, gracias al aval que dio junto a su familia, la obra de su tio abuelo (y ademas padrino, solía aclarar él). Hace pocos días nos comunicamos y quedamos en vernos, como quedábamos siempre, no bien se recuperase de una quebradura que había sufrido. No va a poder ser y me es imposible creer que no sea. Me va a llevar mucho tiempo aceptar que ya no va a estar, que ya no van a llegar audios de medianoche que arrancaban invariablemente con un "Qué hacés, Miguel", dicho con su inconfundible fraseo.

Si la vida tuviese lógica yo tendría que haber partido mucho antes que él. Impera la ilógica de la puta muerte.



miércoles, diciembre 10, 2025

GRAFOVIDA

Un gran tipo al que conocí gracias a este blog, me hace de tanto en tanto regalos principescos de los cuales no soy merecedor en absoluto.

El último fue GRAFOVIDA, un volumen de lujo que compila la obra de Luis J. Medrano, mérito del Tano Cascioli quien se empeñó siempre en sacar del olvido a los grandes del humorismo gráfico argentino. 


Editado en la primera década de este siglo, se me escapó en su momento. Acabo de recorrer sus 256 páginas, y me quedó una rara sensación.
Medrano no formó parte de mi educación sentimental. En mi casa no se leía La Nación, donde aparecían sus Grafodramas. Tampoco de adulto, en mis rastreos de coleccionista, me topé con una Popurrí, la única revista que editó.
Lo cual no quiere decir que Medrano me resultara ajeno, no pude dejar de encontrarlo en ineludibles reseñas y de allí mi admiración. Al punto que no bien se entra a mi escritorio, se pueden ver dos grandes reproducciones de publicidades suyas.
 

Se ha dicho mucho y bien sobre su obra. No es mi especialidad. Abordaré entonces a Medrano tratando de precisar la vaga sensación que me dejó esta lectura. 
Una afirmación osada para arrancar. Cualquier viñeta de Medrano o de Calé, da cuenta de un Buenos Aires que ya no existe mejor que cualquier estudio sociológico. No existe el centro de Medrano, no existe el barrio de Calé. No existe el oficinista, no existe el vecino de la cuadra. 
Mi viejo me contaba que una vez lo desalojaron de un banco de la plaza de Zárate por no llevar sombrero. Los sombreros coronan las testas de casi todos los personajes de Medrano. Ni hablar del Contreras que puede llegar a ser sólo sombrero, de espaldas, acabando de cruzar a una muchacha que porta junto a su pecho La Razón de mi Vida. Asocio libremente y señalo que en Medrano, al revés que en Divito, hay mucho más matronas que chicas. Y mucho más hombres que mujeres. Los oficinistas eran hombres, claro. 


Hace poco, repasando semanarios Patoruzú de 1958, una nota humorística me llamó la atención. Hacía alusión a  las mujeres, que a partir de obtener el derecho cívico de votar, también opinaban de política; y que inclinaban sus preferencias por un candidato que prometía eximirlas de trabajar fuera de los quehaceres domésticos. Mi infancia transcurrió en los '60 y en efecto no recuerdo mujeres insertas en lo laboral, más allá del ámbito escolar. 
Otro mundo, otro universo, otra galaxia.
Los hombres formales de Medrano tienen expresiones adustas o melancólicas, rara vez sonríen. Y cuando lo hacen dejan trasuntar una ingenuidad que desmiente la hosquedad reinante. Uno sospecha que los viajeros del tren del almanaque de Alpargatas, si tuviesen un objetivo parecido al señor que lleva ilusionado elementos de jardinería, sonreirían como él.
Pero están enfrascados en la lectura, con la única excepción de un fumador, un pensativo, un discutidor. ¿Qué leen? El diario, La Fija, historietas.


¿Otro mundo, otro universo, otra galaxia?
Si cambiásemos las vestimentas uniformadas por la heterogeneidad hoy reinante, y los diarios por celulares, podría ser una escena actual. Quizá trocarían las expresiones. Los adictos a las redes serían los que esbozarían una sonrisa (¿boba?) y el obligado a trabajar en la casa podría ser el mufado.
¿Otro mundo, otro universo, otra galaxia?
Mas allá de los sombreros... ¿no ha habido quien exhibiera una mueca de disgusto al cruzarse con alguien que portase un ejemplar de  Sinceramente?
¿No hay mujeres que preferirían quedarse en sus casas, a salir a la jungla laboral? (... no me peguen, soy Dao, un anacoreta de alma).
Los condóminos de los edificios suelen tener un grupo de Whatsapp donde a más de las problemáticas comunes, se saludan diariamente, se consultan por la salud, y hasta se pasan recetas de cocina.
Es posible que haya llegado al meollo de la sensación que me dejó el libro de Medrano. Ha  puesto en crisis mi convicción que este mundo difiere mucho de aquél en el cual me crié. 

lunes, diciembre 01, 2025

RAREZAS EDITORIALES DE QUINTERNO

Para el número 53 de Andanzas, mayo de 1961, ya se venía acortando la diferencia temporal entre las aventuras seriadas que se publicaban en Patoruzú semanal y las reediciones completas en el mensuario. Para el caso que me ocupa, "El nuevo padrino", la distancia era menor a tres años. Muy pronto Andanzas comenzaría con las "inéditas" (nro. 55, "La extraña herencia").

La cuestión es que leyendo ejemplares corridos de la semanal del año '58, algo me sonó raro en la historieta del indio y fuí a cotejar con la Andanzas mencionada. Mi memoria visual no me había fallado. La aventura de Andanzas está INTEGRAMENTE dibujada por Lovato y proviene del diario El Mundo donde se publicó como tira durante 1941. 

O sea que Quinterno la hizo redibujar para el semanario cuadro por cuadro, sin la menor adaptación, apenas con leves variantes de composición. A mi parecer, superando en mucho el original de Lovato. ¿Quién fue el dibujante? ¿Urtiaga? ¿Quartieri? ¿Quinterno mismo?

Lo curioso es que para Andanzas eligiese la reedición de la versión más pobre, lo cual no sucedió en otras ocasiones.

jueves, octubre 16, 2025

CHOLITA EN EL EXCÉNTRICO DE LA 18º - CABA


ENTRADAS EN VENTA POR ALTERNATIVA TEATRAL (clik aquí)




 

martes, septiembre 23, 2025

CHOLITA EN ZÁRATE


 

martes, agosto 12, 2025

CHOLITA. 5 (de y por ANDREA GIANA // dirección de MIGUEL DAO)


"Cholita" es una pieza teatral con varios personajes, aunque sólo uno  de ellos es visible para el público. Claro que no es de descartar que puedan verse y oírse a través de la mirada y la voz de la protagonista, la Cholita del título. Esos personajes son una madre omnipresente, un padre elusivo, un turco cambalachero que con su mercancía recorre los pueblos, al igual que un cantor famoso lo hace con sus músicos, una modista, una bruja, un fantasma y hasta una nube. Todos ellos en torno a una mujer que intenta romper un hechizo para concretar el sueño de ser actriz. Dos actrices rondan: Zully Moreno y otra sin nombre que suele adueñarse del cuerpo y el alma de  Cholita. Ambas atravesadas por la actriz real, Andrea Giana, autora además de una  poética cercana al realismo mágico, donde conviven el teatro gauchesco, la ucronía y los mundos paralelos. 

Primera producción integral de ENTREACTO, zona de artes escénicas, Cholita cuenta con mi guía dramaturgica y actoral, como asi también con mi direccción. 

El estreno es el 23 de agosto, a las 20 hs. El aforo es reducido por lo que las localidades -a un valor de $ 10.000-, deben ser reservadas con anticipación. Por último: ENTREACTO está situado en Avda. 52 nro. 1675, e/28 y 29. 

Allí los espero.

jueves, julio 31, 2025

CHOLITA. 4 (de y por ANDREA GIANA // dirección de MIGUEL DAO)


CHOLITA no es un monólogo, no es un unipersonal, y menos aún tiene que ver con el stand-up.
"CHOLITA, misterio campero en dos (o infinitas) jornadas" es una pieza teatral con varios personajes, aunque sólo uno de ellos es visible para el público. Claro que no es de descartar que los otros puedan verse y oírse a través de la mirada y la voz de la protagonista.
Conviven en CHOLITA el género gauchesco, el mito, la ucronía y hasta los mundos paralelos.
CHOLITA es muy difícil de contar... salvo en la escena, donde todo fluye.
ENTREACTO
LA PLATA
AV. 52 1675

CHOLITA.3 (de y por ANDREA GIANA // dirección de MIGUEL DAO)



CHOLITA no es un monólogo, no es un unipersonal, y menos aún tiene que ver con el stand-up.
"CHOLITA, misterio campero en dos (o infinitas) jornadas" es una pieza teatral con varios personajes, aunque sólo uno de ellos es visible para el público. Claro que no es de descartar que los otros puedan verse y oírse a través de la mirada y la voz de la protagonista.
Conviven en CHOLITA el género gauchesco, el mito, la ucronía y hasta los mundos paralelos.
CHOLITA es muy difícil de contar... salvo en la escena, donde todo fluye.
ENTREACTO
LA PLATA
AV. 52 1675

CHOLITA. 2 (de y por ANDREA GIANA // dirección de MIGUEL DAO)


CHOLITA no es un monólogo, no es un unipersonal, y menos aún tiene que ver con el stand-up.
"CHOLITA, misterio campero en dos (o infinitas) jornadas" es una pieza teatral con varios personajes, aunque sólo uno de ellos es visible para el público. Claro que no es de descartar que los otros puedan verse y oírse a través de la mirada y la voz de la protagonista.
Conviven en CHOLITA el género gauchesco, el mito, la ucronía y hasta los mundos paralelos.
CHOLITA es muy difícil de contar... salvo en la escena, donde todo fluye.
ENTREACTO
LA PLATA
AV. 52 1675


 

CHOLITA. 1 (de y por ANDREA GIANA // dirección de MIGUEL DAO)


CHOLITA no es un monólogo, no es un unipersonal, y menos aún tiene que ver con el stand-up.
"CHOLITA, misterio campero en dos (o infinitas) jornadas" es una pieza teatral con varios personajes, aunque sólo uno de ellos es visible para el público. Claro que no es de descartar que los otros puedan verse y oírse a través de la mirada y la voz de la protagonista.
Conviven en CHOLITA el género gauchesco, el mito, la ucronía y hasta los mundos paralelos.
CHOLITA es muy difícil de contar... salvo en la escena, donde todo fluye.
ENTREACTO
LA PLATA
AV. 52 1675

viernes, marzo 21, 2025

CLUB PATORUZU TELEGRAFO INTERNO TESORERIA AÑO 1936

 En 1936, año de aparición del semanario Patoruzú, el personaje ya tenía un club de seguidores que se comunicaba internamente con su propio matasellos.




viernes, noviembre 15, 2024

viernes, julio 19, 2024

AHORA SÍ, EL LIBRO DE TORINO QUE ESTABAS ESPERANDO

Desde este blog se denunció en su momento el plagio descarado que significó la aparición de un mamotreto sobre Héctor Locurátolo Torino perpetrado por un personaje patético que a esta altura ni siquiera vale la pena nombrar.  Remito a  los curiosos a lo ya publicado (VER).

Esa guía telefónica, compendio de ñonería, impericia e ignorancia, no tenía que ver con el homenaje al autor de Don Nicola, sino más bien con la avidez de reconocimiento del supuesto autor. Tal grado de vanidad lo llevó a erogar para la publicación importantes sumas de su propio pecunio (aprovechadas por un imprentero bruto y codicioso) y otro tanto en la promoción (que fue disfrutado por quienes iban a comer sanguichitos a las múltiples presentaciones que promovió). En pos de la venta y de la "fama" chupó rastreramente cuanta media se pusiera a su alcance. Lo único que llegó a lograr fueron fotos -que dan verguenza ajena- junto a quienes él llama "grandes" del medio historietístico.

Más allá de los ejemplares que regaló, el grueso de la edición junta moho en la sórdida cueva que habita. Triste.

No sucede lo mismo con El conventillo de Don Nicola, editado por Deux, que apenas a diez días de salir a la venta está desapareciendo velozmente de las bateas de librerías y comiquerías, en una tirada excepcional, que triplica la del mamotreto aludido.


Y si esta edición tiene éxito es porque aquellos que siguen a Torino entienden que los realizadores de la misma no son meros oportunistas, sino personas conocedoras de su obra -que por otra parte luce en todo su esplendor en el volumen de Deux-.

Gente verdaderamente interesada en sacar del olvido a un historietista magistral, y no aprovechadora del trabajo ajeno en beneficio propio.

Hagamos un poco de historia y veamos en qué se basan estas afirmaciones...

Aproximadamente seis años atrás todo estaba listo para que Editorial Assisi lanzara a la venta el Don Nicola. Quien esto escribe había desmontado previamente los resquemores que generaban los dichos de otro impostor (V.L. son sus iniciales) que se decía poseedor de los derechos de Torino, cosa que muchos creyeron.

Mi amistad de larguísima data con Gustavo Middelhoff, sobrino nieto del genial dibujante a quien acerqué a la gente de Assisi, habilitó el proyecto que llegó incluso a anunciarse en una Feria del Libro.

Pero sucedió que Assisi dejó de editar historieta,

El frustrado proyecto de publicación de El Conventillo de Don Nicola parecía haber clausurado definitivamente la posibilidad que la obra magna de Torino llegase al gran público.

Fue en este punto en que el aprovechador al que me vengo refiriendo rapiñó todo lo que pudo del equipo que hasta entonces conformaba y se cortó solo.

En cambio Gustavo, Berni Torre -fundador del grupo Ediciones Torino, diagramador gráfico y apasionado de la historieta cómica- y yo, no nos resignamos.

Mientras buscábamos quien se lanzase a la aventura de la edición, revisamos y reformulamos el libro. Extirpamos cualquier vestigio del desertor, repensamos y mejoramos la selección de episodios, pudimos completar los comentarios a cada uno de ellos e incluir extras. 

Gustavo Middelhoff
Berni Torre

Cuando por fin logramos interesar a Pablo Muñoz en la patriada de publicar, pusimos un cuidado extremo junto con él en la calidad de la edición.
Es por todo eso que hoy, sin temor a equivocarme, puedo afirmar que el producto de Deux es muy superior al que iba a sacar Assisi.

En Margot, pleno corazón de Boedo, el barrio de siempre de Torino

Estamos ante un acontecimiento largamente esperado: Torino, finalmente, vuelve a ocupar el lugar -que nunca debió haber perdido- en el podio de los grandes de nuestra historieta.

Un libro para atesorar

jueves, mayo 02, 2024

BUSQUEDAS DE COLECCIONISTAS

Por suerte este blog sigue siendo frecuentado. Sospecho que el día que el último apague la luz el Facebook e Instagram, los blogs seguirán vivitos y coleando.

El preámbulo viene a cuento que de las múltiples consultas que recibo por mis notas aquí, me llegó una que no puedo contestar y por eso apelo a la fauna historietística que me sigue.

Se trata de ayudar a un coleccionista de Túnez, que està interesado en completar la serie "Habia una vez una copa del mundo" de Oswal y Albiac, aparecida a través de fascículos en la revista "Los mundiales de futbol y la copa 82".

Siendo que Oswal me gusta mucho, yo ni idea que existía. 

El amigo tunecino llegó hasta comunicarse con la Biblioteca Nacional, pero allí sólo conservan los números 2 al 14 de la revista. Por lo que gugleé son 39 en total. Los que tengan algo para aportar y quieran escanearlo, màndenlo a mi casilla de correo.

RECOMENDACIONES CINEMATOGRÀFICAS: "LA MODISTA"

Siempre me interesó el cine australiano por su singular mixtura de originalidad temática, grotesco y violencia.

Anoche, de puta casualidad, sin ningún dato previo, se me dió por ver en Netflix "El Poder de la Moda". Ya el título me hubiese espantado de entrada (en el original es "The Dressmaker", o sea "La Modista"), pero algo de la descripción y las imágenes de avance me engancharon como para dedicarle aunque sea dos minutos. Con los primeros títulos, al enterarme del origen, me dispuse a verla completa. Es una maravilla que recomiendo a aquellos que sepan disfrutar de algo muy distinto a lo que ofrece la industria y también a los bodrios que hoy en día suele gestar el llamado "cine de autor". Los no entrenados que decidan verla deberán despojarse de los infinitos clichés incorporados bajo la legitimación de -supuesta- verosimilitud.

La verosimilitud, no me canso de repetirlo, no surge de la confrontación con lo "real", sino de la coherencia interna de la obra.

" The Dressmaker" tiene algo de "La visita de la anciana dama" (Dürrenmatt), pero joven. Su devenir, absolutamente imprevisible, deriva en un falso final que hace temer el peor de los cierres de las comedias románticas, pero no... Allì empieza el verdadero desenlace que desata esa violencia imparable que mencioné al pincipio y que caracteriza las producciones australianas. Encima, divierte.

Una pepita de oro, perdida en la consabida mierda de Netflix.


viernes, marzo 22, 2024

LA PRIMERA APARICIÓN DE INODORO PEREYRA, EL RENEGAÚ

Hay personas que me hacen consultas historietísticas por algún trabajo específico en elaboración.

Pero también las hay que me preguntan sólo por curiosidad.

Si el tema me entusiasma hago propia la curiosidad del otro.

Ejemplo: un contacto quería saber la fecha exacta de publicación de Inodoro Pereyra en Hortensia, dado que en todas partes se menciona un genérico fines de 1972.

Me puse a revolver las Hortensias que conservo.

Fontanarrosa mismo -que debuta haciendo páginas de humor en el nro. 15 de la revista- ha declarado que en principio no pensó a Inodoro en continuidad. Se trataba simplemente de satirizar al Martín Fierro de Hernández, con alusión a la gráfica de Castagnino, que lo había dibujado una década antes.  

Es así como en el nro. 24 de Hortensia, 1ra. quincena de diciembre de 1972, aparece el personaje en un unitario titulado "Las tolderías de Traful".

En el número siguiente, en idéntica tónica, aludiendo al encuentro de Fierro con el sargento Cruz, Inodoro vuelve a aparecer, pero sin título alguno (creo que con este episodio se inicia el primer tomo de De La Flor, que no tengo ni me interesa tener). 

Ahora, si nos ponemos rigurosos, Inodoro Pereyra el Renegaú como serie, recién arranca en la tapa del nro. 26 , de la 1ra. quincena de enero de 1973, como muestro en la imagen...


(...como de costumbre Dao te informa de lo que no aparece en ninguna parte, para que después lo repitan -sin mención a Dao- en todas partes)

viernes, febrero 16, 2024

VEINTE AÑOS NO ES NADA...

Hace un par de días ví en mi cueva favorita el Sherlock Time de Colihue como nuevo y a menos de la mitad de lo que sale nuevo. Igual seis / siete cafés, hoy en día, bajo el reinado de Milei I, con los ingresos congelados, no da para meter en el acto la mano en el bolsillo. Más aún cuando ya tengo la serie en Récord y en la Biblioteca Clarín de la Historieta.

En su momento, a principios de siglo, puteé mucho sobre la desprolijidad de esa colección que tuvo dos etapas 2003-2004 y 2006-2007 y donde refulgía la ignorancia de Diego Accorsi, pero bueno... era lo que había y la compré.

Se me dió por volver a revisar la que es para mí la mayor obra -por sobre el Mort Cinder, inclusive- que produjo la dupla Breccia/Oesterheld.

Ahora resulta que no recordaba que en el tomito venía un capítulo repetido con la consiguiente ausencia de otro.

Volví hoy a la cueva, ojeé la edición de Colihue, que respeta los formatos originales y es infinitamente superior en impresión a la de Clarín y decidí que debía tenerla. Negocié un 10% menos, y voilá.

Para aquellos que también se clavaron con la chapucería de Clarín, va el episodio faltante.

De nada...











lunes, febrero 05, 2024

COMBATIENDO LA ESTRECHEZ MENTAL: QUINTERNO Y EL CINE

En la serie de notas que vengo realizando para la Agencia de Noticias NOVA, publiqué el sábado pasado una cuyo tema es QUINTERNO Y EL CINE (Primera Parte: El Tío Walt).

(ADVERTENCIA: no tendría sentido leer lo que sigue, de no estar al tanto del artículo referenciado, por lo cual recomiendo ir al link y luego volver, o de lo contrario abandonar este posteo)

Tuve muchas devoluciones positivas, tanto en privado como en redes sociales, pero no faltaron algunos reproches e insistencias sobre tópicos que creí suficientemente aclarados en mi escrito.

En principio debo realizar una salvedad. Quien aparece en la foto de la nota con el muñeco de paño lenci detrás no es en realidad Art Babbitt, sino Fred Moore, otro animador de Disney.

Sucede que en su momento, el detalle lo difundió Oscar Grillo, sin mencionar fuente.

Descubrí a posteriori de la nota que la foto era un fotograma proveniente de un video de YouTube (VER). La leyenda que lo acompaña ubica a Fred Moore "animando una escena para una película de entrenamiento de la Segunda Guerra Mundial en 1943".

Pero aquí surge otro equívoco. Los dibujos del Pato Donald y José Carioca colgados con alfileres en el escritorio, indujeron a creer que se estaba trabajando para "Saludos amigos!", película que para esa fecha ya había sido estrenada en varios países, arrancando por Brasil y terminando en EEEUU, como explico en mi nota.

También se yerra respecto a la fecha en que Babbitt deja los Estudios Disney. Si bien es cierto que luego de la huelga del '41 se lo despidió, luego fue reincorporado y siguió allí hasta 1948, año en que  él mismo se abrió  para trabajar en otro estudio, United Productions of America. Cuya abreviatura UPA, debo decir, dio pié a algún versero local para aventurar que lo había fundado Babbit y que el nombre era una referencia al hermano del Indio. (Fuente: VER ).

Para no entrar en más digresiones... el del video no es Babbit, cierto. Pero teniendo en cuenta el año,  es muy posible que el muñeco lo haya llevado él desde Argentina, con lo cual dejo zanjado el tema.

La otra cuestión pasa por la insistencia sobre la primigenia intención que "Upa en apuros" fuese un largometraje.

Una nota en una agencia de noticias no da para entrar en detalles que son sólo para conocedores. En cambio acá, espacio que frecuentan fans del indio, puedo permitirme abundar.

Entre los habitués de este blog se encuentra uno que viene permanentemente a ver qué puede robar (no diré su nombre, sólo pondré sus iniciales L.A.d.P.) y que pertenece al bando de los sostenedores de la teoría del largometraje. Aduce la carencia de material fílmico a causa de la II Guerra, como motivo de la reducción. No cita fuente (es su costumbre).



Basta con ver el corto para darse cuenta que el argumento no da para mayor desarrollo.Y que los storyboards sobrevivientes o los dibujos del Libro de Oro Patoruzú 1941 que no aparecen en la película sufrieron poda posterior.

Reproduzco algunos fragmentos del diario personal de Babbit, que fuera dado a conocer en el año 2012 por Jake Friedman (Fuente: VER -VER):

9 de febrero de 1942: Pasé todo el día corrigiendo la animación y la historia de la película de Dante. Fue un trabajo duro, pero lo disfruté muchísimo.

28 de febrero de 1942: Quinterno estaba tan ansioso por regresar que condujo desde Mar del Plata a 140 kilómetros por hora y llegó esta mañana temprano. Repasé con él la continuidad de su película, organizando cortes y cambios de secuencias para unir la historia.

Esto ya se encuentra implícito en el artículo que escribí para NOVA, pero a veces no queda más remedio que sobre explicar lo obvio. 




No nos ensañemos de todos modos con el pobre L.A.d.P.  que bastante cruz carga ya con su propia existencia. Es posible que el equívoco tenga larga data y provenga de una elemental interpretación de lo consignado en el citado Libro de Oro Patoruzú 1941. Al final de la profusa publicidad que allí se le dedica a "Upa en Apuros", se la califica como "película de dos actos (doble metraje que las comunes)".

Vuelvo a sobre explicar lo obvio: cuando menciona "dos actos" se refiere a dos rollos; y "las comunes" eran los cortos animados que para la época se pasaban en los cines, y que duraban a lo sumo unos ocho minutos, de allí lo de "doble metraje".

Duro trabajo el de desasnar palurdos...