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jueves, diciembre 27, 2018

CABO SAVINO, UNA MARAVILLA (2)

Este posteo se relaciona con este otro...
Seis meses después de la compra del lote, terminé de leer las revistas.
Bueno... completas, no. 
Las historietas del Cabo Savino, sí. A las otras apenas les pegué una mirada.
La experiencia viene a corroborar una vez más mi opinión sobre Columba.
Casalla, claro, queda intacto. Da la sensación que agarrase el lápiz como quien empuña un cuchillo, para producir ese trazo vigoroso y expresivo que sólo tienen los grandes.
Y los guiones de Julio Alvarez Cao son buenos, hay que reconocerlo. Se nota mucho la diferencia cuando la serie pasa -circunstancialmente- a otro autor.
Claro que se advierte cierta mala consciencia en Alvarez Cao por estar siempre del lado de los soldados, peones en la Conquista del Desierto. Así que algún apunte crítico tira, de tanto en tanto, a las autoridades. Pero muy suavecito, no vaya a ser que lo tilden de subversivo por meterse con próceres. También aparece -muy lavada- la idea de matanza entre hermanos, respecto a la Guerra del Paraguay.  Y hasta llega a extender esa categoría -la de hermano- al indio, aunque muy perdida en el sempiterno desprecio hacia su figura, clásico en el género gauchesco. (1)
Así y todo, esos pequeños detalles, hacen medianamente soportable aquí la ideología reaccionaria que destila cualquier producto de Miráme la Palomita.
Lo que no resulta disimulable es la grosera factoría editorial. 
Es tan de cuarta todo, tan de máquina de hacer chorizos, que hasta se equivocan con las tapas, mandan una que corresponde al episodio de otro número.
Ni hablar del clásico color berreta y la letra de máquina de escribir, que son un sello de fábrica.
Otro elemento muy divertido es el criterio de edición, que supongo iría cambiando de acuerdo a la respuesta del público.
La "Colección Todo Color" de Columba, se caracterizaba por traer aventuras de dos distintos personajes.
Durante los nueve primeros números al Cabo Savino lo acompaña Jackaroe, una adocenada serie del oeste, escrita por el paraguayo innombrable (que firma Robert O'Neill para darse dique) y correctamente dibujada por Dalfiume.
O sea, una de gauchos, acompañada por una de cow-boys.
Paralelamente se anuncia, en otra revista de la serie, Alamo Jim junto a Martín Toro. Es decir, al revés: protagoniza el cow-boy, secunda el gaucho.
Los ingredientes de la receta, hasta ahí, están balanceados.
Pero resulta que en el número diez de Cabo Savino, exportan a Jackaroe para Alamo Jim, e importan a Martín Toro para acá.
Así queda  cow-boy con  cow-boy y gaucho con gaucho.
No sé qué pasaría con el lector de Columba o con la estrategia editorial, la cuestión que para mí gaucho con gaucho es comida de zonzo.
A Jackaroe algún vistazo le pegaba, aunque sea por la línea elegante de Dalfiume.
Reler, en cambio, el dibujante de Martín Toro, es un pésimo copista de Casalla. Se ve que lo admira, se esfuerza en imitarlo, transpira la camiseta, pero es malo con ganas, el pobre. Ni siquiera sabe narrar en imagen.
Y aparte del dibujo, el Cabo Savino, es un personaje bien delineado, con una conducta coherente y distintiva.
En cambio, Martín Toro es amorfo, no tiene fuerza ni personalidad, un estereotipo del milico de fortín.  Los guiones -confusos, pretenciosos y pobres- pertenecían mayormente a Sergio Almendro. Pero a veces le tocaba a otro que estuviese de turno (Albiac, por ejemplo) y el resultado era afortunado. De inmediato uno piensa que ese argumento hubiese lucido mucho más protagonizado por el Cabo Savino. 
En fin... la primera mitad de cada una de estas revistitas, vale la pena.
El resto de las páginas, si uno no fuese coleccionista, podría arrancarlas y tirarlas tranquilamente al tacho de basura (para el baño no sirven, si se tiene el culo delicado, porque el papel es áspero).



(1) A raíz de la lectura de este posteo, un amigo dibujante me informa que la fuente principal de Alvarez Cao era "La Guerra al Malón", del Comandante Prado; pero que además filtraba algunas referencias de "La Pampa Habla", de Luis Franco, un seguidor de Trotsky. Este dato termina por confirmar mis observaciones y mejora mi concepto acerca del mencionado guionista.

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