SOBRE ESTE BLOG...

Acá vas a encontrar, básicamente, data sobre historieta cómica argentina clásica. Además, bastante de bande dessinée. Algunas reflexiones sobre el lenguaje historietístico, muchas polémicas y miles de imágenes, la mayoría de mis propios archivos. La forma más fácil de ubicar un material o autor es ir a "Etiquetas", revisar y hacer click en la pertinente. También podés escribir una palabra clave en "Buscar en este blog". Tenés mi contacto, encima. Suelo responder mails si la consulta es muy específica. Podés tomar lo que quieras, siempre que cites la procedencia. Si no citás, y te ubico, te escracho públicamente, como he hecho en varias oportunidades. Enjoy

viernes, mayo 09, 2008

BOLUDO EL QUE LEE (2)

Bien... El petardo que tiré ha calentado el ambiente.
Opiniones: Es afortunado que los dibujantes sean las estrellas de la historieta. Boludos son los nerds. Boludos son los frikis. Boludos somos todos. La historieta es arte. Aguante el manga.
Yo no opino sobre las opiniones y sigo...
Los que estaban en el candelero en los ’50, ’60 hicieron escuela.
No tengo ganas ahora de revisar revistas viejas, pero de pibe me cansaba de ver esos avisos que proclamaban que si uno aprendía a dibujar historieta, se iba a convertir en un Quattordio. Exito. Plata. Minas...
Quiénes daban clases? De memoria cito: Pratt, Breccia, Ferro... Oesterheld tenía una escuela? Me parece que sí...
(De acá en adelante escribiré posts fragmentarios e indocumentados, sin intentar elaborar ninguna tesis, lo más caprichosos posible. Total, la lectura de mis dichos es sumamente caprichosa. Entonces, en vez de pretender que mis lectores se adapten a mí, yo me adapto a ellos y listo...)
Qué enseñarían? Qué les quedó a sus alumnos? Por qué generación vamos, progeniada por esas escuelas? Nietos, bisnietos de los que estudiaron con ellos?
Si Breccia, además de dibujar, enseñó que había que tener siempre al lado un guionista talentoso, como hacía él, parece que quedó en el olvido...
Si Pratt o Ferro hablaron de la creación integral, a esas clases faltaron muchos...
Si Oesterheld abrió cursos de guión no se debe haber inscripto nadie...
No es raro que en disciplinas que necesiten de más de un rol, cambie cíclicamente el turno del estrellato.
En el teatro ha pasado y seguido. Del reinado del actor, se pasó al del autor, que fue derrocado por el puestista, hasta que vino la creación colectiva... Ahora debe ser el turno del productor, me parece.
No es raro, pero es nocivo. Se pierde de vista la armonía del conjunto.
Como en la historieta.
El otro día, en trasnoche, aburridísimo, haciendo zapping, me encuentro con “Alien vs. Depredador”. Con el correr de las escenas no dejaba de preguntarme qué había quedado del fascinante, siniestro, íntimo vínculo entre la Teniente Ellen Ripley y la criatura alienígena.
Alguien creyó que Alien era un personaje independiente de ese vínculo. Y que Ridley Scott no era insustituible.
Leía hace poco a un dibujante -excelente dibujante- afirmar que el Eternauta era un personaje, independiente de las circunstancias en que lo planteó Oesterheld.
Sin embargo, Oesterheld dijo algo así como que el único héroe valedero era el héroe colectivo.
Eso no lo debe haber leído el dibujante -excelente dibujante- al que aludo.
El Eternauta, cualquiera de los que propuso su autor, es la historia de la resistencia a una invasión. La de un Robinson múltiple, de estos sufridos pagos.
No se debe interpretar así, seguramente.
De allí las zagas de los dibujantes admiradores del Eternauta, cual si fuera un superhéroe yankee, y los aplausos de los que quieren más Eternauta, aunque Oesterheld esté desaparecido, aunque la nevada mortal ya nos haya exterminado a todos. A toda costa.... Más!!!
Alguien, en algún momento, me recomendó "Los Libros de la Magia". Son cuatro tomos. Hace poco empecé a leerlos. Un dibujante de puta madre, capaz de pasar del realismo fotográfico al impresionismo, y hacer que todo eso llegue a tener unidad. No terminé el segundo tomo. Hasta casi finalizar éste todo había sido presentaciones del personaje a otros personajes que le enseñaban no se que cosas confusas, en un lenguaje ampuloso, digno de Robinjú.
El viejo, querido y denostado Sasturain, que es un escritor, se babea por dibujantes que protagonizan, en la Fierro que él dirige, el show del dibujo (algunos bien, otros pésimo) sin siquiera preocuparse por contar una mínima historia, en el lenguaje que sea.
Y Sasturain es también argumentista de historietas. Pa’ mí, con todo lo simpático que me resulta, no demasiado bueno ni en eso ni en la literatura. Creo que lo que mejor hace es prologar y hablar de libros por televisión.
Trillo, por supuesto, es muy buen guionista de historieta, y si no me equivoco, nunca tuvo aspiraciones literarias.
Lo que sí pasaba con Oesterheld, que era brillante en el guión, pero a mi juicio no le daba pa’ otra cosa.
Robinjú, pobre, tiene las mismas aspiraciones, pero ni siquiera puede escribir una mediocre historieta.
Tipos que sean muy buenos en los dos terrenos, como Jodorowsky o Copi, deben ser contados con los dedos de las manos.
Es el guionista de historietas, en general, un literato frustrado?
En una de ésas, el género historietístico ha quedado huérfano de argumentistas, dado que ahora, en la novela o el cuento, se aplaude cualquier cosa.
O quizá sea que los dibujantes no les dan pelota, se creen omnipotentes, suponen que la historieta es sólo dibujo...
Vaya uno a saber...
La cuestión es que yo, que soy un boludo, sigo leyendo historietas. Aunque me aburran soberanamente, aunque las deje por la mitad...
Hasta hago caso a alguna recomendación de personas que estimo y me pongo a leer a Tezuka, y apenas pasadas unas cuantas páginas, me pregunto: qué hay de nuevo acá? qué cosa que no haya visto -mejor hecho- en los clásicos yankees? Si no me lo dijeran... me daría cuenta que este tipo es ponja? Y me aburro de nuevo y lo dejo.
Cada tanto, pa’ recuperar la fe en el género, agarro una Don Nicola, o una Capicúa, o una Patoruzú, o revisito a Breccia... O me voy de paseo un rato con los queridos franco-belgas...
Y aunque no me aburran tanto, me doy cuenta que tampoco los puedo leer ya con el entusiasmo de los 10, los 15, los 20....
Será que habré madurado?
No puede ser!!! Yo quiero seguir siendo un pelotudo!!!
(continuará)

3 comentarios:

  1. Aprovecho este panel aún vacío así evito las puteadas cruzadas contra gente que no tengo el placer de conocer.
    No puedo discutirte lo del teatro (donde el autor siempre fue bastante relevante pese a las modas que señalás) pero, por ejemplo, en el cine de estos lares, parece que el guión puede escribirlo cualquiera e incluso no escribirlo nadie. Y en publicidad no sé cuántas campañas cuentan con una buena articulación entre un redactor creativo y un director de arte, análoga a la que debería darse entre guionista y dibujante en la historieta. Claro que un mismo creador puede cumplir con suficiencia más de un rol pero suele tratarse de casos excepcionales. El tema da para mucho y quizás tenga que ver con cierta caída actual de la palabra (aún si el lenguaje en cuestión careciera de ella) y sus estrategias narrativas, descriptivas y argumentales. Y no me refiero a la cacareada "era de la imagen" sino a un empobrecimiento general de las grandes funciones del lenguaje verbal. Puede haber historieta sin palabra pero no sin un guión (escrito o no) hecho de palabras. Un gran dibujante puede no tener el menor talento para narrar y un gran guionista puede dibujar para el carajo, pero por algún motivo este último no suele publicar sus monigotes.
    Saludos.
    PS: Alien vs. Depredator tendrá problemas de guión pero ¡qué efectos especiales!

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  2. ¿Es tan así?
    Capaz que hay que abrir un poco el panorama.
    Lo mejor de la historieta norteamericana de los últimos 20 años tiene guiones absolutamente magníficos: Ware, Clowes, los hermanos Hernández, Deitch.
    La renovación de la historieta de superhéroes o del mainstream yanky en los '80 fue obra de guionistas, en particular Alan Moore, pero también tipos que me gustan menos (Milligan, Morrison, el propio Gainman que no me gusta casi nada pero es un problema mío, incluso el mejor Miller).
    No he podido leer demasiado la "nouvelle BD", pero tipos como Trondheim no son precisamente flojitos de guión. Persépolis no es precisamente una "Obra de dibujante".
    Capaz que el problema es en Argentina, pero es difícil juzgar algo que casi no existe, pero puedo pensar guiones interesantes también.
    Después, la suposición de que escribir guiones tiene algo que ver con escribir literatura corre por su cuenta. Es como los periodistas que creen que son escritores sólo porque vistas desde afuera sus actividades físicas se parecen...

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  3. Creo, Cinzcéu, que a más del empobrecimiento del lenguaje, nos encontramos con que éste no cuenta nada, como en Ionesco. O que no se puede creer en lo que cuenta. Eso nos lleva a una causa anterior: la devaluación del pensamiento. No es casual -y vuelvo al teatro- que entre tanto despliegue de ingenio posmo sea necesario de tanto en tanto "escuchar" a un Brecht.
    Vuelvo a remarcar, Fede, que hablo de la Argentina. Y de un mercado casi inexitente, como Ud. dice (vaya a saber por qué, hace cincuenta años no era así). La industria yankee sería muy estúpida si no tuviera en cuenta a los guionistas, y -coincido- Trondheim-Sfar, por ejemplo, son brillantes. No olvidemos que partimos del supuesto suyo (para nada romántico, aclaro por las dudas) que un artista puede crear sin preocuparse por la edición. Esto tendría que darse con más frecuencia si el mercado es prácticamente inexistente. Ud. puede pensar en guiones interesantes. A mí, los únicos que se me ocurren son los de Trillo, que ya está viejito. Algún De Santis, algún Birmajer, esforzándome mucho. Pero ojo, que estos dos tienen ya algunos aplausos en literatura y en cualquier momento se nos van... Del resto prefiero no acordarme. Aún dentro de un mercado muy pequeño, sean buenos o malos, no significan nada proporcionalmente en relación a los dibujantes que se pretenden creadores integrales. Ahora, puede ser que algunas obras maestras no hayan caído en mis manos o que estén escondidas en carpetas, como Ud. dice. También puede ser que pertenezcan al género del manga nacional. En ese caso -que lástima- nunca las voy a leer.

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