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Acá vas a encontrar, básicamente, data sobre historieta cómica argentina clásica. Además, bastante de bande dessinée. Algunas reflexiones sobre el lenguaje historietístico, muchas polémicas y miles de imágenes, la mayoría de mis propios archivos. La forma más fácil de ubicar un material o autor es ir a "Etiquetas", revisar y hacer click en la pertinente. También podés escribir una palabra clave en "Buscar en este blog". Tenés mi contacto, encima. Suelo responder mails si la consulta es muy específica. Podés tomar lo que quieras, siempre que cites la procedencia. Si no citás, y te ubico, te escracho públicamente, como he hecho en varias oportunidades. Enjoy

domingo, junio 08, 2008

Aventuras Dibujadas: los pibes de antes y los de ahora

Completé las Aventuras Dibujadas que salieron hasta el momento. Encontré en librerías de La Plata las que me faltaban: Martín Holmes, Monsterville y El Cuerno Escarlata. Las tres confirman lo que antes había apuntado respecto al nivel de calidad de la serie. Y también que el enfoque para un público infantil no priva a los adultos disfrutar de algunos guiños que tiran los autores. Ejemplos: el de historieta dentro de la historieta en Dante Elefante, o el de Trillo en relación a Ionesco, en El Cuerno Escarlata. También se disfrutan otras cosas: Monsterville, desde la parodia inicial a Astérix, hasta la última página, ofrece genuina diversión. Y el vuelo poético de Bosquenegro resulta infrecuente en la historieta para chicos. La más cercana a una franja adolescente es Martín Holmes, guionada estupendamente por Trillo. Todas denotan inteligencia y creatividad, aunque a mi gusto, en la gráfica, se extraña el elemento artesanal, eclipsado por tanto recurso digital, que hace que todo termine pareciéndose. Rescato unas frases de Leonardo Favio, en un reciente reportaje: “...tuve que aprender la utilización de la nueva tecnología, que avanza y te da posibilidades increíbles para diseñar mejor, trabajar cada pincelada, si se sabe manejar eso con prudencia. Ahora si sos un deschavetado que te enamoras del pomo de la pintura en vez de aquello que podes pintar con ella. Esa máquina puede enfriar la obra, vos tenés que usarla pero la máquina no puede ponerle corazón a tu obra, se lo tenés que poner vos”.
Pasando a otro terreno, la historia de Martín Holmes me llevó a asociar con una Correrías de Patoruzito. Se trata del Nº 46, aparecida en octubre del ’61, y titulada Una Aventura en Londres. Allí el pequeño gran cacique se une al mismísimo Sherlock Holmes, para desentrañar una serie de misteriosos robos.
He señalado en muchas oportunidades la larga etapa argumental en que Patoruzito desarrolló sus habilidades detectivescas, a diferencia de su versión adulta que si bien lo superaba en hazañas físicas, quedaba disminuida en inteligencia.
La mayoría de esos guiones, presumiblemente de autoría de Mirco Repetto (y dibujados por Tulio Lovato), se equiparan en calidad a los ofrecidos en Aventuras Dibujadas.
Esa maravillosa época de Correrías de un Pequeño Gran Cacique Patoruzito, la inscribo en la caracterización que hacen en su manifiesto los muchachos de Banda Dibujada, respecto a títulos olvidados, ya que ha sido muy poco reeditada en las actuales Selección de las Mejores. Y aún en los que sí lo fueron, las mutilaciones sufridas no les hacen justicia. La BeDé argentina, para corregir en el futuro estos descuidos, y buscando que se ubique la historieta en la misma jerarquía que el cuento infantil, propone la edición en libros. “Las revistas están un tiempo muy breve disponible en los kioscos”, afirman.
La Correrías, efectivamente, desaparecía de los kioscos. Pero existía la seguridad que al mes siguiente venía un nuevo título a reemplazarla. La industria editorial era fuerte, y la continuidad se hallaba garantizada. En base, por supuesto, a la gran popularidad de la historieta entre los infantes. No había mediatización del adulto, como puede suceder hoy con Aventuras Dibujadas, que es más probable que sea adquirida por padres o docentes en librerías. El pibe de los cincuenta o de los sesenta, solía juntar las monedas e irse solo al kiosco del barrio a comprar la Patoruzito, o la Capicúa o la Nicolita. Y si no, hinchaba en la casa para que el diariero las incluyese en el reparto, resistiendo la opinión de los mayores que no veían con buenos ojos la lectura de "esas pavadas". De última, las pedía prestadas o hacía canjes con otros pibes. Hoy día, pareciera ser que la historieta es territorio exclusivo de adultos nostálgicos y de frikis que eternizan su adolescencia.
Estoy tentado a seguir por estos rumbos, de hablar del terreno perdido... Pero hace muy poco tiré en un grupo que los pibes de ahora no leen -ni historieta, ni nada- y se me acusó de viejo choto. Se me refutó con una batería de ejemplos que demostrarían lo contrario: Harry Potter, la enorme cantidad de editoriales que abastecen la franja infanto-juvenil, el material no literario que se consume, e incluso lo que se lee por internet, considerando que el concepto de lectura puede hacerse extensivo hasta los chats.
Refuté, sin mucho entusiasmo frente a lo endeble de las objeciones, que en el primer caso se trata de lectura monotemática. Como los chicos chiquitos, los adolescentes que consumen al mago quieren que les cuenten el mismo cuento una y otra vez. Así nunca llegarán a descubrir a Stevenson, Dickens, Dumas, Defoe, Verne. Menos aún seguir después, claro, con Cervantes, Shakespeare, Flaubert, Dostoievsky, Kafka, Cortázar, Bioy, Borges... De Joyce, ni hablemos. También argumenté que las editoriales dedicadas al rubro ya no se dedican a editar a los clásicos del primer grupo, sino que imponen a maestras y profesoras el autorcito de moda, que les ahorre el trabajo de pensar y traducir. El resto de las objeciones, cae de maduro que no merecen respuesta, en tanto no existe un mínimo de acuerdo en el plano axiológico o lisa y llanamente pertenecen a la categoría de chicanas.
O sea que, si bien apoyo los postulados de Banda Dibujada, acotaría que hay un trabajo previo a las peleas por las ediciones en libro de la historieta, por la equiparación de ésta con el cuento infantil y por la preservación del pasado del género: lograr que los pibes se interesen por la lectura.
Ahora, si este problema no existiese y mis apreciaciones respondieran a un cíclico lamento generacional, sinceramente me alegraría.

6 comentarios:

  1. Yo, un pibe de los 60, consumí ávidamente la Patoruzito pero también otros textos como La Prensa (!!!), El Gráfico y su suplemento mensual Sport. Así se aprende a leer y no (sólo) con el Manual del Alumno Bonaerense. De la Patoruzito recuerdo una época de canje febril en negocios de 2x1 (dejabas dos y te llevabas una nueva aventura). Después me hice grande y, después, "intelectual" (???), pero la socialización primaria en los lenguajes mediáticos del relato se fijó con la Patoruzito entre muchos otros. Pregunto: ¿Patoruzito no nos contaba el mismo cuento una y otra vez? Yo creo que sí, y así aprendimos la insistencia de la cultura. Y nos gusta repetirla, aún hoy: somos seres reiterativos. Yo leía Patoruzito y también leí a (casi) todos los autores que mencionás, pero... ¿habrá sido mérito de la humilde Patoruzito?, ¿o de configuraciones sociales que afectan pero exceden a toda historieta?
    Igual creo (constato a diario) que el problema existe y comparto el "cíclico lamento generacional" por lo que sinceramente, no me alegro. En definitiva, un artículo demasiado complejo para una mente enquilosada como la mía, ya casi senil.
    Saludos.

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  2. ¿"Enquilosada"? ¿No habré querido decir "anquilosada"? Eso pasa por leer demasiada boludez...

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  3. "Refuté, sin mucho entusiasmo frente a lo endeble de las objeciones"
    Refuté, endeble... Ay, mi querido DAO, esos recursitos retóricos de chicanero de bar...

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  4. Querido Cinzcéu: te estoy debiendo una visita a tu blog, deuda que se hace extensiva a otros, pero ando a full, y encima, las discusiones en los grupos me quitan el poco tiempo que dispongo. Por supuesto que con Patoruzito buscábamos que nos repitan el mismo cuento y que, en un sentido más amplio, aún lo seguimos buscando. Pero estricto sensu, cuando empezamos con la gran literatura los cuentos se diversificaron y nos abrieron puertas a otros mundos. De ahí que señalo que si los pibes se encierran en Harry Potter, se los pierden. Acuerdo, lógicamente, en que el socio-histórico es determinante para la lectura, para la producción de historias, para todo. El artículo pretendía circunscribirse a la lectura de historietas, se abrió un poco más, pero no lo suficiente. Abrazo
    Fede, cómo le va? Creo recordar ahora que usté fue uno de los heridos en combate... Mire lo que son las casualidades: yo también me levanté esta mañana con un derrame en el ojo! Abrazo

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  5. ¡CLAP CLAP CLAP CLAP!!!
    ¡Totalmente de acuerdo con usted, Dr. Dao! Si se postula para algo, seguro tiene mi voto.
    Me alegro mucho que te haya gustado la colección, la idea central de todo esto es que no muera el espíritu de las viejas lecturas (Ediciones Quinterno, Mazzone, Torino, Ferré, Mac Perro y demás) pero realizadas hoy por buenos autores contemporáneos, que por sobre todas las cosas, sepan narrar. Si logramos que los chicos de hoy disfruten el leer un álbum de historieta (como hacíamos los de mi generación cuando llegaba un Asterix o un Lucky Luke a nuestras manos), el objetivo de Banda Dibujada en este mundo se habrá cumplido. Después habrá tiempo de pulir gustos, estilos y demás. La cosa es abrir paso a machete limpio, después vendrán otros, a futuro, a alisar el camino ya despejado. Mientras tanto, hay que arremangarse y transpirar la camiseta. Pero la cosa, al menos un poquito, empezó a andar.
    Un abrazo, Cesar.-

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  6. Los aplausos los merecen uds.; César. Abrazo

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