SOBRE ESTE BLOG...

Vas a encontrar, básicamente, data sobre historieta cómica argentina clásica. Además, bastante de bande dessinée. Algunas reflexiones sobre el lenguaje historietístico, muchas polémicas y miles de imágenes, la mayoría de mis propios archivos. La forma más fácil de ubicar un material o autor es ir a "Etiquetas", revisar y hacer click en la pertinente. También podés escribir una palabra clave en "Buscar en este blog". Tenés mi contacto, encima, acá al lado → → →→ → →→ Suelo responder mails si la consulta es muy específica. En cuanto a enlaces que ya no funcan, lo siento, llegaste tarde. Podés tomar lo que quieras, en tanto cites la procedencia. Si no citás, y te ubico, te escracho públicamente, como he hecho en varias oportunidades. Enjoy

jueves, mayo 20, 2021

BANDE DESSINÉE EN PANDEMIA (I): SPIROU x 2: "LES VOLEURS DU MARSUPILAMI" Y "LA PEUR AU BOUT DU FIL"

La obligada abstinencia de viajes, y en consecuencia de tours de compras por cuevas europeas, hizo que acudiese a otros recursos.

El primero, el más vulgar, fué la compra en Mercado Libre. Por setiembre del año pasado, en una librería de Capital, apareció flamante el último de los tomos de Spirou, etapa Franquín, que me faltaba.  Lo podía haber traído de Francia, en mi viaje del 2019, al filo de la pandemia, pero por una distracción no lo tenía anotado en la lista que siempre llevo encima. De todas maneras, el precio del librero capitalino era más que razonable.


Dije que era el último de los tomos por conseguir, pero quedaba algo más en el tintero...

"La peur au bout du fil" es un episodio corto de Spirou, aparecido originariamente en la revista homónima, en modalidad "à suivre" (o sea nuestro "continuará")  durante siete números de principios de 1959.

Anteojito, para fines de los '60, lo publicó en Argentina como "El miedo al final del hilo". Traducción literal que resulta más feliz que la española "El pánico llegó por teléfono", ya que en ella se pierde la ambigüedad entre el  conector  de este aparato y el de un detonador. Para mí, estaría perfecto "El miedo al final del cable".

Ferré injertó  un espantoso crossover en la viñeta final. Así y todo agradezco el haberme permitido asomar por primera vez al talento deslumbrante de Franquín.

Claro que para dicha época andaba rondando la adolescencia y ya no estaba para Anteojito, que por otra parte compraba mucho menos que Billiken. Recuerdo apenas alguna entrega aislada.

Ferré acometió también con "Zorglub ataca" (o sea, "Z como Zorglub") y logró grabarme en  la retina la triunfal entrada del villano a Champignac. Recién pude reencontrarla varias décadas después, en la edición de Grijalbo, que tuvo distribución en la Argentina.

Pero bastante antes, cuando en  las bateas de las librerías de calle Corrientes se encontraban tesoros a precios irrisorios, di con un álbum de Jaimes (Madrid, 1965) que aún conservo: "El turista del mesozoico".

Todo esto viene a cuento que en las ediciones francesas  posteriores de "Le voyageur du mésozoïque", junto a este último título se incluyó como segunda historia "La peur au bout du fil".

Luego ya se impusieron los integrales, de modo que me quedó colgada esa corta aventura -con guión de Greg, nada menos-  para completar en papel todo el ciclo Franquín. 

Hace muy poco me enteré que los franceses, que ya no saben que inventar con la bande dessinée clásica, sacaron "La peur au bout du fil" en lujosa versión restaurada, con dibujos inéditos y comentada por dos sabelotodos, más la hija de Franquín, a un costo de 24,95 €.

Bajé el tomo: las 14 páginas originales de la historieta la estiraron con pavadas a 72. Encima, la reproducción del episodio en sí, deja en blanco la zona donde iba el logo de portada de cada entrega en Le journal de Spirou (se publicaba desde la primera página) por una supuesta  fidelidad al original. Si algo faltaba para disuadirme de la peregrina  idea de comprarla por internet, era justamente eso.


Se me ocurrió entonces armarme mi propio tomito con la versión anterior, la que acompañaba a "Le voyageur du mésozoïque", que tenía guardada en digital. 

Elegí como tapa la de los antiguos álbumes recopilatorios de la revista (el 70, en el caso), como portada el número de la primera entrega en el hebdomanario francés, a continuación la página presentación de segunda historia con título incluido, y finalmente la historieta en sí.

Podrán apreciar lo bonito que quedó. 







viernes, enero 29, 2021

VAILLANT, CÉZARD Y SAN MARTÍN

En setiembre del '19, en Avignon, descubrí un local dedicado a la bande dessinée antigua. En su vidriera lucía un grueso volumen de extenso título.

"Vaillant : Le journal le plus captivant 1942-1969 : La véritable histoire d'un journal mythique", trata la historia de la revista donde nació Arturo, el fantasma justiciero, del genial Jean Cézard.

Fue amor a primera vista. A pesar de que el dueño del local se mostró inmune a mis intentos de regateo, lo terminé comprando (por 20 euros, lo acabo de ver en Amazon arriba de 300).

Lo empecé a leer hace algunos días. 

La publicación era afín al PC francés y algo de adoctrinamiento se traslucía en sus notas e historietas.

Durante un período, por ejemplo, se ocupó de reseñar gestas libertarias de todo el mundo.

En el libro, encontré el dato que una de ellas, la del número 377, del 3 de agosto de 1952, estuvo dedicada a San Martín y fue ilustrada por el mismísimo Cézard, quien para ese entonces se dedicaba al dibujo "serio".

Acabo de descargar el ejemplar de un foro rumano, donde son fanáticos de Vaillant y de su continuidad, Pif Gadget. 

Aunque el San Martín de Cézard no sea muy canónico, es un Cézard, al fin y al cabo.



miércoles, diciembre 30, 2020

martes, noviembre 24, 2020

EL ACTOR IDEAL PARA PATORUZU, SEGUN QUINTERNO (II)

Hace dos años, hice un posteo sobre el actor que Quinterno imaginaba para interpretar en cine a Patoruzú (VER).

Revisando para los videos los números de 1938 del semanario, me encontré con este artículo, de una sección donde el chiste consistía en que dos actores hablaran mutuamente mal del otro.

Y de nuevo aparece León Zárate....

Patoruzú N°47, del 08.08.38


domingo, noviembre 08, 2020

BANDES DESSINÉES SOBRE ARGENTINA

Strapontin chez les gauchos (VER) , de 1960, era hasta ahora una de las raras bande dessinée por mí conocidas, cuyo argumento transcurría en Argentina. A raíz de una búsqueda que nada tenía que ver, me encuentro con Bandoneón, ya no un episodio aislado, sino toda una serie que ubica como escenario a nuestro país. Con guión de Yvan Delporte y dibujos de Dino Attanasio (el de Les aventures du Signor Spaghetti, 1957, junto a René Goscinny  -VER-), fue publicada en origen en 1979 en el semanario belga Pep, en neerlandés, y traducida al francés por Delcourt, en una serie de tomos que recogen trabajos inéditos del dibujante ítalo-belga. Se observará la curiosidad que títulos y algunos textos parecen originalmente en castellano.




miércoles, octubre 07, 2020

LOS "JEUX DE MOTS " DE GOSCINNY

No bien arranqué con La tête de turc d'Iznogoud, tuve que pedir ayuda a un amigo docto en francés, por los clásicos juegos de palabras de Goscinny. A su vez, mi amigo consultó a amigos suyos franceses. 




No era tan complicado, pasa que uno de entrada se acostumbra mal con la presentación del Turco Samalec... toplasma, y cree que es una cuestión de completar la primera palabra con la segunda... pero a continuación se trata de invertir el orden. 


Parece que es un tipo de acertijo muy de los franchutes, que consiste en plantear que el señor y la señora tal y cual tuvieron un hijo, y luego preguntar cuál es el nombre del hijo. Una vez dada la respuesta, el interpelado debe completar mentalmente ese nombre con el apellido, para que se produzca el efecto cómico. 

En el caso sería:


1) el señor y la señora Henné tuvieron un hijo... ¿cómo se llama el hijo? Ali... henné = alienado / loco;

2) el señor y la señora Sclub tuvieron un hijo... ¿cómo se llama el hijo? Dinar...sclub = Diners Club (acá juega la misma sonoridad que se da en el nombre del Visir).

En el segundo episodio, un barco pesquero regresa con sus tripulantes congelados, por haber escuchado el canto de una sirena, salvo uno que es sordo y la pudo capturar. Consultada por su nombre, la sirena dice llamarse Dalaerte, o sea sirena de alerta. Hasta ahí venía fácil...

Iznogoud, por supuesto, intenta usar ese hechizo con el comendador de los creyentes, pero permanentemente se frustra -como de costumbre- su intento de eliminarlo. Uno de esos fracasos se debe a que la sirena no quiere cantar porque el Califa tiene hambre. Iznogoud no entiende la relación. Dalaerte le contesta: "No sabés que estómago hambriento no tiene orejas?!?".


Lo atribuí a un dicho francés al que no encuentro equivalencia en castellano, por lo cual sería de difícil traducción para lograr el efecto cómico.

Rastreando en la web, me enteré que en realidad se trata de un proverbio latino atribuido a Catón : "Es difícil discutir con el vientre, porque no tiene orejas".

Dada la procedencia, se me ocurre que tendría un significado más profundo en origen.... algo así como que al que tiene hambre no se lo puede convencer con palabras.

domingo, septiembre 13, 2020

martes, septiembre 01, 2020

QUINTERNO DESCIENDE DEL MONO

No me iba a perder el título, pero poco tiene que ver con el contenido, salvo en el preámbulo.

Se ha mencionado hasta al hartazgo el homenaje que Quinterno realiza a su mentor, el "Mono" Taborda, en la tapa del primer número de Patoruzú.

No se conoce tanto el hecho que haya sido mentor no sólo en el dibujo. 

Como ya he reseñado en algún posteo anterior perdido en este blog, el "Mono", aparte de caricaturista, era hombre de farras y juergas. Íntimo amigo de Alvear, esa característica hizo que el Presidente le encargase la misión pública de hacer vivir la noche de Buenos Aires a ilustres visitantes extranjeros, verdaderos playboys del jet-set internacional que venían a la ciudad durante aquellos años locos. 


El Pibe Quinterno, ya quinceañero, posiblemente se haya colado en esas travesías nocturnas. 

Esto explicaría como un muchacho de dieciséis años conociese tan bien a ciertos personajes de la noche porteña. Cuando dibuja (aunque con guión ajeno) en El Suplemento, en 1925, su primer personaje, que frecuenta esos ambientes, había alcanzado esa edad.

Dicho esto, lo nuevo que acabo de descubrir es que la temprana muerte de Taborda en 1926 (tenía apenas 36 años) dio origen a un tango de despedida.

En efecto, "Se fue Taborda", con letra de Francisco García Jiménez y música de Anselmo Aieta fue grabado ese mismo año por la orquesta de Francisco Canaro con la voz de Azucena Maizani. 

He aquí la letra que habla por sí sola de la gran popularidad del dibujante y del afecto que se había granjeado:


“Adiós, Taborda”... Te dijo así la vida

Aquella noche que no te vio reír.

Y a la calle, en la sombra te lanzaste

Por esa calle, ya nunca has de venir.

¡Hermano loco!... Y al rato de camino

La bienvenida, te daban al pasar,

Te llamaba Carriego desde un patio

Y el canillita Florencio, de un portal...

 

¡Adiós, Taborda!

De nuestro Buenos Aires,

La historia de un momento

Tu lápiz dibujó.

Y generosa

Tapando tus dolores,

Sus luces de bengala

Tu risa repartió.

Ahora, Monito

Nos ves mejor de arriba,

Y el gran papel del cielo

Pintás con tu carbón...

Ahora a los pibes

Tirás del firmamento,

Monedas de estrellitas

Que le robás a Dios.

 

Tus personajes, sus almas enlutaron

Y tu carroza llevó, llorando, atrás,

Las patotas del centro... las muchachas

El pobre obrero y el taita de arrabal.

¡Muchacho loco!... Qué tristes se han quedado

Los que volvieron de darte un mudo adiós,

Yo recojo, hermanito, esa tristeza

Y en este tango la rezo para vos...

viernes, agosto 28, 2020

sábado, julio 18, 2020

MARIANO JULIÁ Y DON ROSA

A cualquiera que se haya adentrado un poco en el mundo de la EDQ, la editorial de Quinterno, le suena el nombre de Mariano Juliá, al menos como argumentista de las primeras -y mejores, no me canso de repetirlo- Locuras de Isidoro. 
Debe haber quien lo recuerde, claro, por aquella extraordinaria sección en Patoruzú semanal, que cada tanto releo y sigue siendo garantía de diversión: Jovito Barrera un barrilete sin cola (invariablemente con ilustraciones de Ferro). 
Pero quizá no se tenga tan presente que en la misma revista, Juliá desarrolló durante años otro personaje, ya no dentro del género de la picardía porteña, como Jovito, sino en la vertiente campera. Me refiero a Don Rosa. 
Estuve revisando pilas de ejemplares y lo ubiqué -muy genéricamente- desde la numeración del 900, o sea mediados de los '50, cuando la publicación era aún en formato apaisado grande. En esa etapa, si bien aparecía Don Rosa, los títulos respondían al argumento de cada cuento en particular.  
Después, con la revista ya en formato tabloide (alrededor del 1100, año 1960) la sección es fija y pasa a tener el nombre del personaje. 
Así continúa hasta 1966 (nro. 1500, aprox). en que desaparece, luego de más de una década. Aunque Juliá continúa  con relatos camperos, bajo el título de "Por esos pagos nuestros", donde a veces firma y otras usa seudónimos como "El paisano".
Todo esto viene a colación de que una persona de la familia del escritor se conectó conmigo para averiguar sobre un libro suyo llamado "Los cuentos de Don Rosa", que al parecer no se trataría de recopilación de la sección de Patoruzú, sino de relatos inéditos, y que le interesaría conseguir.
Traslado la inquietud a los seguidores del blog, por si alguien tiene noticias de ese volumen.


viernes, julio 03, 2020

BATATO BAREA Y DON NICOLA

Batato Barea, en su faz historietística (collages, en el caso, de fines de los '80), abrevaba en Torino...




domingo, junio 07, 2020

¿ A QUÉ ESCENARIO TE VAS A SUBIR ? (4)

Llegué a conocer los viejos teatros zarateños.


-Como "En búsqueda del tiempo perdido", el sabor de las salchichas con puré suele retrotraerme a un momento de la infancia. En Zárate, los domingos a la tarde, en un teatro ubicado en la calle principal, la Justa Lima, a unas pocas cuadras de la plaza (se trataba, me apunta un amigo, del Teatro Argentino, inaugurado por los '30 y ya por los '60, alquilado al Club Central Buenos Aires)... en ese teatro, digo, se hacía una feria de entretenimientos como cualquiera de las que todavía se ven en la tele, en un tiempo en que pocos tenían tele. El público participaba de pruebas, y mi vieja, que me había llevado, me insistió en que subiese al escenario. La competencia que me tocó en suerte consistía en cuál participante  -infantes, todos-  comía más rápido un plato de salchichas con puré. Era la primera vez que probaba las salchichas con puré y me gustaron mucho, de modo que el desafío pasó a segundo plano. Me distraje en saborearlas y esa tarde de hace más de cincuenta años, salí último en la prueba. Pero contento.


-"El castillo de la Gorgona" (1964), con dos grandes, Christopher Lee y Peter Cushing, fue la primera película de terror que vi en mi vida, a los 8 años calculo, acompañado de mi vieja, en el viejo Cine Teatro Unión, de Zárate, que quedaba en Castelli entre Brown y Justa Lima. La daban con otra nacional del mismo género, de la que solo me acuerdo que actuaba Nathán Pinzón, el Peter Lorre argentino. Muchas décadas más tarde, leí un reportaje en una revista, donde este actor –ya anciano- mencionaba sus ganas de hacer "El asesino sin gajes", de Ionesco, obra que descubrí muy tempranamente, en la adolescencia, y que en cada relectura me sigue fascinando. También de adolescente, recuerdo que había logrado que el centro de jubilados que funcionaba en el Unión, me prestara la sala para ensayos. Supongo sería para dos obritas cortas, que dirigía con el grupo del secundario... pero esa ya es otra historia.



-Y por último el Coliseo -al que ya me referí, aunque  no como espectador-,  de la mano de mis padres, teatro que aún sigue en pié sobre 19 de Marzo, la paralela a la principal... Se trataba de una obra de la que sólo recuerdo una escena, la más potente que haya visto nunca, o al menos  la que más me impresionó. Trataré de describirla. En la escena vacía, sólo se observa un ataúd, en penumbras. Un potente foco (hoy en día deduzco se trataba de un seguidor) acompaña la entrada de un personaje con sombrero aludo y totalmente cubierto por una capa negra, con la que se emboza. Su actitud es sigilosa. Se detiene ante el féretro, comprueba que está solo. Lanza entonces una carcajada mefistofélica que retumba hasta en el último rincón de la sala y se retira, siempre acompañado por el haz de luz. Mi madre acostumbraba a seguir varios radioteatros, de modo que no me cabe duda que se trataba de uno de esos elencos en gira. Me jugaría por la compañía de Audón López, "El negro Faustino", cuyo villano era Omar Aladio, y que guionaba y dirigía Héctor Bates. Beatriz Seibel, estudiosa de la tradición circense y del "teatro bárbaro del interior" (así tituló uno de sus libros), recoge el testimonio de otro intérprete de radioteatro de la época, sobre el citado autor y director: "Bates le exigía al actor ser completo. Obligaba a estudiar, a observar. Tuve que aprender a bailar sevillanas flamencas y jotas; a cantar en andalú; más tarde a bailar malambo, a cantar zambas, a  acompañarme con la guitarra; luego tuve que aprender bailes rusos, porque hicimos una obra de ese ambiente, y bailes italianos para otra pieza." Hace poco, a contramano de esta semblanza,  me encontré en un ejemplar de Talía (revista de teatro "culto"), del año 1967, en una nota que abordaba la problemática del Teatro Nacional Cervantes, un párrafo que aludía en términos peyorativos  a Bates. El contexto es  la crítica que el autor del artículo realiza a un estreno en dicha sala, de temática campera, donde destroza la labor del director, nada menos que Mario Soffici: "Además recargando algunas situaciones hasta caer en el ridículo: las apariciones y desapariciones de Juan sin Ropa  y la risa tipo Héctor Bates que le marcara con pretensiones de ser diabólica". A pesar de los esfuerzos de investigadoras como Seibel , fue esa mirada descalificatoria sobre el teatro popular la que primó en la Argentina. No obstante, mi derrotero en la escena, luego de luchas internas y externas con los profesores que me formaron, pretendiendo que me transculturizase, quedó marcado por aquella risa. 

sábado, junio 06, 2020

DE LA GRIPE ESPAÑOLA AL CORONAVIRUS

Hace 100 años se equivocaron por 20...



domingo, mayo 24, 2020

PARADOJAS DE LA PANDEMIA

Walter Molino, un dibujante e historietista italiano que durante décadas fue el autor de las tapas de Domenica del Corriere, es rescatado hoy del olvido merced a una de ellas, realizada en 1962, donde se ha querido ver una anticipación de la sociedad post pandemia, cuando en realidad Molino se refería al problema del tráfico.
Si vamos a hacer interpretaciones de ese tenor, también podría considerárselo un visionario de las luchas feministas...


LA BANDE DESSINÉE COMO IDENTIDAD

El embajador de Bélgica, posando junto a los Pitufos...

DOS DÉCADAS DE SILENCIO

En una interesante charla virtual que mantuvimos en el grupo de Ediciones Torino,  Berni Torre (creador de la página) mencionó que las "nuevas" revistas de humor que aparecieron a principios de los '70, a partir de la irrupción de Satiricón, no querían dibujantes "viejos" (léase provenientes de Patoruzú, Rico Tipo o Avivato, aunque sí abrevaran en el espíritu de la rupturista Tía Vicenta).. 
No es casual que comenzara en esa misma época la lenta agonía de la EDQ, al tiempo que cierra Ediciones Torino y Mazzone sobrevive como puede con trabajos unipersonales (ayudado por su hija), mezclado con reciclaje de material suyo antiguo.
Las primeras revalorizaciones de los maestros del dibujo humorístico del pasado comenzaron por los '90.
Fueron dos décadas, donde si bien sus creaciones seguían con dispar suerte en los kioscos, las nuevas generaciones de dibujantes los habían pasado por encima.
Un hito en el rescate -que hoy día seguimos intentando- fue el suplemento Risas Argentinas, que aparecía en Hora Cero (segunda época). Aquí dejo el dedicado a Torino, que quizá ya haya subido al blog, aunque seguramente no en este contexto.

(Hora Cero, Año I, Nro. 4, septiembre 1990, Ediciones de la Urraca, Responsable de Redacción Pablo de Santis -autor de la nota-)






jueves, mayo 07, 2020

DOS ORIGINALES DE FERRO

Compré estos dos originales de Ferro hace tiempo, pero por razones que no vienen al caso, nunca los mostré hasta ahora.


El de Chapaleo corresponde a una tira del año 1954, según anotación marginal, supongo que para el diario La Razón, donde se publicó durante diecisiete años, desde 1942 a 1959. 
El de la galería de personajes en color incluye, a más de Chapaleo, a Tara Service, Bólido y Pandora, que aparecían en Patoruzú Semanal.