SOBRE ESTE BLOG...

Durante un largo período me dediqué a subir material al Facebook, exclusivamente para los amigos.
Quizá fui injusto con los lectores de este blog, que todavía los hay.
Intentaré repararlo...

domingo, diciembre 04, 2016

Número raro de El Conventillo

En un puestito del Mercado de San Telmo, encontré arrumbado entre porquerías tipo Condorito, un ejemplar de El Conventillo de Don Nicola Nº 123 -marzo del ’71-, franja de numeración que aparece muy poco, seguramente por la baja tirada que tenía en esa época de decadencia. Joya absoluta. 


Se notará que el logo con bandas blancas imita al de las publicaciones de Quinterno de la época (sobre todo Correrías) y preanuncia el de Cielosur, que resultó más elaborado.

Inmediatamente anterior al relanzamiento de Cielosur, pero ya con Torino poniéndose las pilas y volviendo a tomar el lápiz que había dejado demasiado tiempo en las rutinarias manos de Mazza y otros peores que Mazza. El material de la revista le pertenece íntegramente. “El gran golpe” está dibujada especialmente para esa edición y ocupa la mitad de las páginas. El resto es un episodio de Barrabás que no recuerdo -seguramente re edición de las historietas cortas del personaje, aparecidas en el primer tiempo de La Barra de Pascualín-, y “Viaje al infierno”, argumento original de Aquí Está (de 1940), redibujado por el propio Torino en los ’60. Creo que la primera aparición fue en un suplemento de Tric y Trake. Hacía tiempo que lo buscaba. Casi diría que me gusta más que el original. Ojo, es menester aclarar que hubo otra versión posterior, que es la que más se reeditó, pero destrozada por un dibujante manco de las dos manos.

La modalidad de (continuará) de Conventillo, en Aquí Está, hace que el planteo argumental se resuelva en pocas viñetas.

El (continuará) de Aquí Está! era permanente, y aunque se podían distinguir con facilidad los inicios y cierres de cada capítulo, implicaba muchas veces continuidad de personajes episódicos. El loro, las chicas y Sansón, el enano del circo, en el caso de "Viaje al Infierno". Esto sin duda, ha sido determinante para que Torino la adaptara y redibujara integralmente.Lo cual, a mi criterio, ha resultado afortunado, ya que por los '60 Torino se hallaba en plena madurez creativa.
Opino que también el argumento, al tener más desarrollo, ha resultado favorecido.


Por los '80 aparece este engendro de re-versión, dibujada vaya a saber por quién. Elijo apenas -para no lastimar la vista- algunas viñetas conservadas, aunque con torpe imitación, de la anterior.


lunes, noviembre 14, 2016

LANDRU = RASPUTIN

Otro caso de seudónimo, identificable a simple vista. En Loco Lindo Nº 3, de marzo del '55, un inconfundible Landrú firma como Rasputín.



RAAL = LANTERI (2)

Primeros números de Loco Lindo (1955)







domingo, noviembre 13, 2016

RAAL = LANTERI

Me llamó la atención este extraordinario dibujante que en el nro. 1 de Bomba-H, de julio del '55, firma dos trabajos como "RAAL". Me parecía demasiado bueno como para que yo no lo conociese, así que hice la fácil, recurrí a Siulnas: no es otro que Arturo Lanteri, pionero de la historieta vernácula con personajes como El Negro Raúl y Don Pancho Talero.



jueves, noviembre 03, 2016

"EL JARDIN DE LAS DELICIAS", de EL BOSCO, explicado a través de CORRERIAS DE PATORUZITO

Descubrí a El Bosco en mi más temprana adolescencia y me deslumbró. Desde entonces la fascinación perdura. He recorrido  su obra, a lo largo de mi vida, una y otra vez.
Pude incluso, aunque tardíamente, estar frente a algunos de sus originales, tanto en Holanda, como en Bélgica, como en España.
Hace un mes se me concedió la gracia de asistir a la exposición del V Centenario en El Prado, que reunía gran parte de su producción, diseminada en museos de todo el mundo.
Previo a ese viaje, que renovó mi entusiasmo por el pintor, y ya de regreso, leí y sigo leyendo el más variado material sobre su vida y obra. Del enigmático maestro de 's-Hertogenbosch se han escrito bibliotecas enteras.  Se sigue sabiendo poco y nada, sin embargo.
Es más, como en el Derecho, una mitad de la biblioteca afirma como certeza irrefutable lo contrario a lo que se da por sentado en la otra.
Uno de los cuadros que más polémica suscita es El Jardín de las Delicias, aunque no hay mayores disidencias con el tríptico cerrado y los paneles laterales.
Para no aburrir a los que conocen del tema, resumo:
El tríptico cerrado representa al mundo en el tercer día de la creación, con Dios fuera, y las leyendas «Él lo dijo, y todo fue hecho. Él lo mandó, y todo fue creado», frases extraídas de los Salmos.
Una vez abierto, el panel izquierdo muestra el Edén y a Dios (Cristo) bendiciendo la unión de Adán y Eva.
En el panel central un desfile cortesano de hombres y mujeres desnudos, junto a todo tipo de animales y frutos,  sugiere una gigantesca orgía sexual.
El panel derecho exhibe los castigos que reciben los pecadores en el Infierno.
En la primera ala  se ha señalado con acierto que, aun cuando la escena transcurra  en el Paraíso, ya el mal acecha. La lechuza (de simbología ambivalente durante el Medioevo) en la fuente de la vida, la serpiente en el árbol de la sabiduría, los animales deformes que salen de la charca, son claros ejemplos de ello.


En la tercera tabla, si bien  se la ha denominado como "infierno musical", por las torturas con instrumentos de ese tipo aplicadas a los juglares que practicaban el género profano, se exponen distintas formas de mortificaciones a los penitentes, según sus faltas. Están claramente reflejados los castigos al juego, la avaricia, la vanidad, la envidia. Un guerrero es asaltado por perros diabólicos, una liebre transporta  como presa a un presunto cazador.  Está representado también el clero. Si bien El Bosco perteneció a una cofradía dominicana, dicha filiación no le impedía criticar a los franciscanos, orden mendicante rival. Una pequeña digresión al respecto: situada en el extremo inferior, una cerda con tocado de monja intenta seducir a un hombre sentado, mientras un engendro con yelmo le alcanza pluma y tinta. Sobre la pierna del hombre descansa un pergamino con un escrito de tipo protocolar. En el afán de disimular las faltas de la Iglesia, algunos exegetas ensayan la interpretación que ese pergamino se trataría  de un pacto con el Diablo que el condenado habría firmado  en vida y que los demonios  se lo estarían recordando para que lo cumpliese. Absurdo desde todo punto de vista puesto que la acción se ubica en el infierno mismo. Qué función tendrían el tintero y la pluma, en tal caso, si el contrato ya se halla en vías de ejecución? El conjunto alude, según consenso generalizado, al legado de bienes que el clero obligaba a efectuar a los fieles, e incluso al fraude que se efectuaba con ellos (hacer firmar a los muertos).
El panel central, “El jardín de las delicias” propiamente dicho, es el que más disenso provoca. Se ha intentado justificar la desnudez de las figuras con la leyenda improbable de la pertenencia de El Bosco –respetado burgués, miembro de una prestigiosa cofradía- a la secta de los adamitas, que propiciaba entre sus prácticas andar como Dios nos trajo al mundo. Otros aluden a un Falso Paraíso del Amor, que durante el medioevo  se creía existía, denominado Grial, sin que tuviese que ver con la copa de la última cena del ciclo artúrico. Finalmente, la mayoría de los eruditos ven en esta tabla sólo pecado y lujuria.
El nombre actual del cuadro data del siglo XIX. Nadie sabe cuál era su título original, si es que lo tenía.  En algún momento se lo llamó “de la variedad del mundo” o  “los deleites terrenales”, pero nada hace suponer que las escenas del centro del tríptico –al que aluden en exclusivo esas denominaciones, ya que los paneles laterales no hay duda donde se sitúan- estén ocurriendo en nuestro orbe. Más bien todo indica que existe una continuidad espacial, una identidad con el paisaje de la izquierda. Se trata, sin dudas, del Jardín del Edén, con los cuatro ríos que lo regaban, inclusive, Lo cual abonaría a la teoría adamita, pero no explica por qué el destino final de los nudistas sería el Infierno, en tanto el nudismo resultaba bien visto para esa secta herética. Deberíamos volcarnos entonces a la tesis del Falso Paraíso o Grial. Claro que en tal caso surge una pregunta que veo nadie se hace: por qué en el Paraíso real aparecen indicios del mal, y en el Falso Paraíso no? En la tabla izquierda, prácticamente a los pies de Cristo, pululan alimañas monstruosas y repugnantes, mientras que los animales que juegan con los degenerados del panel vecino lucen estilizados y bellos... no debería ser al revés?
Otro enigma al que se dan diversas respuestas es el del trío situado en una cueva, en el extremo derecho, donde aparece la única figura vestida de todo el conjunto. Hay bastante acuerdo en que se trata de Adán culpando a Eva del pecado original. El tercer personaje es el más controversial. En general se lo ignora, pero algunos arriesgan que puede ser Noé. Son aquellos pocos exégetas que discrepan con el significado del exterior del tríptico y afirman que en vez del tercer día de la creación, se expone el mundo después del diluvio. Nadie explica qué tiene que ver ese trío cavernícola con el Jardín, qué hacen ahí, qué pito tocan en el conjunto.


Creo que la gran dificultad para un análisis integral del cuadro es que ha permanecido durante demasiado tiempo en España. Se han tenido que hacer malabarismos para que el oscurantismo imperante durante siglos en ese país no lo considerara una aberración digna de la hoguera. Para lograr tal cometido no cabía otra conclusión sobre  el panel central que se trataba del retrato del pecado de lujuria, condenable al infierno sin escalas. Aun cuando en la tabla contigua, curiosamente, no se grafique el castigo a esa falta. Para lograr que se imponga tal sentido, se han ensayado alambicadas explicaciones, buscando símbolos del mal en una escena de lo más placentera, en la que muchos contemporáneos no desdeñarían zambullirse de cabeza. Cuánto más un contemporáneo de El Bosco.
Así, en el trascurso de mis lecturas, e incluso en los muchos videos que hay en la web sobre esta obra, he encontrado las interpretaciones más disparatadas, lo cual me exime de privarme de realizar una propia. Que podrá sonar tanto o más absurda que las existentes, pero que creo -a diferencia de las demás- cierra a la perfección. Parto del comitente (el que encargó el cuadro, para los legos). Bien sabido es que el tríptico resultaba un formato habitual para iglesias, pero que “El Jardín de las delicias” jamás estuvo expuesto en una. Que fue realizado a requerimiento de Engelbrecht II, conde de Nassau, del que se chismorrea por aquí y por allá, no gozaba de buena reputación, aun siendo un entusiasta promotor de las artes.
A esto se suma el propósito de la comisión del cuadro: que fuese “de conversación”, como se denominaba en la época. Es decir, un elemento de entretenimiento para los cortesanos, que no disponían ni de cine ni de internet. Y encima con la imprenta en sus albores... De pornografía ni hablemos, pobres.
Me he referido ya a Marcel Ruijters, un historietista holandés que plasmó en ese formato una biografía tentativa de El Bosco, en base a profundos estudios sobre su obra, su vida y fundamentalmente el universo que lo circundaba.
La secuencia que muestro, en la que el Conde de Nassau encarga el cuadro, es por demás sugerente. No creo –al igual que Ruijters-  que en “El Jardín de las delicias” estén tan presentes las convicciones del pintor, como las intenciones de su comitente. El siniestro personaje, en la historieta, recalca que el tríptico debe resaltar «el pecado omnipresente de la lujuria», agregando «...en todas sus formas». Y con una risa lúbrica, recomienda: «Sed imaginativos, señores míos».



Imaginemos, pues, una escena posterior, que este enfoque de Ruijters sugiere, pero no desarrolla: el Conde lleva hasta un rincón de su palacio a una jovenzuela (o jovenzuelo, vaya uno a saber) para mostrarle una pintura sobre la creación del mundo. Al muchacho (o muchacha) no le llama demasiado la atención  esa bola en grisalla. Es allí cuando Engelbrecht despliega, cual un taumaturgo, los paneles laterales, haciendo aparecer inquietantes escenas de un deslumbrante colorido. Inquietantes sobre todo las de la tabla central, para quien no tiene en absoluto el hábito de ver gente desnuda.
La muchacha (o muchacho), turbada (o turbado)  pregunta el significado del tríptico. Entonces el Conde, con voz meliflua, señalando al Señor pone en su boca la frase: «Creced y multiplicaos, llenad la tierra y sometedla; dominad sobre los peces del mar, las aves del cielo y todos los animales que se mueven por la tierra.» Es el punto donde Engelbrecht explica, con toda lógica, que es en el segundo panel donde se ilustra la orden divina. O sea: ni más ni menos que la ucronía de cómo hubiese sido la vida de la humanidad en el Paraíso, de no haber mordido Eva la manzana. «Que no era la del sexo -aclara-, sino la de la suposición que el sexo es impuro. Contradiciendo así el mandato divino de practicarlo libremente y sin culpa». Para reforzar el concepto, vuelve a citar el Génesis: «Estaban ambos desnudos, Adán y su mujer, y no se avergonzaban». Y culmina con voz tonante: «Mas Jehová Dios llamó al hombre, y le dijo: '¿Dónde estás tú?' Y él respondió: 'Oí tu voz en el huerto, y tuve miedo, porque estaba desnudo; y me escondí'. Y Dios le dijo: '¿Quién te enseñó que estabas desnudo? ¿Has comido del árbol de que yo te mandé no comieses?'» Remata el noble indicando ahora el extremo inferior del panel central: «Aquí está Adán, imputando a Eva, mirándonos, diciéndonos: ‘Ella tuvo la culpa de hacerme creer que todo lo que se muestra más arriba, la desnudez, el sexo, el placer, era pecado, contrariando el criterio del Creador. Por eso iremos al infierno. Por eso el Diablo, que está acá, detrás nuestro, nos viene a buscar para llevarnos al próximo panel' ».
Lo que hacen después el Conde de Nassau y el extasiado muchacho (o muchacha) ya no es cosa nuestra.
Para mí, la única lectura de “El Jardín de las delicias” que cierra, en serio, es la que acabo de exponer. Curiosamente, en la viñeta de Ruijters, donde El Bosco describe al Conde de Nassau, se halla el mismo mecanismo de relato gráfico. Un narrador en el extremo izquierdo, y el hecho narrado detrás, en el centro de la imagen. El viejo recurso del racconto, tan viejo como la historieta misma, que proviene a su vez de las pinturas que contaban historias, para entretenimiento de cortesanos (como El Jardín de las Delicias) o del populacho.


Al punto que yo conocí el mecanismo gráfico del racconto de muy pibe, antes inclusive de saber de la existencia de El Bosco, a través de las Patoruzú y las Patoruzito. Nadie de mi generación podía dejar de entender, por ejemplo, el sentido de la yuxtaposición de escenas de la portada de “El Crimen Perfecto”, la Nº 115 de Correrías, aparecida en marzo del ’67.


Pasa que los estudiosos de El Bosco, deben haber frecuentado muy poco la historieta y demasiado las iglesias. 

sábado, octubre 22, 2016

El Bosco, por Marcel Ruijters

A mí me dicen biografía en historieta y saco el revólver. Me suena a colegio primario,  a Felipe Pigna con ilustraciones de algún admirador de Lucho Olivera.
Por eso le di tanta vuelta a comprar la de El Bosco, en El Prado. Aparte, ya tenía El Tríptico de los Encantados, de Max, que era edición oficial del Museo. Del libro de Marcel Ruijters no me  había llegado noticia previa alguna, tampoco de su autor. Lo encontré en la tienda, ya yéndome. Lo ojeé veinte veces antes de oblar lo  que lucía la estampilla agregada. Incluso la conminé a la chica de la caja a que me confesase si no se vendía más barato fuera de El Prado, dado que lo del V Centenario les podía dar patente de corso para chorearte. Ella me aseguró que era el precio de editorial. Lo compruebo ahora (no lo ví en ninguna comiquería durante el resto del  viaje) en internet, aunque un sitio lo ofrece con descuento de un euro.
Pero más allá de mis miserias de regateador compulsivo, vamos a lo importante: es una historieta excepcional. Y haberla leído en paralelo con el catálogo de la Muestra, fue una experiencia apasionante. De El Bosco en directo se sabe poco y nada, de modo que para  investigar sobre él, se ha debido abordar la periferia, el contexto, la época, el socio-histórico, la cultura de la que surgió semejante y único monstruo. Así y todo hay enormes divergencias entre los estudiosos de su obra y sigue sabiéndose más nada que poco.
Marcel Ruijters siguió el mismo camino  -estudiar a El Bosco desde las fuentes que se pudiese-, pero completó los huecos con una imaginería formidable y coherente.  Y sin la más mínima concesión a la obviedad. Y sin marcarte todo el tiempo su erudición sobre el tema, que surge por sí misma. Al punto que leer las notas que agrega al final del libro resulta casi superfluo. Te llega a convencer que la vida del pintor brabanzón podía ser perfectamente como él te la cuenta.  Y con un final tan poético, como sobrecogedor. Y con un estilo de dibujo de una armonía absoluta y de una belleza extraña, que –salvando las distancias- se emparenta con el Bosco. Hacía mucho tiempo que no disfrutaba tanto una historieta.

Acá les regalo unas páginas (de enorme actualidad, notarán) de este laburo excepcional que recomiendo sobre todos a los admiradores de Hieronymus Bosch. Pero que no vendría mal que leyesen muchos historietistas e historietófilos, aunque más no sea como ejercicio de reeducación del gusto estético, que tan atrofiado vengo notando en los últimos tiempos, entre la  gente del ghetto.







sábado, octubre 15, 2016

DE VUELTA

Resulta que hoy cobré en Actores una guita que ni idea iba a cobrar. Pasé por el negocio de José, en Congreso, que está al toque y ví el libro de Tía Vicenta. No me interesa mucho, pero como andaba dulce, decidí erogar los $ 250 marcados para completar así los cuatro de Espasa. Fui y volví en colectivo. Me llevé para leer el tomito de la JLA, que está en los kioscos, y compré por el complemento, que es la primera aparición de la Liga, en el ´60. Para mí eso solo vale la pena. Pero por si alguno está indeciso, paso a dar mi opinión sobre "La Torre de Babel".
Es un muy buen guión, con alguna que otra inconsistencia perdonable, sobre todo al final. Podría ser más sutil, pero sabemos que la fábrica de hacer chorizos debe adaptarse al gusto masivo. La narración gráfica es bastante limpia, lo que ya es mucho decir en la industria yankee del súper-héroe, que privilegia la espectacularidad a contar fluidamente un cuentito, que es lo que deberían hacer siempre. El dibujo, aceptable, si uno se resigna a la perfección adocenada (aunque no cae en esa abominable manía del realismo extremo, y hay un racontto que evoca las buenas épocas sin relieve, que es como una bocanada de aire fresco). La traducción, pésima y la edición de lujo. Todo eso da un 6, 50/ 7. Promedialo con el 10 de The Brave and the Bold, y no te quedan dudas.



ASTERIX Y LA NUMISMATICA

Uno aprendió que cuando se llega a un lugar nuevo no se deben desperdiciar los fines de semana haciendo turismo. Es cuando se reúnen los coleccionistas. Tenía el dato, en Lisboa, del Mercado da Ribeira. Un mercado verdadero en la semana, donde los domingos, alrededor de los puestos cerrados se montan mesas exhibiendo objetos coleccionables de todo tipo, según la información que manejaba. No me quedaba lejos de Restauradores, donde estaba parando. Me fui a pié y ubiqué al toque la feria. Pero se trataba de una fauna específica: filatelistas y numismáticos. En Portugal está muy difundido eso, hasta hay museos del dinero. Lo único que pude rescatar de ahí es un álbum, con las monedas de la aldea gala. La foto solamente, porque costaba 300 €. Saqué al menos la información sobre otra feria de antigüedades, en Algés, de la que hablo en un post anterior.



HABLANDO DE EL BOSCO...

En otra vida, en Zárate, yo tenía un amigo tano -que era mi escenógrafo, además- muy renegado. Hacía una descripción del comportamiento provinciano que me divertía mucho. Era la época que se tomaba tren, y él decía que los zarateños bajaban en Retiro, en la salida subían a un taxi apurados, iban donde tenían que ir, volvían en taxi a Retiro con el tiempo justo para mear, tomar un café de parados y agarrar el tren de vuelta. Todo eso porque les daba miedo moverse en Capital.
Pasa con algunos turistas argentinos en el mundo. Visitan el Louvre o el Prado, pero no se enteran de lo que circunda.
Enfrente del Prado hay un comercio muy visible que se llama "Objetos de Arte Toledanos", que puede que sí, a algunos turistas no les pase desapercibido. Vende militaria y baratijas para la gilada. Pero al lado de ése, se situa un local menos aparatoso, "Arte Stilo", que la mayoría ni debe junar, apurados por ir a mear al Retiro (chiste). 
Allí ví, año pasado, un muñeco maravilloso, que no me traje, porque era demasiado grande y delicado, y temía que no llegase intacto. La vendedora me mostró inclusive la forma en que lo empacaban, que parecía bastante segura, pero no acabé de decidirme. Como sucede siempre en estos casos, después me arrepentí. Por suerte, pude volver este año y sacarme el gusto.
Se trata del detalle de Las Tentaciones de San Antonio que muestro en el posteo anterior, y que ahora luce en un estante de mi escritorio, justo enfrente mío. 
Pero también le traje otro a una de mis hijas, sacado de El Juicio Final de Viena, que es una hermosura...




HABLANDO DE PICASSO...

... acá lo tienen como historietista...




NUEVA COSECHA EUROPEA

Volví a Madrid, para la muestra del V centenario de El Bosco en el Prado, y después seguí rumbo A Coruña. De ahí bajé a Oporto, Coimbra y finalmente Lisboa. Más allá de del impresionante catálogo de la muestra, y de la efigie de Las Tentaciones de San Antonio (que el año pasado ví en un negocio enfrente del mueso y me quedé con las ganas), no esperaba traerme mucho más. Sin embargo, hubo varias sorpresas.
Si bien una amiga me había regalado ya El Tríptico de los Encantados, encontré otra historieta sobre El Bosco, de un holandés que fue premiado en su país por el conjunto de su obra, Leí las primeras páginas y me parece a la altura del librito de Max, aunque con una narrativa más clásica.
Salvat acaba de lanzar en España, en kioscos, nuevas colecciones de Asterix y Lucky Luke. Justo arrancaron en promoción con Astérix y la Traviata que no estaba seguro de tener pero a tres euros y con material adicional, le concedí el beneficio de la duda. Hice bien, porque efectivamente no la tenía. Eso fue en Coruña, donde la única comiquería de peso, había cerrado tiempo atrás por la crisis.
Sí encontré una en Santiago de Compostela, de donde proviene la silueta de promoción de El Papiro del César, que tuvieron la gentileza de regalarme, previo mangazo disimulado. Como retribución, compré el librito de Atila, de edición local, que pinta lindo.
El Totoche, de un joven Tabary, editado en Francia por los '70, viene de un localcito que hallé perdido en el casco viejo (Cidade Vella, calle de la Amargura) de Coruña, con carradas de material español antiguo (que no me mueve un pelo) y algo de BeDé, como esta joyita.
Y de una librería de saldos, cercana a la plaza de María Pita, me traje el muñequito de Ran-ta-plán, el librito de Spirou (de aquellos que si se pasan rápido las hojas de un lado y otro, los dibujos se convierten en dos animaciones diferentes) y el Lucky Luke en francés. Todo regalado.
En Oporto descubrí una comiquería de viejo que debe ser el paraÍso de cualquier tintinófilo, incluso francés. Y por supuesto, del fanático de la BeDé en general. Increíble el material que se acumula ahí. Eso sí, los precios ya son a nivel coleccionismo, Un Journal Tintin, depende la época, está entre € 6,50 y 10. Un poquito caro en relación a los buquinistas del Sena, pero si uno vive en Portugal es negocio, se ahorra el viaje a París.
De ahí me traje el doble Rataplán-Strapontin (Deux histoires du Journal Tintin) y lo que no encontré ni en mis expediciones en Francia y Bélgica: un muñeco de Spirou y otro del Conde de Champiñac. Tampoco eran baratos, pero larga charla de ablande con el locuaz vendedor mediante, el regateo dio sus frutos y terminé pagando un precio razonable por el lotecito.
En Coimbra, a punto de partir, encontré por casualidad una feria de antigüedades, que evidentemente funciona sólo sábados porque ya había pasado por ahí sin ver nada. Nadie informa, tampoco.
Estaba apurado así que pegué una rápida ojeada a los puestos de libros. Pocos cómics, de procedencia yanqui, la mayoría, y alguno lusitano. De pronto, resplandeció en una mesa un Attanasio auténtico. El álbum estaba viejito y en portugués... Pero por € 3 euros no me lo iba a perder.
El primer día en Lisboa, fui en tranvía hasta otra feria -lejísimo, en Algés, más allá de Belem- que funciona un domingo por mes y justo coincidió con el de mi llegada. 
De revistas había poco. Me llamaron la atención unas Bomba H, choreo hasta en formato de la publicación argentina. Lo que no se si será choreo o colaboración, es lo de Divito. Fue un impacto ver las tapas en ese lugar. En el puesto había también una solitaria Spirou de 1961, edición belga. Pedí precio por ésa y una de las de Divito (para tener como curiosidad) y pretendían dos euros. Las saqué a la dos por uno cincuenta. En otro local, revolviendo en cajas llenas de porquerías, aparecieron el pequeño Astérix y Jolly Jumper, otro regalo.
En una maravillosa librería de viejo por el Chiado, encontré perdido el Johan et Pirlouit, por cuatro euros, usado, pero en excelentes condiciones (15 € mínimo, en París).
Los especiales franceses de Hergé y Lucky Luke, estaban en una revistería con mucho material de todo el mundo, casi junto al hotel, en Restauradores.
En cuanto a las Tintin y Lucky Luke de edición portuguesa, fue una compra de último momento, pero que conlleva una circunstancia anterior.
Resulta que por un tema que no viene al caso, tuve que ir al consulado argentino en Lisboa, y me trasladé en subte. En el cambio de la línea azul a la línea roja (vermelha), detecté una librería común y corriente donde se exhibían en vidriera, sin que tuvieran en absoluto que ver con el resto del materíal, dos viejas revistas Tintin nacionales. Entro y le pregunto a la dueña si había más. Muy amable la señora, saca de debajo de un estante tapado por una cortinita, una caja repleta de Tintin, pero todas en portugués. Pregunto el precio. Uno veinticinco por ejemplar. También había álbumes nuevos de Lucky Luke a cuatro euros. Una bicoca todo, pero el problema era el idioma. Decidí que hasta el francés llegaba, más no, agradecí con un obrigado, y me despedí de la amable señora. Un encanto, con decir que me dio una de esas toallitas descartables para limpiarme las manos por haber revuelto las revistas.
Me quedó rondando la idea de volver. Tenía una par de horas la mañana de la partida y retomé el mismo trayecto de subte. Llego y encuentro una empleada que ni enterada de la caja. Encima no entendía casi nada el español. Con paciencia y gesticulación le señalé la ubicación de la caja. Se asombró al comprobar que yo sabía más que ella de algunos aspectos de su negocio. Me puse a elegir por tapas. Salvo una en la que de casualidad encontré una nota  de Trillo y Saccomanno sobre Oesterheld, proveniente de Récord. Aparté seis ejemplares en total, más cuatro álbumes de Lucky Luke, La cuenta daba ‎€ 19,50. Le verseé a la vendedora que la dueña me había ofrecido rebaja por cantidad. No se si me entendió porque se puso a buscar en la compu el precio de las Tintin por código. Le insistí con el descuento por lote, y el precio que me había informado la dueña. La cuestión que termina llamándola por el celular. No se qué decía porque cuando un portugués habla rápido es lo mismo que un alemán. Mientras tanto, yo pensaba que hasta 15 me estiraba, más no. Finalizada la conversación telefónica, me sale conque las Tintin cuestan 3,50 c/u, o sea que la cuenta daba 33 euros. Empiezo a armarle un escándalo de órdago, que la dueña no me había dicho eso, que esas revistas en otra parte costaban un euro o menos, que no iba a pagar... me callo cuando finalmente creo entender que con descuento me dejaba todo el lote a 13,50. Se lo hago escribir por las dudas. Había entendido bien. O sea, falando la gente se entiende, el portugués es muito fácil. Y escrito más aún, no iba a perderme esa ganga por una cuestión de idioma. De última, los dibujitos ayudarán.
Las fotos no son buenas, las tomé con el celu. Y hay algunos objetos que no aportan a este blog, como la estatuilla del San Antonio convencional, una piedra de la muralla romana de Lugo y  el catálogo de una exposición de muñecas de trapo. Tampoco tiene que ver con la historieta el facsímil del diario donde apareció la primer reseña sobre un pintor de 13 años, llamado Pablo Ruiz. Aunque a los historietistas debería interesarle. Lo mismo que El Bosco...
Sí, borrosa, exhibo la tarjeta de la comiquería de Oporto. Si alguno viaja por allá y quiere darse una vuelta, se la mando escanneada.











miércoles, agosto 10, 2016

CASCABEL

Cascabel del '42, con tapa doble de Abel Ianiro. Además Lino Palacio (Flax), Oski (hay varios chistes sueltos) y hasta Saúl Steinberg, a quien idolatran muchos célebres dibujantes humorísticos actuales.









miércoles, julio 27, 2016

Cariseca N° 1

Un coleccionista marplatense me envió la portada del primer número de la revista Cariseca, que hasta ahora sólo sospechaba de un remate de originales de Mazzone.