César Da Col es un tipazo, poco afecto a enredarse en puteríos baratos, como yo. Además, es tan modesto, que elude autocitar públicamente sus interesantísimos artículos. Por eso, en vez de comentar en el post anterior, me envió un mail privado, contándome del talento de los hnos. Saveedra. Creo que merece la infidencia que lo publique aquí, junto a las imágenes que me envió.
Antes de su lectura, quiero aclarar que lo que escribí sobre ellos se circunscribe a sus labores como empleados de Quinterno, y no abre juicio acerca de sus cualidades de dibujantes. En todo caso, abona a mi teoría sobre las consecuencias de la fábrica de hacer chorizos quinterniana, que le mencionaba a Walther Taborda, en los comentarios del post de referencia.
De todos modos, los Saavedra no alcanzaron, a mi criterio, la excelencia de otros que dibujaron antes a Patoruzito o a Patoruzú. También en su descargo, cabe la posibilidad que en la época que estuvieron en EDQ hubiera más exigencia en producción, lo que implicaba lógicamente una mengua en la calidad. No hay que olvidar que por principios de los '70 Andanzas y Correrías, pasaron a editarse cada veintiún días, en vez de la periodicidad mensual que antes traían. De modo que -en tanto se había sumado Locuras de Isidoro- todas las semanas había que poner un nuevo título en los kioscos.
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Hola Miguel, leí lo que pusiste en tu blog sobre los hermanos Saavedra. Yo los conocí muy bien, mi viejo fue socio de ellos en sus emprendimientos durante muchos años, e inclusive yo participé en una producción animada que ellos realizaban para Canadá con sede en Buenos Aires.Eran dos hermanos, dos tipazos: Horacio y Oscar. Dos talentosos artistas, con un oficio de la puta madre. Ese oficio lo aprendieron de la mano de Quinterno y Tulio Lovato. Horacio era, a mi juicio, el más talentoso de los dos. Estamos hablando de dibujantes que fueron entrenados para sacar pila de páginas de historieta por mes. Pero si les dabas el tiempo, eran capaces de hacer páginas con fondos muy elaborados, y con enfoques mucho más jugados. Lo que hicieron para Quinterno, o Jaimito, o Condorito, o El Chavo del Ocho, eran cosas muy acotadas, realizadas con apuro, porque la cosa era producir. Una vez, los Saavedra hicieron para Anteojito una historietita de una nena japonesa que era una belleza, con los fonditos bien elaborados. Esto fue a fines de los `80s, y creo que el personaje se llamaba Tsuko o algo así.
Luego los Saavedra (siempre ellos hacían los lápices, el pasado a tinta se los hacía Rubén Torreiro, que también es salido de Quinterno) estuvieron por mucho tiempo haciendo historietas para la Disney y para la Warner Bross. Tengo por ahí unas páginas de un álbum que hicieron del Tio Rico onda Carl Barks, que era precioso, con muchos detalles en los fondos. Acá te paso algo que hice para Imaginaria sobre Horacio Saavedra y que salió ampliado en la revista El Historietista, con el aporte de Leo Batic (un dibujante que en la actualidad hace historietas para Warner). Tambien van imágenes. Si encuentro lo del Tio Rico, te lo paso.
Abrazo, Cesar.-
Luego los Saavedra (siempre ellos hacían los lápices, el pasado a tinta se los hacía Rubén Torreiro, que también es salido de Quinterno) estuvieron por mucho tiempo haciendo historietas para la Disney y para la Warner Bross. Tengo por ahí unas páginas de un álbum que hicieron del Tio Rico onda Carl Barks, que era precioso, con muchos detalles en los fondos. Acá te paso algo que hice para Imaginaria sobre Horacio Saavedra y que salió ampliado en la revista El Historietista, con el aporte de Leo Batic (un dibujante que en la actualidad hace historietas para Warner). Tambien van imágenes. Si encuentro lo del Tio Rico, te lo paso.
Abrazo, Cesar.-
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HORACIO SAAVEDRA: PATORUZITO ANÓNIMO, por César Da Col.
BREVE INTRODUCCIÓN

POR SIEMPRE "CHECHI"


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LOS "SALIERIS" DE "CHECHI", por Leonardo Batic, dibujante integrante del estudio "Duendes del Sur"

¡Cómo hubiera deseado dibujar de aquella manera! Trazos frescos aún bajo la tinta, encuadres imperdibles y el espíritu de los dibujitos plasmado en el papel. Pero no era ni un yanqui ni un europeo, era un argentino: Horacio Saavedra. Su hermano también dibujaba soberbiamente, pero en Horacio encontré mi meta personal, el número uno que todos desean emular. Y con la sangre caliente por mejorar y demostrar nuestras aptitudes logramos con Walter y Pablo que al menos la batalla se redujera a dos estudios: Por un lado los Saavedra y por el otro Duendes del Sur. ¡Qué batallas! Los lápices volaban sobre las hojas delimitadas con marcos celestes, la tinta iba y venía balanceando con negro las acciones y Bugs Bunny, Lucas, Tweety y Silvestre se debatían entre nuestra pasión y el admirable profesionalismo de ellos.

"Duendes" creció y quisimos darnos esos placeres que valen una vida. Hablamos con los Saavedra, que hacía poco habían disuelto su estudio, para que se unieran a nuestro equipo. Al principio se negaron, con el digno orgullo que motiva a los que han luchado toda su vida y no quieren abandonar sus propias estrategias y sus merecidos logros. Pero Horacio aceptó la mano y se subió a nuestro barco…Hubiéramos querido tenerlos a los dos para ser completamente felices pero la vida se lo llevó a Oscar antes de que aceptara. Y así supimos cómo era jugar con Maradona en nuestro equipo.
Horacio no sólo demostró lo que sabía (¡Cuánto sabía Dios mío, cuánto sabía!) sino que nos dejó ver lo más importante: un grande no sólo lo es por lo que hace sino por lo que es. Supo mejor que nosotros manejar la situación de verse jugando de nuestro lado, teniendo como aliado a quienes habían sido por los avatares su competencia. Jamás hubiéramos podido hacerlo mejor que él.
Quisiera un día, cuando sea más grande, mirarme al espejo y ver que soy al menos una parte de lo que él fue, un niño en ropa de grande, un humildísimo genio y un maestro. Su ángel vuela entre los "Duendes" todos los días y sabemos que en esa utópica guerra de lápices y pinceles él nos ganó. Porque el Barba lo eligió para divertir sólo a los merecedores del cielo de los artistas, y allí llegan sólo los que en su vida se han respetado y han conseguido con su arte que broten hadas de las comisuras de los labios de los niños. Nos sacamos el sombrero y levantamos la copa bien alto, porque él es el mejor y mucha tinta tendremos que sudar si queremos volver a disfrutar viendo cómo ese iluminado saca Patorucitos de su lápiz mientras los ángeles aplauden admirados.
Los "Duendes" agradecemos la magia que no enseñaste y cada dibujo siempre será en tu honor, querido maestro (L.B.)
Me encantó leer lo que César envió.
ResponderBorrarRealmente hay detrás de tanta obra tanto laburante,,,y hay que sudar la camiseta por esa extraña pasión anónima de dibujar viñetas ;eso primordial que solo es pagado con el hecho de laburar y llegar a la fecha de entrega ;la guita es otra cosa a veces.
No sé si tiene que ver ,lo que dije,pero se me encadenó la idea a las otras más que me generaban los relatos de la entrada nueva.
quién será Calquito?
jah jah.
Una vez el Maestro Lalia me contó algo que le había contado el viejo Breccia ;había o hay un dibujante español de vieja cepa al que le decían todos los colegas "papel manteca" porque parece que ese era el papel que el tipo usaba para calcar a sus colegas y apropiarse de los dibujos.
un abrazo,gente.
Excelente,cuanta mistica suelta en esa palabra de los Duendes,cuanta admiración profesa a esos gigantes anonimos que tanta alegria nos brindaron a miles de pibes argentinos lectores de Patoruzito,Jaimito,etc.
ResponderBorrarY por sobre todo,cuanta grandeza y humildad,palabras poco corriente en nuestra profesión y en la vida cotidiana.
Grandioso aporte,mis felicitaciones a Cesar por este gesto de compartir este recuerdo de los Hnos Saavedra.
Sin lugar a dudas los hermanos Saavedra, y en especial Horacio, fueron 2 de los más grandes dibujantes de la historia Argentina, solo quienes conocen a fondo su trabajo pueden hablar de sus habilidades como dibujantes, junto a las tintas de Ruben Torreiro, también uno de los mejores entintadores (dicho por Bruce Timm, Cartoon Network, USA)Dejaron una generación de dibujantes que buscan como meta principal lograr el trazo y la interpretación como solo ellos lograron, sabiéndose adaptar a las nuevas modas en el comic y la animación. Mis mejores recuerdos son haber aprendido y compartido con ellos mis primeros trabajos.
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