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jueves, diciembre 09, 2010

LA BARRA DE PASCUALIN

Aprovechando que Luis del Pópolo, con el exquisito criterio que lo caracteriza, acaba de subir y comentar inteligentemente, en Sonrisas Argentinas, un episodio de Pascualín, vengo a saldar una vieja deuda con este gran personaje de Torino. Si bien en mis preferencias se ubica inmediatamente después de Don Nicola, nunca me hice el tiempo para dedicarle el espacio que merece.
La Barra de Pascualín nace en la revista Avivato, en entregas de una página en (continuará), para recalar luego en revista propia.
Desde el mismo título -al igual que Conventillo- se define el contexto de la historieta, y el ámbito de pertenencia del personaje. La “barra”, palabra hoy en desuso, provenía del mostrador de los bares, donde se acodaban los parroquianos a tomar una caña rápida, y derivó en la denominación del grupo de amigos de un barrio, término éste con el que guarda similitud.
La otra inscripción que emparenta a Pascualín con Don Nicola es, entonces, la del costumbrismo, y desde la misma óptica delirante. La diferencia radica en que mientras Torino, con el gringo y sus inquilinos retrata el mundo de la inmigración, en La Barra..., abreva en la mitología porteña.
Heredero de los guapos de principios del siglo pasado, Pascualín, un flaco de enorme nariz patorucezca, posee una fuerza descomunal, que sólo pone al servicio de causas nobles, otro rasgo de semejanza con el indio. Pero las comparaciones con Quinterno terminan ahí, puesto que el personaje de Torino, además de su humilde condición económica, suele hacer gala de gran astucia.
De perfil muy bajo, aunque protagonista en su ámbito, como el típico muchacho de barrio que pintará luego Dolina, pasa sus ratos de ocio en charlas de café y jugando al billar. El fútbol (se ve en "Amistoso Rioplatense", subido por Luis, y en “Fútbol, Trompadas y Goles”, que se puede descargar de este blog ), el box, los líos del barrio -sin que falte la viejecita abnegada- son los tópicos habituales por los que transcurren sus aventuras.
Claro que, como adelanté, la audacia de su creador lo desinstala a menudo del contexto natural, y lo traslada a exóticos e imaginarios territorios, como se observa en esta página, publicada en Avivato, en el año1955. A raíz de la búsqueda del tesoro de un barco, Pascualín termina en el fondo del mar, enfrentándose, para rescatar a la “pebeta” que lo acompañaba, a un estrafalario reinado de peces.
Otro ejemplo de episodio fantástico (que se puede encontrar aquí) es el que vive,  también junto a un “budinazo”, en el “Castillo Verde”, aunque termine explicándose convencionalmente como producto de un sueño.
En julio de 1958, inaugurando Ediciones Torino, aparece el primer número de La Barra de Pascualín, revista de formato tabloide, de 33 páginas, donde además del protagonista, aparecían, en historias breves, otros personajes del autor: Don Nicola, Barrabás, Globito y su magia en contra, Whashington García, Los dos Profesores, El Mago Fun-Yi-To, con sus características habituales.
Pascualín, en cambio, aunque siempre acompañado por su amigo Yulbri (cuyo antecedente gráfico puede hallarse en Barquinazo, un punto alto, que Torino hacía en el suplemento en colores del diario Crítica), cambia curiosamente de ámbito. Sus aventuras desmienten el título de la publicación, y pasan a denominarse Pascualín en el Far-West.
Siempre me llamaron la atención dos circunstancias relacionadas con esto.
La primera es que Torino, en los dos emprendimientos editoriales propios (el primero había sido Bichofeo, por mitad de la década del ’40), no se haya lanzado con su creación más celebrada. Es posible en este caso que el fracaso, pocos años antes, de Las Aventuras de Don Nicola (editor responsable: Vicente Mamut, mediados de los ’50, ver ), que duró sólo 7 números -según testimonio coincidente de Toni Torres y Carlos Carballo-, lo haya disuadido de que no convenía arrancar con el gringo.
La otra curiosidad es el cambio de idiosincrasia de Pascualín, que de muchacho de barrio argentino, pasa a cow-boy. Ese giro, que resultaba admisible para una de sus aventuras, se convierte en permanente y empobrece al personaje. Aquí, supongo, deben haber jugado las dudas que generaban en Torino los “consejos” de los editores, quienes criticaban un supuesto abuso del costumbrismo. Y que derivaron finalmente en la absurda transmutación que sufrió Don Nicola, en la etapa de Cielosur.
Ya en formato apaisado, la revista pierde aún más interés, dado que -como sucedió en sus otras publicaciones- Torino incluso deja en manos de otros dibujantes a Pascualín.
No dejo de lamentar que no haya confiado lo suficiente en la potencia de sus creaciones, y las considerara prematuramente pasadas de época.
Es posible que recién en los ’70, algo de eso pudiera suceder. Pero estos personajes que parecieron, al igual que los muebles,  fuera de moda y descartables, con el correr de las décadas terminaron convirtiéndose en clásicos.

11 comentarios:

  1. Estupendo análisis, Miguel. Comparto todo. Es decir que, al igual que con Don Nicola, para encontrar lo mejor de Pascualín debemos bucear atrás en el tiempo, antes de 1958, para la época de Avivato. ¡Qué camino complicado para los coleccionistas!

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  2. Sigo sin entender porque en lugar de publicar tantas cosas que terminan en las mesas de saldo de la libreria Libertador y aún así sin venderse, no aparece alguien que publique todo esto. Será porque no lo consideran intelectualoide como pretenden que es el comic ahora, aun cuando solo lo consuma una elite?.

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  3. Obviamente que uno prefiere el material original, Hernán, pero rara vez aparecen oportunidades tan magníficas como la que vos aprovechaste con Aquí Está!, donde se puede conseguir todo de golpe, y a un precio mucho menor que si las comprás fraccionadas, lo que aparte, puede llevar décadas.
    Para consuelo, siempre queda el atajo de las reediciones. Estaba viendo, por ejemplo, que en una Pascualín bastante avanzada aparece la continuación de la pelea de box que subí acá, cuando compite por el título del mundo. Fijáte la ecuación económica: unas diez páginas de historieta, reunidas en una sola revista de entre 7 y 10 mangos; en cambio, en Avivato (que hay que conseguirlos correlativos, no es fácil) significan 10 números, a unos 20 mangos cada uno! Claro que hay también otro material interesante, pero al que le interesa solo una tira...
    Lo mismo pasa con Patoruzú semanal y Andanzas. La diferencia es que las reediciones de Quinterno sabés donde buscarlas, con Torino uno anda a medio a ciegas. Un nro. de Don Nicola puede ser genial, y el siguiente es pa' tirar a la basura.
    También hay cosas muy curiosas. Estaba viendo páginas sueltas del episodio de los sótanos del conventillo, en Aquí Está! (que estoy esperando el momento que lo subas completo), y comparado con el publicado en la revista, notás que fue redibujado por el propio Torino, pero no adaptado, sino prácticamente idéntico. Habría perdido los originales, supongo!
    Bueno, este tipo de disquisiciones interesan únicamente a nosotros, los coleccionistas, los demás se aburren, así que la corto acá.

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  4. Se perdieron algunas oportunidades magníficas de reedición. La de Biblioteca Clarín, por ejemplo. Pero eso pasó porque los que podían decidir sobre autores y títulos son ignorantes y cipayos, las dos cosas al mismo tiempo. Yo creo que de la iniciativa privada no se puede esperar mucho. Sónoman, suena a milagro.
    Queda la esperanza que la Secretaría de Cultura de la Nación, algún día, cambie de criterio, y entienda que el mejor homenaje a algunos dibujantes populares no pasa por editar libros como "La Argentina que Ríe", sino por republicar sus respectivas obras.

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  5. Sólo quisiera agregar qué hermosa es la tapa del nro 4 de La Barra...
    Ahora (con el exquisito criterio que me caracteriza)marcho al sobre, que mañana será un largo día. Abrazo.

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  6. La verdad, a Pascualin en el Far-West no lo tenia. Un poco por edad y mas aun por desconocimiento no registraba a este personaje con titulo propio.
    Yo lo descubri con su inseparable amigo "Yulbri" en unas cuantas aventuras de Don Nicola que tuve la fortuna de leer generalmente recatadas de locales de canje y venta de revista . Localcitos que "desvalijaba" comprando todos los titulo que me gustaban y en los que nunca canjee nada por no desprenderme de mis queridas revistas.
    Revistas que mi vieja años despues, cansada de ordenarlas, me las tiro a la mierda. Al fin al cabo yo ya estaba "grande" y ya no les daba bola.
    Las vueltas de la vida, hoy siendo un boludazo de 40 pirulos invierto buena parte de mi tiempo libre en rescatar esas mismas historietas por internet.
    Saludos
    Eduardo

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  7. ...entonces, que tengas exquisitos sueños, Luis

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  8. Si te sirve de algo, Eduardo, yo ando por los 53 y estoy en la misma que vos.

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  9. Epa. Acabo de leer los comentarios y veo que son todos unos veteranos (algunos muertos de sueño), jua jua.
    Miguel: me hiciste acordar de un dato que quería darte desde hace unos días. ¿Te acordás de ese album extra de Torino que trae Viaje al infierno? Te puedo confirmar con seguridad que en el interior viene una versión adaptada, redibujada por el propio Torino pero con el estilo de fines de los '60, con algunas pintas anaranjadas. En la original de ¡Aquí está! todavía no estaba el Maestro, en esta versión de 1969 Torino lo hace participar. Por lo tanto tenemos al menos tres versiones de esta historia, la original ¡Aquí está!, la de 1969 y una más tardía probablemente dibujada por Francisco Mazza. Ya va a llegar el episodio del tesoro en el sótano, jua jua.

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  10. Tenía esa sospecha con Viaje al Infierno, Hernán. Encontré por la web la primer página, y estaba seguro que el trazo no correspondía a la época de Aquí Está!, pero podía ser que se tratase sólo de un añadido del comienzo.
    Con respecto al episodio de los sótanos, está el del tesoro que Don Nicola se disputa con el turco, que me parece es al que vos te referís, y el del jorobado con el garfio, que es el que yo digo. Ese es bastante posterior, por la numeración del 500, así que falta bastante.

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  11. Ahhh, si, me refería al del turco. Pero no te aflijas que también espero publicar el otro que ni siquiera lo he leído aún pero por tu ansiedad imagino que debe estar muy bueno. Saludos

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