Como es sabido, hasta el número 54 de Andanzas, lo que se publicó fueron reediciones de la Patoruzú semanal. El siguiente, “La Extraña Herencia”, de julio del ’61, inaugura lo que se llamó las “inéditas”. En esa historieta hay un detalle realmente curioso: se da por muerto al Coronel Cañones, e Isidoro, junto a un primo,
disputan el legado del título. Posteriormente, en “Selección de las Mejores” la imagen del Coronel en el retrato se cambió por la de un ignoto anciano.Pero hete aquí que revisando la franja válida de Locuras, me encuentro con otro detalle curioso.
Aclaro que con “franja válida”, me refiero a aquella que abarca hasta el número 30, aproximadamente, donde las tramas no se reducían a una sucesión de gags, y el protagonista, aún en su faz de “play-boy” conservaba algunas características de la personalidad que mostraba junto al indio.

Vuelvo al detalle: en el número 24 de Locuras, “Sobrino Paralelo”, de junio del ’70, es decir nueve años después de “La Extraña Herencia”, se rescata al mismo personaje del primo de Isidoro. Que por supuesto, interactúa en la historieta con el pundonoroso Coronel.
Si bien en Andanzas el primo se llama Pichulo Cañones y en Locuras Matías Cañones, la identidad gráfica (quite de monóculo mediante) resulta evidente.


Billiken. 









































