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sábado, noviembre 03, 2007

EL CHICK BILL, DE TIBET

Así como en el cine Sergio Leone hizo maravillas tardíamente reconocidas con el género del Far-West, en lo que se llamó despectivamente “spaghetti western”, se puede decir que existe un “franchute western”, en el terreno de la historieta (bande desinée). Su ejemplo obvio y más notorio es el Lucky Lucke, de Morris. Pero hay un exponente menos conocido: Chick Bill, del belga Tibet (aclaro que si hablo de franchutes es porque la potente escuela historietística franco-belga no permite hacer muchos distingos de origen, en tanto lo que cuenta allí es el idioma común). Ya he hablado de él en este blog, a raíz del reencuentro con viejas Billiken (VER). Tanto Tibet como Morris enfocaron sus personajes desde una estética cómico-realista, con la diferencia que el primero la mantuvo, mientras que Morris, posiblemente al comenzar a trabajar en guiones con Goscynni, fue virando decididamente a lo cómico. Como se sabe, todo lo que tocaba el talento de Goscinny lo convertía en oro, y eso explica también las diferencias de popularidad. Sin embargo, las aventuras del cow-boy Chick Bill (acompañado por su amigo, el indio Petit Caniche, el shérif Dog Bull y su ayudante tonto Kid Ordinn) trascendieron la publicación en el famoso journal Tintin, teniendo numerosas ediciones independientes, de las cuales muy pocas fueron traducidas al español, y ninguna -hasta donde se- llegó hasta estos pagos. Guardo, bajados de la Mula, varios tomos de Chick Bill, pero ahora he tenido la oportunidad única de toparme, aquí, en la Argentina, en carne y hueso (papel y tinta), con un álbum de edición belga de mediados de los sesenta. Casi me caigo de culo cuando lo encuentro de pedo en Te bajo el Martillo y a un precio mas que conveniente. Se trata de “L’ ennemi aux cent visages” (El enemigo de las cien caras), que estaba en poder de la hija de un dibujante fallecido de Columba (se ve que algunos se interesaban por la historieta en serio). Pasa a engrosar mi colección de la admirada escuela franco-belga y, como corresponde, lo presento en sociedad.

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