SOBRE ESTE BLOG...

Acá vas a encontrar, básicamente, data sobre historieta cómica argentina clásica. Además, bastante de bande dessinée. Algunas reflexiones sobre el lenguaje historietístico, muchas polémicas y miles de imágenes, la mayoría de mis propios archivos. La forma más fácil de ubicar un material o autor es ir a "Etiquetas", revisar y hacer click en la pertinente. También podés escribir una palabra clave en "Buscar en este blog". Tenés mi contacto, encima. Suelo responder mails si la consulta es muy específica. Podés tomar lo que quieras, siempre que cites la procedencia. Si no citás, y te ubico, te escracho públicamente, como he hecho en varias oportunidades. Enjoy

lunes, noviembre 19, 2007

MUY A MI PESAR, VUELVO A HABLAR DE ROBIN WOOD

“LA HISTORIETA ARGENTINA, una historia” es un grueso volumen de más de 600 páginas y profusas ilustraciones en ByN, escrito por Judith Gociol y Diego Rosemberg, editado por De La Flor en el 2000, con una 2da. edición en el 2003, y que no obstante eso, según algunos datos, ya se encontraría agotado. Sin embargo, no es descartable que haya quedado en alguna librería, donde lo cotizarán seguramente a precio de editorial ($ 130.-). Pero para los que no gustan de andar buscando, se lo puede hallar actualmente en Feria Franca a $ 118.-, precio al que se debería adicionar gastos de envío, ya que el producto se encuentra en Sta. Fe, con lo cual llegaría a los $ 140-, que es lo que pide otro mercader de Capital, en el mismo sitio.
Dao lo consiguió en una librería de LP, que está liquidando su existencia, al módico precio de $ 70.-
Ya me estoy dando un poco de asco, con esto de andar refregando mis bagatelas, pero la verdá, la verdá... no puedo dejar de hacerlo.
Debe ser para diferenciarme de los demás coleccionistas, fauna a la que me cuesta reconocer que pertenezco.
El problema del coleccionista-tipo es que se obsesiona con determinados ejemplares y cuando los encuentra, le va la vida en ello.
Yo en cambio, dejo que mi atención vaya fluctuando, se torne errática, hasta que se fije en un objeto que merezca la pena en calidad y precio.
Pero volvamos al libro (que por supuesto, es uno de esos casos y que recomiendo fervorosamente) y relacionémoslo con lo de la diferenciación.
Todo el que haya frecuentado medianamente este blog, conoce de memoria mis antiguas batallas con los adoradores de Robinjú, y egresados de la Universidad de Columba, en general. Hasta el día de hoy sigo recibiendo puteadas (son buenos puteando...) por viejísimos posts.
Demás está decir que ya no los contesto. Con todo lo que me gusta el conventillo, cuando el contendiente está tan por debajo de mi nivel intelectual, me termino aburriendo.
Gosciol y Rosemberg se refieren a Robin Wood, en algunos pocos tramos del libro. Lo hacen con un tono mucho más mesurado que el que yo utilizo, por supuesto, pero con enormes coincidencias, aún cuando ellos soslayen el funesto aspecto ideológico del paraguayito.
Mientras que la segunda parte del volumen es una extensa galería de personajes, rescatados muchos ellos del olvido, y con muy buena documentación, la primera parte es una somera reseña histórica.
Cuando le toca el turno a Miráme la Palomita y a su guionista estrella, se lee: “Los guiones de Wood tienen un estilo barroco, cargado de adjetivos y metáforas. Parecen algo impostado, como si los protagonistas siempre tuvieran algo importante que pronunciar”.
Y ya cuando se tienen que ocupar específicamente de Nippur de Cagash (no han tenido otro remedio, pobres, dado que si lo obviaban, como se merece, la fauna de Rolkiem y sus acólitos, los linchaban), describen: “El protagonista habla casi todo el tiempo, en impostado tono filosófico y profético. Resabio modernista, el guión está cargado de comparaciones, metáforas, adjetivos de color...”.
En cuanto a Columba, reiteran las habituales consideraciones acerca de la pésima calidad de sus publicaciones, y de su mecánica de hacer chorizos, que hasta los propios egresados reconocen (claro que dejando a salvo siempre el imaginado talento de dibujantes y guionista estrella).
Lo curioso es que en una entrevista concedida a Gociol / Rosemberg, el mismísimo chupador de naranjas, se caga de risa de ello. Dice Robinjú: “Me acuerdo de una serie que transcurría en Venecia y había persecuciones en coche, cuando en Venecia prácticamente no hay calles por donde puedan correr autos a velocidad. Pero nadie se fijaba en esos disparates”.

Lo que yo recuerdo, es un debate que se produjo en el grupo de sus adoradores, acerca de los mates de Manara ( VER ). Los robinjudianos se rasgaban las vestiduras denostando al tano por su falta de documentación, en pos de una verosimilitud que ellos creen -en su ignorancia- imprescindible en la historieta. Claro que también Wood, por lo que dice, cree en esa necesidad, aunque se cague en ella. Pero a Dios no se le reclama, porque es justo y sabe lo que hace. Manara, en cambio, es un simple mortal, y encima gringo ignorante...
Sin embargo, lo más grave de los asertos del patético guionista (que los autores del libro dejan pasar), se refiere a lo ideológico, y se encuentra en este párrafo: “Quizá suene a herejía pero, en cierto modo, Columba era la historieta justicialista, la que leía el pueblo, la gente más simple. Siempre hubo una agresión brutal de los intelectuales hacia la editorial, y también hacia a mí”.
No suena a herejía, Robinjú. Suena a imbecilidad. Y a hijoputez, también.
En el extremo reduccionismo del paraguayo “Pueblo” es igual a “justicialista” igual a “gente más simple”, no igual a “intelectual”.
Yo no leía a Columba, y soy pueblo, e intelectual, y no me creo simple, y esporádicamente, aún cuando mi posición ideológica esté mucho más a la izquierda, adherí a algunos ciclos del peronismo.
Como también la gran mayoría de los asesinados por la última dictadura, de la que vos, Robin Wood, como otros “creadores” de esa mierda de editorial, fuiste cómplice (
VER - VER ).
Bueno, ya está bien. Me había propuesto no reincidir más en el análisis de estas excrecencias historietísticas y sus autores, pero el asco que me generan puede más.

Al libro de Gociol y Rosemberg seguiré refiriéndome, ya que da mucha tela para cortar, pero respecto a verdaderos creadores y no a esta auténtica mierda.

(De casualidad, he encontrado esta interesante mirada sobre el paraguayo: http://fantasiasocialista.blogspot.com/2007/07/robin-wood-luces-y-sombras.html .
La opinión del autor del post es mucho más autorizada que la mía, ya que viene de alguien que leyó mucho de Robinjú.
No estaría mal que el amigo Durán, si todavía anda por acá, cliqueara en el vínculo, ya que tanto me ha reprochado el analizar a su ídolo a partir de pocos elementos.)

5 comentarios:

  1. EMPEZASTE DE NUEVO??
    Y YA ARRANCASTE MAL, BUSCA QUE HAY VARIOS ERRORES.
    ANTES DE POSTEAR HAY QUE APRENDER A LEER BIEN.

    ResponderEliminar
  2. Y... lo que pasa es que yo no fui a la Universidad, como ustedes...

    ResponderEliminar
  3. SEGURO QUE NO FUISTE A LA UNIVERSIDAD, SE NOTA A LA DISTANCIA QUE SOS UN ANALFABETO.
    TUS PRUEBAS JAMAS FUERON PRECISAS PARA HACER UN ESTUDIO DE COLUMBA.
    TE TIRAS A LA PILETA SIN NADA EN MANO.
    SEGUI CON ESAS REVISTAS FRANCESAS PARA NIÑOS QUE ESO ES LO UNICO QUE TE REGISTRA TU PEQUEÑA CABEZA ENFERMA.

    R

    ResponderEliminar
  4. Sí, sí, tenés razón, R. ... Mejor sigo con Astérix, que es para niños, y no con Nippur, que es para adultos cultos...

    ResponderEliminar
  5. PERDON,POR QUE TENES LA IMAGEN DE NIPPUR EN TU INICIO? SOS UN IMBECIL,EN TU CARA SE VE EL FRACASO,FRUSTRADO DE CUARTA

    ResponderEliminar