SOBRE ESTE BLOG...

Vas a encontrar, básicamente, data sobre historieta cómica argentina clásica. Además, bastante de bande dessinée. Algunas reflexiones sobre el lenguaje historietístico, muchas polémicas y miles de imágenes, la mayoría de mis propios archivos. La forma más fácil de ubicar un material o autor es ir a "Etiquetas", revisar y hacer click en la pertinente. También podés escribir una palabra clave en "Buscar en este blog". Tenés mi contacto, encima, acá al lado → → →→ → →→ Suelo responder mails si la consulta es muy específica. En cuanto a enlaces que ya no funcan, lo siento, llegaste tarde. Podés tomar lo que quieras, en tanto cites la procedencia. Si no citás, y te ubico, te escracho públicamente, como he hecho en varias oportunidades. Enjoy

lunes, agosto 30, 2010

LOS MISMOS PERSONAJES, LOS MISMOS ARGUMENTOS

Cuadro de situación:
a) Hace 8 años, cuando estábamos muy lejos aún de la supuesta "guerra de los Kirchner " contra La Nación y Clarín, como pregonan estos medios,
b) en oportunidad del encarcelamiento de Ernestina Herrera de Noble por la causa de apropiación de Felipe y Marcela (que duró apenas unos días, y que derivó en la destitución del juez que ordenara la medida);
c) La Nación, a través de su columnista Joaquín Morales Solá (1), sale a defender a la socia en Papel Prensa.
Los argumentos que aparecen al final de la nota son los mismos que utilizan ahora: ataques a la prensa "independiente", intentos de cercenar la libertad de expresión, destrucción de las instituciones, procedimientos antidemocráticos, y una larga cadena de etcéteras.
De paso sea dicho, otra defensora desde siempre de los intereses de Clarín, es la inefable Lilita Carrió, como se advertirá en el escrito.
Juzguen por ustedes mismos...
El jueves 19 de diciembre de 2002, Joaquín Morales Solá en “La Nación”, muestra la faz humana de la directora de “Clarín”, la de “Una madre que siempre habló de adopción” y cuestiona a quién la detiene: “Era el invierno de 1976. La Argentina, que ya había vivido varios años de lucha armada entre las organizaciones insurgentes y las fuerzas militares del Estado, ingresaba de lleno en un baño de sangre, que un cuarto de siglo después sigue dejando secuelas de dolor y de lágrimas. Una noche fría de ese tiempo ingrato, la directora de Clarín, Ernestina Herrera de Noble, nos sorprendió con el relato de la adopción de sus hijos. Había también lágrimas, muchas lágrimas, en sus ojos, pero correspondían a las emociones que despierta la alegría. El relato incluía la forma en que esas criaturas habían llegado a sus brazos. Un bebe tenía una hermosa sonrisa y el otro no paraba de llorar, decía. Incluía, también, los farragosos trámites de la adopción entre jueces, médicos y abogados. Más de 25 años después, la señora de Noble sigue llorando por esos hijos. Su detención dispara una primera injusticia: una madre no debería ser detenida sólo por serlo. Sea cual fuere el antecedente biológico de sus hijos, lo cierto es que los crió con la devoción y el cariño de una madre. No hay delito si no se fue partícipe o cómplice por acción o por omisión del hecho. El contexto de 1976 no era el de hoy. Aun las personas que luego formarían la trágica saga de desaparecidos, en aquel año no eran consideradas como tales por ningún argentino que no estuviera en el corazón del poder militar. El caso de los niños desaparecidos tardó más de una década en aparecer como un conflicto de proporciones. Incluso, en el juicio a las juntas militares, en 1985, la Cámara que juzgó a los primeros comandantes de la dictadura no encontró pruebas ni argumentos para resolver sobre esa cuestión. Se creía entonces -y se creyó durante mucho tiempo- que el secuestro de bebes era un fenómeno aislado, aunque la historia posterior encontró las huellas de un plan sistemático. Pero todo eso era ignorado por todos en 1976 (…) ¿por qué dar por supuesto que todos los niños adoptados en 1976 eran hijos de personas desaparecidas? ¿Por qué no creer en la palabra de una madre que relató siempre las características normales de una adopción? ¿Por qué someterla a semejante vejación, como la que sufre actualmente la directora de Clarín, sin haber agotado -y ni siquiera iniciado- las instancias judiciales para conseguir su testimonio? El caso cobra especial relieve cuando la República está sometida a las decisiones de jueces que actúan como dirigentes políticos o que resuelven bajo protección política. Tampoco puede dejarse de lado la campaña pública que hubo durante más de 10 años sobre los hijos de Noble, que respondió siempre a claros objetivos políticos. Por eso, la presidenta de las Abuelas de Plaza de Mayo, Estela de Carlotto, reclamó siempre extrema prudencia y cautela para el tratamiento de este caso. Supo que ella y su organización habían sido colocadas en un lugar muy complejo, entre la búsqueda de la verdad y el interés de oscuros proyectos políticos. Ya en 1997, la actual candidata presidencial Elisa Carrió, entonces presidenta de la Comisión de Juicio Político de la Cámara de Diputados, rechazó de plano un pedido de juicio político contra el ex juez Adolfo Bagnasco por esta causa. Se lo acusaba al magistrado de haber demorado la investigación. Carrió reclamó, antes de tomar la decisión, el testimonio personal y reservado de varias personas (entre ellas, la de quien esto escribe). Otro aspecto del caso es el polémico y cuestionado juez, Roberto Marquevich, sometido él mismo a una investigación en su momento por sus supuestos vínculos con el empresario muerto Alfredo Yabrán. Marquevich sostuvo siempre, por ejemplo, la tesis del increíble suicidio del brigadier Rodolfo Etchegoyen, cuando su familia sigue asegurando que se trató de un crimen que el magistrado nunca investigó. El contexto actual indica, más bien, la presencia de un ensañamiento contra la prensa independiente que de actos de justicia. Campañas públicas recientes en revistas y en panfletos callejeros (…) señalan que la sistemática destrucción de las instituciones argentinas podría incluir ahora también el objetivo de herir a la prensa independiente, una de las últimas instituciones que quedan en pie. En el actual desierto institucional, la ausencia de la prensa libre podría condenar al país al vacío de un destino. La calumnia sistemática y la desinformación deliberada contra LA NACION y la vejación inadmisible a la señora de Noble han roto fronteras, han destruido límites sutiles de las formas democráticas, que serán tan difíciles como imprescindibles de reconstruir”.

(Recomiendo la lectura completa de la saga "Clarín: Noble-za obliga", de Adrián Genta)
1) No está demás recordar que Joaquín Morales Solá fue distinguido en los albores de la dictadura por el genocida Antonio Domingo Bussi por "colaborar en la lucha contra la subversión" (ver)

3 comentarios:

  1. No exactamente, Miguel. Omitís decir de dónde provienen las negritas: la fuente que referís aclara que no son de la original. Uno podría destacar otros pasajes de ese texto, por ejemplo:

    "Por eso, la presidenta de las Abuelas de Plaza de Mayo, Estela de Carlotto, reclamó siempre extrema prudencia y cautela para el tratamiento de este caso [la causa sobre los Noble- Herrera]. Supo que ella y su organización habían sido colocadas en un lugar muy complejo, entre la búsqueda de la verdad y el interés de oscuros proyectos políticos" (negritas en la fuente referida; probablemente no en la original).

    ¿No creés, con la Estela de hace 8 años (y quisiera creer, con la actual, pese a que evalúo sus yerros), que "prudencia y cautela" son necesarias para no tropezar, en la legítima búsqueda de la verdad, con "oscuros proyectos" políticos, cualesquiera fuesen?
    Saludos.

    ResponderBorrar
  2. Perdón, ¿leo mal o la misma postura que Morales Solá rubricaban Martín Granovsky y Horacio Verbitsky entre muchos otros?
    ¿Ves? es el costo de sincerar, honestamente, tus fuentes: al final resulta un título tan absurdo cual táctica oficialista.

    ResponderBorrar
  3. 1) No quiero suponer, Cinzcéu, que pensás que todas las negritas son iguales (chiste). Las negritas de Genta fueron escrupulosamente eliminadas de mi transcripción, y reemplazadas por que las creí pertinentes en el contexto en el que realizo la cita, que es distinto al del periodista del que la tomo. Quizá debí aclararlo, pero como remito al artículo original, no me pareció necesario.
    Y con respecto a la Carlotto de hace 8 años, quizá entonces podría haber coincidido con lo de "prudencia y cautela". Hoy, como ella, creo que habiendo transcurrido 8 años con todas las dilaciones judiciales que conocemos, ya no es hora de "prudencia y cautela".
    2) Me ocupé de revisar cada una de las firmas de la solicitada que antecede en la nota original al párrafo que cito. Y no me pasaron inadvertidas las que mencionás, y con esa conciencia linkeé. En cambio, me asombra que asimiles una solicitada firmada por cientos de periodistas a la nota firmada exclusivamente por Morales Solá y a la conducta de Carrió. Y aparte, que digas que en todos los casos se trata de la misma postura. La sobreactuación y tremendismo de Morales Solá salta a la vista. Y el rechazo del juicio político a Magnasco por las indisimulables demoras en la causa, va mucho más allá de una opinión. En todo caso, respecto a la solicitada, podría hablarse de la presión mafiosa que ejerce el Grupo Clarín sobre los que trabajan para él, para que defiendan sus intereses. Lo que no quita reprobar que Granovsky y Verbitsky se hayan sometido a eso, en la oportunidad que todavía trabajaban allí. Con el mismo criterio que usás, podría decir que tu objeción se parece mucho a las tácticas de los Grupos Clarín A. Pero prefiero no chicanear, y resaltar que aún admitiendo que la embestida contra los accionistas mayoritarios de Papel Prensa tenga alguna motivación no declarada, marca un punto de inflexión histórico por el solo hecho de poner en debate la cuestión desde la máxima autoridad del país. Tampoco el accionar de Marquevich, impecable en lo jurídico, estaba guiado únicamente por el afán de justicia, y Genta se ocupa de aclararlo. Sin embargo, en ambos casos, yo elijo ponerme del lado de los hechos que producen, antes que en el análisis de quienes lo hacen y que oscuros propósitos los guían. Estoy convencido que entrar en ese tipo de consideraciones - a veces honestas, a veces interesadas- contribuye a que todo siga igual. Fraternalmente, como siempre.

    ResponderBorrar