Don Pascual, antes de llegar a ese título fue Mangucho y Meneca, Mangucho a secas, Mangucho con todo. Motín a bordo fue también Mordancio, jefe y mártir. Ahora, María Luz y Orsolino, director siempre se llamaron así. Todas se deben a un genio de la historieta cómica argentina, al que un día, por los sesenta se le perdió el rastro. Hace poco se supo que había fallecido en el 2005, en los Estados Unidos. Yo prefería pensarlo vivo, y pergeñando delirios que quizá un día salieran a la luz.
A diferencia de la producción de Torino, dispersa en revistas casi inhallables, no sería difícil digitalizar la de Roberto César Battaglia (a él me refiero, claro). Al menos su obra cumbre, Don Pascual. Bastaría que algunos coleccionistas abrieran las Patoruzito semanales y descubrieran que allí se esconden tesoros distintos a los que ellos valoran. Y decidieran compartirlos, por supuesto, escanner mediante (...sí, sí, ya se que las revistas se estropean un poco, pero piensen también en que el papel no es eterno).
Tengo pocos ejemplares de la Patoruzito semanal. Las fortunas que gasté en Andanzas y Correrías tendría que haberlas invertido en ellas.
Se que existe una recopilación digital de varios episodios completos de Don Pascual, mandados a realizar por un comerciante de la historieta, al que hay que reconocerle cierto interés por la preservación y difusión del género. Lamentablemente, estoy peleado con él y su familia. Pero fue por una justa causa.
Aún con todo lo expuesto, no me resignaba a no subir a Battaglia a La Colección de Dao. Así que eché mano a un rejunte. Tomé tiras, aunque discontinuas, de Don Pascual de mis Patoruzito y le agregué las páginas que le dedicara el libro La Argentina que Ríe, más el homenaje que le hiciera la Fierro de la primera etapa, en su suplemento Continuará. También metí, escanneadas de Patoruzú, una tapa de Battaglia y tiras de Mordancio, Orsolino y María Luz. Y sumé tres curiosidades (que -debo decirlo- me mandó el mencionado comerciante, antes que nos peleásemos, en carácter de adelanto): Egoísto, Malasorte y Dos cosas, una tira de cada título, publicadas en Pobre Diablo, las dos primeras con el seudónimo “Battle”. Finalmente, extracté de la Patoruzito Nº 1, generosamente escanneada por Sergio Maganás, la primer tira de Mangucho y Meneca. Suma así, este “Archivo Battaglia”, cerca de cien páginas. Los títulos de algunas imágenes sirven de guía para ubicar la procedencia, cuando la tenía o lo creía relevante.
Estaría bueno que el “Archivo Battaglia” fuera una especie de work in progress. Que aquel que tuviere aunque sea una solitaria página de Don Pascual, o de cualquier otra tira, portada o chiste suelto, la integrara o me la mandase para que yo lo haga. Sirve para mantener viva la memoria de una de las mayores glorias de la historieta argentina, hasta tanto alguien se interese en reeditarlo completo. Battaglia lo merece. Quizá más que ningún otro. Mientras Don Fierro terminaba aburriendo con los previsibles roles de oficina, Motín a Bordo los subvertía. Si el Pequeño Gran Cacique, aún dentro de la fantasía, intentaba mantener el verosímil, Mangucho lo aniquilaba. Cuando Mafalda aún no había nacido, María Luz hacía de las suyas. Y en un momento en que la historieta se hallaba muy lejos de la crueldad, ésta aparecía en todas las mencionadas y también en Egoísto, también en Malasorte. Lean el prólogo de Tarruela en Continuará, que lo explica mejor que yo. Solo disiento con él en la similitud que traza con el Langostino de Ferro. Si bien Battaglia compartía su delirio, a diferencia de aquél, no aparece en su obra la moraleja. Su incursión en el absurdo y la crueldad es total y despojada de lecturas traslativas.
Ojalá que los que nada guardan de Battaglia disfruten de lo poco mío. Y que los que no lo conocen, lo descubran ahora. Los espera en La Colección de Dao.
(PD: A último momento, reparé en que debía mejorar algunas imágenes. Lo subo en breve.)
(PD: Finalmente hoy, sábado 28, subí el archivo. La demora valió la pena, dado que gracias a dos visitantes, el archivo ya comenzó a agrandarse. Lucho envió una tira de María Luz y otra de Mordancio. Gabriel Fara ofreció el suplemento "Risas Argentinas", que le dedicara a Battaglia la "Hora Cero", de La Urraca, con prólogo de Pablo de Santis. Me hizo recordar que la tenía y la había omitido, así que ya está incorporado. Un buen comienzo para el work in progress...)
(PD: Otra colaboración... el amigo Luis del Pópolo me envió a mi correo un Conventillo del año 37, que es un verdadero hallazgo. No cabe duda, por el trazo, que es uno de los primeros publicados y pasará a engrosar el próximo archivo de Torino en "Aquí Está!")