SOBRE ESTE BLOG...

Acá vas a encontrar, básicamente, data sobre historieta cómica argentina clásica. Además, bastante de bande dessinée. Algunas reflexiones sobre el lenguaje historietístico, muchas polémicas y miles de imágenes, la mayoría de mis propios archivos. La forma más fácil de ubicar un material o autor es ir a "Etiquetas", revisar y hacer click en la pertinente. También podés escribir una palabra clave en "Buscar en este blog". Tenés mi contacto, encima. Suelo responder mails si la consulta es muy específica. Podés tomar lo que quieras, siempre que cites la procedencia. Si no citás, y te ubico, te escracho públicamente, como he hecho en varias oportunidades. Enjoy

sábado, enero 26, 2008

NO PIERDAN EL TIEMPO... NO DISCUTO

Bien... he vuelto a La Plata. De mi segundo viaje a la Costa no me traje nada nuevo. Una porque no hay, otra porque no recorrí. Me quedé encerrado en el dpto., mirando el mar, y escribiendo una obra de teatro. Las pocas veces que salí, fue para varear a mi hija más chica y a una amiga, a las que llevé allá por unos días. Hoy anduve por Capital, y llamé a Alí Babá, pero tenía la cueva cerrada. Desde diciembre vengo pidiéndole que separe de sus tesoros un material que me interesa, pero no he tenido suerte hasta el momento. Ante el fracaso, pasé por el Club, y comprobé que El Tony sigue tan simpático como siempre, aunque sus precios lo sean cada vez menos. Me alcanzó para la Fierro Nº 100, que es de las pocas que me faltaban, y no la compraba porque -dada su escasa tirada- cotiza bastante más arriba que las otras, para una Capicúa Nº 28 (consigo de esa franja de numeración por una cuarta parte de lo que pagué hoy) y una Fabián Leyes, también cara. O sea, El Tony me agarró débil. O como dice mi amiga, la españolada Osa, tenía “un mono” de historietas antiguas. Aunque sumando en favor de El Tony hay que decir que me hizo el consabido descuento, que yo usé tontamente para traerme el último tomito de El Negro Blanco, que ya tenía (error de anotación en mis desordenadas listas). Así que si alguno quiere el 6, ya sabe: lo tengo repetido y lo cambio por otra cosita o lo vendo al costo. Esto por unos días, porque en mi próximo viaje, si no hay eco, lo devuelvo y hago valer ese crédito en el Club... En fin, verán que estoy de lo más coloquial. Es que, en serio, no tengo ganas de pelear al pedo este año con los woodianos, o los quinternianos, o los donaldistas, o como pareciera insinuarse ahora, con las nuevas generaciones que gustan de la línea de la actual Fierro. Si les gusta, muchachos, todo bien. Lo mío no es gusto, sino que se trata de real conocimiento de que Liniers, Quattordio, El Marinero Turco no hacen ni arte, ni historieta, ni un carajo. Lo de ellos es pelotudez pura y simple. Distinto es el caso de otros buenos dibujantes que no saben narrar y lo disimulan bajo el supuesto paraguas de narrativas experimentales. Yo algo se, creánme, de ese tipo de narrativas... Nada. No se trata de gustos, chicos. Ni de prejuicios. Lucas Varela, por ejemplo, me parece interesante haciendo “El Síndrome Guastavino”, que es lo mejor que trae la revista actualmente, lo cual no es demasiado decir (ya expresé mis reparos con respecto a cierto grado de delectación morbosa de Trillo en estos temas). Pero el guión ordena al dibujante y su estilo aliviana una historia que, expresada en otro trazo, sería insoportable. También tiene coherencia estética con el relato, desde el punto de vista de la afición del protagonista por las muñecas, como lo tenía el estilo usado por Grillo en la historieta que llevaba su nombre junto al del guionista (lo mejor de la nueva Fierro, hasta ahora), y que se adentraba en el mundo de las pesadillas de la infancia. Nadie puede decir que las dos citadas sean historietas “tradicionales”. O sea que ese argumento, en mi contra, tampoco vale. La mayor experimentación en la historieta argentina, la llevó a cabo, hasta ahora, el viejo Breccia -fallecido hace casi quince años- en su último período, adaptando a Lovecraft, Sábato, Quiroga. También en “Viajero de Gris”. Forzó los cuadritos hasta donde se le antojó... desde el collage, a la abstracción pura... Y los resultados son magistrales. Aparte de la razón que Breccia era un artista dedicado a un género que rara vez (sólo cuando lo agarran tipos como él) es arte, porque siempre tuvo en claro que había que narrar, sea en el estilo que fuera. Lo que no significa, como se me acuso en algún grupo, que yo defienda una narrativa convencional, aún cuando admita variantes expresivas en el dibujo. No. Reconozco que me gusta más Trillo que, por ejemplo, María Alcobre en su faz de guionista de “La Nena”. Pero otorgo valor a su variante impresionista de relato. O sea, repito, no se trata de gustos, muchachos. Se diferenciar cuando existe un código coherente, aunque a mí no me mueva un pelo, de cuando quieren encajarme cualquier verdura, so pretexto de la “experimentación”. Pero si a ustedes les gusta, insisto, está todo bien. Yo, de gustos, no discuto. No discuto de nada, en realidad. Tiro mis opiniones, las fundamento, exhibo mis avales (que me importa un carajo si creen suficientes o no) y los dejo que discutan ustedes. Si alguno aparece con un argumento sólido, de cualquier tema, que ponga en crisis los míos, entonces sí. Si ando con ganas y tiempo, me dedicaré a considerarlo y a debatir. Hubo demasiado debate estéril aquí el año pasado. Como respondí a un comentario del estimado Atilio: después no se dan por enterados. Quiero decir: cuando trato de ordenar los caóticos intentos de refutarme, y doy clases magistrales sobre el tema, como en el caso Quinterno, todos miran para otro lado. El larguísimo post que escribí a principios de diciembre ( ver ) dando pruebas de todas y cada una de mis afirmaciones anteriores respecto a la influencia de Disney en el creador de Patoruzú, sólo mereció 1 (un) comentario. Casi dos meses después. Y proveniente de alguien que no tuvo participación en el arduo debate que llenó casillas de furibundas críticas. Cuando ví que -una vez publicado- seguían chicaneando y pregunté si lo habían leído, se me respondió que era demasiado largo y aburrido y que yo terminaba ganando por cansancio. No es serio, convengamos... Ahora constato, por ejemplo, que un muchachito exitista e ignorante, titula en su página, respecto a Quinterno, “El Disney argentino”. Es el mismo muchachito exitista e ignorante que vino aquí a aplaudir a Amillan, en medio de la discusión. Supongo que sólo para joder, para meter la púa. O quizá con la vana esperanza de que alguien pueda llegar a ganarme una, cosa que él jamás podría hacer, y hasta ahora -modestia aparte- muy pocos lograron en los asuntos que nos ocupan. Sí en cuestión de datos, por supuesto, que puedo carecer de muchos. No en el plano reflexivo. Y no se trata de astucia para refutar, sino de capacidad analítica. Pero no me quiero ir de tema... A qué se debe el cambio del muchachito exitista e ignorante? Se convenció de todas las razones que expuse? No. El muchachito exitista e ignorante titula ahora “El Disney argentino”, porque lo dijo Sasturain en el prólogo del libro de Isidoro. Y él supone que Sasturain es una autoridad en la materia. Y encima, cree que calificar a Quinterno de “El Disney argentino”, es un enorme elogio. Por eso, muchachos: contra ese nivel de razonamiento no hay nada que hacer... Acostumbro a discutir con gente que tiene un mínimo de autoridad y honestidad intelectual. Lo otro que -mea culpa- hice, es una chiquilinada de mi parte. O tirar margaritas a los chanchos, como encabecé un editorial. O la utopía de pensar que puede llegar a primar el razonamiento por sobre envidias y revanchismos. Sigan creyendo en los nombres “prestigiosos”, en lo que les venden los medios... Yo jamás compré los valores del sistema. Sigan creyendo que lo de la Fierro es expresión de la “nueva historieta”... Para mí es basura seudo-experimental de la generación post-procesista. Seguí creyendo, mi querido Atilio, que Torino era un pobre tipo que no pegaba una en la animación, que Divito no está inflado y que Betty Boop no tiene nada que ver con el asunto... Yo, respetuosamente, disiento. Pero no discuto. Me dedico a contar que he vuelto a La Plata y que de mi segundo viaje a la Costa no me traje nada nuevo...

7 comentarios:

  1. Decís que no tenés ganas de pelear, pero me nombrás reiteradas veces en tu "No Pierdan el Tiempo..." así que póngase de acuerdo, si no discute no lance piedras para después hacerse el otario.
    Sasturain ubica el paralelo que vos establecés respecto a Disney en otro plano, que no es tanto el estilístico sino el comercial.
    Torino como los demás dibujantes de la época tenían que saber dibujar mujeres y todo lo que sea figura humana, en aquella época no había tanta produccioón fotográfica y sí mucho dibujo en avisos publicitarios, historietas y demases... pero yo cuento con una ventaja, lo conoci bien a Torino, así que no hablo por boca de ganso. Si opinás que Divito estaba "inflado" bué, qué se yo.
    Seguí escribiendo obras de teatro.

    Saludos,
    Atilio

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  2. El chiste era ése, mi estimado Atilio. Entendés ahora por qué no discuto? No se puede andar explicando hasta los chistes...

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  3. Miguel, no puedo esperar explicación sobre un "chiste" que aún no entiendo.... salvo que para vos confrontar resulte un retruécano.

    Saludos,
    Atilio

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  4. No, Atilio. Justamente, para mí, confrontar no es jugar a los retruécanos, sino argumentar sólidamente, no incurrir en contradicciones en el propio discurso, y no hacerse el distraído cuando otro las señala. Honestidad intelectual, que le dicen. Todo lo cual falta desde hace tiempo entre los que me contradicen aquí. Lo que sobra, en cambio, es ganas de ganar cualquier discusión, usando cualquier recurso. Faltan, en definitiva, ganas de entenderse. Porque si alguien describe el mecanismo de un chiste, es difícil que no se de cuenta de que se trata, precisamente, de un chiste. Saludos.

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  5. Bueno, para mí estás equivocado en algunas cosas que marcás y tenés aciertos en otras tantas.
    Lástima que para vos, todo lo que yo digo son pavadas que se contradicen a sí mismas... je, así es difícil sostener un diálogo.

    Saludos,
    Atilio

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  6. No, Atilio, no es así. De entrada, nomás, destaqué el valor de lo que vos podías aportar desde tu experiencia. Y en serio, me parecés un buen tipo. El tema es que cuando yo planteo una mirada más abarcativa, vos intentás descalificarla desde datos. Son dos planos de análisis distintos, en los que difícilmente podamos ponernos de acuerdo. A mí me interesan tus datos, pero a vos no mi lectura. Así, si yo me meto a desarrollar la incidencia social en el éxito de Divito, la transgresión, desde el punto de vista del erotismo que significó Betty Boop, la distancia entre los que dibujaban mujeres para revistas de modas y Torino, por ejemplo, la diferencia entre los lectores de Don Nicola y Rico Tipo, la de socio-histórico entre los '30 y mediados de los '40, época en que Divito se corta solo, etc., etc., seguramente vos dirías que esos tópicos nada tienen que ver con el dibujo y la historieta. Y ojo, que son muchos los que comparten tu postura. Hace poco comentaba la nota de Skorpio, de hace una pila de años, sobre el debate de si en la historieta puede o no haber contenido ideológico. Contra la mayoría de los apasionados del género, yo opino que sí. Pero a esta altura, no tengo ganas de intentar convencer a nadie de eso, por lo que preferiría que discutan conmigo los que tengan como punto básico de coincidencia dicha postura, pero no acuerden con mis análisis. Lo cual no significa que corte el diálogo con tipos como vos. Yo soy muy curioso de los datos y, como te digo, creo que me podés dar cátedra en ese aspecto. Te pongo otro ejemplo donde el diálogo es imposible, que no tiene que ver con vos, y es el de los jóvenes lectores de Fierro. Un comentario reciente que me hizo uno de ellos, grafica un modo de ver las cosas diametralmente opuesto al mío. Para este pibe, es cuestión de gustos, y en ese aspecto cualquier cosa tiene validez. De última, me recomienda dejar de leerla. Esto, para mí, es una aberración conceptual, que por supuesto, en este post me dedico a atacar, jugando a que no discuto, y ahi está justamente el chiste, que vos mismo describís, pero no reconocés como chiste. Me interesa mucho evitar los malentendidos, sobre todo con vos, porque -repito-sos un tipo que me cae muy bien. Saludos

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