SOBRE ESTE BLOG...

Vas a encontrar, básicamente, data sobre historieta cómica argentina clásica. Además, bastante de bande dessinée. Algunas reflexiones sobre el lenguaje historietístico, muchas polémicas y miles de imágenes, la mayoría de mis propios archivos. La forma más fácil de ubicar un material o autor es ir a "Etiquetas", revisar y hacer click en la pertinente. También podés escribir una palabra clave en "Buscar en este blog". Tenés mi contacto, encima, acá al lado → → →→ → →→ Suelo responder mails si la consulta es muy específica. En cuanto a enlaces que ya no funcan, lo siento, llegaste tarde. Podés tomar lo que quieras, en tanto cites la procedencia. Si no citás, y te ubico, te escracho públicamente, como he hecho en varias oportunidades. Enjoy

martes, junio 15, 2010

DIBUJANTES QUE SON AUTOSUFICIENTES

Coincidentemente con el post anterior, mi hija mayor me regaló un libro de un amigo suyo.
Nicolás Arispe es un dibujante que (por lo menos aquí) no hace historieta. Sin embargo, cuenta muchísimo más que algunos historietistas jóvenes que se hallan abocados al pelotudeo.
Las imágenes de este volumen -"Mono Sacer", Casa Nova Editores, 2009- fueron concebidas durante el conflicto con el campo, y hablan por sí mismas, sin necesidad de globitos.
Van tres de muestra: "Multimedios", "Aeromodelismo modelo 55" y "Retablo del cordero desmembrado, opus magnum (panel central)".

domingo, junio 13, 2010

DIBUJANTES QUE SE CREEN AUTOSUFICIENTES

De lo que publica Fierro ya no me dan ganas de opinar, a no ser en particular. En este último número aparece una historieta que es ejemplo cabal de las estupideces que suelen poblar la revista, tenuemente compensadas por algún que otro material interesante.
“Tragedia en el té de las 5”, con guión y dibujos de A. Alvarez, es el relato que hace una cuchara, y que a su vez es transcripto por algo/alguien -no queda claro-, del suicidio de dos terrones de azúcar dentro del brebaje del título.
O sea, una reverenda pelotudez. Una idea que a uno se le podría ocurrir en la duermevela o mientras está cagando y que rápidamente descartaría.
Pero ése no es el problema, porque siempre hay gente que disfruta de este tipo de engendros como si fueran hallazgos, vaya uno a meterse con los gustos de los demás (si hay coprófagos y necrófilos...).
El problema es la absoluta inconsecuencia de la historia, puesto que el requisito de verosimilitud interna no sólo vale para códigos realistas.
Supongo que a este muchacho Alvarez su maestro le ha elogiado la mano para dibujar vajilla, y entonces se largó a armar algo que incluyera esos enseres, total el guión es lo de menos.
En principio, a nuestro genio le resultó divertido que la cuchara y el saquito de té coquetearan un poco. Pero como su concepción de lo activo y lo pasivo respecto al sexo pareciera ser un tanto machista, decidió tratar a la cuchara en masculino, mientras que al saquito de té en femenino. Así se lee, por ejemplo: “y viste lo obsesivo que es la cuchara cuando se trata de trabajo”. A más de los/las citados/as intervienen galletitas y azucarera, que no fueron travestidos.
Por otra parte, en el intento que los dibujos no se conviertan en mera ilustración de las didascalias, la narrativa se vuelve confusa. Si la intención era volver una y otra vez al suceso traumático, se requerían secuencias mucho más obsesivas. Sospecho, sin embargo, que las intenciones estuvieron ausentes, y que fue más bien la brújula caprichosa de la ocurrencia la que guió el trabajo.
Aunque éstos son detalles bastante menores si consideramos el suceso basal de la historia. En tanto todos los personajes tienen perfecta conciencia de la ceremonia del té, no se entiende por qué resulta un acontecimiento extraordinario que los terrones de azúcar terminen disolviéndose (suicidándose) en la taza. Tal como las galletitas y el saquito mismo están para ser consumidos.
Mientras pasaba los cuadros, especulaba que en algún momento aparecerían los merendantes, y se aclararía el asunto. Podía ser que en esa casa siempre se consumiera edulcorante, y que llegara un invitado que usara por primera vez los terrones. Pero no... en la última página se ve a dos señoras dispuestas a beber el té, y una le ofrece a la otra más azúcar, lo que ésta acepta. O sea que la viñeta fue puesta al mero y exclusivo efecto de introducir el segundo “suicidio”.
De nuevo: ocurrencia pura y tonta.
Pero en definitiva, A. Alvarez tiene todo el derecho de armar torpes historias transformando naturalezas muertas en vivas y publicarlas en algún blog, lo que seguramente merecerá comentarios entusiastas de su profesor, condiscípulos, familiares y amigos.
También -por qué no?- es legítimo que le muestre su trabajo a algún conocido que tenga en la Fierro.
Lo que resulta imperdonable es que la revista -o mejor dicho el actor cómico Sasturain, que figura como director- lo publique.
Cuando los dibujantes se cagan en los guiones abiertamente -pongamos por caso las idioteces de Max Cachimba-, lo atribuyo a una concepción de la historieta, de la que me hallo en las antípodas, pero concepción al fin. Y si bien esto hace tanto mal al lenguaje de los globitos como la autosuficiencia de A. Alvarez, aquí se verifica un intento de “contar”, y el hecho de que merezca aparecer en Fierro, podría hacer suponer que se cuenta bien.
No es así, de ningún modo.
Lo seguiré proclamando desde esta trinchera, aunque sea en absoluta soledad: saber dibujar no habilita para ser guionista de historieta, señores.

miércoles, junio 09, 2010

CHISTONTOS (2): BROCCOLI

No ubico ahora de dónde saqué este chiste de Bróccoli (debe ser de algún suplemento de Satiricón o de Humor), pero sí recuerdo que la primera vez que lo ví -debe hace más de treinta años- me llamó la atención por la doble apelación al lector. La primera, obviamente, es para completar la escena. Y la segunda, lo hace pensar en las veces que habrá estado en el lugar de la víctima.

PD del 2/9/21: pertenece a la revista Mengano

martes, junio 08, 2010

Clemente Montag dibuja a Patoruzú

Lo saqué de Univisión (ver) y lo subieron, al parecer, los muchachos de Banda Dibujada.

lunes, junio 07, 2010

"GUILLE & DIEGO, FILOSOFOS DE LA POSMODERNIDAD"

Sigo revisando viejas imágenes del blog. Ahora me encontré con Guille & Diego, dos personajes de El PyBe, que me había pedido que le guionara. Le mandé una sarta de incoherencias y groserías, con la indicación que los dibujos debían ser siempre los mismos, inmutables sobre un fondo que sí cambiaba, dando cuenta de un mundo caótico.
Escribí unas diez tiras, pero El PyBe, claro, sólo llegó a realizar una, y supongo que fue nada más que por respeto a mí, y no porque lo convenciera la idea (ver) .
Sin embargo, a mí, los diálogos incoherentes de estos tipos, me siguen divirtiendo.
Acá va uno, inédito...



EL DIEGO ESTA MUY ENCABRONADO.DIEGO: Yo, l’único que te digo que así no va…
GUILLE: Pará, huevón…
DIEGO: Qué pará ni pará, puto del orto!!!
GUILLE: Pará!!! Vamo’a ponerno de acuerdo… Vó… qué pretendé???
DIEGO: Yo digo lo que’ justo, nomá…
GUILLE: Vó decí lo que’ justo, yo digo lo que’ justo, el otro dice lo que’ justo… Y todo pinamo distinto…
DIEGO: Ah, entonce pa’ vó, nadie puede decí lo que’ justo???
GUILLE: Yo no digo que nadie puede decí lo que’ justo, yo digo que vó va decí que lo que’ justo e una cosa, el otro va decí que lo que’ justo e otra cosa… catás???
DIEGO: El otro, quién???
GUILLE: Suponé… Uno, no sé… ponéle…
DIEGO: No, no, decíme quién.
GUILLE: Uno, cualquiera, boludo… ponéle equis
DIEGO: Y a mí que mierda me importa lo que puede opiná equis!!!
GUILLE: Ah, bueno… Hubiéramo empezaú por ahí…
DIEGO: Por dónde???
GUILLE: Por que a vó no timporta que equis opine que lo que’ justo pa’ él no es lo que’ justo pa’ vos…
DIEGO (ENFURECIDO, EL GUILLE LO ATAJA): Me chupalchoto el pelotudo ése!!! Que venga!!! Qué venga equis y me lo diga en la cara, lo que’ justo!!!
GUILLE: No te calenté, Diego… Dejálo
DIEGO: Lo que’ justo en medio el orto, se la viá meter!!!
GUILLE: Dejálo… Dejálo… E un boludo…
DIEGO: Se la meto por el culo, se la saco por la oreja….
GUILLE: Dejálo… No vale la pena…
DIEGO (SE CALMO UN POCO): y no creas que e por la guita, eh... La guita va y viene. Es la atitú, vistes??? Eso e lo que me molesta.

CACHITO Y TITO - 2DO. EPISODIO - 45

domingo, junio 06, 2010

CHISTONTOS (1): LIMURA

Hace bastante tiempo, en este blog existió una sección con el nombre de "Chistontos", el cual había tomado de una definición de Maitena, respecto al humor de Liniers. Por supuesto que el uso que le daba era irónico, dado que lo que mostraba eran chistes de humoristas gráficos "de antes" (no digo clásicos, porque al ritmo que vamos, "clásico" ya es Liniers), que de tontos no tenían nada. Pero la sección estaba a la derecha, de modo que no sólo no se apreciaba bien, sino que periódicamente se iban reemplazando las imágenes, por lo cual ha quedado muy poco testimonio fuera de algún post aislado.
Hoy encontré en un CD el archivo de "Chistontos", y decidí reeditarlos, pero en forma perdurable, ya que valen la pena. Arranco con Limura, haciendo humor negrísimo.


sábado, junio 05, 2010

LAINO, LA REVISTA DIBUJANTES Y SAGRERA

Osvaldo Laino ha tenido la brillante iniciativa de crear un blog desde donde se pueden descargar los números de la mítica revista "Dibujantes", con el aditamento de notas actuales. Así, en los cuatro que ya lleva subidos se ha ocupado sucesivamente de Oswal, Caloi, Grillo y Maicas. Los que todavía no hayan visitado el blog, vayan corriendo: http://revista-dibujantes.blogspot.com/ .
Y ya que venimos hablando de Sagrera (fundador de "Dibujantes"), robo del número 2 escanneado por Laino, dos imágenes usadas para ilustrar las notas sobre técnicas de dibujo e historieta que caracterizaban a la revista.

viernes, junio 04, 2010

VIEJOS RECORTES (4): DOS TIRAS OLVIDADAS DE BROCCOLI

La carrera como humorista gráfico de Alberto Bróccoli se extendió desde mediados de los sesenta, en que debutó en Tía Vicenta, hasta mediados de los ochenta, en que falleció, a la edad de 42 años, cuando todavía se podía esperar mucho de él. Pero esos escasos veinte años de producción bastaron para inscribirlo entre los grandes. Los hitos principales, los que siempre se mencionan, son El Mago Fafa, Juan y el Preguntón y Pérez Man. Encontré dos tiras que preceden a todas ellas, y que ya anuncian un talento singular. Se trata de Bonifacio (que firmaba con el seudónimo de "Histerio") y Don Orlando el Jubilado. Ambas eran publicadas en la revista Semana Gráfica, y las imágenes corresponden al Nº 6 (24/10/69) y al Nº 26 (13/03/70), respectivamente.


(...convengo en que lo del sellito es una hinchapelotez, pero estoy cansado de las reproducciones sin mención a la fuente, de modo que cada vez que se trate - como en este caso- de imágenes inéditas en la web, lo seguiré encajando, lo siento)

miércoles, junio 02, 2010

VIEJOS RECORTES (3): LA VIUDA DE NOBLE ANTE "SELECTO" AUDITORIO

En el mismo ejemplar de Radiolandia (Nº 2720, 19/07/80) donde hallé el dato de Siulnas sobre Sagrera, aparece una nota que da cuenta de la fiesta conmemorativa del 35º aniversario de Clarín. "La vocación insobornable de un gran diario", titula.
Como se observará en la foto, las cúpulas de la dictadura militar de entonces escucharon atentamente el discurso de Ernestina Herrera de Noble. También se hizo presente uno de los tantos cómplices de los genocidas dentro de la Iglesia Católica Argentina, el tristemente célebre Monseñor Pio Laghi. Y tampoco faltaron dictadores de etapas anteriores como Lanusse y Levingston.
Con semejantes relaciones, cualquiera consigue adoptar hijos rápidamente...

VIEJOS RECORTES (2): SAGRERA Y "TATALO"

Me interesaba saber si Sagrera dibujó o no Tatalo en Radiolandia, no tanto por el valor que puede tener el dato en sí mismo, sino en función de comprobar si mi ojo para reconocer estilos es tan clínico como me jacto. Y sí lo es. Por esas extrañas casualidades, habiendo pasado apenas unos días del post anterior (ver), revolviendo en un galpón revistas que no tienen nada que ver con la historieta, encontré un suplemento sobre el humor en la Argentina que editó Radiolandia en 1980, con la firma del maestro Siulnas, donde éste, luego de historiar el origen de la tira cómica mencionada, dice textualmente: "Abandonado por sus autores originales, el personaje continuó aún un tiempo -tal era su popularidad-, dibujado sucesivamente por Gigante, Sagrera y Camblor".
Respecto a Camblor, tenía el dato equivocado que había sido el autor de Tatalo. Siulnas se lo atribuye a Roberto G. Bonetto y al periodista Mariano Juliá, en guiones. La presencia de éste último resulta otro nexo con Quinterno. Juliá terminó escribiendo los argumentos de Locuras de Isidoro, personaje con el que el Tatalo dibujado por Sagrera, guarda un gran parecido.

martes, junio 01, 2010

MOSCAS BLANCAS EN EL STAFF DE MAZZONE

Sin duda, el staff más destacado de historietistas de Mazzone, fue el compuesto por Guerrero (Lúpin, Mosca Kid, Al Feñique), Dol (Resorte, Saltapones, Jopo el reportero) y Ianiro (Tóxico y Biberón). Y por supuesto, Francho, que brilló durante un corto período con Aventuras de los Tres Malditos y algunas historietas sueltas. Aunque es injusto no mencionar a otros, que acompañaron las publicaciones de la editorial durante mucho tiempo, como Casadei -cuya firma era el dibujo de una casita, al que agregaba "dei"- (El Capitán Espuma, Petty García, Hágalo Ud. mismo, Polidoro Press, Mireya, Pitágoras, Goyito, Mike Valentón), Gómez -quien firmaba también como "Goz"- (Churrinche, Meñique, Doña Mireya), Alfredo Ferroni -la firma era un sombrero mexicano- (Pepe Tuerca, Bronca Ley) , Jorge Toro (Barbastón, Yoloví, Toribio, El Sheriff de Cananá City, Pirifolio, Bonifacio y su perro Pérez), Pedro Flores (Gastón y Camilo, Jorge Bull, Mister Camelo, Wolf y Lamb), Gallito (Silver Joe, Tarsanín, Guli, Balín de Chicago, El Justiciero), Toño Gallo (Hong King, Telompotodo, Aventuras en Oriente), Pedro Seguí (Sonia, Toni Martin, Conga, Tuerkito y Gasolina, Nina, Jeff Tripas), Héctor Alfonso (Yoli, Delfín Teafano, El Muñeco Maldito, Planetoide), Männken (Von Bochus y Megatón, Zeta Zeta 1º, Pepe Pistón y Biela Fundida, Pipo Cancheroni, Los Masticables), Saborido (Rata-Man, James Boom, La Isla de los Gatos, Miguel Martillo, El Rebelde, Pipón, El Doctor Pavura, Jorgito, Ray, Ernia Pif).
Entre los enumerados hay dibujantes excepcionales, y algunos de sus personajes merecen rescatarse del olvido, de lo que es posible me ocupe en el futuro. Pero en este post quiero referirme puntual y brevemente a tres.
Dos de ellos, Lembo y “Cundri” (José Angel Garzo), no se hallaban entre el plantel habitual de Mazzone, y provenían del equipo de Quinterno. Los estilos de ambos, aunque disímiles, se destacan en medio de cierto aggiornamiento que campeaba en la editorial. Rescato aquí “Caída de Roma” (Cundri, Cariseca Nº 56, 18/03/66) y “La Vuelta al Mundo en 80 Historias” (Lembo, Capicúa Nº 240, 08/70).
El tercero es Heredia, de quien sí registro cierta continuidad en las revistas de Mazzone. La singularidad de su trazo radica en la libertad con que se mueve, y en la curiosa amalgama entre vertientes cómica y seria (característica también observable en Männken y Casadei), que se corresponde, además, con los argumentos. Afecto a las historias de misterio o terror, tres series suyas solían transitar por esos caminos: Ferranio, Doctor Vudú y Casos Extraños. Las imágenes están tomadas de Cariseca Nº 36 (septiembre-octubre 1964), Nº 62 (14/09/66) y Piantadino Nº 67 (setiembre 1965), respectivamente.

lunes, mayo 31, 2010

CACHITO Y TITO EXTRA! (4) DIBUJOS: FERNANDO SOSA

Mientras que en el segundo episodio seriado Cachito y Tito están arribando a EEUU para encontrar a Battaglia y sacarse la duda de si son o no personajes de historieta, culmina aquí el Extra que encaramos con Fernando Sosa. Son cuatro páginas pensadas para leer de corrido, de modo que cliqueen en la etiqueta y disfrútenlas como se debe.
Gracias, Fer!

CACHITO Y TITO - 2DO. EPISODIO - 44


domingo, mayo 30, 2010

LA COLECCION DE DAO: GODOFREDO Nº 1, POR JUAN ANGEL SAGRERA

Hace más de tres años, escribí un post donde enumeraba varias publicaciones olvidadas de historieta cómica argentina (ver) .
Entre ellas figuraba Godofredo, de la que para entonces no tenía mayores datos. Con el tiempo, he recogido bastante información y también identificado a su autor. Se trata de Juan Angel Sagrera, y no me equivocaba al asociarlo a Radiolandia, ya que colaboró allí en Tatalo busca un estrella, creación de Camblor, pero que no me cabe duda lo tuvo como dibujante en algún período. También había trabajado en la década del ’50 para Quinterno, donde ubico al menos dos tiras suyas en la revista Patoruzú semanal: Vistavisión y Babilonio. En esta última presenta un personaje muy original, entre distraído e imaginativo, cuyo nombre admite dos interpretaciones, no excluyentes y en consonancia con la usanza de las tiras humorísticas de la época, que resumían en el apelativo las características del protagonista. La primera remite a la Torre de Babel o Babilonia, y alude, claro, a la confusión de lenguas. Aunque además, posiblemente se ligue a la expresión “vivir en Babia” o “estar en Babia”, y de donde deriva también “babieca”. La estructura es simple, repetida y eficaz. El jefe le dice algo a Babilonio, éste adelanta el diálogo en su pensamiento y cuando el jefe vuelve a dirigirse a él con un comentario relacionado con el tema que venía tratando, Babilonio contesta en función de la charla imaginada. Lo cual provoca, por supuesto, que la respuesta sea siempre inconveniente o absurda.
Sagrera, además, fue fundador de la mítica revista Dibujantes y en Canal TV realizó los guiones de Cholula, loca por los astros, dibujada por Toño Gallo. En la década del ’70 abandonó la historieta, para dedicarse a otro tipo de emprendimientos.
(Algunos de estos datos fueron tomados de un post del maestro Siulnas (ver), que invito a leer)Sobre la revista, de la que sólo poseo el primer número, tengo datos que existen cuatro más, o sea que se publicó desde agosto a noviembre de 1969, no descartando que existan otros. En La lámpara de Aladino se puede apreciar una historia muy bien planteada, a la que sólo cabría objetarle ciertas reiteraciones en el guión, sobre todo en lo que hace a las apariciones del duende de la piedra. En cuanto al dibujo, se nota a un acabado profesional de la rama humorística. Sigo sosteniendo la hipótesis que Sagrera participó en alguna etapa de Correrías o Patoruzito Semanal. A más de la notoria similitud de Godofredo con Isidorito, otros personajes me remiten a trazos observables en aquellas publicaciones.
Hace bastante, un lector de este blog o de la Colección (fusionado aquí ahora) me solicitó que suba el número 1 de Godofredo. Complazco ahora este pedido, porque creo la historieta lo amerita.
FichaGODOFREDO Nº 1
“LA LAMPARA DE ALADINO”
Autor: Juan Angel Sagrera
Editorial: Ofre S.A.
Fecha: agosto de 1969
Historieta completa de 32 páginas
Total: 36 páginas, con tapa y contratapa.
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sábado, mayo 29, 2010

PI-PIO, EL POLLITO QUE IMPONIA EL ORDEN (2b)

2- ETAPA DE TRANSICION
b) “LOS PIRATAS Y LA ISLA PERDIDA”

Descartadas las moralinas elementales, Las Aventuras de Pi-Pío comienza a tomar una dimensión distinta, como se vislumbra en el segundo episodio continuado, “Los Piratas y la Isla Perdida”, más extenso que el anterior (14 páginas) y publicado desde el 12/01/53 hasta el 13/04/53, entre los nros. 1726 y 1739 de Billiken.
Arranca con el clásico “continuará” en la primera entrega y -como adelanté en el post anterior- concluye por segunda y última vez en toda la serie, con la palabra “fin”. En último cuadro de las páginas intermedias lucen didascalias con interrogantes sobre la continuación, a excepción de dos únicos títulos parciales y anticipatorios ( “Continúa: ‘Pi-Pío contra los piratas’ ” y “Sigue: ‘La gran batalla’ ”), modelo clásico que exhibía, por ejemplo, El Fantasma Justiciero, publicado en Billiken por la misma época.
Expuestos ya los aspectos formales, vayamos a los contenidos. Como anticipé, este episodio marca cambios en varios sentidos. Se destaca el abandono del uso de tiernos animalitos, exceptuando, claro, al protagonista. Así, éste queda acompañado de un elenco enteramente humano. Y consecuente con ese giro, se adentra en los terrenos de la aventura, dejando atrás el aire de cuento infantil que se respiraba hasta ahora en las historias. Tenemos aquí “una de piratas”, en el sentido casi ortodoxo del género, sin que por eso desaparezcan los elementos de comicidad surrealista que ya se venían insinuando. Aunque llame la atención un desconcertante prólogo “realista” (si es que a esta altura, por supuesto, ya hemos naturalizado la relación de un pollito con personas).
Se evidencia un primer contraste entre el renovado logo, que incorpora a los corsarios del título, y las viñetas iniciales, que muestran un ambiente autóctono, plagado de tipicidad: rancho, alambrado, aljibe, nidos de hornero, guitarra, chinitas, gauchitos, bailes típicos. Sin embargo, en esta propuesta “costumbrista”, el absurdo se cuela marginalmente en algún que otro detalle: un perro tomando mate, guirnaldas que no parecen muy camperas.
Pi-Pío llega a un cumpleaños, donde se lo reconoce y respeta, al punto que se convierte en eje de la reunión, cuando a pedido, comienza el relato de una de sus aventuras como linyera. Esta introducción, que dura exactamente una página y un cuadro, da pie al racconto que constituye todo el resto de la historieta, exceptuando los dos cuadros finales, donde se retorna al punto de partida, simplemente como cierre. O sea que se revela como absolutamente prescindible, si lo analizamos desde el punto de vista argumental.
Sin embargo, si se considera el efecto de extrañamiento logrado por el contraste que antes mencioné -entre el ambiente creado en el punto de partida y el de la aventura posterior -, aparece como un recurso disonante y atractivo al mismo tiempo. Porque el relato del pollito abandona muy rápido una pampa que podía haber sido perfectamente contemporánea a la fecha de publicación de la historieta, para internarse en un mundo que pareciera corresponderse más al siglo XVIII: el de corsarios que intentan apoderarse de una isla, poblada -nuevamente- por “negritos”.
El absurdo se instala desde el inicio mismo del racconto. El linyerita recorre valles y sierras en un “trencito particular”. Por vías, al principio. Pero a poco andar, Ferré abandona ese escrúpulo “realista” y lo hace transitar tan libremente como su dueño.
Pi-Pío descubre que dos piratas -a los que identifica como tales sin extrañamiento alguno- intentan raptar a Calculín, “el niño más sabio del mundo”, para que los ayude en la conquista de la isla perdida del título. Acto seguido, en la didascalia del último cuadro de la segunda página, creando la intriga para la entrega siguiente, aparece la pregunta “Quién es Calculín?”.
La elemental inferencia que hace el lector a partir de allí, es que su mundo no es el mundo de Pi-Pío, de lo contrario, sabría de quién se habla, dada la supuesta notoriedad del personaje. Lo curioso es que dicha notoriedad, que se preanuncia a los efectos de otorgarle entidad un tanto mítica a Calculín, terminará cumpliéndose en la realidad. Es como si el autor supiera que estaba a punto de largar una criatura que tendría lugar destacado entre sus creaciones.
Si bien se trata del gran hito fundacional de este episodio, no es el único: Manuel, uno de los piratas, presenta la fisonomía que portará luego Pepe el Largo, inseparable secuaz de Paco-Pum.
Calculín hace su ingreso triunfal en la tercera entrega (Nº 1728, 26/01/53). En vez de pelo, lleva un libro abierto, que produce efecto de doble percepción, al asemejarse a una cabellera peinada al medio. Pero no se trata de la traducción visual de una metáfora corriente, a los efectos de caracterizar un personaje sabio. Es la quintaesencia de la literalidad: uno de los piratas estudia en su cabeza la forma de llevar adelante el ataque a la tribu indígena. De lo que se deduce que ni siquiera se trata de un volumen determinado el que porta el niño prodigio, sino que va transformándose a medida que traduce sus ideas.
Prodigio y todo, Calculín sigue siendo un niño -con padres, inclusive, aunque nunca se muestren- que se deja sobornar fácilmente por caramelos. Presenta otro rasgo infantil, además, como es el capricho. Reprueba, por mala educación, la conducta de Pi-Pío al entrar por una ventana, y no así la de Manuel, que había realizado antes idéntica acción. La diferencia está en que éste pidió “permiso”. También Calculín se envanece de su inteligencia. Pero el gran hallazgo del personaje radica en cierta ambigüedad moral, que no pareciera del todo buscada por Ferré.
En principio, los piratas le hacen creer que le piden ayuda para civilizar a los “negritos”, a lo que Calculín accede entusiasmado. Sin embargo, avanzada la acción, hace suyos los deseos de conquista de sus aliados, a los que termina tratando como verdaderos subordinados. Así, se enfrenta tanto a la tribu como a Pi-Pío, quien en todo momento lo considera víctima de un engaño. Calculín, en cambio, lo ve como a un enemigo.
Cuando fracasa la primera defensa de la isla, Pi-Pío desafía individualmente a los piratas, y éstos, obedeciendo el dictado de una ley de la piratería, aceptan. Pero evidenciada la superioridad del pollito en la lucha, el que decide utilizar el engaño como arma, es Calculín. “Que nulidad son mis piratas! Voy a tener que intervenir yo, con mi táctica diplomática, si queremos conquistar pronto esta isla”, piensa el niño prodigio en una viñeta donde se comprueba lo hasta aquí aseverado.
Lo que podría leerse apresuradamente como inconsecuencia argumental, parecerían ser, en realidad, transformaciones operadas por la potencia de un personaje inclasificable, que incluso llega a contrariar las intenciones del autor.
Porque una vez reducidos los piratas, Pi-Pío continúa considerando a Calculín como víctima de un engaño, al punto que lo absuelve de culpas. Y éste, en consonancia con dicha versión, confiesa haber creído en la buena fe de sus ex-aliados. Pero, más importante aún es que la didascalia, supuestamente “objetiva” - voz del narrador/autor, que contraría la subjetividad del planteo de racconto-, confirma esta interpretación de los hechos. Sin embargo, la victimización que asume Calculín, en el contexto de su conducta anterior, aparece como hipócrita.
Otra curiosa contradicción entre leyenda y acción se da en la escena en que se vacuna a los “negritos”. Mientras la didascalia habla de “sometimiento pacifico”, el niño prodigio propone, además de la inyección aplicada por la fuerza, propinarles siete azotes per cápita para que obedezcan.
Pero cabe otra interpretación. La cruzada “civilizadora” sobre pueblos -supuestamente- atrasados será una constante en la serie. E incluirá, como trataré en su oportunidad, distintas formas de violencia. Sumado esto a que Ferré se ha inclinado durante toda su carrera por pintar buenos muy buenos y malos muy malos, surge el legítimo interrogante de si no asimila “civilizar” a “conquistar”. Así lo habían entendido los españoles al llegar a América, y quizá así lo entiende Calculín, por lo que se descartaría la hipocresía y la absolución de Pi-Pío se tornaría “justa”.
Lo que resta sin explicación, en ese caso, es que matiz diferenciaría moralmente a Calculín de los piratas...
Al menos, al arribar el pollito a la isla, da por sentado que los “negritos” tienen un “rey” (paso más avanzado en la organización social que jefe de clan). Y además, editan un diario. Aunque el canillita que vocea la noticia de la llegada del barco pirata, informa que: “...desembarca hombres en nuestra isla”. Con facilidad se podría haber reemplazado la palabra “hombres” por la más apropiada “forajidos”. O inclusive, si no da para eso el vocabulario del canillita, “blancos”. Cabría deducir a partir de esto que los aborígenes no se sienten parte de la humanidad. Resulta coherente, entonces, que no sean capaces de tomar resoluciones por sí mismos ante la ausencia de autoridad y deban ser conducidos indefectiblemente por alguien “superior”. Así, puesto que el rey se halla imposibilitado por un lumbago, Pi-Pío asume el mando y organiza las defensas de la isla. El pollito siente orgullo por convertirse en capitán de artillería, y construye primero un tanque (que los “negritos” acarrean cantando un desfasado “Volga, Volga”) y luego “cañones de engrudo”, con los que se inaugura el largo listado de máquinas estrafalarias que caracterizarán la historieta, y cuyo artífice, en el futuro, será quien aquí milita en el bando contrario: Calculín.
Con los elementos expuestos se comienza a evidenciar, entonces, una interesante tensión que recorrerá Las Aventuras de Pi-Pío hasta su finalización, y que lamentablemente Ferré abandonará en su labor creativa posterior. Es la que surge entre una maniquea intención didáctica y personajes y peripecias -ideología profunda incluida- que a menudo la contradicen.
Una excepción donde se verifica esta dualidad en el futuro, será Larguirucho, quien cambiaba de la vereda de Neurus a la de Hijitus, alternativamente. Aunque estos pasajes fueran justificados lógicamente por el autor con el argumento de la debilidad de carácter del personaje. Y Oakye, nacido en Pi-Pío como temible cerebro de una banda de maleantes (semejándose el rol al de los inicios de Calculín, pero siendo contracara de éste en el episodio en que aparece), termina pasteurizándose al situarse al lado de Hijitus, donde se lo presenta apenas como un niño malcriado.
Por último, y antes de adentrarnos en lo medular de la serie, es necesaria una aclaración. Existen, aquí y allá, menciones a la colaboración de Inés Geldstein, esposa de Ferré, en muchos de los guiones de sus productos, sugiriéndose difusamente que lo habría hecho tempranamente desde Pi-Pío. Resulta común, entre los que se ocupan de escribir sobre historieta argentina, el poco interés por la precisión de datos, generando esta negligencia múltiples equívocos. En realidad Geldstein, de haber tenido relación con el creador durante el período en que se publicó Las Aventuras de Pi-Pío, sería apenas su novia, ya que el casamiento se realizó recién después de la etapa Billiken. Pero aún dando credibilidad a la versión que la ubica como colaboradora, permítaseme relativizar la incidencia que pudo haber tenido, dado que el sello personal que se registra en el plano del dibujo se corresponde absolutamente con el de los argumentos. Por lo tanto, en estas notas, trataré siempre a Manuel García Ferré como autor integral de la historieta.

domingo, mayo 23, 2010

CACHITO Y TITO EXTRA! (3) DIBUJOS: FERNANDO SOSA

CACHITO Y TITO - 2DO. EPISODIO - 42

LA COLECCION DE DAO: DON NICOLA EN "CASAMIENTO ACCIDENTADO" (VUELTA A SUBIR A PEDIDO)

Me anoticiaron de la caducidad del link de descarga del susodicho episodio (ver). Son cosas que suelen suceder en la web. No siempre es posible complacer el pedido que se vuelva a subir, fundamentalmente por una cuestión de tiempo. En este caso, aparte de ubicar el CD donde se encontraba el archivo (tengo cientos), tuve que restaurarlo porque una página estaba dañada. Eso implicó escannearla nuevamente, adecuar la configuración a las demás con el photoshop, integrarla al rar y finalmente, subir al hosting. No es que me queje, lo hago con gusto, y espero que -además del amigo que hizo el comentario- los que no lo hayan bajado en su momento, aprovechen ahora. Pasa que uno tiene un feriado largo de bicentenario (y encima lluvioso) una sola vez en la vida.
POST SCRIPTUM: Lo mismo ha sucedido con "Upa y la Bruja" (ver) y la Andanzas Nº 87, "El Collar de Patora" (ver). Ambos archivos han sido repuestos. Basta por hoy.

VISITANDO EL KIOSCO (50 años atrás)

... y comparando precios:

Capicúa y Piantadino: $ 5

La Barra de Pascualín: $ 6

Patoruzú Semanal $ 7

Correrías de Patoruzito: $ 8

Andanzas de Patoruzú: $ 10

Nicolita y su Pandilla: $ 12!!!
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Hoy en día la escala de valores, en el mercado del coleccionismo, de mayor a menor, sería:
1) Andanzas (entre $ 180 y $ 230)
2) Correrías (entre $ 130 y $ 180)
3, 4 y 5) Capicúa, Pascualín, Nicolita (entre $ 25 y $ 40 c/u)
6) Patoruzú Semanal (entre $ 6 y $ 10)

sábado, mayo 22, 2010

LAS TIERRAS RARAS

Sigo revolviendo viejos papeles, y recordando a antiguos compañeros de ruta.

Siempre consideré a Néstor Leuchenco, como a un talento muy singular, tanto en el terreno de la ilustración como en el de la escritura. Recuerdo haber compartido con él en Campana (en el ’84, creo) un taller de dramaturgia dictado por Chacho Dragún, y sus propuestas no se parecían a nada conocido. Pero la fascinación que me generaba su laburo venía de antes. Debe haber sido por mediados de los ’70 cuando me mostró los primeros originales de “Las Tierras Raras”.
Me acabo de encontrar con el Nº 1 del fanzine campanero Trákate (segunda época, setiembre del 2000), que recopila la serie. Me tomo el atrevimiento no solo de reproducir uno de los episodios, sino también de reconstruirlo según lo que creo ha sido el formato original, ya que en Trákate los publicaron de corrido, adecuándolos al tabloide grande de la revista.