SOBRE ESTE BLOG...

Vas a encontrar, básicamente, data sobre historieta cómica argentina clásica. Además, bastante de bande dessinée. Algunas reflexiones sobre el lenguaje historietístico, muchas polémicas y miles de imágenes, la mayoría de mis propios archivos. La forma más fácil de ubicar un material o autor es ir a "Etiquetas", revisar y hacer click en la pertinente. También podés escribir una palabra clave en "Buscar en este blog". Tenés mi contacto, encima, acá al lado → → →→ → →→ Suelo responder mails si la consulta es muy específica. En cuanto a enlaces que ya no funcan, lo siento, llegaste tarde. Podés tomar lo que quieras, en tanto cites la procedencia. Si no citás, y te ubico, te escracho públicamente, como he hecho en varias oportunidades. Enjoy

martes, julio 14, 2009

POR QUE NO ME GUSTA HIJITUS

En la historieta argentina hay un trabajo que -como tantos otros- está pendiente y es el de una cronología comparada con la mundial. Hago un pequeño aporte: en 1968, mientras acá Ferré lanzaba en Antifaz las Aventuras de Hijitus -un año después tendría revista propia-, en Francia, en el Journal Tintin, aparecía Olivier Rameau, de Greg y Dany, maravillosa serie que estoy revisando, y que a principios de los '70 me impactara desde las pocas páginas que publicó Patoruzito Escolar. Pavada de diferencia. También podríamos analizar las líneas ascendentes y descendentes. Cuales son las heredades, en que medida se progresa o se vuelve atrás. Para fines de los ’60 la publicación de revistas de historietas cómicas en la Argentina comenzaba a transitar su decadencia. El mercado de las apaisadas, dominio hasta entonces de Quinterno, Mazzone y Torino, había proliferado en innumerables títulos, algunos de los cuales estaban cayendo. Uno de los últimos éxitos sería de EDQ, con Locuras de Isidoro, también en el ’68. Las tres grandes editoriales habían ya producido, desde una década antes, hitos notables como Andanzas de Patoruzú, Correrías de Patoruzito, Barra de Pascualín, Conventillo de Don Nicola, Nicolita y su Pandilla, Capicúa, Piantadino, Afanancio, etc. Tardíamente, en el ’66, se sumaba Lúpin, que sin tener la tirada de las anteriores, supo hacerse un lugarcito en el mercado. Pavada de diferencia. En este contexto aparece García Ferré con Antifaz, que no era en rigor ni apaisada (tabloide pequeño) ni estaba dedicada totalmente a la historieta cómica. Mientras la aventura principal en los primeros números de la publicación era la del inspector Antifaz con su ayudante Zanzíbar, dirigida a una franja juvenil, se observaba también una interesante apuesta a la historieta seria. Pero pronto la línea editorial viraría hacia lo cómico y apuntando decididamente hacia un público infantil. Con sólo observar como desaparece de las portadas Antifaz y se lo reemplaza por Hijitus y el Topo Gigio, se comprobará lo que afirmo. Ese giro de la revista ofendió a mis 11 años de entonces y la dejé de comprar no bien terminó de aparecer allí Lucky Luke, que a esa altura era lo único que me interesaba. Pocos números más duró Antifaz, sin embargo. Ferré debe haberse dado cuenta rápidamente que si quería extenderse al mercado de la historieta, debía ser fiel al público que ya tenía. Es decir, los pibes chiquitos. Así, habiendo intentado sin éxito, para ganarlos, cambiar el perfil de la publicación, decide darle fin y arrancar de nuevo, sin originalidades, como la de convertir la personalidad del tío de Anteojito. “Vayamos a lo seguro: Hijitus”- habrá pensado. Y en formato apaisado, y con la gráfica de tapa que estaba imponiendo Quinterno (dos franjas blancas de títulos y dibujo central), que joder. Y ahí nomás, sobre el pucho (este que...!), las Desventuras de Larguirucho. Si con Antifaz, a los 11 años, llegué a comprar una treintena de números, con Hijitus y Larguirucho, un año después, no pasé del primero. Y ya andaría por los centenares de Patoruzú, Patoruzito, Don Nicola y otras. Y seguí comprándolas un año más, al menos. Pavada de diferencia. Con esto quiero decir, que hasta los trece, en que regalé toda mi colección de revistas a un vecino por sentirme definitivamente adulto, no dejé para nada de consumir historietas. Pero sí prontamente me desinteresé de Hijitus. Una de las razones tiene que ver con lo que ya expuse. Se trataba de una historieta para un público decididamente infantil (no más de ocho o nueve años de aquella época, calculo), lo que no ocurría con todas las demás, que admitían -lo siguen haciendo- hasta la lectura de los adultos. Pero si bien la mayoría de las historietas cómicas argentinas conservaron siempre la virtuosa cualidad de dirigirse a un amplio espectro de edades, también hubo exponentes, antes de Ferré, exclusivamente infantiles. Usemos como ejemplo El Gnomo Pimentón, de Blotta padre. Allí se toma como base el mundo de los cuentos, para recrearlos en elaboradas fábulas, con una exquisita creatividad en el dibujo (ver). Pavada de diferencia. Siempre me jacté por mi temprano buen gusto por la historieta. Lo he corroborado permanentemente, de adulto, cuando he vuelto a encontrarme con aquello que me gustaba en la infancia. Admiré a los grandes de la BeDé, sin saber quienes eran, al igual que Pratt, cuyo Ann y Dann descubrí en Billiken. Las épocas de Patoruzú o Patoruzito que me apasionaban, se correspondían con los grandes momentos de la editorial. Poco y nada conocía del mundo real en que se basaba Don Nicola, y sin embargo me fascinaba. Lo mismo con Mazzone, Lino Palacio, Oswal y tantos otros. De modo que casi todo lo que me pregnó de chico en la historieta fue corroborado por mi juicio adulto, y por la opinión mayoritaria sobre esas creaciones. Puedo decir lo mismo de lo que no me gustaba. Acabo de comprobarlo con Hijitus. A raíz de los acontecimientos que los que frecuentan este espacio conocen, no diré que he hecho una maestría en Ferré recorriendo blogs trulalenses, pero le pasa raspando. Puedo opinar entonces con alguna autoridad. Observo que en ellos parece haber modas. Uno se larga con Pi-Pío, por ejemplo, y ahí salen todos los demás a postear lo mismo (ojo, en este caso me alegro que así sea). Ahora, la cosa pasa por Las Aventuras de Hijitus. Habría que reprocharles que en vez de postear las páginas de a una, no compriman en rar y las suban a un hosting. Pero pareciera que se matan por publicar cualquier imagen en altísima definición, junto con slides, animaciones, etc., lo que hace que haya que esperar varios minutos a que terminen de abrir los blogs, ya que con tanto chiche se tornan pesadísimos. Aunque en fin... están divulgando aquello que admiran. O quizá no, vaya uno a saber. Volviendo al tema: tanto ver a Hijitus aquí y allá, me tentó la posibilidad de poner en crisis mi opinión infantil. No es que no hubiera tenido en mis manos antes ejemplares que prontamente vendí, con tan siquiera una ojeada. Pero ahora me tomé el trabajo de bajar una por una las ochenta y pico de páginas que posteó Ardouin de la primera aventura “Piedras de la luna” o “Sucedió en Vodkalavia” (VER), para después comprimirlas en rar y leerlas cómodamente en el CDisplay. Juro que no recordaba ni un cuadrito, con lo que compruebo que mi memoria solo es eficaz con las cosas que me impresionaron bien. Tuve que vencer el aburrimiento para llegar hasta el final. Y sacrificar el gusto por las imágenes elaboradas. Porque esta historieta (y para muestra basta un botón), adolece de dos defectos graves. Uno: el esquematismo argumental. Dos: el esquematismo en el dibujo. En la caracterología de Hijitus, Ferré reitera constantes que provienen de su única creación integral, Pi-Pío. El niñito que vive en un caño es reconocido como autoridad moral en Trulalá, al igual que el pollito linyera se convierte en sheriff de un pueblo de Far-West. La novedad es el poder que otorga el sombreritus. Pero a diferencia su memorable cuna (Hijitus, se sabe, nace como personaje en Pi-Pío), no se observan las audacias surrealistas -en guión y dibujos- del Ferré joven. Además, el villano de rigor, el profesor Neurus, está lejos de la maldad genética de Paco-Pum. Antes que temible, resulta ridículo. A eso debe sumársele (restársele, en realidad) que sus dos principales secuaces, Pucho y Larguirucho, pueden llegar, en ocasiones, a tirar para el lado del bien. Este esquematismo estructural podía ser eficaz para las diez páginas (en color) que duraba la historieta en Antifaz. No para las casi ochenta (en ByN) de la revista propia. Así, la pobreza de caracteres intenta compensarse con un vértigo de acontecimientos símil dibujos animados, que no necesariamente se traduce en limpieza y progreso de la acción. Intentaré reseñarlos: 1) Caja con piedras lunares cae en el mar de Trulalá. Científicos -que hablan como yankees- buscan recuperarla. Se entrevistan con el comisario, que los deriva a Hijitus, que promete ayudarlos. 2) Neurus se entera. Fabrica una caja falsa, la arroja al agua y finge pescarla delante de Hijitus. Para entregársela, le saca a cambio el sombreritus. 3) Hijitus comprueba que no es la caja que buscaba. En tanto, en “Vodkalavia, ciudad limítrofe con Trulalá”, buscan también apoderarse de la caja de sus “rivales”. Al nombre de la ciudad (se trataría de un país, en rigor) se suma un acento ruso, que ubica definitivamente los roles de “buenos y malos” (o sea que a pesar de dirigirse a tiernos infantes, el argumento no ahorra alusiones a la Guerra Fría, tomando abiertamente partido). 4) Neurus se larga al mar en un yate y utiliza el radar del sombreritus para localizar la caja. Un submarino vodkalaviense lo detecta. Un “fanático” de ese país sale a rescatarla. Se topa con la lancha de Hijitus y Pichichus, a los que adormece con un gas, para que no les ganen de mano. Llega al yate de Neurus. También duerme a éste y a Pucho, los arroja al agua, y vuelve al submarino con el sombreritus. 5) Neurus y Pucho despiertan y logran abordar el submarino, antes de que éste se sumerja. Los toman prisioneros los vodkalavienses. Por su parte, Hijitus llega al yate de Neurus, deduce que éste estuvo allí y encuentra el aerosol adormecedor, que lleva la leyenda “Made in Vodkalavia” (no debería estar en ruso?). Comprueba en el fondo del mar que la caja no está en el lugar que le indicaron los científicos (¿?) y sólo encuentra su huella y la del sombreritus (¿?). Decide enfilar proa hacia Vodkalavia en busca de ambas cosas. 6) El fanático vodkalaviense responde a las exigencias de libertad de Neurus, tirándolo junto a Pucho a los tiburones. Es rescatado por Hijitus. Neurus, aprovechando un descuido de éste, intenta arrojarlo al mar, pero Pichichus lo impide. Neurus finge arrepentimiento y cuenta lo que sabe, y que el lector ya sabía, y que Hijitus intuía. Lo que provoca que todos enfilen hacia Vodkalavia, cosa que ya había pasado en la secuencia anterior... Uf... recién voy por una treintena de páginas y ya me cansé. La imparable sucesión de enrevesadas vicisitudes argumentales (muchas veces incoherentes y/o repetitivas) sigue a este ritmo hasta el final. Todo revela el propósito que los chicos no se aburran, y para eso se introducen una o dos circunstancias nuevas por página, sin que se traduzca necesariamente en progresión de la línea de acción. No hay lugar para el suspense, la tensión dramática, la complejidad narrativa (...sí, en cambio, para filtrar ideología). Ni siquiera los gags son efectivos. No resulta extraño, entonces, que cuando un pibe como yo terminaba de leer la historieta ni se acordara de que trataba. El dibujo no es malo. Es sumamente lineal y mediocre. Hecho por un correcto dibujante que se ganaba su salario con lo indispensable, sin intentar la más mínima creatividad. Para esa misma época -repito- a Dany también le pagaban un salario por su trabajo en el Journal Tintin. Pero más modestamente: para esa misma época, Andanzas y Correrías todavía seguían brindando guiones elaboradísimos como “Pregunta por un millón” o “El fabricante de diablos”. Y en las huestes de dibujantes de Quinterno aún permanecían talentos como Héctor Urtiaga. Ni hablar de Torino o Mazzone, que continuaban dibujando a Don Nicola y a Capicúa. Por todo esto, resulta difícil que yo me entienda con los fanáticos de Ferré. Dejando de lado las burlas, ironías y maldades que les he dedicado, ellos hablan de recuerdos, y yo de historieta. Me parece bien que reivindiquen el “barrio de la infancia”, como solía leerse en el difunto blog de Wilson. Y hasta que rescaten las enseñanzas de Ferré -peligrosas, a mi criterio, por lo que acabo de exponer-, como se hacía en el ahora encriptado blog de Jorgitus, que analizaba a Hijitus cuadritus por cuadritus. Pero la historieta de calidad es otra cosa. La asociación de ésta con el Ferré creador no pasa de Pi-Pío. Y como editor, se puede nombrar a Sónoman, La Familia Panconara, Coco y Cilindrina, la primerísima etapa de Antifaz. Respecto a lo extranjero: Spirou, Tintin... paremos de contar. Aunque debo puntualizar otro detalle. Hace poco, Sergio Maganás, comentaba que había solo dos personas en la web que se ocupen de la obra de Quinterno en la actualidad: él y yo. El más desde lo informativo, y yo más desde lo analítico. No creo que la obra de Quinterno, riquísima como es, en su faz creativa y editorial, admita demasiadas variantes. En cambio, sobre García Ferré, deben existir una treintena de blogs. Y ahora, se termina de sumar la página de Fabián Apólito (muy completa, por lo que pude observar). Es curioso que todos se dediquen a lo mismo: postear sus colecciones y seguirse los pasos. Salvo la excepción del privatizado Hijituslogía, que acabo de señalar, no hay lugar para el análisis. Si quisiera chicanear, diría que no se pueden analizar demasiado historietas hechas para pibes de ocho años (salvo que uno sea Jorgitus, dió-me-libre-y-me-guarde!). Pero sospecho que más allá de la legítima intención de difundir la obra de Ferré, que apunté al principio, y de rescatar los recuerdos, que no está mal, hay algo de exhibición infantil en que todos quieran mostrar lo que atesoran. Y también, junto con eso, pareciera subyacer la competencia por quien la tiene más grande (la colección, o el blog, o el sitio web). Y por quien le lleva la manzana al maestro (Ferré, en el caso). De lo contrario, si todo fuera tan armónico como suelen pintarlo, resulta incomprensible que inmediatamente después de darse por concluidas peleas espectaculares y habiéndose cerrado dos blogs conflictivos y llamado a silencio el “grampanudo” que esto escribe, surjan nuevos focos de conflicto. En este blog, que parece haberse convertido en receptáculo de las internas trulaleras, acaba de dejar dos comentarios Gustavo Galván, donde menciona un misterioso personaje que intentaría usufructuar los créditos y el trabajo de muchos coleccionistas. No creo que se refiera a Ardouin. Descarto que las últimas boutades de Sergio Orellana, que a esta altura no pueden causar otra cosa que risas, hayan logrado captar adeptos en contra del artesano. Y no imagino a Jorgitus o Wilson operando desde las sombras en este momento. Pero bajo otras circunstancias y protagonistas, la historia parecería repetirse. Se trata de lo que vengo hablando: la lucha por la representación de Ferré en la web y en otros espacios. Reitero que no me involucraré en internas de los ferretianos. Si lo hice anteriormente fue al solo título de defender una causa propia, y porque me era insoslayable exponer los antecedentes. Y la mención que hago ahora es a los efectos de marcar los terrenos en que cada uno se mueve. A mí, no me sacan del de la historieta. Pavada de diferencia.

lunes, julio 13, 2009

EL GRAN GREG

Entre los grandes creadores integrales que ha dado la escuela franco-belga se encuentra, sin lugar a dudas, Michel Regnier, más conocido como Greg. Brilló como dibujante, pero también realizó innumerables guiones, entre los que se puede mencionar Z como Zorglub, uno de los mejores de Spirou.
Hace un tiempo me referí a Greg por la autoría de Ezo del Espacio, y lo volvió a traer a mi memoria el descubrimiento de Oliverio y Colombina, en la Patoruzito Escolar.
A raíz de esto, me puse a revisar en el CDisplay la maravillosa serie -que integra la lista de las que tendré que traerme impresas, el día que viaje a Francia-, y me encontré con una perlita.
En La bulle de si -c'etait- vrai, el segundo álbum, Olivier Rameau, acompañado siempre por Monsieur Pertinent y Colombe Tiredaile, parte a la búsqueda de la burbuja del título. Esta constituye el único remedio para una epidemia altamente contagiosa que amenaza aniquilar a los habitantes de Hallucinaville (cualquier parecido con la actualidad resulta mera casualidad), y cuyo primer síntoma es el hipo.
Después atravesar muchas peripecias -entre ellas el hilarante encuentro con una comunidad de hippies-, arriban al lugar donde se encuentra oculta la burbuja. Pero un ogro la custodia, presto a devorar a cualquiera que llegue hasta allí. La única forma de escapar es planteándole una adivinanza de la que él no acierte la respuesta, cosa que no ha sucedido nunca.
Monsieur Pertinent, seguro de triunfar, se la formula:
“Siempre estoy sentado, pero siempre me sumerjo en la aventura.
Trabajo a cuatro manos, pero dos no son mías.
Dialogo sin abrir la boca.
Hago que nazcan montones de criaturas. Raramente se me parecen. Ellas me hacen vivir, pero también son las que me hacen trabajar.
Puedo desviar la curva de un proyectil, decidir la lluvia a voluntad o crear nuevas razas de animales, y sin embargo, soy un hombre ordinario.
Por último, sin mí, usted no existiría. Quién soy?”
El ogro se declara vencido y suplica la respuesta.
“Elemental, mi buen amigo -contesta Monsieur Pertinent-.
Usted acaba de oír la más exacta definición de un guionista de historietas!”
Me acotaba Violi, hace poco, que el recurso de la historieta dentro de la historieta lo cansa. Lo entiendo, ya que se ha usado hasta el hartazgo, y lo que es peor, de manera poco inteligente. Pero cuando, como en el caso de Greg, aparece instrumentado en forma noble -y en una época en que no resultaba tan frecuente-, no puede dejar de admirarse.

Chapeau!

domingo, julio 12, 2009

Thomas ROWLANDSON (1756 - 1827)

Por pura casualidad llegué googleando a algunos trabajos del inglés Thomas Rowlandson. Resulta conocida su vasta obra como dibujante satírico y pornográfico (ver "Chica de Tapa"), sin embargo no creo que esté tan difundida su faceta de precursor de la historieta moderna. Para aquellos que -como yo- la ignoraban, aquí van unas muestras, tomadas de distintos sitios.

jueves, julio 09, 2009

QUINTERNO Y LA BANDE DESSINÉE

Maganás suele hacerse perdonar algunos errores del pasado.
Resulta que posteó en su blog un argumento de Oesterheld publicado en la Patoruzito Escolar
(ver), lo que trajo a mi memoria una historieta que vi en esa revista de pibe, y me impresionó mucho. Se la pedí. Sergio accedió al mangazo regalándome tres páginas (ver) y promete más.
Pero no sólo eso: permitió que descubra ahora -no podía haberlo hecho de pibe- el único antecedente de la BeDé en las publicaciones de EDQ.
Sergio enumera: Fufy por Kiko (no la recordaba -ver-), Michael Tanguy por Charlier y Uderzo, Bernard Prince por Hermann y Greg, Bob Morane por Vernes y Vance.
Pero la historieta que subió, la que me había quedado fijada desde la infancia, se trata nada menos que de Olivier Rameau, une serie creada por Greg y dibujada por Dany (que se reveló a través de ella) para el Journal Tintin, en 1968.
La han bautizado aquí Oliverio y Colombina, y arranca del primer episodio, donde el protagonista y Monsieur Pertinent, arriban a la desolada estación de Turelurette, sin saber aún que terminarán internándose en Hallucinaville, capital del país de Rêverose. En ese insólito lugar fuera de la realidad nacerá la historia de amor de los protagonistas.
Asociaba mi recuerdo infantil con Alicia en el País de las Maravillas, y de hecho así se la pedí a Sergio. Compruebo ahora que dicha asociación era atinada, ya que el guión hace permanentes guiños a Carroll.
Lamentablemente, por los pocos números que duró la publicación de Quinterno, debe haber quedado inconclusa.
No dejen, entonces, de visitar Siempre Historietas, para admirar estas páginas.
Y después, si se quedaron con ganas, pongan a trabajar a la Mula, donde podrán encontrar los once tomos de la serie, a saber:
1. La Merveilleuse Odyssée d'Olivier Rameau et de Colombe Tiredaile (1968)
2. La Bulle de Si-C'était-Vrai (1969)
3. Le Château des 4 Lunes (1970)
4. La Caravelle de N'Importe-Où (1971)
5. Le Grand Voyage en Absurdie (1972)
6. L'Oiseau de Par-Ci, Par-Là (1974)
7. Le Miroir à Trois Faces (1976)
8. La Trompette du Silence (1977)
9. Le Canon de la Bonne Humeur (1983)
10. Le Rêve aux Sept Portes (1985)
11. L'Océan sans Surface (1987)

miércoles, julio 08, 2009

LA TRANSFORMACION DE DON NICOLA (2): EL ESLABON PERDIDO

Hace casi tres años, especulaba en un post (ver) acerca del ejemplar de Grandes Aventuras de Don Nicola en que el gringo abandonaba definitivamente el conventillo. Mi cálculo iba entre los nros. 130 y 139. Efectivamente, puedo confirmar ahora que se trata del 137, “Juguemos al Prode”, de junio de 1972.

Acabo de conseguirlo, junto a algunos anteriores. Sin duda, la idea del cambio de fortuna de Don Nicola se fue elaborando con anticipación, como lo señalaba en el post referenciado. Así, en el Nº 133, “Un clarividente en el casino”, el tano y el maestro se forran de guita suficiente como para cambiar los aires del Riachuelo por otros. Pero no lo hacen todavía. En el Nº 135, “James Nicola Bond, agente 007”, gran parte de la acción transcurre en el conventillo, aunque curiosamente con Esculapio ausente. Ambos títulos tienen guiones sólidos, y en cuanto al dibujo, si bien se halla lejos del Torino de las mejores épocas, ha sido -al menos- bocetado por él con algún grado de detalle.
En cambio, en “Juguemos al Prode” sus rasgos se pierden casi por completo. Es muy fácil distinguir cuando Mazza se ocupa de Don Nicola, y no es el caso. Respecto a la historieta pareciera más bien que Torino plantó unos cuantos cuadros, con trazos sumamente elementales, y un mediocre dibujante (proveniente de EDQ, pareciera) completó la tarea.
Sigo sosteniendo que Torino se resistía a contar el final del conventillo.
El recurso argumental que se utiliza es ingenioso y no me cabe duda que partió de don Héctor, aunque se negara a dibujarlo. Don Nicola, viendo que los inquilinos no le pagan porque gastan todo lo que tienen jugando al Prode, inventa un sorteo casero. Con cada recibo de alquiler otorga la chance para una combinación entre quiniela y polla del fútbol. Surte efecto, pero las apuestas son coincidentes y resultan triunfadoras. De modo que lo recaudado es ínfimo comparado con lo que se debe abonar en premios. El Maestro Esculapio propone entonces entregar en pago el conventillo y mudarse a un hotel. Recién cuando se instalan allí con el gringo, revela que había trasladado la combinación ganadora a una apuesta oficial, por lo que ahora se convirtieron en millonarios y pueden llevar una vida acorde a su nuevo estado.
Como en el Nº 139, que grafiqué en el post anterior, el ángel bueno y el ángel malo de Don Nicola deliberan sobre el cambio de hábitos, triunfando el último
(ver_1) (ver_2).

Pero la estocada definitiva a ese maravilloso mundo pintoresquista, vinculado a la inmigración, que Torino había recreado desde el delirio, haciendo coincidir allí elementos del sainete y el grotesco con la ciencia-ficción, está en los últimos cuadros de la historieta. El tano quiere sacarle una foto al conventillo para colgarla en el hotel y no extrañarlo tanto. Pero cuando llega se encuentra que fue demolido por una empresa constructora, a la que los antiguos inquilinos lo habían vendido.

Hay un último intento de Torino por salvar las raíces del personaje. Don Nicola le pide al dueño del conventillo de enfrente que le reserve una piecita para pasar los fines de semana.

Pero es inútil. La gran historieta nacida un 1º de julio de 1937 (acaban de cumplirse 72 años), en las páginas de Aquí Está!, había llegado a su fin.

UNA HISTORIETA DE CRISTIANI

El querido César Da Col, a raíz del post sobre El Mono Relojero, me ha enviado esta invalorable página, aportada a su vez por el coleccionista Claudio Rodríguez. Se trata de “Coquita la bataclana”, una historieta de Quirino Cristiani, aparecida en Humorismo Mundial Nº 1, del 7 de setiembre de 1926. Se halla publicada en el
libro de Ediciones de La Flor dedicado a Cristiani.
Al leer la página, reparé en que el argumento hace referencia a un suceso famoso de la época, sin cuyo dato resulta de difícil entendimiento. Como ignoraba de que se trataba, me puse a rastrear y recabé lo siguiente: Serge Abrahamovitch Voronoff era un cirujano francés de origen ruso, que saltó a la popularidad por sus experimentos de transplantar testículos de chimpancés a humanos, con el objetivo de rejuvenecerlos.
(...es posible que esos experimentos hayan dado por resultado que hoy día muchas personas estén convertidas por completo en chimpancés)
AVISO: Dado que el corto de El Mono Relojero superó el número de descargas, he vuelto a subirlo al Rapid. De nada.

lunes, julio 06, 2009

"PARA LOS NIÑOS"

Treinta y seis años antes de que Dorfman publicara “Para leer al Pato Donald”, es decir en 1936, Disney ya adoctrinaba a los niñitos de América Latina para que “no protesten”. O sea, para acatar. En esta página de Caras y Caretas se recomienda no hacer como el Pato Donald, que siempre está quejándose. “Cuando tus padres y tus maestros te ordenen una tarea o te reprendan, cállate, cúmplela u obedece”. A renglón seguido se afirma que la autoridad es quien siempre tiene la razón. Y que a nadie más que a ella, le interesa el bien de sus subordinados. En consecuencia, cualquier represión que se aplique es justa, y el que la sufre debe reflexionar sobre su propia culpa. En todo caso, si se llegara a cometer una injusticia, el tiempo se encargaría de poner las cosas en su lugar.
De esto se trataba, para los EEUU (y para Disney, obvio), la “política de buena vecindad” inaugurada por Roosevelt. De ir moldeando la mentalidad de sus súbditos en la obediencia al hermano mayor.

domingo, julio 05, 2009

EL MONO RELOJERO

A lo largo de la historia de este blog, han sido varias las referencias que se han hecho, tanto por parte mía como de los lectores, a Quirino Cristiani, director del primer corto argentino y el primer largometraje de animación de la historia del cine mundial.
Lo único que ha quedado de su producción, es una joyita, “El Mono Relojero”, cortometraje sonoro en ByN realizado en 1938. La base argumental es un relato de Constancio Vigil y cuenta entre los animadores a Juan Oliva (creador de “Filipito Pistolero”, del que nos hemos ocupado en relación al Pi-Pío de García Ferré). Todas las voces de los personajes del corto estuvieron a cargo de Pepe Iglesias “El Zorro”, popular actor cómico de la época.
A raíz de la mención a Cristiani, en un comentario que acaba de hacer Gustavo Galván, se me ocurrió que deben ser muchos los que no han visto todavía “El Mono Relojero” y que no saben que está disponible en la web. Por lo que se me ocurrió facilitarles el trabajo, mencionando por supuesto, al autor de la subida original.
Entonces, señores, en BAJA DE ACA!!!, “El mono Relojero”, de Quirino Cristiani. Que lo disfruten...
(Aclaración: el Rapidshare admite archivos mayores de 100 MB, como es el caso, pero restringe las descargas a 10. Si alguien conoce un hosting con esa capacidad, pero sin límite de descargas -todo gratuito, por supuesto-, le ruego me lo haga saber)

VISITAS DISTINGUIDAS

En los párrafos que le dediqué a Comic.ar, no hice mención a todas las tiras en continuará que me impresionaron muy bien. Por razones de extensión y porque era prematuro abrir juicio con una única entrega. Pero entre ellas, está Dugong y Manatí, del maestro Quique Alcatena.

Fue grato reencontrarme con este notable historietista, al que había conocido en su etapa de Récord. Pero más grata aún la sorpresa de tenerlo como visitante en este humilde blog. A su vez, Enrique ha inaugurado uno, que ya mismo pasaré a linckear entre mis recomendados, pero que adelanto aquí:

viernes, julio 03, 2009

UN TRABAJO DE LINAGE

A Eduardo Linage se lo conoce por Las desventuras de Maneco (VER).
Hallé en una Caras y Caretas de 1935 otro trabajo suyo. Se trata de una adaptación de El Pirata Rojo, novela de aventuras de Fenimore Cooper, que para entonces llevaba más de un siglo de escrita.

Como se observa, el uso de las didascalias y la ausencia de globos de diálogo, remite a esa larga etapa de transición entre la literatura ilustrada y la historieta propiamente dicha.

miércoles, julio 01, 2009

TRES CHISTES, TRES MAESTROS

Estuve repasando algunos libros de humor que compré últimamente y rescato tres chistes. Encuentro en ellos un denominador común: lo que está fuera del cuadro, lo que el lector debe completar.
El más clásico es de Lino Palacio, y data de los ’40. En este caso, el referente externo está en el título, sin el cual la secuencia sería difícilmente comprensible. El humor transcurre por dos vertientes. La primera es asimilar el comportamiento de “una” fantasma al de cualquier ama de casa. La segunda, más osada, resulta menos “visible”: “la” fantasma, tanto en su casa como en la calle, anda desnuda. Y enlazándolo con lo anterior, podría concluirse que es porque “no tiene nada para ponerse”.
Este pertenece a la maravillosa sección Buenos Aires en Camiseta, que Calé publicaba en Rico Tipo. Aquí el título funciona como guía, pero no resulta indispensable para entender. El afuera lo constituye el presupuesto de complicidad con el lector sobre las dificultades económicas que acarrea el matrimonio, y el consecuente abandono de toda bohemia cuando se ingresa a ese estado. Hay otro elemento externo, además: el cambio de situación se cuenta a través de tarjetas.
Ferro estaba atado en Patoruzú a la rígida moral de Quinterno, de modo que no creo que este chiste, tomado del libro Lo_que_el_viento_devolvió
, provenga de la revista donde publicó durante tantos años. El factor externo, la complicidad, de este atrás de escena se apoya en la popularidad que tuvo el símbolo del horario de protección al menor, que durante años se utilizó en televisión. También, para entender la ironía, se debe contar con el dato de la poca eficacia de dicha medida. Desde el vamos se la infringió, parece decir Ferrito. Y por supuesto, que los pibes siempre estuvieron más “avivados” de lo que los mayores creen.
Sigo añorando aquel estilo de humor, donde todavía se apostaba a contar algo, apelando a la inteligencia del lector. En la actualidad, en el caso de algunos humoristas, todo el trabajo tienen que hacerlo los que los siguen.

(Che, en serio: para hablar de la interna trulalera, de política, o de cualquier cosa que se les cante y que no tenga que ver con el tema del post, están todos los restantes. No se preocupen porque los destinatarios no los vean: aparecen al costado ----->)

martes, junio 30, 2009

TURAY, UN INTENTO DIGNO

En octubre de 1974, o sea pocos meses después que Skorpio saliera a pelearle a Columba el monopolio de la historieta “seria”, aparece el Nº 1 de Turay, hermano de aventuras.
De formato apaisado, con 64 páginas -16 centrales a color-, la revista reivindicaba desde su editorial el latinoamericanismo (“turay” se llamaban los incas entre sí), la amistad y la aventura. Conceptos, sin duda, de raigambre oesterheldiana.
El sumario del Nº 1 incluía:
-“John Juan”, por Mandrini y Dalfiume
-“Historias de Tierra Bárbara”, por Euman y Meler
-“Manuscritos apócrifos de la conquista”, por Morhain y Fernández (central, a color)
-“El viaje imposible”, relato de Mandrini, ilustrado por Mandrafina
-“La cantina del soldado desconocido”, por Albiac y Olivera
-“Supervivencia”, por Morhain y Succhio.
Fue un buen intento editorial de ofrecer historieta nacional de calidad, con miras a un público amplio, que desgraciadamente duró muy poco.

lunes, junio 29, 2009

QUE LA HISTORIETA VUELVA AL KIOSCO!!!

Bien...
-Siendo las 2 y media de la mañana del lunes, el mejor presidente que tuvimos los argentinos desde el restablecimiento de la democracia, acaba de reconocer, con muchísima altura, la derrota. La izquierda ciega le hizo el juego a la derecha, como históricamente ha ocurrido en este país. El aparato duhaldista contribuyó con la reacción. Gran parte del electorado no votó por sus propios intereses, sino según lo que le vendieron los medios de comunicación, con parodias de candidatos en TV incluídas. Pobre país.
-No seguiré posteando de política, así que al/los autor/es de los cobardes anónimos que están llegando en ese sentido, le/s aviso que no se gaste/n, es al pedo, no los publico.
-La interna trulalera ha vuelto a ser sorda, porque parece que cuando yo me corro, ya nadie tiene nada para decir. Más cobardía.
-Las necrológicas las evito, apenas si encontrarán alguna mención al final de este post.
-Para noticias pelotudas abrí una sección a la derecha, que mantuve unos días, con la versión televisiva de Isidoro. La usaré de nuevo cuando la ocasión lo amerite.
Así que, volvamos a la historieta...
QUE LA HISTORIETA VUELVA AL KIOSCO!!!
Hago pública esta denuncia, sin que me importen las consecuencias: a la ciudad donde reina Monseñor Aguer, con sus disparatados anatemas, no llegan las revistas de historietas!!!
En general no me importa mucho. Pero este mes tuve una pausa en mis actividades en Capital, y sufrí el no poderme hacer de algunos títulos (dos primeros números, entre ellos) que se anunciaban... en kioscos!!! Podría haberme corrido hasta la comiquería de calle 7, pero quería comprarlas en el lugar que correspondía.
Finalmente me di el gusto. El jueves, camino para Pcia., tuve que pasar por la AAA, y a la salida se me ocurrió hacer media cuadra hasta Entre Ríos. En un kiosco conseguí Los López Nº 1. Y en el de enfrente Comic.ar Nº 1 y Comiqueando, Edición Especial 15 Aniversario.
Claro que el gustito me costó 32 mangos!!!
La edición especial de aniversario de Comiqueando, por calidad de impresión, papel, y cantidad de páginas, justifica sobradamente los $ 14,90 que cuesta. En cambio, Los López ($ 11,90), según estos mismos parámetros, resulta carísima. Y supongo que la Comic.ar -la más barata, pero la de impresión más pobre y de menos páginas- no se podía vender a menos de $ 4,90.
La cuestión es que el gasto superaba el placer de comprar tres revistas en kiosco y de un saque, así que no tuve más remedio que leerlas para compensar.
Empecemos por la que menos me gustó. Los López ostentaba como crédito previo a Luis Ordóñez, lo que me generó expectativas. Tendría que haber pensado que un excelente caricaturista no necesariamente es un buen historietista. Tampoco puede decirse que sea malo. Es ni fu ni fa, lo mismo que el guión. Se pretende una comedia costumbrista, con toques delirantes, pero hay poco de comedia, poco de costumbrismo y menos aún de delirio. El relato resulta moroso y el dibujo dista de tener el grado de detalle que Ordóñez exhibe en sus caricaturas. Se lo nota, de todos modos, más cómodo en los rostros. Así, salvo unas pocas páginas del principio, se abusa de los primeros planos y están ausentes casi por completo los fondos. En cuanto a éstos, el relleno con color digital es de una absoluta falta de creatividad, por lo que la revista podría haber estado impresa tranquilamente en ByN. A pesar de lo expuesto le abro un crédito para un segundo número. Ojalá mejore.
Comiqueando, por más que esté en los kioscos, es ante todo un producto para el ghetto que va a comiquerías, se sabe. Así y todo es un mérito haber permanecido incólume, aún con altibajos, en ese mercado durante 15 años. También es paradójico que una edición nacional sobre historietas se haya sostenido cuando es prácticamente irrelevante la edición impresa de historietas nacionales. Claro que al ghetto que la sigue no le interesa precisamente ese campo. Los friquis que consumen la Comiqueando lo hacen por notas como las de Wolverine, Final Crisis o Avatar, que aparecen en portada. Pero hay que reconocer que Accorsi suele darle un lugarcito a la temática nacional o a otras no precisamente pochocleras. En esta edición, se puede ejemplificar con el reportaje a Agrimbau y la nota sobre Copi, en lo nacional, y las de Carlos Giménez y el Tío Rico (aunque ésta satisface a la franja más nerd del ghetto). De eso, algo leí.
A Agrimbau le preguntaría -en serio, porque respeto su laburo- cuál es la conexión que encuentra entre Discépolo y Oesterheld. A primera lectura me parece osada la comparación. Me quedé en ascuas, porque Accorsi e Hildebrant -autores del reportaje, que no deben conocer a don Armando- la pasaron por alto completamente.
En el artículo sobre Copi me detuve en el copete, ya que arranca con un desatino: suponer que a Damonte Taborda se lo descubre ahora, obviando -por supina ignorancia- la enorme popularidad que siempre tuvo en la Argentina, tanto en su faz de autor teatral, como en la de historietista. Hildebrandt, el articulista, debería haber reparado, al menos, en una de las fuentes que él mismo cita: la nota que Primera Plana le dedica a Copi en el año ’65. Sabrá Hildebrandt qué era Primera Plana? Las actuales generaciones creen que la humanidad nació con ellas...
Otro copete que me impidió avanzar fue el de la nota dedicada a Carlos Giménez. Esta vez se trató de algo que me aterrorizó. Lo transcribo: “Mientras tantos dibujantes de diversas calidades aprovechan el boom del cómic autobiográfico para contarnos que fueron a la panadería a comprar churros y -como no había- compraron medialunas, uno de los máximos autores de la historia del cómic español acumula más de 30 años de magníficas (y a veces dolorosas) obras dentro de este género”. Lo firman Martín Fernández Cruz y Andrés Accorsi. Ignoro quien de los dos escribió lo trascripto, pero por las dudas fuera el último, no avancé con la lectura. La posibilidad de seguir coincidiendo con Accorsi me resultaba horrorosa.
En cambio, la nota de Fabio Blanco la leí completa porque sabía que iba a disentir (y tampoco me inquietaba acordar en algo, en su caso).
Fabio sigue -y seguirá hasta el fin de sus días- su inútil cruzada contra un libro escrito hace casi cuarenta años y que hoy día ya es un clásico: “Para leer al Pato Donald”, de Dorfman y Mattelart, a los que llama “payadores marxistas". Los consabidos, reiterados y endebles argumentos que esgrime en su contra el payador barksista son básicamente dos:
a) que Dorfman y Mattelart desconocían la existencia de Barks, y por ello atribuyen todo al perverso ingenio capitalista de Disney (como si Barks -un anónimo dibujante y guionista- no hubiera trascendido justamente por la industria de Disney, a la que era absolutamente funcional);
b) que existen algunas historias que contradecirían la teoría expuesta en el libro (esto resulta parecido a la autodefensa de los racistas que alegan tener un amigo negro o judío).
Eso sí, no se puede dejar de reconocer a Fabio su tozudez.
En cuanto a las pocas historietas que trae la revista, en la sección Comixtrip, la más floja de ellas (Wini the punga) no es peor que muchas de las que se publican en Fierro, y la mejor (Diez años de...) no desentonaría al lado de sus aciertos, que los tiene. Y si traigo a colación a Fierro es porque la línea de Comixtrip se le asemeja, y porque los trabajos deben haber sido rebotados allí, si no, sus autores no los publicarían gratis en la Comiqueando. Una muestra más de las arbitrariedades de Sasturain, para quien el staff de historietistas argentinos se reduce a unos pocos entenados. Aunque Ariel López V., que es de los buenos que publica en Comixtrip, algo logró meter en Fierro, si mal no recuerdo.
Ojalá algún día, sin perder su identidad informativa y de opinión, Comiqueando amplíe el espacio de publicación de historietas y se abra a un público más amplio y de intereses un poco más elevados que los del ghetto al que se dirige.
Pasemos ahora a lo que para mí constituyó una auténtica revelación: Comic.ar.
Confieso que de antemano tenía prejuicios. El título mismo no me gustaba nada. Aborrezco que se use la palabra cómic para nuestra HISTORIETA. Además, ese parentesco de lo impreso con lo virtual no me gusta, y tampoco el contenido de la publicación lo justifica. Supongamos que se pretenda decir que las historietas salen de los blogs a la calle... demasiado rebuscado. Y si quieren significar, mediante un juego de palabras, “cómic argentino”, es una absurdidad como expresión idiomática, ya que tenemos -repito- una palabra que representa a ese lenguaje.
Tampoco el formato me conforma. Hay que desdoblar la publicación para leerla, lo que lleva a alguna confusión en la secuencia. Las originalidades en ese campo deben estar respaldadas por contenido, cosa que aquí no sucede. Tranquilamente, en vez de 12 páginas tamaño diario desplegado, podían haber sido 24 de un tabloide chico. Aparte, mi mentalidad de coleccionista no admite que una tira esté plegada por la mitad, ya que con el tiempo, allí se va a generar inevitablemente un corte.
Sigamos con lo negativo, para ir luego a lo auténticamente valioso. Con apenas doce páginas no se justifica destinar una íntegra (sección El Ojo de la Historieta) a asuntos tan poco interesantes como el reportaje a Sole Otero, el panegírico de Loewy y las novedades “en bateas”. Tampoco veo lógica la inclusión de tiras cómicas y chistes, que encima son mediocres. Dedíquense a las historietas unitarias o en continuará, muchachos, y déjense de joder. Y el día que aumenten las páginas, entonces sí, metan cosas de relleno que no se va a notar tanto.
Vamos ahora a la historieta propiamente dicha donde aparece lo realmente bueno de esta publicación.
La única serie unitaria, El Exhumador, es excepcional en su capítulo inicial. No tengo referencias de sus autores, Curci y Centurión, pero si son jóvenes prometen muchísimo.
Respecto a las series en continuará, no obstante que con primeras entregas de pocos cuadros es imposible arriesgar juicios contundentes, sí puede afirmarse que arrancan muy bien en argumentos y dibujos.
Entre ellas, destaco Alienígena, de Valdearena y Greco, por la originalidad del planteo.
La más floja es Nacho Paparazzo que apunta al modelo del primer Loco Chávez, sin que sus autores sean ni Trillo ni Altuna, y encima, intentando reflotarlo 34 años después.
Pero más allá de públicos, regularidad, distribución o calidades, la cuestión es que actualmente se pueden conseguir en kioscos una docena de títulos diferentes en revistas de historieta argentina. Según mis cálculos, a las nombradas deben sumárseles los cuatro títulos de Thalos (Magma, Pandemonium, Manuela, Nekrodamus), los tres sobrevivientes de Universo (Andanzas, Correrías, Locuras) y Pinlú, la sucesora de Lúpin.
Es poco todavía, pero es algo.
Lamentablemente, el deceso de Guillermo Guerrero, pone en duda el destino de Pinlú, publicación con la que enfrentó hidalgamente las absurdas cuestiones de derechos planteadas por los herederos de Dol, con el sólo objetivo que la legendaria revista creada por ambos -con el padrinazgo de Divito- no desapareciera.
Y por esas casualidades del destino, el mismo día que Guerrero, murió Andrés Cascioli, quien para mi generación fue, ante todo, uno de los referentes de la resistencia a la dictadura, con Humor Registrado. Pero también un defensor y promotor de la historieta nacional, con Ediciones de la Urraca. Se le deben hitos como Chaupinela, Súper Humor y la primera etapa de Fierro.
Esperemos que el ejemplo de estos dos tenaces creadores y editores ya esté siendo recogido.
Que la Historieta vuelva al kiosco, carajo!!!

martes, junio 23, 2009

VOLVIENDO A LA SERIEDAD

Fabio Blanco, que es muy vago para escannear, mencionó en la Argenta un artículo aparecido en SuperHumor sobre “La Isla del Tesoro”, que recientemente subí (*). Dao, mucho más laborioso, desempolva la nota completa, ya que además contiene otros datos interesantes:

Lo que no fue

Hablando de revistas de historietas, no todo lo que ha tenido éxito de continuidad resiste una lectura más o menos rigurosa. A la inversa, hay bastantes ejemplos de proyectos y realizaciones parciales, abortadas a corto plazo, que han quedado como gestos memorables de lo que pudo ser.
Sobre todo, cuando se trata de ideas originales no confundidas por el elitismo o la presunción sino válidas como propuesta comunicativa para un público mayoritario. Habitualmente, los insondables misterios de la distribución, los apuros financieros o los desencuentros entre editores, guionistas y dibujantes se encargan de hacer naufragar algunas ideas brillantes. Quedan algunos ejemplares, el gesto.
Vale la pena hablar de tres casos muy diferentes, líneas de desarrollo posible en cualquier momento.
La Colección Altamira, de David Lipzyc Editor -sí, el de la Panamericana- no llegó más allá de su primer titulo: La Isla del Tesoro, adaptación de la novela de Stevenson que realizó el tano Hugo Pratt en 36 inolvidables páginas a pluma. En formato gigante y presentación impecable, el primer y único número salió a fines de 1966 y se anunciaba la aparición inmediata de Los Tres Mosqueteros y El Hombre de la máscara de hierro, de Alejandro Dumas, en versión de Arturo del Castillo. Nunca se supo. Se le había encomendado también al notable Leopoldo Durañona la ilustración de Moby Dick, de Melville, que quedó inconclusa. No hace mucho, Record reeditó la historieta de Pratt en formato menor que sólo en parte mantiene el brillo de la primera versión; también para Record, Enrique Breccia terminó a color la ilustración de Moby Dick, que salió integra en "Tit-Bits". El poco desarrollo del intento de la Colección Altamira no invalida la excelente idea, siempre lista para editores emprendedores e inteligentes.
En otro sentido fue original la propuesta de Epopeyas Argentinas, una revista mensual que tampoco trascendió el primer número, en 1970. Dirigida por Héctor G. Oesterheld, con una larga lista de colaboradores en la parte histórica y un grupo de dibujantes novatos, Epopeyas Argentinas intentaba reproducir el esquema de un anterior éxito del notable guionista: Batallas Inolvidables, basada en los grandes enfrentamientos de la Segunda Guerra Mundial. Ahora, el tema era la independencia argentina tratada "a la manera Oesterheld": vigor, humanismo, el episodio individual intercalado en la historia conocida. Esa única entrega, ilustrada con poca fortuna por Campdepadros y Gatti, y mejor por Desimone, estuvo dedicada a La Batalla de Chacabuco. El episodio siguiente, dedicado a Güemes, el guerrillero, no salió jamás. Una lástima, porque la visión no era la acartonada y típica del bronce y el "Billiken".
La última publicación que recordamos fue un fenómeno realmente marginal, fruto de un momento especialísimo. Se trata de Doña Robustiana, que logró poner cuatro o cinco números en los kioscos entre 1972 y 1973. Dirigida por Jorge Sarraute y sin que figurasen guionistas y dibujantes, la revista que "sale cuando puede" -como decía su tapa- intentó hacer humor con política y sociología a partir de las aventuras cotidianas de una ama de casa de ruleros, lenguaje popular y problemas eternos: la vivienda, los precios, la educación... El dibujo era primario, intencionadamente rudimentario y feísta a veces, a la manera -por ejemplo- de "Il Male" italiano, y la propuesta fue clarificándose con el correr de los números. Más allá de desniveles, ingenuidades y proselitismos demasiado evidentes pero comprensibles en el momento, Doña Robustiana constituye un caso singular, digno de ser recordado y estudiado en su especificidad: no conocemos nada similar antes o después.
(SUPERHUMOR Nº 5, Marzo 1981, Sección “Lo Bueno, lo Malo y lo Feo”)

También en la Argenta, Rodrigo Baeza, había descubierto esta nota, respecto a otro trabajo rescatado de Pratt, el Sandokán, así como la portada del libro (pinchar en los subrayados).

(*) La había subido al Rapid, que rápidamente agota la posibilidad de descarga. La vuelvo a ofrecer ahora en el 4Shared, que no tiene ese límite. Al costado derecho la van a encontrar.

(Agradecería que cualquier comentario referente a posts anteriores se haga en el lugar correspondiente)

LA COLECCION DE DAO: OSWAL EN SATIRICON

Dos episodios extractados de suplementos de

Humor Negro de Satiricón (1974)
8 páginas en total
Gentileza de Daniel Martino
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domingo, junio 21, 2009

LA COLECCION DE DAO: ANUARIO RICO TIPO 1957 (2da. entrega)

57 páginas secuenciales, gentileza de Ricardo Mascaro
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(Para más información ver )
Información agregada el 28/07/09:
Por cuestión del peso de este archivo, he debido subirlo al RapidShare, que sólo admite diez descargas. Las mismas ya se habían cumplido, por lo cual he renovado el link.

LA COLECCION DE DAO: SONOMAN EN ANTEOJITO (3)

2 nuevos episodios completos de la creación de Oswal
Gentileza de Juan Ignacio

4 páginas en total
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YA ESTAMOS AHI...



20:49: FALTAN 14...
20:59: FALTAN 9...
21:08: FALTAN 2...
21:16:
100.003 VISITAS!!!
(Violi dice que fue el nro. 100.000... no se si creerle)

21:52: Increíble, Tomás Violi envió la prueba!!!

viernes, junio 12, 2009

BAJA DE ACA!!!

Después de haberme divertido horrores con Jorgitus, Antoninitus (*) y Se-bala-stián Agujero (o sea Sebastián Boero, nick que usa Sergio Orellana para despotricar contra Otacehé porque no le dió un puesto en la Municipalidad de Merlo para limpiar los mingitorios de caballeros -lugar muy apropiado para sus inclinaciones sexuales), continúo con el tema de este blog, que es la historieta y -a veces- el cine o el teatro (...mañana Dao en Bernal y el domingo en el Círculo Popular de Cultura de Zárate, recuerden!).
Como verán, inauguré una nueva sección -debe haber pasado inadvertida con tanta transcripción de párrafos delirantes y fotos tenebrosas de los aludidos infra (o los infra aludidos)- intitulada “Bajá de acá”, donde me propongo subir alguna que otra cosita que me alcancen o que encuentre perdida por ahí, y que no tenga cabida en La Colección de Dao, que como se sabe, está dedicada a la historieta cómica argentina. Dí el puntapié inicial con el Nº 1 de “Barricada”. Pronto subiré el 2 y el 3, si me pongo de acuerdo con Fernando Sosa en el orden de las páginas (él dice que es el correcto y a mí me parece que no).
No resistí la tentación de “recortar” y compilar “La Isla del Tesoro”, de Pratt, publicada en Gaceta Junior, por los motivos que apunté antes
(ver) .
Ahorrándoles trabajo, Dao se las ofrece en “Bajá de Acá”. Si alguno tiene la edición de Récord, le sugiero que compare.
En la misma revista española, a lo largo de tres números, aparece “El Misterio del Kain Merah”, con guión de “E. Ventura” y el enorme Alberto Breccia. Es posible que se haya publicado originariamente en Argentina, y que el autor del argumento sea Oesterheld, bajo uno de los tantos seudónimos que utilizó. Supongo además que el coloreado pertenece a los yoyegas. Si alguno tiene datos, bienvenidos. También en “Bajá de Acá”.
En los archivos de las revistas no figuran los créditos del escanneador original, por lo que no he podido consignarlo.
Aclaro que la oferta es por tiempo limitado, ya que no se cuando voy a necesitar ese espacio para nuevos puteríos (todo no se puede, che!)
Aprovecho también para avisarle al amigo Ricardo Mascaro que recibí gran parte del Libro de Oro Rico Tipo del ’57, del que ya había mandado un adelanto, y que pronto lo subiré a La Colección de Dao. Muchísimas gracias!
Lo último en La Colección es, como podrán apreciar al costaú, la Correrías de un Pequeño Gran Cacique Patoruzito Nº 85, de Enero de 1965, que como le adelanté a Fernando Sosa en un comment “pertenece a una época brillante de la revista, aunque no es lo mejorcito de esa etapa. Claro que comparado con lo que vino después, resulta genial. Hay rastros del Urtiaga del que vengo hablando en el dibujo.” También reproduzco el comentario dejado por el amigo Ricardo, que da cuenta del valor que tienen estas revistas perdidas en el tiempo:
“La descarga de este número es especial para mí, aunque todas son importantes. Es uno de los Patoruzitos más disfrutados y recordados de mi infancia. Nota al margen, saber lo que "decía" Patoruzito fue un gran incentivo para aprender a leer.”

(*) Si algún lector de este blog vive en Mar del Plata, y en una de las dos manzanas de alcance que tiene la FM trucha donde hace el programa Wilson, que lo sintonice y me cuente después lo que dice de mí, así me cago un rato de la risa (..me meo no, porque sería una redundancia con mi apellido)

lunes, junio 08, 2009

ESTE SABADO PLATENSES Y PORTEÑOS NO TIENEN EXCUSA

...si querés llegar, llegás
(Dao te la hace re-fácil, viste?)...

Imprimítelo, fierita, y te vas -planito en mano- a disfrutar tiatro del bueno...

(...y atenti los zarateños: Domingo 14, en el
Círculo Popular de Cultura!)
Sitio del autor:

domingo, junio 07, 2009

CONCURSO

Más allá de mis gustos, cumplo con un pedido que me hizo el amigo Carlos Carella. Para más datos, visitar http://sombreritus.blogspot.com/
(Y ya que estamos con los pocos amigos ferretianos, debo decir que lamento enormemente que http://omarcitus-omar-citus.blogspot.com/ haya dejado de postear Pi-Pío. Iba día a día a ese blog a bajar y leer con interés las entregas. De todos modos, el trabajo hecho hasta ahora es enorme, ya que Omar publicó nada menos que diez episodios completos de esa extraordinaria historieta. Mi agradecimiento)

sábado, junio 06, 2009

LA COLECCION DE DAO: CORRERIAS Nº 85

CORRERIAS DE UN PEQUEÑO
GRAN CACIQUE PATORUZITO
“JIBAROS FOOTBALL CLUB”
Nº 85 - Enero 1965
Aventura completa
74 páginas, más portada
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viernes, junio 05, 2009

MAS OSWAL!!!

Daniel Martino me ha enviado dos páginas adicionales de Sónoman que se le habían traspapelado, siendo una de ellas el final de la primera aventura, la del Discóbolo. Aproveché y escaneé otras siete que tenía guardadas, con lo que ya recopilamos un total de 64, y vamos por más... a ver quien tiene alguna para aportar.

Daniel nos regala además tres páginas de una curiosa publicidad que hacía Oswal en forma historieta, para las mermeladas Cap y que no conocía. Según me dice, se publicó en Anteojito a fines de 1967 y debieron ser no más de diez entregas.
Ya están en La Colección de Dao, junto a las Sónoman adicionales, a las que acomodé la numeración para ser incluidas en el archivo anterior (*).
Y por si todo esto fuera poco, el amigo Daniel me envía 22 páginas de la versión que hizo Oswal en Anteojito del Robinson Crusoe, de Defoe, en los años 1966-67. Se disculpa del maltrato de las páginas “por manos infantiles hace más de 40 años”. A lo que le respondí que los recortes no importaban a la hora del rescate, lamentando de no haber confiado en mis gustos de pibe, lo que me hubiese llevado a guardar todo lo que tenía. Daniel me sorprendió con la siguiente comparación:
“... Sónoman y tantas buenas cosas, son como el arte del prestidigitador: lo disfruta el chico pequeño que lo cree, pero ya no el adolescente, que no quiere ser engañado. Recién lo recupera el adulto, que, ubicado ahora junto al mago, disfruta de los mecanismos de esa magia. Por eso generalmente uno, de adolescente, por mera vergüenza de mostrarse inseguro, se deshace de estas maravillas.”
Ese fue exactamente mi tránsito, y yo no podría haberlo expresado con tanta claridad y belleza.
Un lujo tener visitantes de este nivel y generosidad.
* (Aprovecho para aclarar que en el archivo anterior se deslizó un error de numeración. La página 47, corresponde en realidad a la 56, ya que en la 55 se anuncia el comienzo del episodio de Daumier Tic-Toc, que arranca en la "47", y que aparte marca la vuelta al ByN.)

LA COLECCION DE DAO: PAGINAS DE ROBINSON CRUSOE

Sobre la novela de Defoe

Adaptación y dibujos de Oswal
Revista Anteojito, años 1966-67
22 páginas discontinuas
Enviadas por Daniel Martino
(para más información ver)

LA COLECCION DE DAO: Páginas de Sónoman y Capitán Cap


por Oswal
9 páginas de Sónoman, para ser añadidas al archivo anterior
3 páginas de Capitán Cap, publicadas en Anteojito a fines de 1967
Gentileza de Daniel Martino
(para más información ver)

EL MEJOR SASTURAIN (II)

La mención de Fernando Sosa, en el banner, a la historieta como “9no. arte”, me retrotrajo a las extensas discusiones que mantuve en este blog y en otros lares, respecto del origen de esa denominación, su lógica, su sustentabilidad y utilidad. No fatigaré con los argumentos que se esgrimieron. Al que le interese puede rastrearlos aquí. Baste decir que mi opinión se resume en que la operación de prestigio que se hizo con la historieta al intentar incluirla en ese ámbito tan dudoso y escurridizo del arte, contribuyó a alejarla de la cultura -y el consumo- popular, que es el ámbito donde nació y al que pertenece. En contrario, los argumentos van desde el tautológico “la historieta es arte porque involucra la plástica y la literatura, que son artes”, hasta algunos de personas valiosas como Federico Reggiani, quien cree que el prestigio alcanzado permitiría que jóvenes creadores lleguen a realizar obras maestras, por fuera de los condicionamientos de mercado y el logro de subvenciones de organismos de cultura oficiales o privados. Si esto de verdad sucediera sería, a mi modesto entender, poca ganancia para tan alto costo.
Hace poco, y a raíz del post anterior sobre Sasturain
(ver) se me ocurrió rastrear las notas recopiladas en “El Domicilio de la Aventura”.
Me encontré con una de mayo de 1979, titulada Alternativas, que refleja con la lucidez que caracterizaba a aquél lejano Sastu, el dilema al que se enfrentaba la Historieta Argentina de entonces, y que se graficaba justamente en reivindicar su origen, al margen de la “Cultura con Mayúsculas”, o en el intento de integrarse a ella, perdiendo así su inserción popular. Pero en el epílogo de la nota, Sasturain lo expresa con mucha más claridad que yo:

"La marginalidad se resuelve en dos alternativas: la asunción de un territorio tangente por asimilación -en este caso la literatura, acaso el cine por similitud de origen y modalidad de consumo-; o la reivindicación de la marginalidad, como identidad primero, como posibilidad de individualidad absoluta después. Por ahí anda NUESTRA HISTORIETA. En el mundo -léase Europa- corre la moda del noveno arte y el experimentalismo, la historieta erótica o intelectual refinada para un público no masivo. Mientras, el lector habitual sigue consumiendo tontería. Aquí, la escisión es sólo cuestión de tiempo: no tardará en llegar la revista sofisticada para un público que la compre sin vergüenza de leer historietas. Es el peligro esnob, el despegue del piso, la pérdida de una tradición de cultura popular que hizo la grandeza y el sentido último de la creación, la tentación de la vanguardia.
Dos tareas, entonces: RECUPERAR LA LEGALIDAD DE UN ESPACIO PROPIO a partir de un planteo no euro céntrico, que supere las limitaciones de la mera vanguardia o la fantasía de que lo ideal es convertirse en una de las ARTES a través de la negación de las raíces; ENCUADRAR ESE ADEMAN DE IDENTIDAD JUNTO AL DESTINO DE LOS DEMAS SECTORES DE LA MARGINALIDAD, comunes residuos en el reparto de la gran torta cultural. Porque acaso el equívoco resida en no tener claro si lo que se quiere es definirse ante La Cultura o incorporarse a ella. Empecemos por ahí."

El problema, claro, es que el mismo Sasturain fue quien editó, cinco años después de escribir esta nota, “la revista sofisticada para un público que la compre sin vergüenza de leer historietas”. Fierro terminó siendo la profecía que se cumple a sí misma.
Y el problema es también que la distribución de los pocos álbumes de historieta nacional que se editan, pasan por las comiquerías y no por los kioscos.
Y que la mayoría de los historietófilos se han vuelto cultores del mongo y de los superhéroes. Un ghetto.
Hay un espacio de resistencia, que son los blogs, donde los dibujantes se autoeditan, a la manera de los fanzines pre-informáticos.
Pero la web, por más que los que la frecuentan crean que es el más popular de los espacios, no llega a todo el mundo.
Y de cualquier forma no sirve para el tipo que se compraba las de Quinterno, Mazzone o Torino, o las "serias" Misterix, Hora Cero, Patoruzito Semanal o Skorpio, inclusive -depende de las épocas-, para leer en el subte o en el tren.
Hace muy poco, observé a un cuarentón, leyendo de parado en el bondi, una Selección de las Mejores Correrías.
Ya dije que no me interesan las revistas de Meriggi. Pero estaría bueno que Magma o Pandemonium o Manuela poblaran los kioscos del país. Y que los muchachos de Banda Dibujada, también pelearan su lugar en las estanterías. Y que aparecieran nuevos productos, no necesariamente de edición tan cuidada, de historieta cómica y seria, para poblar el revistero.
La consigna es recuperar el kiosco para la historieta. Me han hablado de problemas de distribución y otras yerbas. No creo que sean insalvables. No hay que regalar fácilmente ese espacio a Editorial Universo y a los libritos de Gaturro. Que se animen los editores. No van a vender, claro, como en las épocas de oro de los ’40, ’50 o ’60, pero igual van a ganar plata.
Hay que recuperar al lector histórico de historietas, aquel que consumía esos productos marginales, que se vendían a dos mangos en los kioscos. Y los historietistas tienen que empezar a laburar para él, darle calidad, sí, pero junto a entretenimiento y aventura, y no seguir “la moda del noveno arte y el experimentalismo, la historieta erótica o intelectual refinada para un público no masivo”, como bien decía aquel Sastu que, desgraciadamente, ya no es el que era.

jueves, junio 04, 2009

SIGUEN LOS GRANDES REGALOS: SONOMAN -GENTILEZA DE DANIEL MARTINO- EN LA COLECCION DE DAO!!!

Señores: este blog suele transitar por caminos diversos. Tener momentos inteligentes y otros donde se sumerge en la más burda chabacanería y en el más ramplón de los puteríos. Y sin transición. En pocos minutos, el comentario de un visitante puede hacer que se pase de lo sublime a la abyección más absoluta. Obviamente, tal fluctuación se debe a mis características ambivalentes, y a mi incapacidad desde siempre de tomarme demasiado en serio nada. Pero en mi favor, puedo alegar que al menos se reconocer cuando me hallo ante un gran momento.
Este es uno de ellos, y no por mis méritos, precisamente, sino por el de mis lectores. Al maravilloso banner que me ha regalado Fernando Sosa, se suma -sin transición entre grandes momentos, en este caso- el envío que me acaba de hacer Daniel Martino.
Se trata de 56 páginas de Sónoman que van del primer anuncio de su aparición en Anteojito, el 8 de diciembre del ’66, hasta diciembre del ’68. Las iniciales en ByN, más tarde en color, pero siempre desplegando en ellas Oswal esa agilidad en la narración y en el dibujo que lo hace único en la historieta argentina y lo emparenta con el monstruo de Eisner.
Afirmo con absoluta convicción que Sónoman es el gran superhéroe argentino, y distinto, además, a todos los superhéroes. Sabemos: Patoruzú no tiene poderes sobrehumanos (aunque a veces lo parezca) y Súper Hijitus, más allá de los muchos fans adultos que tiene hoy en día, estaba dirigido a un público exclusivamente infantil. Sónoman, en cambio, abarca una franja más extensa de lectores y está dotado de una originalidad y una sutileza que el trulalense nunca poseyó (tampoco Batman ni Súperman, para ser justos). Su valor no sólo radica en el extraordinario dibujo, sino también en las peripecias que Oswal imaginó para él y la riquísima galería de personajes con que lo acompañó desde sus comienzos.
Las páginas enviadas por el amigo Daniel no siempre son secuenciales. Pero como pasó en oportunidades, tengo la esperanza que otros coleccionistas completen los episodios. Eso, mientras tanto -como suelo aclarar- el anunciado, insustituible, y largamente demorado volumen que recoja sus aventuras, no salga por fin a la luz.
Este blog tiene entonces el grato privilegio de anunciar a Sónoman, y La Colección de Dao, el orgullo de alojarlo.
De pie, señores. Aplausos para el maestro Oswal que lo creó, para Daniel que nos lo acerca... y por qué no? para García Ferré que tuvo la lucidez de editarlo en su momento.

LA COLECCION DE DAO: SONOMAN EN ANTEOJITO


Por OSWAL
56 páginas
Diciembre del ’66 a diciembre del ’68
Gentileza de Daniel Martino
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(para más información ver)

miércoles, junio 03, 2009

DAO ESTRENA BANNER DE LUJO!!!

Y de lujo también son los lectores que uno tiene. Fernando Sosa se copó realizando el banner que a partir de hoy, luzco con orgullo en este blog. Se inspiró, como él mismo lo declara, en el arte de Derek Riggs. Ahora, las afirmaciones que mi locura se constriñe a la historieta, y que ésta es el 9no. arte, corren por su exclusiva cuenta...
Para admirar los trabajos de Fer, ya saben:

martes, junio 02, 2009

PARA DESCARGAR: REVISTA PATORUZITO COMPLETA Y EL MASCARIN, DE OSWAL

Todavía hay gente que ningunea a Quinterno, como si siempre hubiera sido la Selección de las Mejores de Editorial Universo. O las peliculitas de uno de los novios de la diva que reclama la pena de muerte y la vuelta del servicio militar obligatorio. Quinterno no sólo fue el genial creador de Patoruzú, sino también el editor de Patoruzito, una de las publicaciones que más hizo en favor de la historieta argentina. Supongo que los que creen esas pelotudeces, aparte de no preocuparse por investigar, nunca han visto un ejemplar de Patoruzito. Ahora, gracias a Oscar Grillo, pueden desasnarse en La Colección de Dao. El maestro Grillo escanneó completo el número 167 del 16 de Diciembre de 1948. Allí pueden encontrar a grandes como Cortinas, Premiani, Breccia, Salinas, Lovato, Roux, Ferro y Blotta.
(...una cosa es que yo critique a Quinterno, y otra muy distinta es que la hagan algunos pichis ignorantes)
Por otra parte, hace poco, Diego Parés, subió a El Oficio del Plumín, algunos episodios de El Espíritu de Mascarín, de Oswal, aparecidos en la revista Chaupinela (una especie de puente entre Satiricón y Humor Registrado), por mediados de los ’70. Yo agregué otros que tenía, de modo que entre ambos completamos la nada despreciable cantidad de 13 dobles páginas a color, más la presentación, que salió en el Nº 1 (11/74), en una página (ByN). Ya está para descargar en La Colección de Dao.
Mascarín es una verdadera maravilla. Oswal tributa allí a The Spirit, de Eisner, al mismo tiempo que anticipa en décadas a Los Simuladores (...o por ahí le chorearon la idea, vaya uno a saber). Y como siempre, brinda personajes delirantes como el obsesivo inspector, la flor-computadora Eulalia, la villana Rubí “Veneno” Olarry, el infeliz Pedro Ratón, el maldito Matías Invierno y una galería de esas frescas muchachitas que tan bien dibuja. Pero además, homenajea a Dickens y a los inicios de la historieta, con el Yellow Kid. Un grande, báh!
Por la misma época de Chaupinela, la recién nacida Ediciones de la Urraca -que la editaba-, publicó unos pocos números de la revista de Sónoman, que tenía y perdí en alguna mudanza. Pero el amigo Pablo, de Flores Azuladas, me ha enviado tres páginas del Nº 2. Abrigo la esperanza que pronto me envíe más.
Como verán La Colección de Dao sigue lozana, y las colaboraciones crecen. Lo que no ha crecido es la solicitud de invitaciones. Quedan todavía unas 60. Aprovéchenlas, que vale la pena. Basta que me envíen un mail a
migueldao57@gmail.com. Si no pueden aportar algún archivo en este momento, no importa. Confío que en algún momento lo harán.

LA COLECCION DE DAO: EL ESPIRITU DE MASCARIN

de OSWAL

Episodios aparecidos en la revista Chaupinela nros. 1, 2, 3, 6, 14 y 15 (subidos por Diego Parés en su blog El Oficio del Plumín, y recopilados aquí) y nros. 4, 5, 7, 8, 9, 10, 11 y 16 (provenientes de mi colección)
Noviembre de 1974 a Junio de 1975
(para más información ver)

LA COLECCION DE DAO: PATORUZITO Nº 167

Patoruzito Número 167

16 de Diciembre de 1948
Completo - 24 páginas
Colaboración de Oscar Grillo